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PROYECTO BARAÑÍ
criminalización y reclusión de mujeres gitanas |
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| 4. Recomendaciones y líneas de acción . | |
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4.1
las gitanas en la sociedad. |
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| Cap 4. Recomendaciones y líneas de acción |
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| 4.1 las gitanas en la sociedad |
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Las acciones para evitar la criminalización de las gitanas pasan por evitar la discriminación y la marginación social en todos los ámbitos de la convivencia social. En este contexto planteamos dos grandes líneas de acción:
1. Propuestas para lograr el encuentro entre las culturas paya y gitana y para combatir la discriminación de la comunidad gitana. (La gran mayoría de las recomendaciones de este apartado son la síntesis de propuestas más amplias, elaboradas por diversas entidades y personas, citadas en la bibliografía)
Hemos querido iniciar este apartado con un comentario sobre los efectos que tiene la política de no hacer constar en los datos, informes o estadísticas la etnia de la población por parte de la Administración. La motivación para ello es perfectamente comprensible, ya que trata de evitar el uso de esta información para prácticas discriminatorias, ante la creciente extensión y abuso de las bases de datos y la agresión que esto puede implicar sobre el derecho a la intimidad de las personas. Además, este es un tema particularmente sensible para la comunidad gitana, pues a lo largo de la Historia, el registro de su etnia ha conllevado siempre consecuencias represivas y una mayor vigilancia. Sin embargo, en la actualidad, el hecho de no contar con datos específicos sobre las diferentes etnias no parece evitar las distintas formas de discriminación hacia la comunidad gitana. Más aún, la ausencia de estos datos hace muy difícil, cuando no imposible, comprobar estadísticamente el grado de las dinámicas de discriminación estructural por parte de la Administración o del sector privado. Del mismo modo, en el sistema penal y penitenciario, el hecho de no registrar la etnia, choca con el hecho real de que cualquier policía, fiscal, juez o jueza, funcionaria o funcionario de prisiones distingue, en la mayoría de los casos, cuando una persona es o no gitana. En este sentido, en los discursos de diferentes profesionales analizados por nuestro equipo hemos leído o escuchado frases del tipo: "claro, no apuntamos la etnia pero se suele saber por el apellido y por la pinta". Así, se contrapone la realidad discriminatoria - en la que un o una policía pueden pedir la documentación más frecuentemente a una persona con "pinta" gitana; un juez o una jueza pueden ser presa de prejuicios frente a una imputada gitana a la hora de tomar decisiones sobre su prisión o libertad preventiva; o, en el propio medio penitenciario, el hecho de que se sepa qué población reclusa es o no gitana puede motivar actitudes discriminatorias... - a unas estadísticas absolutamente neutras, que impiden conocer la magnitud y el alcance de prácticas como las descritas.
En los procesos de discriminación y criminalización que hemos estudiado, los medios de comunicación juegan un papel muy importante, tanto en la configuración de la imagen social de la comunidad gitana, como en la percepción que las ciudadanas y los ciudadanos tienen del delito, de la justicia y de la cárcel. Los medios de comunicación pueden influir negativamente consolidando estereotipos discriminatorios, pero también pueden suponer una herramienta importante a la hora de potenciar el acercamiento de las dos culturas, y de concienciar a la población sobre la necesidad de reconocer la situación discriminatoria que sufre la comunidad gitana y sobre la importancia de actuar para transformarla. El tratamiento de esta comunidad por los medios de comunicación ha sido un tema objeto de diversos estudios, como los realizados por la Unión Romaní (1) , o como el estudio Margen y Periferia (2). Estos trabajos muestran una desproporción de noticias referidas a gitanos y gitanas relacionadas con conflictos, droga y delito, y la escasez de noticias que rescatan los aspectos positivos de su cultura, vida y actividades. En esta forma de presentar la realidad gitana influyen distintos factores:
Recomendamos, en este sentido, la difusión del Manual para Periodistas publicado por la Unión Romaní en las Facultades de Periodismo y en las redacciones de los periódicos.
En la actualidad la gran mayoría de niños y niñas gitanos están escolarizados y ello ha supuesto un avance muy importante. A la vez, se ha avanzado en la metodología y los nuevos modelos pedagógicos, reflejados, por ejemplo, en el trabajo de "Enseñantes con Gitanos" y de Mariano Fernández Enguita. El sistema educativo no sólo tiene importancia para poder ofrecer mayores posibilidades de futuro a las nuevas generaciones de gitanos y gitanas, sino como lugar de aprendizaje sobre su cultura y como espacio privilegiado de convivencia. Sin embargo, problemas como el alto nivel de absentismo, la falta de adaptación de los métodos pedagógicos a las especificidades de la población gitana o la escasez de programas de educación para adultos, son buena muestra de que, en el ámbito educativo, aún queda mucho por mejorar. Resulta interesante comprobar cómo, en el discurso de parte del funcionariado consultado, la educación es la pieza clave (incluso la panacea) que puede resolver la mayoría de los problemas de la comunidad gitana. Esta apreciación prácticamente unánime, deja traslucir muy a menudo una valoración negativa sobre la cultura gitana, una percepción de lo gitano como algo anacrónico, hoy en día agotado y fracasado. En este sentido la educación se presenta, no ya como una ampliación de opciones vitales, sino como adoctrinamiento de pautas "idóneas" de vida, trabajo, economía,... Sin embargo, consideramos, junto con muchas personas que trabajan en el ámbito educativo, que es necesario seguir reflexionando y proponiendo prácticas que permiten desterrar una educación ligada a la "denegación" de la cultura gitana. Por otra parte, las responsabilidades del fracaso educativo de muchos gitanos y gitanas se suelen buscar en su propia conducta o relación familiar, pero sin embargo, siguen existiendo proyectos educativos que no se adaptan a la realidad, cultura y necesidades de este colectivo. Como propuestas concretas podrían citarse las siguientes:
Actualmente la falta de participación gitana en la mayor parte de los ámbitos sociales e institucionales, es un hecho. Empezando por el ámbito político, los gitanos y gitanas con cargos públicos se pueden contar con los dedos de la mano, igual que su participación en los diferentes partidos políticos. Ha existido sólo un parlamentario gitano, Juan de Dios Ramírez Heredia, que más tarde fue eurodiputado. En la Administración también es notable la ausencia de participación gitana, y aún más en los puestos de responsabilidad. Lo mismo se puede decir de otros ámbitos de la sociedad, como el mundo empresarial, o los grupos de profesionales, sindicatos y otros movimientos sociales. La representación gitana en la jerarquía de la Iglesia católica es casi inexistente, aunque sí hay que reconocer los esfuerzos que se dedican, a través de instituciones como Cáritas o la Conferencia Episcopal y determinadas parroquias de barrio, a encontrar respuesta a los problemas de la población gitana. Aunque hay una creciente conciencia sobre la necesidad de promover la participación de la comunidad gitana en los distintos ámbitos de la sociedad, es preciso ir más allá, desarrollando programas concretos para fomentar dicha participación. Sería necesario arbitrar medidas de acción positivas destinadas a corregir las políticas de represión y persecución de los cinco siglos precedentes, que sin duda son las responsables de la escasa participación de la población gitana en muchos ámbitos. El crecimiento y fortalecimiento de las Asociaciones Gitanas es hoy una realidad. Sin embargo, todavía cuentan con importantes carencias en cuanto a recursos, por ello, el apoyo a este asociacionismo es fundamental para potenciar la participación y la "voz" de la población gitana. Uno de los retos más importantes a los que se enfrentan las asociaciones gitanas es el acercamiento, aún escaso en muchos casos, a las capas más excluidas o marginadas de su comunidad. Los proyectos de apoyo a gitanos y gitanas en prisión, como los promovidos por el Secretariado General Gitano en Soto de Real, la Unión Romaní en Alcalá de Guadaira, o la Asociación de Mujeres Gitanas en Granada, son ejemplos de presencia asociativa gitana en un ámbito de marginación y soledad, la cárcel, para responder a las necesidades de una franja de la población gitana.
La falta de conocimiento de todo lo relacionado con lo gitano entre la población general es uno de los grandes obstáculos para erradicar la exclusión, los prejuicios y la discriminación y para favorecer la convivencia entre las dos culturas. Varias de las líneas de actuación propuestas en los apartados referidos a los medios de comunicación, educación y participación, tienen como objetivo aumentar el conocimiento por parte de la sociedad mayoritaria sobre la historia, cultura y realidad de la comunidad gitana. Es importante explicitar este objetivo, y realizar planes desde la Administración para difundir la cultura gitana y para crear nuevos espacios de contacto e intercambio. También es preciso realizar campañas para animar a las instituciones y a la ciudadanía a participar en este tipo de iniciativas de encuentro.
2. Propuestas para transformar las situaciones de exclusión laboral y precariedad económica de gran parte de la población gitana
Gran parte de la población gitana vive situaciones de pobreza y creciente exclusión del mundo laboral y de la economía. La mayoría de la población gitana se encuentra en situación de pobreza y un importante porcentaje en situación de pobreza grave o extrema (con ingresos inferiores al 25% de los ingresos medios del país) (4). En los procesos de criminalización, la exclusión es con frecuencia el punto de partida. Para combatir la exclusión económico-laboral de la comunidad gitana y en especial de las mujeres, proponemos tres líneas de recomendaciones: el apoyo firme al acceso de gitanas y gitanos a la formación; la lucha contra la discriminación laboral; y el fomento y la dignificación de sus formas de trabajo tradicionales.
El acceso de las gitanas y los gitanos al mercado laboral se enfrenta, entre otros, a dos obstáculos: uno es la profunda discriminación de la que son objeto a la hora de buscar empleo, otro y no menos grave es la falta de reconocimiento de esta situación discriminatoria por parte de un importante sector de la sociedad. En las encuestas y entrevistas realizadas a mujeres gitanas hemos podido escuchar un gran número de dificultades en el acceso al empleo. Del mismo modo, los colectivos que trabajan en la inserción laboral de gitanos y gitanas comentan la discriminación que sufren y lo difícil que resulta probarla. La magnitud de este problema contrasta con la ausencia de estudios, denuncias o informes sobre esta discriminación laboral.
Aunque la normativa laboral y penal prohibe la discriminación laboral por motivos de etnia, resulta tremendamente difícil probar estas situaciones ante un tribunal. Este tipo de rechazos se realizan casi siempre antes de llegar a establecer ningún tipo de relación contractual, con lo que queda el argumento de que había alguien más cualificado. Por otra parte, la escasa representación de la población gitana en empleos por cuenta ajena es muy difícil de constatar estadísticamente, ya que no existen datos sobre la etnia de los trabajadores y trabajadoras.
Las propuestas en este ámbito son las siguientes:
Para paliar la discriminación laboral de gitanas y gitanos, tanto en las instituciones públicas como en el sector privado, la Administración puede emplear distintos tipos de mecanismos como los que se recogen a continuación.
Aunque los datos son escasos, se puede afirmar que entre un 10 y un 15% de la población gitana trabaja por cuenta ajena (7). La gran mayoría sigue trabajando por cuenta propia, en situaciones de creciente dificultad y precariedad, como se ha descrito en el apartado "Apuntes sobre la situación de la comunidad gitana en la sociedad española". Facilitar el acceso de la población gitana al mercado laboral es perfectamente compatible con el apoyo a la regulación y dignificación de los trabajos que realizan actualmente la mayoría de gitanos y gitanas. La venta ambulante, la recogida de chatarra y el temporerismo siguen siendo las tres principales actividades económicas entre la población gitana. Se calcula que aproximadamente un 70 u 80% de esta población trabaja en la venta. Otros oficios tradicionales, como el "chalaneo", la artesanía del mimbre o el "esquile", se consideran hoy en día residuales. Los anticuarios y el trabajo en el espectáculo siguen siendo importantes, no tanto por el número de personas que emplean, sino por aglutinar a la franja más acomodada de la comunidad gitana. Las formas de economía y trabajo como señas de identidad cultural Las formas de economía de un colectivo son uno de los factores determinantes para la construcción de su cultura y su identidad. En este sentido, los intentos de cambiar de forma coercitiva las formas de vida y economía de la comunidad gitana podrían llevar a una importante desvertebración de su cultura. En este sentido, el derecho de las culturas y etnias a defender su existencia e identidad, en todos los ámbitos, es un derecho fundamental. Del mismo modo, la diversidad cultural es un elemento tremendamente valioso para el conjunto de la sociedad, ya que permite comprender mejor las potencialidades de cada cultura. En concreto, como veremos enseguida, el modo en que los gitanos y las gitanas se relacionan con el trabajo puede aportar algunos valores interesantes y hoy en día ausentes en gran parte de la sociedad. Por ejemplo, la idea de "trabajar para vivir y no vivir para trabajar" o el dar prioridad a las obligaciones y lazos familiares frente a las demandas laborales. Estos son algunos rasgos que podrían hacernos reflexionar sobre el papel del trabajo en nuestra sociedad. Las potencialidades actuales de la venta ambulante y la recogida de chatarra. El hecho de que estos dos oficios mayoritarios ejerzan el papel, en muchos casos, de economía de subsistencia, unido a su habitual falta de regulación, hacen que tanto la venta ambulante como la recogida de chatarra se relacionen con las capas más excluidas de la sociedad y se les considere oficios con poco futuro. Sin embargo, ambas actividades tienen actualmente un gran potencial, que a nuestro juicio debería ser aprovechado para, lejos de ilegalizar y prohibir los oficios mayoritarios de la comunidad gitana española, regularlos y fomentarlos. El objetivo de dignificar y potenciar este tipo de oficios ha de ir en combinación con acciones que fomenten y garanticen el acceso de la población gitana a otras profesiones. Los oficios mencionados han sido "tradicionalmente gitanos", en gran parte porque era lo que se les dejaba hacer, siendo algunos de estos trabajos los más ingratos y peor remunerados. Por ello, los procesos de dignificación tienen que evitar que se consolide la idea de que los gitanos y gitanas sólo "sirven" para esto. La venta ambulante (o comercio de cercanía, si utilizamos un concepto moderno) puede ofrecer productos al consumidor o consumidora de una forma cómoda y atractiva, particularmente en la medida en que el pequeño comercio de barrio está desapareciendo en muchas zonas frente a la competencia de las grandes superficies. El Libro Información y asesoramiento a los vendedores ambulantes, publicado en 1997 por la asociación Unión Romaní, ofrece una serie de recomendaciones para permitir la regulación de esta actividad de una manera acorde con las actuales dinámicas de los vendedores y vendedoras y debería ser tomado en serio por las distintas administraciones. Entre las propuestas recogidas en este manual se incluye la necesidad de mediar con el pequeño comercio, que a menudo entiende la venta ambulante como competencia desleal. Estas tensiones, que se deben, no a la venta ambulante en sí, sino a su falta de regulación, deberían ser explicitadas y gestionadas de un modo respetuoso con ambos sectores de la actividad comercial. La recogida de chatarra es una actividad con un gran potencial. En pocos años, la industria del tratamiento de residuos será el área más importante de la economía europea, y el reciclaje está siendo ya uno de los sectores de mayor expansión. Resulta paradójico pensar que España, hace 30 años, reciclaba un porcentaje de residuos que daría envidia a la Alemania de hoy, y que gran parte de este trabajo lo realizaban gitanos y gitanas. Chatarra, papel, cartón, vidrio, lana, o cualquier aparato eran recogidos del flujo de residuos para ser recuperados. Actualmente, quienes se dedican a la chatarra proveen posiblemente más materia prima para las fundiciones españolas que la minería. (8) Con relación al trabajo agrícola se estima que el 12% de las 600.000 personas que realizan trabajos temporales en la agricultura en España son de etnia gitana (9). Aunque esta cifra incluye un porcentaje no determinado de gitanos y gitanas de origen portugués, es posible que haya más de 35.000 españoles y españolas (quizá un 20% de la población adulta gitana). Con una media de 5 meses de trabajo al año, esta actividad supone una fuente importante de ingresos, particularmente para las comunidades gitanas andaluzas, murcianas y extremeñas. El temporerismo es un trabajo fundamental para la economía española, sin embargo se sigue realizando en condiciones precarias y a menudo indignas. Recientemente, la administración ha concluido que no hay suficiente mano de obra disponible, y propone "importar" inmigrantes temporales, relegando a un segundo plano medidas destinadas a una regularización del sector y cumplimiento de la legislación. Dificultar aún más el acceso a este sector de las gitanas y gitanos, debilitaría una de las fuentes más importantes de trabajo e ingresos de que disponen. Los efectos negativos pueden tener aún mayor trascendencia, si tenemos en cuenta que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de este sector proceden del ámbito rural. Reducir su acceso a este mercado aumentaría las presiones para inmigrar a las ciudades, donde probablemente se convertirían en los sectores más vulnerables a la exclusión y la marginalidad. Los gitanos y gitanas siempre han percibido menos ingresos que los temporeros y temporeras "payos" (10), pero en los últimos años, la competencia más importante se ha desarrollado con los y las inmigrantes, con documentación o sin ella, básicamente de origen magrebí y africano, que actualmente componen el 24% de la mano de obra en este sector. Los y las inmigrantes, aparte de recibir un sueldo menor, representan una fuerza de trabajo más dócil, particularmente en el caso de quienes carecen de documentación, ya que su capacidad de presión es aún más débil que la gitana.
Es importante regularizar la situación en este sector y apoyar la seguridad y las condiciones dignas de estos trabajadores y trabajadoras. Es preciso destinar más recursos y programas específicos de vigilancia del cumplimiento de la legislación laboral en este ámbito, con el fin de erradicar las prácticas patronales abusivas, así como la existencia de "mafias" de contratación. Por otra parte, la reforma del Régimen Especial Agrícola ayudaría a incrementar el acceso a sus prestaciones. Destaca el escaso número de temporeros y temporeras gitanas que se apuntan a este Régimen. Por último, para los temporeros y temporeras gitanas, es importante promover proyectos de seguimiento escolar para sus hijas e hijos en los lugares de destino, así como proyectos de apoyo familiar, coordinados con proyectos similares en los lugares de origen. Para estos temporeros y temporeras es importante plantear cursos de formación para acceder a trabajos del campo más cualificados.
Algunas claves para fomentar los oficios mayoritarios de la población gitana:
A partir del análisis de Teresa San Román, expuesto en el apartado "Algunos apuntes sobre la situación de la comunidad gitana en la sociedad española", concluimos que potenciar y construir asentamientos segregados de población gitana, por parte de la Administración, ha tenido efectos muy negativos, tanto para las familias gitanas, como para sus relaciones con el vecindario. En nuestro propio estudio, a través de las voces de la comunidad gitana, también se ha manifestado. En la actualidad se pretende paliar muchos de los efectos negativos de los asentamientos segregados con su rauda demolición y la dispersión de quienes allí habitaban. Este proceso se está realizando, al igual que el llevado a cabo en los años 70 y 80, sin participación de gitanos y gitanas, a veces sin un acompañamiento adecuado de las familias realojadas y sin una concienciación previa del vecindario payo, lo que está generando un gran número de tensiones. Las familias que fracasan en este proceso acaban consolidando nuevos núcleos de chabolismo, más apartados de la ciudad, en un proceso en espiral difícil de detener. Por otra parte, la drástica reducción de la oferta de vivienda social, mecanismo a través del cual buena parte de la población gitana accedió a una vivienda digna en la pasada década, es otro de los escollos que encuentra la población gitana excluida. En el mercado libre de vivienda, es importante la discriminación que sufren los gitanos y gitanas en el acceso a pisos de alquiler, que nos lleva a la necesidad de crear instrumentos de concienciación general, ya que esto no es más que un reflejo de arraigados prejuicios que aumentan la marginalidad, la segregación y la desconfianza hacia el mundo gitano. El desmantelamiento de algunos asentamientos gitanos ha obedecido también al intento de terminar con la actividad delictiva existente, relacionada con la venta de droga, unido a menudo a intereses especulativos. Sin embargo, este tipo de prácticas que no inciden en la raíz del problema, sólo logran trasladarlo. En suma, es imprescindible un nuevo enfoque de la cuestión del acceso a la vivienda por parte de la comunidad gitana, proceso que debería estar acompañado no sólo de "ladrillos" sino, principalmente, de participación gitana, acompañamiento socioeducativo y concienciación de la sociedad.
Los servicios sociales tienen un papel fundamental en el desarrollo de las alternativas y en la puesta en marcha de las políticas contra la exclusión. Su labor resulta esencial, tanto para evitar los procesos de criminalización de muchas gitanas, como para asegurar el acompañamiento post-penitenciario de esta franja de la población. Una ponencia, presentada por Luis Nogués en el congreso Adalí Calí *, hace balance del volumen de prestaciones sociales que recibe la comunidad gitana en Madrid, considerando que éstas se clasifican en prestaciones técnicas, en especie y económicas. En los dos primeros tipos casi no hay usuarios o usuarias de etnia gitana. Las prestaciones en especie incluyen entre otras cosas residencias de tercera edad - 20.000 millones de pesetas- y ayuda a domicilio - 2.236 millones de pesetas-. Los gitanos y gitanas sólo acceden a prestaciones económicas. Sin embargo, de las 8.682 personas perceptoras IMI, no llegan a 1.000 las gitanas, que reciben 478 millones de pesetas en total, cantidad inferior al coste de mantener a las más de 100 gitanas madrileñas en la cárcel. La ponencia del Sr. Nogués es una importante aportación al análisis de las limitaciones de los servicios sociales en su trabajo con la comunidad gitana y puede ayudar a derribar un mito arraigado, que considera a esta población como usuaria crónica y privilegiada de las prestaciones sociales. Las líneas de actuación que proponemos en relación con los servicios sociales son las siguientes:
La drogodependencia de la comunidad gitana ha sido abordada más tarde que en otros grupos de población, y aún no se la conoce lo suficiente, pero sabemos que es un factor muy importante dentro del proceso de criminalización de las mujeres gitanas. Nuestra encuesta ha revelado que el 49% de las entrevistadas consumen o han sido consumidoras de drogas. Así mismo, una parte importante de las reclusas gitanas tienen familiares adictos que ejercen una presión adicional sobre sus actividades. El Plan Nacional sobre Drogas tiene escasa información sobre la drogodependencia dentro de la comunidad gitana, a pesar de ser obvio que la capacidad de un individuo de escapar al abuso de estupefacientes tiene mucho que ver con su ambiente y entorno, y cualquier plan de prevención tiene que basarse en las realidades que vive cada potencial consumidor o consumidora. El Secretariado General Gitano, a través de su proyecto de prevención de la drogodependencia, así como otras entidades, están realizando una labor muy importante y su experiencia en esta área es cada vez mayor, pero aún se requieren más recursos e iniciativas. El alto porcentaje de reclusas gitanas consumidoras de drogas ha sorprendido a nuestro Equipo, ya que incluso expertos y expertas en la materia tenían la percepción de que éste era un fenómeno aún muy minoritario entre las gitanas. Desconocemos si el alto porcentaje de consumidoras en las cárceles es un fiel reflejo del numero creciente de mujeres gitanas consumidoras, o si se debe a que estas mujeres son especialmente vulnerables ante los procesos de criminalización y reclusión. En el documento elaborado por el Secretariado General Gitano "El fenómeno de las drogas en la comunidad Gitana" (mayo 1993) se expresan dos actitudes mayoritarias entre la población gitana hacia la drogodependencia: la sobreprotección o las actitudes represivas. Las actitudes represivas frente a quienes consumen drogas pueden estar operando aún más duramente contra las mujeres, que llegan incluso a perder el apoyo familiar, lo que les puede derivar a dinámicas de exclusión y criminalización. Es fundamental reconocer la existencia de este gravísimo fenómeno y dar prioridad al desarrollo de planes de acción específicos para prevenir la drogodependencia entre las mujeres gitanas. 1.
La Asociación Unión Romaní ha publicado ¿Periodistas contra el racismo?
La prensa española ante el pueblo gitano durante 1995 y 1996, y su
continuación sobre la prensa del año 1997. 2.
Margen y periferia. Representaciones ideológicas de los conflictos
urbanos entre payos y gitanos. Mª Luisa López Varas y Gonzalo Fresnillo
Pato, editado por el Secretariado General Gitano en 1995. 3.
Actualmente los/as gitanos/as tienen pocas oportunidades de expresarse
en los medios de comunicación y es importante el apoyo a los medios de
comunicación gitanos existentes. El periódico "Nevipens Romaní" y la revista
"I Tchachipén" de la Unión Romani, la revista "Gitanos, pensamiento y
cultura" del Secretariado General Gitano o "Acabá Caló", el boletín de
la Federación de Asociaciones Gitanas de Cataluña, son importantes ejemplos
de órganos de expresión gitanos. 4.
Según el Informe FOESSA (1998) el 51,6% de la población gitana que vive
en pobreza, se sitúa en la franja de pobreza grave o extrema, mientras
que en el caso de los españoles y españolas en general, esta tasa es del
16,7%. 5.
El presupuesto anual para formación profesional y académica de la población
gitana es de 500 millones de pesetas. Esta escasez presupuestaria contrasta
con el abultado gasto penitenciario: cada persona encarcelada cuesta al
Estado, en torno a 6 millones de pesetas al año. 6.
Informe aprobado en su reunión de 14/12/1999.
7. Revista Gitanos, octubre, 1999. 8.
Ver El negocio de la Chatarra de Proempleo, 1990; o los trabajos
de Alfonso de Val, experto en reciclaje. 9.
Datos no publicados facilitados por Fernando Fernández Such, responsable
de programas sobre temporerismo de Cáritas Española. 10.
The Gypsies, de Angus Fraser, publicado en 1994. 11.
José Cazorla Pérez, Minorías marginadas en España. El caso de los gitanos
(1976) *
I Jornadas de intervención social con la comunidad gitana, promovidas
por el Secretariado General Gitano y celebradas en Madrid, los días 27,28
y 29 de octubre de 1999. |
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3 | capítulo
4 | bibliográfia |
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de febrero de 2000