Algunas mujeres,
Esclavas Voluntarias
El término "Abuela Esclava"
se emplea desde octubre de 2001
para llamar la atención de la Sociedad
sobre un fenómeno sociopatológico frecuente,
conocido, pero inexplicablemente "ignorado" hasta entonces,
que puede poner en peligro la salud,
e incluso la vida,
de cierto tipo de mujeres
con sobrecargas familiares excesivas,
voluntariamente asumidas con agrado
durante muchos años.
Dr. Antonio Guijarro Morales:
El Síndrome de la Abuela Esclava
Pandemia el Siglo XXI
Investig Clin 2001;4(4):407-410
y
Grupo Editorial Universitario
(Granada, octubre 2001).
Es natural que cualquier idea
sea susceptible de crítica.
Sin embargo son tan sorprendentes
algunas manifestaciones,
surgidas como reacción frente al síndrome,
que el autor del estudio considera obligado
exponer una breve reflexión al respecto,
con la -quizás ilusa- intención de
hacer algo más comprensible
el fenómeno humano subyacente al síndrome.
Nada más comenzar la divulgación pública del tema,
una señora manifestó,
por una emisora de radio de cobertura nacional,
que hablar de estas cosas es ilegítimo,
ya que pertenecen a
la sagrada intimidad familiar.
Hay personas convencidas de que este síndrome,
igual que el del niño hiperactivo,
son inventos americanos
para vender libros de autoayuda
(página "Las cosas son para lo que son" en Internet).
Otras imaginan, muy equivocadamente,
que una abuela esclava es
"la otra cara de la moneda"
de la abuela encomiablemente generosa
(El Semanal, diciembre 2001).
Muchas abuelas coinciden en declarar
que ellas, personalmente, disfrutan del
"Síndrome de la Abuela Feliz",
y algunas creen que los relatos
deben estar sacados de personajes de novela
de la posguerra
(La Vanguardia 17/5/02).
A bastantes personas no les gusta
el calificativo de "esclava"
(El País 28/5/02, ABC 5/6/2002).
El autor no entiende el escándalo
ni los disgustos,
porque considera evidente que,
desde tiempos ancestrales,
bastantes mujeres son y han sido
esclavas voluntarias.
Por Amor, naturalmente, por Amor.
Muchas se agrupan en
congregaciones, religiosas o humanitarias, que,
en su entrega por Amor,
tienen a gala autocalificarse
Esclavas o Siervas de
la Caridad, del Espíritu Santo,
del Sagrado Corazón de Jesús,
de Cristo Rey, de María, etc.
En estos casos es evidente
que se esclavizan voluntariamente
por Amor Sobrenatural o a la Humanidad.
¿Quizás el amor de madre, de abuela,
no es igualmente sagrado?
¿No legitima de la misma forma
una entrega voluntaria total de sus vidas?
¿No lo explica acaso?
El Amor es la fuerza que impulsa
a esas generosas mujeres
para no conformarse con darnos la vida,
sino que,
por añadidura, día a día,
nos ofrecen la suya propia,
a veces a jirones.
Viviendo en una sociedad
predominantemente cristiana,
parece olvidarse que,
en uno de los momentos cumbres del Cristianismo,
si no el más trascendental,
una de estas abnegadas Mujeres
declaró explícitamente su condición y entrega:
"Yo soy la Esclava..."
(Lc 1,38)
L I N K S
El Síndrome de la
ABUELA ESCLAVA
A.B.C. de la Supervivencia
a la Angina de Pecho y el
Infarto de Miocardio
METODO GRANADA
DE
AUSCULTACION CARDIACA
NO MORIREMOS DE VIEJOS
Nos matará una
Enfermedad Oportunista
aguijarro
Pintura Analógico-Digital
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