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PROYECTO BARAÑÍ
criminalización y reclusión de mujeres gitanas |
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| 4. Recomendaciones y líneas de acción . | |
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4.1
las gitanas en la sociedad. |
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| Cap 3. Estudio sociológico "Mujeres gitanas y sistema penal" | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| introducción | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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1.Objeto de la investigación. El objeto de este estudio es conocer y desvelar aquellos aspectos que explican e inciden en la criminalización de las gitanas en el Estado español. Nuestra intención era dibujar un mapa explicativo del proceso que lleva a criminalizar a determinadas gitanas y, como consecuencia y con mucha frecuencia, las conduce a prisión. Se trata de una realidad que está teñida de tópicos que dificultan su comprensión, por lo que intentamos acercarnos a la misma despojándonos de ideas preconcebidas y profundizando en el origen de algunos de estos tópicos, lo que nos ha permitido reconocer situaciones con las que no contábamos. Estos tópicos a los que nos referimos tienen que ver con el hecho de que las gitanas forman parte de una etnia con la que la cultura paya ha establecido una relación desigual; tienen que ver, así mismo, con el hecho de que la definición de lo delictivo y lo no delictivo se ha hecho históricamente desde el sosteniendo de una estructura de poder en la que las personas más desfavorecidas tienen más probabilidades de ser consideradas delincuentes; y, finalmente, tienen que ver también con que estamos refiriéndonos a un colectivo de mujeres cuya realidad, deseos e intereses, tanto fuera como dentro de su propia etnia, no han tenido gran eco ni reconocimiento social y que, tradicionalmente, han sido analizados o definidos desde la experiencia masculina y paya. De ahí que nos pareciera necesario prestar mucha atención a qué se quería decir cuando se hablaba de lo gitano o de lo payo, también cuando se hacía mención a la figura del o de la delincuente, y así mismo qué de cierto había cuando oíamos hablar sobre las diferentes formas de sometimiento de las gitanas. La complejidad misma de nuestro objeto de estudio, la criminalización de mujeres de una etnia minoritaria, nos llevó a adentrarnos también en la complejidad de conceptos como marginación, exclusión, integración o discriminación, que hemos ido definiendo de acuerdo a las necesidades del estudio y que fueron cobrando un sentido u otro en función de donde colocábamos nuestra mirada, desde lo payo o lo gitano, desde la experiencia femenina o masculina. Es significativo el hecho de que gran parte de las gitanas criminalizadas no están marginadas por su propia cultura, de hecho suelen estar muy arropadas y apoyadas por sus familiares, lo que no es tan frecuente entre las presas payas. Con lo cual, hablar de marginación o exclusión de este colectivo debe contemplar este rasgo. Así mismo, algunos aspectos propios de la cultura gitana refuerzan y se expresan en diversas situaciones de subordinación femenina, aunque también hemos podido observar que, junto a un evidente machismo, se da un gran valor y reconocimiento al trabajo de las mujeres. Lo que nos lleva a pensar que la criminalización de las gitanas supone un gran sufrimiento y pérdida de bienestar para sus familias. Son todas estas cuestiones que hemos optado por dejar abiertas, conscientes de que su complejidad no se acaba en este estudio; las hemos ido desarrollando de acuerdo con nuestras necesidades analíticas en diferentes apartados de este documento, con el deseo de que el propio lector o lectora reflexione sobre ellas y continúe con la labor de interpretarlas. Al margen de estas dificultades conceptuales, o quizás por ese mismo tipo de dificultad, nos hemos encontrado con carencias de tipo operativo, siendo la primera de ellas y la más evidente la falta de datos sobre los colectivos gitanos en nuestro país. La falta de censos, de información sobre sus prácticas, costumbres, acceso a recursos, encarcelación, etc, se explica por parte de la administraciónes por la intención de no discriminarlos, evitando hacer ninguna distinción entre etnias en sus estadísticas y datos. Sin embargo, hemos podido constatar que esto supone también ocultar las diferencias y las desigualdades, lo que puede ir en contra de ese mismo deseo, ya que para no discriminar es necesario establecer una relación sana con las diferencias y corregir las desigualdades, y el primer paso es conocerlas. Ante este punto de partida, optamos por empezar nuestro mapa dibujando el perfil de las gitanas encarceladas. Algunos centros penitenciarios accedieron a hacer un recuento de este colectivo y nos facilitaron el número de gitanas presas. Así mismo, realizamos una amplia encuesta cuyo objetivo primero era saber quiénes son las gitanas internas, cuál es su situación socioeconómica y penitenciaria. Para el diseño de dicha encuesta nos entrevistamos con personas que trabajan directamente con este colectivo para que nos dieran información sobre el lenguaje, temas y ítems que deberíamos utilizar u obviar, a la vez que íbamos leyendo y releyendo algún material relativo a esta realidad. Con todo, a medida que avanzábamos en nuestro estudio, nos dimos cuenta de que no habíamos evitado una serie de errores que hicieron que parte de la información rescatada a través de la encuesta no fuera suficiente o que se nos quedara fuera información interesante sin cabida en los ítems planteados. Así, por ejemplo, pudimos ver que las gitanas ejercen un abanico de profesiones más amplio de lo que teníamos previsto, que su tendencia al nomadismo es un tópico que no refleja la realidad, que no les resulta tan difícil hablar sobre su sexualidad y que su dependencia de sus maridos, aunque alta, no era la explicación fundamental por la que llegaron a robar, "trapichear" con drogas, etc. De todos modos, la información obtenida a través de esta técnica fue muy rica, no sólo a nivel estadístico, sino también porque el trabajo de campo fue realizado por el propio equipo de sociólogas, lo que nos permitió entrar en conexión con la realidad carcelaria, con las opiniones que se fueron dando de forma espontánea y a través de las cuales las mujeres reclusas mostraban aspectos de su cultura, su historia y sus necesidades. Junto a estas encuestas, hicimos una serie de entrevistas abiertas a gitanas en prisión y a algunas ex-presidiarias que constituyen el grueso de nuestro trabajo de campo y a través de las cuales quisimos conocer su visión de su situación y de su historia, evitando así estudiarlas como delincuentes, Y, además, nos trazamos como uno de nuestros objetivos conocer y dar a conocer en primera persona las historias de estas protagonistas, historias diversas que muestran una realidad dura pero más rica de lo que vislumbran gran parte de los medios de comunicación. En este sentido, nos parecía de interés que las voces gitanas tuvieran eco en nuestro estudio, ya que son pocos los resquicios de nuestro entorno donde pueden expresarse con libertad y autonomía. Somos conscientes de que lo que ellas nos han contado ha estado filtrado por el propio escenario y por el hecho de que fuéramos profesionales payas. La cárcel no es un espacio que propicie hablar con libertad, y nuestra diferencia social y étnica ha estado marcada históricamente por la desconfianza y el engaño. Pensamos que, en gran parte, estas dificultades se han solventado al lograr que la gran mayoría de las gitanas con las que nos relacionamos confiaran en nosotras y entendieran nuestro cometido, aunque también sabemos que probablemente parte de la información dada esté distorsionada. Pero, como es evidente, la criminalización de las gitanas es un proceso que no se explica sólo con la visión y la práctica de la comunidad gitana. Para completar nuestro mapa hicimos entrevistas abiertas a personas que por su trabajo o función tiene una relación más o menos directa con el recorrido que lleva a una gitana o a cualquier individuo a la cárcel. Buscábamos conocer cómo el lugar que cada cual ocupa en esta cadena afecta al discurso, conocimiento y valoración de esta realidad, con el fin de encajar las piezas de un puzzle complejo. De este modo entrevistamos a policías, abogados y abogadas, jueces y juezas, funcionarias y personal de tratamiento de prisiones. Ello nos permitió conocer el reverso de la moneda, constatando que a mayor relación con las gitanas como puede ser el caso del funcionariado o de policías, el discurso es más complejo y contradictorio, frente al discurso de jueces y juezas que es más compacto y abstracto, aunque también más conocido. En este recorrido y por cuestiones de falta de tiempo y recursos hemos dejado de lado tres grandes bloques. Por un lado la ciudadanía, la opinión y la relación que establece con gitanos y gitanas la gente de a pie, así como el papel que juegan los medios de comunicación en el tratamiento de esta realidad, dos bloques que ya estaban recogidos y trabajados en otros estudios mencionados en este documento. Por otro lado, todo lo relacionado con los servicios sociales que operan al margen de la administración de justicia, bloque que por su importancia merece un estudio específico. Por todo lo dicho, son muchos los aspectos que quedan abiertos o tratados de un modo incompleto en este estudio, y que para nosotros y nosotras ponen sobre la mesa la necesidad de seguir ahondando en esta línea de investigación, como mencionaremos en las conclusiones de este informe.
2. Estructura del informe. La estructura de este documento intenta combinar de forma dinámica los dos puntos de vista esenciales, el de las propias mujeres que han vivido un proceso de criminalización, y el de aquellos agentes que se encuentran en relación con dicho proceso, lo conocen o participan en éste; y las dos técnicas empleadas, la encuesta y las entrevistas. El primer capítulo ofrece una descripción general de la situación de las mujeres presas, desde un punto de vista más penal que social, intentando comparar los rasgos de este colectivo con los de otros colectivos estudiados en las pocas investigaciones existentes sobre la cárcel. El primer elemento es un recuento aproximado que nos permite conocer las dimensiones del problema que nos interesa, es decir el número de mujeres gitanas presas en el Estado español. En segundo lugar, nos referimos a las condiciones objetivas de las mujeres gitanas encarceladas desde un punto de vista sociodemográfico, sus relaciones familiares, habitat y vivienda, estudios y situación económica. De nuevo, intentamos comparar estos datos con otros referentes a la población general y a la población gitana, cuando ello ha sido posible. El tercer capítulo completa el dibujo esquemático que trazan los datos, con las trayectorias vitales de las mujeres gitanas presas. Se basa en seis entrevistas semiestructuradas, de una hora de duración como media, realizadas en las cárceles. Hemos dejado la voz de estas mujeres narrando su propia historia, lo que nos permite ver las similitudes y diferencias entre las biografías y opiniones, así como percibir la experiencia, cotidiana y terrible, de la cárcel y la forma en que afecta a las vidas de estas mujeres. Para seguir describiendo lo que hemos concebido como un proceso, la serie de circunstancias y filtros por los que determinadas personas y grupos acaban en prisión, el capítulo 4 hace referencia a la percepción del proceso penal por parte de las gitanas encuestadas, tocando aspectos como la detención, el juicio, la defensa, pero también aspectos disciplinarios y penales de la cárcel misma, como los partes, los permisos, el grado, etc. El capítulo cinco abarca aquellos aspectos de la encuesta que hacen referencia a las condiciones de vida en la cárcel y a su vivencia por parte de las mujeres gitanas. Contempla tanto los datos objetivos de la experiencia (cercanía del hogar, presencia de hijos, actividades propuestas, disciplina, relación con el equipo de tratamiento, etc.), como la visión subjetiva de la cotidianeidad de la cárcel y la percepción de las necesidades, alternativas y perspectivas de futuro. El capítulo seis recoge y analiza los discursos de las mujeres gitanas en la cárcel. A través de las entrevistas semi estructuradas, las mismas que sirven para narrar las biografías del capítulo tres, nos acercamos a los discursos que permiten conocer, de manera más analítica, qué significa para estas mujeres ser gitanas, y cómo han vivido los cambios en sus familias y barrios, las dudas de la identidad, la vivencia de un presente y un futuro complejos. En el capítulo siete, analizamos lo que hemos llamado "algunas cuestiones sobre la comunidad gitana", a partir del discurso de una serie de personas de la comunidad gitana. Deseábamos conocer su opinión sobre el proceso de criminalización, la introducción de la droga en los barrios, las relaciones entre la cultura gitana y paya (si tales cosas existen). No se trata de un estudio exhaustivo, ni siquiera extenso, sino solamente del análisis de una serie de voces en posiciones interesantes para nuestro estudio. Los capítulos ocho y nueve recogen los discursos de dos colectivos que se encuentran en relación directa con el proceso descrito y con las mujeres gitanas presas. Forma parte de la investigación no sólo describir un fenómeno y sus causas, sino entender los mecanismos materiales e ideológicos, institucionales y sociales, que sostienen y hacen posible dicho fenómeno. Para ello, contemplamos la visión de aquellos funcionarios que trabajan directamente en la cárcel, tanto funcionarios de vigilancia como miembros del equipo de tratamiento o de la dirección, atrapados en la ambigüedad que caracteriza la cárcel como espacio social. Por útlimo, entrevistamos a un grupo de "agentes institucionales", situados en diferentes posiciones interesantes para nuestro estudio, jueces, juezas, fiscales, abogados y abogadas y policías.
3. Metodología 1. La encuesta Para conocer una realidad de la que no existen datos formales, la encuesta es un instrumento fundamental, pero limitado. Nos permite conocer los rasgos comunes de un colectivo apenas estudiado, como es el de las mujeres gitanas presas y analizar sus condiciones de vida en la cárcel y a la vez su opinión sobre esta viviencia. Al mismo tiempo, la falta de estadísticas similares, el desconocimiento inicial de la realidad de las mujeres gitanas, la dificultad de comparar los datos obtenidos, la limitación de la muestra, hace que muchas preguntas queden sin respuesta o más bien abiertas para futuros estudios. El equipo investigador realizó el trabajo de campo entre los meses de Abril y Agosto de 1999, en doce cárceles. La selección de dichos centros respondió esencialmente a dos criterios: que la cárcel tuviera más de cien presas, y que hubiera un número significativo de gitanas, según informaciones previas. Se llevaron a cabo 292 encuestas con cuestionario, con la distribución por centros que a continuación citamos: Tabla 1: Distribución de la encuesta Barañí por centros
Según nuestro recuento informal, cerca de 489 mujeres gitanas estaban presas en los quince centros más importantes en el momento de llevar a cabo el estudio. No podemos saber cuántas hay en las cárceles más pequeñas, pero suponemos que no pueden ser más de 1000, por lo que nuestra muestra representa casi un tercio del total. No estructuramos la muestra por centros, por considerar que no hay grandes diferencias en la situación de las mujeres presas según la prisión: el tipo de vida, las actividades, las relaciones pueden ser muy diferentes, pero nos interesaba esencialmente el perfil sociodemográfico y la situación penal de las mujeres, además de su vivencia de la experiencia carcelaria. Dichos rasgos no dependen tanto del centro, sobre todo teniendo en cuenta que muchas mujeres no cumplen condena en sus lugares de origen, sino que han sido trasladadas en varias ocasiones. Como corresponde al objetivo de nuestra investigación, las encuestadas son mujeres, de etnia gitana. La encuesta era voluntaria y eran las internas las que se definían o no como gitanas, a veces con una lista previa elaborada por un miembro del personal. En relación con su estancia en la cárcel, la media es de 2 años y tres meses. Un 30% llevaba menos de un año al realizarse el estudio, un 28% entre un años y dos, un 20% entre dos y tres años. El 20% restante llevaba más de tres años en la cárcel. El cuestionario, de 135 preguntas, nos permitió recoger información diversa y rica, aunque a veces difícil de interpretar: datos personales de la interna, datos de carácter social y demográfico (residencia, vivienda, familia e hijos, estudios, oficio y actividad, rasgos de la pareja actual); datos penales y relativos al proceso de criminalización (familiares en la cárcel, situación procesal, detención, juicio, defensa). Por último situación en la cárcel: visitas, actividades, permisos, salud y consecuencias de la cárcel sobre la vida de las internas. 2. Las fuentes Hemos comentado la dificultad de comparar los datos obtenidos con datos similares, tanto de carácter penal como sociodemográfico, pero un primer acercamiento a la descripción de las mujeres gitanas presas exige comparar en lo posible su situación con la de otros reclusos, hombres y mujeres. En este sentido nuestras fuentes principales han sido las siguientes:
3. Las entrevistas Si la encuesta tiene un valor esencialmente descriptivo de una situación poco conocida, las entrevistas pretenden ayudar a comprender el proceso de criminalización de un colectivo. El enfoque cualitativo permite ver cómo las personas construyen y viven su propia cotidianeidad y su papel en los procesos de interacción social. Mediante las entrevistas semi estructuradas hemos podido acercarnos a dos aspectos fundamentales para el estudio: -la vivencia de las mujeres gitanas presas, que se completa con otras visiones de gitanos que observan y discuten el proceso de criminalización -la percepción subjetiva de las personas que desde posturas profesionales o institucionales participan en la maquinaria jurídico penal. De esta manera obteníamos lo que la encuesta no puede ofrecer: la experiencia individual de un proceso colectivo y la construcción ideológica que explica y sostiene dicho proceso. Entendemos que los diferentes discursos son en gran medida producto del lugar social desde el que se habla, lo que permite reconstruir las representaciones complejas y múltiples de diferentes puntos de vista que coexisten y se enfrentan en la realidad social. Con esta finalidad, realizamos veinticuatro entrevistas semi estructuradas con personas que agrupamos como sigue:
Presencia Gitana ha realizado una labor continuada de estudio y denuncia sobre procesos de criminalización de la comunidad gitana. Algunos de sus puntos están recogidos en su publicación Los Gitanos ante Ley y la Administración, 1991. Esta asociación ha llevado una iniciativa al Parlamento para que los presos y presas gitanos estén encarcelados cerca de sus hogares, iniciativa que por otro lado ha sido refrendada por la Comisión Europea. |
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BARAÑÍ
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29
de febrero de 2000