RIBADAVIA JUDIA
Si bien el Ribeiro es tierra rica en toda clase de especies agrícolas, su renombre sé debe, sobre todo, a la producción y elaboración de los vinos que llevan esa denominación de origen, los cuales se han venido comercializando en mayor medida desde Ribadavia, donde se centralizo el envío de la producción vinícola a otros lugares de España, ya desde la mitad de la edad media llegando incluso a relizarse explotaciones regulares a Inglaterra, Italia, Alemania, y Flandes. No cabe duda que en este comercio tuvieron parte muy activa los judíos residentes en Ribadavia quienes aprovecharon sus contactos en diversos puntos de Europa para establecer su red de distribución, y se sirvieron de barcos de sus correligionarios para exportarlo, llegando a utilizar el Miño en una época en que este río era navegable.
¿Como llegaron los judíos a Ribadavia?
Es posible que la estratégica situación de la villa hubiera atraído a buena cantidad de hebreos que habrían ido llegando de manera aislada, al reclamo de magnificas posibilidades para sus negocios. Pero el hecho fundamental de su aparición fue el establecimiento en la localidad, de la sede del Reino de Galicia, en el año 1063, siendo Rey Don García, por herencia de su padre Fernando I "El Magno". Este reino era francamente importante en aquella época, con unos limites que se extendían mas allá del río Duero e incluso con poder de vasallaje sobre el reino moro de Badajoz.
La llegada de D. García produjo un efecto inmediato de expansión en Ribadavia, y lo que era un villorrio en el margen izquierdo del Avia, paso a extenderse de manera notable a la otra orilla, constituyendo el núcleo de lo que hoy es la villa.
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Entre los caballero, nobles, administradores y demás integrantes de la corte, vinieron judíos (verdaderos señores de las finanzas del medievo), comenzando por el propio privado del Rey.
La comunidad judía en Ribadavia alcanzo una densidad de población realmente considerable, agrupándose en una zona que agrupo buena parte de sus calles, plazas y travesías, desde la parte oeste de la muralla, alrededor de la llamada Porta Nova. Pese a la gran extensión de esta judería, aun había judíos que convivían en buena vecindad en barrios cristianos, de la misma manera que otros cristianos residían en la judería.
Esta colectividad persistió en Ribadavia durante siglos, aun a partir de la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos, ya que muchos de ellos se convirtieron al cristianismo y fueron considerados conciudadanos con pleno derecho. Hubo judíos conversos que, emparentados con la nobleza, ellos mismos llegaron a poseer titulo nobiliario, merced en buena parte, a sus caudales.
Otros que no quisieron abjurar de su religión se asentaron provisionalmente en la cercana Portugal, regresando cuando las persecuciones se calmaron un tanto, pero volviendo a tierras lusas durante los periodos en que los representantes de la inquisición realizaban sus inspecciones por el Ribeiro. Unos y otros contribuyeron de forma decisiva a la sólida economía experimentada en toda la Comarca, que llego a su punto máximo en el S.XV y XVI, siempre tomando como base la comercialización del vino, del cual fueron más propietarios que cultivadores directos.
Además de comerciantes, los judíos ejercieron oficios artesanos, siendo los más comunes los de zapatero, sastre, herrero, guarnicionero, platero,etc. Y precisamente, la conformación de sus tiendas y talleres, a dado a la judería un aspecto muy peculiar, mediante los rellanos y voladizos existentes en las fachadas de sus casas.
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