Comentario breve de un fragmento

del Capítulo IX de "Don Quijote de la Mancha"

de Miguel de Cervantes

 

 

Situación

Narración

Personajes

Espacio

 

Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y, como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vile con caracteres que conocí ser arábigos. Y, puesto que, aunque los conocía, no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues, aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua, le hallara. En fin, la suerte me deparó uno, que, diciéndole mi deseo y poniéndole el libro en las manos, le abrió por medio, y, leyendo un poco en él, se comenzó a reír.

Preguntéle yo que de qué se reía, y respondióme que de una cosa que tenía aquel libro escrita en el margen por anotación. Díjele que me la dijese; y él, sin dejar la risa, dijo:

–Está, como he dicho, aquí en el margen escrito esto: "Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha".

Cuando yo oí decir "Dulcinea del Toboso", quedé atónito y suspenso, porque luego se me representó que aquellos cartapacios contenían la historia de don Quijote. Con esta imaginación, le di priesa que leyese el principio, y, haciéndolo ansí, volviendo de improviso el arábigo en castellano, dijo que decía: Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo. Mucha discreción fue menester para disimular el contento que recebí cuando llegó a mis oídos el título del libro; y, salteándosele al sedero, compré al muchacho todos los papeles y cartapacios por medio real; que, si él tuviera discreción y supiera lo que yo los deseaba, bien se pudiera prometer y llevar más de seis reales de la compra. Apartéme luego con el morisco por el claustro de la iglesia mayor, y roguéle me volviese aquellos cartapacios, todos los que trataban de don Quijote, en lengua castellana, sin quitarles ni añadirles nada, ofreciéndole la paga que él quisiese.

 

Situación:

Este fragmento pertenece al Capítulo IX, titulado "Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron", dentro de LA PRIMERA PARTE.

 

Narración:

El fragmento está narrado en primera persona ( yo-narrador) que echa mano de un recurso muy utilizado en la literatura que es encontrarse con el manuscrito que cuenta la historia con el fin de darle más verosimilitud: "unos cartapacios y papeles viejos… arábigos" pues fueron escritos por un árabe llamado " Cide Hamete Benengeli". Este recurso además de darle verosimiltud consigue darle a la novela más objetividad pues ahora son varios los narradores:

 

Este juego de narradores se mantendrá a lo largo de toda la novela. Más adelante ni el propio protagonista sabrá quien cuente la historia, si un genio o el propio Cervantes. Son como novelas dentro de la novela, como un juego que hara de esta obra un precedente para novelar.

Personajes:

Respecto a los personajes, se hace referencia a

y a los que serán contadores de la hitoria:

 

Espacio:

El recorrido de D. Quijote sitúa la escena en Toledo. El espacio el la obra es el real y comienza en La Mancha. Esto es otro de los factores que consiguen dar verosimilitud a la novela y que será una de las características para considerarla como tal.