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PROYECTO BARAÑÍ
criminalización y reclusión de mujeres gitanas
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Cap. 2
2.2 Mujeres gitanas y procesos de selección penal. *

Introducción

Existe una creencia fuertemente arraigada de que la población reclusa de una sociedad es un fiel reflejo de quienes delinquen en ella. Según esta creencia, la explicación de que la población femenina gitana sufra una representación en la cárcel 20 veces mayor a la que obtiene en la sociedad, sería su altísima actividad delictiva.

Al igual que ocurre en la sociedad en su conjunto, existen mujeres gitanas que cometen delitos. Incluso, se podría pensar que el "estrangulamiento" de sus formas de economía y la discriminación laboral que sufren, unido a la dificultad que les plantea el reconocimiento de una legalidad históricamente enemiga, son circunstancias que contribuyen a explicar el que algunas mujeres gitanas infrinjan las normas penales.

Sin embargo, relacionar y explicar la actividad delictiva a partir del número y perfil de quienes completan el recorrido del sistema penal y son encarcelados/as es, además de una simplificación, un error.

Para comprender la escasa relación que existe entre la actividad delictiva de la sociedad y las personas presas en nuestras cárceles, es preciso adoptar un nuevo punto de partida. Esto es, fijarse, no ya en las personas encarceladas, sino en el conjunto de la sociedad, lo que nos ayuda a cuestionar otra creencia profundamente arraigada, y relacionada íntimamente con la anterior, la de dividir la sociedad en dos grupos de personas nítidamente diferenciados, el grupo minoritario de los delincuentes y el de la mayoría no-delincuente (García-Borés, 1994).

Investigaciones sociales realizadas en diferentes países han dado la vuelta a este mito, afirmando que la contravención de las leyes penales está a la orden del día en la sociedad y que el grupo minoritario lo constituyen quienes, a lo largo de su vida, no realizan ninguna acción punible. En EEUU una encuesta realizada por la Comisión del Presidente sobre el Crimen, entre 10.000 familias distribuidas entre los distintos espacios socio-económicos, descubrió que el 91% había cometido una acción delictiva castigada con la pena de prisión en algún momento de sus vidas. Una análisis de diversos estudios, realizados en los EEUU, sobre delincuencia y pobreza, ha concluido que "investigaciones publicadas desde 1978 indican que no hay una relación clara entre estatus socioeconómico y delincuencia". (1)

Partiendo de que la actuación delictiva es una actuación mayoritaria y que está repartida de modo similar en los distintos espacios sociales, surgen dos cuestiones que a lo largo de estas páginas trataremos de responder:

  • En virtud de qué mecanismos se pasa de la mayoría-que–comete-delitos a una minoría delincuente.
  • A qué se debe la sobrerepresentación, en el sistema penal y en la cárcel, de los grupos sociales más desfavorecidos de nuestra sociedad, entre los que se encuentra una parte importante de las mujeres gitanas.

Otra importante consideración, presente en los discursos de muchos agentes institucionales y de la ciudadanía, es que la actividad del sistema penal y penitenciario está en función del volumen de la actividad delictiva. Sin embargo, consideramos que el volumen de personas detenidas o encarceladas en una sociedad, depende de decisiones políticas y actitudes sociales, más que del volumen e intensidad delictivos. Ignorar este hecho es uno de los grandes obstáculos para formular alternativas, tanto para prevenir la criminalización, como para responder eficazmente ante quienes transgreden las normas, pues nos conduce a pensar que hay una inevitabilidad en la dinámica judicial/penal independiente de nuestra voluntad.


* Nota: Resulta sorprendente la ausencia de datos oficiales y públicos (y aún menos datos coordinados), sobre los distintos momentos del proceso penal y sobre las características personales de quienes pasan por el proceso. Por ejemplo, no hemos encontrado datos sobre: § Qué porcentaje de personas detenidas, que pasan a disposición judicial, obtienen la libertad provisional en espera de juicio, con relación al porcentaje de las que son enviadas a prisión de forma preventiva. § Cuántas personas eluden la prisión preventiva a través del pago de una fianza y la cuantía media de la misma. § En el momento del juicio oral, cuántas personas celebran el juicio y cuantas pactan su condena, la evolución del mecanismo de la conformidad en los últimos años y su relación, tanto como el tipo de abogada/o como con las características personales del acusado/a. Estos son sólo algunos ejemplos de datos imprescindibles (ni disponibles, hoy día) para entender el proceso penal como algo dinámico, jalonado de decisiones-filtro y para conocer los procesos selectivos y discriminatorios existentes en el sistema penal. La ausencia de estos datos, además, hace imposible conocer los efectos, positivos o negativos en las trayectorias de las personas se encuentran en el circuito penal y penitenciario, que pueden tener las diferentes opciones que existen dentro del sistema penal.
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1. Charles Tittle y Robert Meier: "Specifying the SES/Delinquency Relationship", en Criminology 28 nº 2, 1990.
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29 de febrero de 2000