ÍNDICE MEDITACIONES AÑO 2008
I.- MEDITACIONES ENERO 2008
II.- MEDITACIONES FEBRERO 2008
III.- MEDITACIONES MARZO 2008
IV.- MEDITACIONES ABRIL 2008
V.- MEDITACIONES MAYO 2008
VI.- MEDITACIONES JUNIO 2008
VII.- MEDITACIONES JULIO 2008
VIII.- MEDITACIONES AGOSTO 2008
IX.- MEDITACIONES SEPTIEMBRE 2008
X.- MEDITACIONES OCTUBRE 2008
XI.- MEDITACIONES NOVIEMBRE 2008
XII.- MEDITACIONES DICIEMBRE 2008
Mi correo electrónico:
mistica@jet.es
NOTA: San Ignacio de Loyola nos recomienda preparar por la noche los puntos de meditación de la mañana siguiente. Desde hace muchos años practico esta costumbre. En este año comienzo a escribir en el ordenador los puntos más desarrollados. Os la ofrezco por si os pueden ser útiles en cualquier sentido. Siempre me sirvo de distintos libros de espiritualidad para obtener ideas.
NOTA 2.- Puede reproducirse total o parcialmente. Únicamente pido que se indique el nombre del autor: Todo libro es como hijo de su autor. José María Lorenzo Amelibia.
MEDITACIONES ENERO DEL AÑO 2008
1-1-8
Deseo comenzar el año dedicándotelo entero para tu gloria. Me ofrezco a Ti. Haz de mí lo que quieras en él, pero ten misericordia de mí, porque soy muy débil. $Trabajar este año por alcanzar el desasimiento y la abnegación y lograr mayor libertad de espíritu//. Señor, limpia mi corazón, purifica mi corazón de toda maldad, y llena mi corazón de tu perfecta caridad//. La Eucaristía es fuente y manantial de la gracia; el más importante de los sacramentos; el centro de la misma Iglesia. Bendito seas, Señor, por este manantial de gracia y amor. Dadnos una fe grande para creer y vivir en consecuencia de esta maravilla// $ Aun cuando nadie quisiera o pudiera ayudarme, puedo seguir adelante poniendo mi corazón en aquel que me ama.
2-1.- $ Deseo y pido identificarme con Cristo nuestro amor hasta ser uno con Él en la comunión y permanecer siempre unido a mi Señor//. $ Sea mi respuesta a tu amor, mi amistad personal contigo; con tu venia y permiso//. $ "Descubre tu presencia y máteme tu rostro y hermosura; mira que la dolencia de amor sólo se cura sino con la presencia y la figura"//. Te amo, Señor, no porque puedas darme el Cielo, sino porque eres lo que eres: mi Dios y Señor//. Estoy en tus manos, Señor, y me entrego del todo a tu voluntad; pero sé que nunca seré probado por encima de mis fuerzas, confío en Ti.
3-1.- Sálvanos, redímenos, llénanos, en Ti, Señor, he esperado, jamás quedaré confundido//. Señor y Dios nuestro, que no nos perdamos en los peligros; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal//. Si Dios está con nosotros, ¿quién nos separará del amor de Cristo?//. Cuando Jesús eligió a sus discípulos, los elevó a la oración y a la familiaridad con el Padre. Haz esto con nosotros, Señor//. $ Eres gozo para quienes te siguen y aman con ilusión//. Me doy cuenta de que Jesús nos salvó y nos redimió de pecado. Esto es grande. Vivió pobre para darnos ejemplo de vida. Lo he repetido muchas veces y hay peligro de inflación espiritual. Por eso lo vuelvo a pensar muy consciente.
4-1.- Jesús eligió a sus discípulos para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar. Colocarme junto a Jesús para estar con Él. Pedirle la oportunidad de evangelizar//. Pasar muchos ratos con Jesús. Ser testigo de su amor, de la fe que en Él tengo, de la felicidad de amarle, de la mansedumbre de Jesús//. Estar con Jesús: llevar conmigo su misión a todas las partes. Que se note mi fe//. $ Buscar mi fuerza en Jesús y en su invencible poder//. Comulgo. Con Aquel que venció al mundo, yo también seré fuerte.
5-1.- Eligió Jesús a los doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar//. $ He sido fiel muchos años al trabajo de la meditación, lo que llamamos oración personal. Dejar ahora que el Señor se apodere del todo de mi alma//. $ Aplico mi memoria, mi vista, mi sentimiento entero a este Dios que me ama//. $ Jesús, has hecho en mí el gran don de pasar de una fe oscura en la Eucaristía a una fe luminosa y con un mayor sentimiento y atención//. $ Gracias. Me atrae el Sagrario; ya no puedo pasar sin la Comunión, sin la dependencia amorosa de mi amado//. Eucaristía: ahí está Jesús amando al Padre, ofreciéndose al Padre.
6-1.- $ En esta Epifanía, dame, Jesús, una gracia fuerte al alma, de manera que no me sea posible el sentirme indiferente, despreciar, ignorar el misterio de tu venida y manifestación al mundo//. $ Corazón de Jesús, limpia mi corazón, purifícalo de toda iniquidad, vanidad y vileza, y llénalo de tu perfecta caridad//. $ Dame, Jesús, tu corazón amable, generoso, justo y limpio. Quítame el mío lleno de egoísmo y manchas//. $ ¿Cuándo estará mi corazón embalsamado en el olor de tus virtudes; encendido en el fuego de las cosas celestiales?//. $ Encierra mi corazón dentro del tuyo para que sólo seáis el único poseedor de Él.
7-1.- Conocer a Dios requiere implicarse el hombre en su totalidad. Yo quiero conocerte, tratarte, amarte//. Pon tu brazo, Señor, sobre mi hombro. El brazo de Dios es el Hijo//. Cuando sufro, Señor, y te miro, se ensancha mi corazón. A Ti levanto mis ojos, a Ti que habitas en el Cielo//. $ Jesús, envía a tu Espíritu Santo y dame el don de Sabiduría. Enséñame a gozar de las verdades divinas. Con ellas nunca estaré triste//. Eres, Santísima Trinidad, fuente de vida y de luz.
8-1.- $ Guardo en el fondo de mi corazón este amor de Jesús como un tesoro que me influye durante el día y durante toda mi vida. $ Pedir para ver en los defectos ajenos un herido marcado por una gran debilidad, incapaz de caminar sin ayuda//. Me encuentro con el amor infinito, y despierto a una vida nueva para más amar al Señor//. Yo siempre estaré contigo, Señor, y Tú me sostendrás en tu regazo. Disfrutar con cada uno de estos pensamientos en suave contemplación//. Me quieres hacer pasar de un ingenio necio a la verdadera sabiduría//. Ver en los defectos ajenos un herido marcado por una gran debilidad. Dame este espíritu de amor.
9-1.- Una cosa está clara. La señal de Dios para los hombres es el Hijo del Hombre, Jesús//. Creer en Jesús y seguirlo: Él es el verdadero Lázaro, el de la parábola de Epulón y del pobre Lázaro. Pensar; son expresiones de Benedicto XVI. Aparecen claras en el libro Jesús de Nazaret//. Aplicarnos a Dios en cuanto nos lo permitan las necesidades de la vida//. $ El alma enamorada de Jesús es mansa, blanda, humilde, paciente... //. $ Me ha tocado un lote hermoso, y me encanta mi heredad: (Del salmo).
10-1.- Jesús utiliza mucho la palabra "recordar", "memoria" ... profundizar siempre en esta palabra//. Jesús utiliza mucho la palabra "recordar", "memoria": en la purificación de Jesús en el templo: "El celo de tu casa me devora"//. Jesús utiliza mucho la palabra "recordar", "memoria": después de la resurrección despierta en los apóstoles el recuerdo de todo lo oído antes y toma el gran valor; apreciarlo; recordar algo; asimilarlo con gozo//. Jesús utiliza mucho la palabra "recordar", "memoria": El Domingo de Ramos: "No temas, Simón, mira a tu Rey que llega montado en un borrico"//. $ Ayúdame, Espíritu Santo, a contemplar y saborear el plan divino.
11-1.- Que mi corazón, Señor, no se detenga en las criaturas, como si fueran su fin; esto me incapacitaría para de seguirte. Ven en mi ayuda//. Que mi mente esté, Señor, despejada y voluntad presta para cumplir tu voluntad. Este es mi deseo, mi gran deseo que pongo en tus manos para que me es fuerza//. Que sepa, Padre, conformarme con las disposiciones de tu Providencia; que sepa ver tu mano bondadosa en todo cuanto me ocurre en la vida//. Que sepa buscar en todo, Santísima Trinidad, la voluntad divina, el "gusto" de Dios, no mi capricho ni mis gustos//. Revestirme de Cristo; buscar tus cosas, Señor. Imitar a Jesús en su amor y humildad.
12-1.- //. $ Renueva, Señor, en mi alma aquel recogimiento y aquella emoción de los días de mi primera conversión, cuando me sentía dispuesto a todo: la entrega, el ayuno, la penitencia... //. Este amor de Jesús y este amor a Jesús me inspira amor a mis semejantes y simpatía y me hace vivir con gozo//. Me ofrezco al Padre contigo Jesús, amo a Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo//. $ El mejor reflejo de la Santísima Trinidad en este mundo es la Eucaristía: ahí estás Jesús, Dios y hombre verdadero, consustancial con el Padre por la filiación, y con el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo//. Me entrego a la Eucaristía. Me entrego a la Santísima Trinidad.
13-1.- $ Desasirme no es tener indiferencia hacia personas y asuntos. Es amar, dándome cuenta de que mi meta es Dios solo//. $ $ Dame, Señor, un corazón limpio, amable, generoso; y quítame el corazón egoísta//. Siento URGENTE APREMIO Y NECESIDAD de dejarme invadir por la Gracia y por la PRESENCIA que me habita y en la que habito//. Yo, tengo que ser, presencia callada tomada por Jesús, por mi Dueño o Esposo, generando energía divina que no se ve, pero se vive y se siente su eficacia. Como la levadura en la masa. Fermento casi invisible pero bien eficaz//. ¡Cómo sabía de estos menesteres Jesús de Nazaret, a buen seguro que había visto a su santa Madre tantas veces hacer la masa para el pan. Los contemplativos somos en la Iglesia y en toda la humanidad algo así como la energía que pone en función toda la maquinaria//. Las máquinas se ven, la energía no, pero sin ésta de nada sirven las mejores técnicas, la mejor factoría..., viene a ser lo que Sta. Teresa de Lisieux decía al respecto del "corazón de la Iglesia".
(Sor Paulina)
14-1.- Yo empiezo todos los días, cada día "El pan nuestro de cada día...". Mañana es otro día, me basta pensar para el "hoy"//. Que vuestros hijos y nietecitos vayan impregnándose de vuestra "vida" para que sigan siendo Gracia en el ambiente en donde ellos tengan que vivir//. Sor Isabel de la Trinidad, por ejemplo vivía absorta en su Dios-Trinidad, en esta FAMILIA que a mí también me roba el corazón//. Las mil cosas de la vida comunitaria, roces..., expresiones poco acertadas... juicios.... pues no llegaría a alterarla//. Tenía también una sensibilidad riquísima, muy fina, era una mujer muy completa. Pero toda esa sensibilidad fue tomada y utilizada por Jesús. Su aguda sensibilidad la hizo padecer mucho, pero inmediatamente remontaba el vuelo y se alejaba..., esos roces se convertían en "gracias" para ella. Reflejar esto sobre mí; pedir fuerza. Así quiero vivir yo.
15-1.- No dejar a mi mente que se entretenga conscientemente en cosa alguna que no sea Jesús, mi Esposo; no dejarme tomar por nadie sino por mi FAMILIA que vive dentro de mí día y noche. Reflejar esto sobre mí; pedir fuerza//. QUIERO SERLE FIEL con SU GRACIA solamente, mi flaqueza es grande. Viene muy a cuento aquello de S. Pablo "me alegro en mis debilidades porque así reside en mí la fuerza de Cristo". Cada día quiero más a nuestra Madre bendita y confío en Ella//. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final, celo para la salvación de las almas//. Dios me ha creado para que sea santo; Jesucristo me ha redimido para que sea santo; el Espíritu Santo habita en mí para que sea santo: no moriré sin ser santo. (Padre Nieto)//.
Solo Dios basta: nada te inquiete, nada te turbe.
16-1.- Profundizar en este símbolo del Creador y Redentor: manantial que brota de las entrañas de la tierra. Imaginar la fuerza de Dios//. Río profundo y caudaloso, suave y poderoso de aguas limpias. Contemplar símbolo del Creador//. Mar inmenso, contemplarlo en mi imaginación. Símbolo de Dios inmenso, del Creador//. Agua pura y cristalina, fuente transparente, fuerza que regenera y purifica. Símbolo del Creador de la gracia santificante, bautismo//. Espíritu Santo y agua; Tierra y Cielo; Cristo e Iglesia. Penetra, Espíritu Santo en nuestras almas como el agua regeneradora.
17-1.- Jesús promete a la Samaritana agua que quita la sed; agua que salta hasta la vida eterna. Pedir a Señor de esa agua, pedirla con humildad//. "Quien beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed". Lo comprobamos en la vida de los santos. Dame, Señor, desear beber de esa agua....//. "Mi alma tiene sed de Ti, Señor. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote"//. Busco algo, Señor, por encima de la vida biológica//. De la liturgia eucarística se obtiene la santificación de los hombres y la glorificación de Dios//. $ Vivir en el amor de la Eucaristía: sentirme a solas con Jesús para después ser fuerte y útil en su Reino.
18-1.- Revestirse de Cristo es morir al hombre viejo y revertiese del hombre nuevo hecho según Dios en santidad verdadera//. Revestirse de Cristo es ser copia de Él, identificarse con Él, evangelizar viviendo en humildad, pobreza y amor//. Revestirse de Cristo es que el espíritu de Cristo se encarne en él//. Revestirse de Cristo es dejarse dominar por el amor de Cristo//. Revestirse de Cristo es dejarse influir por el espíritu filial de Cristo.
19-1.- Revestirse de Cristo es ser humanidad suplementaria de Cristo//. Revestirse de Cristo es prestar nuestro corazón a Cristo para amar mejor al Padre y a los hermanos//. Revestirse de Cristo es prestar a Jesús mi cuerpo para que Él siga sufriendo y trabajando en nosotros//. $ Hemos participado, Señor, en la Eucaristía: que vivamos siempre unidos en tu amor//. $ De la liturgia eucarística mana para nosotros la gracia como de una fuente. Que sepa, Señor, beber de tu agua que salta hasta la vida eterna.
20-1.- La Samaritana recibe el agua, distinta de la del pozo de Jacob, agua que salta hasta la vida eterna. Símbolo del agua de Pascua, agua fuerza vital para apagar la sed más profunda//. Agua bautismal, que salta hasta la vida eterna y nos hace capaces de ver a Dios. Fe//. Agua del lavatorio de los pies a los apóstoles: agua de humildad, agua que purifica. Dame el don de la humildad//. Agua del costado de Cristo, lávame; agua que purifica, agua que nos lava del pecado//. "El que tenga sed, venga a mí y beba", dice Jesús. Acércame a Ti, Jesús//. $ Toma mi corazón; libéralo de los bienes mundanos y de los placeres de la tierra; que siempre quiero aspirar a Ti.
21-1.- $ Si tropiezo en el camino, ayúdame a levantarme, Señor//. $ Sé que por la Eucaristía mi vida terrena tendrá un final feliz; no concluirá con la muerte//. $ Renueva, Señor, en mi alma aquel fervor que Tú me dabas me hacía avanzar//. Revestirme de Cristo es vivir en gracia; participar de la filiación divina. Lo elijo; fuerza, Señor, para vivirlo//. Revestirse de Cristo es participar en el amor del Hijo al Padre y del Padre al Hijo: ayúdame a vivir en la intimidad Trinitaria.
22-1.- Jesús, el otro Moisés: Tú eres la roca de la vida; Tú eres mi refugio//. En Ti, Señor, confluyen todas las Escrituras; eres y das sentido a todo. Tú eres nuestro refugio//. Donde llega el río la tierra se purifica; crecen los árboles y las plantas. Tú, Señor, eres el río grande y caudaloso que nos das vida; en el río fuiste bautizado para enseñarnos el gran misterio de la purificación y del bautismo//. Quiero ser santo, ayúdame, Señor. Quiero perdonar, ayúdame a no ser rencoroso con nada ni con nadie, ni siquiera renunciando a la venganza: ayúdame a olvidar lo malo de los prójimos, que Tú perdonaste del todo, porque no sabían lo que hacían//. Recuerdo Caná de Gallea, el milagro del agua convertida en vino. Es la sobreabundancia del amor de Jesús a nosotros. Es signo de la fiesta de Dios que ha comenzado para todos.
23-1.- El alma que se da a la oración se va desprendiendo más y más de todo lo terreno//. La fe en Dios se ha de traducir en amor//. La gracia penetra en el alma, como el fuego que transforma al hierro. El hierro sigue siendo hierro, pero encendido; el alma sigue siendo alma, pero divinizada. Meditarlo. Agradecer//. $ Haz, Señor, a mi alma el regalo del don de recogimiento, para vivir en tu amor y desde allí en el servicio del prójimo//. $ Llegar a sentirte, Señor, como lo más íntimo y grande de mi ser//. $ Dame un sentimiento de tu presencia sin dudar; dame el don del recogimiento interior y dirige en tu presencia mis pasos.
24-1.- Jesús es quien nos proporciona alegría, paz, regocijo: Él es nuestro bien//. "Cuida esta cepa que vuestra diestra plantó: restáuranos, Dios de los ejércitos; que brille tu rostro y nos salve" (Del salmo 80)//. Jesús es la verdadera vid y nosotros los sarmientos; si mi ser ha de producir fruto será siempre unido a la Vid//. Purifícame, Señor, todo lo que se ha vuelto demasiado grande, ha de volver a la sencillez y a la pobreza, ayúdame, Señor//. La vid ha de dar uva de calidad, de la que se saque vino de calidad. Poda, Señor, esta cepa, quita los sarmientos dañosos, que yo quiero ser útil a tu Reino//. Purificación y fruto van unidos, solo a través de las purificaciones de Dios podemos producir frutos que desemboquen en el misterio eucarístico. (Ideas del libro de Benedicto XVI "Jesús de Nazaret").
25-1.- $ Me creaste para tu gloria; te fijaste en mí; y has confiado en que te serviré y no estropearé tus planes//. Cantaré jubiloso tu nombre; ante Ti solo doblo la rodilla y te adoro//. $ El Padre, desde toda la eternidad pensó en mí con mirada de amor. Me predestinó. Me eligió. Me llamó a ser conforme a la imagen de su Hijo. (San Pablo). Mi alma se regocija y agradece//. El alma saca de la oración gracias que la transforman poco a poco a imagen y semejanza de Cristo//. $ Me siento del todo acogido por Ti//. $ Sella, Señor, mi amistad contigo para siempre.
26-1.- Revestirse de Cristo es vivir en gracia y participar de la filiación divina. Acércame a Ti, Señor//. Revestirse de Cristo es participar del amor del Padre y del Espíritu Santo//. Revestirse de Cristo es dejarse arrastrar por el Hijo en el amor hacia el Padre//. Revestirse de Cristo es adentrarse en el misterio de la Santísima Trinidad//. Revestirse de Cristo es ser posesión de Jesús//. Revestirse de Cristo es salir de sí mismo para adentrase del todo en Él.
27-1.- San Jerónimo dice: el corazón de Pablo es el corazón de Cristo. Y el corazón del cristiano ha de ser el corazón de Cristo//. Vosotros como elegidos, santos y amados, revestíos de entrañas de misericordia//. Vosotros como elegidos, santos y amados, revestíos de humildad, bondad y mansedumbre//. Vosotros como elegidos, santos y amados, revestíos por encima de todo de caridad que es el vínculo de toda perfección//. Despojas del hombre viejo viciado de corrupción//. Vosotros como elegidos, santos y amados, revestíos del hombre nuevo creado según Dios en justicia y santidad verdadera.
28-1.- Jesús nos quiere amigos, no criados: escuchar: "Como el Padre me ama, así os amo yo//. $ Pensar qué "estatus" tengo yo en la Iglesia. No lo confundo con el "sitio", lo identifico más bien con mi vocación. Pedir fuerza para vivir mi vocación//. Permanecer en el amor de Jesús, es la gran súplica del Hijo al Padre. Que no te defraudemos, Señor//. Jesús hace una entrega total de su cuerpo como pan para la vida del mundo//. Jesús nos da la palabra de Dios a los hombres. Él es el Verbo y se nos da. El vive en comunión continua con el Padre y se nos da. Entregarle nuestra palabra con amor.
29-1.- Pensar en esta frase lograda: "El único criterio de perfección en la vida cristiana es el amor//. $ Dar sin esperar ninguna contraprestación; perdonar sin esperar reparación//. Dadme el don de la fe: aceptar los misterios de Dios; adherirme a Dios y a sus verdades//. Por la fe participar de la vida intelectual de Dios. Acoger sus secretos//.
Notar la prueba de amor hacia nosotros al dejarnos penetrar en sus misterios.
30-1.- Alegría grande de poder conocer la voluntad de Dios; gozo de poder cumplirla, pedirle fuerza para ello//. Tú, Señor, nos das el verdadero pan del Cielo: tu palabra y tu cuerpo. Los recibo con fe y devoción//. Derramas tu sangre pro nosotros; derramas en nosotros tu vida. Te damos gracias por tu gran bondad//. La Eucaristía está en el centro de nuestra vida cristiana; me uno a Jesús en la Eucaristía//. La Eucaristía es el encuentro permanente de Dios con el hombre.
31-1.- "No te sacies de mirarlos con entrañable amor como a cosa tuya y procura honrarle"//. $ Agradezco, Señor, un corazón sensible hacia lo religioso, hacia Ti. Conserva y aumenta en mí esta tendencia y enséñame a propagarla ante quienes no creen//. Estar consciente junto a Jesús y dejarme querer. Silencio. Sentir su amor//. Él me mira//. Dios se ha manifestado. Muchos no lo conocen. ¿Qué hago yo por Cristo?//. Amor por parte de Dios Padre que me ha creado. Amor por parte del Hijo que me ha redimido. Amor por parte del Espíritu Santo que me santifica. No dejaré de ser santo//. Dame, Señor, esa serenidad que das a tus hombres a quienes amas y te aman. Dadme esa humildad que atrae a tu Reino//. Ardiente deseo de conquistar almas para tu Reino.
MEDITACIONES FEBRERO DEL AÑO 2008
1-2-8.
$ Atrae hacia Ti nuestros corazones y abrásalos en el fuego de tu espíritu para que permanezcamos firmes en la fe y eficaces en el obrar//. Rememorar la manifestación de Cristo a todo el mundo. Pedir obreros para su heredad; pedir fuerza para seguir la estrella de Jesús a través de mi vocación//. Ver a Jesús como luz. Mi mayor felicidad aumentar el conocimiento y el amor a Cristo; pedírselo//. Sentirme hijo de Dios con el Hijo; pedirle fuerza para la entrega//. "Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón como los israelitas del desierto". Pedirle fuerza al Señor para ello//. Revestirnos de Cristo. Él es nuestro modelo; pensarlo durante el día con paz para una mejor entrega.
2-2.- $ Encierra mi corazón dentro del tuyo y haz que sea fiel a tu elección y haz que sea fiel en tu búsqueda//. $ Renueva aun poco en mí, Señor, la emoción y la gracia de la primera conversión//. Cristo fue traspasado en la cruz. Y desde entonces es fuente de gracia, de purificación y salvación para todo el mundo. Doy gracias a Jesús y me ofrezco//. Vivo con ilusión al sentirme amado por Jesús que es camino, verdad y vida//. Señor, que te conozca y que me conozca y de este conocimiento tuyo llegue a mi conocimiento propio, para mejor servirte y amarte.
3-2.- Mi progreso en la santidad depende de mi manera de participar en el Banquete eucarístico. Deseo hacerlo bien y pido ayuda a Jesús para ser ferviente amante de la Eucaristía//. Decirle con sinceridad y deseo a Jesús que quiero seguir hacia delante; dadme para ello el don de abnegación y el don de penitencia//. Vivir en consecuencia a mi fe; quitar el miedo a seguir de cerca a Jesucristo//. En Jesucristo habita la plenitud de la divinidad y nos da la vida en abundancia//. Jesús está lleno de gracia; descansar en Él, contemplarle. Colaborar con Él.
4-2.- $ Encerrarme en mí mismo, en lo más profundo del corazón para adorar, amar, contemplar al Dios que me llena de alegría habitando en mí//. Dejo ahora todo y estoy en reposo sereno junto a Jesús. Tú me amas y yo te amo//. $ En numerosas ocasiones me has hecho pasar, Señor, de una fe oscura a una fe luminosa y con mayor sentimiento. Te agradezco y ayúdame a potenciar estos momentos para una mayor entrega a tu Reino//. Cuando va desapareciendo el pensamiento me digo: intensifico la "escucha", el oído, la contemplación, la vista... Eres Tú, Jesús, el mismo que caminaba por lo senderos de Palestina. El que nació en Belén, murió en la cruz. El resucitado//. $ Te busco, Señor, porque Tú eres el absoluto; el primero: eres mi Dios y yo soy tu criatura y tu hijo.
5-2.- $ Deseo, Señor, que se grabe en mi alma este criterio: Sólo hallaré tu gozo pleno en la medida en que vaya prescindiendo de otras fuentes de vida materiales o espirituales no sobrenaturales//. Señor, tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida//. Guía, Pastor santo, tus ovejas espirituales; guía a tus hijos incontaminados//. Subir al monte santo: liberación de la vida cotidiana//. Subir al monte santo: respirar el aire puro de la creación//. Subir al monte santo: contemplar la inmensidad de la creación y su belleza//. Subir al monte santo: me da altura interior y me hace intuir al Creador.
6-2.- Subir al monte santo: Jesús es la luz resplandeciente en el monte; contemplarlo en su transfiguración//. Subir al monte santo: contemplar el Tabor; los tres resplandecen en Jesucristo. Ven la gloria del Redentor//. Conocer a Dios exige vivir en comunión con Dios, vivir unido a Dios//. Sólo el Hijo conoce al Padre y aquel a quien el Hijo se lo revele//. Jesús nos da la vida porque nos da a Dios. (Muchas ideas de las meditaciones de estos meses están tomadas del libro del Papa Benedicto XVI "Jesús de Nazaret")
7-2.- Te contemplaré siempre con gozo: sol que no hiere ni deslumbra, pero me ilumina infinito//. $ Desde los comienzos de mi edad de discreción, me has hecho consciente de tu amor; me has elegido con suavidad. Que siga siempre tu elección, tu gracia, tu búsqueda amorosa//. Mirar la grandeza de Jesús Dios y Hombre; agradecerle; Él infundió y desarrolló la gracia en mi alma//. Mirar la grandeza de Jesús Dios y Hombre; ir a Él; incorporarme a Él; vivir en Él//. Acudo con fe a Jesús: lo abrazo; Él no es un ser frío que no se compadece//. Mirar la grandeza de Jesús Dios y Hombre: le pido fuerza; le pido luz y consuelo; me quedo `junto a Él para más amarle.
8-2.- $ Me doy cuenta de lo pecador que soy cuando me encuentro con la divina revelación. Dame conciencia de ello y dame, Señor, el don de penitencia//. $ Al orar me cuido de entra en el secreto de Dios; todo depende de este cara a cara con Dios//. La fe exige el amor; la fe sin obras está muerta en sí misma//. La fe cautiva el entendimiento y compromete toda la persona. Jesús enséñame a vivir una fe comprometida//. Pido al Señor fuerza para ser consecuente con la fe. Yo creo, pero aumenta mi fe.
9-2.- La fe es un regalo de Dios, un don sobrenatural. Agradezco este regalo y pido al Señor servirle con una fe llena de emoción; que llegue dar ejemplo a otros//. Para poder creer es necesaria la gracia de Dios. Yo pido al Señor esa gracia de una manera constante//. Dios ilumina nuestro entendimiento y atrae nuestra voluntad para ayudar a nuestra decisión a creer//. La fe es una decisión personal y libre, pues ni los argumentos arrastran, ni tampoco la gracia de Dios. Ayúdame a decidirme, Señor//. La fe es entrega del entendimiento de la voluntad. Me entrego, Señor.
10-2.- $ Renueva, Señor, en mi alma la experiencia de tu amor: aquella que me diste de niño, cuando impulsado por mi catequista te visitaba. Aquella que me diste en mi adolescencia, junto al Sagrario en las iglesias que visitaba $ Con total agradecimiento me veo amado por Ti.//. $ Renueva, Señor, en mi alma aquel recogimiento y aquella emoción de los días de mi primera conversión, cuando me sentía dispuesto a todo: la entrega, el ayuno, la penitencia... //. Con total agradecimiento me veo, Señor, amado por Ti//. Aumenta en mí el fervor de mis primeros años de Sagrario; que desde allí pueda influir más y más en tu Reino.
11-2.- Enséñame a juzgar todo como lo juzgas Tú: desde el ángulo de la fe//. Dame esa fe total: sin la menor duda: de tal manera que sea más seguro en mi lo que creo que lo que veo//. Reina, Señor, en mí por la fe; reina en mi inteligencia y en mi voluntad//. Que piense como piensas Tú, Jesús, //. Que sepa revestirme de tu Evangelio como lo hicieron los santos//. Que lo meramente humano desaparezca en mí: el amor propio, el egoísmo, el genio intemperante, la gula, la afición a distracciones....//. Que aumenten en mí a la par la caridad y la fe, en armonía de obrar bien.
12-2.- Jesús me comunica su gracia; me comunica su vida//. Que el germen de su gracia se desarrolle en mí para que sea más útil en tu Reino e influya en las almas//. Pedir al Espíritu Santo fe viva en el amor de Dios y fuerza para amar a Dios//. Pedir al Espíritu Santo confianza inquebrantable en este Dios que ha venido a salvarnos. Salva, a tantos que se alejan de Ti//. Pedir al Espíritu Santo el don de fortaleza para que mantenga viva mi fe, mi esperanza, mi amor//. Pedir al Espíritu Santo el don de oración, el don de abnegación. Ven en mi ayuda Espíritu Santo de Piedad.
13-2.- La Virgen María me ama por ser miembro del Cuerpo Místico de Cristo gracias al Bautismo. Añade el carácter de confirmado o del Orden sacerdotal. Me pongo al regazo de María para que me ayude en mi labor diaria//. Tú, Virgen María, engendraste a quien te creó y permaneces siempre Virgen//. Ver a Jesús en Nazaret cuando marcha a predicar. Acompañarle con nuestra contemplación. Pedirle fuerza para ser testigo del Evangelio//. Acercarme al trono de gracia a fin de recibir la misericordia y hallar gracia para el auxilio oportuno//. Descubrir la divinidad de Jesús y apreciar el valor de la redención. Orar por que envíe operarios a su mies.
14-2.- Repetir: entre el vestíbulo y el altar llorarán los sacerdotes del Señor y dirán: perdona a tu pueblo, perdona a tu pueblo, Señor//. Pedir fuerza en la cuaresma para la oración y la penitencia//. Ver a Cristo en la cruz; pedir fuerza para saber aceptar la cruz que me envía el Señor en esta vida; fuerza para aceptar dolores y contrariedades//. El que se adhiere al Señor se hace un espíritu con Él; pensarlo antes de comulgar; pensarlo en los ratos de mi oración//. Aprender la sabiduría divina, escondida, vivirla en la oración y después como fruto de ella//. Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale, Señor.
15-2.- Ten compasión, Señor, de los ciegos de espíritu; están con la mente embotada y no son capaces de creer. Ilumina su mente y haz que lleguen al conocimiento de la verdad y al amor de Dios//. Ayúdame a ayudarlos; ayúdame en las penumbras de la fe, a vencer cualquier duda//. Me adhiero a Ti en medio de mi pobreza y desolación; ten misericordia de mí, pobre pecador//. Dame el don de abnegación; ayúdame en el tiempo de cuaresma a permanecer siempre en tu amor y con espíritu de penitencia//. Te deseo, te amo, te ansió. Sé Tú mi refugio y mi auxilio de generación en generación.
16-2.- Que mi vida se una a la vida de Jesús; sin Él nada soy; nada puedo; con Él, todo//. Jesús, Tú eres el Señor absoluto de mi vida; ayúdame a ser testigo tuyo ahora y siempre//. Ser intermediario entre Dios y los hombre: Él en la cruz y es Omnipotente. Ser hostia con Él: ofrecerle por la conversión de los pecadores mi esfuerzo y mis sufrimientos de cada día//. Entregarme con amor y agradecimiento//. Jesucristo fue valiente en su mismo pueblo, a pesar de saber que no lo acogían; pedirle fuerza y valentía para ser consecuente en todo lugar con mis principios de fe.
17-2.- Pedir el don de la fe; conformarme con la voluntad de Dios; el don de oración y de abnegación. Aumentar en todo esto para la mayor gloria de Dios//. En el Tabor hubo un manantial de luz desde el rostro de Jesús. Dejarme iluminar en la contemplación del Tabor//. Vivir mi fe, mi amor a Jesús de tal manera que aunque me ofrecieran a cambio el mundo entero con todo el poder y riqueza, despreciarlo en comparación con mi fe y amor a Jesús//. Y dame fuerza, Señor, para desde esta gran fe, este gran amor a Ti, amar a mi prójimo, a quien no me quiere, a quienes me resulten desagradables, a todos//. Transfórmame en Ti, Señor: que mediante la intimidad contigo mi alma quede transformada para más amar a Dios y a todos los hijos de Dios.
18-2.- Pedir perdón a Jesús por no haber sabido serle fiel del todo//. Dadme, Señor, pedir a Jesús hambre y sed de Dios, de tal manera que mi tiempo libre lo dedique con gozo a la oración//. Mirar a Jesús en la cruz; pedirle allí el don de abnegación, el desprendimiento de todo aquello a lo que me adhiero; al final seremos juzgados sobre el amor//. Repetir con San Pablo: "Mi vivir es Cristo, y el morir ganancia"//. Acercarme a Jesús con sincero corazón; con alma limpia; lavarme en las aguas puras de la gracia de Dios; Él es mi tesoro, mi herencia, mi salvación//. Seguir a Jesús: junto a Él ningún mal temeré. Él es mi seguridad plena, mi gozo, mi esperanza.
19-2.- Acercarme con sincero corazón, con fe perfecta, purificado de todas las faltas y de la conciencia mala, lavado con el agua pura//. Firme en la esperanza; fiel es quien ha prometido. (He. 10,12, 23)//. A
yúdame, enséñame a vivir al pie de la cruz: en la oración, en el silencio, siempre... (beato Hno. Rafael)//. Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, virgen sagrada María, te ofrezco desde este día: alma vida y corazón. Mírame con compasión. No me dejes, madre mía//. Como me dice san Pablo: andar en Jesús, arraigado y fundido en Él, corroborarlo por la fe, abundarlo en acción de gracias.20-2.- Contemplar a Jesús en la cruz. Dolor con Cristo doloroso. Solamente Dios. Solamente la cruz. (Hnº Rafael)//. Contemplar la cruz de Jesús. Seguir sin mirar a los lados. El amor no permite detenerse. No ver más que el amor de Dios//. Contemplarme en la frase de san Pablo: estáis muertos, y vuestra vida esta escondida con Cristo en Dios//. Esperar cuando Cristo se manifieste. Encontrarnos gloriosos con Él//. Cristo me amo y se entrego por mi//. Verlo en el desierto. Allí lo pensó todo. Lo quiso todo. ¿que he hecho yo por Cristo, que debo hacer?
21-2.- Dame, señor, un corazón grande para servir de cenáculo de tu eucaristía//. El amor propio reduce su dimensión. Ensánchalo. Dilátalo. Como el de María. Ser cenáculo bien adornado//. Dejarle sitio a el. Hacerle sitio a el. Hacer silencio a Él. Ruptura con lo malo del pasado//. Despojarme del hombre viejo. Verme despojado//... Renovar en el espíritu mi muerte y revestirme del hombre nuevo, creado según Dios en justicia y santidad verdadera.
22-2.- Escuchar a Jesús en la tumba de lázaro: "yo soy la resurrección y la vida, el que vive y cree en mi, aunque hubiera muerto, vivirá. Y todo el que cree en mi no morirá para siempre." //. Extranjero soy en la tierra y peregrino. ¿por que hacer aquí asiento?//. Los necios esconden sus tesoros, defienden su poder. Fuisteis en algún tiempo tinieblas, pero ahora sois luz en el señor//. El fruto de la luz consiste en toda verdad, justicia y bondad//. Jesús y la Samaritana. Sed de Jesús. Fomentarla en mi. Fomentarla en los demás//. El gran problema de la muerte de la fe es la falta de sed de Dios.
23-2.- No podemos ser verdaderos hombres sin la inclinación al amor a Dios. Ni cristianos sin practicar el amor a Dios//. Amor por encima de todas las cosas, a Dios//. Toda la tierra te adore. Imaginarme en el monte: viendo el gran paisaje. Adorar desde allí al señor. Adorarle en la eucaristía//. Profundizar, adentrarme en el misterio desde generaciones y ahora manifestado a los santos, ver la riqueza y la gloria de este misterio. (Col. 1,26-27)//. Salve, virgen María, oh madre mía, madre de amor. Salve, del mar estrella, guía segura de salvación. Ave María Purísima, sin pecado concebida//. Se humillo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz, por lo cual Dios le exalto y le otorgo un nombre sobre todo nombre.
23-2.- Solo en Cristo se halla el descanso. Lo que pueda apagar nuestra sed es el. (Hnº Rafael)//. Estaba la Madre llorosa junto a la cruz donde pendía el Hijo) Morir con Cristo al pecado//. Tened todos los mismos sentimientos que tuvo Cristo... Se anonado tomando la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres//. Toda ciencia consiste en saber esperar. (Hnº Rafael) en el cielo no entrara cosa impura ni quien cometa abominación, sino los escritos en el libro de la vida//. Ver a Jesús en el lavatorio. Los discípulos eran inferiores a el. Supo bajar en lo social por debajo de ellos. Esclavo. "si os he lavado yo los pies, también vosotros debéis hacerlo."
24-2.-
Recordamos el pozo de Jacob. Jesús caminaba cuando avanzaba al primavera y se puso a descansar junto a aquel pozo. Tenía sed. Una mujer de Samaría sele acercó con un cántaro. Jesús le pidió de beber, pero ella se resistía porque los judíos y los samaritanos estaban enemistados//. Jesús le dice: "Si conocieras el don de Dios y quiénes el que te pide de beber, tú misma le pedirías a él y Él te daría de deber agua viva". Aquí comenzó la conversión de la Samaritana. Primero, el diálogo muy conocido; después el arrepentimiento de la mujer porque vio en Cristo un gran profeta que le adivinó toda su vida de debilidad y de pecado. La Samaritana quería disfrutar de aquella agua que salta hasta la vida eterna y se convirtió al Señor. Hizo un acto de fe en Jesús el Mesías y cambió de vida//. Jesucristo pasa también con frecuencia delante de nosotros y nos invita a recibir su don, la gracia santificante. Vamos a detenernos junto a Él como hizo la Samaritana//. Vamos a confesarle nuestras debilidades o pecados, que Él nos quiere perdonar. Hemos de formular ya un propósito de enmienda, un deseo de cambiar//. Pedirle la fuerza del arrepentimiento y deseo de empezar una vida nueva. Acudir al tribunal de la penitencia para que allí el Señor perdone nuestros pecados y disfrutaremos del don de Dios, de la gracia santificante.
25-2 Ver a Jesús tentado. Vencer el atractivo de las cosas sensibles. Imitarle. Pedirle el don de abnegación. La perseverancia final//. Ver a la Virgen María cuando marcha hacia su casa después de muerto su Hijo. //. Ver con San Pablo cómo el Padre nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor en quien tenemos la redención//. Ver el milagro del ciego. Jesús lo cura con algo en apariencia nocivo: barro. Confío. Recibió luz. Dame tu luz. Da tu luz a los no creyentes//. Verme como quiere san Pablo: arraigado en Cristo. Fundido en el. Corroborado por la fe. Abundando en acción de gracias.
26-2.- Junto a Jesús en el sagrario, amigo. Proyecto amarte más. Pedirte fuerza para más amor al prójimo. Fuerza para vencer apegos//. Escuchar a Jesús: sin mi nada podéis hacer. Estar tranquilo. Oírlo varias veces. Después pedir fuerza//. Contemplar a Jesús en la pasión. Fomentar la amor hacia todos, pedirle. Más fortaleza para ello//. Audiencia con Dios. Comienza en casa. Continua después en la calle. Mantener conscientemente la presencia de Dios. Jaculatorias lentas//. Yo quiero y deseo y es mi determinación deliberada, sólo cuanto sea vuestro mayor servicio y alabanza//. Imitaros en el pasar injurias o vituperios y toda pobreza así actual como espiritual. (S. Ignacio). Ayúdame a hacer tu voluntad. Amar y que el me de fuerza.
27-2.- Si no amo a los hombres, corro el peligro de buscar en la piedad mi propia satisfacción. Dame fuerza para amarlos//. "Para que estuvieran con Él y enviarlos a predicar." Procurar que la presencia de Dios no se pierda en toda la meditación. Estar junto a Jesús todo el tiempo//. Considerar a Dios omnipotente. Feliz. Eterno. Sabio. Alegrarme de que Dios sea quien es: de que sea Dios//. Alegrarme de que Dios en si mismo tenga el ser y el bien infinito. De que no tenga necesidad de nadie y todos de el. De que sea todopoderoso. Bueno. Santo. Lleno de gloria//. Sentirme todo el tiempo en su presencia.
28-2.- Fervor. Como a Ignacio de Loyola, que me parezcan las cosas del espíritu nuevas; como si yo fuese otro hombre y con otro entendimiento//. Fomentar el deseo de ayudar al prójimo: más amor, más preocupación, más entrar en el corazón de otro. ¡hablar de lo que vivo!//. ¡Señor, qué bueno eres! Me sufres, y Sigues dándome gracias, a pesar de mis traiciones//. Perdóname, soy pobre pecador. Recuerda las traiciones de ayer. Pide fuerza para no caer en traiciones tan ridículas//. Dadme, Señor, el don de oración; el don de abnegación; la perseverancia final; celo por la salvación de las almas.
29-2.- Sed de cumplir la voluntad de Dios. Sed de sacrificio, de sufrir por Cristo. Sed de celo por el bien de las almas//. Entrega. ¿yo regalado viendo a Cristo en la cruz? Mirar a Jesús crucificado//. Oh, Señor, si los hombres os conocieran, no os ofenderían, sino que os amarían. (S. Ignacio)//. Que te conozca yo más para amarte más...para obrar de tal manera que otros te conozcan más y te amen más//. El Padre me ha creado para que sea santo; el Hijo me ha redimido para que yo sea santo; el Espíritu Santo habita en mí para que yo sea santo; no moriré sin ser santo.
MEDITACIÓNES MES DE MARZO DEL AÑO 2008
1-3-8.- El espíritu de penitencia esta sobre todo en el gozo y animo de sufrir por imitar a Jesús en la cruz. Pedir el don de penitencia//. Sin buscar el consuelo de recibir consuelos por ello. En la aridez. En el dolor, pero con paz y esperanza. ¡dadme el don de la abnegación!//. No solo de pan vive el hombre. Mi vida y alimento el Santísimo Sacramento//. La palabra de Dios; la eucaristía: deben acompañarme todo el día//. Joaquín de Roselló decide un día "dejar hacer a Dios". Yo también debo dejar hacer a Dios.
2-3.- ¿Vida mixta pero con acento en la contemplativa? Guíame, Señor, "porque soy pobre e indigente"//. Hay que empezar por el clero, dice San Antonio María Zacaría. ¿Yo? El que no supo ser fiel... He de hacer lo que pueda por los sacerdotes: orar, animarles, ofrecerles mi amistad. Y siempre entregarme más a la oración//. "Entre el vestíbulo y el Altar llorarán los sacerdotes y dirán: "perdona, Señor, perdona a tu Pueblo; y no abandones tu heredad a la perdición"//. "En todo nos mostremos como ministros del Señor: en mucha paciencia; en muchos ayunos y penitencias".
3-3.- La palabra de Dios; la Eucaristía: deben acompañarme todo el día//. Joaquín de Roselló decide un día "dejar hacer a Dios"//. Yo también debo dejar hacer a Dios//. Crea en mí un corazón limpio; y renueva en mis entrañas un espíritu recto//. Jesús se muestra en el Tabor//. Estar a la espera. Purifícame. Dame compunción. Espíritu de penitencia. Contemplar tu rostro//. Muéstrame tu rostro en el Tabor o en el dolor, pero muéstramelo.
4-3.- "En espíritu de humildad y en ánimo contrito, seamos recibidos por Ti, Señor, y así nuestro sacrificio sea en tu presencia aceptado por Ti, Señor nuestro"//. Mucho hemos pecado, pero perdona a los que te confiesan".- "Por tu nombre da a los débiles alimento". (Del himno de vísperas)//. "Concede que dominemos nuestro cuerpo por medio del la abstinencia; que nuestros ayunos reduzcan la fuerza de nuestras malas inclinaciones pecaminosas" (Del himno de vísperas)//. "Escucha benigno Creador nuestras preces bañadas por el llanto; hechas en este sagrado ayuno cuaresmal"//. Concede a los desviados la gracia de la remisión de sus culpas".(Del himno de vísperas).
5-3.- El viñador dijo: "Señor, déjala todavía un año más: yo cavaré alrededor y la abonaré a ver si da fruto." ¿qué he hecho yo por Cristo?. Me echaré en sus brazos. Confiar. Pedir fuerza para remediar tanta perdía de tiempo//. "En tus manos encomiendo mi espíritu."//. Ver a Jesús. A María. Vivirlo al pie de la cruz. No terror. El Padre es fiel. Él es el mejor depositario. Vivir con Cristo ahora y en los últimos momentos de la vida//. De ti me alejé sin querer alejarme. Hijo Pródigo fui sin malicia refinada. Luego escuché tu voz. No la supe apreciar siempre, pero he querido seguirte. Me pesa de haberte ofendido//. Sin ti, Señor, no puedo principiar, ni continuar, ni concluir cosa conducente para la vida eterna. En ti confío.
6-3.- Para poder amar es preciso ser pobre y vaciarse al máximo. Así podré amar a mis semejantes. Mirar a María//. Mirar a Jesús y a María: pobres, vacíos de toda soberbia y ambición//. Mi alma, Señor, se adhiere a ti. Me desligo del apego a... Y a... Y a...// Ser comprensivo y misericordioso con las flaquezas de los otros. Exigente conmigo mismo//. Vivo yo, dice el Señor: no quiero muerte del pecador, sino que se convierta y viva//. Pecadores, alejados... Pasar lento lista.
7-3.- Jesús en la cruz. Contemplarlo. Desamparado. Odiado hasta la muerte. En medio de terribles dolores//. Por mi sufre pasión. Para salvarme//. Me arrojo a sus pies junto a María dolorosa en la cruz.//. Convertir la muerte en paso a la vida//. Vivir con entrega a Dios y a sus hijos. Plenitud en vida de amor//. La muerte es paso a la vida: con Cristo//. Vida nueva. El nos acompaña. Paso de la muerte a la vida.
8-3.- Al recordar mis movimientos internos de ira, orgullo, tristeza, no puedo menos de pedir perdón a Dios//. Humillarme. Estar junto a Él como un jumento. Y amar más al prójimo. Hacer más por ellos//. Dame de esa agua, para que riegue mi alma que está árida y falta de virtudes//. Mi alma tiene sed de ti. Pero, ¡cuanto aguanto esa sed!//. Dame de esa agua: para que se ablande mi alma, porque estoy endurecido por mis pecados, que ablande mi carácter hosco//. Que ablande mis sentimientos indiferentes. Amor a ti y al prójimo.
9-3.- Tener en la mano el crucifijo. Decir: "todo se ha consumado". He cumplido la obra que me encomendaste//. He manifestado tu nombre a los hombres... ¿yo? ¿como? Mirar a la cruz. Comparar//. Dame de esa agua; para que me lave, porque estoy manchado con muchos vicios//. Para que me ablande, porque estoy endurecido. Tú lo puedes, Señor//. Ser luz como Jesús. Enciende mi lampara Señor; tu, Señor, iluminas mis tinieblas.
10-3.- Señor, dame de esa agua, para que me refrigere. Son muchas las pasiones mías. Son muchos los rastros de mis pecados. Enfría mis malas tendencias//. Dame de esa agua para que me eleve y salte hasta la vida eterna. Mira como me encuentro siempre a ras de suelo. Volar como las aves hacia ti, Señor//. Reencuentro con Dios. Volver a el con más intensidad. Preparar los caminos del Señor. Atención a el durante el día. Ahora//. Esperar la venida plena del Señor. Para Ello: convertirme. Espero. Ayúdame a una conversión profunda.
11-3.- Va a nacer ahora un encuentro intenso con el Señor más que ayer//. Guardar su palabra en el corazón. Disfrutarla. Ven, ven, Señor, no tardes//. Permanecer en el silencio, en el abrazo con el Padre lleno de misericordia//. Ven, Señor, veo tu mirada de amor//. Ver a Jesús muerto en los brazos de su Madre. Compunción de corazón. Ver mis pecados y miserias. Humillarme. Confiar. Amor y dolor.
12-3.- Oh María, madre mía, oh consuelo del mortal: amparadme y guiadme a la patria celestial//. Ver a Jesús en su predicación del fin del mundo: Seréis entregados... Seréis odiados... Con vuestra paciencia salvareis vuestras almas. Fortaleza. Confianza. Pedir/. Las turbas te buscaban para escucharte y yo ¿cuando te escucho? ¿cuanta propaganda hago del sagrario?// Ver a Jesús predicar... La gente se apiña. Decirle lo primero//. Ver a Jesús junto a mi. Ahora soy leproso, cúrame. Ciego, que yo vea, Señor. Mudo, pon en mis labios tu palabra.
13-3.- Dios de amor, blanco pan, te adoramos Con fe. Para siempre serás nuestro Dios, nuestro bien//. Ver a Jesús cuando muere. Tiembla mi Corazón por mis pecados. Ver a Jesús en su ultimo aliento//. Darme cuenta: Dios me escucha. Dios me quiere. Confiar en el aun no consiguiendo cosas que pido//. Ver como mira Él las cosas. Eso si: dadme, Señor, la perseverancia y amor afectivo a todos//. Parentesco espiritual y divino con Dios, y recibido poder para ser hijo suyo, nada le importa vanidad mundana"
14-3.- Puerta visible del sagrario: solo no la ve el que no quiere. Penetrarla: una vez dentro, no podrás salir. ¡el Cielo!//. Me amó y se entregó por mi. Hasta la ultima gota de su sangre//. ¿Qué pide? Nada, solo que me golpee el pecho como el centurión al morir Jesús//. Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros, rogad por nosotros, que recurrimos a vos...//. Contemplar el Cielo. Éxtasis junto a
Dios. En el Cielo ni se casan ni hay estados//. Todos seremos como ángeles. Gozar anticipadamente de la presencia de Dios.
15-3.- Creer como la Virgen María. Agradecer la oscuridad de la fe. En la pasión de Jesús seguí creyendo. Pedir fuerza//. Ardiente esta mi corazón. Deseo ver a mi Señor. Lo busco y no encuentro donde lo pusieron. Aleluya. Aleluya. (ver en el cuadro a Magdalena llena de amor)//. Llega la semana Santa, unirme a María en la pasión. Vivir con corazón delicado. Pensar durante el día en Jesús en su pasión. Pedir fuerza//. Dolor con Cristo doloroso, quebranto con Cristo quebrantado, lágrimas y pena interna al ver cuánto Jesús sufrió por mí. Recordar y pedir esto de San Ignacio de Loyola.
16-3.- Domingo de ramos. Contemplar la escena//. Corazón tierno ante el amor de Dios que se entrego a muerte de cruz por mi. Entregarme a Él//. Jesucristo es conducido como oveja al matadero. Y no abrió su boca. Contemplarlo. Amarle//. ¿Qué he hecho por Cristo? Humillarme. Propósito//. Jesús sabia que iba a sufrir su pasión. Despide a Pedro que pretende disuadirle. Y añade: si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz y que me siga. Contemplar la escena//. Jesús sea el centro de mi vida. La razón suprema de mi conducta. Donde yo esté, Jesús conmigo. Siempre Él influye en mi.
17.- Semana Santa. Nacer de nuevo. Empezar de nuevo. Como Nicodemo. Sin renunciar de lo bueno interior//. Convertirme y creer más en el Evangelio//. Pedírselo al Señor//. Dadme, Señor, un corazón desprendido y más en estos días santos//. Dadme inclinación a la vida oculta y retirada para contemplar tus misterios y de ahí sacar fuerza para el apostolado//. Unido a ti, darme a las almas//. Dame, Señor, tu sabiduría, que no es de este siglo: la sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios. (1 Cor. 2,6-7)
18-3.- Dame, Señor, un corazón grande para servir de cenáculo de tu Eucaristía//. El amor propio reduce su dimensión. Ensánchalo. Dilátalo. Como el de María//. Ser Cenáculo bien adornado. Darme cuenta, ser consciente: "Si vivimos, para el Señor vivimos. Si Morimos, morimos para el Señor//. Sea que vivamos o muramos, del Señor somos." (Ro. 14,8)//. Decir al Señor con David: lávame, Señor, y quedaré más blanco que la nieve.
19-3.- Acompañar al Señor en los pasos que fue dando este día, pedir espíritu de recogimiento y recordar esta jornada de Jesús//. Decirle al Señor: dame la salvación; admíteme en tu reino al menos como el menor de tus siervos//. Dejar volar al "abejorro loco" de rama en rama en el árbol de la Espiritualidad. Consciente de todos los movimientos//. Dejarle sitio a Él. Hacerle sitio a Él. Hacer silencio a Él. Ruptura con el pasado//. Dejarme transformar en Jesús. Aspirar el aire del divino Espíritu. Yo el hierro, el es el fuego//. Del mundo, madre nuestra, preserva nuestras almas. Y en nosotros infunde Del puro amor la llama.
20-3.- Ayúdame en este día santo a esparcir tu fragancia por dondequiera que vaya//. Inunda mi alma de tu Espíritu y Vida//. Penetra y posee todo mi ser tan completamente que mi vida solo sea un resplandor de la tuya//. Brilla a través de mí y permanece tanto en mí que cada alma con la que tenga contacto pueda sentir tu presencia en mi alma//. ¡Permite que ellos al mirarme no me vean a mí sino solamente a Jesús!//, Quédate conmigo y entonces podré comenzar a brillar como Tú brillas, a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
21-3.- Por tu cruz y pasión, llévame a la luz, Señor//. La luz, oh Jesús, vendrá toda de Ti; nada de ella será mía//. Serás Tú quien brille sobre los demás a través de mí//. Permíteme así alabarte de la manera que Tú más amas, brillando, brillando sobre aquellos que me rodean//. Permíteme predicarte antes que con palabras con el ejemplo, con la influencia compasiva de lo que hago//. Permíteme predicarte con la evidente plenitud del amor que mi corazón siente por Ti//. Representarme el calvario y en él a Jesús clavado en la cruz. Pedir compunción de corazón. Correspondencia al amor con que el muere por mi.
22-3. Acompañar a María en su soledad. No hace falta decir nada. Estar junto a ella y Jesús//. Ir con María, estar con ella hoy en silencio aguardando la resurrección//. Confiar en María que me alcanzara de Jesús resucitado la salvación//. Ponerme junto a la Virgen María. Ella me acercará a la Trinidad y me dirá: la misma única divinidad; igual gloria; igual majestad es del Padre, hijo y Espíritu Santo//. Seguir de la mano de la Virgen; introduciéndome en la Trinidad. Ella me lo explica al corazón: cual el Padre, tal es el hijo y así el Espíritu Santo. Increado el Padre, increado el hijo, increado el Espíritu Santo. Adorarle.
23-3.- Ha resucitado: no esta aquí entre los muertos. No me busquéis entre cadáveres. Buscadme en los ácimos de sinceridad y de verdad. Junto al sagrario. Domingo de pascua//. Ha resucitado, no está aquí. Repetirlo despacio muchas veces. Alegría//. Alegría, fe confianza en Cristo resucitado. Pedirla con confianza//.
Cristo resucitado de entre los muertos. Ya no muere; la muerte no le dominará//. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir, vivir para Dios//. Vivir con la secuencia de Resurrección: "Dinos, María, ¿qué has visto en el camino? El Cuerpo del Resucitado viviente. Y he visto la gloria de quien resucitó. Aleluya.
24-3.- "Arrojad el fermento viejo para que seáis nueva levadura, pues Cristo nuestra Pascua ha sido inmolado. Así pues, asistamos al banquete del Señor"//. Emaús. Caminan con Cristo sin saberlo. Yo he de caminar consciente con Él. Sentirlo. Contemplarlo junto a mi. Decirle como en la ermita aquel lunes de pascua: quédate con nosotros//. Si habéis resucitado con Cristo: buscad las cosas de arriba: donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios Padre. Gustad de las cosas de arriba. No de las de la tierra.
25-3.- Sentirme invitado a este banquete. Revestido de su gracia. Cantar la grandeza de Dios. Alegría pascual//. Sentirme con Cristo resucitado. Alegría//. Reina del Cielo, alégrate, aleluya. Porque el que mereciste llevar en tu seno, aleluya. Resucitó como lo había dicho, aleluya. Ruega por nosotros a Dios. Aleluya. Alegría con María en la Resurrección//. María goza en la resurrección de Jesús. ¡Madre buena! Sentirme hijo de tan buena madre. Confiar//. La Virgen interpone su autoridad materna en su petición a Jesús. Contemplarla en el Cielo. Junto a Cristo resucitado. Pedirle perdón//. El don de la conversión para sacerdote//. Emaús. Sentirlo vivo. Sentir junto a Jesús la presencia de María. Pedirle que interceda por sacerdote descarriado.
26-3.- Ver a María como la paloma blanca que tenía el ramo de olivo después del diluvio//. No temáis: sé que buscáis al Crucificado: ya ha resucitado. Venid y ved el lugar donde había sido colocado el Señor. Aleluya//. Con María hacia el lugar de la Resurrección//. El ángel del Señor bajo del Cielo, y acercándose removió la puerta del sepulcro, y se sentó sobre él. Aleluya. Aleluya. Contemplarlo//. Junto a María y las santas mujeres: "han cogido al Señor y no sé dónde lo han puesto. Mujer, ¿por qué lloras? Resucitó como lo había dicho. Aleluya//. Os precederá en Galilea. Allí lo veréis. Aleluya. Aleluya. Contemplar con viveza la escena.
27-3.- La Virgen con qué fervor y amor abrazaría e intimaría con Jesús en su seno. ¡Qué fe!// Y después de la Resurrección comulgaba. Verla. Unirse a Jesús, nuestra pascua inmolada...//. Con gran fuerza de convicción daban testimonio los Apóstoles de la Resurrección de Jesús. Aleluya. Llenos del Espíritu Santo hablaban con gran confianza la palabra de Dios. Verlos. Animarme//. Contemplar la escena: porque me has Visto, Tomás, has creído. Dichosos los que no vieron y creyeron. Aleluya//. Metí mi dedo en el agujero de los clavos. Y mi mano en su costado, y dije: Señor mío y Dios mío, aleluya. Contemplar a tomas. Repetir la frase. Fe.
28-3.- Ocho días más tarde, cerradas las puertas, entro el Señor, y les dijo: Paz a vosotros, aleluya, aleluya//. Id, anunciad a mis hermanos, aleluya, que vayan a Galilea, aleluya. Allí me verán. Aleluya, aleluya, aleluya//. Un poco y no me veréis, dice el Señor: De nuevo otro poco, y me veréis, porque voy al Padre, aleluya, aleluya//. $ Estar junto a Jesús en el Cenáculo. Escucharle. Esperar//. En verdad os digo que gemiréis y lloraréis mientras el mundo se alegrará. Vosotros os entristeceréis, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
29-3.- Estar junto a Jesús en su discurso. Fijar mi corazón donde está el gozo verdadero//. Concédenos a quienes creemos que hoy en tu resurrección, que con la mente habitemos en las moradas celestiales//. Pedírselo con fe hoy en la época de resurrección del Señor//. Dinos, María, ¿qué has visto en el camino? El sepulcro de Cristo viviente, y he visto la gloria del Resucitado//. Contemplar con gozo a Jesucristo cuando se aparece a los doce; creer en Él sin exigir más pruebas que las conocidas.
30-3.- Como un niño en los brazos de su madre. Reposar así hoy en el Señor. La fuerza vendrá de lo alto. Creo en Jesús que resucitó//. Jesús, dame a Dios... Verte; contemplar el rostro de Dios. ¡Deseo de Dios!//. Busco tu rostro, Señor. Muéstrame tu rostro//. En Jesús habita la plenitud de la Divinidad. Es mediador desde la cruz. Ofrece su vida. Lo da todo//. Jesús, muéstrame al Padre. (temblor y sonrojo). Todo se ha consumado//. "Si el Señor esta conmigo, ¿a quién temeré?...todo lo puedo en aquel que me conforta"//. Dar a todos seguridad en la entrega y confianza. ¡el Señor esta con nosotros.
31-3.- Te busco, Señor, en la oración. ¡que no me busque a mí; que no busque lo mío. Que busque amar al prójimo. Ya basta de ciertos desprecios internos y despreocupación//. Comulgas. Cuanto más te centres en Él, mejor//. Repetir: alma de Cristo, santifícame. Acordarme durante el día//. Eucaristía. Hecha de pan. ¡qué bueno. ¡Hazme bueno como el pan blanco! Prolongación de la Eucaristía: ser un pedazo de pan. Ser como Jesús: para eso comulgo.
MEDITACIONES ABRIL AÑO 2008
1-4.- Contemplar la escena: María Magdalena iba al sepulcro al amanecer. Jesús al que amáis, no está aquí: ha resucitado, como lo había dicho//. Creer. Adorar. Alegrarme. Gozar con Cristo//. Conformarme en la muerte de Cristo para así lograr la Resurrección. Verme junto al sepulcro. Participar en el gozo de Jesús y de María//. Ante Jesús resucitado. Como muerto al pecado, vuelvo a la vida//. Acercarme a la ciudad de Dios vivo.
2-4.- Tú, Señor, lo puedes hacer todo en mí. Se lo digo a Jesús en su presencia. Se lo digo a la Virgen. Lo repetiré muchas veces durante el día//. Ser blanco como el pan eucarístico. Ser limpio de corazón, sin doblez//. Ser sencillo como el pan eucarístico. Tú, Señor, lo puedes hacer todo en mí//. Cuando venga el Señor, todos resucitaremos. Los que hicieron el bien, irán a la vida eterna. Los que hicieron el mal al fuego eterno//. Verme en el juicio final, en el día de la Resurrección. Adorar a Cristo con amor.
3-4.- Contemplar a Cristo resucitado. María que llevó en su seno al del mundo, ahora vive el gozo de la Resurrección//. Él nos ha de juzgar. Estar con María y con Jesús. Virgen María, sálvanos//. Escuchar a Jesús en la tumba de Lázaro: "Yo soy la Resurrección y la vida, el que vive y cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá. Y todo el que cree en mi no morirá para siempre."//. Se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Nos libró del temor de la muerte//. Nos mostró la gloria de la Resurrección.
4-4.- Seguir a Cristo resucitado. Aspirar a Cristo resucitado. No tenemos Ciudad permanente. Busquemos la futura//. Contemplar a Jesús: alma + cuerpo = Hombre. Dios + hombre = Cristo//. Sufrió en la cruz. Descendió a los infiernos. Resucitó de entre los muertos. Adorarle//. Escuchar a Cristo resucitado. Me dice: si me amas, guardaras mi palabra, obedecerás mis inspiraciones; irás dejando poco a poco caprichos vanos//. Escuchar a Jesús: permaneced en mi y yo en vosotros. Ver el sarmiento dando el fruto de la vid.
5-4.- Verme a mi. Permanecer en Él. Sentirme en Él. Gozar en su vida para darme//. Estar con Jesús resucitado. Libres del pecado, tenemos por fruto la santificación: gustarla//. Nuestro fin es la vida eterna//. Gozo. ¡El gran don de nuestra redención!//. Estar consciente ante Dios. Pedirle vivir en gracia bautismal//. Escondido con Cristo en Dios. Caminar hacia Él//. Hemos muerto juntamente con Cristo. Con Él hemos sido sepultados. Y en Él resucitados.
6-4.- Jesús murió por todos -¡por mi!- Para no vivir cada uno para si, sino para aquel que por nosotros murió y resucitó. (de Cor. 5,15)//. Pedirle: vivir para Él que murió por nosotros//. Jesús nos entregó su vida en plena juventud, para mostrarnos más su amor//. Para mostrarnos después su condición de resucitado. Esperanza. Gracias. Dadme amor//. Jesús resucitado: adherirme a Él. Retener firme la confesión de esperanza porque es fiel Él que la ha prometido//. Poner los ojos en Jesús resucitado, en María, en los santos. Ahora Arrojar el peso del pecado. Paciencia. Acudir al combate de la virtud. Pedir fortaleza.
7-4.- Lavarnos en el agua pura. Sentir con Jesús resucitado. "los que son según el Espíritu, sienten las cosas Espirituales. Porque el apetito de la carne es muerte, pero el del Espíritu es vida y paz."//. Sentir en el alma esa desazón que sentía Pablo al ver al hombre separado de Dios. ¡Señor, unido a ti, darme a las almas!//. Sentir la Pascua. Festejar no con vieja levadura; no con levadura de Malicia, sino con ácimos de pureza y de verdad//. Sentirme resucitado con Cristo. Repetirle.
8-4.- Sentirme resucitado con Cristo. Ver a Cristo, resucitado entre los muertos: ya no muere más. Nosotros resucitamos//. Viviremos con Él. Verme con Jesús. Esperanza//. Ver a Jesús resucitado. Muriendo, murió al pecado, pero viviendo, vivió para Dios. Darme cuenta de que estoy muerto al pecado, pero vivo para Dios en Cristo Jesús//. Ver a los Apóstoles en su predicación. Aplomo: "este hombre está en vuestra presencia. Sana en nombre de Jesús nazareno a quien vosotros crucificasteis y Dios resucitó entre los muertos."//. Desde la perspectiva de la pascua pensar con mucha devoción y esperanza: "Todo se ha consumado. Consumada nuestra fe y gozo de la realidad celestial.
9-4.- Él hizo firme nuestra esperanza en la cruz. Porque en la cruz esta el compendio de nuestra fe y el apoyo de nuestra esperanza. ¿Quien no amará? ¿Quien no se entregará?//. Ignacio presentaba a Dios cada punto que iba haciendo de las constituciones. Presentar yo a Dios cada acto que voy a hacer; cada lectura, cada obra. Ofrecimiento. Pureza de intención//. Vivir la Pascua con gozo como S. Ignacio: si acertaba a entrar en alguna iglesia cuando se celebraban los oficios cantados, luego parecía que se enajenaba de si. Y esto no solo era de provecho para su alma, sino para su salud corporal...ninguna cosa le era de mayor alivio. Vivir con el gozo pascual del canto de la secuencia de Pascua//. Nuestra Pascua inmolada es Cristo el Señor, aleluya//. Buscar en el Corazón de Jesús ayuda para el afecto: doblega lo que es rígido, calienta lo que está frío, dirige lo que está desviado.
10-4.- Ver el Espíritu del Señor desde el monte: el espíritu del Señor llenó el orbe de la tierra, aleluya, y el que lo contiene todo, tiene la ciencia de la voz, aleluya, aleluya, aleluya//. Centrar toda mi atención en Dios Trinidad. Dejarme invadir del Espíritu//. Y decirle con total humildad: ven Padre de los pobres, ven dador de todo bien, ven luz de los corazones//. Sentirme en los brazos de Dios con paz y decirle: Consolador buenísimo, dulce Huésped del alma, dulce refrigerio//. Darme cuenta. El Espíritu Santo habita en mi. Echarme en su regazo. Tranquilo y consciente//. Repetir: en el trabajo descanso, en el estío frescura, en el llanto, consuelo.
11-4.- Dejarme iluminar del espíritu. Repetirle para ayudarme: Oh luz brillantísima, llena el íntimo de los corazones de tus fieles//. Depositar toda mi confianza y esperanza en el Espíritu Santo . Verme en Trinidad: una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo//. Verme en esta compañía: la gran compañía. Adoración//. Compunción al ver mi vida. ¡Cuánto olvido! ¡cuánta indiferencia! Decir al Espíritu Santo: lava lo que está sucio; riega lo que está árido; sana lo que está enfermo.
12-4.- Santa María, Madre de Dios, tú has dado al mundo la verdadera luz, Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios//. Te has entregado por completo a la llamada de Dios//. Te has convertido así en fuente de la bondad que mana de Él//. Muéstranos a Jesús, guíanos hacia Él//. Enséñanos a conocerlo y a amarlo//. Para que también nosotros podamos llegar a ser capaces del verdadero amor//. Y ser fuentes de agua viva en medio del mundo sediento. Amén.
(Benedicto XVI, "Dios es amor", número 42)13-4.- Arcángel, San Miguel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio//. Reprímale Dios, pedimos suplicantes//. Y tú, Príncipe de la celestial milicia, lanza al infierno con el divino poder a Satanás y a otros malignos espíritus que discurren por el mundo, para la perdición de las almas. Amén.
(Esta oración se decía después de la Misa en la liturgia antigua).14-4.- Sentirme muy cerca del Espíritu Santo. Es huésped del alma//. Sentirme gozoso. Pedirle. Da a tus fieles el "sagrado septenario". Los siete dones: sabiduría, entendimiento, consejo, ciencia, fortaleza, piedad y temor de Dios//. Sentir a la Santísima Trinidad en mi Corazón//. Hablarle así al Espíritu Santo: da el mérito de la virtud, da el éxito de la salvación, da perenne gozo. Amen. Aleluya//. Ir a Jesús. Como la abeja su colmena. Como las palomas al palomar. Como los enfermos al hospital. Como los perseguidos al refugio. Como los ignorantes al maestro.
15-4 Jesucristo, unido sustancialmente al Verbo de Dios, crucificado. Sacerdote, pontífice y víctima. Verlo unido a la Trinidad. Ver en Él todo el misterio//. Adentrarme con paz en la Trinidad. Contemplar al Dios uno y trino desde lo alto del monte//. Increado el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Inmenso el Padre, inmenso el Hijo. Inmenso el Espíritu Santo. Adorar//. Dejarme inundar por la alegría de Dios. Y si Él me la quita, seguir abrazado con paz a la voluntad de Dios//. Ser agradecido a Dios por... ¿cómo? = La Palabra habite en vosotros. ¿qué hacer? Amonestarse con salmos, cantando y dando gracias. (Pablo)
16-4.- Pedir decisión de entrega total a Dios//. Pedir auxilio para romper lazos y Ataduras//. Dedicarme del todo a la salvación de las almas//. Todavía, Señor, no profundizo. Gusto de la lectura espiritual, te conozco por fuera. Ayúdame a conocerte por dentro//. Tú me buscas y no me necesitas. Yo te necesito y a veces te rehuyo. Perdóname. Atráeme//. Desde que te he encontrado en mi amigo, oh Señor, es a Ti a quien busco ahora. Busco penetrar en tu intimidad penetrando en la amistad//. Agradezco el amor de mi esposa e hija. El amor de mis amigos.
17-4.- "Tengo sed". Dar alivio a la sed de Dios. Apagar la sed de Jesús con lagrimas de contrición//. "¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?" Javier con esta frase se hizo santo; cambio. Los amigos le ayudaron y el a ellos. La vida es muy breve. No engañarme//. ¡"No me seas ya más agua furtiva, sino la Fuente, ¡oh Dios!, la fuente viva, ¡la clara, pura y cristalina fuente! ( G. J. Vallejos). Repetir esto varias veces con paz y amor//. No tener otro ideal de vida sino la Santidad = dar gloria a Dios//. Tu me cautivas, Señor, tu me atraes. Dadme el don de oración y el don de abnegación y la perseverancia final.
18-4.- Abandonarse en manos de la providencia//. Gran celo y fervor en la ejecución de las cosas//. Los hombres hacen con mayor gusto aquello que tienen por suyo. Las cosas de Dios son mis cosas. Gran celo en ellas//. No son los muchos los que hacen las obras, sino los buenos. Fuerza, Señor, para no quejarme. Animarme. Animar a unos pocos para subir hacer el bien//. Aquí estás, Jesús. Como un día en el Pesebre, llorando. Como un día sobre el brocal del pozo, descansando. Como un día sobre la barca, enseñando. Te veo. Te escucho. Estoy contigo.
19-4.- Dios es misterio que nos desborda. Sentir su presencia resucitado//. Petición: aprender a vivir con fervor ante este misterio que nos trasciende//. Mi relación contigo, Señor, ha introducido en mi existencia el tono, la orientación, la luz, la esperanza. gracias//. Que nunca me sienta solo; Tú siempre estás conmigo//. Contemplar a Jesús en la Eucaristía: se da, se entrega, se nos ofrece. Es nuestro alimento. Nos quiere//. Darme. Entregarme. Ser alimento para todos, aun para quienes me molestan: mayores o niños; más ternura.
20-4.- JN. 14, 1-12 Hoy nos da Jesús esta lección: "No perdáis la calma; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias... Y me voy a preparar el sitio... Volveré y os llevaré conmigo, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros". Miramos cada punto// "No perdáis la calma", nos dice. Parece que nos ve envueltos en preocupaciones y que enseguida nos angustiamos. No temer. El Señor está con nosotros. Vamos a hacer criterio de este pensamiento//. Nunca temer; Dios con nosotros//. ¿Y qué más hemos de hacer? Creer en Dios y en Jesucristo su Hijo. Dios está con nosotros; y es Padre y no nos puede abandonar. Hemos de ser consecuentes con esto que creemos//. Tener siempre la mirada puesta en el Cielo, porque nos promete esto: "En la casa de mi Padre hay muchas estancias; yo voy a preparaos el sitio. Por eso, aunque tengamos en este mundo cosas muy desagradables, hemos de confiar siempre en Dios que nos dará la otra vida feliz que no tendrá fin. Pedirle su gracia al Señor para practicarlo y para vivirlo.
21-4.- María sufrió junto a Jesús. Ayudo a Jesús con su presencia, aun con la total conciencia de nada poder//. Con María junto a Jesús. No querer consuelo. Deseo desear sufrir con Cristo.// Sentirme unido a Dios, con Él. En la oración; durante el día... En ideas... En sentimientos... En acciones... Habitual y actual. Conocerle//. Enamorarme. Dejarme poseer. Comportarme como Hijo de Dios//. Él se comportará con nosotros según nosotros con los hermanos. Perdonar. Olvidar.
22-4.- Eres dulce, seguro, sabio, poderoso//. Penitencias de dominio propio: dejadez, aburrimiento, tedio, pereza, caprichos, pocas ganas...//. Entonces está el Señor más cerca: en la aridez, porque le sigo por Él mismo. Dame, Señor el don de fortaleza//. "Estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos. "Como pan de vida. Como amigo intimo. A gusto//. Respuesta: para unirnos a ti. Adorar. Agradecer. Alegría.
23-4.- Ver a Ignacio en Manresa. En su fervor convierte a la gente. En París, en Azpeitia: siempre en contacto íntimo, ferviente, con Dios. Todos ellos conversan siempre de cosas de Dios//. ¿Yo? ¿qué he hecho por Cristo? ¿qué hago por Cristo? ¿qué debo hacer por Cristo?//. El amor a Dios es paz en el Cielo: gozo. En la tierra: dolor. Por eso María sufrió tanto al pie de la cruz. Luego vino el gozo de la resurrección//. Virgen María, ruega por nosotros pecadores. Ahora. Y en la hora de nuestra muerte//. Pedir la perseverancia para mi. Para todos que conmigo se relacionan. Pedir por la salvación del mundo.
24-4.- "El que es bueno, de la bondad que atesora su corazón saca bien"; mirar al sagrario. Sacar bien//. Mirar a Dios; sacar bien. Mirarme a mi mismo unido a Dios, a Jesús del sagrario. Sacar bien, para darme, para amar//. "Viviendo con Jesús en el sagrario no es posible sentirse desterrado en parte alguna//. Él es la parte de mi herencia y de mi cáliz. Sin Él, el mundo es un destierro//. Con Él se convierte en Cielo." Manuel González//. Sostener mi parcela: familia, colegio, amigos, con la oración y santos deseos, como Ignacio de Loyola.
25-4.- Servir en todo a Dios. Buscar su gloria. Perdona tu pueblo Señor//. Espíritu de penitencia. Sufrir con gozo, con ilusión por amor a Dios; por purificar mis pecados; por cumplir lo que falta a la pasión de Cristo//. Paciencia. Dolor con Cristo doloroso. Quebranto con Cristo quebrantado//. En este mundo gustamos de emparentar con ricos para pasarlo bien//. Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Y no son tres eternos, ni tres increados, sino un eterno, un increado. ¡y habita en mi!
26-4.- Viajar a la montaña acompañado de la Virgen. Contemplar los dos a la Trinidad//. Creación y conservación. Observar: omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo. Y no son tres omnipotentes Sino uno solo. Adorar//. Corazón de Jesús. Me enseña desde la Cátedra de la cruz. Tomar el crucifijo. Amor a la pobreza. Obediencia y abnegación. Contemplarlo//. Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón//. Dulce madre, reina Virgen, tú eres siempre mi ilusión. Yo te amo con ternura y te doy mi corazón. Siempre quiero venerarte, quiero siempre a ti cantar. Oye madre la plegaria que te entono con afán, que te entono con afán.
27-4.- El Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios, pero no son tres Dioses, sino un solo Dios. Señor el Padre, Señor el Hijo, Señor el Espíritu Santo//. Pero no son tres Señores, sino un solo Señor. Cantar en adoración//. Al Padre nadie lo ha hecho, ni lo ha creado ni engendrado//. El Hijo del Padre solo es: no hecho, ni creado, sino engendrado//. El Espíritu Santo del Padre y del Hijo: no hecho, ni engendrado, ni creado, sino procedente. Adorar//. Presencia de Dios trino y uno.
28-4.- Contemplar la parábola del buen Samaritano. Pedir fuerza para amar. Pedir amor afectivo y efectivo incluso para quienes me han hecho daño//. Entrar con ellos en el corazón de Cristo//. Tu luz, Señor, ilumine mis tinieblas//. Quisiera hacer grandes cosas antes de morir. Al menos quiero estar siempre en contacto con Dios, a la escucha//. Pedirle fuerza para dejar de una vez mis calamidades, para amar, para ir gozoso a la audiencia de la oración//. Vivir continuamente pensando en la Bondad de Jesús, siempre nueva para mi. Ver como va trabajando el amor de Jesús para mi. Amor. Agradecimiento.
29-4.- Quiero a Jesús, quiero a Jesús, Él es mi Amigo, Él es mi vida, Él es mi Dios. Quiero a Jesús, quiero a Jesús, Él es mi salvador (canción)//. Llagas de los pies, meterme en ellas, como en las tres tiendas del Tabor. Seguir tus pasos...//. Llagas de las manos, seguir tus obras celo y acción. Llaga del costado, refugiarme en ella, dadme el don de oración y de abnegación//. Marta y María. Oración y trabajo. Merece hacer hincapié en la oración. Dadme el don de oración. Ver a María a los pies de Jesús.
30-4.- Vivir con Dios, con Jesús. Todo el día. Unirme a Dios, a Jesús. Todo el día//. Amar a Dios, a Jesús, y en Él a todos. Pedirle con humildad esta gracia//. Jesús manso y humilde de Corazón, haced mi corazón semejante al vuestro//. Ver a María Magdalena a los pies de Jesús llena de amor y humildad; verla con la alegría de la resurrección//. Buscar a Dios ¿qué importa lo demás? Si lo busco, lo encontraré. Estar con Dios, junto a el. Lo demás, nada. Pedírselo. Solo Dios basta.
MEDITACIONES MAYO DEL AÑO 2008
1-5.- Amar a María con tierno amor. Madre amable. Confiar en ella. Unido a Ella madre de Dios y mía//. Intento gozar en Cristo con su ciencia. Me alegro con María en la Esperanza//. El pueblo que caminaba en tinieblas no vio la luz. Testificar esta luz con mi vida. Dar mi tiempo//. Con María contemplar a Jesús resucitado: Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo//. En unidad de persona, el Verbo y la naturaleza humana. Persona divina. Adorarle con María; llévame a Jesús//. Gracias por las maravillas que derramaste en mi existencia. Magnificat.
2-5.- Celebrar el amor de Dios que da sentido al conjunto de mi vida. ¡Señor, tu me sondeas y me conoces!//. Humillarme. Amar. Contemplar a María junto a Jesús resucitado. Ya no siente la soledad total de días pasados. Vive con total alegría//. Ver la alegría de la madre. Dadme fuerza y constancia en los momentos de desamparo y empuje en la alegría//. Contemplar a María, madre de Jesús, madre de Dios; por encima de la filiación adoptiva está su maternidad. Por encima de todos los elegidos.
3-5.- Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea. Pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza//. A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día: alma, vida y corazón//. Mírame con compasión. No me dejes madre mía//. Refugiarme en María, en su regazo de Madre//. "Yo quisiera en tus brazos queridos como niño pequeño dormir, y escuchar los ardientes latidos de tu pecho de madre nacidos que laten por mi."//. Dame fuerza ahora para luchar//. Sálvame, Virgen María, sálvame, te imploro con fe//. Mi corazón en ti confía; oh madre mía, sálvame. Oh madre mía, sálvame. ¡sálvame!
4-5.- Entrar mentalmente en el santuario mariano del Puy. En aquel sagrario, junto a Jesús; junto a la imagen de la Virgen María dejar mi corazón como antaño//. La Virgen María. Hablarle con el corazón. Siempre en el misterio de amor//. Te doy gracias porque me has escogido//. Perdona mi flaqueza. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia//. Acepto, Señor mis limitaciones... La Muerte. Ayúdame a librarme de mis ídolos.
5-5.- El placer o capricho superarlo; ir a ti, Señor, con decisión. Mi vida es breve. Líbrame de los ídolos//. Mis días son nada. Dadme a conocer mi fin. Tu eres mi confianza//. El corazón desborda de gozo por la gracia que me das//. Con María al pie de la cruz; con María en la resurrección . Sacrificio de Jesús; gozo de Jesús//.
Con María esperar la Eucaristía. Dadme amor total a Jesús; abnegación, despego, para ser ara de Cristo//. Dadme amor afectivo a los hombres en la Eucaristía.
6-5.- Con María ir a Jesús. Ella prepara mi alma para comulgar, como preparaba al niño//. Descansar en la familia sagrada. Trinidad. María//. Con María madre del sacerdote, dar luz. Dar doctrina, dar paz, salud y vida. Repetir esta frase de continuo en oración//. Con María, la Virgen, sumergirme en la potencia infinita de la Santísima Trinidad//. Dios actúa conmigo, sacerdote. Adorarle. Penetrar en su bondad.
7-5.- Virgen María, Concédenos aprecio al bendito dolor. Y la humildad infunde en nuestro corazón//. Concédenos aprecio al bendito dolor, y la humildad infunde en nuestro corazón//. Confiar en Cristo. Sus acciones tienen un valor y mérito infinitos//. Pueden producir todos los efectos sobrenaturales//. Contemplar a Jesús con María en alguna de sus apariciones//. Ver a todos después de la Ascensión en el cenáculo. Recogimiento//. Difundir la luz de las naciones y gloria del pueblo de Israel.
8-5.- Jesucristo sube a los Cielos. Nos prepara la mansión eterna. No hemos de tener miedo a la muerte. La convertimos en un gesto de apertura al Padre. Hemos de ir madurando en la fe//. En esta vida avanzamos con gozo hacia el nuevo nacimiento, conscientes de que hemos de pasar por el tránsito de la muerte, con gran esperanza//. Entrega ardiente de mí mismo, confiada//. Nos ha creado el Señor para la Vida; no para la vida temporal, para la eternidad//. Quitar el miedo a lo desconocido; entrar con libertad; dar nuestro consentimiento: cuando quieras, como quieras, confiamos//. Danos, Señor, a cada uno nuestra propia muerte; salida hacia la Vida en que encontramos el gran amor.
9-5.- María: recordar mi época de formación; recordar el resto de mi vida. Me examino: ¿Cuándo me he relacionado mejor con ella? ¿Cómo es en estos momentos mi devoción a la Virgen María? ¿Rutina, sencilla sincera, ferviente, seria, de convicción?//. El ofrecimiento de obras a María - por medio del la Virgen María - ha de ser diario y con fervor//. Soy mayor, no tengo madre: Virgen María tú eres nuestra Señora y madre efectiva y afectiva//. Acordaos, piadosísima Virgen María...//. Sentirme hijo para admirar y alabar las glorias de María//. Visitar en este mes algún santuario mariano//. Canciones a María en tiempos libres...
10-5.- Cuántos años de bautizado. Pido perdón de mis fallos. Ofrezco a Dios la vida que pasó y la que queda//. Buscar a Dios. Es el mejor bien//. Verme En el mundo. En la niebla densa//. Nos dio todo. ¿qué le daré yo al Señor?//. Sé que Él está cerca. Lo busco. Como el ciego que busca su refugio//. A ti celestial princesa, Virgen sagrada María, te Ofrezco desde este día: alma vida y corazón//. Mírame con compasión. No me dejes, madre mía.
11-5 Recordamos la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Virgen María en forma de lenguas de fuego//. Se prepararon con diez días de oración en el Cenáculo, después de la Ascensión//. Sobre las diez de la mañana se oyó un ruido como de trueno. Y el Espíritu Santo se posó sobre la cabeza de ellos. ¡Los transformó por completo! Les dio valor, fervor, entrega, decisión para evangelizar//. En esos momentos nació nuestra Iglesia, y los Apóstoles marcharon a predicar el Evangelio por todo el mundo. Damos gracias por la Iglesia//. Nosotros hemos recibido el Espíritu Santo en el Bautismo y en la Confirmación y en la ordenación sacerdotal//. ¿Qué hacer hoy? a) Recordar estos dos sacramentos; agradecerle; prometerle a Dios ser testigo de la fe. Procurar difundirla. Pedir fuerza//. b) Vivir en intimidad con el Espíritu Santo que habita en nuestras almas en gracia pedir fuerza//. Y decirle con fe y amor varias veces: "¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor"!
12-5.- En tus manos, Señor, pongo mi alma. En tus manos este cántaro vacío//. Tú lo llenarás. Junto a tu corazón, fuente que salta hasta la vida eterna//. Verme acercándome al altar de Dios//. Contempla a María y José llegando a Belén. Todo les sale mal. Ellos confían, pero no están pasivos. Buscan//. Gozo. El Dios que llena de alegría mi juventud//. Allí verme como lámpara encendida por Él. Gozar en Dios.
13-5.- Señor, ¿estás contento de mí? ¿qué quieres de mí? Dadme fuerza para cumplir lo que quieras//. Ponerme a los pies de Jesús. Agradecerle. Alegría y gozo de ser recibido//. Mirarle con paz. Dadme, Señor, el don de oración//. Yo te adoro, hostia divina. Yo te adoro, Hostia de amor//. Tu alegría de los ángeles; de los Cielos resplandor. Yo te adoro, hostia divina. Yo te adoro, hostia de amor//. El Espíritu del Señor llenó la faz de la Tierra, alleluya. Y Él que contiene todas las cosas, tiene la Ciencia de la Voz, aleluya, aleluya, aleluya.
14.- Ver a María en estado de buena Esperanza. Ella espera. Ella cree. Confía. Ella es testigo//. Atráenos, Virgen inmaculada//. Si Dios es mi tesoro, allí estará mi corazón//. Despréndeme, Señor, de tesoros de engaño. Ver a Cristo en pobreza voluntaria//. Enamorarme de Dios. Tu eres, Señor, la Razón de mi existencia//. Asumir a Dios y pensar en Él//. Amar sin cálculo, porque, quien calcula, no ama. Santa emulación. Ver a los grandes amantes de Dios hoy día... Dadme el don de la oración, dadme el don de abnegación, dadme la perseverancia.
15.- Yo soy templo de Dios. Ver a Dios en mi//. Yo soy gruta de Belén, pesebre donde descansa Jesús. Adorarle dentro de mi//. Adorar al Señor: reconozco tu grandeza, Omnipotencia... Me pongo ante ti... Veo mi pequeñez. Criatura. Te alabo//. Gracias, Señor, por mi matrimonio. Gracias por el amor de mi mujer, el de mis Padres, el de mi hija, el de mis amigos, el amor de todo el mundo//. Amor al prójimo sin esperar nada a cambio, porque amo a Dios. "dadme vuestro amor y gracia, y esto me basta."
16-5.- Entrar por la puerta estrecha. Pedírselo al Señor: sin orgullo, sin hinchazón de ciencia, en desnudez y debilidad//. Sagrario: luz y fuego. "yo soy la luz del mundo". Ilumíname//. "Fuego he venido a traer.". Calienta mi tibieza. Reanímame cual planta helada//. Examen: ¿abuso de la gracia de Dios y de sus llamadas? Temor de que Jesús calle. Dolor de corazón. Propósito. Petición//. Has venido, Señor, a traer fuego sobre la tierra. Enciéndeme.
17-5.- Dadme energía como el fuego a máquina//. Purifícame como al crisol. Sin ti nada puedo//. Ver a Jesús con Juan. Escuchar: "He aquí el cordero de Dios." Eucaristía es blanco cordero. Haz mi alma blanca. Purifícame//. Cordero de Dios... Jesús Eucaristía eres manso como el cordero, humilde como el cordero, amable y propiciatorio como el cordero//. Haz mi corazón como el tuyo. Te adoro en el sacramento.
18-5.- En esta Trinidad nada hay primero o segundo, nada mayor o menor, sino las tres personas son coeternas y coiguales. Adorar la unidad en la Trinidad//. Existe un sólo Dios en tres Personas distintas. Y se ponen varias comparaciones para explicar un poco: como un árbol frondoso de tres ramas, y que cada una de ellas fuera el árbol entero; como un triángulo equilátero y cada uno de los lados fuera el triángulo entero. Esto que es imposible en tales cosas, es real en Dios: un sólo Dios y tres personas distintas. Dios Eterno... Omnipotente... Justo... Amor... Padre...//. Y este Dios único que es Padre, Hijo y Espíritu Santo habita en mi alma cuando estoy en gracia santificante. Esto me llena de gozo, nunca estoy solo. Dios, conmigo; Dios, con nosotros//. Alabamos ahora a Dios Trinidad que habita en nosotros. Y le digo: - Me entrego a Ti, Dios Padre; me entrego a Ti, Dios Hijo; me entrego a Ti, Dios Espíritu Santo//. Repetir hoy varias veces: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos//. Santiguarme con mayor devoción hoy varias veces, mientras digo: En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
19.- Jesucristo: perfecto Dios, hombre perfecto, subsistiendo por el alma racional y carne humana//. Igual al Padre por su divinidad, menor que el Padre según su humanidad//. Jesucristo: lanzada a su corazón, contemplarlo. Exangüe. Que te ame por lo mucho que me amaste//. Que penetre en la abertura de tu corazón, para que en ese horno de fuego sea yo abrasado//. Solo Dios basta. Lo repito tres veces. Sentirlo//. Volverlo a repetir. Ver a Dios. Necesitarlo. Apegos. Pedir fuerza a Dios para librarme. Dadme el don de abnegación.
20-5.- Oh Dios, tu eres mi Dios, por ti madrugo. Mi alma tiene sed de ti//. Toda mi vida te bendeciré, y alzare las manos invocándote//. Tú serás el alimento que llena de alegría mi alma//. Vivo a la sombra de tus alas. Mi alma esta unida a ti//. Tu mano me sostiene//. Dadme, Señor, el don de oración; el don de abnegación; la perseverancia final; celo por la salvación de las almas.
21-5 . Bajo tu amparo, madre Virgen María, nos refugiamos//. No desprecies nuestras deprecaciones//. Sino que de todos los peligros líbranos siempre, 0h Virgen gloriosa y bendita//. Abierto tiene el pecho y abierto el corazón. Venid y encontraremos en Él la salvación//. Lávame, Señor de mis pecados. Gracias por el bautismo, penitencia, Eucaristía. Lávame. Purifícame//. Entrar por la puerta estrecha. Pedírselo al Señor: sin orgullo, sin hinchazón de ciencia, en desnudez y debilidad.
22-5.- Oh gloriosa Virgen, sublime entre los astros; al Niño, al que te creó, alimentas con tu pecho//. Comportamiento. Penetrar a través de los velos en la intimidad de Dios//. Virgen María, lo que Eva nos quitó, Tú nos lo has devuelto con creces. Te alabamos//. Coloca en nuestras almas la amorosa confianza que nos conduzca al Cielo. Sé tu nuestra esperanza//. Del mundo, madre nuestra preserva nuestras almas y en nosotros infunde del puro amor la llama//. Concédenos aprecio al bendito dolor y la humildad infunde en nuestro corazón.
23-5.- Contemplar a Jesús en brazos de su madre. Ella lo sostiene. Sentirme junto a ella tranquilo, como Jesús siendo niño//. Quiero, madre, en tus brazos queridos, como niño pequeño dormir; y escuchar los ardientes latidos, de tu pecho de madre nacidos, que laten por mí//. Dios te salve, reina y madre de misericordia. Vida y dulzura, esperanza nuestra//. Dios te salve, a ti clamamos los desterrados, Hijos de Eva//. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lagrimas//. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
24-4.- Salve Madre Inmaculada, del Puy divina azucena, madre dulce madre buena, gloria del pueblo estellés//. Los hijos de tu cariño por prenda de tus blasones, un nido de corazones depositan a tus pies//. Sagrario: luz y fuego. "yo soy la luz del mundo". Ilumíname// "Fuego he venido a traer." Calienta mi tibieza. Reanímame cual planta helada//. Alégrame, pues soy triste//. Examen: ¿abuso de la gracia de Dios y de sus llamadas? Temor de que Jesús calle. Dolor de corazón. Propósito. Petición.
25-5.- Vamos a darle gracias por haberse quedado hasta el fin del mundo//. Y vamos a pensar en nuestra relación con la Eucaristía y mejorarla//. La Misa. Gracias a ella Jesús viene al mundo todos los días. Pero ¿preparo mi misa? ¿Voy a ella como a lo que es: un encuentro real con Jesús//. Mi comunión. ¿La preparo? ¿Purifico mi alma de vez en cuando con la confesión? ¿Deseo de víspera ya recibir a Jesús? ¿Me quedo unos minutos después de la misa para agradecerle?//. La vista al Santísimo. ¿La practico? ¿Oro en su presencia? ¿Ejercito mi fe?//. Pedirle al Señor: Yo creo; pero aumenta mi fe.
26-5.- Honor a María. Junto a ella. Acoge mis proyectos de año nuevo. Estar junto a la madre con seguridad de Hijo pequeño//. De regreso en el desierto. Ver a María. Amar. Pedir fuerza para agradecer a Dios los problemas//. Junto a María pedirle que me ayude a despojarme de las obras de las tinieblas. Que me ayude al sacrificio de los placeres. Que me ilumine//. María confío en la providencia: fiat; belén; Egipto. Ayúdame a confiar en La providencia, aunque no vea nada.
27-5.- María es madre de Jesús Eucaristía. Sagrario viviente, causa de la Eucaristía. ¡ruega por mi! Aumenta mi fe//. Mayo con María, decir como en el rosario: abre, Señor mis labios para bendecir tu nombre//. Limpia el corazón de todos pensamientos vanos. Ilumina el entendimiento. Inflama el afecto, para que te alabe atenta y devotamente//. Sálvame, Virgen María, sálvame, te imploro con fe. Mi corazón en ti confía. ¡oh madre mía, sálvame! ¡oh madre mía, sálvame, sálvame!//. Salve, madre, en la tierra de mis amores te saludan los cantos que alza el amor: reina de nuestras almas, flor de las flores, muestra aquí de tu gloria los resplandores. Que en el Cielo tan solo te aman mejor.
28-5.- Salve, María, oh iris de paz: el que en vos confía se salvará//. Salve, Virgen María, oh madre mía, madre de amor. Salve, del mar Estrella, guía segura de salvación. Ave María Purísima, sin pecado concebida//. No tienen vino, dijo María. – decirle a María lo que no tengo – . No tengo paciencia... //. Amor afectivo... Suficiente celo... Unción para hablar de Dios... Espíritu de sacrificio... Expónlo, madre, a Jesús//. Muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Decirlo repetidas veces a María//. Oh clementísima, oh piadosa, oh siempre Virgen María, ruega por nosotros santa madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
29-5.- Oh dulce siempre Virgen María. Muéstranos a Jesús. Acompáñanos por el camino del Cielo. Sé tú nuestra esperanza//. Contemplar a los comensales que buscaban los primeros puestos. Verlos. Verme entre ellos. ¿qué partido suelo tomar? ¿como me comporto en las reuniones desagradables humildad//. Buscar gente para que entre en el banquete//. Ver la fe como luz. María me guía por esta luz. Notar como me penetra en el alma//. "Aquesta me guiaba más presto que la luz del mediodía"//. Ir acompañado de María//. Ver a Jesús camino de Egipto. Huye. Sufre Él. Sufre María y José. Perseguidos. Fuerza para sufrir las cosas de cada día//. "Toda hermosa eres, María, y no hay en Ti mancha de pecado original".
30-5.- Tú, la gloria de Jerusalén, Tú la alegría de Israel, Tú el honor de nuestro Pueblo//. Sentirse muy cerca de Jesús con María y decirle: "Jesús, esperanza de los penitentes, qué bueno para los que te buscan, ¿qué serás para quienes te encuentran?//. Ver a María toda hermosa en el alma. Sin mancha de pecado. Sencilla. Sin darse importancia. Pedirle amor. Limpieza. Fervor. Humildad//. Ver la levadura que hace fermentar la masa. Alejar la vieja levadura. Ser masa nueva, porque nuestra Pascua, Cristo ha sido inmolada.
31-5.- "Yo te adoro, hostia divina, yo te adoro, Hostia de amor. Tú alegría de los ángeles, de los Cielos resplandor. Yo te adoro Hostia divina, yo te adoro, Hostia de amor//. Has venido, Señor, a traer fuego sobre la tierra. Enciéndeme. Dadme energía como el fuego a máquina//. Purifícame como al crisol. Sin Ti nada puedo//. Ver a Jesús con Juan. Escuchar: "he aquí el Cordero de Dios." Eucaristía es blanco Cordero. Haz mi alma blanca. Purifícame//. Cordero de Dios... Jesús Eucaristía eres Manso como el Cordero, humilde como el Cordero, amable y propiciatorio como el cordero//. Haz mi corazón como el tuyo. Te adoro en el sacramento.
MEDITACIONES JUNIO DEL AÑO 2008
01-06.- Sagrada hostia, sol de luz: que yo gire en torno tuyo//. Ilumíname, vivifícame con tus rayos//. Recogimiento junto al altar. Adoración//. Sagrada hostia, sol eucarístico: Fúndeme, como el sol derrite la cera. Alégrame, como el sol alegra el día. Purifícame, como el sol a la tierra. Hermoséame, como el sol a la naturaleza//. Corazón abierto. Abierto tiene el pecho y abierto el corazón: venid y encontraremos en Él la salvación//. Puerta de salvación, entrar. Fragua de fuego, enciéndeme. Brazos y corazón abiertos, acogedme.
02-06.- Amor a Dios sobre todas las cosas. Por encima de todo...//. Fomentar el verdadero amor al prójimo//. Dadme amor afectivo a todos, aun a quienes me molestan o hacen daño//. Estás en la Eucaristía humilde, para enseñarnos la práctica de las bienaventuranzas//. Estás transfigurado para darnos consuelo. Dadme humildad, dadme fervor//. Eucaristía: contemplarla con hambre: pan sabroso que nos alimenta. Ansiarla con ansia infantil: dulce exquisito que nos deleita//. Medicina celestial que nos curas; escudo Que nos protestes... Refugio y roca de salvación.
03-06.- Llaga del costado: fuente de regalos para los escogidos//. Puerta hacia la intimidad del abrazo//. Signo del amor a nosotros. Sangre de Cristo, embriágame//. El Señor es mi pastor. Verme en su rebaño: querido, muy amado//. Un día me extravié. ¡Cómo me ha aceptado después...! ¡Cómo me muestra amor de predilección!//. Compunción. Amor con amor se paga.
04-06.- Corazón de Jesús, Hijo del eterno Padre//. 2.- Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Madre Virgen// 3.- Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios//. 4.- Corazón de Jesús, de majestad infinita//. 5.- Corazón de Jesús, templo santo de Dios//. 6.- Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo.
05-06.- 7.- Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo. 8.- Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. 9.- Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor. 10.- Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor. 11.- Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes. 12.- Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza. 13.- Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones.
06-06.- 14.- Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. 15.- Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad. 16.- Corazón de Jesús, en quien el Padre se complació mucho. 17.- Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido. 18.- Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos. 19.- Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia. 20.- Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan.
07-06.- 21.- Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad. 22.- Corazón de Jesús, víctima de propiciación de nuestros pecados. 23.- Corazón de Jesús, saciado de oprobios.
24.- Corazón de Jesús, triturado por nuestras maldades. 25.- Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte. 26.- Corazón de Jesús, traspasado por una lanza. 27.- Corazón de Jesús, fuente de toda consolación. 28.- Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra.
08-06.- 29.- Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra. 30.- Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados. 31.- Corazón de Jesús, salud de los que en Ti esperan. 32.- Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren. 33.- Corazón de Jesús, delicia de todos los santos//. Omnipotente y sempiterno Dios, vuelve tus ojos al corazón de tu amadísimo Hijo y a las alabanzas y satisfacciones con que te paga enteramente en nombre de los pecadores//, y a estos que imploran tu misericordia, Tú aplacado, concédeles el perdón en nombre de tu Hijo Jesucristo , que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, Dios, por los siglos...
09-06.- Jesús, que en el sagrario te encuentras prisionero: mi corazón te ofrezco lleno de amor sincero//. Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo. ¡ábreme ya la puerta! Quiero morar contigo//. Ir contemplando mi crecimiento físico; desde niño: lento. Verme crecer en el espíritu más lento; pedir fuerza para avanzar//. Decidido. Alcanzar la "medida de la plenitud de Cristo."//. Agradecer. Nos ha sido dada la gracia en la medida del don de Cristo//. Por lo cual dice: subiendo a las alturas, llevo cautiva a la cautividad, repartió dones a los pobres.
10-06.- Eucaristía: faro que nos señala el camino del Cielo//. Guíame. Que no esté indiferente como ante la cruz los soldados//. Ver a Jesús clavado. Que no esté injurioso como los soldados//. Señor, escóndeme en tu llaga del costado//. Refugio. Puerto de tu corazón//. Santuario de mi oración. Imán de mis amores//. Esperanza en mi vida y muerte.
11-06.- Apegos de dinero, de comodidades, de pequeños placeres ligan mi alma//. Exponerla al Señor. Pedirle fuerza//. Muchas gracias, buen Jesús, dulce Huésped de mi amor//. No te vayas, quédate en mi corazón//. Si tu hiciste el Cielo, la luna y el sol: hazme santo y bueno, como tu Señor//. Muchas gracias, buen Jesús, dulce Huésped de mi amor//. No te vayas, quédate en mi corazón//. Si Tú hiciste el Cielo, la Tierra y el Sol, hazme santo bueno, como Tú, Señor//. Muchas gracias, buen Jesús, dulce huésped de mi amor...
12-06.- No te inquietes por dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío//. Quiere lo que Dios quiere. Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla;//. Que pese a todo son los designios de su providencia//. Poco importa que te sientas un frustrado, si Dios te considera plenamente realizado, a su gusto//. Piérdete confiado plenamente en ese Dios que te quiere para sí.
13-06.- Y si llegara hasta ti, aunque jamás lo veas, piensa que estás en sus manos tanto más fuerte cogido cuanto más decaído y triste te encuentres//. Vive feliz, te lo suplico. Vive en paz, que nada te altere//, que nada sea capaz de quitarte la paz//. Ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales//. Haz que brote y conserva siempre en tu rostro una dulce sonrisa, reflejo que el Señor continuamente te dirige//. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada... todo aquello que te llene de la paz de Dios...// Por eso cuando te sientas apesadumbrado y triste, adora y confía en el Señor. ---Teilhard de Chardin
14-06.- La puerta del sagrario, ¡quien la pudiera abrir! Jesús entrar queremos; llegar a ti//. Ninguno decir sabe lo que nos dices Tú. ¡Oh que preciosos aroma lleva a Jesús!//. Ya todo me entregue y di, y de tal modo he trocado, que mi amado es para mi, y yo soy para mi amado//. Amor para defenderte, Jesús, como el Buen Ladrón//. Contemplar a Cristo en la cruz. ¡Acuérdate de mi, cuando estés en tu Reino!//. Golpeo mi pecho arrepentido como quienes se alejaban del calvario.
15-6.- Verme dentro. Con Jesucristo dentro de mi. Verlo en el momento en que expiró. Ver el Cielo nublado. Oír a las personas que huyen. Creo en Ti//. Ver relámpagos, escuchar los truenos. De noche. Creer. Amar. Verdaderamente era el Hijo de Dios//. Vivir santamente en espera de la venida del Señor. El tiempo es breve//. Ver al rico Epulón. Ver al pobre Lázaro. Llevar con paciencia los males de este mundo//. Confiar en Dios. Fe, a pesar de la oscuridad.
16-6.- Ver a Jesús en el sagrario, glorioso, como en el día de la ascensión//. Esperar en Él, que nos espera en el Cielo//. Dadme amor a la cruz. Y una vez dado, espinas de Cristo, coronadme; azotes de Cristo, llagadme; clavos de Cristo, sujetadme//. Ser copón de oro para llevar a Jesús durante el día//. Ser altavoz divino para anunciar a Cristo. Ser otro Cristo para hacer bien a todos.
17-6.- Ver a Jesús curando enfermos. Exige el acto de fe antes del milagro. ¡Aumenta, Señor mi fe! Confío que me puedes santificar//. Hacerme semejante a ti en el corazón. Confío. Ayúdame a amar afectivamente a todos//. Verme hablando con Jesús del sagrario en la iglesia de Recoletas de Estella. En san Juan. En el Puy. En el seminario y capilla de la Asunción. Verme en los sitios de mayor devoción//. Quiero ser custodia preciosa que te sostiene y conserva//. Ser lámpara para alumbrarte e iluminar//. Incensario que se consume, perfuma, adora. Ayúdame.
18-1.- Rendido a vuestros pies, Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorable corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros, como fiel discípulo vuestro//. Para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen aman y sirven//. Mirad, que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar//. Quiero ser órgano junto al sagrario que te ensalce//. Blanca harina molida para transformarme en ti.
19-6.- Estás en el sagrario para que admiremos tu entrega. ¡ayúdame! //Para que te imitemos. ¡ayúdame! Para que te amemos. ¡ayúdame!//. Jesús cura a diez leprosos. Uno lo agradece. Verme yo junto a Jesús. El me ha curado. Verme agradecido, ayudándole en su reino...//. Conmigo en el sagrario, en mi alma defendido en las tentaciones//. Acompañado en las desgracias. En la humillación sostenido y en el dolor aliviado//. Él es mi refugio//. Buscando un corazón que te ame de verdad, te quedas, oh Señor, en ese blanco pan//. Al ver tu gran amor, Señor, desde el altar. Recibe el corazón de quien te quiere amar.
20-6.- No me tienes que dar por que te quiera. Dadme tu amor y gracia, que esto me basta. ¡y salva, Señor, a quienes no te conocen o no te aman! Dales tu gracia//. Sentirme junto a Jesús: unión con Él. Decirle: en nuestros trabajos no estamos solos; tu nos ayudas. En nuestra indigencia no estamos solos. Tu nos enriqueces//. Humildad. Jesús manso y humilde de Corazón... Contigo//. Verme junto a Jesús como pecador. Sin nada. Pero el esta conmigo y me enseñara a obrar. Confianza.
21-6.- Ver a Jesús en el sagrario. Y en mi alma, sagrario viviente. Dice: "Yo seré contigo y te enseñaré lo que has de hablar." (ex. ) Acompáñame siempre//. Confusión. Adoración.
Escucharle: "el verdadero humilde en la paciencia y en el sufrimiento se echa de ver."//. Contempla al fariseo en medio del Templo. Contemplar al publicano en un rincón. Ponerme en otro rincón del templo. Sé propicio a mí pecador//. Callado, como Jesús en la Eucaristía//. Eficaz dentro de la discreción. Pedir a Jesús, besando el suelo repetidas veces, la humildad.
22-6.- Estás en el sagrario, perdonándonos, como en la cruz. "no saben lo que hacen". Sentirme junto a Él. Nos promete el Cielo. "hoy mismo estarás conmigo en el paraíso."//. De la cruz nos ofreció a su madre. Su Compañía. Mendiga el Señor nuestro amor: "tengo sed"//. Unirme a Cristo en la cruz. Lo da todo. Desprendimiento//. Yo soy la puerta, dijo Jesús. La puerta del sagrario me lo recuerda. ¡ Jesús, entrar queremos! Ay, ven a mi//. Permanecer siempre contigo. "Verdaderamente este era el Hijo de Dios". Y todos creían y se arrepentían. Verlo. ¿yo? Creo, Señor, aumenta mi fe.
23-6.- Contemplar a mis Padres, familiares, Superiores y amigos que vivieron. Recordar como pasaron. Ver la vida breve. Falta poco. Unirme a Jesús con confianza y esperanza//. Verme junto a Jesús manso y humilde de Corazón//. Verme, como con frecuencia, hablando de mi mismo, mostrando "ser algo". Sentir apuro, vergüenza espiritual//. Decirle a Cristo en mi corazón como Jacob al ángel: "no te aflojaré hasta que me bendigas"//. Su bendición consiste en estar siempre en su compañía en el espíritu//.
24-6.- La puerta del sagrario quien la pudiera Abrir. Jesús entrar queremos..//. Puerta siempre franca para que entre quien quiera. Estrecha, como la norma de tus preceptos. Unica para entrar en el Cielo//. Venid a mi, Señor, que en ti mi corazón solo reposa. Que soy como la flor que sin agua y calor mustia se torna//. Dios mío, Dios mío, acércame a ti:
Paloma sedienta que vuela hacia ti. ¡suspiros de fuego al Cielo subid! ¡suspiros de fuego al Cielo subid!//. Cristo rey. Ver su imagen. Rey con el Corazón abierto. Reina en nosotros por el amor. Abierto tiene el pecho y abierto el corazón: venid y encontraremos en el la salvación...
25-6.- Dejarme buscar y encontrar de Dios. El convertirá mi corazón. En mi corazón habita Dios//. Jesús presente y vivo en mi. Esperarlo. Desearlo como salvador. Abismo es mi corazón, donde mora la Trinidad//. Inmaculada. Ella sirvió únicamente al Amor. Abandono sus propios planes. Se fió. Como ella, dar paso a Jesús//. Yo busco al Señor. Lo busco con afán//. Repaso espiritual. Paz interior en el camino. Peregrino. Y mientras, evangelizar. Ojos abiertos a la fe. Ver la presencia de Dios en los hermanos.
26-6.- Dejarme "encontrar" por Dios. Dejarle hospedarse en lo más intimo de mi corazón//. Decirle: ven, ven, Señor, no tardes. Ven, ven que te esperamos. Ven, ven, Señor, no tardes. Ven pronto Señor//. Preparar mi tienda para el encuentro con Dios. Limpiarla. Pedir gracia//. Mi corazón es la tienda del encuentro. Dejar hacer a Dios en mi//. Dejar "modelarme" del único alfarero//. Preparar los caminos del Señor. Abrirle
27-6.- A los bienaventurados en el Cielo la esencia divina les atrae hasta no poder distraerse. ¡atráeme, Señor, arrástrame, Señor! Hacia ti. Tu te entregaste por nosotros//. Abierto tiene el pecho y abierto el corazón: venid y encontraremos en el la salvación. Repetir la melodía//. Acción de gracias por el curso que pasa. Recordar beneficios//. Examinar mis actos. Recordar los días. Propósito para el verano//. Acogerme a Jesús: confiar. Dejarme moldear//. Él me ayudará a ser irreprensible//. Fiel es Dios. He sido llamado a participar con Jesucristo. (1 Cor. 1,8)
28-6.- Actitud de agradecimiento. Me invita Jesús a las bodas del reino. Verlo//. Ver a los indiferentes sin llanto ni dolor, cuando aquí le dan muerte//. Enjugará nuestras lagrimas. Traje interior de fiesta//. Adorar a Cristo. Sus manos, sus pies, su corazón son de Dios. Está en el sagrario, culto de latría//. Nos elevamos a la contemplación de su amor divino.
Adorar a Jesús en quien se hallan escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. Sentirme gozoso.
29.- Confianza en la providencia; confiar el porvenir de la Iglesia en el día de San Pedro//. Madre de amor y consuelo, causa de Nuestros amores: madre mía de los Cielos, vuelve tus ojos a mi//. Amor a Cristo. Verlo crucificado. Clavado en una cruz y escarnecido. ¡perdón, Señor! Preciarme de no saber sino a Cristo, y a este crucificado//. Comienzos del verano: Se ha manifestado la gracia de Dios a todos los hombres: enseñándonos a negar la impiedad y los deseos del mundo. Para que vivamos sobria, justa y piadosamente en este siglo, en esperanza//. Aquello que no podamos los hombres, lo realiza ella. Pedirle, acudir a su protección.
30.- Ascensión contemplar. Jesús me señala el camino. Esperanza. Gozo. Después de las pruebas, el. Amarle más//. Ascensión. Subir con Jesús y los Apóstoles al monte. Ver a Cristo como asciende. ¡Atráenos! A todos//. Envíanos desde el Cielo deseos de ir allí//. Ayúdame, enséñame a vivir al pie de la cruz: en la oración, en el silencio, siempre... (beato Hno. Rafael)//. Buscaré siempre la pureza de intención//. Motivos sobrenaturales. Repetir: Dios me mira y me ama.
MEDITACIONES JULIO DEL AÑO 2008
1-7.- Nada soy pero todo lo puedo en aquel que me conforta//. Caminemos, pues, no con la vieja levadura, ni con levadura de maldad, sino con ácimos de sinceridad y de verdad//. Caridad. Amar a Dios. Unirme más íntimamente a Él. Buscarle. Estar con Él//. Sentir su amor. Ayúdame durante el día. Recogimiento//. Como Javier: soy sacerdote. Creo en el poder divino que me hizo sacerdote dadme fortaleza//. Dame el fervor de cristianos de categoría para tu Reino.
2-7.- Como me dice san Pablo: andar en Jesús, arraigado y fundido en Él, corroborarlo por la fe, abundarlo en acción de gracias//. Comulgar como Vianney. Tener el alma tan llena de Cristo y sentir tal contento que no me apetezca salir del acto de la comunión//. Gustar que bueno es el Señor. ¡Aquí me estaría contigo! ¡gracias!//. Con Él. Estando en gracia esta cerca de mí. Ser consciente. Siempre con Él. Todo con Él. Enamorados. Aumentar esta intensidad de unión//. Considerar la parábola de los talentos. Dios es la fuente de toda bondad. Colaborar. Aprovechar el tiempo.
3-7.- Contempla al cura de Ars, imaginarlo durante los primeros meses de su sacerdocio. Ver su oración, su sacrificio. Pedir imitarlo//. Dadme, Señor, el don de oración; el don de abnegación; celo por las almas//. Contemplar a Cristo en la cruz. Esperanza. Es el Hijo de Dios que se entrega por nosotros//. Caridad. Amor con amor se paga. Dios nos entregó a su Hijo. La vida consiste en estar junto a Dios//. Contemplar a Cristo en su plenitud de gracia. Agradecer la fe en el. "Corazón de Jesús de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido."
4-7.- Contemplar a Dios decretando la encarnación, el sacerdocio de Cristo..., el sacerdocio de todos; el sacerdocio mío//. Desde la eternidad. Jesús es sacerdote para salvar al mundo//. Contemplar a Dios fiel: con su pueblo, con los sacramentos, con su Iglesia, con cada unos de nosotros. Conmigo//. Contemplar a Dios que me eligió antes de la constitución del mundo para que fuera inmaculado ante el por la caridad. Me predestino a la adopción de Hijo. ¡serlo!//. Contemplar a Dios. Nos da su vida divina por medio de su Hijo Jesús.
5-7.- Recibirla. Agradecimiento. Es verdadero nacimiento. Creo en el bautismo//. Contemplar a Jesús en el desierto. Verlo en oración. Verlo tentado. Gozar en esta contemplación//. Orar con el. Hacer penitencia con Él//. Contemplar a Jesús en la cruz. Dolor con Cristo doloroso. Solamente Dios. Solamente la cruz. (Hnº Rafael)//. Contemplar a Jesús en la oración. Unirme a su oración. Verlo luego predicar//. Sentir con Él ese celo de predicar. Hambre de Dios. Dolerme de mi frialdad.
6-7.- Contemplar a Jesús en los blancos pañales. En el Tabor. Ante Herodes. En el alma en gracia//. En la Eucaristía. ¡dadme blancura, como una exposición de luz y sonido!//. Contemplar a Jesús: Dios verdadero... Y huye perseguido por Herodes. Y Obedece a su Padre. Amor y humildad// .Contemplar a Jesús: "Después de ocho días, con las puertas cerradas, se presentó Jesús y les dijo: Paz a vosotros, aleluya//. Contemplar a Jesús. Verlo: esposo. Rey. Brazo. Monte. Camino. Vid. Medico//. Contemplar a Jesús. Verlo: sacerdote en la cruz. Puerta. Salvador. Luz
7-7.- Contemplar al corazón de Jesús en el que habita toda la plenitud de la divinidad//. Adoración. Alabanza. Disfrutar con tal Padre. Ten misericordia//. Contemplar al Hijo en el seno del Padre, en la unidad del Espíritu santo. Ver la compenetración de la Trinidad. Adorar. Agradecer//. Contemplar al verbo en la inteligencia infinita que lo concibe. El Hijo en el seno del Padre. Acercarme con respeto y amor. Adorarle//. Contemplar al Verbo: es el único que conoce al Padre. Y ese verbo, Palabra divina, ha venido a la tierra para darnos a conocer los misterios de la vida de Dios. La fe es único lenguaje//. Contemplar en imaginación cómo cae la lluvia de lo alto... La nieve... Empapa la tierra y hace germinar las semillas. Así la palabra que sale de Dios no vuelve vacía; cumple su misión. Hace germinar. Se adhiere a mi (Is. 55,10-11)
8-7.- Contemplar el bautismo de Jesús. Ver las personas, el lugar, la Divinidad: "Este es mi Hijo muy amado en quien he puesto mis complacencias." Entregarle mi amor//. Contemplar el Cielo. Verme extasiado en el Cielo. Mirarme desde allí en La tierra. ¿qué importa sufrir? Los padecimientos de esta vida no tienen comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros//. Contemplar Emaús. Puestos con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Se les abrieron los ojos y lo reconocieron... ¿no ardían nuestros corazones?//. Contemplar la cruz de Jesús. Seguir sin mirar a los lados. El amor no permite detenerse. No ver más que el amor de Dios.
9-7.- Contemplar la encarnación. Dios hecho hombre nos llena de bendiciones Nos quiere. Visita nuestras almas. Agradecimiento. Reamarle//. Contemplar la escena. Jesús y los cebedeos. Piden sentarse (de parte de su madre) uno a la derecha y otro a la izq. Cuando llegue el juicio final. "¿podéis tomar el cáliz?" Tomar el cáliz. Sufrir con Cristo//. Contemplar la parábola de la cizaña. Ver como crece en medio del trigo. Ser tolerante como Jesús//. Ver el mundo en el pecado. Dios lo permite. Pero... El castigo llegará después de la muerte. Antes es tiempo de misericordia//. Contemplar la parábola de las Vírgenes necias y prudentes. Pedir al Señor estar siempre con la lámpara encendida. Enciende mi lampara, Señor//. Contemplar la parábola de los mensajeros enviados a la viña. Ver a Jesús ultrajado. Pedir fuerza para ser buen mensajero//. Contemplarme en la frase de san Pablo: estáis muertos, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
10-7.- Esperar cuando Cristo se manifieste. No encontrarnos gloriosos con el Él. Pedir trabajo//. Conversión nueva. Fiel a mi vocación. Magnanimidad. Fe. Esperanza. Abandono. Contrición. Compunción de corazón. Pedirle al Señor//. Cristo en la cruz. Ver un gran abismo entre Dios y el hombre = pecado//. Ver al verbo que se encarna. Él salva el abismo que se abrió. Gratitud. Amor. Entrega. El se compadeció//. Cristo me amó y se entregó por mí. Verlo en el desierto. Allí lo pensó todo. Lo quiso todo. ¿Qué he hecho yo por Cristo, que debo hacer?// Cual Hijos amorosos hoy a tus pies postrados, ser tuyos para siempre amantes te juramos. Del sacerdocio santo muéstranos la grandeza. Derrama, Señor, el Espíritu de caridad, para que a quienes has saciado con los sacramentos pascuales, los unifique con tu piedad.
11-7.- Desagravio al Corazón de Jesús. No recibe sino ingratitud, indiferencia y olvido. Dolerme. Sentido de reparación. También por parte de los sacerdotes. Pedir por ellos. Dadnos fe y amor//. Desde el amor ver la corrección fraterna en el evangelio. Pero antes que nada no ver la paja en ojo ajeno y en el propio ignorar la viga. Pedir al Señor la gracia de amor afectivo a mi prójimo//. Despojarme del hombre viejo. Verme despojado... Renovar en el Espíritu mi muerte y revestirme del hombre nuevo, creado según Dios en justicia y Señor santidad verdadera//. Después de una crisis de enfermedad: Dios es amor y el que permanece en el amor, en Dios permanece, y Dios en él. Confianza//. Dios dijo: brille la luz del seno de las tinieblas. Él ha hecho brillar la luz en nuestro corazón. Así resplandece la gloria de Dios en el rostro de Cristo.
12.- Dios me habla con la revelación. ¡habla, Señor! Yo le respondo con mi fe adhesiva, cumplidora. ¡aumenta mi fe!//. Sin tu ayuda no puedo principiar, ni continuar, ni concluir cosa conducente para la vida eterna//. Dios trino y uno legislador. Le adoro.- Misericordioso: me acoge//. Unidos en caridad, acojo la bendición de Dios. Gracias//. Divina Virgen, radiante estrella, tus pies venimos a besar//. Recibe, Madre, los corazones que mueren por poderte amar.//. Dulce madre, reina Virgen, tu eres siempre mi ilusión: yo te amo con ternura y te doy mi corazón//. Quiero siempre venerarte, quiero siempre a ti cantar: oye, madre, la plegaria que te entono con afán.
13.- Ea pues, Señora, abogada nuestra: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos//. El Espíritu aboga por nosotros con gemidos inenarrables//. Contemplarlo. Ven, Espíritu santo. (repetirlo constantemente)//. El trabajo se reduce a una cosa: alabar al Señor en todo momento. (beato Hno. Rafael)//. Emaús. Acompañar a Jesús como los discípulos, en el camino. Decirle; después: quédate con nosotros, porque anochece. Salir del encuentro con Jesús lleno de amor, con ansia de predicarle//. Emaús. Jesús me acoge como a ellos. Acompañarle en el camino. Que se entusiasme mi corazón al calor del amor. Salir después encendido//.
14.- Emaús. Verlos. Se acercan a la aldea. El fingió seguir. Obligáronle diciendo: quédate con nosotros, porque declina el día. Y entró para quedarse con ellos. Rogarle lo mismo//. En Dios Padre, Hijo y Espíritu santo. En el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Sentirme allí//. Sentir aquello: qué bueno y agradable vivir los hermanos en uno. Como el perfume derramado sobre la cabeza de Aarón...//. En Dios. El conoce todo, aun lo posible. Verme envuelto en la mirada de Dios. Amarle porque Dios es amor//. En Cristo, su Hijo, todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.
15.- Enséñanos, piadosa, la hermosa caridad que en el vivir hagamos, oh madre de bondad//. Entrar en el interior de Cristo. El se daba perfecta cuenta de que se hijo había encarnado, de que era verdadero Dios y hombre. Ciencia divina. Adoración. Confianza//. Es Jesús el eje de mi vida. Su amor por encima de todo. Tomar la cruz de Jesús, aunque pese//. Escuchar abierto la palabra de Dios. Ponerme como María en Betania. Como Los de Emaús// Me refugio en el evangelio como en la carne de Cristo. Escuchar la confesión de Pedro: tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
16-7.- Profundidad de Dios. Inmutable. Contemplarlo en su grandeza.//. Escuchar la voz de Dios en el silencio. Esforzarme: ejercicio de silencio interior. Vivir con el divino huésped en la celda de mi corazón. Ofrecerme//. Esculpir en mi la figura de Cristo. Verlo hecho obediente hasta la muerte. Pedir fuerza para superar las tristezas. Verle en la cruz sin consuelo. Abrazarme a la cruz con paz//. Esperanza. Ver a los Apóstoles mirando al Cielo en la Ascensión. El ángel los dispersa. ¿yo? Algo trabajé//. Ahora he de mirar al Cielo con esperanza//. Estar con Cristo que se halla a la diestra del Padre. Los que viven según la carne, no pueden agradar a Dios; pero vosotros no vivís según la carne, sino según es el Espíritu. Ro. 8,8
17-7.- Estar consciente junto a Jesús. Decirle mis proyectos de año nuevo. Vivir sobria, justa y piadosamente. Esperar con gozo la venida de Jesús. Humildad. Pedir fuerza//. Estar los Apóstoles esperando al Espíritu santo. Estar con Cristo en la comunión. Fe. Esperanza. Caridad//. No acertar a separarme de Jesús. Amarle; más fe; más amor. Estate, Señor, conmigo siempre, sin jamas apartarte. Y cuando decidas, Llévame contigo//. Expurgad el viejo fermento, para que seáis nueva masa, como sois ácimos.
18-7.- Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado, vivir como hombre nuevo creado según Dios en justicia y santidad verdadera//. Extranjero soy en la tierra y peregrino. ¿por que hacer aquí asiento?//. Los necios esconden sus tesoros, defienden su poder. Dame, Señor, fe para seguir siempre contigo//. Fortalece, Señor, mi fe con tus dones. Dadme un mayor conocimiento sobrenatural//. Tus tinieblas son fecundas. Gustar en ellas las profundidades de Dios//. Fuisteis en algún tiempo tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor//. El fruto de la luz consiste en toda verdad, justicia y bondad.
19-7.- Glorificar a Dios. Agradecer. Ser consciente de hemos sido comprados con la sangre de Cristo. (1 Cor. 6,20)//. Gracias por las ocasiones de santidad; por tus dones admirables. Dadme el don de oración y el de abnegación. Dame la perseverancia final.
Gustar de la sabiduría de Dios. Gustarla. Participar de este don. Gozar//. En las perfecciones de Dios. Gozar en su bondad. Gracias, Señor//. Hacer oración junto al cura de Ars. Junto al Padre nieto. Imaginarlo. Animarme. Amar y dejarme amar//. Hacerme niño ante Dios. Por amor. Humildad. Sencillez. Ausencia de complicación. Pedírselo a el. Fiarme.
20-7.- Hoy audiencia de amor con Jesús en el sagrario en el cincuenta aniversario de mi ordenación //. Exponerle mis deseos, mis planes... Luego abandonarme a su voluntad. Confiar//. Mi preocupación por Él. Por su reino//. Hoy hace cincuenta años. Verme. Recordar paso a paso el día. Agradecer. Santifícame, Señor. Embriágame, sangre de Cristo//. Incorporarme a Cristo. Cada vez mas. "porque amamos a Xto//. Y hemos creído que ha salido de Dios." (Jn. 16,27) Él nuestro punto central//. Intentar penetrar en el corazón de Cristo. ¿quien tiene idea de su profundidad? ¿como seria su oración? Entrar en su oración. Vivir en Él//. Que ya sólo en amar es mi ejercicio.
21-7.- Jesucristo se entregó a la muerte por mi. Verlo. Contemplar el dramatismo de la cruz//. Ver el pecado. Odiar el pecado. Humillarme por mi apego al placer. Pedir remedio//. Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. Se ofrece al Padre. En la cruz. En la eucaristía//. Sacerdote con Él. En todo como Él. Pedir fuerza//. Jesucristo tuvo problemas desde que nació. Verlo huyendo a Egipto. Verlo de mayor, en la vida pública, en la pasión....//. Jesús en la cruz. El que creo el mundo con toda libertad por amor: por comunicar su bondad. Gloria a ti. Perdona a tu pueblo, Señor//. Jesús esposo de mi alma: luce, alimenta, unge, penetra//. Jesús llevó nuestros pecados en su cuerpo, para que muertos al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas hemos sido curados.
22-7.- Éramos como ovejas descarriadas. Pero ahora nos hemos vuelto al pastor//. Jesús me ha elegido. Preferencia; gozar de este amor. Beneficio: darle gracias. Soy uno en Cristo. Vivir en Él. Me amó y se entregó por mi//. Jesús muere en la cruz a los 33 años. San Juan de la cruz a los 49. San Fco. De sales a los 57. S. Fco. Javier a los 42. Yo he vivido más que todos ellos. ¿que he hecho por Cristo? ¿que debo hacer ahora y en adelante? Pensarlo el día en que cumplo los años//. Jesús murió en la cruz. Ejemplo de soberana fortaleza. Lesiones. Heridas. Nos preparó la entrada en el Cielo. Agradecimiento//. Jesús nos ha predestinado: agradecer. Repetir esta frase. Sentir alegría. Notar al Espíritu santo que se ha derramado en nuestros corazones. Sentirme Hijo de Dios.
23-7.- Jesús y la Samaritana. Sed de Jesús. Fomentarla en mí. Fomentarla en los demás//. El gran problema de la muerte de la fe es la falta de sed de Dios//. Aceptar humillaciones. Pedir fuerza para vencer apegos. Él lo puede todo//. La gracia penetra y empapa mi alma. Notarla. La diviniza. Con ella está además en mí la divina inhabitación//. La sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Hacerme necio de este mundo para llegar a ser sabio de ti//. Las cosas de Dios nadie las conoce, sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu de Dios, para que conozcamos los dones que Dios nos ha concedido. (1 Cor. 2,11-12)
24.- Lávame, Señor, y mi alma quedará más limpia que la nieve//. No me tienes que dar por que te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera//. Lc. 6,19: "Salía de Jesús una virtud que sanaba a todos." Contemplarlo yo entre ellos. Dadme el don de oración//. Lo prometí: soy Hijo de María; hermano soy del mismo Salvador. A ti me doy, oh dulce madre mía, mi corazón recibe por favor//. La prometí. Lo prometí. Con alegría. Fiel permaneceré. Lo prometí con alegría. Fiel permaneceré. Hijo soy de María.
25-7.- Madre, madre querida, tus fieles Hijos somos. Dirígenos amante tu mirada de amor//. En la presencia de Dios. Gracias. Te has derramado sobre mi; perdona mis pecados e infidelidades//. Mi vivir es Cristo. Repetirlo con calma. Aumentar mi amor a Él. Mientras lo digo, imaginarlo: acerquémonos, pues, confiadamente al trono de gracia, a fin de recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno auxilio. Heb. 4,16//. Mientras respiro soy consciente: lo mismo que el aire me es necesaria la gracia de Dios. Gracias. Ayúdame a reproducir en mi tu vida. Para ser de verdad otro Cristo//. Mirad. El Señor nos convida a todos. Templos de Dios. Sagrario viviente. Vivir en recogimiento. Atento. Alma de Cristo santifícame.
26-7.- Madre mía, que estás en los Cielos, envía consuelos a mi corazón. Cuando triste y llorando de aclame, tu mano derrame feliz bendición//. No me desanime mi pequeñez. Confío. El Señor se complace en escoger para sus planes lo más pobre y despreciable de este mundo para que nadie se gloríe ante Dios (1ª Cor. 1,27-29)//. No podemos ser verdaderos hombres sin la inclinación al amor a Dios. Ni cristianos sin practicar el amor a Dios. Amor por encima de todas las cosas, a Dios//. Nosotros gemimos dentro de nosotros mismos suspirando por la adopción//. Ver mis penas y disgustos como algo pasajero. Los ofrezco a Dios. Suspiro por Él.
27-7.- Oh madre bondadosa, infúndenos la fe con una luz vivísima que muestre el Sumo Bien//. Coloca en nuestras almas la amorosa confianza que nos conduzca al Cielo. Sé tu nuestra esperanza//. Pablo: si vivimos según la carne, moriremos. Si con el Espíritu mortificamos las obras del cuerpo, viviremos//. Dadme, Señor el don de abnegación. Pedir al Señor fuerza para ser santo. Para amar a la gente. Para amarle a Él más. Para sentirme siempre sacerdote. Para que todos los sacerdotes lo vivan así//. Pedir el don de abnegación hasta en los menores detalles//. Saber pasar Ratos con Dios en oración. Pedirle el don de oración. Olvidarme de mi mismo.
28-7.- Llorar entre el vestíbulo y el altar los pecados del mundo. Pedir: reavivar el don del sacerdocio como Timoteo//. Penetrar en Jesucristo. Tener los mismos sentimientos que Él//. Percibir los gemidos inenarrables con que continuamente me llama Dios. Despertar del sueño//. Ponerme ante Jesús en desnudez total. La fe es don. Suplicarla. La fe es tarea, pedirla//. Hacer un esfuerzo intelectual y de voluntad para penetrar con fe en la Eucaristía. Hacer esfuerzo de amor. Ponerme en la presencia de Dios como pobre ante el limosnero. Amparadme//. Ponerme junto a Jesús, consciente. Contemplar mi alma en gracia. Me empapa como la luz y el aire. Soy como un reverbero de Dios. Gracias. Vivo consciente.
29.- Profundizar, adentrarme en el misterio desde generaciones y ahora manifestado a los santos. Ver la riqueza y la gloria de este misterio. (Col. 1,26-27)//. Que fe, esperanza e incomparable amor, sean la escala bendita que nos lleve al Señor//. Quedeme y olvideme, el rostro recline sobre el amado. Ceso todo y dejeme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado//. Quedeme y olvideme. El rostro recliné sobre el amado. Cesó todo y dejeme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado//. Queremos ver a Jesús. "contempladlo y quedareis radiantes". (sal. 33,6)
30.- Amado. Admirado. Alegra el corazón. Procede del Padre. Dios de Dios. Luz de luz. Dios verdadero, de Dios verdadero//. Recordar la parábola del deudor infiel. Decidirme a perdonar de corazón//. A todos. Repetir: perdónanos nuestras deudas, así como...//. Repetir al Señor con amor: Jesús, vivir no puedo lejos de ti. Jesús, sin Ti me muero, ¡ay, ven a mi!//. Repetir al Señor sin cesar: dadnos sacerdotes santos. Pedirle para mi y para ellos el don de oración, el don de abnegación//. Repetir con ritmo: "vestíos del Señor Jesucristo, y no deis a la carne para satisfacer sus concupiscencias." Pedirle con humildad. ( Ro. 13,14).
31.- Repetir despacio todo el tiempo: Jesús, gloria de mi alma y de mi cuerpo, Tu todo mío por gracia y después por gloria; yo todo tuyo por amor y gracia. Transformado en ti//. Repetir en la fiesta de Cristo Rey//: Repetir hasta formar criterio, hasta encontrar gusto: los que son movidos por el Espíritu de Dios, esos son Hijos de Dios.
MEDITACIONES AGOSTO 2008
1-8
Tú eres, Señor, el pan de vida. Hoy medito en el Evangelio de la multiplicación de los panes. Me parece grato contemplarte precisamente cuando marchabas a reposar; a estar en oración con el Padre en el desierto. Allí te encontraste con que la gente había llegado antes y te cerraron el paso. Tú luego viste que tenían hambre y, conmovido, hiciste el prodigio de la multiplicación de los panes, pero pediste antes la colaboración de un muchacho que llevaba en su mochila cinco panes y tres peces. Luego vino lo demás.
Pienso que es preciso colaborar con la Providencia. No quedarse de brazos cruzados.
A mí no me cuesta, Señor. Es más; me alegro porque me has dado la actividad como algo connatural a mí. Tampoco me cuesta pedirte, porque soy un pedigüeño; no hago más que pedirte. Y te doy gracias de antemano por lo que me vas a dar. Lo que me cuesta es mantener en la oración tranquila mi alma, sin distraerme nada. Eso me cuesta mucho. Por eso ahora te dedico todos los días un rato de oración por escrito; que Tú también lees estos signos.
Ahora te pido ante todo con total esperanza, que esta obra que empecé hace años la bendigas. Que a tus obispos les entre el celo verdadero, el fervor verdadero de los santos; que santifiquen a sus sacerdotes; que no se avergüencen de ser santos, de hablar en tono de santidad y en clave sobrenatural por encima de todo.
Dadnos, Señor, sacerdotes santos y almas consagradas santas. Y a mí dame el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final, celo por la salvación de la almas.
2-8
Cuando actúo, no advierto muchas veces la astucia del gran caudillo del mal, el demonio. Señor, hoy apenas se habla de él, pero existe. Ilumina mi mente para que advierta su tentación sutil o burda, y dame fuerza para luchar. Sobre todo, fuerza para luchar contra mi pasión dominante, que tú sabes cuál es. Dame para ello el don de abnegación. quiero seguirte a ti, gran Caudillo; estar siempre junto a ti. Lo oración ha de ser mi gran medio. Y el carisma que me has dado, que sepa utilizarlo al cien por cien.
3-8
Ayer leí, Señor, como todos los días desde mi santo, la biografía del P. Pío, aquel religioso, hoy beato, de mis tiempos jóvenes. Me impresionan muchas cosas de su vida. Hoy me fijo en ésa anotación de su ordenación sacerdotal: "Contigo sea yo para el mundo camino, sea yo verdad y vida. Y por ti sacerdote santo, víctima perfecta." Me gustaba esto y lo pido para mí. Ser camino, Tú me ofrecerás, Señor, la oportunidad, ahora que estoy jubilado, de ser camino, verdad y vida. Necesito, Señor, tu ayuda, porque mi instinto es de comodidad, vanagloria y placer. En cuanto a víctima perfecta, no te lo pido, Señor, directamente. Siempre me ha asustado eso de hacer voto de víctima. el mismo P. Pío decía a uno que le preguntó que si hubiera sabido lo que le iba a pasar, no habría dejado que le ordenaran sacerdote. Por todo, prefiero, Señor, que en tu providencia, dispongas de mí según tu sabiduría; y dirijas mis pasos de la mejor manera que te parezca.
Que cuando venga el dolor, no desespere, sino que esté tranquilo, porque Tú me guías. Me duele el pecado y el pecador en su desgracia. ¡cuanto abunda hoy, Señor! Derrama en nuestras almas el espíritu de verdad. Da luz y fuerza a tus obispos y sacerdotes. Dales santidad, celo, fidelidad a tu mensaje. Te lo pido, Padre, en nombre de tu Hijo. Y en nombre de María, asociada a la obra de la redención.
4-8
"Suspiro, Señor, por ti, como el ciervo sediento por las corrientes de agua". Eso quiero yo y así lo dice el salmo. Y es verdad que tengo hambre y sed de ti; pero la oración me cuesta. Aunque jamás la dejaré, si tengo tu ayuda; por nada del mundo.
Admiro la frase de San Pablo y aveces la siento. "Deseo morir, para ir contigo". Mi fe y amor a veces los veo majos; incluso me parecen decentes, pero son a la larga, lánguidos. Y es que me domina la comodidad y el deseo de placer y el temor al dolor.
Llevo el examen particular sobre la mortificación desde hace años, pero hago menos actos de sacrificio que cuando me convertí.
Mi deseo es jamás dejarte, jamás; pero también era el deseo de San Pedro y luego te negó. ¡Señor, ten misericordia! "Jesús, aquél a quien amas, está enfermo". "Dadme vuestro amor y vuestra gracia, y ésta me basta".
5-8
Deseo permanecer en tu presencia ahora. Soy consciente de que me ves y estás en mí. Oh Dios en quien vivimos, nos movemos y existimos, reconozco que eres Dios y hombre verdadero y deseo permanecer en tu amor. Recuerdo aquello que decías: "Permaneced en mi amor". Me estremezco en tu presencia hasta besar el polvo de la tierra; me siento pequeño y nada. Pero, aunque por naturaleza soy esclavo, me siento por revelación hijo tuyo y deseo siempre permanecer en tu amor y a la vez rendido a vuestros pies, porque soy pobre, me siento pobre y me siento nada. Pero confío y "todo lo pudo en aquél que me conforta.
Dame, Padre, el don de oración permanecer todo el día en tu presencia. Te pido hoy por mi ciudad, que celebran la fiesta de su patrona la Virgen Blanca. Te pido por aquellos que fueron feligreses, alumnos, aquellos a quienes por internet y de otras maneras intento hacer el bien. Dadme también el don de abnegación y la perseverancia final. Que no muera sin ser santo.
6-8
Ante tu presencia, Soberano Señor Sacramentado, bajo tu mirada, en la más grata refección de tu cuerpo y sangre; santifica mi alma y cuerpo al contacto con el tuyo. Dirige en tu presencia mis pasos. Guíame, Señor. Concédeme vivir en tu presencia e ir caminando hacia el cielo con paso decidido. Que sea mi paso por este mundo un éxodo de fervor. Que sea consciente de ser peregrino hacia el cielo. Que alegre me alegre eta realidad. Ayúdame a vivir sereno todos los acontecimientos de esta vida; a entregarme siempre a ti. Y dame el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final, celo por la salvación de las almas y oportunidades para ser útil en tu Reino. Santifica, Señor, a los sacerdotes y obispos.
7-8
Junto a la Virgen María; junto a Jesús que estás entro de mí. Me postro a vuestros pies, Señor, confiado en que nada me negaréis. María, Madre, acércame a Jesús. Dios Padre es fiel a su alianza. Me buscó; me sigue teniendo en sus brazos y cuenta conmigo. Yo no le he sido fiel; no tenía fuerzas, pero no le he hecho traición. Hoy, Señor, quiero serte fiel. Quiero dedicarte todo: mi tiempo, mis obligaciones, mi estado. Ahora estoy libre y tengo que dedicarme más
a tu Reino; aprovechar a tope el carisma que me has dado. ¡Servirte, Señor! Mira a tu pueblo alejado, infiel. Mira que te encuentre; envía, Señor tu gracia. Dadnos sacerdotes santos, obispos santos, carismáticos. Y perdona mis pecados.
8-8
Hoy imagino, Jesús, la escena del Evangelio. Ves a tus Apóstoles con miedo porque el mar está embravecido, dejas el rato de oración y, sobre las aguas, te diriges grupo que está en la barca. La sorpresa y el miedo se apoderaron de ellos; te confundieron con un fantasma. Entonces, Pedro, el más decidido, te dice: "Si eres Tú, mándame ir sobre las aguas". Ven, le contestaste. Y comenzó a andar, pero al poco rato se hundía. ¡Sálvame, Señor! - te dijo. Lo tomaste con tus manos y se salvó.
Yo también exclamo hoy: "Señor, sálvanos. Salva a tu Iglesia del error. Mira que muchos se tiran por la vía fácil y niegan o prescinden de la verdad. Salva a tu Iglesia de la deserción de muchos hijos. Estos ya n acomodan la fe a sus intereses, sino niegan todo o ni se molestan en negar; caen en la indiferencia. Te suplico con el corazón compungido: sálvanos, sálvanos... a los sacerdotes haznos salvadores y no funcionarios; y todo y siempre en la verdad y en el amor. Suscita el fervor en los sacerdotes y almas consagradas; danos el don de oración. Perdona mis pecados. Salva a todas las personas más relacionadas conmigo. Dame el fervor de tu presencia de tal manera que venza el respeto humano y se testigo de la verdad y de la fe.
9-8
Delante de ti, fundido en ti, Señor por la Eucaristía. Desde que comulgué por primera vez, mi alma es un altar, mi alma es un sagrario. Ruego me santifiques por tu contacto. Si un copón lo consideramos como algo sagrado, ¿qué será a mí? Manténme limpio, Señor, como el copón limpio, como patena de oro. Tu contacto me santifica; hace falta que sea más y más consciente en mi vida. Que no me distraiga de esto.
Me siento pobre, imperfecto, por no decir malo, me siento soberbio y perezoso. Te pido la verdadera humildad. Ser cada vez más humilde, más sobrio, menos aficionado a la comodidad.
Delante de ti no cuesta ser humilde, pero sí delante de otros. Me cuestan las humillaciones, pero qué buenas son. Me resulta molesto el estar marginado, y esto me supone una especie de desprecio hacia los que se han colocado en puestos de poder; no sé si esto es
envidia o ser consciente de que todos somos una calamidad y que ir tras el poder es malo. No lo sé. Tú lo sabes; purifica mi intención y dame caridad hacia quienes gustan del poder. Me doy cuenta de que así es la gente.
Me cuesta que tan pocos necesiten de mí, porque soy mayor y la experiencia de algo vale. Me consuela mucho cuando alguien se dirige a mí, aunque sea para preguntarme por una calle o por internet.
Te pido que me sienta no solo, sino solidario, unido al Cuerpo Místico de Cristo. Te pido pro medio de la Virgen María el don de la humildad; amar la humillación. No me siento con ganas de ello, pero que sepa aceptar todas las humillaciones con el sufrimiento y vergüenza que esto supone. Me adhiero a tu proceso de escarnio en la pasión.
10-8
Me acerco a ti, Señor, con reverencia, con santo temor y amor, con todo el fervor que puedo. Hazme bueno, Jesús. tú que moriste perdonando a tus verdugos; dame un amor grande a todos mis semejantes, de una manera especial a quienes se cruzan en mi vida por lo que sea.
Ayer me alteré por dentro por una pequeñísima humillación, y poco faltó para que no prorrumpiera mi enojo al exterior. Te agradezco y ofrezco esta frustración de no ser capaz de ser bueno, Me humillo, pero deseo, Jesús, ser como Tú, manso y humilde de corazón. Haz mi corazón semejante al tuyo.
Cuando te maltrataban, no prorrumpías en amenazas; guardabas silencio, y la queja, cuando te dieron la bofetada, revelaba dominio y mansedumbre, dignidad... Dadme, Jesús, te lo pido por medición de tu Madre, y tú pon esta petición en el regazo del Padre, dadme fervor para vivir siempre consciente de este amor que tengo; también dadme el don de oración, de abnegación, la perseverancia final y celo para la salvación de las almas. Quizás ahora estén mis amigos también en oración. Te pido por ellos de un modo especial...Te pido por los sacerdotes y almas consagradas. Danos sacerdotes santos.
11-9
Siempre me llamas, Jesús, siempre con silbidos amorosos para que me entregue, te ame, me sacrifique por tus hijos, hermanos míos y sea útil a tu Reino. Gracias. Me siento privilegiado, inundado de tus gracias, pero me siento a la vez indigno y sin ninguna fuerza para seguirte hasta el fin. Perdona mi tibieza y mi comodonería. Me acerco confiando al trono de la gracia para alcanzar misericordia. tu misericordia, Señor es infinita. ¡Perdóname! Ten compasión de los hombres de este mundo. Siempre ha habido maldad e increencia; ahora más. Abunda más que nunca la soberbia, la indiferencia, el prescindir de ti. Creo que no son muchos los ateos, pero sí muchos los indiferentes y flojos. Ten compasión de ellos. Y da santidad a tus sacerdotes para que tengan celo por la salivación de las almas. Sálvanos, Señor. Mira, Padre, la sangre de tu Hijo. Te pido, Padre, todo esto en nombre de Jesús. ¡Virgen María, sálvanos!
12-8
Hoy he madrugado más, Señor, tengo costumbre de levantarme si me despierto, si no me duermo en un cuarto de hora, y aunque siempre madrugo, hoy ha sido hacia las cinco de la mañana. Aquí me tienes de nuevo. Soy templo vivo de Dios y deseo vivir siempre en tu presencia; vivir todo el día en recogimiento, consciente de mi dicha y siempre amándote a ti en ti mismo y en mis semejantes. Ayúdame. ¡Qué suerte la mía que me has regalado! Mucha gente va tras las riquezas; yo quiero ir detrás de ti, ayúdame. Quiero seguirte de cerca. Aunque no supe serte fiel, deseo ser ahora bueno como el Hijo Pródigo cuando volvió a la casa del padre. Tocar la orla de tu vestido como la Cananea, para que salga de ti una virtud que me sane; sáname, Señor, mira que siento gran compunción por no haber sido sacerdote santo. Fui mediocre, a pesar de todas las gracias que me has dado. No supe renunciar al placer; no me sacrificaba en nada; tan sólo aceptaba cuando me venía algo, y luego no tuve fuerza para vivir en soledad. No supe enamorarme de ti que eres mi bien y mi todo. Pero tú me quieres, Y tú sabes que te amo y seguiré dentro de los cauces que me permiten tus delegados, aunque me moleste. Y ya que yo fracasé por falta de santidad, santifica a tus sacerdotes, a ellos más que a mí, a mí dame algo para que tenga fuerza y amor para hacer algo por ti, que siempre es posible. ¡No permitas que nos apartemos de ti!
13-8
Tú sólo eres Santo, Tú sólo Señor, Tú sólo Altísimo, Jesucristo. Te adoro Dios Uno y Trino... Y oh verbo Divino, te hiciste hombre... Quiero bajar contigo que te anonadaste y tomaste la forma de siervo. Es lo que debo hacer yo que soy flojo y poco mortificado. Ayúdame ahora a aceptar con gusto la humillación, la marginación y el desprecio, pero no por el placer que da ser bueno, sino para unirme a ti más en la cruz. Que sienta en mí el desagrado, pero que sepa aceptarlo como acepto lo agradable. Y suba del sepulcro, oh Padre en el nombre de Jesús, superior a todo nombre. Me uno a ti.. yo soy nada, pero Tú eres todo. Yo infiel, pero Tú eres fiel. Me entrego a ti, Dios Padre, me entrego a ti, Dios Hijo, me entrego a ti, Dios Espíritu Santo.
14-8
Te agradezco de un modo especial mi fervor creciente aun en medio de sequedades; la fe, al esperanza y el amor han ido creciendo con el paso de los años, gracias a tu ayuda. Mi alma te alaba en adoración y acción de gracias porque te has fijado en mi pequeñez y me has colmado de beneficios; me has dado pertenecer a tu Reino y algunos carismas para que los ejercite en tu servicio. Algo hago, pero puedo mucho más. Dadme, sobre todo, afición a la oración que es la puerta de todo apostolado verdadero.
"Has puesto sobre mí tu mano. ¡Qué admirable tu ciencia, Señor"! ¡Oh María, madre mía. Oh consuelo del mortal. Ampararme y guiadme a la Patria celestial!
15-8
La Asunción de María. Te adoramos, Señor y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste al mundo. Hoy es el día de la Virgen. Madre nuestra, sálvanos. Ayúdame y ayuda a nuestro pueblo a levantarse. Súbeme al cielo. Ayúdame a levantarme del hambre del placer al hambre de Dios.
Deseo que mi corazón esté en el cielo, como el P. Nieto, como tantas personas santas. Virgen María, deseo aspirar a ti, seguir el olor de tus virtudes. Ten compasión de los hombres; llévanos a Dios. Te pido por estas personas que se encomiendan a mi oración. Yo voy ahora recordándolas en tu presencia.
Me gustaría estar en oración más rato y más centrado en una idea, pero no puedo, por eso te hago esta oración un poco deslavazada, pero ves mi buena voluntad. Ojalá, Virgen María, consigas del Señor que me dé el don de oración.
Sálvame, Virgen María, arrástrame en tu asunción. Gracias porque se me ha quitado el terror de la muerte y ahora la espero sin ansia, con confianza. Pero haz que no me agarre tanto a esta vida, a los placeres del mundo.
Ten piedad de mis pecados e intercede al Padre con tu Hijo por mí. Sé propicia a mí, pecador. Me domina a veces el amor propio. Llévame a Jesús.
16-8
Me santificas, Señor, con tu presencia. Me encuentro junto a ti; rendido a vuestros pies; consciente de mi bajeza. No supe serte fiel, pero Tú sabes que amo y me arrepiento. Me acojo a tu bondad. Dadme discernimiento para escoger siempre el camino de tu voluntad. Deseo serte fiel en cuerpo y alma. Que no ande a medias tintas. Que va pasando mi vid y siempre me encuentro menguado, sin fuerzas y arrugado. Ayúdame vencerme; a vivir alegre en tu presencia y en tu voluntad. Dadme fuerza y querer para ser útil a tu Reino.
Ten compasión del mundo alejado de ti. Envía obreros a tu mies; inunda al mundo de tu gracia. Perdona nuestro pecado. Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. Que no estés enojado con nosotros para siempre.
17-8
Hoy me voy, Jesús, a mis día de retiro con mis amigos. Lo primero que quiero hacer es centrarme en el tema con ilusión y con amor. Deseo y te pido esté del todo absorto en ti. Ayúdame. quiero ir con corazón contrito y generoso sin pensar en mí; orar por todos; por mis amigos que vamos cinco y vendrá el sexto un día. "Al corazón contrito y afligido, oh Dios, no desprecies". Que busque siempre tu Reino, Señor, sin miedo a sufrir, con mansedumbre y humildad constantes. Ven, oh Dios, en mi ayuda. Apresúrate, Señor, a socorrerme. Virgen María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. Andan, ríen, se entretienen como niños, y no se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Lloro sus pecados y los míos. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
18-8
Hoy, Señor, me encuentro en ejercicios a mis 65 años recién cumplidos. Nos hemos juntado: Paco, José Ignacio, Urbano y Joaquín y yo. Te pido por todos nosotros para que alcancemos gran fruto, sobre todo celo por la salvación de las almas, amor grande a ti. Dadnos el don de oración y de abnegación.
Que nos demos cuenta de que el Reino de Dios es distinto del reino del demonio. Sin casi pretenderlo nos subyuga el demonio y nos tiende como lazos la soberbia y los instintos de gula y del placer y nos mete sin darnos cuenta la envidia a nuestros semejantes. ¡Venga a nosotros tu Reino, Señor. Dadnos vivir y trabajar por nuestra santificación y por extender tu Reino. Ten misericordia de nosotros. Corazón de Jesús, Hijo del eterno Padre, en misericordia de nosotros. derramo sobre nosotros tu gracia, Padre, para que podamos de alguna manera colaborar más en tu Reino. Te lo pedimos por Cristo n. S.
19-8
Ven, Señor, en mi ayuda; ven. pasan los años y me veo cada vez como más principiante, como si hiciera unos meses que he comenzado mi andadura espiritual; y esto me cuesta, pero te amo. Tú sabes, Señor, que te amo. Cundo estoy con gente, me parece que soy el peor; más ligero y crítico. Perdóname y ayúdame a ser mejor, a crear mejor ambiente entre compañeros, familia, amigos.
Quiero estar, Jesús, siempre bajo tu bandera, pero no puedo, no acierto, se me olvida. ¡Cómo envidio a los santos! Ellos lo conseguían. Acepto ser como soy, me lo merezco porque no he sabido serte fiel. Perdóname. Estamos en el retiro y noto que a veces se me va de las manos, a pesar de mi esfuerzo. No dedico todo el tiempo a la oración. Ayúdame a ser humilde y toma Tú, Señor, las riendas para que aprovechemos. Ayúdeme a amar la humillación, aunque no sea todavía capaz de desearla por parecerme a ti humillado.
20-8
He vuelto, Señor, de estos días de retiro. Tú conoces todo, pero te lo digo ahora a mi manera. Te agradezco todo. Pienso que soy el que menos he aprovechado tus gracias, porque mis amigos todos perseveran, y me da mucha alegría esto. Y Tú, Señor, tenme como al último de tus criados, pero no me alejes de tu presencia, Señor. Mis amigos, sí, tienes sus defectos, pero son muy buenos y fieles. Dales fuerza para perseverar en la oración; que ese suele ser el mayor problema.
Quiero, Jesús, enamorarme más del Sagrario, mucho más. Que sea mi vida y mi alimento el Santísimo Sacramento. Moisés golpeaba la roca y brotó agua. Hablaba a la roca. Contemplo cómo golpea la roca y brota agua. Beber. Lavarme en ella; luego estar en el agua como la esponja en el mal. Tú me rodeas, tú me envuelves, Señor, porque estoy en ti y Tú en mí. Yo no sé orar; sólo sé balbucir; así soy, pero me dirijo hacia ti, como el mendigo al rico, como si fuese tu pequeño juguete, tuyo soy, para ti nací.
Avanzo poco en la mortificación, pero he de ir. Dame más fe y fuerza para estar siempre dispuesto al sacrificio. ¡Y la perseverancia final y celo para la salvación de las almas.
Ten compasión de tu pueblo. Lloro sus pecados y los míos. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
21-8
Estrella hermosa que anuncia el día eres, oh Madre Virgen María. Te saludo hoy madre de Jesús y madre mía, desde la ciudad de Santander. Se me hace difícil hablar contigo; se me hace más fácil con Jesús, porque al ser El Dios, ve mis pensamientos, oye mis palabras, nada se le esconde. Tú, Madre, eres criatura racional y por eso no puedo hablar directamente contigo, he de hacerlo por medio de Dios que en el cielo te pondrá en contacto conmigo; así me parece al menos. El, tu Hijo, te transmitirá como sea todo mi pensamiento de oración. Como El te quiere tanto, estoy seguro de que le alegrará la devoción que los humanos te tenemos. Y ahora escúchame. Me alegro de que seas estrella hermosa. Ahora sale el sol por el mar; se ve desde mi ventana. Tú Virgen María eres estrella refulgente. Y te pido hoy de una manera especial por mi hija; estoy en su casa. Tú lees mi pensamiento y sabes mis preocupaciones por ella. Ayúdale a mantener su fe íntegra en este mundo descreído. ¡El mundo...!
Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete, Señora, de ellas. Andan, ríen, se entretienen como niños, y no se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Lloro sus pecados y los míos. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor. Oh María, estrella hermosa que anuncia el día.
22-8
Ante ti, Oh Dios hecho Eucaristía, me doy cuenta de que deseo la felicidad; la busco. Cuando te sigo también la busco. En ti encontraré siempre la única fuente de felicidad y de paz. Lo demás es efímero. No encontraré el placer; sí la paz, incluso en el dolor; incluso en las rachas de tristeza. Pero no te quiero seguir por la felicidad que me das, sino por amor; porque te quiero. Aumenta en mí, Jesús, el sentimiento del celo por la almas, por tu gloria, por la felicidad eterna y temporal de tantos que la buscan y no la encuentran. Miro el mundo: gente, gente, gente... casi todos descarriados, como ovejas sin pastor. Quiero ayudarles y casi da risa
que yo pretenda esto, porque es superior a mis fuerzas, como mover una montaña. Compadécete, Señor, de ellas. Ríen, se entretienen como niños... Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan muchos, Señor, Ten misericordia de nosotros, Señor. Quiero llorar mis pecados y los pecados del mundo. Sin ti nos perdemos. Ten misericordia.
He visto hace un rato salir el sol por el mar. Sobrecoge, aumenta la fe, la emoción del Creador. Es una maravilla ver el nacimiento diario del sol. Te adoraba, oh Dios Creador. Señor, qué grande eres... Reina en el mundo más que millones y millones de soles que derraman su luz.
23-8
Hoy también he visto salir el sol por el mar y te he ofrecido mis obras mientras tanto. Hoy voy a ir a Covadonga. Te pido por medio de la Virgen que hagamos buen viaje; que nos des gracias para ser fieles a nuestra fe, te pido por las personas a las que queremos. Dirige, Señor, en tu presencia mis pasos. Ayúdanos a librarnos del defecto de los fariseos que era la hipocresía; y que vivamos siempre nuestra pascual como fermento de vida, siempre fieles a ti, Señor.
24-8
Dios de amor, blanco pan, te adoramos con fe. Para siempre será nuestro Dios, nuestro bien. ¡Contigo siempre y en todo lugar! Te doy gracias hoy por el día de ayer; fue lleno. Visité a la Virgen en el la gruta de Covadonga. Te visité en el Sagrario de la colegiata. Había allí tres confesores, pero sólo una persona confesándose. Te agradezco también el haber conocido una zona tan bella como los lagos de Covadonga en plenos picos de Europa. estuve allí más de una hora solo y junto al lago puede meditar en Pedro cuando prometió a Jesús que le amaba y digo ahora con él: "Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amor" y lo repito... ¡Santifícame, Señor! Sé santo en mí. Que se me pegue en el alma algo de tu santidad, que para eso estás en mí. Santifica a todos los que llegan a estas alturas; que te miren como ser trascendente, el Creador. Derrama tu amor, y la gracia de conversión a este pueblo que se aleja de ti. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor. Salva a tu pueblo que te busca sin que se dé cuenta de ello. Dadnos líderes santos.
Excita el corazón de tus almas consagradas. Dadnos celo por la salivación de las almas. Conviérteme a mí, que nunca acabo de entregarme a ti y dame paciencia. Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo; ábreme ya la puerta, quiero morar contigo.
25-8
Siento tener que escribir, Señor, pro hoy apenas puedo hablarte de "Tú a tú"; me encuentro como en brumas, como distraído, como con preocupaciones familiares. tú las conoces mejor que yo. Las pongo ahora en tus manos de Pare t sé que las vas a solucionar. No me preocuparé más con morbosidad, Te lo prometo, Señor, con propósito de amor y confianza, es decir, me esforzaré con tu gracia; porque me encuentro yo sin fuerza. Ven en mi ayuda, Señor, que deseo ahora fomentar en mí la conciencia de humildad. Nada me importará con tu gracia la humillación e incluso el desprecio para seguir amando y tratando bien a quienes me la inflijan. Dame también sensibilidad con las penas y alegrías de los otros. Y perdona todas mis faltas; todo mi mal hacer. Sé santo, Señor en mí. Ten compasión de nosotros. Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso.
26-8
Delante de Jesús, dentro de Jesús y El dentro de mí; postrado a vuestros pies, Jesús mío. Me siento hijo del Reino porque puedo con derecho otorgado por ti llamar a Dios, padre. Pido con lágrimas en los ojos la victoria de tu Reino. que reines en todo el mundo por la gracia, por el amor. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. Andan, ríen, se entretienen como niños, y no se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Necesitamos la intercesión omnipotente del Hijo, de quien viene la salvación. Estoy en diálogo contigo, Jesús. Suplícale al Padre. Padre, te pido todo esto por mediación de tu Hijo.
Mira, Señor, cómo ha entrado en tu Iglesia la nube de plomo que lo cubre todo. Además parecen y son majos y buena gente quienes, sin darse cuenta, dan pábulo a esa nube. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
27-8
Mi cita matinal diaria contigo, Señor. padre, padre, me siento hijo tuyo. Sé que me amas y siento tu amor. ayúdame a ser hijo bueno de verdad. Que sepa ocuparme de tu negocio: tu Reino, tu gloria. He de pedirte gracia y fuerza para ello, porque yo nada pudo. Enséñame a orar con sencillez. Dadme el don de oración. No merezco nada porque no te he sido fiel. Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel. Soy tu hijo pródigo y me llego a tu casa de Padre. Tenme como a un criado. No exijo nada. Castígame, si quieres, soy pecador, pero dame tu gracia y dame tu amor. Y ven, ven a mi pecho, dulce Señor. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Siento dolor al ver el ambiente del mundo alejado. Dame fuerza y gracia para influir todo lo que pueda en las personas.
28-8
Hoy es el día de San Agustín, el converso. El supo entregarse, adorar y servir a Dios. Deseo, Señor, que mi vida sea un canto de alabanza a ti, Dios Uno y Trino. Unas veces reclinado y los brazos del Padre; otras, sumergido en el Espíritu Santo; otras, unido al Hijo muy amado en quien el Padre ha puesto sus complacencias. Me detengo con fervor en cada persona de la Trinidad y os adoro. Y canto en latín el introito de la Misa de Noche Buena: "El Señor me ha dicho, tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy."
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido todo el día de una manera consciente al Padre, Hijo, Espíritu Santo en adoración. Y como yo soy hijo de Dios, en el Hijo, repito con reverencia y humildad lo mismo aplicándolo a mi persona. "... Yo te he engendrado hoy".
29-8
Enséñame hoy, Señor, a apreciar el dolor. Escribo mucho en "La Verdad" sobre este tema; es verdad que aprecio el dolor como un don de Dios, pero cuando llega deseo con fuerza salir de este estado. Luego, instintivamente me apego al placer. ¡De qué manera tan distinta obran los santos! Mi amigo Paco me decía que Sor Angela de la Cruz amaba de verdad al dolor y no se concedía ni un placer. Me parece exagerado esto por sistema, porque Tú admitías los placeres
sencillos y no renunciabas a una comida. Dame, Señor, ese amor tan grande a ti que me bastes Tú sólo; que al menos no elija las cosas por el mero placer ni las rechace por el dolor. Concédenos, Virgen María, aprecio al bendito dolor y la humildad infunde en nuestro corazón. Santifica mi alma. Sé santo en mí. que me cautive tu voluntad, la humildad, la compunción de corazón. Que no me cautive el dinero ni el poder. Padre, te lo pido en nombre de tu Hijo Jesús, y a El por María.
30-8
Te adoro, Señor, con devoción. a lo largo de mi vida he experimentado la acción de tu gracia sobre mí; por eso te doro y agradezco. Tu Espíritu me guía; me admiro, Padre, de la verdad de la doctrina cristiana, pero yo no he aprendido todavía a corresponder a tu acción. Siempre me quedo atrás, por eso te pido perdón. Derrama tu gracia sobre tantas personas alejadas de ti. Ten compasión de tu pueblo, te lo pido con el corazón anegado en lágrimas. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. Da, Padre, tu sabor, tu sabiduría, ten misericordia de este mundo, apartado de ti. Oír en mí la voz de Jesús que me ama; voz insistente. Señor, que no esté ajeno a ella. Que quiero vivir y morir siempre en contacto contigo. Angel de la Guarda, guíame siempre hacia Dios.
31-8
Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. Me refugio en tu misericordia. Y pido al Padre la virtud de la humildad. Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel. Mi necedad es tan grande que a veces me parece que soy humilde y dicen los que saben mucho de esto que a los soberbios les parece que son humildes. Que sepa estar sujeto a ti, y sepa por tu amor estar sujeto a los que debo estar sujeto por ser representantes tuyos, aunque no sean dignos. Que me dé cuenta de que la humildad no es sólo con relación a Dios, sino también con respecto los hombres.
Pasan los días. Hoy he llegado oficialmente a la jubilación. Empiezo la última etapa de mi vida. Concédeme, Padre, por medio de Jesús Eucaristía el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
MEDITACIONES SEPTIEMBRE 2008
1-9
Jesús, ayer me confesé y hoy me acerco a tu corazón como más purificado y con el propósito de no volver a caer en las misma faltas . Pero necesito de ti, porque no puedo continuar ni concluir cosa conducente para la vida eterna. Necesito de tu ayuda siempre, confío. ¡Padre, deseo con tu ayuda llegar a la verdadera pobreza de espíritu y perseverar en la oración, sea como sea! Reconozco mi nada y tu generosidad. Ayúdame a ser de verdad humilde, pobre en el espíritu. Hay gente rodeada de honores y de dinero que parece santa y pide humillaciones y no les llegan nunca. Yo te pido que sepa aceptar todas las que me vengan, pero no me atrevo a pedirte que vengan. Que sepa cumplir siempre tu voluntad.
Jesús, que habitas en mí, que eres humilde en mí, que eres santo en mí: dame humildad, dame santidad; traslada por tu contacto esa pureza divina, esa santidad. Que no se dé en mí el contrasentido de llamarme cristiano y vivir como pagano. Sé que me escuchas, aunque tenga que arrepentirme todos los días de mis miserias. Trasvasa a mí el amor a la verdad, a la gente, a tu Reino. Padre, te lo pido en nombre de Jesús. Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso.
2-9
"Adoremos para siempre al Santísimo Sacramento". Jueves eucarístico. Me uno a ti, Señor Jesús, en el recinto de este templo. Manténme junto a ti todo el día. ¡Y todos los días de mi vida! Porque pasan los años, sí, soy fiel a tus citas, pro es poca mi fidelidad en seguirte. Tú sabes que te amo, pero me falta tanto... Dame, Señor una actitud interna y externa de amor a ti, sobre todas las cosas; que me obligue a dejarlas todas antes de desagradarte. Confío en ti. Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosnas que el rico le ha de dar.
Dadme una actitud interna y externa de amor a ti sobre todas las cosas; que me obligue a mí mismo a dejarlas todas antes de desagradarte. Confío en ti. Mi convicción es clara, pero luego mi voluntad es débil y caigo a cada paso. Oh María, ven en mi ayuda. Padre. concédeme una actitud sincera de cumplir en todo tu voluntad, te lo pido en nombre de tu Hijo.
3-9
Te ofrezco, Señor, mi vida. Es tuya, sólo Tú, Señor, puedes disponer de ella. Vivir lo que Tú quieras; morir cuando lo desees, Dadme vivir y morir en vuestra santa fe y amor; que os sirva en esta vida; que cumpla vuestra voluntad. Consúmase mi vida en la presencia vuestra como lámpara de cera que arde delante del sagrario... Siempre me produce sensación de respeto, recogimiento y entrega la lamparilla dl sagrario. Ayúdame a y dame tu fuerza para consumirme así. Y que sea tu lámpara también para iluminar un poco a quienes se relacionen contigo. Te lo pido, Padre, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
4-9
El Señor hizo en mí maravillas, decías, Virgen María, después de la anunciación. Entonces fuiste el primer sagrario viviente. Concédeme ser consciente de esta realidad en mí. soy ahora portador de Cristo, del mismo Dios. Deseo ser consciente durante todo el día. Pídele a Jesús que medie ante el padre para que yo aprenda los caminos de la santidad. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Leo la biografía del P. Pío, ya beato. En él te complaciste y llevaba en su cuerpo las llagas de tu pasión. Fue víctima de los pecados del mundo y era consciente de ello; estaba lleno de sufrimiento y de amor. Yo no me atrevo a pedir ser víctima, pero sí te pido que des a la Iglesia santos de esta categoría. ¡Envía, Señor, obreros a tu mies! Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. Andan, ríen, se entretienen como niños, y no se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Lloro sus pecados y los míos. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
Santifica mi alma. El contacto con tu cuerpo que me haga santo. Enséñame, Padre, los caminos de la santidad. Y dame fuerza para ir contra corriente, para seguir por esa senda estrecha. Te lo pido en nombre de Cristo tu Hijo.
5-9
Te pido, Padre, amor a mis semejantes. Amarte a ti en la oración se me hace relativamente fácil. Amar a mis semejantes por tu amor, no me resulta tan fácil. Lo cual me indica que no ha entrado en mí el espíritu cristiano. Amar a personas llenas de defectos, antipáticas y egoístas es difícil. Supongo que a otros también les pasará lo mismo. Pero sé que si el grande el grado de unión contigo, amar de corazón y de hecho a todos, incluso como amor afectivo, es lo normal. Sólo los que estamos todavía lejos de la perfección sentimos estas antipatías, estas pequeñas fobias o manías hacia quienes no nos caen bien. Por esto te pido, Padre, con todo mi corazón que derrames sobre mí la fuerza del Espíritu. Con tu ayuda lo que me parecía antes imposible, lo voy consiguiendo que me resulte incluso gratificante. Dadnos, Señor, tu espíritu de caridad. Que el amor verdadero empieza en ti, y se derrama luego hacia el prójimo. Ten misericordia de nosotros. Te lo pido en nombre de tu Hijo, Jesús.
6-9
Buscaré, Señor, con tu ayuda la unión íntima contigo. Y esto no sólo en la hora de la Misa y Comunión, sino a lo largo del día. Mantén, Señor, mi alma en tu presencia. Ten mi corazón junto al tuyo siempre. Y líbrame de todas las ataduras. . Tengo que librarme yo mismo. Eso es lo que me pides, Señor, pero me faltan fuerzas; me falta en realidad la total motivación. Líbrame, ayúdame a librarme de los lazos que me unen con el placer, con la crítica, con tanto que me aleja de ti... Ayúdame a cumplir bien el propósito de enmienda de la confesión y del examen de la noche. Que siempre corre el peligro de caer en la rutina. ¡Alma de Cristo, santifícame! Santifica a tus sacerdotes y obispos. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
7-9
Adoro a Dios; me entrego a ti, Señor que habitas en mí por la Eucaristía. Estás en mí físicamente después de comulgar, en cuerpo y alma y divinidad; Dios y hombre verdadero; y deseo me penetres todo el día con tu presencia: te lo pido, Señor, unido al padre, unido al Espíritu Santo. Enséñame, Padre, a dejar libe en mí al Espíritu Santo que gime en nosotros con gemidos inenarrables; que sepa sentirme hijo en el Hijo; que en todo momento sea hijo bueno en l presencia Trinitaria: unidos siempre... siempre... y que nunca desfallezca mi alma en ti, Señor. Me entrego a ti, Dios padre; me entrego a ti, Dios Hijo, me entrego a i, Dios Espíritu Santo.
8-9
Me he levantado hoy, Virgen María, Jesús, con la ilusión de que hoy es el santo de la Virgen. En la comunión esta mañana me unía a ti, Jesús, y recordaba el introito de la Misa de Gallo: "El Señor me ha dicho: Tú eres mi hijo; hoy te he engendrado"", y lo repetía en latín, con la melodía gregoriana. El Padre engendra al Hijo en la eternidad. tú, Virgen María, en el tiempo. ¡Qué grande eres! Te felicito en tu día, y te pongo por intercesora para que le pidas al Padre, unida a Jesús, lo que más llevo en el corazón: He sido creado para ser santo; que sea santo. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación; y mientras tanto ríen, trabajan, se divierten y desean riquezas y placeres. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan muchos con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido todo el día de una manera consciente al Padre, Hijo, Espíritu Santo en adoración. Y como yo soy hijo de Dios, en el Hijo, que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios. Dame oportunidad y gracia para ser útil en tu Reino. Es lo único que deseo, ser eficaz...
9-9
Lávame más y más de mi pecado, Señor, y ten misericordia de mí. Mi caminar hacia ti es lento; con baches y sin garbo. Me dominan el rechazo del dolor y el amor al placer, la comodidad y los deseos. Y vengo hoy a ti para que muevas mi voluntad y me ayudes a desprender de todas las cosas pecaminosas. Ven en mi ayuda, Señor, purifícame. que no me desanime, porque el camino tenga dificultades y aridez; que sepa ir con la cruz aun a tropezones, detrás de ti, que te siga, Señor. Y mirad también cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos.
10-9
Delante de ti, Señor, unidos en comunión. Muchos comulgan y no van dispuestos; nada se les nota. "Lo comen los buenos, lo comen los malos, pero con suerte desigual: la vida o la muerte". Me impresiona esta estrofa de la secuencia del Corpus. Otros, Señor, se acercan a la Eucaristía, medio distraídos o por rutina y no mueren, pero apenas sacan ningún fruto. Cuando yo comulgue, Señor, deseo hacerlo bien y muy consciente; deseo siempre recibirte con fervor, como si fuera el día de mi primera Misa, como el día de mi última comunión. Ayúdame a desprenderme de aficiones inútiles. Líbrame dl pecado y purifica mi alma con el contacto de tu cuerpo. Alma de Cristo, santifícame.
No me quejo, Señor, de la sequedad. Es lo que merezco. Y menos mal que por escrito, muy despacio, puedo fijar con devoción mi atención en ti. No me quejo de mi sequedad porque es lo que merezco.
Perdona mis pecados: no te he sido fiel; he buscado lo agradable; he querido compaginar comodidad con oración; vida sin sacrificio con vida ascética, siendo así que el sacrificio ha de ser continuo y aceptado y buscado.
Pero, ¿qué voy a hacer? permanezco en el desierto; desear enmendarme sin desaliento, jamás dejar por nada la oración. Y dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
11-9
No me quejo, Señor, de la sequedad. Es lo que merezco. Y menos mal que por escrito, muy despacio, puedo fijar con devoción mi atención en ti. No me quejo de mi sequedad porque es lo que merezco. Perdona mis pecados: no te he sido fiel; he buscado lo agradable; he querido compaginar vida de oración con vida fácil; sin sacrifico continuo, siendo , siendo así que el sacrifico ha de ser constante y aceptado y buscado; todo.
¿Pero qué voy a hacer cuando mi vida ha llegado a la madurez? Permaneceré esperando en el desierto, desear enmendarme sin desaliento y poner lo s medios; jamás dejar por nada del mundo l oración. Dadme el don de oración; que Tú puedes, Señor, hacer hijos de Israel de las mismas piedras; dame el don de abnegación; que cuando estás muy cerca de mí consigo superarme; y dadme la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Te lo pido con gran confianza. Te lo pediré todos los día y estoy seguro que cuando lo juzgues oportuno me lo conseguirás. Manténme en tu presencia. Padre, concédeme todo esto en nombre de Cristo tu Hijo.
12-9
Siempre, Jesús, he de estar en tu presencia, pero ahora, cuando me dirijo a ti, sería un contrasentido permanecer alejado de tu presencia. Estoy contento contigo: me has creado, llamado a la fe y al sacerdocio. ¿Cómo lo agradeceré? Me has perdonado tantas veces... ¿Cómo lo agradeceré? Yo también he de perdonar con el corazón y con mi trato amable y cordial a... A todos cuanto me han hecho algo que no me ha gustado. Ayúdame a olvidar; a no rememorar tantas cosas inútiles. Dentro de tus llagas, escóndeme... Y dadnos sacerdotes santos;
que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo.
13-9
Jesús, eres mi amigo, el amigo de mis amigos mejores. A estas horas, cuando todavía las estrellas lucen en el firmamento, están varios de ellos en oración. me uno a ti, Señor; me uno a la oración de mis amigos. Me entrego a ti, Padre, en el Hijo con el Espíritu Santo. Tú me conoces mejor que o a mí mismo y me sondeas. Aquí me tienes dispuesto a cumplir tu voluntad. Ayúdame; enséñame tus caminos. Tú me elegiste aun conociendo mis infidelidades. tú me amas, aun cuando veas desamor en casi todos. Tú quieres que te ame, aun cuando veas en mí mezquindad. Me pongo en tu presencia. Me pongo en tu presencia pidiéndote como mendigo miserable. Dame fuerza pasiva para que me deje amar más y más. Y dame fuerza activa para que sepa amar más y más. Me entrego a ti; danos la salvación a todos los hombres. Ten misericordia de tus sacerdotes. Que sean más santos.
14-9
Bien sé, Señor, de quién m he fiado. Me pueden abandonar la suerte, la salud, el dinero, la familia, el amor humano y las amistades, pero Tú, Señor, nunca me abandonarás; porque nunca abandonas, si el hombre no te abandona. El quien abandonar. Mi alma descansa en ti, Señor. Te lo repito una, diez veces y más... Confío en ti, Señor. Confío.
15-9
Jesús, quiero ser como tú, ser como la Virgen María, alma que acepta el dolor con generosidad, cooperando a la Redención. La virgen María sufrió tanto que la fiesta del 15 de septiembre está dedicada a loa dolores de María. ¡Dadme, Señor, el don de abnegación. Que sepa siempre optar por lo incómodo; por lo más difícil o desagradable, por lo más molesto, suponiendo que en las dos opciones te daría igual gloria. Porque deseo parecerme más a ti. ¡Qué difícil me parece esto, Señor! Pero esto no supone despreciar la vida. Virgen María, ayúdame a cambiar mi mentalidad. Que me dé cena de que el placer está no para elegirlo por sí mismo, sino para ayudar en el cumplimiento e alguna obligación Ayúdame a ser hombre penitente y, sobre todo, dame celo sacerdotal para hacer este mundo n poco mejor. Si logro en mí o en otro un acto de amor a Dios o al prójimo, ya se ha conseguido algo grande. Lo mejor. Te pido, Padre, todo esto en nombre de Jesús.
16-9
Me quedo aquí, quieto, sentado delante de ti, Señor, en esta iglesia delante del sagrario; y me vine a la memoria el canto que ayer leía en latín: "Qué amable eres, buen Jesús, oh buen dulce Jesús; qué deleitable eres, buen Jesús". quiero sentir en mí tu amabilidad, tu bondad, tu amor. Quiero que sea para mí durante el día mi mayor placer; sentir el calor de tu corazón. Quiero que sea para mi la alegría de mi corazón, el solaz de mi mente atormentada a ratos por tanta desgracia del mundo y de la existencia. Oh buen Jesús, óyeme; dentro de tus llagas, escóndeme. Este es mi deseo y a la vez mi súplica a ti Padre en nombre de este mismo Jesús. En Vos está el hacerlo realidad.
El padre Pío pasó su vida envuelta en amarguras; en marginación enorme por parte de la jerarquía, y a vez en olor de multitudes, e incluso, a temporadas con el parabién de papas. ¡Cuánto sufrió! Pero tenía una convicción profunda de tu amor y en ti encontró su solaz. Dadme, Señor, espíritu de abnegación y dolor de mis pecados. Y haz que siempre me adhiera a ti, y no permitas que me aparte de ti.
17-9
Te alabo, oh Dios Creador dl universo; quisiera unirme a la grandeza de la creación entera; obra digna de ti para alabarte y reconocer tu grandeza. Contemplo los días de tu poder, el sol, la grandeza de los mares y la montañas, la luna y las estrellas, los espacios casi infinitos para nuestra imaginación todo lo contemplo con respeto y adoración tu poder. Me siento como pequeño ante la gigantesca creación y me dicen que es más maravillosa el alma en gracia. Mantén, Señor, siempre mi alma en gracia. Ten compasión de mí y de tu pueblo; danos fuerza para no deshacer la obra de tus manos, Señor. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida.
Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor. Señor y Dios nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo...
18-9
Deseo y te pido, Señor, como para empezar, imitarte, Jesús, en tu energía suave pero firme. Siempre decidido a seguirte, que no me doblegue en mis criterios, pero que sea muy flexible en mis modos. Enséñame, Señor tu verdad. Y de una manera especial tu verdad eucarística para que sea consciente siempre de tu presencia. Ten misericordia de tu pueblo, de todos cuantos están alejados. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. ¡Ten compasión de tu pueblo! Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso; junto al Sagrario, junto a la Eucaristía.
Virgen María, enséñame los caminos del Señor.
19-9
Señor quiere para mí lo mejor, porque El es bueno. Me da confianza el saber esto. Lo he experimentado a lo largo de mi vida. Y digo ahora en momentos de duda y perplejidad: "Alma mía, recobra tu calma; el Señor fue bueno contigo".
Me siento como pequeño ante la gigantesca creación y me dicen que es más maravillosa un alma en gracia que todos los astros y bosques... Mantén siempre mi alma en gracia. Ten compasión de mí y de todos los hombres. Danos fuerza para no deshacer la obra de tu creación. Señor Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
20-9
Comienzo hoy por pedirte por X que cumple los años. Tú lo sabes y lo ves todo, dale afición a la santidad que es nuestro camino para ir a ti. Ayúdale a caminar por el mundo como peregrino. Todos nos aficionamos mucho a las cosas de aquí y ponemos en ellas nuestro corazón. Son efímeras y pronto se desvanecen.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
Que tenga mayor indiferencia a todo lo demás: lo mismo salud que enfermedad, riqueza que pobreza, vida larga que vida corta, ser admirado o despreciado. Que sepa aprovecharme de cuanto sea obligación, aunque venga de personas queridas, que suele saber muy malo. Lo que Tú quieras, Señor. Enséñame a cumplir tu voluntad. Ven, Señor, no tardes.
Derrama sobre tu Iglesia los dones de tu gracia en abundancia. Mira que parece que ha caído como una nube de plomo. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor. Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
21-9
Contemplo a Jesús en el sermón de la montaña. Lo veo en mi interior, en lo alto de la colina rodeado de gente que le sigue. Me quedo en medio mirando. Escucho la voz de Jesús que dice: "Vosotros sois la luz del mundo; vosotros sois la sal de la tierra"
Miro mi alma que debe ser eso. ¡Tantos años ya en este mundo! Si fuese al menos como una linterna que da luz... Y cualidades Dios me da. Ayúdame, Señor, a explotarlas. Padre, ven en mi ayuda, apresúrate a socorrerme.
¡Ser luz! Lo ansiaba desde mi ordenación de acólito, cuando transformar. Yo lo deseo, y Tú me ayudarás.
22-9
Esta mañana, Señor, tenía como unos pequeños atisbos de lo que puede ser la contemplación. Señor, estás en el fondo de mi alma y en todo mi ser; lo llenas todo. Deseas tomar posesión de mi vida entera, pero te veo como en un trono un alma muy pobre e indigna; deseo siempre mantenerte en mi corazón. ¡Prepara Tú mi pobre corazón! Vivir contigo, y luego irradiarte siempre; estar en paz y quietud, y luego saber darte gloria en el servicio y amo de todos, como apóstol únicamente preocupado de extender tu Reino. Mantener todo el día el contacto contigo. Líbrame de las faltas de caridad, Señor. Que toda mi vida sea una alabanza a mi Creador; concédemelo. Te lo pido en nombre de Jesús.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido todo el día de una manera consciente al Padre, Hijo, Espíritu Santo en adoración. Y como yo soy hijo de Dios, en el Hijo, que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
23-9
Me siento, Señor, en tu presencia; eres el mismo Dios, el mismo Jesús que predicaba en Palestina; el que trataba a la gente
con simpatía y amor. Me siento en tu presencia, Señor. Te contemplo en Caná de Galilea; allí estabas atento junto con María y varios discípulos tuyos y con total simpatía les sacaste del apuro. Sabías tratar con todos con afecto y bondad, Eras uno más; el más atento y mesurado a la vez. tú me ves a mí; yo he sido muy atento y servicial, pero a lo largo de mi vida, por circunstancias que Tú conoces me he ido retrayendo paulatinamente. Lo último ha sido mi dificultad para de cuerdas bucales para hablar. Llévame poco a poco por la vía antigua; dame mayor facilidad de relación. Ayúdame a hablar con la gente, y si no puedo hablar, a relacionarme de la mejor manera
posible. Que vuelva a acercarme con cariño a todos. Pido por ellos. Pido por todos que se encuentren en mi vida de una forma actual o virtual. Que a veces me parece que soy cartujo, pero estoy en el mundo. Confío en ti, Señor. Y te pido por... Y por este pueblo. Pongo hoy por intercesor al padre Pío; hoy es su fiesta.
24-9
Señor, ten piedad de mí que soy un pobre pecador. Conviérteme a ti y que nunca me separe de ti. Líbrame del abismo que me aparta de ti, el pecado. Líbrame de mis faltas y apegos; mira que soy tu amigo. Ábreme ya la puerta, quiero morar contigo, Me gusta la oración del publicano: Señor, ten piedad de mi que soy pecador. Y deseo llorar los pecados del mundo. Esto nadie me puede impedir. "Entre el vestíbulo y el altar llorarán los sacerdotes del Señor y dirán: perdona a tu pueblo, Señor, y no permanezcas enojado para siempre." Muchos son tus favores, pero te he sido infiel. Perdóname y ábreme la puerta; aunque esté el último en tu Reino.
25-9
Virgen María, tú viviste de maravilla la fe. Yo quiero y deseo y es mi firme determinación vivir la gracia bautismal. Pero siempre tropiezo con la mismas dificultades: olvido, distracción, falta de mortificación, costumbres arraigadas, pasiones... Cuando echo la vista atrás, contemplo la enorme gracia de mi conversión. Virgen María, tenía entones 15 años recién cumplidos y cambió mi ida durante dos años completos con el gozo del recién convertido. Luego muy lentamente fui decayendo... tú, Señora conoces, porque tu hijo te lo dice, la intimidad de tus devotos y nos ayudas desde el cielo, ábreme la puerta quiero estar siempre en la presencia de Dios Padre, de tu Hijo, del Espíritu Sano, y de la tuya propia. Es verdad que no lo he dejado todo, por tu misericordia, pero al final la oración la hice en los paseos diarios y tenía la tacañería de no dedicarte un acto propio cada día, fuera de la Misa. Perdóname, Señora, y ahora llévame a Jesús y concédeme estar a las mansiones de la Trinidad. Dadme, Padre, la gracia bautismal, removed en mí las ascuas de mi gracia sacerdotal. Que permanezca siempre injertado en Jesús. Que mi alma resucite con Jesús. Que busque siempre las cosas de arriba. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Que consiga mantenerme siempre en tu presencia en pleno fervor. Que la comunión de la tarde me mantenga en pleno fervor. Santifícame Espíritu Santo, Padre, en nombre de Jesús. Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso.
26-9
Siervos inútiles somos. Me llamaste, Señor, muy pronto a tu Reino a trabajar en tu viña. Soy de los de primera hora. Te dije sí, y me colmaste de dicha y alegría. Miro con emoción aquella t primera llamada a la santidad. Mi repuesta fue generosa en principio; no fue egoísta. Ni meramente darte buenas palabras. pero luego me entró la angustia y no supe seguirte como el segundo de la parábola de los obreros de la viña. Mt. 21,28-32 Hoy me acerco a ti como hijo pródigo; perdóname. No he sabido serte fiel. Mira que soy tu amigo, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso.
También te digo en mi descargo que pensé que nunca levantaría cabeza en aquella tristeza que me invadía el alma. Ahora me das paz y compunción de corazón. Tenme con al último de tus criados, pero déjame amarte y dame fuerza para amarte más y más. Mira que la oración es muy dura y uno se cansa. Prueba de ello que muchos empiezan y pocos perseveran. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Manténme en un rincón oculto en tu Reino. Y que en él luzca la verdad. Que luzcan los santos, los humildes, los generosos, los que de verdad te aman a ti y a sus prójimos, los misericordiosos. Que aquí sufrimos muchos con la hipocresía. Y Tú Señor cuánto tienes que aguantar para soportar tanta hipocresía y miseria. Pero ten misericordia de tu pueblo. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor. Y llévanos por tu senda hasta contemplar tu rostro, en nombre de Cristo tu Hijo.
27-9
Hoy voy a salir de viaje; hoy estaré con mis amigos disfrutando de nuestra jubilación en su luna de miel. Dirige, Señor y Dios mío en tu presencia mis pasos. Que a nadie cause mal; que a mí tampoco me dañen por las carreteras de tanto tráfico. Dame un viaje sereno en el que mantenga firme la atención y mi discreción. ; que lleve en mi alma la paz y la tranquilidad. Que me acuerde de ti en el trayecto cuando vea los campanarios y te envíe fervientes actos de amor. Te amo, Señor, en todos los sagrarios del mundo. Ojalá pueda también hacer hoy alguna visita en algún lugar. Protege también a mis amigos que van de viaje. Ellos sé que están unidos a ti; manténlos en tu amor. Me uno a la oración de ellos, que ya habrán comenzado el día con oración.
Da santidad a los sacerdotes; dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso. Protege a mi esposa e hija. Dales fuerza y fe. 28-9
(En la ciudad de Cáceres, en la capilla contigua a la Virgen de la Montaña, patrón de la ciudad, junto a Jesús en el Sagrario, presente aquí y unido en comunión con todos los amigos que en esta hora se encuentran ante Jesús en oración. Llévame hoy desde aquí o introdúceme en la presencia del Espíritu Santo; permíteme hablar con El; quiero ser dócil a Espíritu de amor. Continuamente estás enviándome sus dones, y no conecto con ellos porque estoy distraído. Ayúdame a estar atento; ayúdame a caminar en tu presencia todo el día. Te ofrezco mis obras; quiero que sean de amor a ti para que santifiques a tus sacerdotes. Envía tus dones a mi alma; que quiero influir en el cuerpo Místico de la Iglesia. Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Renueva así la faz de la tierra. Te pido hoy por...
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo, y no he sabido serte fiel, pero ábreme la puerta de tu amor, y moraré siempre en tu casa, Jesús misericordioso. Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido todo el día de una manera consciente al Padre, Hijo, Espíritu Santo en adoración. Y como yo soy hijo de Dios, en el Hijo, que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.)
29-9
Padre, Hijo, Espíritu Santo: santifícame. Guía mi alma en la oración, Espíritu Divino... Dame fortaleza para resistir y poder perseverar; soy templo tuyo, y me encierro en este templo de amor. Penetrar hoy en el misterio de Dios. el padre engendra al Hijo por vía d entendimiento, del amor del padre y del Hijo procede el Espíritu Santo. Yo me complazco en mi hija buena, pero temo que se desvíe del camino. El Hijo de Dios es querido del Padre, sin ningún temor a desvío posible. El padre se complace en el Hijo. El Hijo es eterno como el Padre y el Espíritu Santo es persona distinta, tres personas distintas, pero un único Dios. Me entrego al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo. Quiero vivir como anegado en este misterio de amor, de poder, de santidad. Encuentro mi complacencia en este misterio divino. Me gozo en él. Me uno l divinidad porque me lo permiten las tres divinas Personas. Habitan en mi corazón como en templo vivo. Me acojo a la divinidad del todo. Deseo vivir en unión con este misterio. Te adoro padre, Hijo, Espíritu Santo. ¡Úneme a tu amor! Y en la presencia dl Hijo, Eucaristía, en la presencia del padre, en la presencia del Espíritu Santo deseo vivir siempre. Pido al padre permanecer en su amor todo el día, todos los días de mi vida. Dadme el don de la perseverancia, el don de oración. Santifica, Señor al mundo. Mirad cómo se apartan las almas de la fuente de la vida. Compadécete de ellas. No se dan cuenta del riesgo de perder su eterna salvación. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos; que salgan varios con espíritu carismático que muevan a tu pueblo. Ten misericordia de nosotros, Señor.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla de esta vida contra el poder de las tinieblas; introdúcenos en la presencia de la Santísima Trinidad y en el amor y servicio.
30-9
Me encuentro en tu presencia, Señor; pongo delante en mi imaginación un escena del Evangelio, la multiplicación de los panes, Veo a la gente que comienza a sentarse en la explanada en una tarde de sol tibio de primavera. Me presencia está entre ellos y participo en el espíritu tomando de aquel manjar, símbolo de este otro más precioso, la Eucaristía. Ahora me recojo interiormente. Veo a Jesús dentro del Sagrario. Tú eres el verdadero pan de vida. Quien come de este pan vivirá eternamente. Yo deseo recibirte con toda mi alma, deseo estar siempre contigo, deseo vivirlo en la misma fe que lo vivían tantas personas que nos han precedido. Dame el verdadero espíritu de fe. Quiero entrar en tu corazón compasivo lleno de misericordia. Danos compasión y generosidad para cuantos sufren, para toda, toda, toda persona que se cruce en mi vida, porque es una persona llena de sufrimiento. Sálvanos, Señor. Ayúdanos a ayudar a todos. Deseo fuerza para lanzarme, vencer tanto complejo como nos llena para hablar de ti. Al menos por el escrito, donde no se nota ese temor y apuro que puede aparecer en la palabra viva. Dadme fuerza para lanzarme a todas las cosas que me brindas.
MEDITACIONES OCTUBRE 2008
1-10
Comienzo un nuevo mes, octubre. Tengo intención de comulgar los primeros viernes, pues aunque lo hacía, no lo practicaba con esta intención. Y cuánto lamento que en casi todas las parroquias no se recuerde esto que tanto bien nos ha hecho a todos. Corazón, de Jesús. el mismo Cristo que nos ama. Lo contemplo hoy sentado en su trono; lo admiro hoy senado junto al pozo de Jacob, hablando con la Samaritana. Le escucho que dice: "Si conocieras el don de Dios y quién es el e te pide de beber, tú misma le pedirías a él y él e daría de beber agua viva; agua que salta hasta la vida eterna". Y le digo yo como ella, "Señor, dame de esa agua"; quiero saciar mi sed; acudo a ti. Sé mi Señor, mi roca, mi salvación, mi amigo, mi aspiración. Dame tu fuerza, que pueda caminar con seguridad por la vida, con consciencia de hijo. Mira que me pongo a hacer oración y parezco una roca seca de la cual nada brota. Tu Cuerpo Místico necesita verdaderas almas adoradoras, contemplativas. Por una parte siento continuo deseo de practicar oración, pero por otra la sequedad es total. Estoy como sin ganas, sin ocurrencias, si nada. Pero no me marcharé; eso jamás, siempre contigo. Aquí estaré en el umbral de tu puerta, como mendigo en espera de la limosna. Dame tu alimento, Señor, dame el don de oración, Como nada tengo, sino ganas de pasarlo bien, dame el don de abnegación; ayúdame a despegarme de tanto lastre; guía Tú mi navecilla. Mirad las almas que se alejan de la verdad y del amor. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Danos santos de la talla de los del siglo XVI y de los de la primera mitad del siglo XX. Ten misericordia de nosotros, Señor.
2-10
En la presencia de Jesús, en la de María; Dios se lo hará ver a ella por gracia de glorificado. Presenciar yo a mi vez el momento de las bodas de Caná. Veo en mi imaginación la agitación de la familia al darse cuenta de que falta el vino. Y la Virgen lo observa todo y suplica al Hijo el milagro. Imagino aquel momento. Señor, Virgen, pídele al Padre en nombre de Jesús también por mí. No tengo el vino del fervor eucarístico como los santos. Tal vez no me lo des por mi poco espíritu de sacrificio, porque no me lanzo en serio a la tarea del apostolado, pero fíjate, Señor, que ando muy aislado, que no pertenezco a ningún cuerpo o estamento, que me encuentro marginado. Por otra parte me encuentro limitado con la palabra y solo sé hacer unas cuantas cosas habladas o escritas. Tengo hoy más facilidad para el escrito. conviérteme a ti, a pesar de mis infidelidades; conviérteme en vino bueno y generoso en tu Reino. Convierte también a tus sacerdotes y obispos, y a las almas consagradas.
Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Danos santos de la talla de los del padre Nieto, Javier, Loyola. Ten misericordia de nosotros, Señor. Manténme hoy todo el día en tu presencia. Dadme buen viaje, acompáñame siempre.
3-10
Me encuentro de nuevo esta mañana junto a ti, Señor. Aquí estoy sereno y con amor. Te adoro y te doy gracias porque me has creado, redimido, hecho cristiano, sacerdote. Pienso ahora en l parábola de los invitados a la viña. Me represento la escena. Parece como inverosímil que nos arrendatarios ultrajen a quienes van a cobrar sus rentas y lleguen hasta a matar al heredero. Por algo dijiste, Señor. ¡Hay tanto egoísmo en el mundo! Libra mi alma del egoísmo, de la injusticia, de todo lo malo que puedo ser capaz. Líbrame del pecado mortal; no permitas que sucumba ante la tentación. Que a veces encubrimos nuestros perversos deseos con capa de justicia. ¡Líbrame, Señor! Y libra a tu Iglesia de los malos pastores y de los malos hijos; santifícalos. Te lo pido en nombre de tu Hijo Jesús.
4-10
Pienso ahora, Señor Jesús, en tu transfiguración. Debió de ser todo lleno de misticismo y religiosidad. Una gracia tan grande que nunca jamás se podría olvidar. Pienso que las almas de aquellos tres Apóstoles privilegiados guardarían marcada para el resto de sus días aquella escena sublime. en í, Señor, los tabores desaparecieron hace ya mucho tiempo. Me da alegría que existan para otros, porque influirán mejor en las almas. Me quedo en un rincón intentando contemplarte con la imaginación. Y te ido con el buen Ladrón: "Acuérdate de mí, cuando estés en tu Reino", Dadme fortaleza para caminar junto a ti en aridez o en Tabor; siempre unidos.
5-10
Tú que has resucitado a Lázaro del sepulcro fétido, danos el descanso eterno y el perdón de nuestras faltas. Me acojo, Señor, a tu misericordia ahora y en la hora de nuestra muerte. Tú eres la resurrección y la vida. Quien cree en ti, aunque hubiera muerto, vivirá. Y todo el que cree en ti, no morirá para siempre. tú, Señor, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, ten misericordia de mi alma y dame tu paz y tu amor. Manténme siempre en tu gracia; dame tu bendición. Ten misericordia de este mundo. Mirad las almas que se alejan de la verdad y del amor. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Danos santos de la talla de los del siglo XVI y de los de la primera mitad del siglo XX. Ten misericordia de nosotros, Señor.
6-10
Con tu ayuda, Señor, jamás me desanimaré. Siempre adelante por la cuesta arriba. Me resulta duro el orar, porque soy un mar seco; por eso pongo pro escrito mi oración. Te miro y no veo nada. Quiero imaginarte manso y humildad de corazón y me inundan las tinieblas. Me siento seco como el tejado en verano, y ni siquiera cae sobre mi alma la lluvia de una tormenta. Y te agradezco esto, porque es lo que merezco; me pongo ahora a tu lado como la bestia de carga junto a su amo. Pero dame la humildad. Hazme manso y humilde de corazón y que de esta relación sencilla brote, Señor la verdadera caridad.
Concédeme, Padre todo esto en nombre de Jesús tu Hijo, que pasaba las noches en oración. Y danos sacerdotes santos.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
7-10
El Rosario, la Comunión, sí, procuro estar atento, aunque no llegue muchas veces a la totalidad de mi deseo, He de esforzarme por quitar mi frialdad, por estar contigo en gozo y paz, pero un esfuerzo suave, tranquilo, sin nervios. Eta mañana sentía, Señor, gran pena por estos defectos de mi alma que me dificultan la relación contigo. ¿Por qué será que siento necesidad de Eucaristía, hambre de dios y de oración, y luego me hallo frió en el encuentro contigo? Ten compasión de mí; que soy pecador. Esta temporada voy mucho mejor en mortificación, pero ¡ni por esas! Seguiré con tu gracia echando las redes. Envidio a estos santos que tenían tal facilidad de oración. Me uno a los amigos que antes de que amanezca ya están junto a ti; también a aquellos que lo dejan para más tarde. Me entrego a ti Dios, Padre, me entrego a ti, Dios Hijo, me entrego a ti, Dios Espíritu Santo. Soy criatura y me postro ante ti. Nada exijo, pero te suplico como un mendigo. Acógeme y dame fuerza para que en este mes de octubre el Rosario sea para mí nuevo empuje de unión por medio de María. Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos.
8-10
Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo: espero tu misericordia. Estoy en vacío deseando que llegues, esperando en la oración. Pongo en ti mi corazón; depongo toda mi imaginación, alejo mis pensamientos y descanso en ti, Señor. Pido tu fuerza y tu bondad. Y si me distraigo, vuelvo de nuevo a ti, Señor. Que este escrito llegue a ti lo mismo que el incienso que se quema en tu honor. Te ofrezco el tiempo que me has dado y quiero consumirlo solo para tu gloria. Gracias porque durante el día me concedes la paz y puedo elevar a ti mi corazón. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Mirad las almas que se alejan de la verdad y del amor. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Danos santos de la talla de los del siglo XVI y de los de la primera mitad del siglo XX. Ten misericordia de nosotros, Señor. Perdona mis pecados, mira que te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
9-10
Siempre, Señor, en tu presencia, en tu amor y en tu paz. Manténme así durante todo el día. Me encuentro hoy lleno de agradecimiento por tu Providencia. Me gusta pensar en mi vida pasada, porque contemplo tu amor hacia mí. ¡Cómo me has ido guiando desde pequeño por los senderos de tu fe y amor. ¡Cantaré pos siempre las misericordias del Señor! Pienso en mi niñez; en mi adolescencia, en mi conversión, en los años de seminario.
¡Qué ganas me entran de fundir mi alma en ti para la eternidad! Cuando quieras, Señor. En ti he esperado; jamás quedaré confundido. Virgen María, has sido para mí una madre. Me has guiado hacia la Eucaristía; me has ayudado a mantenerme en el amor a Jesús. Sé siempre madre y ten compasión de mí, pero ten también compasión de todos tus hijos. Recuerda a...
10-10
Contemplo delante de mí la escena de la parábola de los invitados a la boda. Veo desprecio de muchos. También desprecian la invitación de Jesús. Señor, ¿qué puedo hacer? Dame fuerza para ser de los incitadores; dame oportunidades y que sepa aceptarlas. ¡Dios mío, prepara Tú mi pobre corazón con el vestido de bodas! Revísteme de ti mismo cuando te recibo, cuando estoy en tu presencia. Limpia mi alma de vicios y adherencias mundanas; limpia mi corazón del aprecio y de la estima mundano, de las faltas de caridad, de los pecados. ¡Ten misericordia también de tu pueblo que se aparta de ti! Quiero reparar las ofensas que se hacen al Santísimo Sacramento. Y no permitas que jamás te abandone. Mirad que soy muy pobre y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Vísteme con la vestidura blanca de tu gracia; hazme del número de tus invitados. Sed propicio, Señor, a mí pecador; sé propicio a tu pueblo que te olvida.
11-10
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad. Y enséñame a serte fiel siempre. Pedro lloró con amargura su infidelidad; yo lloraré la mía; l lloro ahora. Perdóname, Señor. Te lo repetiría a todas las horas. Sé que me perdonas y confío en ti, pro me duele haberte sido infiel. Quiero reparar y confío en ti; pero me duele mi pecado. Deseo aspirar junto a ti tu bondad. Te repito una y mil veces: aspirar de ti de ti tu bondad... aspirar de ti tu bondad... Ven en mi ayuda. Que esté con esta paz de ahora. Ayúdame a ayudar a otros a vivir por otros, a estar todos juntos en tu unión.
12-10
La Virgen del Pilar. Me ofrezco a María. Sé que agrada al Señor este ofrecimiento. La honro y venero como Madre de España prescindiendo de la leyenda. Virgen Santa, madre mía, luz hermosa, claro día... Guíanos al Pueblo como la columna que guiaba a los israelitas por el desierto. Mirad las almas que se alejan de la verdad y del amor. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas.
Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad. Que surjan, Madre nuestra, apóstoles para América y España.
Deseo amar más a Jesús; que sepa elegir la cruz para ayudarle a salvar a este pueblo que está lejos de ti. Que ame más a Jesús Dios y hombre verdadero. Intercede con él, y él con el Padre.
13-10
Señor, para preparar este rato de oración he leído en el labro de las Crónicas c.29,16-35. "Dios nuestro, toda esta abundancia que para edificar la casa a tu santo nombre te hemos ofrecido, tuya es, de tu mano la hemos recibido. Yo sé, Dios mío, que Tú escudriñas el corazón y que amas la rectitud: por eso te he hecho yo todas mis ofrendas voluntarias en la rectitud de mi corazón y veo ahora con alegría que todo tu pueblo que está aquí te ofrece valientemente tus dones... Conserva para siempre en el corazón de tu pueblo esta voluntad y estos pensamientos, y encamina a ti su corazón".
¡Señor! Siento ahora emoción al repetirte estas palabras; siento el celo de tu casa; el amor de tu pueblo, y la pena de que se haya apartado de ti. Y te quiero pedir por las almas que se alejan de la verdad y del amor. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Perdona los pecados de tu pueblo, mira que no te ha sido fiel y necesita mucho de tu misericordia. Manténlo en la fe que profesó.
Y a mí dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Que sea en mí verdad sincera el celo de tu casa. Dios mío en la sencillez de mi corazón te lo entregué todo, pero luego no he hecho sino querer vivir mitad por mitad. Ayúdame a vivir con la ilusión espiritual de mi primera conversión.
14-10
Deseo acompañarte, Jesús, en la oración del Huerto. Me resulta fácil imaginarla. Tú, Señor, te sentías solo; del todo solo; sin nadie en quien confiar, sin nadie en quien refugiarte. Te abandonaron hasta tus mismo amigos; tal vez no se percataban de todo cuanto te sucedía y se quedaron dormidos. Y entraste en aquella noche cerrada; del todo cerrada; entre olivos; pero aún más cerrado se encontraba tu espíritu porque decías: "Triste está mi alma hasta la muerte". Estás solo, Jesús, y abandonado. el pecado y la infidelidad de cuantos un día te dijimos sí y después te abandonamos, te abruma. Yo quiero estar contigo, Señor. Y te pido dolor contigo doloroso, quebranto contigo quebrantado, lágrimas y pena interna al ver cuánto sufriste por mí. Tú ve mi buena voluntad, pero también mi olvido. Te ofrezco todas las obras de hoy en reparación de mis pecados y de todo el mundo. Ten compasión de mí que soy pobre pecador. Deseo hacer en mis prójimos el bien mayor, porque son parte de tu cuerpo místico. Ayúdame, Señor.
15-10
Te doy gracias, Señor, porque aun con dificultad me ha sacado del peligro. Me alegro contigo porque tu Providencia me guía tanto en alegrías como en dificultades y limitaciones. Conserva mi alma en tu paz. Eres, oh Dios mi Padre y tienes cuidado y providencia conmigo y me acojo a ti, aunque muchos se rían de mi actitud. Te debo fidelidad y no sé nada de eso porque te he sido infiel. Ten misericordia de mí. Tú en cambio me mantienes en tu amor. Estoy descontento de cómo me han tratado los que rigen tu Iglesia, pero son hombres, no son ni dioses ni santos y has de dar a ellos tu misericordia como a mí la has dado. Y te pido por ellos. Y seguiré con mi oración y de todas las formas que pueda dándoles que es poca, pero sé que Tú darás el incremento. quieres que todos seamos santos y lo único que les digo es eso de una manera o de ora. Confío en ti, Padre y te pido todo esto en nombre de Jesús. Dame una total delicadeza y discreción para influir: mira que el pueblo se aleja de ti.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad que soy muy débil y caigo a cada paso y necesito apoyarme en vos para no desfallecer.
Derrama sobre tu Iglesia los dones de tu gracia en abundancia. Mira que parece que ha caído como una nube de plomo.
Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
16-10
Como María deseo ser humilde; Tú, Señor ves mi alma y mi deseo. Lo pongo en ti que habitas en mí, como en templo viviente. Dame la verdadera humildad, Jesús. Déjame imitar a María en quien miraste la humildad antes de elegirla por madre. Acepto la humillación que me supone el no serlo, el verme imperfecto. Perdona mi soberbia; perdona el no ser paciente; perdona mis genios que hacen sufrir a otros. Jesús, manos y humilde de corazón, haced mi corazón semejante al vuestro.
Perdona que quiera mostrar siempre mi lado bueno, pero, aunque esto está bien, ha de ser solo para tu gloria. Concédeme la verdadera humildad; la sencillez de corazón. Líbrame de la vanidad de querer ser bueno. Dame fuerza para imitarte, tú también, Virgen María, que Dios te ha puesto como mediadora.
17-10
Señor, parece que estoy viendo la escena cuando querían hacerte caer en la trampa con lo del tributo. Y la moneda te dio la solución. "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".
Al César, Señor, más o menos ya le doy lo suyo; además, no hay otro remedio. Eso lo hace todo el mundo, aunque muchos escamotean. Pero ¿quién da a Dios lo que es de Dios? ¡Cuántos pasan, Señor, del tema! Yo hoy me ofrezco a ti. Te entrego todo mi ser.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad que soy muy débil y caigo a cada paso y necesito apoyarme en vos para no desfallecer.
Y ahora me ofrezco de nuevo a ti desde el fondo de mi ser. Quiero que sea verdad todo el día mi ofrecimiento: Tomad, Señor, y recibid, toda mi libertad; mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y poseer. Vos me lo disteis; a Vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro, disponed de todo a vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia que esta me basta.
18-10
"Siervo tuyo soy, Señor, e hijo de tu sierva". Deseo decirte esto desde el fondo de l verdad; sin hipocresías tonta, porque aunque por gracia me has hecho hijo en el Hijo, por naturaleza soy siervo. Además siervo inútil y desagradecido. Ten misericordia de mí. Y ayúdame a ser un siervo bueno y fiel. Dame la fidelidad total. Miro a los santos, los admiro y me gusta mirarlos, pero luego no sé imitarlos. Ayúdame a hacerlo.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar.
19-10
Deseo, Señor, serte fiel también como hijo. No solo como siervo; también soy tu hijo. Te amo, Padre, déjame estar contigo todo el día; dame el gusto de perseverar a tu lado. Quiero con tu ayuda ser consciente de mi infidelidad, arrepentirme y comenzar a ser fiel. Y permanezco con la mano entendida para recibir tu gracia. Quiero contemplar tu rostro de Padre Bueno. Concédeme ser bueno con los
demás, con todas las personas que de una u otra manera tropiecen en el camino de mi vida. Hoy San Pedro de Alcántara. Acabo de ver hace pocos días el lugar donde dormía; el pequeño monasterio donde vivió con otros cuatro compañeros. Infunde en mi alma un poco del espíritu de sacrificio que él tenía. Y lo tenía porque te amaba. Eso es lo principal: amor, amor a ti. Dame tu amor. Y dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas, como lo tuvo San Pedro de Alcántara y tantos santos que conmueven nuestras vidas comodonas. Santifícame y sé santo en mí, Señor.
20-10
Quiero, Señor, ser uno contigo: habitar en tu casa todos los días de mi vida. Me acerco a ti, Señor, vivo y oculto en la Eucaristía. Me ofrezco a ti. Tú eres el fuerte, yo el débil. tú has hecho el mundo, los astros, las estrellas. Deseo estar contigo; deseo por eso ser uno los dos. Tú me lo ofreces; acógeme. Ser como el brazo al hombro; como el cuerpo a la cabeza. Soy uno contigo; dame esta conciencia en todos los momentos de mi vida. Ayúdame a influir en tu Cuerpo Místico. Mirad las almas que se alejan de la verdad y del amor. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Te ofrezco mis obras para eso; te ofrezco mi ser: ayuda y envía un cambio a tu Pueblo, empezando por los dirigentes de Iglesia. Que hoy se necesita mucha santidad. Ayúdame a ser santo.
Unido a ti, darme a las almas; con aquel ideal que tengo desde mi juventud. Pero me siento siervo inútil, más que nadie; más que éstos que me parecen simples funcionarios. Yo hice menos, hago menos, pero deseo más y más. Acepta estos mis deseos... Aunque me da vergüenza, porque me parecen como fuegos de artificio vanos.
Me uno a todas las personas que forman el Cuerpo Místico y me uno a ti. Acógeme, Señor. Acoge mi oración. Haz que permanezca siempre contigo, siempre en tu amor.
Te pido por tus sacerdotes. Por tantos que fueron fervientes y ahora están en la tibieza o alejados. Ten compasión de ellos. Mira, Señor que ha caído sobre tu Iglesia una nube de plomo negro y muchos encima se animan con un optimismo falso. Entre el vestíbulo y el altar, llorarán tus sacerdotes. Y digo con ellos: perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo.
21-10
Me someto a ti Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo porque soy criatura, porque Tú eres la Cabeza, Señor Jesús. Me da mucha pena e indignación los que luchan contra la fe con sus escritos o con sus tendencias progresistas que arañan el dogma cristiano católico; me da pena los que sacan todas las arrugas de la Iglesia, porque al sacarlas, otros no se deciden a entrar en ella y viven más tibios y como desengañados. Te pido por eso por la santidad de los sacerdotes. Que sepan transferir bien la fe, como vivencia; experiencia de fe y de amor. Que las rebajas en fe y moral no van a conseguir más adeptos; además esa concesión a la dureza del corazón humano quedó abolida por ti, mi Señor. Danos fidelidad. Estar contigo siempre. permanecer en tu amor. Me someto al Padre, Hijo, Espíritu Santo pro amor. Manténme en tu amor todo el día. Que a lo largo de la jornada vaya mi alma hacia ti. Vuele hacia el Sagrario; y dame celo para la salvación de la almas. Dame mucho amor. Fervor sensible, porque me parece que así seré más diligente y también más eficaz en tu Reino.
22-10
vuela el tiempo de oración, Señor, en dos ocasiones: cuando es en Tabor la meditación y cuando la distracción es tan profunda que ni nos damos cuenta de que estamos distraídos. Y Tú eres digno de toda atención. Te ofrezco la humillación de mis distracciones. Tú que de las piedras sacas hijos de Abraham, mira mi buena voluntad, mantén mi alma unida a ti, a pesar de mis miserias y dame el fervor constante. Ayudadme a andar todas las horas de mi vida en tu presencia; que no sea mi jornada una continua distracción, como la mariposa que anda de flor en flor y en ninguna se para. Ayúdame a amarte y servirte, a ser tuyo siempre. Que no vaya de una flor distractiva a otra sin parar en nada. Tú seas siempre mi única flor donde libar sin cesar. En ti confío, Padre, Hijo, Espíritu Santo. Ayúdame a amarte, a servirte, a ser tuyo siempre.
Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
23-10
Estoy delante del Padre, Hijo, Espíritu Santo. Delante también de María, asociada a la Trinidad. Me ofrezco a ellos. Me entrego al Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lo siento con paz dentro de mi corazón. Este sublime misterio se efectúa en mi interior porque soy templo vivo. Soy consciente. Me detengo con suavidad en esta contemplación. Y ahora perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo para la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
24-10
Hoy es el día de las misiones, el Domund. ¡Qué problema tan enorme el que tenemos encima, Señor! Solo se me ocurre ahora lo que Tú me dijiste: "Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies". Eso te pido: dadnos misioneros santos. Mirad tantas personas que ni te conocen o te han rechazado en su corazón. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que estos llamados sean santos. Mi oración no vale nada, pero sí tu promesa en atender nuestra súplica. Me uno a la oración de tu Cuerpo Místico. Ayúdame también a mí a ser santo. Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Ayúdame a amarte con todas mis fuerzas y siempre, Señor. Te pido el amor al prójimo, a todos cuantos se tropiezan en mi vida. Que nunca abandone a nadie a su suerte. Ayudarles siempre. Y Tú, Señor, cambia mi corazón en mejor, semejante al tuyo.
25-10
Intento, Señor, todas las mañanas y todas las tardes practicar la oración. Es, sí, difícil, pero aquí estoy, aquí me tienes. He dedico el primer cuarto de hora a hacerla en sequedad y ahora por escrito. Así soy. Me humillo delante de ti. Nada siento, nada veo, pero sí me encuentro en paz delante de ti. Y de vez en cuando brotaba en mi alma un afecto, un acto de adoración, una petición por tu Iglesia, por tus sacerdotes y obispos, por tus almas consagradas. Todos ellos son la luz del mundo, la sal de la tierra. Y te pido ahora tu amor, ese amor tuyo que lo sienta, pero a la vez que aumente mi amor hacia ti y que lo sepa transmitir a todas las personas con quienes me relaciono a través de mi parroquia virtual.
Ahora pongo en tus manos a estas personas que me piden ayuda de oraciones. Casi todos los días tengo carta de ellas y con ellas he de estar. Puede ser más gratificante hablar de tú a tú, pero no dudo de que también se hace mucho bien por escrito. Además, dadas mis circunstancia, es casi la única manera que me queda de poder hacer bien. Te pido por los obispos a quienes escribo. Me cuesta hacerlo. No sé si muchos echarán al cesto mis cartas, aburridos sin leerlas, pero son hombres como los demás y necesitan estímulo positivo. Eso procuro hacer. Dadme el don de consejo para influir en ellos. Virgen María, que seas nuestra salvación.
26-10
No me extraña, Señor, que muchos dejen la oración. No me extraña que Teresa de Jesús pasara años y años pendiente de un libro, pero yo soy más viejo que ella cuando murió y sigo pendiente de libros, de escritura mía y no consigo permanecer horas en tu presencia amándote sin distracción. Pero aquí me tienes, ¿qué más da? Y no está la dificultad, Señor, en la misma oración, está más bien en mí, que a pesar de tener sesenta y cinco años, soy un torbellino. Mi alma, Señor, no es lisa, como me gustaría, tiene muchas esquinas. Pensé hace años que estaba ya mi casa sosegada, y qué bueno era, pero me equivoqué y trataré de sosegarla con tu ayuda para reposar en ti, y sobre todo para transmitir tu paz y tu amor, que es lo que de verdad me interesa, que crezca tu Reino; que se desarrolle; y si logro
en alguien un acto de amor, gracias. Sufro por no poder influir con mi palabra; sufro por mi desprestigio, pero no por mi honor mancillado que no me importa, sino porque no puedo llegar a enfervorizar a tantos que debiera llegar y no me admiten. Te pido por ellos. Te suplico que otras personas lleguen a ellos. Te pido por todos cuantos me relaciono.
Mis pasiones son menores que en mi juventud, y no me apartan
tanto de ti, pero todavía no consigo concentrarme en tu amor. Tu misericordia me sostiene; muéstrame tu rostro. Soy como un volcán
de ruidos o más bien como una colmena, o un avispero que es peor.
Ten misericordia de mí y muéstrame tu rostro, Señor. Tu rostro destrozado, ensangrentado en tu pasión, y que me quede contemplándolo para que nunca me separe de ti. No me agrada ver un herido, ver una persona que sangra, es muy duro. Y Tú sangraste y sigues sangrando en tus miembros. Dame fuerza y valor para ayudarte en tus miembros ensangrentados. Y a estas personas valerosas que lo hacen, dales tu fe y tu amor. "¡Hiéreme el ver tu rostro tan herido, hiérenme tus afrentas y tu muerte! Hiéreme en fi tu amor de tal manera, que aunque no hubiera cielo yo te amara, y aunque no hubiera infierno te temiera"!
Que al contemplarte así, no ansíe el placer, ni la fama, ni el honor. Tú, solo Tú. Me entrego a ti, Dios Padre, me entrego a ti, Dios Hijo...
27-10
Me encuentro junto a Jesús, paciente en el momento de ser presentado al pueblo todo llagado, el Ecce Homo. Deseo pasar "mal" este reato contigo al verte con el rostro desfigurado, Me uno a ti y deseo también contemplar a tantos miles de menesterosos con rostro triste por la enfermedad, el hambre, el disgusto, la miseria. Mueve, Señor, mi corazón para que sepa ayudar a los que sufren; demasiado poco hago ayudando con el dinero; otros ayudan con su vida misma. Que no pase indiferente ante el que pide limosna. ¡He visto a tantos buenos prescindir del que pide limosna, porque da unos duros todos
los años a Cáritas..." Dadme un corazón tierno para atender a todos los que sufren, que no se me escape ni uno. Que no quiero estar gozando en el egoísmo propio mientras otros sufren.
Y hoy te quiero de una manera especial adorar: Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
Y no me olvido nunca de esto que me parece prioritario: ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas.
28-10
En la cruz se escondida la humanidad, pero aquí se esconde también la divinidad. Creo las dos cosas, Señor, y pido lo que te pidió el Buen Ladrón.
Al verte sufriendo en la pasión me lleno de pena; es verdad que no tienes que sufrir ya nada, pero tus miembros sufren y muchos ni ven sentido al dolor; muchos reniegan de ti porque sufren precisamente. Te pido hoy de una manera especial por éstos, para que los ilumines, para que su fe no se apague a causa del dolor. Antes, Jesús, el dolor llevaba a las almas a ti. Ahora, no sé si por soberbia, muchos se alejan de ti. ¿No se darán cuenta de que esta vida es un paso para merecer el Reino de felicidad?
Te pido por los enfermos, por los que están triste, por tu Cuerpo Místico doloroso; por los ancianos; por los que sufren hambre del cuerpo y del alma; por los que sufren a causa del egoísmo de otros.
Sé que no basta con orar; que hay que "dar con el mazo"; "A Dios rogando y con el mazo dando". Suscita, Señor apóstoles, sacerdotes santos. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Manténme en tu amistad; que siempre estemos contigo, Jesús.
29-10
Acompaño a Jesús en la Oración del Huerto. Como estaría; El sabía lo que le iba a pasar. Había llegado la hora. Siento en mi alma el estremecimiento de aquel terror. La mejor manera de ayudar en l redención es procurar los sentimientos de Cristo. Lo hacía por salvarnos. No me quejo, Señor, de los sinsabores de la vida. Ayúdame a superarme. Se humilló Jesús tomando el vestido de hombre y llegó hasta la muerte, y muerte de cruz. Dadme parecerme a ti Señor; ser generoso; dadme el don de abnegación, ser valiente, ser mortificado. Dadme fortaleza, fervor, algo que me obligue a extender tu amor por el mundo. Me siento insignificante, pero he de hacer con tu ayuda, todo lo que pueda. Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
30-10
Al ver a Jesús y a María en el calvario se estremece el corazón. Ahora también al ver el estado de la Iglesia. ¡Cuántos cristianos que luego están alejados de la comunión, o están en ella, pero separados en la doctrina. Virgen María: sufriste al ver a Jesús camino del calvario; Jesús que padeciste la pasión por salvarnos, ten compasión de nosotros, de este pueblo separado de tu amor. Danos fuerza de cohesión en tu doctrina, que no nos separemos de las fuentes de la fe. Que da la impresión de que cada cristiano tiene su propio doctrina y cada vez son menos los que creen en la fe revelada, sino en sus conveniencias. Dadme hacer en este sentido todo cuanto pueda.
Mirad las almas que se alejan de la verdad y del amor. Ten compasión de ellas. Dales fuerza, luz, gracia para salir de su estado; para que abandonen su soberbia de creer que su teoría es su verdad; como si la verdad pudiera ser múltiple. Ten compasión de tu pueblo. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas.
31-10
¡Qué maravilla tomar el Evangelio, leer de él y meditar. Después hacer oración al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo. Hoy, Señor, leía: "Aquel de vosotros que quiera ser grande, que sea vuestro servidor; y el que quiera de entre vosotros ser el primero, que sea vuestro siervo". Me doy cuenta, Jesús, de que simplemente para ser santo basta con vivir esta frase hasta las últimas consecuencias. Algo voy aprendiendo lo que es ser el servidor, lo que supone no fijarse en sí mismo. Y estoy convencido de ello. Otra cosa es que lo viva a tope y en todas las ocasiones. Para ello, Señor, necesito tu gracia constante y continua; necesito permanecer en contacto amoroso contigo. Y eso quiero; eso deseo; esa es mi mayor ilusión. Ayúdame. Tú Jesús no viniste a ser servido, sino a servir. En casa me da ejemplo mi mujer. Ella, que nos quiere, está siempre al servicio de todos y disfruta. Yo deseo disfrutar estando al servio de todos en casa y fuera de casa. Ser útil en todo. Vivir con los ojos bien abiertos. Ver las necesidades de la gente y estar siempre dispuesto a echar una mano. También en lo espiritual, en lo sicológico. Veo a gente así también y me dan ejemplo. Ayúdame a mí a servir desinteresadamente.
Esto te digo, pero siempre uno exagera su bondad. Tú, Señor, me conoces, me sondeas y me guías a través de todas las circunstancias. Guíame, sondéame, ámame, ayúdame a conocerme y a corregirme. Anteayer me confesé. Hice propósito de enmienda y de corregirme. Que al menos sea un poco consciente para enmendarme en estas faltas en que caigo tan a menudo. Y te lo pido con paz, sin angustia. Mi vida pasa y deseo ir perfeccionándome.
Ayúdame a ser útil en tu Reino. Me encuentro muy limitado en todo. Incluso ni sé hacer oración después de tantos años de práctica. Pero tú me conoces y me sondeas. Tú que sacas de las piedras hijos de Abraham, ayúdame a serte útil y fiel. Amén.
MEDITACIONES NOVIEMBRE 2008
1-11
En la fiesta de Todos los Santos mi alma, Señor, se llena de esperanza. A veces me siento en este mundo como extraño. Se me hace tan raro tener que comer, distraerme, hablar de temas que no tienen trascendencia... Hemos sido, Señor, creados para ti, para darte gloria y apenas sé darte gloria. Me distraigo, me divierto, rehuyo el sufrir instintivamente. Admiro, señor, las bienaventuranzas, pero ¡me resulta tan difícil vivirlas...!
Al menos dame fuerza; mucha fuerza para aspirar a ellas; aunque sea por lo más fácil. La mansedumbre de corazón, la pobreza de espíritu junto con la generosidad y el desprendimiento... la compunción del corazón; el amor a la justicia, la misericordia incluso con los que están echando a perder nuestra fe y el buen ejemplo hacia ellos; dame también la limpieza de corazón; un corazón sencillo, comprensivo, misericordioso, atento. Y dame fortaleza para no desanimarme cuando me desprecian o marginan.
2-11
Todo, todo cuanto me sucede he de considerarlo como venido de la mano de Dios. Tú, Señor, me guías desde que nací. soy consciente de ello y quiero vivir con esta convicción. También guías a todas las personas del mundo, aunque no lo adviertan, pero muchos se rebelan contra la voluntad de Dios. ¡Si pudieran regresar a este mundo los que están en el purgatorio! Hoy te pido de una manera especial por las almas del purgatorio; llévalas pronto a tu regazo. Si ellas no pueden volver, te pido por ellas, para que no sufran más el tormento de tu separación; te pido de una manera especial por mis padres, familiares y amigos y bienhechores, y por las almas más olvidadas. Santifícame y dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios. Virgen María, saca a las almas del purgatorio.
3-11
Miro a Jesús en su pasión; miro a Él, a su persona que es divina; el Verbo de Dios. Me entrego a ti, Hijo de Dios. Me ofrezco para cumplir siempre tu voluntad; y si es dura, confío que me des fuerza. Pero me veo muy débil; muy amigo del placer, muy flojo en el sacrificio, y necesito cada vez más fuerza para no dejarme llevar de la corriente. Si estoy enamorado de ti, Jesús, podré seguir adelante y no desfallecer.
Derrama sobre tu Iglesia los dones de tu gracia. Mira que parece que ha caído como una nube de plomo.
Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
4-11
Señor, ¿a quién iremos? Tú sólo tienes palabras de vida eterna. Esta vida sin ti sería un engaño. Solo comprendo a los santos. Ellos han vivido para ti; pero es muy difícil estar siempre en esa
tensión amorosa. Esta mañana me ponía a meditar en tu pasión y se me hacía difícil estar siempre en esa tensión amorosa. Vuelvo una y otra vez al camino del calvario. ¡Menuda escuela de amor! Me impresiona verte con la cruz a cuestas, y consolando a las mujeres de Jerusalén. "llorad por vosotras y por vuestros hijos". Yo vengo ante ti; lloro ante ti por mi flojedad; lloro por mi poco celo; lloro por mi poca entrega. Y ahora me entrego y te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
Y te pido un gran celo para tus sacerdotes y almas consagradas. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad
y del amor. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
5-11
Aquel que sufrió en el Huerto de los Olivos es el mismo Dios; Dios y hombre verdadero. Lo miro, lo adoro, hablo con Él. Al verte, Señor, escarnecido me lleno de confusión. Me quejo de pretericiones; me compadezco a veces y busco enseguida a alguien en quien refugiarme. Y tú, Señor, solo en el Huerto de los Olivos. Ni tus amigos te acompañan. Y hoy, Señor, no sufres, pero tienes a toda tu Iglesia divida entre progresistas y conservadores. Yo lo veo claro: el progresismo que va contra el dogma no puede ser admitido. Y esto hay que decirlo claramente. Pero, eso sí: es necesario querernos todos mucho sea cual sea nuestra tendencia. Unirnos todos en el amor a Jesús. Pedirle su luz. A los obispos compete lanzar excomuniones o advertencias serias. Es su función. A nosotros, querernos, ayudarnos y decir siempre la verdad dogmática; con claridad. Esto es difícil, pero necesario.
Derrama sobre tu Iglesia los dones de tu gracia en abundancia. Mira que parece que ha caído como una nube de plomo. Y danos a todos celo para predicar tu nombre y practicar la caridad.
6-11
El Cenáculo llega siempre hasta el fondo de mi alma: el lugar donde se celebró la primera Misa; la primera Comunión; la primera consagración sacerdotal; el primer mensaje de Amor, el Nuevo Mandamiento. ¡Que bueno permanecer allí! Junto al Señor. Estar siempre envuelto en el misterio. Pero antes purificarme; lávame más y más de mis pecados. No reacciono como Pedro cuando rehusaba el lavatorio de los pies; sí en su reacción: lávame del todo; hasta la cabeza, para que mis pensamientos sean siempre llenos de amor y de comprensión y de perdón. Mira que soy demasiado susceptible y necesito del todo tu ayuda. Agua del costado de Cristo, lávame. Que caigo una y mil veces en las mismas faltas y pecados; dame, Señor, fortaleza, dame amor para vivir siempre en el Cenáculo
Jesús que en el Sagrario te encuentras prisionero, mi corazón te ofrezco lleno de amor sincero.
7-11
"Binaventurado el siervo que cuando llegue el Señor, estuviere vigilante". Me llega al corazón la parábola de las diez vírgenes: cinco eran fatuas y otras cinco prudentes. Tú, Señor, te presentas en cualquier momento en nuestras vidas. Ayúdame a estar siempre vigilando con aquella "alerta percepción" para ver tu mano en todo momento. Ahora, en el dolor, te lo ofrezco con corazón sincero para la santidad de tus sacerdotes o para lo que tú quieras, Señor.
Dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
8-11
Entregarme en todo en los brazos de Dios. Lo hago ahora, dispón hoy de mí, de mis aficiones, de mis sufrimientos para tu gloria. Ahora estará mi amigo entre los médicos sufriendo una dura operación. Ayúdale y da a estos hombres tino en su cometido. Y que él sepa con amor llevarlo todo. Que sepa confiar en ti. Él es bueno.
Hoy deseo acercarme con frecuencia a ti. Deseo estar siempre contigo. Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. En ti pongo mi esperanza y confío en tu Palabra. Ven, Señor, en mi ayuda; apresúrate, Señor a socorrernos.
9-11
"El mayor entre vosotros hágase el menor, y el que preside como el que sirve" (Lc. 22,25). Señor, esta frase parece que no está dicha para mí, porque mi problema no es ser el mayor, no es que me ponga por categoría sobre los demás, pues no serán muchos quienes están por debajo de mí. Sin embargo si profundizo un poco también me doy cuenta de que la soberbia puede darse en mí, y de hecho se da. Así somos, Señor. Creo que aun entre mendigos habrá soberbia. He conocido en mi vida casos de soberbia entre los más desgraciados. Por eso me examino a mí mismo y he de afirmar que también yo. Y te digo: Jesús, manso y humilde de corazón: haced mi corazón semejante al vuestro. Ayúdame a ser de verdad sencillo y humilde, mira que se me mete hasta los tuétanos el orgullo. Perdona mis pecados. Perdona todas las veces queme enfado, fruto de mi soberbia. Perdóname, Señor. ¿Cómo podré creerme algo si soy nada? ¿Cómo podré creerme algo, si lo único que puedo hacer es sentirme pequeño, débil e inconstante?
Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad que soy muy débil y caigo a cada paso y necesito apoyarme en vos para no desfallecer. Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón.
Hoy te pido de una manera especial por un sacerdote joven, fervoroso, muy consciente de su vocación al celibato. Dale el don de la humildad, el don de la abnegación y de oración para que persevere en la gracia santificante. Perdona, Señor nuestros pecados. Permanece siempre con nosotros.
10-11
"Ejemplo os he dado para que como yo he obrado, así también obréis vosotros". (Jn.13, 18)
Entenderlo: Precisamente, Jesús, lo dijiste para que nosotros lo entendamos. Gracias, Señor, por tu ejemplo. En aquella tarde de la última cena, te veo con deseo de servir a los hombres en lo más humilde. Yo propongo mil veces hacerlo, pero luego me cuesta y me olvido.
Arrepentirse: Perdona Señor, estos olvidos, perdona mi comodidad. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Aquí estoy como un mendigo. Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad que soy muy débil y caigo a cada paso y necesito apoyarme en vos para no desfallecer. No sé ni siquiera pedir una cosa con humildad. Y ahora he de pedirte por lo que más llevo en el corazón. Este puede ser mi mejor arrepentimiento de lo mal que te sirvo: Derrama sobre tu Iglesia los dones de tu gracia en abundancia. Mira que parece que ha caído como una nube de plomo; conviértela en nube de gracia.
Proponer: propongo ser más servicial en todo. Primero en casa, donde más permanezco. Después servir a todos los que demandan mi ayuda en internet. Ser cada vez más solícito. Y sobre todo servir con la oración. Mi situación de jubilado me deja más horas libres. Desde aquí, en tu presencia, te pido por este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de del estado de postración. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
11-11
"Tened confianza; yo he vencido al mundo". (Jn. 16,33) Contemplo a Jesús en la noche de Jueves Santo, cuando dice estas palabras llenas de amor a los suyos. Las dice en momentos críticos para él; las dice dentro de una largo discurso en la primera Eucaristía; en un clima de gran piedad. Me uno a aquel grupo dentro de la Misa, dentro de la Comunión; me uno del todo a Jesús, a todo el Cuerpo Místico de Cristo. Yo he de tener gran confianza en Jesús y en la Iglesia; confianza, a pesar de ver a tantas personas infieles a la verdad, creyendo además que ellos son la auténtica Iglesia de Cristo. Confianza, a pesar de que al ver a tantos en ese progresismo que poco a poco va conduciendo a la increencia, puede el que está dentro de la verdad dudar. Creer, Señor, en ti y con amor a quienes ya no creen, pero fingen ser la verdadera Iglesia. Tener paciencia. Orar. Te pido, Señor, por quienes ya no rezan.
Dame siempre la seguridad en mi fe. Y sobre todo dame fuerza para amar, para querer a todos, para estar siempre dispuesto a la entrega total. Mi oración por tu Iglesia. Envía, Señor, obreros a tu mies. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir del estado de postración; líbranos de la increencia o de la fe a medias. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
12-10
Dentro de tus llagas, escóndeme. Señor, que dijiste, mi paz os dejo; mi paz os doy; no mires mis pecados, sino la fe de tu Iglesia y a ella, según tu voluntad, dígnate pacificarla y dale la unidad. Dentro de tus llagas, escóndeme. Deseo, Señor, vivir todo el día en tu paz interior, en tu amor. No permitas que me aparte de ti en ningún momento y siempre con esa paz que me das. Te agradezco esta paz que me ayuda a vivir siempre junto a ti. Dame tu luz, dame el don de consejo que lo necesito para iluminar a las personas que me lo piden. Dame fervor para calentar en el alma a personas que pueden estar zozobrando. Que mi escrito cale a tantos que de una manera o de otra necesitan de mí.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy
viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad que soy muy débil y caigo a cada paso y necesito apoyarme en vos para no desfallecer.
13-11
"Permaneced en mi amor". Así les decías a los tuyos, Jesús, en el sermón de la Cena. Así deseas para nosotros. Permanecer en tu amor; ayúdame. Permanecer en el amor mutuo; ayúdame. Miradme, oh mi amado y buen Jesús, postrado ante vuestra santísima presencia: os ruego con el mayor fervor que imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad; verdadero dolor de mis pecados y firme propósito de nunca jamás ofenderos. Todos los días, después de comulgar te digo esta oración y de verdad me impresiona. Permanecer, Señor, en la fe, esperanza y caridad; en la compunción del corazón. Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios. Que deseo la santidad; con tu presencia en mí, dame la santidad. Permanecer en tu amor. Y permanecer en el amor mutuo; no solo cuantos nos queremos, sino también todos los demás; todos que se tropiezan por lo que sea en nuestra vida. Perdóname, Señor. Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
14-11
Considero hoy con la imaginación la parábola de los talentos. Miro al señor que va a viajar a lejanas tierras, cómo entrega a cada uno de los tres criados su capital... Voy pensándolo con detalle. Y miro el momento del regreso. Los que recibieron dos y cinco talentos habían conseguido algo. El otro, nada. Y fue castigado éste. Miro la vergüenza que se pasa. Y enseguida veo la aplicación a mi vida.
Yo no quiero ser el vago que no explota sus talentos. No tengo mucho ahora, más bien poco. Acabé mi trabajo remunerado y me queda ahora todo el tiempo para gastarlo por el Reino de Dios. Señor, aquí estoy en oración contigo. Te ofrezco este trabajo sencillo de pedirte. Tú mismo dijiste, "Rogad al Señor de la mies que envíe operarios a su heredad". Y aquí estoy; te pido eso: que envíes a tu Reino trabajadores dignos, llenos de celo. Y a mí, ya mayor, dame fuerza para estar hasta el último momento de mi vida haciendo algo por tu Reino.
Pero dame fuerza para trabajar, para orar, para vivir con la única ilusión de ser útil en tu Reino, de cumplir tu voluntad. Que me dé cuenta que lo poco que yo puedo hacer, no lo hará ni el Papa, ni el mayor talento del mundo. Estoy aquí presto a cumplir tu voluntad. Ese es mi deseo. Alma de Cristo, santifícame; pasión de Cristo, confórtame; óyeme, oh buen Jesús.
15-11
"Os destiné para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca" (Jn. 15,16) Así dijiste, Señor a los tuyos. Eso querías de ellos. Estuvieron contigo unos años, y luego los enviaste a predicar. Yo también he estado contigo unos años; muchos años llevo
contigo, pero no sé cumplir tu misión, la tuya. Me has enviado. Es verdad que he tenido muchos fracasos, pero me sigues queriendo junto a ti, y me sigues enviando. He cogido un campo reducido y a la vez amplio: me has dado esa oportunidad, y no quiero fracasarte. Per recuerda también que nos dijiste: "ni el que siembra es algo, ni el que riega, sino el que da el incremento", esto es, Dios. Tú, Jesús, Dios y hombre verdadero eres quien da el incremento, eres quien hace que salgan frutos; por eso te lo pido.
Sé que no basta con predicar y hacer el bien, sino que has de dar Tú el incremento. Y esto se logra por medio de la oración, del sacrificio, de la unión contigo. Haz que permanezca en tu amor. Y dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
Derrama sobre tu Iglesia los dones de tu gracia en abundancia. Mira que parece que ha caído como una nube de plomo.
Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
16-11
Señor, celebro este año el cincuenta aniversario de mi entrega a ti. Tenía quince; recién salido de la niñez; en mi segundo año adolescente. Tú, Dios mío, no lo necesitas recordar, pues eres Dios y todo lo tienes presente. Me embarga el alma la emoción al mirar aquella iglesia de Laguardia en aquella tarde de agosto, cuando todo era paz y armonía y el sol se dibujaba sobre el altar, sobre el sagrario. Aquello parecía el cielo. Yo, Señor, nunca me separaría de ti. Lo recuerdo a menudo y me hace bien. Han pasado ya cincuenta años; cincuenta años de amarte y de sentirme amado de ti; cincuenta años de entrega. Pero en los veinticinco siguientes pasó todo: el altar, la parroquia, los ejercicios, y la depresión profunda que nunca se terminaba y solo se acabó con el matrimonio. No me excuso, pero nadie me comprende como Tú. Tú sabes que siempre te he querido, pero también es verdad que el fracaso de mi proceso en santidad ha sido completo.
Soñaba yo entonces, Señor, con ser santo como el cura de Ars; vivir de amor siempre contigo. Soñaba en jamás separarme de ti. Mis necesidades de alimento las cubriría como él: con un puchero de patatas para toda la semana; mi sacrificio sería el alimento de mi alma para fundirse con la tuya. El confesonario mi sede para perdonar, como el santo cura; allí practicaría mi oración a Jesús en el Sagrario. Y así empecé: horas en el confesonario; todo menos lo de alimentarme con el puchero de patatas. Horas delante del Sagrario; como Santa Micaela del Santísimo Sacramento. El sagrario era y sigue siendo mi imán. La comunión, mi fuerza. Ven, Señor, estarás siempre conmigo.
Pero ahora vengo a ti como un náufrago. Traigo solo el pecio de lo que fue mi embarcación y mis pertenencias espirituales. No acabo nunca de levantar cabeza. La compunción de corazón es mi alimento espiritual y la esperanza de quien confía en ti; porque en ti, Señor, he esperado y jamás quedaré confundido. Y encima me das el premio de una gran paz en el alma.
Sé que nada soy; nada merezco; nada puedo. Pero todo lo puedo en ti que me confortas. Y en esto he de hacer hincapié. Tú sabes que el náufrago ha emprendido hace años la obra de animar y estimular a muchos en la santidad. Parece una ironía, pero tú me lo pides. Hazme al menos indigno. En ti confío.
17-11
Jesús, te adoro a ti que te has convertido en pan divino. Eres
mi amigo desde hace cincuenta años. Somos desde entonces inseparables por tu gracia y amor. Deseo transmitir esta amistad a todos que me rodean, con todos con quienes me relaciono; a todos cuanto pueda. Te adoro en los sagrarios de mis fervores; los de Laguardia, donde fue mi conversión, donde sentí algo total. Aquella conversión fue hace cincuenta años. Después vinieron dos años de fervor increíble. Dame de nuevo aquel fervor y ayúdame a ser santo a difundir tu amor en un mundo en que no hay más que miserias y egoísmo. Imagino y te visito en el sagrario de Recoletas, allí en las vacaciones de Navidad pasábamos ratos inolvidables; eran las primeras horas de la tarde; ahora en mi jubilación lo rememoro con gozo cuando te visito todas las tardes a primera hora, en algunas iglesias que encuentro abiertas.
Ha pasado medio siglo desde aquella primera conversión; no te he sabido ser fiel desde entonces y siento, dentro de una gran paz, la compunción de corazón, la pena de haberte sido inútil. Ha habido, sí, Jesús, mucho descuido por mi parte; pero nunca te he dejado. Sufro de que no sepa como los santos hacer vibrar a todos en amor a ti. Pero, no me dejes nunca, que no sé vivir sin ti.
Me emociona recordar los sagrarios de Estella: el de escolapios, ya desaparecido, el de San Juan, mi parroquia, donde pasé muchas horas arrodillado, y ahora lo recuerdo más y más y te adoro y pido con aquella fuerza de fe recién estrenada.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios; agradecido a todo cuanto me has dado en estos cincuenta años.
18-11
Otra vez estoy emocionado en tu amor. Te siento dentro de mí; es una emoción serena, sin sentimentalismos, como de adulto que tiene ya seco su sistema emotivo; es como una emoción racional, si cabe. Porque es grande que me hayas mantenido en tu amor estos cincuenta años. Recuerdo todas tus gracias y me lleno de gratitud. La gracia de la vocación al sacerdocio que no he sabido mantener con el celibato. Pero tú, Señor, has mantenido tu compromiso y me sigues dando la ilusión de tu amor, de tu sacerdocio.
Solo deseo servirte, estar contigo, vivir en oración, hacer que la Eucaristía vuelva a ser el hogar de las almas. Dame fuerza e ilusión para que siga escribiendo a sacerdotes, obispos, almas consagradas y selectas sobre este gran amor olvidado. Deseo ser del estilo de Don Manuel González. Mira que me queda poca vida en este mundo y deseo presentarme con las manos un poco menos vacías. Quítame el absurdo respeto humano. Es que me cuesta mucho escribir, hacer esta propaganda divina, porque soy el menos indicado. Me suelo decir: ¿Cómo me van a hacer caso a mí, si estoy fuera de los muros de tu iglesia al considerarme ellos un apartado? Porque tengo que ser realista, Señor. Pero escucho un especie de voz interior que me dice, sobre todo cuando estoy en tu presencia eucarística y me veo el único en el sagrario... "Sigue, sigue, pídele esto a mis sacerdotes".
El caso es que deseo serte fiel y me quedo luego en el camino. Dame tu fuerza, Señor.
Te pido hoy de una manera especial por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien. Y me han pedido oraciones de una manera especial para un señor que se va operar hoy: dale el éxito, que les va a hacer felices, y puede ser mejor el tiempo que le queda de vida. Ven, Señor sobre nosotros.
19-11
Pasión de Cristo, confórtame. Así te suelo decir en el "Alma de Cristo", cuando debiera decirte: Deseo, buen Jesús, ayudarte en tu pasión, sufrir en mí lo que falta a la pasión de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia. Porque eso nadie me puede quitar. Amarte, Señor, y sufrir con los que sufren por tu amor. Pero ayúdame para que mis deseos no se conviertan en meras palabras.
Jesús, fuiste sentenciado injustamente, acusado con falsedad,
maltratado, injuriado, coronado de espinas... Cada una de estas palabras quiero que se grabe en mi corazón. Fuiste, Señor, traicionado por un amigo falso, abandonado por los amigos buenos,
no fuiste escuchado. Te trataron como loco, te escarnecieron, te compararon con Barrabás y saliste perdiendo. Sufriste la tortura de la cruz. Todo por mis pecados, porque querías libarme del reato de culpa. Perdóname, Señor. Ten compasión de mí.
Yo quiero reparar tanta ofensa con mi buen comportamiento, pero me ofrezco en toda la miseria que tengo, porque a la hora de la verdad, todo está quedando en mí en buenos deseos tan solo. Perdóname porque casi es lo único que puedo hacer, a juzgar por mis pobres obras. Ten compasión de mí. El caso es que quería cumplir en mí lo que falta a la pasión tuya y termino por decirte que me perdones. Dios y hombre verdadero, perdón. Y ten compasión de tu pueblo. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
20-11
Contemplar el momento en que Jesús, desde la cruz, nos entrega a su Madre como madre nuestra: "Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo ahí tienes a tu madre". Deseo vivir este misterio, Señor. Deseo acoger a María como madre nuestra, madre de la Iglesia, madre mía. Es verdad que Tú eres, Jesús, Dios y hombre verdadero, pero también es cierto que nos entregaste a tu propia madre y hemos de acogerla. Y ella, unida a la Trinidad en el Cielo, tiene allí conocimiento de todo lo nuestro y es ahora medidora de las gracias que recibimos.
Acógeme, Virgen María. Madre, madre querida, tus fieles hijos somos; dirígenos amante tu mirada de amor.
Deseo, Madre nuestra, imitar a los santos; sobre todo a los enamorados de la Eucaristía y a los amantes de la pasión de tu Hijo. Dadme ser fiel hijo tuyo y del Señor. Te pido hoy por Iglesia.
Ten compasión. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
Dadme, pídeselo al Padre en nombre de Jesús, el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
21-11
Señor Jesús, Cristo Rey del mundo, rey de las almas, nuestro Rey, qué poco gusta hoy una parte del clero de este título honroso que incluso viene bien claro en el Evangelio. Yo te reconozco como Rey de Universo, rey de las almas, de los corazones. Deseo y te pido que venga a nosotros tu Reino; que reines del todo en mi corazón. Mira que estoy en teoría muy unido a ti, pero en la práctica, no tanto. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Reina entre nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; dadnos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
Que reines del todo en nosotros, que tu nombre sea glorificado, que tu honor esté por encima de todo. Perdona a tu pueblo; perdona a los que blasfeman de tu nombre, porque no saben qué hacen. No sé cómo se puede llegar a eso, pero es lo más corriente. Ni siquiera la indiferencia religiosa desarraiga este vicio absurdo y satánico. Reina en nosotros. Yo deseo amarte por todos los que no te aman. Te amo en unión de tantas personas santas que en estos momentos de la madrugada de un día frío están conscientes haciendo oración y de los distraídos que te dedican con amor este rato primero de la mañana. Que reines por la santidad en todas nuestras almas. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Da este don de una manera especial a este grupo de amigos que lo deseamos, aunque no lleguemos a ello. Dale de una manera especial a quienes has consagrado con el don del sacerdocio.
Que cese, Jesús esta crisis de indiferencia. Dame fuerza y valor para llegar a todos los lugares que pueda con tu ayuda y tu gracia.
22-11
Contemplo, Jesús, tu cuerpo en la cruz; agonía lenta la tuya,
Señor; y los que te querían, nada podían hacer por ti, sino acompañarte en el dolor. Ahora, Jesús, nos permites cumplir en nuestros miembros lo que falta a la pasión de Cristo. No me resigno a acompañarte meramente con un sentimiento de compasión. Ahora eres feliz del todo en el cielo y ese sentimiento tan solo me beneficia a mí, a mi vida interior y mi fervor. Sí, Jesús, dame ese sentimiento, pero dame sobre todo un fervor más activo, que sea eficaz en tu Reino.
"Tengo sed", decías desde la cruz. Que mi alma tenga sed de ti, Señor; que me abrase esa sed de amor a ti, de tal modo que de una manera espontánea llegue sin ningún rubor a ser mensajero de tu Evangelio, de tu amor. Me cuesta mucho, Señor, Tú lo sabes, el ser mensajero en particular, porque abandoné mi profesión sacerdotal y ya no pertenezco a ese grupo, aunque siga siendo tu sacerdote. Pues ya que me has dado tu sacerdocio, concédeme por favor que no sea un inútil sacerdote en tu Reino. Sé que todos hemos de decir "siervos inútiles somos", pero a la vez, por medio de esos siervos inútiles vas extendiendo tu Reino. Concédeme esa sed de almas. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado. Ten compasión del mundo.
Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito
mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad. Y dame sed de almas, sed de ti, Señor. Te lo pido todo por medio de Jesucristo tu Hijo, y por medio de su madre y nuestra, María.
23-11
El Padre se complace en el alma en que advierte semejanza con Jesús. Señor, así tiene que ser. Por algo se oyó tu voz que decía: "Este es mi Hijo muy amado en el que pongo mis complacencias". Tiempo y lugar de prodigios, de teofanías, aquél del bautismo de Jesús. Padre, te pido por mediación de tu Hijo, imitarle. Él era manso y humilde de corazón, ayúdame a imitarle en esa mansedumbre, en esa humildad. Ha habido tiempo en que me creía humilde porque delante de ti me sentía pecador. Pero me doy cuenta de que la soberbia brota en cualquier momento cuando trato con mis semejantes. Ahí se ve la humildad, porque ¿qué creyente va a ser soberbio delante de Dios? La humildad aparece y se muestra en el trato con el prójimo, con los hermanos y amigos, con los adversarios, con los indiferentes, con los
conocidos y desconocidos.
Padre, ayúdame a ser humilde en esto, porque ahí está la humildad; en no querer tener la última palabra; en no criticar al prójimo, como si yo fuese el bueno y los demás fueran los malos. Definitivamente me siento soberbio, pero quiero ser humilde. Para ser humilde tengo motivos: todas las gracias que he recibido y no he sabido o no he querido aprovecharlas. Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Dadme ser útil en el Reino, te pido todo esto por medio de Cristo tu Hijo.
24-11
Hoy mi meditación va a consistir en repetir alguna canción eucarística. En concreto resuena en mi alma la secuencia del Corpus, el "Lauda Sion". Prefiero escuchar su melodía en el compac de mi colección. Por dura y seca que se encuentre mi alma, este tipo de meditación siempre deja huella en mi espíritu. Dadme el don de oración, Dios Padre, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad que soy muy débil y caigo a cada paso y necesito apoyarme en vos para no desfallecer. Apoyado en ti, Señor, en tu Cuerpo y Sangre presentes en la Comunión. Me daré cuenta al comulgar de que eres Cristo vivo; no un recuerdo. Ven a mi alma. Ven a mí y que jamás me aparte de ti.
Te alabo, Señor, con todos cuantos te alaban; me uno a todos cuantos se levantan y a primera hora están ya contigo. Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos.
25-11
Pedro seguía a Jesús en la pasión; a lo lejos, pero no precisamente a una distancia en kilómetros, sino espiritual. Señor, ¿cómo te voy siguiendo yo a lo largo de mi vida? Pedro también cuando te negó te admiraba, pero con un fervor pre - pascual; como acostumbro yo. ¡Cuántas veces me repito los versos de San Juan de la Cruz: "Acaba de entregarte ya de vero!" Y siempre con las mismas reticencias. Perdóname, buen Jesús, y dame tu fuerza y tu valor para seguirte de una vez con ese fervor de los Apóstoles. Tengo ganas, pero en esto sí que hecho en falta el pertenecer a un estamento clerical. Desde allí resulta más fácil, pero yo... Enseguida me escudo en que mi palabra no va a producir más que rechazo, porque pensarán: hipócrita, ¿por qué te saliste? Y es que se perdona más fácil entre la gente a un pecador convertido que a un "rebotado". Por eso, Señor, mendigo de ti el fervor; lo único que me dará fuerza para vencer este obstáculo que a veces me resulta infranqueable.
Pedro negó a Jesús ante el peligro de confesarlo en momentos de peligro. Yo no le he negado, pero no tengo el suficiente coraje para seguirle en pureza virginal toda mi vida. No me sentía con fuerzas. Tú me has comprendido, Señor. Yo también me comprendo y te pido perdón por no haber sido capaz. He de aguantar a gente que me desprecia por eso. Ayúdame a que lo asuma como verdadera penitencia, pero que esto no me exima de mi deber dentro de tu Reino que es que se propague por todas las partes por almas santas. Y si soy tan pobre que no me siento capaz, al menos con la oración, con el sacrificio deseo ayudar a tu Reino. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Tú miraste a Pedro después de su caída. También me miras a mí. Tú sabes que te amo. Cantó el gallo después de la negación de Pedro. Y Pedro lloró con amargura su apostasía. También a mí me miras, Señor. Me dejo mirar de Jesús. Mírame con indulgencia, como el médico que cura la enfermedad. Deseo recibir tu salud y tu gracia. Ten misericordia de mí. Y danos sacerdotes santos; mírales a ellos con amor. Te pido hoy de una manera especial por este sacerdote que te ha sido muy fiel y ahora está cansado y cumple hoy los años.
26-11
Contemplo al Señor antes de que le juzgara el Sanedrín, mientras permanecía en los calabozos. Se burlaban de Él, bondad infinita, Creador de cielo y tierra; siguiendo el cruel método de los detenidos, le cubrían el rostro y le golpeaban para que adivinase quién le había pegado. Mi Dios Omnipotente escarnecido. Todos por salvarnos del pecado. Ahora, Jesús, comprendo el sentido del dolor. ¡Da tu luz a tantas personas que se apartan hoy de ti porque no comprenden el sentido del dolor.
Ayúdame a que te defienda yo ahora en tus miembros: que sepa defender al débil, al marginado con mansedumbre y con amor; sin arrogancia ni chulería.
Tú, Dios mío, abofeteado, indefenso, maltratado, ultrajado, despojado de tu gloria, sin que se admitiera tampoco tu dignidad humana. Entonces te dicen "Cristo", título mesiánico, para burlarse de ti. Contemplo a mi Dios indefenso... Contraste inefable: la divinidad y la humanidad hecha escarnio...
Y te haces presente en este estado de humillación en todo hombre injustamente tratado; has tomado en ti mismo nuestros crímenes. Te admiro, te adoro y deseo con tu ayuda ser bueno con todos. Ayúdame sobre todo en los casos en que de repente me llega la injuria o humillación para no responder con soberbia. Que un discípulo tuyo tiene que obrar como su Maestro.
27-11
Jesús, preguntado en el Sanedrín si es el Hijo de Dios, lo afirma sin dudarlo, aun sabiendo que este testimonio le iba costar la vida.
Jesús, dar testimonio de ti es propio también de los cristianos. No me avergonzaré de ti, Señor. Aun sabiendo que no te iban a creer, e ibas a ser sentenciado a muerte, dices que eres el Hijo de Dios. Dame tu fuerza para confesarte, para decir serenamente, humildemente y sin arrogancias la verdad. Pero, Señor, sé que es muy fácil decir esto; lo difícil es practicarlo. Ayúdame; que viva con los ojos bien abiertos para dar testimonio suave, pero valiente; constante pero humilde; con celo, pero con gran caridad.
Necesito vivir contigo, ser tuyo; ayúdame a seguirte con total fidelidad, ya que hasta ahora no he sabido hacerlo.
Jesús, fracasaste en la pasión, pero triunfaste en la resurrección. Me gozo en tu triunfo y creo en ti. He de seguirte con tu ayuda hasta el fin. No temo la muerte, casi la deseo para estar por siempre contigo y sin la posibilidad de ofenderte. Ayúdame a ser mejor; que no me pase como a los judíos que no te recibieron. Y digo con el salmo: "Tú eres mi Hijo; siéntate a mi derecha y haré de tus enemigos escabel de tus pies". Hago acto de fe en ti; sobrecogido; en adoración. Pronto voy ir a recibirte. Ven, Señor, no tardes. Te deseo.
28-11
El ADVIENTO se abre con una llamada a la vigilancia. Me lo dices Jesús, en el Evangelio de hoy: vigilad. Con tu ayuda voy a estar en estos días sobre mí mismo para no caer en tanta falta habitual. Cuando me confieso siempre propongo enmendarme, pero, poco a poco, me voy olvidando de mi propósito. Ayúdame a vigilar y, sobre todo, dame fuerza para no consentir en tanta imperfección. Me doy cuenta de que me vuelvo un protestón, y que, de lo poco que hablo, invierto considerable tiempo en protestar de la gente, de actitudes desagradables, de hechos, de cosas que me molestan. Me voy a hacer así un viejo cascarrabias y eso no es perfección ni espíritu de sacrificio. Con tu ayuda propongo enmendarme de esto. Y lo propongo de veras. Pero ayúdame.
He de vigilar también los pecados capitales que siempre me acechan. La soberbia se mete en mi alma por todos los rincones
sin darme cuenta; dame perspicacia y fuerza para corregirla. La avaricia, ese vicio feo que consiste en acumular, también me ataca. Dame fuerza de abnegación y desprendimiento. La lujuria parece que está más dormida, pero no me puedo dormir. La ira brota cuando me vienen situaciones inesperadas de humillación o fuerte desagrado; ya me lo sé. Ayúdame, Señor, a detectar los menores movimientos para eliminarlos. La gula es el caballo de batalla; y aunque ahora la tengo más controlada, en este tiempo de Navidad se suele disparar, por absurdo que parezca. Un tiempo de espíritualidad mística, convertirlo en tiempo de comer y beber. Dame discreción y fuerza. La envidia también parece dominada, pero no me puedo fiar, porque el mendigo envidia la esquina de otro mendigo. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas. Que no descanse mi espíritu en la oración para pedir por la conversión de nuestro pueblo.
29-11
"Ven, ven, Señor, no tardes; ven, ven que te esperamos". Deseo que ésta sea mi oración durante todo el tiempo de adviento. Ven a mí; que la comunión sea cada vez más consciente. De hecho, Señor, siempre que comulgo estás conmigo. Si prolongo mi comunión, estás conmigo. El problema consiste más en actualizar tu presencia que en tener tu presencia. Estás con nosotros, pero no te recibimos. Por eso te pido que hoy y durante el resto de mis días actualice tu presencia.
No tardes, Jesús, ven a tu pueblo. Yo me armo un lío. Veo que tus sacerdotes tienen buena voluntad, pero algo falla. Porque de eso sí estoy convencido: si no son eficaces los métodos que se utilizan, algo falla o el método o el alma que los guía. Yo, Señor, no hago más que pedirte, mendigar tu auxilio. Ven en nuestra ayuda, Señor, apresúrate a socorrernos. Mira Señor este mundo, este tu pueblo que se aleja de la verdad y del amor. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran santidad y fuerza de apostolado.
30-11
Gloria a ti, Señor, que vienes al mundo. Tu presencia en el mundo irradia luminosidad. Gloria a ti. Envuélvenos en tu presencia, Señor, en este adviento. Tiempo de espera y de esperanza. Espero en ti. Aunque parezca que el mundo está en tinieblas, no desespero. Ayúdame a enviar por todas las partes tu luz. Me has privado de la voz en lo físico y en lo social. Pero haré todo el bien que pueda por escrito; nadie me lo puede impedir.
Sobre todo, ayúdame a hacer el bien por medio de la oración. Aquí sí que tengo campo abierto: venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Ilumina a este mundo. Que tu luz aparezca entre las tinieblas.
Me quejo de que no hay santos en la segunda mitad del siglo XX, que todos eran de la primera; pero también en esta época los hay. Y no hay que buscarlos entre los progresistas o conservadores que no hacen oración. El santo es obediente, celoso, apóstol. No busca la ONG para hacer el bien; si está en ella, hará el bien y si no está también; dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que salgan líderes religiosos de gran
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy unido al amor de Dios. Dame fervor, más fervor. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
MEDITACIONES DICIEMBRE 2008
1-12 miércoles
Hemos llegado al mes de diciembre, Señor. Este año deseo prepararme mejor para celebrar tu Navidad. Hoy meditaba en la esperanza tan grande que mantuvo a los israelitas durante cuarenta años por el desierto. Era un pueblo que, a pesar de sus miserias, tenía fe y esperanza. Hoy te pido, Señor, con gran confianza por tu Pueblo cristiano. Que observamos cómo se va perdiendo la fe; y la esperanza solo aparece en muchos sectores en el dinero y en la ciencia. Danos, Señor, como pueblo que te sigamos. Danos como familia que te sigamos. Danos como amigos que te sigamos. Esta fe y esperanza en ti nos une.
Ven, no tardes, Señor. Has venido ya, pues que se vaya notando en tu entorno. No me canso de pedirte: dadnos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que necesitamos personas consagradas de gran santidad y fuerza de apostolado.
Y a mí, ayúdame a vivir este adviento con gran fervor, Señor.
2-12
Ven Señor Jesús, "Verdaderamente eres el Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador!" (Is.45,15). Me examino, Señor, en tu presencia. Me doy cuenta en el silencio de mi corazón cómo he vivido el tiempo de adviento en el que estoy ya iniciado... Los actos de mortificación voluntaria... los de amor positivo y consciente hacia mis semejantes... mis deseos de estar en su presencia, de hacer realidad tu venida a mí y al Pueblo de Dios. Señor, ayer paseaba por la zona de fábricas de esta ciudad; era un día de niebla, de plomo. Se oía el ruido de máquinas y yo pensaba: ¿Cuántos de los trabajadores estarán olvidados de ti? Te pido por ellos, por los que viven como si no existiera Dios, como si el Verbo no se hubiera hecho carne. Eso sí, celebrarán la Navidad con comilonas, tal vez hasta la embriaguez.
¡Ven, Señor, Jesús! Concédeme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy junto a Jesús todo el día; imitar tus virtudes. Atráenos, Virgen Inmaculada, corremos detrás de ti siguiendo el olor de tus virtudes. Pídelo al Padre, por tu Hijo.
3-12
San Francisco Javier. Dice el Señor: "Mis planes no son vuestros planes, ni mis caminos vuestros caminos". (Is. 45,15) "Este es mi siervo, mi elegido, para que traiga la salvación". En este tiempo de adviento, en este día de San Francisco Javier, medito, Señor, con paz en esta palabra que me diste. He de darme cuenta de que por una parte está mi plan, y por otra el plan de Dios. He de hacer el esfuerzo total para que mi plan sea el de Dios. Él me va guiando con su providencia durante toda mi vida. He de cambiar de plan a menudo, en cuanto me doy cuenta de la voluntad de Dios. Dejarme guiar por la voluntad de beneplácito. Confío en ti. Y dejarme guiar por su voluntad manifestada: los mandamientos, los deberes de estado, el Reino de Dios. Mi función, orar, pedir al Señor. Influir todo cuanto pueda en tantas cosas necesarias. Aprovechar el tiempo.
Ten compasión de nosotros. Tú nos has traído la salvación. Ayúdame a colaborar como siervo fiel y diligente en la salvación del mundo. Hoy y siempre he de hacerlo. Ayúdame, Señor. Necesitamos tu ayuda para cumplir tu voluntad. Danos tu luz. Gloria a ti, Señor. Necesitamos reconocer tu gloria que es luz, no solo adoración; necesitamos adorarte, mirar a ti, más que a nosotros. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
4-11
Tengo, Señor, lo que dicen que se llama autoestima; la tengo desde niño y no recuerdo que haya pasado nunca complejos de ninguna clase. Pero... cuando me veo delante de ti, me siento pequeño, con mucha paz, eso sí, con confianza, pero experimento aquello que dice el salmo "soy como un jumento delante de ti". Me siento que en relación con la vida interior, con el bien a las almas, soy nada. Porque "ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el incremento".
Leo en Isaías algo que me viene muy bien: "Acaso puede olvidar una mujer a su criatura?... Pues aunque ella se olvidare, yo no me olvidaré". (Is. 44,24 y 49). Esto me llena de confianza en ti, Señor, cuando me acerco al Altar, cuando me refugio junto al Sagrario.
Confío. Y sé que toda mi oración, toda mi acción apostólica, aunque por venir de mí no es nada, junto a ti toma gran valor. Que nos demos cuenta, Señor, de que hemos de volver a la intimidad contigo si queremos hacer fructificar. Que el prestigio y la productividad en la pastoral está ante todo en la oración y santidad. Dadnos Señor sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que necesitamos personas consagradas de gran santidad y
fuerza de apostolado. Y que los seglares de gran fe sean también más santos. Te lo pido, Padre, por medio de Cristo vuestro Hijo.
Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
4-12
Leía hoy, Señor, en el Evangelio aquello de San Juan Bautista: "Preparad los caminos del Señor; enderezad sus sendas". Y lo aplicaba a mi vida; a mi preparación para la Navidad. Pero me doy cuenta, Señor, de que esta frase debiera estar en mi mente en todos los momentos, en toda mi vida. Porque Jesús viene a mí no solo en los días de Navidad, sino todos los días si comulgo. Por eso te pido que me des fuerza ya desde hoy para prepararte el camino. Que cuando comulgue, Señor, no sea a sangre fría, sino muy consciente. Que ya tenga el camino preparado, para que tomes posesión de mi alma, de manera que sea un poseído de Dios.
Dadnos personas seglares santas, Señor, no solo sacerdotes. Que a lo mejor es necesario en tu providencia para estimular a los líderes, que quienes no lo son, estén siempre en esa tensión amorosa para que se santifiquen más ellos.
Danos tu luz. Gloria a ti, Señor. Necesitamos reconocer tu gloria que es luz, no solo adoración; necesitamos adorarte, mirar a ti, más que a nosotros. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor. Y ayúdame para que todos los días enderece las sendas de mi corazón para que al día siguiente, después de comulgar tomes nueva posesión de mi alma.
6-12
Leo en Isaías: "Transformaré el desierto en lago y el yermo en manantial". (Is. 41,18) Cuando esta frase llegaba a mi mente, Señor, penetraba pronto dentro de mi corazón, como regalo cariñoso de adviento. Eso desea mi alma precisamente, que la transformes. Porque llevo años junto a ti, siempre te añoro y ansío, pero nunca llego a una plena transformación, a una conversión del todo sincera. Fue en verdad sincera mi primera conversión, cuando tenía quince años, pero tengo la sensación de que desde se fue diluyendo aquella luz brillante primera, poco a poco después me alejé de ti.
Deseo de nuevo estar contigo plenamente, Señor. Algunas veces lo barrunto. De vez en cuando me parece que he llegado de nuevo a ser aquel adolescente convertido, pero después enseguida me domina el placer o el rehusar el dolor; el amor propio hace de mi existencia un pequeño desierto, un yermo sin vegetación espiritual. ¡Qué larga es la conversión sincera!
Pero no quiero que el pesimismo llegue a desarraigar lo poco bueno que practico. Deseo, Dios mío, jamás apartarme de ti. Eso sí te agradezco de verdad. Cuando echo atrás la mirada, veré en mi existencia desierto y sequedad, pero nunca me he separado de ti por tu gran misericordia. Mantén mi alma siempre en el amor. Mira que soy tu amigo. Y ayúdame en que en esta última etapa de mi vida produzca frutos abundantes, que se convierta mi desierto de mi alma en laguna, junto a la cual abunden los frutos; que se convierta la sequedad de mi corazón en manantial de aguas puras. Y danos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que necesitamos personas consagradas de gran santidad y fuerza de apostolado.
7-12
"Oh cielos, dadnos vuestro rocío; que las nubes "lluevan" al Justo. Que se abra la tierra y germine el Salvador". Padre Celestial, quizás nunca en toda la Historia de la Iglesia haya que clamar con más fe y esperanza esta oración hacia ti. Dadnos vuestro rocío, Señor, que se abra la tierra y germine el Salvador, porque la ideología de nuestros cristianos, cada vez se aparta más de nuestro credo. Abundan sacerdotes que con sus ideas peregrinas piensan hacer un bien para la salvación, siendo así que van al margen o en contra de los revelado.
No entiendo Señor el silencio o la ineficacia de una gran parte de tus obispos. No entiendo el no decidirse a tomar medidas, el que sea inútil la denuncia, el poner en conocimiento de ellos lo que está pasando. No veo otra solución que invocarte para que pongas remedio con tu Salvador a tanto mal como abunda en el mundo cristiano.
Creo, Señor, y te lo digo con paz y confianza de que algún día
pondrás remedio, creo Señor que no podemos cantar victorias ni optimismos. Resulta que para muchos bautizados y consagrados a ti, estas ideología conservadora es nefasta y dañina, aunque está avalada por el credo de la Iglesia y por los obispos y el Papa que, por otra parte están resueltos a no condenar. Aunque no entiendo nada, confío en ti, Señor.
Y perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
Dame el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
8-12
La Inmaculada Concepción. Hoy es tu fiesta, Virgen María. Mi oración ha sido escuchar con amor, consciente, repitiendo interiormente lo que oía: El magníficat, el Ave María, Alma Redemptoris, Sub tuum praesidium... El alma goza con estas melodías gregorianas y hoy es el día de la Madre, de la Madre Inmaculada y me parece que ha de llevar, Virgen María, mi oración todo el tinte del gozo y de la alegría, junto con la compunción serena del corazón. Yo no quiero vivir sino para amara a Jesús, para santificarme y ayudar a este mundo a que se santifique a que vuelva al hogar.
Virgen María, nos acogemos bajo tu amparo; no desprecies nuestras súplicas, y de todo peligro líbranos siempre, oh Virgen gloriosa y bendita.
Permanece junto a tu pueblo. Este pueblo tiene muchos defectos, pero se salvará. Me da gozo ver el amor que tiene a su Madre la Virgen que lo demuestra entre otras cosas en la devoción popular con que asiste una gran masa de personas al rosario de la aurora del día de la Virgen Blanca. Señora, protege a tu pueblo; suscita aquí y allí sacerdotes santos que lleven la luz de la verdad y del amor a todas las partes.
9-11
Señor, tú nos conduces misericordioso y nos guías; guíanos a manantiales de agua viva. Confío que me vayas guiando. Tú ves mis pasiones, mis repugnancias, mis hastíos. Pero también miras mis deseos, mis ilusiones e intenciones. No permitas que me desvíe por senderos de venganza o despecho. Ten compasión de mí, porque siento ganas de desprecio hacia tanta falsedad e hipocresía, hacia tanta intolerancia farisaica. Perdóname y úneme a ti. Mira que peligra a veces mi estabilidad en el sendero estrecho que por tu misericordia elegí.
Te pido por cuantos me desprecian y marginan; por cuantos me ignoran o aborrecen. Bendice a cuantos he maltratado de alguna manera, que creo será sin darme cuenta, pero estoy seguro de que estarán molestos e indignados contra mí. Ayúdame a compensar con bondad lo malo que haya podido hacer.
Tú conduces la navecilla de mi alma. Llévame a buen término. Mira que queda poco. Afianza mi fe y mi esperanza. Gracias por la paz que me das; gracias por la alegría serena que se parece mucho a la felicidad.
No permitas que me aparte de ti. Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy cerca de ti y de Jesús con mi corazón; imitar tus virtudes. Atráenos, Virgen Inmaculada, corremos detrás de ti siguiendo el olor de tus virtudes. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
10-12
"Este es el Cordero de Dios; el que quita el pecado del mundo". Señor, mereces toda mi confianza. Tú entiendes mi sufrimiento cuando veo a tu Iglesia tan dividida.
Ayer hablaba con un viejo amigo y salió la conversación sobre temas religiosos. Tal vez pensaría él que se trataba de una conversación espiritual y yo sufrí mucho. Sus ideas eran protestantes, pues interpretaba todo a su estilo o al estilo de ciertos y numerosos teólogos de hoy. Sufro mucho. Esa no es la Iglesia que hemos estudiado en Teología dogmática; no es la doctrina del catecismo católico.
Y así, cuántos. Encima se quejan del nombramiento de los obispos. Claro, ellos se meterían para nombrarlos a su antojo. Pues hoy, más que otros días, necesito confiar en ti. Tú eres el que quita los pecados del mundo. Envía tu luz poderosa.
Mira que ahora cualquier persona se cree con la misma autoridad que el Papa; pues él es norma, "su sentido común". Y no hay modo de convencerle por la razón. Señor, Señor! Y se creen Iglesia. Perdona, Señor, nuestros pecados. Esos pecados ocultos que ni siquiera advertimos. Esa soberbia que se nos está metiendo. Además veo, Señor, que estas personas tienen buena voluntad; se creen en la verdad.
Señor, Señor, que quitas el pecado del mundo. Señor este mundo, este tu pueblo no es como antes; parece que cada persona tiene su verdad y su moral. Cada vez más se pierde la conciencia de pecado.
Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y danos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que necesitamos personas consagradas de gran santidad y fuerza de apostolado. Dadnos líderes seglares santos.
11-12
Jesús, tú eres testigo de la verdad, testigo fiel y consciente que no te echas atrás. Bien sé de quién me he fiado. Tú eres el Rey de la gloria. Tú vendrás a juzgarnos el día del fin del mundo y antes el día de nuestra partida de aquí. Ten misericordia. Señor, tú sabes que te amo; sabes que siempre he estado contigo, aunque muchas veces alejado por la distracción, la imperfección y el pecado. Ten misericordia. ¡Gran confianza en ti, Señor!
Huir de los dos extremos: la relajación y el miedo continuo: santo temor de Dios, como un hijo con su padre bueno; total confianza con quien sabemos que nos ama y que entregó su vida por nuestra salvación.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy cerca de ti y de Jesús con mi corazón; imitar tus virtudes. Atráenos, Virgen Inmaculada, corremos detrás de ti siguiendo el olor de tus virtudes. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
12-12
"Allanad los caminos del Señor; enderezad sus sendas". Resuena hoy y ayer todo el día esta frase en mi alma. Y a la vez me viene a la memoria esta otra: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
Ayúdame, Jesús, a ir allanando el terreno, para que tomes ya "de vero" posesión de mi alma. Será durante este adviento, será durante las fiestas natales, será cuando tú quieras, Señor, pero toma de una vez posesión de mi alma. Tú verás el modo, pero me da la impresión de que siempre tengo recovecos dentro de mi alma que no acabo de entregarte; y son rincones ocultos, pero muy grandes; que yo apenas los veo, porque mis defectos me los pongo en la espalda, pero que otros muchos los ven.
No tardes, Señor; que la vida de este mundo vuela. Que soy muy feliz, pero que vendrán las pruebas, y vendrá ya pronto el fin de este destierro. Ayer me tocó hablar con otro antiguo amigo, al que hace tiempo no veía. Cura progresista al cien por cien. Creo que estos no caen en la herejía, aunque la bordean, pero como exponen sus ideas a todo pasto sin discreción, caen en herejía práctica gente que los escucha y llegan a la indiferencia religiosa. Ayúdame a escucharlos y replicarles con paz, que no la tengo. Y sobre todo dame mucho amor para no lanzarles anatemas. No sé cómo pueden vivir la vida cristiana. A mí me parecen herejías soterradas fruto de la soberbia humana. Ten compasión, Señor, de tu Iglesia. Señor este mundo, este tu pueblo no es como antes; parece que cada persona tiene su verdad y su moral. Cada vez más se pierde la conciencia de pecado. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y danos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que necesitamos personas consagradas de gran santidad y fuerza de apostolado.
13-12
Dadme, Espíritu divino, el don de consejo; que sepa pronunciar la palabra de perfección en el amor también con mi conducta; que sepa luchar con amor contra la injusticia. ¡Hay tanta diferencia, Espíritu divino entre mis deseos y mi realidad! Necesito tus dones para influir más en el Cuerpo Místico de Cristo. Te pido con toda mi alma tu gracia para que aquellas personas con quienes me relaciono sean del todo buenas y santas. Que nos animemos mutuamente.
Hace unos años vivíamos en grupo animándonos. Hoy noto el cansancio. ¡Con cuanta razón decía un amigo: ser santo hasta los veintisiete años no es tan difícil! Señor, la vida nos da paciencia, pero también desengaños. Dadnos el don de la perseverancia. Que cada adviento se renueve nuestro interior. Que no nos cansemos en el camino hacia ti, Dios mío. Dadnos el don de oración.
14-12
"Dulce maná y celestial comida; gozo y salud de quien te come bien: ven sin tardar, mi Dios, mi bien, mi guía; desciende a mí, hasta mi pecho ven."
Tú, Señor, me ves todos los días; a todas las horas. Penetras en mi conciencia de una manera total; me miras con ternura y compasión. Pero yo nunca soy del todo tuyo. Ven hoy, mi Bien, mi Guía, y transforma mi alma. Lo que no he conseguido en año, Tú, Señor, lo puedes hacer en mí en un segundo. Nos dices que hemos de orar sin cesar, con persistencia y con insistencia. Sé que mi oración es floja porque yo soy imperfecto y amigo de comodidades, pero ves mi buena voluntad. Que te sienta; que note tu presencia; que tu presencia me transforme. Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy cerca de ti y de Jesús con mi corazón; imitar tus virtudes. Atráenos, Virgen Inmaculada. Y dadnos sacerdotes santos, obispos santos, almas consagradas y líderes seglares santos.
15-12
Ven Señor, necesito vigilar para notar en todo tu presencia. Necesito la alerta percepción, que me guíe en todo; advertirte en todas las circunstancias. Ven, Señor, que no pase junto a ti sin darme cuenta; que todo lo has hecho para el bien de los que te aman. Ayúdame a estar vigilante; a verte en todo cuanto me rodea. Ven; acércate; te preparo mi alma. Déjame hoy estar contigo a todas las horas. O mejor dicho, dame perspicacia para verte en todo, porque Tú, Señor, siempre estás conmigo.
16-12
Te lo pido hoy, en este tiempo de preparación navideña, que me ayudes a cambiar de vida. No solo arrepentirme de mis pecados, sino también transformar mi alma. Deseo vivir para ti. Serte fiel en todo. Me veo, sí, con autoestima; nunca me ha faltado, pero a la vez, dentro de una gran paz, me siento como siervo inútil delante de ti, con una gran confianza en ti, pero nunca llego. Tal vez ni me debiera preocupar el ser así. Bueno, y siendo sincero delante de ti, no me preocupa. ¿Será esto grave? Pues aquí me tienes tal cual soy. Eso sí, sin nervios, sin preocupación, te pido y deseo con tu ayuda seguir por el camino de la perfección.
Mantén durante el día mi alma en contacto contigo. Y te ofrezco todas mis obras y oración por los sacerdotes santos y obispos para que sean santos; danos almas consagradas más santas. Que necesitamos personas consagradas y seglares cualificados de gran santidad y fuerza de apostolado.
Perdona mis pecados, mira que soy tu amigo y no he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, la gracia de imitar tus virtudes.
Atráenos, Virgen Inmaculada.
Gloria a ti, Señor. Necesitamos reconocer tu gloria que es luz, no solo adoración; necesitamos adorarte, mirar a ti, más que a nosotros. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
17-12
Te reconozco, Jesús, como Señor de mi vida, Dios y hombre verdadero. Acojo tu Reino como respuesta a tu amor y a mi deber de adoración y obediencia. Concédeme el privilegio de estar dentro de tus elegidos, a pesar de mis desmanes. Me entrego a ti y a tu Reino con decisión, con respeto, con alegría, amor y agradecimiento. Venga a nosotros tu Reino, Señor.
Prepara, en este adviento que precede al 2000, tu salvación a este pueblo que cada vez se aleja más de ti. Tú que tuviste compasión de la humanidad, ten compasión de la presente. Antes había maldad; ahora, maldad e increencia. Danos a todos a quienes elegiste para el sacerdocio, el don de oración, el don de abnegación y la perseverancia en nuestra decisión de entrega.
Ven en nuestra ayuda, Señor, te lo pedimos, Padre, en nombre de tu hijo; me uno a tu Cuerpo Místico. Concédeme, Virgen María, la gracia de estar hoy cerca de ti y de Jesús con mi corazón; imitar tus virtudes. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
18-12
El árbol de Navidad no me parece una imagen profana; la veo como una representación de Cristo que es luz, cobijo, sombra, fuerza. Arbol iluminado, con una estrella sobre su copa que orienta y guía. Eso eres para mí, Señor Jesús. Desde que naciste. Bajos tus ramas repongo mis fuerzas cansadas; en su espesura refugio mi intimidad. Deseo que seas para mí árbol divino, apoyo de mi debilidad, oxígeno en un ambiente enrarecido por el egoísmo y el pecado.
Dame, Jesús, que vino de Belén ser para todos como Tú para mí: seguridad, apoyo, luz, cobijo. Mis deseos van por ahí. Aquella frase que durante años me ha guiado, toma hoy para mí fuerza mayor: "Señor, unido a ti, darme a las almas". Así quiero ser; así quiero estar siempre. Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad. Sé mi cobijo.
Dadme el don de oración, el don de abnegación, la perseverancia final y celo por la salvación de las almas.
Concédeme, Virgen María, imitar tus virtudes. Atráenos, Virgen Inmaculada, corremos detrás de ti siguiendo el olor de tus virtudes. Pídelo al Padre, por tu Hijo. Que hoy viva del todo una vida digna de un hijo de Dios.
19-12
Tú nos llamaste primero; nos diste la posibilidad y el ser. Sin tu voluntad expresa no hubiéramos existido nadie, Señor y Dios nuestro. Enviaste, Padre, a tu Hijo después del pecado para darnos la posibilidad de salvarnos. Solo nos pides la fe, el corresponder a tu gracia, el cumplimiento de tus mandamientos para hacernos eternamente felices; y nos das tu gracia para liberarnos del pecado, nos das tu Eucaristía para fortalecer nuestras almas. Gracias, Padre. Por obra del Espíritu Santo vino al mundo el Hijo. Me preparo ahora para el nacimiento de Jesús. Deseo vivir del todo inmerso en el misterio para influir en tu Cuerpo Místico.
Ahora viene a mi pensamiento la cantidad de personas que están en la indiferencia o en fe vacilante o negándola. Señor este mundo, este tu pueblo no es como antes; parece que cada persona tiene su verdad y su moral. Cada vez más se pierde la conciencia de pecado. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia, de un modo especial en este tiempo de Navidad, para salir de esta crisis. Y danos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas.
Atráenos, Virgen María, Mirad que soy muy rudo, enséñame los caminos del Señor y divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia. Te pido por mi familia... y nombro a cada uno por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
20-12
En la semana ya de Navidad, pido al Señor, Sabiduría infinita, gustar de su bondad, saborear su grandeza y hermosura, vivir siempre en estado de contemplación. Cuanto más avanza la vida, veo como más lejos la meta de la perfección y a la vez siento mayor paz en el espíritu. Esta paz te la debo, Señor, a ti que me estás enseñando los caminos de la prudencia; el no inquietarme por el porvenir, el confiar en ti.
Ayúdame hoy a estar vigilante, con esa alerta - percepción de sabiduría que me haga advertir en todo tu mano bondadosa. Estar siempre a tu lado; agradecerte ahora y en todo momento tu amor. Danos tu luz. Gloria a ti, Señor. Necesitamos reconocer tu gloria que es luz, no solo adoración; necesitamos adorarte, mirar a ti, más que a nosotros. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
21-12
Esplendor de luz de Israel, Jesús, viniste a alumbrarnos, a darnos esperanza en lo alto. Y mira cuántos hay que desdeñan la luz y permanecen en las tinieblas. Yo mismo nunca acabo del todo de ser malo y nunca soy del todo hijo de la luz; vivo en un claridad tenue o medio nublada. Ten misericordia de mí. Perdona mis pecados, mira que no te he sido fiel y necesito mucho de tu misericordia. Manténme en tu amistad. Dadme el don de oración, el don de abnegación. Te pido perdón por mis faltas graves de ayer.
Ten misericordia de tu pueblo. Deseo estar, como decimos con el Profeta: "Entre el vestíbulo y el altar llorarán los sacerdotes del Señor y dirán: perdona a tu pueblo". Señor este mundo, este tu pueblo no es como antes; cada vez más se pierde la conciencia de pecado. Ten compasión de nosotros Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Ten misericordia de tu pueblo; este pueblo cristiano antiguo, pero que está como postrado en las tinieblas y las sombras de la muerte. Y danos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Que necesitamos personas consagradas de gran santidad y fuerza de apostolado, y menos progresismo y más santidad.
22-12
Se acerca la Navidad; estamos ya en la puerta misma. Señor y Dios nuestro, ayúdame a vivirla con mucho mayor fervor que en años anteriores; que me llame la atención solo porque has nacido, porque es como tu cumpleaños 2000; así lo celebramos, aunque ya sabemos que existe un error de calendario.
Jesús, el deseado de las naciones, la piedra angular que unes los muros de la edificación, ven y salva al hombre que formaste del barro. Ven a salvarnos, Señor. Es difícil, porque muchos no quieren aplicar la salvación a sus almas y tú nada haces a la fuerza. Pero ven a salvarnos, Señor. Primero a los de buena voluntad; a cuantos están en el error, pero desean la verdad. Y danos fuerza a cuantos tenemos esa buena voluntad. - ¡Cómo te lo agradeceré! - Danos fuerza para practicar la el amor fraterno con todos y que lleguen al bien.
Te pido de una manera especial por los católicos llamados progresistas. Es verdad que tienen razón en mucho, pero tal vez sean imprudentes a la hora de exponer sus teorías. Me da la impresión de que por culpa de ellos, muchos después afirman cosas contra la fe. Y se atreven a practicar cosas al margen del dogma. Ten misericordia de los católicos, tu Iglesia, Señor, para que no se disgregue, porque una fuerza de cohesión, y pienso que la mayor, es la unión en la verdad. Por algo decía tu Apóstol: "Haciendo la verdad en el amor", porque el amor en el error es tan difícil que puede hacerse casi imposible.
Dadnos a nuestra familia, que quiere se tuya, celebrar una Navidad en santidad.
23-12
Jesús, nuestro Rey y Legislador; expectación de las naciones: ven a salvarnos, Señor y Dios nuestro. De ti solo viene la salvación. De ti viene el bien y el fruto de nuestras obras. Ayer me decía una persona que la pastoral ha cambiado; que eso de relacionarnos en el Sagrario, hoy no tiene lugar. Que la relación es con el prójimo: ahí está Jesús. Como si los santos que pasaban la noche en oración hubieran estado siempre en el templo sin hacer caso al prójimo. Danos sacerdotes santos, de oración. Que si no todo irá para abajo.
Ven a salvarnos, Señor. Que esta Navidad sea de verdad para nuestra salvación. Danos tu luz. Gloria a ti, Señor. Necesitamos reconocer tu gloria que es luz, no solo adoración; necesitamos adorarte, mirar a ti, más que a nosotros. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
Te pido por mi familia, por mis amigos. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
24-12
En el día de nochebuena, junto al belén recién estrenado, me encuentro hoy contemplando a María y a José, con el Niño sin nacer, buscando posada, ya a primeras horas de la mañana. Hoy sería aún más normal no encontrar nada gratis; en aquellos tiempos más hospitalarios tampoco encontraron. Pero de nada me sirve una compasión lejana si no ayudo en la manera de mis posibilidades a cuantos se acercan a mí. Y ¿quiénes se acercan un día y otro? Solo aquellos que mendigan con su revista en la mano o de otras maneras. He de atender a todos, sin dar ninguna importancia a lo que hago, porque es una miseria no socorrer entre todos a unos pocos que necesitan y viven solo de mendigar. Es fácil mandarlos a instituciones, pero no es ninguna solución.
También he de acercarme a quienes me necesiten por internet; hacerlo con todo el cariño, con solicitud. Y, si además de esto vienen otros más a pedir ayuda, hacerlo. Mi corazón ha de estar hoy y siempre junto a ti, Jesús. Porque la bondad brota siempre del amor que te tenga en todo momento. Dame el don de oración. Y dame también el don de abnegación en esta Navidad. Danos tu luz. Gloria a ti, Señor. Necesitamos reconocer tu gloria que es luz, no solo adoración; necesitamos adorarte, mirar a ti, más que a nosotros. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.
25-12
Navidad.
Un Niño nos ha nacido. Aleluya. Venid, adorémosle. Caminamos con los pastores para adorar al Niño Jesús. Te adoro, Señor, te doy gracias. Consuela ver a millares de personas llenas de fe, abriendo la puerta santa del año jubilar. Te adoro, Jesús en la intimidad de la Iglesia. Yo te adoro en la intimidad de este templo solitario después de haber comulgado; después de la Misa de Navidad. ¡Venid, adoremos! Contemplo a María en los últimos momentos antes del parto y le digo: "El que no cabe en todo el universo, se encierra en tu seno hecho hombre. Y digo lo mismo cuando después de la Comunión: Te adoro con devoción, oculta deidad, que te escondes debajo de estas especies; a ti mi corazón entero adora postrado, porque contemplándote todo desfallece. Te pido por el mundo que se aparta de ti. Cada vez más se pierde la conciencia de pecado. Ten compasión de nosotros. Envíanos tu luz y gracia para salir de esta crisis. Y danos sacerdotes santos y obispos santos; danos almas consagradas más santas. Gloria a ti, Señor. Necesitamos reconocer tu gloria que es luz, no solo adoración; necesitamos adorarte, mirar a ti, más que a nosotros. Te adoro, Padre, Hijo y Espíritu Santo y me entrego a tu bondad. Guárdame en tu gracia, Señor.26-12
La fiesta de la Sagrada familia, después de la Navidad. Venid, adoremos al Señor, después de la Navidad. Te damos gracias por haber venido a este mundo. Suelo oír que todo el año es Navidad. Quisiera durante todo el año adorarte con el amor de ahora, y con mayor amor.
Me uno a los ángeles para adorarte. Permaneciste posiblemente varios días en el Portal. Difícil para los pastores hacer el acto de fe. Más difícil para muchos hombres de hoy. Te pido por ellos; que ilumines su mente y des fuerza a su corazón.
Te pido por mi familia, en este día de la Sagrada Familia; siempre he querido que la mía fuese de verdad fervorosa; y con tu ayuda seguiré con este deseo y con mi actividad. Esta es mi misión; dame fuerza; danos a todos tu gracia. Te pido también por mis amigo; que no me deje llevar de desengaños de algunos, que siga siendo fiel hasta el final, porque puedo ayudarles a perseverar y ellos a mí. Mira cada uno de ellos con cariño y derrama sobre ellos tu gracia y bendición para que sigan por el camino del bien.
27-12
Hoy, Señor, repito en mi pensamiento y afecto el villancico: "Sueñe el pandero, suene el rabel, que el verdadero Dios de Israel, en venturoso día nació y un sol hermoso resplandeció". Deseo que mi oración sea de alabanza y de alegría, celebrando la Navidad durante toda esta semana por lo menos. El pueblo cristiano entero se alegra; deseo gozar con tu gozo, Señor. Gozar con el gozo de cuantos tenemos fe y esperamos el cielo abierto que nos acogerá como patria definitiva. Soy consciente de la brevedad de la vida; todo pasa, sólo Tú permaneces para siempre; y nos has querido salvar. Mi existencia comenzó, pero no tendrá nunca fin. Gracias, Señor. Me gozo en tu nacimiento, oh Verbo Encarnado en Santa María Virgen.
Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, porque el verdadero Dios de Israel, en venturoso día nació y un sol hermoso resplandeció. Has llegado a nosotros. Te agradezco tu venida en mi nombre, en el de mi familia, en el del Pueblo Cristiano, como sacerdote tuyo que soy. Santifica a tus sacerdotes y a tus líderes religiosos.
28-12
Admiro, Señor, el plan de tu salvación. Elegiste a María que dio a luz al mismo Hijo de Dios. ¡Cuánto amo a la Madre de Dios! Nos la diste, Señor, por madre nuestra también. Dio a luz un Rey; el Rey eterno, que no tuvo principio ni tendrá fin. El Omnipotente, el Señor del Cielo y de la tierra. Tuvo el gozo de ser madre y el honor de ser virgen; y no tuvo hijos antes ni después. Oh Virgen María, Madre de Dios y madre mía. Nos muestras a tu Hijo nacido en Belén. Contemplo a través de los villancicos, de las melodías litúrgicas y me gozo contigo en estas fiestas de Navidad.
Hoy solo sé agradecer a la Trinidad todo el plan de salvación; admirarme; contemplar. Y como siempre he de poner la nota de petición te suplico que tu nombre, Señor, sea conocido y honrado por todo el
mundo, y de un manera especial en este pueblo en que vivo. Que reines, Señor en nuestras almas por la gracia. Que sepamos cumplir tu voluntad ahora en la tierra como la cumplen los bienaventurados en el cielo.
No nos dejes caer en la tentación grave ni en el pecado venial.
Vuestro soy, para vos nací. ¿Qué mandáis hacer de mí?
29-12
Faltan tres días para el año 2000; el año imaginado casi como imposible llegar. ¡Faltaba siempre tanto! Todo llega; el tiempo huye. Dios permanece; pero nosotros volamos. El rostro se arruga; el pelo se vuelve cano. Los deseos se cumplen unos, otros quedan en frustración. Te doy gracias, Señor, por todo cuanto me vas concediendo en este siglo. En él he vivido. Si me concedes pasar al siguiente, ya no serán muchos los años que en él viva en este mundo. Que en toda mi vida que resta te mire a ti. Dirige en tu presencia mis pasos.
Me examino en mi relación con la Eucaristía. Mis misas, cómo han sido. ¿Llenas de fervor o llenas de distracción? ¡El misterio de fe! Que no entre la rutina en mí. Mis ofrecimientos de obras todas las mañanas, ¿cómo han sido? ¿Influyen durante el día? ¿Mi oración personal? ¿Realmente hablo con Dios algo todos los días? Le doy gracias por hablar con Él. Mis confesiones. ¿Las practico? ¿Cómo las practico? ¿Hago el propósito firme? ¿Pido perdón al Señor de mis pecados todas las noches al acostarme? ¿Procuro convertirme cada día?
¡Señor en ti espero, a ti amo, perdóname! He de ser agradecido. Pensando un poco más en mi vida de este año que pasa. ¿Cómo he cumplido los mandamientos? ¿Me voy poco a poco apartando de ellos y prendiendo la conciencia de pecado? Triste cosa sería pero posible. Señor, no permitas que pierda la conciencia de pecado, pero líbranos del mal, del pecado. Y no nos dejes caer en tentaciones; no permitas que jamás nos separemos de ti.
30-12
El año nuevo, el del tercer milenio se acerca. Es un año dedicado a la Santísima Trinidad y a la Eucaristía. Procurar cuando pase delante de una iglesia abierta, entrar para hacer una visita al Señor. No olvidar nunca que pueda la visita breve o larga. Intimidad con Jesús. Año de la Eucaristía. La vida es breve, Señor. Ayúdanos a vivir según Tú quieres, según deseas. Que a la hora de la verdad lo que más va a contar son nuestras buenas obras.
He de ir pesando en un propósito. A Jesús lo tenemos en el Sagrario realmente presente en cuerpo, alma y divinidad. Pero también tenemos dentro de nuestro corazón si estamos en gracia a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. No podemos estar siempre junto a la Eucaristía, pero esta otra presencia sí la tenemos siempre, aun cuando vayamos por la calle o estemos en el trabajo. Es el dulce Huésped del alma. Hemos de ser conscientes de ello.
Hay una santa que se distinguió por vivir esta presencia amorosa de Dios en nosotros, Sor Isabel de la Santísima Trinidad. Merece la pena vivir como ella. Fomentar mucho el amor a Dios. Decirle a menudo: Dios mío te amo con toda mi alma. Quiero ser tuyo. Perdona mis pecados. Si fomentamos este buen deseo viviremos en gracia de Dios siempre, pues aunque hubiéramos caído en pecado mortal y no hayamos tenido tiempo de confesarnos, el acto de amor a Dios nos pone en gracia santificante.
31-12
"Acuérdate de las postrimerías y no pecarás", dice el Señor. Hemos llegado al final del año. Alguno será el último. No sabemos cuál. Merece la pena estar siempre preparados. Te pedimos, Señor, el don de la perseverancia final. Muerte, juicio, infierno y gloria, tenlos siempre en la memoria", dice un refrán muy antiguo. Vivir siempre con el deseo del Cielo, con la certeza de la muerte, pesando que un día Dios me juzgará. Darme cuenta sobre todo que me juzgará sobre el amor. El amor a Dios y el amor a mi prójimo. Esto sobre todo.
"Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber..." Venid. Tener esta esperanza. Pero que si del amor del Señor y de mis prójimos me olvidare, que al menos el santo temor de Dios me haga conducirme hacia el bien. Que solamente hay una oportunidad en este mundo y es preciso aprovecharla.
Deseo vivir y morir, Señor, en vuestra Santa Fe, serviros en esta vida y después gozaros en el Cielo.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Ayúdanos a perseverar, Virgen María. Danos un feliz año 2009, en la gracia del Señor; sé nuestra mediadora.