NADIE MUERE DE VIEJO






Publicado en
"Investigación Clínica"
Vol. 2, Nº 4, Págs 377-379
(Facultad de Medicina de Granada)



Dr. A. GUIJARRO MORALES

Drª G.M. GUIJARRO HUERTAS

Drª M.M. GUIJARRO ROJAS


E-Mail: aguijarro@jet.es


Servicio de Cardiología.
Hospital Clínico Universitario "San Cecilio".
Granada.

El envejecimiento es un proceso involutivo edad-dependiente en el que predomina la degradación sobre la síntesis orgánico-funcional, en los distintos órganos y tejidos corporales.



Son varios los mecanismos implicados en este proceso: reducción de la capacidad proliferativa celular, liberación de radicales libres, secreción de antihormonas, alteraciones o errores genéticos, metabólicos, inmunitarios, neuro-endocrinos, etc.






Las consecuencias del envejecimiento se pueden apreciar en el tejido conjuntivo y en la función de todos los órganos y sistemas, aunque las manifestaciones clínicas predominan en unos u otros de acuerdo con diversos factores individuales, ambientales y nosológicos.

La piel es el órgano en que más precozmente se detectan cambios objetivos, aunque generalmente son inocuos.



Corazón y arterias, ojo y oido, sistema nervioso, riñón y aparato locomotor tambien se comprometen pronto.





SOBREVIVIR AL INFARTO !!!
A.B.C. de la Supervivencia
a la Angina de Pecho y el
Infarto de Miocardio



auscultacion
METODO GRANADA
DE
AUSCULTACION CARDIACA




ABUELA ESCLAVA (Síndrome de la)
El Síndrome de la
ABUELA ESCLAVA


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Aunque es cierto que la continuación de toda vida es el proceso inevitable de la muerte no es verdad que la transición vida-muerte sea un acto fisiológico.



La gran mayoría de los estudiosos considera que entre vida y muerte media el factor enfermedad.

Nadie muere de viejo sino de procesos patológicos intercurrentes o asociados.




Un anciano sano conserva, aunque mermados, sus órganos y funciones, con suficiente capacidad para disfrutar de una existencia autónoma, placentera y con satisfactoria calidad de vida, hasta más allá de los 110-120 años.

El deterioro de la calidad de vida de un anciano no debe atribuirse con ligereza a la involución senil, sino que debe alertarnos respecto a la existencia de uno o más procesos patológicos subyacentes, frecuentemente enmascarados.




Es conocida la dificultad que entraña el reconocimiento de muchas enfermedades cuando inciden en el anciano.

Habitualmente producen síntomas poco expresivos o llamativamente sorprendentes por la aparente falta de conexión con el proceso causal.



Por ejemplo, el infarto agudo de miocardio con frecuencia no se acompaña de dolor torácico en los ancianos, pudiendo manifestarse solamente por delirio (psicosis orgánica), transtorno digestivo banal o insuficiencia cardiaca discreta.



No es infrecuente que en tales casos el infarto de miocardio pase desapercibido y se confunda con "agitación psicomotriz" (atribuida a demencia senil o involución cerebral), intolerancia digestiva a determinados alimentos ("un corte de digestión por haber comido pimientos" nos refirieron en una ocasión) o hinchazón postural banal de los pies ("por haber viajado en autobús" argumentó un doctor setentón).






Al igual que el infarto de miocardio muchas otras entidades patológicas dan lugar a manifestaciones caprichosas cuando inciden en la tercera edad.


Una taquiarritmia recurrente puede ser el único síntoma del hipertiroidismo.

La pérdida de peso y fuerzas fué la única sintomatología que presentó un enfermo con cáncer de pulmón avanzado.



Un cuadro de somnolencia y malestar general puede ser la expresión de una neumonía bacteriana.

Episodios caprichosos de febrícula y desasosiego pueden deberse a tromboembolismo pulmonar repetitivo o a una endocarditis infecciosa.






Los procesos involutivos no pueden detenerse completamente, pero es posible retrasar su progresión y corregir algunas de sus consecuencias, con medidas higienico-dietéticas, ortopédicas, e incluso farmacológicas y quirúrgicas.






Los procesos patológicos asociados al envejecimiento pueden ser inasequibles a la terapéutica, como el cáncer de pulmón muy avanzado, pero muchos de ellos, potencialmente mortales en su evolución espontánea, son susceptibles de curación si el diagnóstico no se hace demasiado tarde y se aplican los métodos terapéuticos apropiados.


Tal es el caso de los desequilibrios electrolíticos y metabólicos que acompañan a enfermedades digestivas o generales, las arritmias y bloqueos que complican cardiopatías u otras afecciones, los colapsos por hemorragias digestivas, las infecciones graves, etc.



Con frecuencia los médicos tenemos la ventura de comprobar que la enajenación mental de un anciano cura "milagrosamente" al corregir sus altera- ciones metabólicas, llevando la lucidez y cordura a un "loco" recuperable, la alegría a su entorno familiar y la satisfacción del deber cumplido al profesional atento.




Ante todo anciano que se deteriora inexplicablemente debemos empeñarnos en descubrir el proceso patológico subyacente (Tabla I), empleando en forma secuencial una batería suficiente de procedimientos diagnósticos.



Habitualmente basta con exploraciones simples e incruentas para llegar al diagnóstico etiológico y/o fisiopatológico (Tabla II), aunque a veces son precisos métodos más específicos: antibiogramas, endoscopias, punciones exploratorias, TAC, estudios isotópicos.




Deslindar en el anciano lo normal (involución fisiológica) de lo moderadamente patológico es dificil pero no utópico.



Por ejemplo, en el anciano sano es normal la disminución de la capacidad física, pero cuando se le somete a un esfuerzo la fracción de eyección aumenta con respecto a sus valores basales.



El comportamiento paradójico de la fracción de eyección durante el esfuerzo, con disminución de su valor respecto al de reposo, es anormal, e indica que el corazón estudiado no es solamente un corazón senil sino un corazón enfermo (coronariopatía, miocardiopatía, etc).





Nunca será demasiado el esfuerzo que los médicos y la Sociedad dediquemos al desarrollo de procedimientos que detecten y corrijan precozmente estos procesos patológicos que, sobreañadidos al envejecimiento, van irremediablemente a amargar, acortar y finalmente cercenar nuestras vidas.





No moriremos de viejos.
Nos matará
una enfermedad intercurrente.










TABLA I

PRINCIPALES AFECCIONES
A DESCARTAR EN ANCIANOS
CON DETERIORO FUNCIONAL




- Infecciones:

broncopulmonares,
nefrourológicas,
meníngeas,
endocarditis infecciosa,
tuberculosis.



- Transtornos metabólicos y
endocrinológicos tratables:

Deshidratación.
Acidosis-Alcalosis.
Hipoxia-Hipercapnia.
Diselectrolitemias (K, Na, Ca, Mg).
Ferropenia.
Hipoproteinemia.
Hiper e hipoglucemia.
Golpe de calor.
Hipotermia.
Hipovitaminosis (A, D, C, B1, B2, B6, B12, PP).
Hiper e hipotiroidismo.



- Afecciones cardio-circulatorias:

Hipertensión arterial.
Insuficiencia arterial coronaria, cerebral, periférica, mesentérica.
Estenosis aórtica.
Aneurisma ventricular o aórtico.
Disección aórtica.
Insuficiencia mitral.
Insuficiencia cardiaca.
Arritmias.
Bloqueos.
Flebotrombosis.
Tromboembolismo pulmonar o sistémico.
Cor pulmonale.



- Intoxicaciones:

monóxido de carbono,
alcohol.



- Yatrogenia relacionada con:

medicamentos,
sondas,
prótesis,
dispositivos implantados.



- Hemorragias:

digestivas,
neurológicas.



- Neoplasias:

próstata,
mama,
pulmón,
estómago,
piel;
leucemia mieloide crónica,
mieloma.



- Prostatismo.

Insuficiencia renal.

Colelitiasis.

Cirrosis.

Osteoporosis.

Enfermedad de Paget.

Artritis Reumatoide.

Fracturas.

Enfermedad de Parkinson.

Depresión.

Enfermedad de Alzheimer.








TABLA II

EXPLORACIONES BASICAS
A REALIZAR EN ANCIANOS
CON DETERIORO FUNCIONAL





- Exploración física completa,

incluyendo la vaginal, rectal, etc.



- Analítica rutinaria de sangre

(hemograma, bioquímica)

y orina.



- Fondo de ojo.



- Electrocardiograma.



- Radiología:

tórax, abdomen.



- Ecografías:

hepatorenal, cardiaca.





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