ÍNDICE Y TEMAS DE ESTA SECCIÓN

000.- ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS

I.- CORAZÓN DE JESÚS. AMOR ARDIENTE

II.- La Creación y los Hijos de Dios

III.- DIOS AMOR SUPREMO

IV.- Dios creador del Cielo y de la Tierra

V.- DIOS ES AMOR

VI.- DIOS: La Divina Misericordia, segundo de Pascua

VII.- El ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA Y EN LA REVELACIÓN

VIII.- JOSÉ SAN DÍA 19 MARZO

IX.- POR LA MISERICORDIA DE DIOS SOMOS JUSTIFICADOS POR LA FE

X.- MARÍA EN LA PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS

XI.- VIRGEN MARÍA, EN TIEMPO PASCUAL. MAYO

XII.- MARÍA Y LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS

XIII.- MUERTE LA

XIV.- PROMESAS DE DIOS LAS

XV.- REVELACIÓN DIVINA LA

XVI.- REVELACIÓN LA Y SU ACOGIDA

XVII.- SACRIFICIO DE CRISTO Unidos al

XVIII.- SACRIFICIO EL

XIX.- SALVACIÓN DEL ALMA LA

XX.- SALVACIÓN: JESÚS NOS REDIMIÓ

XXI.- VIDA ACTUAL LA Y LA VIDA ETERNA, REFLEXIÓN AMOROSA

 

000.- ADVERTENCIAS Y CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS

El retiro mensual tiene gran importancia. Hoy se llama día de "desierto". Se puede celebrar en ocasiones con algunos amigos en la fe; en otras, en total soledad. Hoy te brindo un día de oración y reflexión personal; antes lo hice yo en total soledad. Es importante, sí, ver, considerar, discernir, dilucidar, formar criterios de fe. Pero quedaría manca la labor sin orar sobre ello: pedir, suplicar a Dios su ayuda, por medio de su Hijo Jesús y de María la Madre de Dios. No cansarnos de "mendigar" la ayuda del Señor: "Mirad que soy muy pobre, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar..."

 

En esta serie hay dos tipos de retiro: el individual y el colectivo. Desde hace treinta años varios amigos sacerdotes nos reunimos dos veces al año para celebrar retiro espiritual. En verano, cuatro días. En Pascua, una mañana. Te ofrecemos aquí varios puntos de nuestro retiro, con el fin de que te pueda ser útil. Tú verás enseguida si se trata de una u otra modalidad. Pero en ambos casos puede ser muy útil el practicarlo e incluso puede servir de guión para dirigir retiros a amigos, fieles, compañeros católicos.

Antes de comenzar el retiro, desconectar de los asuntos normales anteriores. Ponerse en presencia de Dios. Ser consciente de que vamos a tratar unos temas con Dios para nuestra vida interior. No entrar en rutina. No se trata de mero estudio. Se trata de hablar con Dios de unos temas que nos interesan. Después, formular un propósito muy concreto relacionado con el examen particular, con los propósitos generales de los últimos Ejercicios, con la última confesión o de comienzos de año.

EXAMEN PRÁCTICO

Nota: Viene bien con ocasión del retiro mensual dedicar un buen rato al examen práctico. Es decir, algunos puntos muy concretos sobre vida interior. Ofrezco aquí tres cuestionarios que pueden ayudar. Puedes elegir uno o más temas de examen en el libro aquí presente: "Exámenes de vida interior".

 

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CONSEJOS PARA TODOS LOS RETIROS:

Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:

La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.

En la práctica:

1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.

2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.

3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.

4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.

5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.

6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.

Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.

Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.

Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.

Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado

 

ADVERTENCIA FINAL

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

TERMINAR EL RETIRO DANDO GRACIAS A DIOS POR TODO; PEDIRLE PERDON DE LAS LAGUNAS; HACER PROPOSITO FIRME. Y NO OLVIDAR DE DEDICAR BUEN RATO A LA ORACION DE PETICION. EL PRÓXIMO RETIRO APARECERÁ D.M. EL MES QUE VIENE.

 

 

 

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Algo práctico y positivo para el retiro, aplicable a todos los retiros y a las meditaciones diarias:

La afirmación es una técnica simple pero enérgica. Puede sanar y transformar nuestra voluntad y nuestras convicciones hasta arraigarlas profundamente. Aprovechando esta realidad psicológica, podemos cambiar nuestros pensamientos vanos en criterios firmes y santos. La palabra escrita y hablada es el vehículo que nos ayuda en este menester. Tiene mucha relación esto con lo sabido de la autosugestión.

En la práctica:

1.- Fijarme en un aspecto de mi vida que quiero cambiar o sanar. Decidirlo ya.

2.- Formular una frase sencilla que lo integre. Escribirla. Repetirla varias veces.

3.- Formular de esta manera el propósito de la meditación y repetirlo cada día.

4.- Formular de esta manera el propósito del retiro y repetirlo cada día.

5.- Formular de esta manera el propósito de la confesión y repetirlo cada noche.

6.- Para no agobiarme procurar unificar todo esto sin multiplicar más de lo necesario.

Nota 1. Para que esto funcione hay que procurar la frecuente repetición. Que la afirmación sea concreta. Que tenga emoción. Que esté convencido yo de que me va a ayudar a mejorar.

Nota 2. Tomar conciencia del subconsciente. Por ejemplo: Si yo digo esta afirmación: "Voy a ser desde hoy bondadoso en mis conversaciones sobre los demás". Mi subconsciente, me reprocha y me dice: "mentira, no vas a ser". Yo no me doy cuenta del subconsciente, pero ahora lo advierto.

Pero tengo que tomar conciencia del subconsciente. Para ello: en una hoja de papel poner dos columnas. A la izquierda, mi afirmación. A la derecha, lo que me sugiere; todas esas cosas negativas que llevo en el subconsciente. Repetir la frase positiva, poner a la derecha cada una de las creencias contrarias. Acto seguido ir sustituyendo cada una de las creencias negativas a la frase, por otras positivas contrarias. Leer de vez en cuando.

Por fin, una vez que han pasado a la conciencia todas las pegas, en una tercera columna voy sustituyendo las "creencias negativas" por pensamientos y sentimientos positivos que emanan del Yo Superior. Por ejemplo, el "mentira, no vas a ser" lo sustituyo por este otro: "Desde ahora mismo empiezo a ser bondadoso. Ya he comenzado

 

 

ADVERTENCIA FINAL

PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

 

ADVERTENCIA FINAL

PARA NOSOTROS ES MUY IMPORTANTE EL RETIRO

Necesitamos dedicar un día al mes al retiro espiritual: medio día en soledad al menos relativa. Día de revisión, de meditación de encontrarnos más próximos a Dios. No es necesario hacerlo varios juntos; bueno sería, pero no siempre es posible. Cuando se hace solo es más "desierto".

Estar sobre todo ese día como la esponja en el mar, sumergidos en Dios. Que las aguas de su amor nos vayan penetrando por esos poros tantas veces ajenos al Señor. Permanecer envueltos en el silencio exterior y sobre todo interior. Dentro de su paz.

Pero no creas que el enemigo de tu paz te va a dejar en perfecto sosiego. Quizás te suscite inquietudes acerca del pasado o del futuro; quizás cunda en tu alma el desaliento o la tristeza. Por eso no vayas a pasártelo bien en esa especie de unción romántica. No vayas a gozar; vete a buscar a Dios. Y tampoco vayas con temor a fantasmas. Pero ayúdale a Dios a que te ayude. Desecha los pensamientos deprimentes, pero sin ponerte a dialogar con ellos. Dile al Señor: ¡Señor, yo te amo; en Ti confío y creo en tu amor!

Mucha gente practica el retiro mensual. Incluso gente trabajadora lo hace con el plan Zen o yoga cristiano. Los conozco, aunque no he estado todavía con ellos.

TERMINAR EL RETIRO DANDO GRACIAS A DIOS POR TODO; PEDIRLE PERDON DE LAS LAGUNAS; HACER PROPOSITO FIRME. Y NO OLVIDAR DE DEDICAR BUEN RATO A LA ORACION DE PETICION.

 

I.- CORAZÓN DE JESÚS. AMOR ARDIENTE

1.- San Juan Eudes ardía con gran amor hacia el Corazón de Jesús y de María. Fue padre de este culto tan dulce. Contemplo a este santo modelo de amor. Él escribía; él predicaba; él amaba y exhortaba. ¡Quién pudiera vivir así! Dame, Señor, fuerza para aspirar a este ideal; vivir por Vos.

2.- Para llegar a este amor es preciso renunciarse a sí mismo. Así quiero vivir: con espíritu de renuncia: caprichos, honores, pasarlo bien. Ayúdame a ello, Virgen María, pídele a Jesús por mí.

Es muy sutil la renuncia, pero he de hacerla por vuestro amor.

3.- Darme a Jesús para unirme a su corazón en la virtud, en la caridad y en la humildad. Ven en mi ayuda, Señor. A ti te ofrecemos nuestro corazón. Te lo donamos y lo consagramos. Tómalo, recíbelo entero y, por favor, mantén esto en mi memoria: Te adoro, Corazón de Jesús, te adoro Padre y Espíritu Santo.

4.- Los santos devotos del Corazón de Jesús han sabido vencerse a sí mismos por amor a Él. Un caso sencillo y concreto: Santa Margarita odiaba el queso, y cuando entró en el convento a sus veinticuatro años, se contrató que nunca la obligarían a comerlo. Después de varias horas de oración, venció esta repugnancia y el Señor la Premió. Conviene aplicar este ejemplo a nuestra alma.

5.- Jesús prometió a Santa Margarita que la haría más útil a la orden que lo imaginado por la superiora; pero no le concedieron en su día hacer la profesión por miedo a las vías extraordinarias que tomaba su espiritualidad.--- He de ponerme en manos de Jesús para que me conceda ser útil a pesar de lo poco que se espera de mí.

6.- Me abrazo al Corazón de Jesús con todos sus tesoros de amor y de misericordia, de santificación y de salud.--- Jesús, de los hombres sólo recibes ingratitudes, frialdad y menosprecios. Dame tu fuerza para reparar y compensar en algo tanto desprecio. Tú eres nuestra fuerza.

7.- La realidad divina del Corazón Eucarístico de Jesús; fermento de una civilización nueva. Él es hogar de caridad divina: el que traerá la paz a este mundo belicoso; así decía Pío XI. Y

Juan Pablo II, en la misma línea, nos asegura: "Todos los males del mundo pueden superarse, si fomentamos la adoración eucarística perpetua". Es hora de reaccionar. Nos quejamos mucho y tenemos razón, pero hemos de pasar a obrar algo. Ir al Corazón Eucarístico de Jesús; permanecer horas en largas vigilias junto al Santísimo Sacramento, y así permitir que se derrame e inunde la tierra entera. "¡Ven Corazón Sagrado de nuestro Redentor! Comience ya el reinado de tu divino amor!"

8.- Pregunto confiado a Jesús, como le preguntaban los hijos del Zebedeo, Juan y Andrés: "¿Maestro, dónde moras?" Y Él les contestó: "Venid y lo veréis". Ojalá que tú y yo formulemos hoy esta misma pregunta al Señor. Y parece que escucho la respuesta con plena claridad: "Ven y mira". Mira, sí, a la iglesia, y mira al sagrario. Allí habito hoy, aunque esté olvidado por la mayoría de los cristianos. Es preciso acercarse. De este manantial de amor, "sacaremos agua con gozo": fervor para nosotros mismos; bendición y conversión para un mundo paganizado; y lo que es más difícil, vuelta al regazo del Padre de tantos hijos pródigos que un día se acercaron al Sacramento, y con el tiempo han caído en la indiferencia.

¡Señor, sálvanos! Perdona a tu Pueblo y ten misericordia. Negócialo con el Padre. El valor de tu Sangre eucarística está por medio.

 

 

II.- La Creación y los Hijos de Dios

 

LA CREACIÓN

PLAN DE DIOS: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza".

1. - Para nuestra consideración, lo importante no es la primero, "hagamos al hombre", sino lo segundo, "a nuestra imagen y semejanza". Tener en cuenta que el Génesis repite esta idea tres veces en pocas líneas. "A imagen de Dios los creó". Tenemos que

pensar en esto; en el modo como Dios nos creó. Somos imagen viva de Dios.

2. - Nos ponemos a pensar: ¿Qué es más la imagen de la Virgen, o nosotros?...(Opiniones)

- Sin duda ninguna, somos más nosotros. La imagen de la Virgen es algo muerto, hecho de madera o de barro. Nosotros somos imagen viva. Siempre la vida está por encima de lo inerte. La imagen de la Virgen es obra de un hombre...nosotros somos obra de Dios. Está muy por encima la obra de Dios que la obra de un hombre. ¿Seremos nosotros más o menos que un crucifijo? (Opiniones). - Sin duda. Nosotros estamos muy por encima de los crucifijos.

Por las mismas razones. Somos más dignos de veneración que una imagen muerta. Y tened en cuenta que una imagen de la Virgen no tiene capacidad redentora con Cristo. Nosotros sí la tenemos. ¡Cuántos se ocupan en el mundo de cuidar y adornar las imágenes muertas, y qué poco se cuidan las imágenes vivas...! ¡Cómo tenemos que cambiar!

3.- Recuerdo de una manera muy lejana los tiempos anteriores a la guerra. ¡Qué terror en la mentalidad de muchas personas! Estaban quemando los rojos las iglesias...Incendiaban las imágenes de Virgen y de Cristo. ¡Pues cuánto peor es arrastrar por el suelo la imagen viva de Dios! Y la arrastras la tuya, cuando cometes un pecado mortal. Y arrastras la imagen de Cristo en los demás si les mueves a pecado.

 

4.- Tu imagen viva de Dios puedes presentarla o moviendo al pecado o inspirando veneración. ¿Qué diríamos del que presenta a Cristo provocando a pecado? Un enemigo que pinte un crucifijo obsceno... Y ¡cuántos son imágenes vivas de Cristo y van provocando a pecado! Piénsalo bien.

a) Vamos a hacer un acto de fe muy profundo, para darnos cuenta exacta de esta verdad.

En tu actuación por la vida puedes pasar o destruyendo imágenes vivas, o restaurando imágenes vivas.

No serías capaz de dejar que un Cristo se queme, como el de esta capilla, ¿y vamos a dejar arruinarse a las imágenes vivas de Dios? Es un caso de conciencia.

Esta meditación la terminaremos en la capilla. Junto a ese Cristo que fue profanado.

Petición: gracia a Cristo para tener de mí y de los demás la visión que El tiene. Es Dios y considera que merece la pena dejarse destruir totalmente para restaurar esta imagen preciosa de Dios en mí, destruida por el pecado. Merece la pena hacer por los demás lo que El hizo por mi. Vamos a orar con toda el alma.

 

HIJOS DE DIOS

5.- No sólo somos imagen viva de Dios. Somos mucho más: hijos de Dios. Porque nos ha creado. Porque nos da su vida. San Ignacio dice: "Porque nos está creando."

- Recordar aquí la historia de Moisés. La hija del Faraón no era madre de verdad porque no le comunicó su vida. Dios sí nos da su vida. Como chorro de luz que inunda nuestra existencia. Y lo malo del pecado es que corta ese chorro de luz. Para que uno fuera padre de un animal, tendría que transformar a ese animal en hombre. Aplica a nuestro caso. Por eso hablando en términos de fe hay más diferencia entre un pagano y un cristiano que entre un pagano y un animal. Lo mismo podemos decir con relación al pecado mortal: mayor distancia entre un hombre en gracia de Dios y uno en pecado grave que entre ese hombre y un animal.

6.- Cristo viene al mundo. a) "Para que tengamos vida y la tengamos en abundancia". ¡Vida divina! La gracia es semilla de Dios. Y toda semilla tiene germen. El germen de la gracia es Dios.. b) 1 Juan 3,1 "Grande es la bondad de Dios que ha querido que

nos llamemos hijos suyos y lo seamos en realidad". Si no tuviéramos esta vida divina, no lo seríamos en realidad. Somos más hijos naturales que adoptivos. Ciertamente el único Hijo natural de Dios es la segunda Persona de la Santísima Trinidad. Por eso podemos decir que somos un intermedio entre hijos naturales e hijos adoptivos. Sin embargo decimos "hijos adoptivos" por no confundir y pensar que nos comunica su esencia. Nos comunica su vida, pero no su esencia, pues seríamos Dios.

Recordar cómo San Luis Rey de Francia besaba a sus hijos cuando nacían. Y de qué modo después de bautizados. Les decía: "Hijos mío, hasta ahora eras sólo hijo mío; desde ahora eres también hijo de Dios".

7. - ¿Cómo nos comunica su vida? Cristo nos toma y nos une a El. Cristo me injerta en El. Yo, unido a Cristo, comienzo a recibir la vida divina.

8. - CONSECUENCIAS: a)Sentido de dignidad divina. No mirar sólo si es pecado o no es pecado una cosa. Vivir con elegancia y dignidad. Decimos a Dios "Padre Nuestro". Hay muchas cosas que se pueden permitir a un pagano, pero no a un cristiano. Imagínate en la acera borracho al hijo de una gran personalidad...

b) Sentido de igualdad. Juan XXIII invitado a casa de un rey pensaba. Es un hermano. Hijo de Dios como yo. Somos todos grandes. No se concibe tenerse a menos en tratar con otra persona. Es negación del cristianismo.

c) Sentido de ayuda incluso en lo humano. Así tiene que ser entre hermanos.

d) Sentirse amado por Dios. Para algo es tu padre.

9. - a) Los hijos heredan. Algunos se frotarán las manos pensando en la herencia. Primero pensar en la herencia de las cualidades: amplitud de miras, grandeza de corazón, generosidad de entrega. Dios que es la misma pureza. ¡Esto es para entusiasmar a cualquiera!

Merece la pena esforzarse. ¡Qué me importa el sacrificio! La renuncia ya no es renuncia. ¿Quién elegiría una peseta si le ofrecen muchos millones? Eso hacemos cuando nos vamos detrás de los placeres que terminan y abandonamos a Dios.

b) Los hijos heredan la empresa. Nuestra empresa es la de Dios. La de Cristo, la salvación de los hombres, nuestros hermanos. Nuestra empresa ha de ser ésta. Vamos a trabajar en ella con toda el alma.

c)Heredáramos también la casa del Padre. El cielo. No fijarnos sólo en esto. Pero sí vivir con esta ilusión. Vamos a amar al Padre. Esto vendrá ya por añadidura. Será la consecuencia.

 

Este retiro está tomado de unos apuntes de los Ejercicios Espirituales de Francisco Morentin. Merece la pena profundizar en él. Da suficiente materia para más de una mañana de retiro

 

III.- DIOS AMOR SUPREMO

 

1.- Me recojo interiormente. Me doy cuenta de que no se puede pasar de la vida ordinaria al día de retiro sin antes ir entrando en él, dejar las ocupaciones y preocupaciones habituales. Hoy deseo profundizar en el amor de Dios a los hombres, a todos, a mí. Para ello me voy a fijar en dos aspectos, uno de ellos más "a la vista", la Naturaleza, la Creación. Otro, el revelado por el mismo Dios en su palabra, en la Biblia; el revelado sobre todo en el mismo Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, en Jesucristo.

2.- Abro los ojos del alma. Imagino. Me abstraigo de otros pensamientos, casi mejor imaginar o contemplar la misma naturaleza. Ver el sol, las plantas, el río manso o alborotado, la naturaleza pura en suavidad. Ver un día de primavera naciente o un paisaje nevado y sin viento. Ver ahí reflejada la bondad de Dios en la creación. Le alabo, confío, me entrego.

3.- La naturaleza también tiene un aspecto severo, cuando está embravecida: vientos fuertes, trombas de agua, calores implacables, tormentas, desbordamientos de ríos. Lo contemplo también y quiero ver en eso lo "incomprensible" de Dios, su inmensa majestad; el aspecto oscuro de mi fe reflejado también en la misma naturaleza. Pero mi opción ya está hecha hace tiempo por Dios, por la fe. Y confío en Él, en su bondad y amor, a pesar del dolor, de las pruebas que ofrece la mi misma fe. Mi confianza en Dios es ilimitada, aunque no vea el total de la creación, como me parecía verlo en la mañana bella de primavera, en el río manso, en el paisaje nevado. Dios es bueno y misericordioso, e inmenso e incomprensible.

4.- Y exclamo con el salmo 145, 15-16: "Los ojos de todos en Ti esperan, Señor. Y Tú les das el alimento en el tiempo oportuno; abres Tú la mano y llenas a todo ser viviente de bendición". Lo repito varias veces con confianza sin límites en mi Dios y Señor. Dios hizo al hombre santo y feliz. La transgresión de la ley del amor, de la ley de Dios ha traído el dolor y la muerte. Los cardos y las espinas vienen como consecuencia del pecado. Pero también sigue habiendo abundancia de rosas, de manantiales de agua, de gozo y placer en el mundo. Todo va entretejido, y todo lleva hacia el bien de los que aman a Dios.

5.- Pero no me fijo tan sólo en la naturaleza. Deseo ahondar en la Palabra de Dios. Ésta nos revela el carácter de Dios. El mismo Dios nos habla de su amor, de su misericordia y piedad para con los hombres. Así le dijo a Moisés: "Yo haré que pase toda mi benignidad ante tu vista" (Ex. 33, 18-19) "El Señor es compasivo y misericordioso; lento a la ira y rico en clemencia; que usa de misericordia hasta la milésima generación, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado". (Ex. 34, 6-7).

6.- El maligno quiso trocar la palabra de Dios de manera que el hombre la entienda en el sentido más terrible, para que los hombres mirasen a Dios no con temor reverencial y amoroso, sino con temor servil: un ser severo e implacable. Dotado de una justicia inexorable que nada tiene que ver con la misericordia. Para elevar nuestra esperanza y confianza en Dios, envió el Padre a su Hijo. Que fuera de la misma naturaleza humana. Que viviera entre nosotros.

7.- Y así el Hijo de Dios descendió del Cielo y se hizo hombre en el seno de la Virgen María. Y dijo Jesús citando a Isaías: "... Me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; a predicar a los cautivos la liberación, y dar la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y a promulgar un año de gracia del Señor" ((Is. 61, 1-2) (Lc. 4,18). En cada acto de su vida, Jesucristo mostraba amor, misericordia y compasión hacia todos. Tomó la misma naturaleza de los hombres para poder comprendernos, vivir nuestras preocupaciones, ser en todo igual a nosotros, menos en el pecado. La gente se sentía atraída hacia Él. Los niños lo veneraban. Les gustaba sentarse en sus rodillas y aceptaban su caricia gozosos. Su rostro irradiaba mansedumbre, simpatía, benignidad y amor a todos. Lloró junto a Jerusalén, la ciudad amada que rehusó recibirlo. Su vida fue abnegada y solícita hacia todos.

8.- A través del carácter de Cristo se nos revela el carácter de Dios. Del corazón del Padre brotan ríos de agua viva, de ternura, misericordia y bondad; todo esto lo refleja el Dios hecho hombre, Jesucristo, con su manera de ser y de actuar. El Padre quiso que su Hijo muy amado descendiera de los Cielos y se encarnara en el seno de una madre virgen. Y aquí sufrió por salvarnos. "Y por sus llagas nosotros sanamos" (Is. 53,5)

9.- El Padre celestial dispuso la venida de Jesucristo porque nos ama. Fue el mismo Dios quien sufrió la pasión y muerte por nosotros. El infinito sacrificio de Cristo a favor de los hombres expresa el amor de Dios hacia la humanidad caída. Leemos en 2 Cor. 5, 19: "En Cristo, Dios reconcilia al mundo no imputándole sus pecados y confiándonos la palabra de la reconciliación". El precio pagado para salvarnos es el mismo sacrificio de Cristo.

10.- Queda ahora ver "la anchura, la profundidad, la altura del amor del Padre hacia todos nosotros. Jesús al tomar nuestra naturaleza eleva a la humanidad. Este amor incomparable de Dios a nosotros nos hace hijos suyos. ¡Hijos de Dios! ¡Casi nada! ¿Cómo podré agradecer? ¿Qué le entregaré al Señor? ¿Qué menos de amarle, darme a Él, confiar, servirle en mis hermanos los hombres? Y Dios lo que da lo mantiene. Sólo quiere que sepamos corresponder.

11.- Ahora vuelvo a leer estos puntos. Me sumerjo en el amor a Dios. Fijo en mi alma estas ideas para vivirlas día a día. Pido fuerza a la Virgen María, a Jesús. Deseo de verdad que sean criterio de mi vida, no mero aprendizaje de unas verdades hermosas. Termino rezando un misterio del Rosario.

Inspirado en el libro "El camino a Cristo" de Elena G. de White cap. I

 

IV.- Dios creador del Cielo y de la Tierra

1.- Intentar recogerme profundamente, aplicar toda mi atención a lo que estoy haciendo: un día o unas horas de retiro delante del Señor para que sirva de empujón a mi vida espiritual. Para que mi acción de ayuda, amor, evangelización hacia otros, sea más eficaz, par que el Reino de Dios se extienda más y mejor. Dios me creó, está junto a mí en mi alma. Está junto a mí en el Sagrario si estoy en la iglesia. Me siento suyo. Canto solo si lo hago en soledad; y si lo hago en compañía, con otros: "Dios de amor, blanco pan: te adoramos con fe. Para siempre serás nuestro Dios, nuestro Rey".

2.- Hoy, Señor, quiero meditar en Ti, Creador del Cielo y de la Tierra, creador mío. He de repetir en mi oración frases como éstas: "Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra". "El que me creó descansa en el fondo de mi corazón". "Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor, Dios, Rey celestial". "Dios Padre Todopoderoso". "Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la Tierra". "Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás". "He sido creado para adorar a Dios, para amar a Dios". "El hombre ha sido creado para adorar y hacer reverencia a Dios nuestro Señor, y mediante esto para salvar su alma" (San Ignacio). "Los Cielos narran, la gloria de Dios y sus obras las anuncia el firmamento.

3.- Recordar las prueba de la existencia de Dios Creador; en concreto la del movimiento. Lo que se mueve tiene que tener un motor, alguien que lo haya puesto en movimiento. El Universo entero se mueve, luego alguien lo ha puesto en movimiento. Ese motor no puede ser él mismo. El hombre, sí, se mueve él mismo y muchas máquinas, pero alguien inicialmente o remotamente los ha puesto en movimiento, padres, otras causas. ¿Pero a éstos quién los puso en movimiento? Tenemos forzosamente que llegar al primer motor inmóvil, a Dios. Señor, dadme el don de oración, el don de abnegación y la perseverancia final; dadme también celo para la salvación de las almas y Dios mío, te adoro, te respeto y amo, te agradezco la grandeza tuya.

4.- Veo un orden maravilloso en el Universo entero. Los astros giran en sus órbitas en constante movimiento y no chocan unos con otros; siempre trazan las mismas trayectorias. El grano de trigo germina y fructifica en espiga. Lo que parecía desorden y corrupción termina por fructificar. Los ciclos y las estaciones se repiten en orden. Y no hay orden sin ordenador: ¿Puede un libro quedar escrito simplemente lanzando al aire sus letras componentes? Nada queda ordenado por la casualidad. Oh Dios, Tú eres nuestro gran Ordenador. En Ti creemos, esperamos. A Ti amamos.

5.- El origen de la vida. ¿De dónde viene el hombre y todo ser viviente? ¿De sus madres? ¿Y ellas a su vez? Pero nadie puede crear, lo que se dice "crea", un solo átomo. ¿Vienen de seres inferiores en evolución? ( La ciencia evolucionista cada vez se constata más que tan sólo es una hipótesis). En todo caso, ¿cómo comenzó a existir la primera materia viva? Es preciso admitir un ser superior creador. Es Dios. Y en cualquier supuesto, este Dios crea de forma inmediata todas las almas en el momento de la concepción. --- Abismarme en Dios Creador. Misterio grande el comienzo de la vida en cada ser que la posee.

6.- ¿A mí quién me creó? Veo que vengo de mis padres, pero nadie puede crear un único átomo. Procedo, por generación, de mis padres, pero no por creación de ellos. El Ser Supremo, Dios, otorgó a la Naturaleza estas fuerzas. Él se reservó crear una a una, en el momento de la generación, las almas de cada persona. Y nos dotó a cada ser humano de entendimiento y voluntad. Y por eso mismo somos imagen y semejanza de Dios. "Sin Él nada fue hecho de cuanto existe". Nadie, sino Dios sabe hacer ojos que vean, oídos que oigan... Es cierto que hombres sabios han hecho corazones o pulmones artificiales para ayuda del hombre, pero ¡cuánta diferencia con los naturales! Y nunca los han creado de la nada, sino de materia preexistente. --- Agradezco, adoro y amo a Dios que es nuestro Creador.

7.- Sí; Dios me ha creado a su imagen y semejanza. Todo hombre es imagen de Dios. Por eso el ser humano es digno de respeto y veneración. El que vive en gracia santificante además es imagen viva de Dios, hijo de Dios, y miembro vivo del Cuerpo Místico de Cristo. ---- Señor, gracias. Ayúdame a con dignidad y consciente de este gran misterio que hay en mí mismo.

8.- Este Dios que me ha creado desea vivir en amistad con nosotros. Por eso afirmó: "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él". (Jn. 14, 23-24). Lo único que me pide es amarle, guardar su palabra. He de ser consciente de esto y vivir esta realidad de fe. Exponerlo a Jesús en el Sagrario. Pedirle. Agradecerle esta maravilla. Vivir consciente en todo tiempo mi fe. "Señor Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la Tierra, en toda la Tierra".

9.- Si Dios que me ha creado no me conservara en todo momento, desaparecería, quedaría anihilado. "Si la fuente deja de manar, pronto se seca el arroyo". Tú, mi Dios eres la fuente de la vida y de la existencia. Dios envuelve mi vida mucho más que el agua la esponja, o el airé a las aves. Estoy inmerso en Dios. Soy consciente de que me conserva y de que me ama.

10.- Este Dios Creador es Padre. Por eso le digo: Padre nuestro que está en el Cielo. Se lo repito ahora varias veces, sintiéndolo, gozando de este amor divino que, además de crearnos a su imagen y semejanza, nos ha hecho hijos suyos.

11.- Dios me ha dado todo, luego yo soy de Dios. Y entono en el fondo de mi corazón: "Yo soy de Dios, oh dulce pensamiento que anega el alma en celestial amor. El mismo Dios morar gustoso quiere en mi pobre y frío corazón. Yo nada anhelo, yo soy feliz, que el Rey del Cielo ya mora en mí". Y a la vez he de comunicar esta alegría y felicidad de una manera u otra a cuantos me rodean. Y de vivir para ayudar a ser felices a cuantas más personas mejor. Sea éste mi carisma: Sentirme de Dios y poder comunicar mi vivencia de un u otra manera.

12.- A Ti te toca mandar, Señor, a mí obedecer. Sería un ladrón si me sustrajera a tus mandatos. Soy propiedad de Dios; soy hijo de Dios; Dios es mi Señor, mi Padre, mi todo. "Tomad, Señor, y recibid toda mi voluntad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi libertad. Vos me lo disteis, a Vos Señor lo torno. Todo es vuestro. Disponed de todo a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta". (De San Ignacio). Tengo que pensar en Ti, amarte, ser santo sin que me arrastren al desorden mis pasiones. He de entregarme con tu ayuda al servicio del prójimo.

 

 

V.- DIOS ES AMOR

1.- Todos los católicos estamos convencidos de que Dios es amor. En este retiro vamos a intentar introducirnos en el corazón mismo de Dios y contemplar su amor. Él nos ilumine, nos dé su fuerza y su amor para saber corresponderle de veras y nos dé compunción de corazón, llena de paz para y dolor de amantes, para arrepentirnos del pecado, la traición al amor que Dios nos tiene. La misma razón nos ilumina para creer en el amor de Dios. A fin de cuentas no tenía ninguna necesidad de crear al género humano ni nada. Él es eternamente feliz y por puro amor nos ha creado. La revelación abunda en detalles del amor que Dios tiene a la humanidad. En el A.T. los Profetas. En el N.T. no hay más que apreciar la vida de Jesús y el comentario que de Él hacen los distintos libros.

2.- Abro y leo despacio el capítulo 16 del profeta Ezequiel. Me voy fijando en algunos de los primeros versículos: "Cuando naciste no se te lavó en agua para limpiarte... Ningún ojo se apiadó de ti... no eras digna de compasión. ... Yo pasé junto a ti y te vi agitándote en tu sangre... creciste... tu cabellera creció, pero estabas completamente desnuda... Entonces pasé yo junto a ti y te vi... Y cubrí tu desnudez; me comprometí con juramento, hice alianza contigo... Yo tuve misericordia de ti". Repito varias veces estos retazos del capítulo 16. Me doy cuenta de la revelación. Es una alegoría que se refiere al Pueblo de Israel. Por aplicación, a todos y a cada uno del pueblo y a cada uno de cuantos creemos en Yahvé. Me siento acogido por Dios. Él me amó primero; en Él puedo confiar que me ha traído al mundo.

3.- Habla claramente de "Hice alianza contigo y fuiste mía". Un desposorio místico de Dios con el hombre. La alianza es entre dos, pero parte de uno. No puede partir del hombre porque es incapaz de ningún pacto con Dios. Es ocurrencia de Dios mismo. Y sigue el Profeta en los siguientes versículos: "Te adorné con joyas... Brillabas así de oro y plata, vestida de lino fino... Tu nombre se difundió entre las naciones... " Dios no solamente la hace esposa, la hace preferida. Esto, referido a nuestra alma es maravilloso. Pero vamos a ver la correspondencia. ¡Historia de tus amores, historia de mis pecados!

4.- Y seguimos avanzando en el capítulo: " Y tú te pagaste de tu belleza y te aprovechaste de tu fama para prostituirte..." Primer pecado: aprovecharse del don de Dios para nuestros desvaríos, para nuestro pecado. Nos hemos apropiado de sus dones en oprobio del Creador. "Y sucedió incluso que tomaste a tus hijos y a tus hijas que me habías dado a luz y los sacrificaste como alimento..." (Hace alusión al dios Moloc). "Te construiste un prostíbulo; te hiciste un alto en todas las plazas..." Tremendo el pecado del hombre ayer, hoy y siempre. Los dones de Dios revertirlos contra Él mismo. Primero, apropiárnoslos. Segundo, despreciar y luchar contra el mismo Dios. Es verdad que no todos llegan a estos desmanes, pero yo, mimado de Dios, colmado de gracias, ¿qué he hecho con tantos dones que Él me ha dado? Rebeldía ante la gracia de Dios. Donde abundó la gracia, abundó el pecado. ¡Historia de tus amores, historia de mis pecados! Me humilló con confianza, pero me humillo ante Ti, Dios, mío que te has entregado a mí y yo así lo pago...

5.- La fidelidad de Dios es total pase lo que pase. Ver Ro. 5, 20. "Mas la Ley intervino para que abundase el pecado; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia". Historia de mis pecados, Historia de tus amores". Junto a la compunción del corazón experimento ahora en mi alma la dicha enorme de ser amado por Dios con total fidelidad a lo que Él creó. Y a la vez un total agradecimiento y una promesa de serle siempre fiel. Me has reconquistado, Señor, tantas veces... Dios lo hace todo para poner fin a mis infidelidades. Nunca se deja ganar. Dios reconquista a su esposa. ¡Cuántas veces nos ha reconquistado! ¿Hasta cuándo, Señor, continuarán mis pequeñas o grandes traiciones, mis infidelidades?

6.- Y llega la Nueva Alianza. Va a resultar que todas las prevaricaciones de Judá serán un motivo mayor para la Nueva Alianza. Y ahora la restablecerá como Alianza Eterna. Dios ahora se va a entregar a sí mismo en su segunda Persona, el Verbo, en Jesús. La Nueva Alianza también es gratis, parte de Dios. "La prostituta no puede salir de su propia condición". Dios ha hecho todo lo posible por atraer nuestro amor; ha buscando nuestra respuesta. Después de tantos siglos de humanidad, pocos han sabido dar una respuesta decente al Señor... y con infidelidades continuas, fuera de la Santísima Virgen María. Vamos a contemplar ahora con paz cómo se ha dado Dios en su Hijo Jesucristo. Y vamos a seguir contemplando también nuestras infidelidades; no para desesperar, sino para amarle más a Él.

7.- Un día me pareció que Jesús en la Eucaristía me amaba y me quería para sí, y me entregué. Queda impreso en mi alma con letras de oro y lo recuerdo muy a menudo. Tenía quince años. Pero pocos años después me fui dando cuenta de que seguía intentando ser santo, pero no podía. Aquello era muy difícil. Entonces, por desgracia, con una especie de habilidad que me engañaba a mí mismo, fui separándome poco a poco de mi ideal, sin renegar de Dios. Dios se me ha dado siempre con amor gratuito. La vida, aunque breve, es muy larga y nos cansa la virtud. Somos criaturas de Dios porque nos hizo y nos ama. Y nos ha amado personalmente: a mi, a ti, a todos. Pero en algunos da la impresión de que se ha desbordado en amor; yo así me considero; probablemente tú también. ¡Y qué de lejos te he correspondido, Señor! Me has amado de una manera singular, como yo soy. Y ha llegado este amor personal a ser tan a lo divino que se mete dentro del amor Santísima Trinidad.

8.- Pienso que nos hemos apropiado de los dones de Dios para nuestra utilidad, al menos en parte. La pureza de intención es débil y se suelen mezclar intereses propios con aspectos de bondad y de entrega. Lo peor si llega también el pecado. Ante el pecado del hombre Dios sigue siendo fiel. Dios no nos ama por aprecio, por lo buenos que somos, nos ama desinteresadamente; y nos ama por misericordia, porque le da compasión nuestra debilidad. El amor de Dios es donación gratuita, pero es exigente a la vez. Él quiere que le amemos porque es Dios y tiene derecho a todo nuestro amor. Dios ama al pecador como pecador y desea que se convierta y tenga vida eterna. Todo esto me alienta; me da fuerzas para perseverar y deseo corresponder a este amor gratuito de Dios.

¡Ayúdame a ser consecuente con tu fidelidad!

 

 

9.- Y Dios, Santísima Trinidad, a nosotros pecadores nos entrega a su Hijo, el Verbo Divino, y se hace hombre: Jesucristo. Es su Hijo muy amado en quien ha puesto sus complacencias. "Dios ha dado la prueba de amor en que, si nosotros apenas somos capaces de entregar la vida por un justo, Él entregó a su Hijo por nosotros sus enemigos" (Ro. 5,8) Él es inocente y entrega a su Hijo inocente por nosotros.

 

10.- El primer hombre quiso hacerse como Dios por soberbia o curiosidad o por ansia de poder. Pecó. Entonces Dios Santísima Trinidad, nos otorgó ser "como Dios" por la gracia. Amor inexplicable. Así responde al pecado. Y, por supuesto, exige nuestro aprecio, nuestra entrega. Y al venir Jesús firma una Nueva Alianza con los hombres, la Eterna Alianza. Por eso el infierno podemos considerarlo como un lugar de amor, porque el hombre se encuentra ante el amor de Dios, lo rechaza, y en su propia rebeldía y odio completará el tormento por la incapacidad absoluta que se ha creado él mismo de abrirse a la gracia. No llegamos a entenderlo bien. Pero es claro que Dios es Bueno, Padre. Su justicia es también infinita con el pecador que no ha querido arrepentirse.

11.- Nos da el propio amor de Dios; el Espíritu Santo; el consolador. Lo podemos imaginar como el corazón mismo de Dios; el amor de Dios que se derrama en nuestros corazones.

12.- Y, maravilla de las maravillas. Por si todo esto fuera poco, se nos entrega en la Eucaristía para ser alimento, compañía, fuerza. La Eucaristía es el Sacramento de la revelación del Amor Absoluto de Dios. ¡Qué bien se puede aplicar aquí toda la Teología del Corazón de Jesús!

13.- Adoración del Amor. Dios ha decido esto: amarnos por gracia, por pura bondad, para manifestar lo bueno que es. Y lo que podemos hacer es corresponder al amor. Todos los días en la meditación matinal, con consuelos o con sequedad, corresponder a este amor de Dios. Nuestra gran dificultad y nuestro problema es corresponder de verdad. Nuestro corazón es duro, porque la fe no es algo que se palpa, de lo contrario no sería fe. Y es preciso creer y entregarnos del todo. "En Ti, Señor, he esperado, jamás quedaré confundido. Te adoro, Señor, dentro de mi amor y como correspondencia a tu amor. Te muestras en todo así, padre, amigo, fiel. Y en la Eucaristía además apareces indefenso. ¡Qué amor! Nuestra vida ha de ser siempre de amor, pero el santo temor también es necesario, porque quien ama, teme no amar como debe, teme no agradar al amado. Ven, Jesús, y mantén en nuestros corazones estos criterios sanos que nos animan a corresponder a tu amor.

 

VI.- DIOS: La Divina Misericordia, segundo de Pascua

Puntos de meditación:

1.- Deseo, Señor, con tu ayuda no ir perdiendo la conciencia de pecado en nada, pues existe este gran peligro hoy día. Propongo acudir al sacramento de la Penitencia con frecuencia y a poder ser con el mismo confesor. He de procurar que el sacramento sea prolongación de mi espíritu de penitencia vivido con fervor a diario. La compunción de corazón ha de estar bien adherida a mi alma con mucha paz. Decir como en el libro del "Peregrino Ruso": "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí". Repetirlo con mucha frecuencia durante el día.

2.- Ayúdanos a comprender la virtud de la penitencia y a la vez captaremos la eficacia del perdón sacramental. ¡Confieso, Señor, que soy pecador! Mi conversión ha de ser día a día, y el sacramento corrobora mi conversión.

3.- El pecado es rechazo de Dios. Tal vez en nosotros no se explícito, pero sí puede ser por olvido culpable de nuestras santas determinaciones y propósitos. Se trata de una preterición contra el Señor; de dejarnos imbuir por nuestros pensamientos, por nuestras neuras, por nuestras elucubraciones y aficiones desmedidas. ¡Fija, Señor, en nuestras almas aquellos criterios sanos sobre el pecado aprendidos en los Ejercicios Espirituales!

4.- Que el sentimiento de culpabilidad en nosotros no sea algo morboso, sino pacífico, de verdadera compunción, de dolor ante Jesús muerto y resucitado, de deseo animoso de ser mejores. Líbranos, Señor, de la pérdida de conciencia de pecado.

5.- Es necesario descubrir nuestro alejamiento de Dios. Experimentar con todo nuestro ser hasta qué punto estamos en el exilio; hasta qué extremo se encuentra embotada nuestra sensibilidad moral; hasta qué punto colamos el mosquito y nos tragamos el camello; hasta qué profundidad ha anidado la hipocresía en nuestro corazón. Despierta, Señor, nuestra sensibilidad creyente y danos finura en nuestro corazón.

6.- Señor, que la conciencia de nuestro pecado sea una gracia del encuentro contigo, junto con un propósito sincero de enmienda. Necesitamos para ello una luz sobrenatural; ilumina nuestro entendimiento, Tú que eres la Luz del mundo; Tú que eres la Resurrección y la Vida.

7.- Oración para pedir la gracia del arrepentimiento: "Dios Todopoderoso, para aplacar la sed de los hebreos hiciste brotar de la roca una fuente de agua viva; saca de nuestros corazones de piedra lágrimas de contrición para que podamos llorar nuestros pecados y recibir de tu misericordia el perdón".

8.- He observado a lo largo de mis lecturas y de mi vida que el santo, cuanto más conoce a Dios, más se reconoce pecador. Pero no se desanima por ello, porque pone su confianza en Dios. Por eso exclamo desde el fondo de mi corazón: "Lávame de mis pecados más ocultos". Abre mi inteligencia y mi corazón para arrepentirme hasta de esas faltas que radican en mi subconsciente.

9.- El pecado ha endurecido nuestros corazones. Que penetre en nosotros la claridad de tu Resurrección para que su luz nos ayude a la limpieza interior. Recordar lo de Ap. 3,20 "Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo".

10.- Que comience en nosotros la fase del aborrecimiento del mal. Repruebo en mí las traiciones al amor de Dios: "Padre he pecado contra el Cielo y contra Ti", mas espero en tu misericordia. Ejerce conmigo, Padre, tu misericordia; quiero volver a Ti con renovado fervor. Me encuentro en tu presencia; Tú me miras y yo te encuentro. Que tu alegría, Jesús Resucitado y perdonador, me inunde. "A este corazón contrito y humillado, Señor, no desprecies".

11.- Me siento ahora en contacto con la fuente de agua viva. Renueva en mí el estado de inocencia del día del Bautismo. Aprecio el sacramento de la confesión, porque es el acto que produce o acrecienta tu gracia divina de la conversión.

 

12.- El 25 de marzo estaba este año en plena Semana Santa, por eso se traslada a hoy esta fiesta. Bueno será considerar estos pensamientos: Anunciación, la grandeza de María que supo decir "Sí" en el momento más decisivo de la Historia de la Humanidad. El "sí" de la Virgen María fue constante, durante su existencia terrenal completa. Y hemos de considerar que fue muy necesaria en ella la fe, porque durante aquellos momentos y durante los treinta años de la vida oculta de Jesús, todo fue oscuro y sencillo en el suceder monótono de los días iguales. Dadnos, Virgen María, imitar vuestro ejemplo de fe ahora y en todo momento.

13.- Todos tenemos nuestras "anunciaciones": unas muy agradables, otras, desagradables y duras: enfermedades, disgustos, situaciones de crisis, problemas... éxitos, alegrías, esperanzas, consecuciones, buenos ratos en amistad y en amor... Saber aceptarlos como una anunciación o aviso del Cielo para ir hacia Dios. Ayúdanos, Virgen María, a estar contigo, con la voluntad de Dios en todos los momentos.

14.- Hacer nuestra en este gran Domingo de Resurrección la Pascua de Cristo; son siete semanas de vivir con alegría el triunfo de Jesús que también es nuestro, signo de nuestra eternidad feliz. Ayúdanos, Cristo resucitado, a vivir del todo esta gran realidad pascual, prenda de nuestra futura inmortalidad.

15.- Vivir con espíritu de fe y compunción amorosa la misericordia divina; fiarnos de Dios y de su Palabra; no de las palabras huecas e hipócritas de muchos hombres. Tú, Señor, nos das tu paz.

16.- Alegría cristiana por el paso de la muerte a la vida. Vivir los efectos de la Pascua. EL Espíritu Santo nos va cambiando, como a los Apóstoles en este tiempo pascual; vivirlo a tope hasta el día 50, el de la venida del Espíritu Santo: poner desde ahora en todo amor y calor humano. Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

 

VII.- El ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA Y EN LA REVELACIÓN

1.- Siempre hemos considerado al Espíritu Santo como garante y custodio fiel que mantiene la Institución eclesial fundada por Jesucristo. Admiro, acojo, me uno al Espíritu Santo en mi total convicción de hijo de la Iglesia.

2.- El Espíritu Santo para los fieles es el "Dulce Huésped del alma". Me detengo en esta impresión santa. He de procurar vivirlo así. Repetirlo en mi interior varias veces.

2.- El Verbo de Dios actuó a través de una naturaleza humana. Ahora actúa a través del Espíritu Santo. Por eso mi devoción a la tercera persona de la Santísima Trinidad es necesaria.

4.- Quiso Dios revelarse por su Hijo y llegar hasta el Padre y participar de la naturaleza divina. (D.V.)

5.- Superamos varios riesgos: el primero es el intelectualismo.

6.- Cristo significa ungido, consagrado por el Espíritu Santo.

7.- Encuentro amoroso entre Dios y el hombre por obra del Espíritu Santo.

8.- El Espíritu Santo siempre nos sorprende.

  1. En las celebraciones sacramentales hechas con fervor.
  2. En el mismo "sacramento" de la Iglesia según evoluciona, fiel al mandato del Señor, a través de los siglos.
  3. En la inspiración de amor y entrega de los hijos fieles y santos.
  4. El Espíritu Santo vivifica todo el cuerpo místico: lo une, lo mueve, es como el alma para el cuerpo.
  5. Contemplo con amor estas realidades. Creo, amo al Espíritu Santo.
  6. La unión del Espíritu Santo con la Iglesia es una unión de Alianza.
  7. En esta comunión eclesial el vínculo que une a los cristianos entre sí y con Dios es el Espíritu Santo.

(Nota 1: La gente no muy instruida confunde la Iglesia con la jerarquía de la Iglesia. No se da cuenta de que todos somos Iglesia; tanto el Papa, el monaguillo, como el más sabio o más ignorante de los fieles. Los jerarcas tienen función distinta, pero ni siquiera es la principal función de la Iglesia, aunque sea del todo necesaria. Todos somos Iglesia.)

(Nota 2: No tienen, pues, una categoría de persona mayor los jerarcas, sino una función distinta).

(Nota 3: La Iglesia Católica es la Iglesia de Jesucristo, si bien fuera de su estructura se encuentran muchos elementos de santidad y verdad, que impelen hacia la unidad).

 

9.- El Espíritu Santo realiza la coinspiración de todos hacia la plenitud de la verdad divina. ¡No nos empeñemos demasiado en ideales muy particulares, pero saber colaborar en el bien común, y defender con humildad esos ideales propios!

10.- Hay algunos criterios de discernimiento de la acción del Espíritu Santo en la Historia.

  1. Criterio de continuidad. Lo que Cristo dijo e hizo sigue siendo criterio normativo. Y toda novedad que no se integre en el pasado no viene del Espíritu Santo. Pero siempre se ve un impulso hacia delante, no una huida hacia adentro.
  2. Criterio de discontinuidad. Signo de presencia del Espíritu Santo es lo que no puede reducirse a la carne o al mundo, contrarios a la verdadera Libertad y verdadero amor.
  3. Tercer criterio el de la paradoja: Cruz y gloria. Debilidad y omnipotencia. Pobreza y máxima riqueza.
  4. El Espíritu Santo sopla donde quiere, y sobre todo cuando se da la vida por amor.

 

VIII.- JOSÉ SAN DÍA 19 MARZO

1.- Nos parece fácil la fe de San José. ¡Era tan santo! Pero hubo de ser fiel a las comunicaciones de Dios. Y eso entonces y ahora lleva consigo mucho mérito. Sí; se le apareció un Ángel para explicarle que su esposa María había concebido por obra del Espíritu Santo; él lo creyó. Modelo de fe. No dudó y confió en el Señor. --- Pedirle con fuerza al Señor, por medio de San José, vivir de verdad la fe. Que la fe rija nuestro comportamiento y nuestros ideales.

2.- José se siente abrumado bajo el peso su obligación como padre del Hijo de Dios. La única compensación, la fe y esperanza en los sublimes misterios. Custodiar la pureza de María; hacer de padre de Jesús; guardar el honor y seguridad de su esposa. Sí; Dios le ayudaba, pero fue muy grande el mérito de su fe que supo fiarse y confiar en la palabra revelada. ---- Pido para mí; pido para los miembros de la Iglesia, sobre todo los más destacados esa fe y esa fortaleza de San José, patrono de la Iglesia universal.

3.- "Varón Justo" le denomina el Evangelio, bueno, santo. Y nos dice muy poco más de él. Da la impresión de que su humildad rehusa más noticias. ---- Me examino a mí mismo en esta virtud. ¡Cuánto sufro por pertenecer al anonimato de las personas! ¿No es eso soberbia? ---- Pedirle a San José esa virtud de la humildad tan necesaria para ser eficaz en el Reino de Dios.

4.- José era de ascendencia noble. En el Evangelio de San Mateo aparece la genealogía de José. Al parecer el santo pertenecía a una familia que había venido a menos con el paso de las generaciones. Él pasó por estrecheces económicas, y supo mantenerse firme frente a la adversidad. Yo admiro mucho a nuestro santo por su espiritualidad recia, su castidad sin mácula, su inocencia confirmada. Lo admiro por la gracia tan eximia que le concedió el Señor. Lo pongo como intercesor en mi oración ante Dios. Que me conceda un poco de la fuerza espiritual que el tuvo en toda su vida: castidad, amor al sacrificio, inocencia. --- Pido esto también para los miembros más destacados de la Iglesia. Señor, danos sacerdotes santos, obispos santos, almas consagradas santas, seglares comprometidos santos.

5.- José, hijo de David. No sólo por la sangre; también por la fe, por la sanidad, por la devoción, la ilusión por ser más perfecto. --- He heredado de mis padres la fe, la devoción, la ilusión por ser más perfecto. He de vivirlo, transmitirlo, llevar encendida la antorcha, pedir con insistencia.

6.- José tuvo una gran fortuna. Mantener en su casa a Jesús, el Hijo de Dios, y a María, la Madre. Compartió con Jesús horas deliciosas. Le vio crecer, lo alimentó, le enseñó y educó. --- Medito ahora junto al Señor cómo he de comportarme en familia, cómo imitar a aquella familia de Nazaret; cómo imitar a José y a María en el quehacer diario.

7.- José era consciente de su dignidad, en su gran fe. Fue el digno esposo de María; el más digno de los posibles. ¡Dios mismo lo eligió! A la fuerza tiene que estar lleno de santidad. Señor Dios a María le inundó de gracia, a José de una manera proporcional. Me gozo en esta realidad. Me gozo en esta gran fe. Le pido interceda ante el Señor por la Iglesia, por los sacerdotes, por mí. Intercede ante el Señor: Señor, danos sacerdotes santos, obispos santos, almas consagradas santas, seglares comprometidos santos.

8.- Dicen los comentaristas de San José que hizo voto de virginidad desde sus años jóvenes antes de contraer matrimonio virginal con María. ¡En aquellos tiempos en que había aún más corrupción que ahora! Vivió años en soledad. Después marchó a Nazaret; allí desempeñó el oficio de artesano; un poco de todo: carpintero, herrero, albañil... Con su trabajó consiguió una economía modesta de tal manera que podía crear un hogar. --- Aprecio cómo Dios va preparando su morada en el mundo: una casa modesta; un hombre bueno y santo; una mujer pura y llena de virtudes; un matrimonio virginal. Era la morada del Dios - Hombre verdadero. Pedirle a Dios por medio de San José que yo sepa preparar mi alma para su venida. Me uno a esta Sagrada familia en la redención del mundo. Pido fortaleza para seguir sus pasos.

9.- José y María eran almas gemelas en un mismo ideal. Los dos colaboraron con Jesús en la obra de la redención. El Mesías tenía que aparecer en el mundo dentro de una familia. Y José hizo de cabeza de aquel hogar santo. --- Le digo ahora con devoción a San José: "Esposo de la Virgen, custodio del Señor, llévanos a María y por María a Dios. Llévanos a María y por María a Dios".

10.- María se vio libre de la difamación gracias a José. ¡Era necesaria su protección! Fue el ángel tutelar de María. ¡Campeón de la virginidad! Pedirle la San José que suscite en la Iglesia vocaciones a la virginidad, necesarias para ser testimonio del Reino de los Cielos.

11.- La paternidad de San José. Unos le dicen padre putativo, otros, padre nutricio, otros, adoptivo. Tal vez ninguna de las tres denominaciones sea la exacta y es difícil hallar una que se acople a aquella realidad. Por eso optan muchos por decirle padre inefable. ¡Pero siempre, Padre! Supo desempeñar esta función con ternura, sencillez, amor entrañable. Educó a Jesús, lo alimentó, le enseñó un oficio, compartió su vida con Él y con María. Los cuidaba; sabía protegerlos de peligros. Modelo de padres, vivió siempre junto a Jesús. Por eso pido con devoción a San José:

- Vivir siempre junto a Jesús. Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida.

- Invoco a San José como intercesor de la Iglesia Universal.

- Esforzarme por imitar sus virtudes: humildad, fe, devoción.

- Invocarle con frecuencia que me asista a la hora de la muerte como abogado que es de esta circunstancia. Él murió en los brazos de María y de Jesús.

 

 

 

IX.- POR LA MISERICORDIA DE DIOS SOMOS JUSTIFICADOS POR LA FE

NOTAS: 1ª Siempre, al comenzar el retiro, nos ponemos en la presencia de Dios. Nos aislamos de toda distracción externa. Vamos creando en el alma ambiente de oración. Para ello viene bien ir adentrándose más y más en lo profundo del cerebro. Utilizar las técnicas de relajación y de respiración.

2ª Ha de quedar claro que en el tema de la justificación por la fe huimos radicalmente de la tesis protestante que, dicho de una manera vulgar y exagerada podría formularse así: "Cree mucho y peca más todavía". Partimos de la base de Santiago: "La fe sin obras está muerta en sí misma". Sabemos que la fe es esencial y confiamos en este Dios que quiere salvarnos.

3ª Es recomendable leer dos o tres veces el texto de San Pablo a los Efesios hasta familiarizarse con él: Ef. 2, 1-10

1.- Nuestra salvación no es una ligera esperanza que puede o no suceder. Estamos convencidos de que de la muerte se pasa a la vida. Esto ha de quedar claro. Jesucristo quiere salvarnos; para eso ha venido a este mundo. Y su voluntad es seria, aunque siempre también respeta nuestra libertad. Mi reacción ante esta voluntad de Jesús ha de ser de agradecimiento, de confianza, de una esperanza total y ya desde ahora elevo mi corazón a Dios lleno de alegría y confianza de que me ha de dar su gracia para salvarme.

2.- Mi salvación es una realidad que opera ya desde ahora y a partir de la Resurrección de Jesucristo. ¿Cómo tiene lugar la salvación en concreto para mí, para ti? En el acto de fe. Aceptar la Vida. Gracias a la gratuidad del amor que nos brinda Dios. He aquí las ideas de Ef. 2, 1-10 que acabamos de leer:

- A nosotros Dios nos vivificó, a nosotros que estábamos muertos por el pecado.

- Vivimos en otros tiempos envueltos en los apetitos carnales y éramos hijos de la ira.

- Dios, rico y misericordia, cuando estábamos muertos por el pecado, nos vivificó juntamente con Cristo, nos resucitó, y nos hizo sentar con Él en los Cielos.

- ¿Por qué hizo esto? Para manifestar la riqueza de su gracia mediante su bondad en Cristo Jesús.

- Hemos sido salvados gratuitamente, y esto no por nosotros. El don es de Dios.

- Nadie puede gloriarse por sí mismo. Somos creados en Cristo Jesús en orden a

las obras buenas que dispuso Dios que practicáramos.

3.- Ahora hacemos un acto de amor lleno de entusiasmo, lleno de fervor, lleno de ilusión. Te doy gracias en mi nombre y en el nombre de tu Pueblo. Quiero enamorarme más y más de Cristo que es Dios y hombre verdadero y gracias a Ti estoy en camino de mi salvación eterna.

4.- Los hombres, antes de Cristo vivían entregados a sus vicios y concupiscencias. La vida sin Cristo sólo ha servido para ir por terrenos del mal en todos los aspectos. La condición humana, después del pecado original es hostil a Dios. Pero Dios es rico en misericordia por el grande amor con que nos ha amado. El Verbo de Dios abre el camino de la salvación. Cuanto más lo ha rechazado la humanidad más muestras de amor nos ha ido dando. Desde Belén hasta la Cruz. Desde su vida pública, hasta la Eucaristía.

5.- El tema de la salvación por la gracia ocupa el centro del mensaje del Evangelio. El Reino de Dios se ofrece a los hombres alejados de su amor, a todos. Y se nos entrega gratis, sin pretender compensación, porque hubiese sido toda la eternidad igualmente feliz sin nuestra salvación. Todo ha sido obra de su amor y misericordia. Es preciso aceptar esta gratuidad. Es preciso darnos cuenta de que incluso el acto de fe más elemental nos viene de Dios. De tal manera que por nuestras propias fuerzas nada podemos: ni principiar, ni continuar, ni concluir nada para la vida eterna. Vamos a estar abiertos a su gracia y dar una respuesta. Vamos, con su ayuda, a reafirmarnos en la respuesta que un día le dimos.

+ 6.- Pablo nos describe la riqueza de la misericordia de Dios. Su gracia es riqueza para nosotros. Nos la da del todo a partir de su Resurrección. Estábamos muertos a causa de nuestros delitos, pero Él nos justificó. El amor de Dios opera en el hombre gracias a la Resurrección, al misterio pascual. Desde entonces el destino de Jesús es el destino del hombre. Jesucristo ha asumido la carne de pecado hasta la muerte y muerte de cruz, pero ha resucitado para darnos la vida. Por eso, por gracia, hemos sido salvados. A mí me queda acoger el mensaje: creo, espero, amo.

+ 7.- "Nos vivificó juntamente con Cristo; con Él nos resucitó y nos hizo santos y nos hizo sentar en los Cielos con Cristo Jesús". Por gracia hemos sido salvados. Queda clara la total iniciativa de Dios, porque yo, nadie, por sí mismo, nada en este terreno. La gracia de Dios no está condicionada a ningún mérito y obra. - ¡ESTÁBAMOS MUERTOS! - Por eso, la respuesta mía de hombre viene después de la iniciativa de Dios. Hemos sido amados ante de toda respuesta posible. Mi agradecimiento. Humildad total. Pido fuerza y gracia para saber corresponder.

8.- Queda todo bien remachado por Pablo: "A fin de mostrar a los siglos venideros la riqueza sobrenatural de su gracia, de su bondad para con nosotros. En Cristo Jesús". ¿Por qué actúas, Señor, así para nuestra salvación? Sí; por tu gloria, por desplegar hacia nosotros tu grandeza, tu bondad, tu misericordia. Por eso, te alabamos, te adoramos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial.

+ 9.- Dios es fuente absoluta de nuestra salvación. A Él solo se le ha ocurrido hacer esto: amarnos de esta manera, a base de pura gracia. Nuestra salvación obra pura de su gracia. "Habéis sido salvados por gracia mediante la fe. No hay otra manera de salvarse que la fe. Las obras son ya fruto de esa fe inicial, y exigencia de esa misma fe. Todo esto no nos viene a nosotros de nosotros mismos, ni de nuestros predicadores, viene de Dios. A Él la gloria, el agradecimiento y entrega por amor.

10.- El único que hace las cosas por puro amor es Dios. Nosotros a lo mejor querríamos que la salvación fuera fruto de nuestro esfuerzo. ¡Pues nada de eso! Es fruto del amor de Dios. Él nos la ofrece, Él nos la proporciona. A nosotros solo nos queda la fe, aceptar lo que Dios hace. Yo hombre acepto que yo no lo hago; que es obra de Dios. Su amor es gratis; es regalo.

11.- Creo, Señor, en la gratuidad de tu amor. Quiero estar siempre abierto. Estoy y deseo por tu gracia estar abierto para corresponder a tu don, a tu salvación, a tu entrega gratuita. Ven en mi ayuda. Me quedo en este acto de fe. Ese es el gran regalo de la justificación que yo acepto. Mis obras con tu ayuda serán consecuencia y exigencia de este acto de fe.

12.- "Creados en Cristo en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos". El acto de fe no es algo ocasional. De ahí nacen las buenas obras. No hay oposición entre fe y obras. Queda claro. Mi vida de creyente se funda en la aceptación de la gracia por la fe. La salvación empieza ya. Está ya en mi alma. Su coronación será en la otra vida. Acepto este enorme misterio en Cristo y en mí. Muerte y Resurrección. Muerte al pecado. Resucitados para la Vida Nueva. Más tarde vendrá la coronación de esta realidad.

13.- cuando escucho que Dios me ama por misericordia, ni siquiera pienso en realizarme a mí mismo ni en lo humano ni en lo religioso. Mi existencia humana ya Resurrección realiza del todo al aceptar la gratuidad del amo de Dios. Me reconcilio conmigo mismo como hombre y como pecador. Y me abro al don de Dios que me sobrepasa. ¡El amor del Padre!

 

X.- MARÍA EN LA PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS

Durante una mañana o una tarde vamos a permanecer con la Virgen María y la acompañamos en la vía dolorosa. Fomento antes de adentrarme en esta tarde o mañana de retiro estos pensamientos o sentimientos: Voy a hacer un esfuerzo lleno de paz por admirar, contemplar como algo nuevo todo cuanto voy a leer y meditar. Fomentar durante todo el tiempo de retiro el sentimiento de gratitud. Voy a unirme desde el primer momento a los dolores de Jesús y de María.

1.- ¿Cuándo me levantaré hacia lo alto? Nubes plomizas cubren con frecuencia la nitidez del cielo. En medio del caos es María nave divina, surcando aires y tormentas; es María, estrella de la mañana, quien sirve de luz y esperanza en la noche oscura. Con María penetraré nubes de negrura, para de nuevo contemplar el firmamento. Ella después me mostrará horizontes despejados, y en el término, al mismo Dios. Me recojo profundamente. Miro a María cómo se comportaría cuando llegaban los días del dolor; la pasión y muerte de Jesús. Ella sabía esperar y sabía orar; enséñame, Virgen buena, a orar al pie de la cruz. Ven en mi ayuda, para que en estos días de cuaresma y semana santa sepa recogerme interiormente y vivir más a fondo los misterios de la pasión, muerte y Resurrección de Cristo.

2.- María cumplió la voluntad de Dios. María nuestra madre daba muestras de cumplir en todo la voluntad de Dios. No se entrega alocadamente, sino cuando comprendió que esa era la voluntad de Dios pronunció el fiat. Y desde entonces fue consecuente con su entrega a Dios. Hasta la pasión y muerte de su hijo. Allí estuvo presente con Él. ---- Nosotros vamos a pedir la gracia de estar dispuestos siempre para cumplir lo que el Señor quiere en cada momento. Siempre dispuestos. No lo nuestro sino la voluntad de Dios. Quien contempla a la Virgen María se transforma poco a poco a la fuerza en una persona totalmente entregada a Dios.

 

3.- Leía los apuntes de una mujer joven con relación a María: "¡La Virgen ha hecho todo en mí. Lo es todo para mí! Ella siempre me guía y me consuela. ¡No comprendo, Virgen María, cómo puede haber quien no te quiera; quien desee ser bueno, amar a Jesús, y no te ame a ti!" Esta frase me hace reflexionar. Tal vez estoy demasiado olvidado de Ti y sólo tangencialmente te invoco. Sé que mi vida cristiana la puedo centrar de muchas maneras, pero en todas ha de estar Cristo en su vida entera y en su Eucaristía. Ha de estar la inhabitación de la Santísima Trinidad en mí. Y has de estar Tú, Virgen María, porque Tú estás unida a Dios de la manera más total, a partir de la Encarnación. Que mi vida interior esté siempre fundamentada en estos centros esenciales. Hoy deseo permanecer junto a ti y junto a Jesús para acompañaros en aquellos momentos de la pasión y crucifixión.

4.- Ser como tú, ser copia viva tuya, María. Te acompaño de una manera especial en los momentos de la vía dolorosa de Jesús. Aquello, sí, ya pasó, pero sé que mi oración de ahora influyó como alivio de Jesús en aquella vía dolorosa. Me uno a Cristo, me uno a ti, me uno a la Santísima Trinidad. Nuestro ideal seas siempre tú, Virgen María. Nos llevarás de la mano o en tus brazos hacia Jesús. ¿Dónde mejor encontraremos a Cristo que junto a su Madre? Me impresiona aquella cuarta estación del Vía Crucis: "Aquí Jesús, vio a María de tantos dolores llena que le causó mayor pena que la cruz que le oprimía. ¡Alma que ves a los dos en este mar de amargura: llora tú la desventura de haber ofendido a Dios!" Quiero, Virgen María, unido a ti, contigo entrar en la pasión de Cristo. - Nunca estuvo ella ausente en mi pensamiento; y no emprendo obra alguna sin contar con María. Hoy sobre todo quiero estar contigo. Jesús sufrió mucho en el viacrucis camino del calvario. A ti, Virgen María, traspasaban el alma los azotes que rasgaban el cuerpo de tu Hijo. "Oh María fuente de amor, haz que yo sienta tu dolor para que te sirva de alivio".

5.- Fueron tuyos, María, los dolores de tu Hijo; no los cruentos, sino en el orden moral. Me pongo junto a los dos, Madre e Hijo. Pienso junto a vosotros cómo Adán y Eva se unieron para el pecado; cómo Jesús y María se unen para el dolor. ¿Qué tendrá el dolor que se convierte en redención? Ayudadme a saber sufrir con paz, con esperanza, con ánimo y unirme a la pasión, muerte y Resurrección del Mesías. Deseo esta verdadera compasión: "padecer con". Porque así me uno a la redención, a la salvación del mundo y "sufro en mis miembros lo que falta a la pasión de Cristo", con María.

6.- Amaba la Virgen María a su hijo, el Hijo de Dios. Sabía que era Dios. Y se dolía con Dios en la pasión. ¡Dolor de una madre que, muriendo de pena, sobrevive! ¡Locura de amor de Jesús! ¡Locura de amor de María! Me lleno de admiración, de confusión, de respeto, de veneración, de gratitud, de piedad...

7.- Pensar un poco en la noche anterior a la pasión. Aquella noche de Jueves Santo, posterior a la Última Cena. ¡Qué noche tan llena de dolor para Jesús! María sabía que su Hijo había ido a orar al Huerto de los Olivos. Seguro que alguno de los discípulos fugitivos habría ido a contarle a María aquellos sucesos tan duros. Incluso es fácil que ella estuviera en la Última Cena para ayudar. Yo pienso que sí, porque si María es madre de Jesús, seguro que también lo es de la Eucaristía. Dolores del Hijo en Getsemaní que repercuten en el corazón de la Madre. Jesús sudaba sangre. María sufría con angustia y sin poder hacer nada. Sentía el impulso de correr hacia Jesús para ayudarle y nada podía hacer. --- Me uno a vuestro dolor. Me uno a la pasión de tu Hijo. Deseo vivir de cara al dolor y aceptarlo con amor.

8.- Durante toda la noche de Getsemaní, María sentiría deseos de correr hacia su hijo, de hacerle compañía. ¡Si ella le hubiera visto sudar sangre! Pero nada podía hacer; solo sufrir. Sabía - nos lo suponemos - que estaba sentenciado de antemano. Ella seguía de cerca siempre a su hijo y conocía todos los riesgos. Conocía el corazón despiadado de cuantos ostentaban el poder; sabía mucho de injusticias, y sufría por todo ello. La suma bondad de Jesús en la pasión sólo halló plena correspondencia en su Madre Buena, que le acompañaba compungida, sin dejarse ver hasta el pie de la cruz. --- "Oh Madre, fuente de amor: haz que sienta la fuerza de tu dolor, haz que contigo sepa llorar".

 

9.- Contemplo los dolores de la Santísima Virgen María que todavía eran mayores cuando se consideraba con fe la Madre de Dios. Lo creyó desde el momento en que le fue anunciado por el Ángel el misterio de la Encarnación. Sabía lo del Magníficat: que el Todopoderoso habría de dispersar a los soberbios con su brazo potente. Pero ahora había llegado el tiempo del poder de la tinieblas y habría de sufrir. "Oh Madre, fuente de amor: haz que sienta la fuerza de tu dolor, haz que contigo sepa llorar". "Haz que arda mi corazón en el amor de Cristo. Esto te complacerá".

10.- El mundo llama estúpidos a quienes participan de la "locura de Dios". Así lo hace con los mártires y con María. Para el mundo no existe el ideal; y menos aún el ideal de fe. Me uno a Jesucristo en su pasión. Me uno a María. Escucho la voz de Anás que le interroga a Cristo: "Yo te conjuro en nombre de Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios". - Tú lo has dicho - le responde Jesús -. Y aquella contestación; su testimonio valiente, pero necesario en aquellos momentos, le acarreó ser considerado como blasfemo. Para la Virgen María el mayor dolor - si cabe hacer distinción de categoría entre los sufrimientos - sería el ver que los jerarcas, quienes ostentan el poder religioso, se resuelven en contra de sus Hijo, del Hijo de Dios en quien ella creía del todo, a pesar de verlo carne de su carne y sangre de su sangre. ¡Porque la fe de María tenía mucho mérito! ¡Como la fe del sacerdote cuando en sus manos se transubstancia el pan en el Cuerpo de Cristo! --- Me uno a la fe de María; me uno al amor de María; me uno a su dolor y ofrezco junto a ella al Padre mis dolores, como "complemento" a la pasión de Cristo.

11.- Nadie pudo impedir a María acercarse hasta la misma cruz del Redentor. Allí estuvo junto a San Juan (Ver Jn. 19,25). Y asistió a aquella dura y cruel agonía. Todo lo aceptaba; lo mismo que aceptó el ser la Madre de Dios en la encarnación. Al pie de la cruz la vieron todos. Los últimos momentos junto a María. ¿Para el Hijo fue consuelo o aumento de dolor? Pero ella había de estar allí. No me extraña el título que le dan los teólogos de Corredentora. Fue firme y total su estancia junto al hijo agonizante; fue heroica su fortaleza al pie de la cruz. Y Jesús allí mismo nos la entrega como madre. "Mujer, ahí tienes a tu hijo... - y dirigiéndose a Juan - ...ahí tienes a tu madre". Y con estas palabras nos la entregó como madre a todos los cristianos... y todos los hombres están llamados a gozar de esta madre. --- Acepto. Agradezco. Acojo. Venero.

 

12.- Sus brazos son mi refugio en los días de temor e indecisión. ¡Quisiera amarte como nadie te haya amado y a Jesús por María! Mi deseo es contagiar de este amor a amigos, hermanos y familia, porque el amor es siempre difusivo. "Que quien me mire, te vea. "Quisiera ser transparencia de la Virgen. ---- Si se ha enfriado un poco con el correr de los años tu amor a la Virgen María, enciéndelo de nuevo en estos días cercanos a la pasión. Y, si todavía no lo has experimentado de lleno, pídelo con alma y vida. Toma, sí, en tus manos una estampa de nuestra madre y dile: Necesito tu amor para ser siempre mensajero del Evangelio.

13.- Vamos a pedirle a la Virgen que nos ayude a comprender la grandeza de nuestra vocación cristiana, sacerdotal o de almas consagradas o seglares comprometidos. Seguro que ella amaba su maternidad divina más que ninguna otra cosa. Vamos a pedirle que nos enseñe a vivir de verdad con ese espíritu que ella tuvo desde el nacimiento hasta la Resurrección del Señor. Ella nos a transformará en otro Cristo, si se lo pedimos con fe. "A Jesús por María". Que no nos sintamos indiferentes. Ella es nuestra madre. La vamos a recordar en muchos momentos. Y vamos a fomentar aquella ternura de nuestros tiempos mejores del alma: mirar con cariño sus estampas; visitar con piedad sus santuarios. Celebrar junto a ella la Navidad, la vida familiar y la pública de Jesús, la pasión y muerte, la Resurrección.

 

XI.- VIRGEN MARÍA, EN TIEMPO PASCUAL. MAYO

1.- Me pongo en la presencia del Señor. Le pido a la Virgen María en este mes dedicado a ella luz para penetrar en el misterio de la resurrección del Señor. Virgen María, ayúdame. Que no sea para mí este gran misterio de la Resurrección como un arcano impenetrable, que sea luz, gozo, esperanza, amor.

2.- Si he resucitado con Cristo he de buscar las cosas de arriba, gustar de las cosas de arriba (Col. 3,1-4). Esto me lo sé de memoria, pero he de procurar llevarlo a la práctica en mi vida diaria. Que mi ilusión de verdad sea el Reino de Dios. Que mi placer lo encuentre en estar con Jesús. Que en mi conversación goce con la cosa espiritual.

3.- Señor, Tú has venció el pecado y la muerte. Por eso me apoyo en Ti, me lleno en Ti de esperanza y de amor. Confío con seguridad. Si me encuentro alguna vez triste o desalentado, pensaré que sirvo a Cristo resucitado; que Él me espera, me bendice, me ayuda y está cerca de mí aunque mis ojos no le vean.

4.- Dame, Señor, optimismo en esta época de pérdidas de fe. No en los dirigentes religiosos, sin o en Ti. Y a ellos, Señor, por favor dales fuerza para ser santos. Virgen María, "negocia" esto con Jesús en este mes de mayo. Dile a Jesús de nuestra parte que en Él se condensa el proyecto de la Santísima Trinidad sobre la humanidad.

5.- Considero esta frase de Rom. 4 "Jesús murió por nuestros pecados; resucitó para nuestra justificación". Esto me ha de inducir a mi continua conversión. No basta con aquella conversión "ruidosa" de mi adolescencia. He de morir día a día al pecado venial, a la imperfección. Mi conversión ha de ser diaria. He de sentir la santidad del Resucitado y me he de dejar "dominar" por ella; imitarla, vivir en contacto diario con el Resucitado.

6.- Educar mi fe contemplando el misterio de la Resurrección. Mirar a Jesús como horizonte de vida sin fin. No empecinarme en la existencia terrena. Mi corazón arriba. Mi trato con las personas, caliente y sobrenatural, como con Cristo resucitado.

7. El mundo, Señor, este mundo oscuro, que encuentre la luz y el calor en esta Resurrección de Cristo. Danos fuerza, Señor, para aplicar tu salvación.

8.- Testo de fe 1ª Cor. 15, 1-17. "Os transmití lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados... fue sepultado... resucitó... se apareció... y también a mí... ¿Cómo andan diciendo algunos que no hay resurrección de los muertos?... vana sería nuestra fe". Señor, aquí está el meollo, el núcleo de nuestra fe cristiana. Haz que se grabe en mí para siempre. Ayúdame para que influya que se grabe en otros.

9.- Repasar una y mil veces el relato de Pablo. Cristo murió; Cristo fue sepultado; Cristo resucitó; después de apareció. Nuestra vida depende esencialmente de este hecho. ¿Qué más da el ser pobre o rico; apreciado o despreciado: salud o enfermedad; incluso éxito, fracaso o acabar con algo que nos daba mucha ilusión y alegría? A Dios nadie me lo puede quitar; nadie. Porque nadie puede hacerme pecar. Señor, graba en mi alma a fuego estos criterios de fe. Nunca he de estar triste; y si mi fisiología me lleva a veces a la tristeza, me abrazaré a ti con fuerza.

10.- Jesús ha resucitado; por eso Jesús es el Señor. El Reino de Dios está realmente presente entre nosotros. Y si no aparece del todo es porque los llamados no somos fíeles a esa llamada de Jesús. ¡Qué difícil se lo ponemos al Reino de Dios. Señor, dadnos sacerdotes santos, obispos santos y almas consagradas santas.

11.- Estuvieron decepcionados los seguidores de Jesús porque murió. Es normal. ¿Cómo podía suceder aquello? Pero después de la Resurrección cambió todo. Señor, danos fuerza de fe para que nosotros cambiemos como los Apóstoles. Aquello fue como el viento huracanado que llena el mundo, porque Jesús, el que murió, ha resucitado. Que ocurra este fenómeno pentecostal, Señor, ahora en tu Iglesia.

12.- Al resucitar, Jesús, cumpliste tus promesas. Y por eso estoy del todo seguro de que las vas a seguir cumpliendo; que después de nuestra muerte nos aguardas en una eterna Resurrección. Que si acudimos a Ti vamos a permanecer fieles a la verdad, al amor y a la esperanza.

13.- A partir de la Resurrección de Cristo la muerte tiene sentido; pasamos por lo mismo que Él. Tengo la total confianza y seguridad de que después de la muerte me aguarda el Señor en mutua resurrección. Señor, gracias. Dame vivir siempre con esta fe y esperanza.

14.- Todo tiene sentido, Señor, en la vida porque has resucitado. Ha comenzado la nueva era de salvación. La resurrección ha creado la fe. Y doy gracias al Señor. La Resurrección es la gran verdad, la verdad cardinal donde se asienta la fe. Yo creo, Señor, aumenta mi fe. Me entrego a Ti Dios Padre; me entrego a Ti, Dios Hijo, me entrego a Ti, Dios Espíritu Santo.

15.- Por esta noticia de fe han sido congregados los hombres. En el nombre de Jesús muerto y resucitado renacemos a la Vida Nueva. Gracias, Señor, por esta bondad. Gracias ahora y siempre. Que siempre tengamos en cuenta esa gran verdad; que sepamos incluso mencionarlas de forma explícita. Somos los grandes testigos de que Jesús ha resucitado.

16.- Gloria a Cristo resucitado. Jesús es el Señor, constituido por el Padre. Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos. Jesús fue un cadáver en el sepulcro. Pero recibió la misma vida de Dios.

17.- A partir de Ti, Señor resucitado, tenemos la vida eterna. Yo, sometido a la muerte, puedo tener la misma vida de Dios: aquí ya por la gracia. Dentro de un tiempo, en la gloria. Haz que siempre crea más y más en Ti, que tenga en ti esperanza y que te ame.

18.- Sólo Tú, Señor, has vuelto de la muerte, porque al Ser Dios, ya tenías la vida en Ti mismo y eres la misma fuente de la vida. Era absurda tu permanencia en el sepulcro. No pudiste ser abandonado a la muerte; repugna esta afirmación. Por todo esto creo del todo en un Dios fiel; creo en la Resurrección de Cristo y en la Resurrección universal. Y en aquel día manténnos a la derecha, Señor. Yo sé bien de quién me he fiado.

19.- Abandono del todo mi vida en Ti, Señor, porque eres el Dios fiel. Apoyo del todo mi vida en Ti, mi Dios. No tengo preocupación, pero sí ocupación. Tú, Señor, has de seguir siendo mi ocupación permanente. Apoyo en Ti mi vida.

20.- Me siento del todo libre; por eso me fío del todo de Ti. Así llego a la raíz de mí mismo. Me encuentro, Dios mío, con un amor personal en Ti. Liberado de seguridades humanas, descanso en Ti, mi seguridad y mi todo.

21.- Jesús de Nazaret, el que murió y fue sepultado, tiene la misma vida de Dios, por eso resucitó. Él es el Verbo de Dios y lo será por toda la eternidad. Adorado seas, glorificado seas, alabado seas.

Virgen María, gracias porque me has guiado en la Resurrección de tu Hijo.

 

 

XII.- MARÍA Y LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS

1.- Vamos a introducirnos en el misterio de la "plenitud de los tiempos". Previamente estaba anunciado por el profeta Isaías: "La Virgen concebirá y dará a luz un hijo". De ella se dijo "¿Quién es ésta que sube del desierto como aurora resplandeciente, limpia como la luna, destellante de luz como el sol, fuerte como un ejército en orden de batalla?" Nosotros nos complacemos en estas palabras de la Biblia, aplicadas a la Virgen María. Ella estaba a punto cuando llegó la plenitud de los tiempos.

2.- Conoció a un varón justo, a José. El Evangelio es muy escueto tanto cuando habla de José como de cosas de María anteriores a la Anunciación. Casi nada sabemos. Sí sabemos que se desposó. Que la intención de la Virgen María era mantenerse en virginidad. Sabía lo que suponía el matrimonio, pero confió en la Providencia. Pedimos al Señor ser como María, confiados en la Providencia. Alabo a nuestra Señora con esta frase bíblica que se aplica a ella: "Abrid las puertas, príncipes, que llega la Reina del Empíreo".

3.- Si miramos los profetas podemos hablar de la ansiedad de las naciones que esperaban al Mesías, "el que había de venir". Nos habla Daniel de "setenta semanas de años" para la venida del Mesías. Alguien las contaba, y calculaba con anhelo que pronto estaría en el Mundo el Redentor, el Salvador. Fue un largo adviento. Muchos pedían al Señor que acelerase los días de la Redención. Admiramos aquella fe y aquella esperanza en medio de la gran indiferencia de muchos. Pedimos al Señor fuerza de fe y esperanza en nosotros para fomentar la ilusión y entrega hacia Aquel que ya ha venido. Es verdad que también había muchos en aquellos tiempos equivocados: creían que el Salvador los liberaría de la dominación de Roma.

4.- Surgieron falsos profetas que se adjudicaron el título de Mesías y levantaron estandarte de rebelión; esperaban el favor de Dios y la hegemonía del pueblo de Israel. Fueron varios aquellos pretendientes. (La Historia nos habla de Judas, Simón, Astroges el pastor gigante y otros.) Pero en medio de las confusión había almas sencillas que, ayudados por Dios, comprendieron el verdadero significado del mesianismo. La Virgen María era uno de aquellos; conocía los textos del Profeta Isaías. Vivía en un ambiente de gran piedad y vida mística y contemplativa e hizo voto de virginidad. Era una mujer humilde; sabía que todo nos venía de Dios. Casi seguro que sola y junto a José recitaba esta oración: "Envía tu paz a tu pueblo Israel y a tu ciudad y propiedad, y bendícenos a todos. ¡Loado seas, oh, Señor que das la paz". Repito esta oración con fe y piedad unido a María.

5.- Estaba preparada la mujer necesaria en la "plenitud de tos tiempos". María no podía pasar desapercibida, aunque su vida de desarrollaba sin estridencias en Nazaret. Seguro que pronunciaba esta palabras que decimos en adviento y ahora repetimos. "Oh cielos, dadnos vuestro rocío: lloved oh nubes al Justo". Imagino ahora la Virgen en oración, en una habitación ligeramente iluminada por unos rayos de sol. Procuro hacer contemplación de aquel acto, el más extraordinario de la Historia. Un Arcángel, San Gabriel, se le aparece a María en aquella estancia. Decimos con unción: "Ábrase la Tierra y germine el Salvador". Escuchamos las palabras. "Ave, llena de gracia, el Señor está contigo". Miramos a la Virgen un poco confusa, extrañada, aturdida. ¿Qué era aquello? "Bendita ere entre la mujeres". Contemplamos a María, todavía más extrañada. "No temas, María, has hallado gracia delante de Dios. He aquí que concebirás y darás a luz un Hijo, le darás el nombre de Jesús. Éste será grande y será llamado el Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre: y reinará para siempre en la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin". --- Escuchar las palabras, ponderarlas en nuestro corazón. Darnos cuenta que está sucediendo el misterio más trascendental en orden a la salvación del mundo. Creer, agradecer, gustar con alegría.

6.- Aquellas palabras del Ángel se le grabaron a María. ¡Un hijo! ¡concebirás! ¡darás a luz! Y enseguida le vino a la mente su determinación de ser virgen. Y pregunta: "¿Cómo puede ser esto si no conozco varón?" Quiere ser fiel María a su propósito firme, pero la invitación del Señor era clara. El Arcángel le dio la solución enseguida: "El Espíritu Santo descenderá sobre Ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, lo que nacerá de ti será llamado santo, el Hijo del Altísimo. María lo comprendió, su esposo místico iba a ser el Espíritu Santo. Queda a salvo la virginidad prometida. José haría de fiel guardián de la virginidad de María y de padre de Jesús. Allí nadie podría hablar en contra de nada. José tuvo sus dudas, pero el Ángel las aclaró. Detenernos un rato para contemplar el misterio. Agradecer al Señor su solicitud con nosotros. Agradecer a María su disposición.

7.- Una especie de prueba sencilla quiso dar el Ángel a María: su prima Isabel iba a tener un hijo a pesar de su ancianidad. Y escuchamos la aprobación de María a cuanto había escuchado. Pocas palabras: "He aquí la esclava del Señor". Y añade: "Hágase en mí según tu palabra". En aquel momento cambia para siempre el rumbo de la Historia. Es el acontecimiento supremo para el mundo. Hacer resonancia en nuestro interior de estas palabras. Apreciarlas en su gran valor. Apreciar la importancia de María para nuestra redención.

8.- Meditar unas cuantas determinaciones y criterios para nuestra vida cristiana. 1) Siempre agradecidos a la bondad de Dios y a la decisión de María. 2) Aprecio grande de la disponibilidad de María. Ofrecernos a Dios en total disponibilidad a favor de nuestros hermanos, de nuestro trabajo, de hacer el bien en nuestro ambiente. 3) Ser testigos a nuestro estilo de la Encarnación. 4) Ser como una prolongación de la Encarnación. 5) alabanza al Padre porque nos dio al Hijo. 6) Ponernos a disposición del Señor como María con sus palabras: "He aquí la Esclava del Señor". 7) Rezar muy despacio el primer misterio gozoso, "La encarnación del Hijo de Dios". 8) Recitar con devoción el ángelus.

 

XIII.- MUERTE LA

1.- La vida del hombre sobre la tierra es un enigma. La fe nos ayuda a descifrarlo. La muerte es como la cima de este enigma. Vamos apoyarnos en la fe para ver el sentido de esta realidad a la que todos hemos de llegar y todavía ninguno de los presentes hemos llegado. Pero conocemos a muchos que han traspasado al frontera.

2.- Para muchos pensadores sin fe la muerte es el absurdo de la vida, la caída en el vacío y la nada. Quita toda significación a la vida. Es del todo inesperada, como el nacimiento. "Se nace sin motivo; se muere como por casualidad". Anula todas las posibilidades de realización. La vida no tiene sentido, llena de dolor y termina con la muerte. Los suicidas han sacado la misma conclusión: la vida no tiene sentido. Para nosotros que creemos, es una realidad dura, pero llena de esperanza. El Señor nos aguarda a la otra orilla.

3.- La vida tiene la primera palabra, pero la muerte tiene la última. Es preciso vivir esta vida con fe, después de la muerte se ha terminado el tiempo de merecer. El cine, las noticias, la literatura, parece que se "alimentan" de la muerte, de algo en que nadie quiere pensar, pero ahí está.

4.- Creyentes y no creyentes nos admiramos e interrogamos: ¿por qué tantas vidas se truncan en su inicio o cuando más falta parecen hacer? ¿por qué tanto dolor? ¿por qué la humanidad, a pesar de sus progresos vuelve a caer en las mismas injusticias, crímenes y maldades? ¿El hombre es un ser para la muerte o para la vida? --- Ante estas preguntas muchos se refugian en el olvido y en el "vivir la vida", divertirse, distraerse, drogarse, poder, lujo, consumismo...

5.- Nuestra fe presenta esta realidad de la caducidad de la vida presente de otra manera. Tan sólo un misterio puede responder a otro misterio como es la muerte. La revelación nos enseña que la muerte es a la vez consumación y advenimiento de la nueva vida. Muerte temporal, inicio de la vida eterna. El hombre es un ser no para la muerte, sino para la vida. La vida tiene sentido porque la muerte tiene sentido. Es un "paso", "pascua" que desemboca en la vida eterna.

6.- Dios ha hecho de la muerte del hombre algo prodigioso dentro del misterio del amor de Cristo al Padre y del amor del Padre a Cristo. Es el comienzo de nuestra salvación eterna. Miramos con esperanza los cristianos esta realidad. Pero hemos de tener en cuenta que Jesús conoció una muerte de soledad completa. Cuando agonizaba tenía sed y así lo dijo, con una sola palabra. Mientras tanto la plebe se reía de Él y le decía: "Tú que destruyes el templo y después de tres días lo vuelves a reconstruir, sálvate a ti mismo; baja de la cruz y creeremos en ti". Sarcasmo, crueldad, humillación. Así le ocurre a Jesús en su muerte.

7.- Quien estas líneas escribe ha "degustado" qué es la muerte. En los últimos momentos de mi permanencia en el mundo fui liberado de ella, por el milagro de la oración de mis seres queridos que pusieron por intercesor a Jesús, María, y al Siervo de Dios, Padre Nieto. He llegado a comprender en propia carne cuando Jesús exclamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Fueron momentos muy duros, difíciles de definir, con ensoñaciones desoladoras, pero siempre quedaba en mí una gran esperanza, una seguridad de que todo pasaría y el Señor me acogería. Lo cierto es que se me ha quitado ese miedo natural a la muerte y ha crecido mi esperanza sin límite.

8.- Tú eres mi Dios, Jesús. Por tu entrega total al Padre y tu esperanza puesta en Él venciste la muerte. Aceptaste el fracaso total y lo asumiste con completa esperanza. Y has resucitado, como yo también lo haré. Jamás quedaré defraudado.

9.- En el momento en que abundaba el pecado, Jesús, tu entrega al Padre adquiere la fuerza sobreabundante que te permite vencer la muerte. "En tus manos encomiendo mi espíritu". Te abandonas al amor y al poder salvador de Dios. Cristo transforma la muerte en vida, en salvación, en resurrección.

10.- Por la fe encuentro mi fondo en Dios. Yo sé bien de quién me he fiado; sé, Señor, que me salvarás por tu amor y misericordia. Y te digo como Jesús en su última Palabra: "En tus manos, Señor, encomiendo mi alma", ahora y en el momento final de este mundo. La muerte se convertirá en mí en el encuentro con Dios, con Jesucristo, con María nuestra Madre. Por la esperanza me proyecto en Ti, Señor, y te confío mi vida para toda la eternidad. Te ofrezco, Señor, todo mi ser como hostia viva. "En tus manos encomiendo mi espíritu".

11.- El día que termine mi vida terrena, acabaré de vivir aquí mi configuración con Cristo. Moriré contigo, para resucitar contigo. Mientras tanto en la Eucaristía anunciaré tu muerte, proclamaré tu Resurrección. ¡Ven, Señor Jesús! Deseo recibir antes de partir de este mundo los santos sacramentos. La santa Unción la recibí una vez. Dame la gracia de volver a recibirla de nuevo cuando me llegue tu llamada. La gran verdad que subyace en la realidad de la muerte es nuestra relación con Dios, una relación continua de ahora, de hoy, de mañana, de siempre. Porque, Señor, Tú me has robado el corazón y un día te lo entregaré en aquel momento. Ayúdame a conservarlo en el amor.

12.- Morir va ser nacer para siempre, después del nacimiento temporal, después del nacimiento a la gracia por el Bautismo. Sin impaciencias, cuando Tú quieras, Señor, pero sé que llegará el día que no acabará nunca. Esta es mi fe, esta es mi esperanza.

13.- Sí, existe el infierno, existe la Justicia Divina. No sé cómo se pude explicar este misterio. He leído mucho sobre todo esto en mi vida. Y mi conclusión es una gran esperanza, porque el Señor quiere salvarnos y lo quiere con toda la seriedad y sinceridad divina. Para eso ha venido a este mundo. Yo, Señor, no soy digno. Nada merezco porque soy pecador, pero te amo y he puesto en ti mi esperanza. Y te amo. Y pongo en tus manos mi alma. Y estoy seguro de que jamás quedaré defraudado.

14.- Recuerdo aquella canción mariana de mis años jóvenes y la repito ahora con devoción: "Sálvame, Virgen María, sálvame, Madre de amor, que tan sólo en ti confía esta pobre pecador. No he nacido para el suelo que es morada de dolor. Yo he nacido para el Cielo, yo he nacido para Dios".

15.- "Estad preparados, porque a la hora en que menos pensáis, vendrá el Hijo del Hombre ".

José María Lorenzo Amelibia

Inspirado en Diccionario Teología Fundamental. R. Latourelle

 

XIV.- PROMESAS DE DIOS LAS

1.- Miramos el capítulo 13 de los Hechos de los Apóstoles. Es la primera predicación apostólica. Contiene toda ella la proclamación de la Buena Nueva. Nos enseña qué es ser cristiano. Cuáles son los centro neurálgicos de la predicación. (v.32). "Os anunciamos la Buena Nueva de la promesa, hecha a los Padres. Dios la ha cumplido en nosotros, al resucitar a Jesucristo, anunciando el perdón de los pecados y la justificación. La justificación la obtiene por Él todo el que cree... No desprecien..."

Reafirmarme en mi fe y en mi esperanza. Hacer esta doctrina criterio mío; criterio vital; criterio de primer orden. Seguir profundizando en este retiro y orando sobre el particular.

2.- La Buena Nueva: Es el cumplimiento de una promesa hecha a los Padres. Por Padres se entiende el Pueblo de Dios, Israel. Fue grandioso lo que prometió. Lo admiro y aplaudo como creyente; lo venero y lo introduzco en mi corazón. Se resume en: la Resurrección de Cristo; en el perdón de los pecados; en que estamos justificados por Cristo. Es algo grandioso. Un Dios decidido a hacer lo imposible. Él que demuestra que es Dios. - Actitud de adoración, veneración, agradecimiento, entusiasmo ante su obra salvadora.

3.- En la juventud somos idealistas. Creemos en la utopía. La fe, cuando uno es creyente se ve como más nítida; con confianza en que los hombres correspondan mejor. Después, poco a poco, a fuerza de desengaños, puede entrar en nosotros cierto escepticismo. ¿Cómo va a poder cambiar el mundo? Pero advertimos con ilusión que sólo Jesús es capaz de dar realismo a nuestros deseos; Él además supo esperarlo todo del Padre. Así lo vio; así nos lo enseña. Alabo y me fío de Jesucristo.

4.- Alabo contigo, hermano, la obra maravillosa de Dios. Sus

promesas si hicieron realidad. Dadnos, Señor, unos ojos nuevos para penetrar en tus misterios. Cuando recibimos un regalo damos las gracias. Y casi no podemos aceptar que se nos dé algo gratis; nos supera el amor propio. En Dios hemos de admitir este regalo, del todo gratis; no nos pide nada a cambio; en nosotros está aceptar el regalo de su salvación. Hemos de hacerlo con amor, agradecimiento, con esa inmensa emoción con nada comparable.

5.- El hombre es un ser en esperanza. El hombre sin Dios tiende a huir de lo real para evadirse en un mundo pseudodivino, la alienación; o se aferra a esperanzas humanas. San Agustín hablaba de "inquieto está nuestro corazón, hasta que descanse en Ti". Ante la muerte se estrella toda esperanza humana: miedo, muerte, desesperanza son el ambiente del hombre en declive, cuando no tiene fe. Sólo Dios nos da ESA ESPERANZA NUEVA QUE ES LA RESURRECCION DE LOS MUERTOS EN CRISTO JESUS. (Ver Hb. 1 - 2)

6.- Y las promesas de salvación tienen su historia que comienza con Abraham. Escucha este varón la palabra de Dios y la acata: "¡Sal de tu tierra!" "Vete a la tierra de tu padre; a la tierra que yo te mostraré". Gn. 12. "Abraham creyó; por eso se le computó a justicia". Gn. 15. Las promesas que recibió el Patriarca fueron: un hijo y unas tierras. Admiramos la fe y confianza de Abraham, padre de los creyentes, que supo fiarse. Él sí, confió del todo, a pesar de las pruebas, a pesar de que su hijo Isaac iba a ser sacrificado. El Señor veló por Él y agradó a Dios la disposición de este gran hombre. --- Ponernos delante del Señor y saber confiar y esperar con fe.

7.- Vinieron las pruebas a los descendientes de Abraham. Las promesas seguían en pie. Pero el Pueblo cayó en la esclavitud de los egipcios.

Moisés siguió los designios del Padre Abraham. Huyeron de los egipcios a través del desierto durante cuarenta años. El Pueblo se cansaba, tenía sus altibajos. Llegaron al fin a la tierra prometida. Y volvieron las pruebas con los destierros de Babilonia, el regreso, el nuevo destierro, los profetas que animaban, exhortaban, reprendían al pueblo de dura cerviz. Basta recordar la Historia Sagrada. "Consolad, consolad a mi Pueblo" decía el Señor por boca de Isaías (Is. 40,1). Y a través de los profetas llegó la esperanza mesiánica. "Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor... Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob". (Is. 2, 1...)

8.- "En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé. Un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el Espíritu del Señor: espíritu de ciencia y de discernimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y de temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas". (Is. 11) Es un vaticinio de Jesús, el Mesías Salvador. Tiempos de idilio en que "habitará el lobo con el cordero..." A través de los Profetas se dilata el corazón. De continuo están dando imágenes de esperanza. Son realidades que el hombre se ha atrevido a soñar. Es un adviento de muchos años. El Señor llegará; está cerca. --- He de fomentar en mi vida esta esperanza. Vivir con la gran ilusión que vivieron los profetas, pero además con la seguridad de que la promesa es una realidad. La promesa se cumplió y solo falta la realización concreta en mi persona, que ocurrirá después de pasar las fronteras de esta vida. Ven, ven, Señor, no tardes.

9.- Gloria a Dios en los Cielos y en la Tierra paz a los hombres de buena voluntad. Cuando llega la Navidad, mirando al Niño creemos que es la realidad que cumple las promesas. Y no es la medida de nuestro corazón, sino a la medida del corazón de Dios. Al darnos a su Hijo, se nos ha dado a Sí mismo, porque el Hijo es Dios Uno con el Padre. Señor, quiero exclamar con San Pablo: "Todo lo demás es para mí basura en comparación con las riquezas del conocimiento de Cristo".

Y este Jesús es desconcertante, porque los valores que nos ofrece

son una contradicción de los valores del mundo. Por una parte, se nos da Jesús mismo como don del Padre. Jesús mismo es la promesa. Es el regalo absoluto de Dios; el don que Dios hace de Sí mismo.

--- Acoger el maravilloso don de Dios.

10.- La cruz es el lugar propio, el criterio de la liberación del Señor. Ha sido el método de gracia establecido por Dios mismo como posibilidad de realizar la esperanza humana. La Cruz es como la vida nueva del hombre. No hemos de olvidar estos centros de liberación: A) Cristo como promesa, don del Padre. b) Inteligencia de las bienaventuranzas desde el misterio mismo de la Cruz. c) Es la caridad misma de Dios la raíz de la salvación del hombre. Y todo para el hombre caído, para liberarnos del pecado y darnos la vida de la Gracia, la seguridad de la salvación en ella.

--- Entrar, como respuesta, por el misterio de la Cruz; por el criterio de las bienaventuranzas. Entenderlo todo; hacerlo criterio propio; vivir este espíritu y transmitirlo como criterio cristiano.

11.- El punto integral de la salvación del hombre es Cristo mismo. él es la promesa del Padre. Él está con nosotros en la Eucaristía. A Él he de acudir para pedir fuerza, para llenarme de su espíritu y de su gracia, para obtener la salvación propia y de todos cuantos pueda. Porque la salvación es preciso aplicarla a cada uno. Muchos están lejos y ni siquiera lo sospechan, aunque lo desean. Liberación integral, como el de Asís, que vivía y favorecía al mundo, sin adherirse a los criterios mundanos. El Evangelio no intenta propiamente dar riqueza al pobre, sino enriquecernos todos con la riqueza de Dios; y, eso, sí es preciso la buena distribución de la riqueza, de manera que le quede al pobre. --- Fijar en mí estos

verdaderos criterios de salvación.

12.- Poner los principios de la verdadera liberación: el amor. Capaz de esperar contra toda esperanza en el fracaso y en la inutilidad. Si me hago pobre con el pobre, con Cristo, puedo ayudar al pobre a que espere más que lo que desea. Por ahí va el camino; no por la violencia. El cristiano obedece a Dios, con amor urgente por los hermanos. Pero nunca confundirá el cristianismo con ningún modelo social ni político. --- Todo esto es claro para decirlo, difícil de comprenderlo, sublime el practicarlo, santo el vivirlo como criterio y como vida. A esto aspirar. Dar pasos. ¡Cuánto para corregir!

 

XV.- REVELACIÓN DIVINA LA

LO ESPECÍFICO DE NUESTRA REVELACIÓN CRISTIANA.

Este retiro puede parecer árido, pero en nosotros está darle vida, darle unción, gustar en él las cosas de Dios, nunca mejor dicho. Cuanto leamos o consideremos vamos a procurar llevarlo a nuestro corazón, rumiarlo, hacerlo objeto de oración viva.

1.- Está profundamente vinculada a la Historia: A los acontecimientos.

A los testigos, profetas, patriarcas.

Desemboca en la Encarnación.

A través de la Historia vamos palpando lentamente la revelación cristiana.

2.- El libro de la Revelación es la Biblia, la Sagrada Escritura. Este libro presenta hechos, personas e instituciones. Dios viene a través de todo esto: interviene, actúa y todo ello para llegar a nuestra salvación. ---- Admiro con emoción la transmisión de la revelación. Me encuentro a gusto inmerso en el plan de salvación.

3.- La revelación es un obrar divino, por esta acción se nos comunica el depósito de la fe, la doctrina sobre Dios. Es algo vertical: de Dios a los hombres.

4.- Dios interviene como en forma sacramental, por signos, por mediaciones, mediante:

- Acontecimientos.

- Personas elegidas.

- Mediante la Palabra.

Entre todos los acontecimientos es la palabra la que constituye mejor la estructura sacramental. Ejemplo: El éxodo de Israel de Egipto, sin Moisés y su palabra sería una simple emigración.

5.- Progreso de la revelación:

a) Por parte de Dios: promesa en primer lugar; después, cumplimiento de la promesa.

b) Por parte de Israel: atención meditativa y confiada.

c) Por nuestra parte: hemos de acercarnos al pueblo fiel de Israel. Recibir la revelación con atención meditativa y confiada. Como María, guardando con amor todas estas cosas en el corazón.

Lo que cuenta en la revelación es lo que Dios hizo, hace y hará. Israel considera la promesa y espera. Buscar en nosotros esta actitud. Buscar sobre todo vivir en consecuencia con la Revelación.

6.- Al final del tiempo de la promesa llega la Nueva Alianza, la Salvación universal. Quedará la aplicación de la salvación a cada persona, pero ahí está. Nos encontramos en marcha hacia el futuro. Si así nos vemos y nos consideramos se derrite de amor a Dios nuestro corazón y nos sentimos con un agradecimiento total. Nos hemos ido encaminando hacia la plenitud del tiempo de Cristo.

7.- El pueblo de Israel ante la revelación de la promesa, vivía en actitud meditativa y confiada en un verdadero adviento. El Pueblo de Dios, día a día bajo el influjo de los profetas consideraba la obra de Dios en la Historia. Y el tiempo actual constituía una espera vigilante y confiada al único Salvador.

8.- La Historia de la salvación desemboca en la Encarnación del Hijo de Dios. El Hijo asume la naturaleza humana. Con esto llega la plenitud de los tiempos. La Epifanía del Señor.

9.- Dios ha manifestado su bondad y su amor a los hombres. (2 Tim. 1-10). Al contemplar la Encarnación decimos esta frase con gozo y emoción. Cristo es el signo de Dios en el mundo, Dios mismo. Sacramento de Dios. La plenitud de la revelación.

10.- Consecuencias.

a) El mismo Dios que nos ama se revela y se nos da a nosotros. Nosotros contemplamos con gozo a este Dios que se nos manifiesta y se nos entrega hecho hombre.

b) El amor que nos tiene Jesús es el mismo amor de Dios.

c) Jesús es amado y es para todas las culturas. Las asume, las purifica de sus desviaciones, las eleva.

11.- Cristo ocupa en nuestra fe una posición absoluta y única. Es el centro. Es el manantial de una nueva vida de amor. Él nos ayuda a penetrar hasta la misma identidad divina.

12.- Al designio sabio de Dios le llamamos "Economía divina". El Padre toma la iniciativa. Todo bajo la dirección del Espíritu Santo. El Hijo hecho hombre, Jesucristo, culmina la revelación.

El Antiguo Testamento preparó todo por medio de los profetas. Se fue creando en el pueblo un ambiente, un clima de expectación y de aceptación. Y llegó Jesucristo , la plenitud, la fase central y de expansión. Su vida, su doctrina y sus milagros, su muerte y Resurrección fueron testimonio verdadero. Todo es bello, admirable, hermoso, digno de ser contemplado.

13.- La revelación fue del todo gratis; partió de la libre iniciativa de Dios. Con total libertad y gratuidad nos creó. Con total libertad y gratuidad nos redimió y nos salvó. Desea compartir su vida con el hombre. Y se manifiesta a él porque quiere.

a) Es en la Encarnación cuando asume la carne humana y se revela del todo y comienza la salvación. ¡Por libre iniciativa!

b) En la cruz revela su amor sin límites, lo da todo. A los ojos de los hombres es una locura. ¡Y es total amor!

c) Con lógica divina invita al hombre a la fe.

14.- Diálogo: Dios habla. El hombre contesta. Es una palabra, un verdadero diálogo de amistad. Dios habla por medio de su Hijo, el Verbo, la Palabra de Dios.

a) Invita a la comunión. El Hijo es la Palabra hecha carne para invitarnos a la respuesta, a una verdadera comunión.

b) Cristo, tres veces santo, se dirige en amistad a sus criaturas que se habían vuelto miserables por el pecado.

c) Cuando Cristo agotó todos los recursos de la palabra, su gesto fue entregar su vida en la cruz. Corazón abierto que manó sangre y agua.

d) el hombre pecador no puede abrirse por sí solo. Ha de dar respuesta movido por el Espíritu Santo. Ven, Espíritu Santo. Enséñanos a dar respuesta en este diálogo divino.

15.- Revelación de Dios, Revelación del hombre.

El hombre es para sí mismo un misterio que Dios cubre con amor y lo invita a la intimidad con las personas divinas. Este misterio del hombre se ilumina en el misterio el Verbo.

a) La revelación es luz del misterio divino que se proyecta sobre el hombre e ilumina sus tinieblas.

b) La grandeza del hombre proviene de esta llamada a compartir la vida de Dios. Es preciso saber apreciar, agradecer, contemplar, admirar.

c) El hombre, dejado a sí mismo, es odio y pecado, egoísmo y muerte, pero el Amor Absoluto se ha introducido en su vida. Por Cristo se nos da este don.

d) Todo es luz y amor. Cristo es una plenitud de amor. Aparece como amor puro y sin sombras.

e) La revelación da el verdadero sentido al hombre.

16.- Tensión suave. El mensaje hay que vivirlo, ya ha de estar tan vivo en nuestras almas como la primera vez que impactó en nuestro corazón.

- Ha de llegar a los hombres de todos los tiempos.

- Responder a sus preguntas.

- Reexpresarlo en todas las culturas.

- Sin contagiarlo con falsas doctrinas.

- Guardarlo en el fondo del corazón para que fructifique.

17.- Ahora, aquí, ya... todavía, no.

Dios no intentaba tanto comunicar una cantidad de verdades cuanto comunicarse a sí mismo por la Palabra. En Cristo Dios se ha comunicado por entero.

a) Ahora, ya, aquí, se manifiesta la justicia de Dios. Ahora se cumple la predicación del Evangelio. Ahora Cristo nos da la salvación. Ahora esperamos el regreso del esposo y su manifestación esplendorosa. Ahora Dios está en el mundo. Aquí es el anticipo de la vida eterna.

b) Todavía no, pero esperamos el retorno de Cristo. El futuro es cierto. Esperamos la manifestación histórica de Jesucristo al final de los tiempos. Entonces descubriremos con gozo y con asombro a Aquel que en la fe era ya compañero de camino.

18.- Jesucristo Alfa y Omega.

El punto de partida de toda consideración sobre la revelación y la salvación es Cristo. Él es el principio y el fin. Da a todas las cosas su sentido inequívoco.

19.- Cristo es la plenitud de la revelación y la interpretación auténtica de todas las formas de salvación: las anteriores, contemporáneas y posteriores a su venida.

a) Los hombres buscan como a tientas y presienten, pero en Él está la plenitud.

b) Las grandes religiones son como intentos de interpretación de la gracia de la salvación. Pero algo les falta. Sólo Cristo hace posible la inteligencia perfecta del Antiguo Testamento y las experiencias religiosas de la humanidad. El Verbo ilumina de forma diferente las diversas religiones.

20.- Revelación y experiencia.

Para algunos teólogos la revelación es "una experiencia religiosa que debe poder repetirse y continuarse como revelación actual y experiencia individual" en todos los hombres. Dios se manifiesta y se entrega. Nosotros lo acogemos mediante la fe y de ahí viene nuestra experiencia. Atención, tomar esta explicación no como los protestantes, sino en sentido católico. La fuente de la revelación, la autoconciencia de Jesús como Hijo del Padre.

Los profetas gozan de una experiencia privilegiada, captan que Dios es el autor de la luz recibida y de la verdad que describe.

21.- Un escándalo.

a) Escandaloso, transmitir la revelación quien no la vive, quien se ha estabilizado en el pecado mortal, quien no procura ser consecuente con su fe.

b) Escándalo vivir en la tibieza y sin corresponder de alguna manera a la sobreabundancia de amor de Dios.

No cabe más respuesta a quien ha de comunicar la salvación que ésta: "Nosotros hemos conocido el amor que el Señor nos tiene y hemos creído" (1 Jn. 4,16 y así transmitir esa fe que nos enamora.

22.- Revelación y Trinidad

La revelación es obra del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Es obra de la Santísima Trinidad.

- Al Padre corresponde la iniciativa de la revelación.

- El Padre envía al Hijo como revelador.

- El Padre da testimonio del Hijo en su misión reveladora.

- El Padre atrae a los hombres hacia el Hijo.

- El Hijo es la Palabra eterna del Padre.

- El Hijo lo recibe todo el Padre.

- El Hijo es y propone la Palabra de Dios.

- El Hijo hace conocer al Espíritu Santo que inspira.

- El Espíritu Santo aplica e interpreta la Palabra a los fieles.

- El Espíritu Santo responde a las sugerencias de cada época.

23.- Conclusiones

a) La revelación Señor una realidad sin igual: está muy metida dentro de la Historia; tiene estructura sacramental; se centra del todo en Cristo y en la Encarnación. Es diálogo de amor. Es como una inmensa galaxia cuyo centro es Cristo, el Verbo hecho carne.

b) La comunicación de la revelación pertenece al orden del testimonio . como Cristo lo dio. "Empezó a obrar y a enseñar". Exige la revelación un silo de vida y la proclamación del Evangelio. El que proclama es testigo. En el oyente actúa el Espíritu Santo a fin de que pueda formular su acto de fe.

c) la revelación es para hoy, para los hombres de hoy, porque hoy también viene la salvación. Hoy llega el tiempo de la conversión.

d) Dios dirige la Historia. A veces - oprimidos - sentimos el silencio de Dios, pero Él nos ayuda a mirar con fe su revelación.

e) Todas las cosas tienen su sentido en el contexto de la revelación. A quienes caminan en tinieblas Cristo les responde: "Yo soy la Resurrección y la vida. Quien cree en mí aunque hubiese muerto vivirá". Yo soy.

24.- Final

La revelación afecta a la subjetividad del hombre, la eleva y la transforma. El hombre es atraído por la Buena Nueva del Evangelio. Esta atracción nos lleva a la fe. Es una inspiración o una iluminación del Espíritu Santo. Nos invita a creer. Su gracia nos mueve, excita, llena y previene. -------- En Zuasti, 28 de Julio del año 2006

 

XVI.- REVELACIÓN LA Y SU ACOGIDA

EN LA FE QUE SALVA EN LA CARIDAD. POR LA GRACIA AQUÍ RADICA NUESTRA ESPERANZA.

1. - Juan Alfaro, nacido en 1914, es el teólogo español tal vez de más prestigio del siglo XX, por lo menos en cuestiones de Teología Fundamental. Ha sido profesor de la Universidad Gregoriana de Roma, y su teología podía considerarse en resumen como el título de este retiro. Merece la pena leerlo de un tirón y después ir considerando, meditando, contemplando, sacando consecuencias para nuestra vida práctica. Conviene arraigar nuestra vida interior en grandes ideas e ideales que pueden parecernos un poco abstractos, pero luego son origen de nuestra convicción profunda en los misterios de nuestra fe. Vamos a profundizar, siguiendo a Alfaro, en algunos principios para bien de nuestra vida espiritual.

2.- Se trata de comprender, y entusiasmarnos con el misterio de la autocomunicación de Dios al hombre (revelación), y la respuesta y acogida por nuestra parte a ella. Por supuesto que es posible. Dios es capaz si lo desea de comunicarse al hombre. Nosotros somos limitados e inconsistentes, pero con la ayuda de Dios, por la gracia, podemos llegar a comprender esa comunicación de Dios. Admitirlo ahora con cariño.

3.- Nuestra respuesta humana está avalada por la gracia de Dios. Y esta respuesta la hacemos por la fe. Dios nos da el amor, la verdadera caridad, cuando respondemos con libertad a esta palabra de Dios que se nos revela. Dios se revela desde sus Trinidad inmanente. El Padre se autoexpresa en su Verbo (el Hijo) que es su imagen, es su Palabra.

4.- Consideramos al Verbo como la autocomunicación eterna del Padre, expresa bajo los velos de la carne el misterio de Dios. Nosotros los humanos lo comprendemos. Desde el momento de la encarnación es el Verbo, Jesucristo, la revelación de Dios. Por eso sacamos como consecuencia que la revelación es cristológica, cristocéntrica, cristoescatológica:

- Cristológica: se configura a partir de Cristo, lleva los rasgos de la figura de Cristo, Cristo es a la vez - diríamos - la revelación y el revelador de Dios. ¡Cristo, unido sustancialmente al Padre, pues es el Hijo de Dios hecho hombre! Jesús revela a Dios, revelándose a sí mismo. Creemos a Dios que se revela en Cristo. Por eso creer en Dios, creer a Dios y creer a Cristo son sinónimos.

- Cristocéntirca: Cristo es la revelación, es la palabra de Dios al mundo. Todas las demás palabras se iluminan y adquieren consistencia, verdad y significación plena desde Cristo. Desde aquí los creyentes captamos y asentimos los demás contenidos de fe, que también han de considerarse en relación con Cristo.

- Cristoescatológica: Cristo glorioso revelará a los hombres, el misterio trinitario de Dios. Y esto sucederá cuando lleguemos a la eternidad. La revelación se consuma en la visión, allí alcanza su fin y plenitud.

5.- Nuestra fe aparece como una acogida sin reservas, como aceptación plena de la autorrevelación de Dios en Cristo. Este acto de fe abarca y comprende a toda nuestra persona. Es el camino por donde Dios nos guía hacia Él. La gracia tiene aquí una virtualidad esencial. Ella nos ayuda a adherirnos a la fe. Por ella creemos a Cristo, como Hijo de Dios y creemos que Cristo es Dios.

La fe es a la vez don de Dios y acto libre nuestro. Y está enteramente marcada y configurada por la Encarnación.

6.- La Encarnación impide toda relación subjetivista del hombre con Dios. Por eso podemos destacar en esta reflexión unos puntos muy importantes:

- Globalidad del acto de fe. Se presenta como última respuesta a la cuestión sobre el sentido de la existencia del hombre. Y responde a la cuestión del Dios revelado en Cristo, fundamento del contenido de nuestra fe.

- La fe es como la acogida a la autorrevelación de Dios en Cristo. La respuesta de la fe no será auténtica, si no es ella misma expresión de nuestra entrega personal, total, absoluta a Dios.

- La fe es repuesta a la interpelación - invitación de Dios en Cristo. Respuesta enteramente libre del hombre, y el gran don de Dios. Por eso es del todo necesaria la gracia para este acto de fe. Desde nuestra dimensión de creyentes: agradecer la fe, cultivarla, cuidarla, difundirla, entusiasmarnos con ella.

7.- De todo esto se deriva el carácter salvífico y personalista del acto de fe como superación del enfoque intelectualista que muchos le han dado. No es conveniente reducir la fe al plano de "verdades que hay que creer". Es una respuesta íntegra de la persona.

8.- Después de haber leído y entendido todos estos puntos, es preciso asimilarlos, procurar hacer criterio propio uno por uno. Agradecer a Dios la revelación. Agradecer a Jesús, el Verbo Encarnado, en su encarnación. Agradecer la salvación. Hacer propósitos de adecuar nuestra vida a la fe. Acudir a la Virgen María, nuestra Madre, que supo vivir a tope este gran misterio de la revelación. Hacer algún propósito que nos ayude a mantenernos en la fe, a difundirla, a apreciarla y cuidarla. Procurar llevar la oración de estas ideas un tanto abstractas de tal manera que lleguen a llenar nuestra afectividad. Entusiasmarnos con el amor de Dios que tanto nos quiere. Apreciarlo.

 

 

XVII.- SACRIFICIO DE CRISTO Unidos al

1.- Mi retiro de este mes tiene relación total con el anterior sobre el sacrificio. Conviene no olvidarlo, incluso repasarlo, leerlo antes, aunque no nos dediquemos a él de nuevo. Por supuesto, el sacrificio de Cristo no es solamente acción de gracias; va unido a ello la muerte de Jesús y el triunfo total con la resurrección. Todo unido. No lo vamos a separar. En el caso de Jesús la muerte no fue milagrosamente evitada, sino transformada en elemento de liberación. Venció la muerte por medio de la muerte. Y la muerte misma suscita la acción de gracias, Eucaristía. Y nunca olvidemos en todo este proceso la resurrección.

2.- Nos parece normal dar gracias a Dios después del peligro. En cambio en el caso de Jesús vemos que da gracias a Dios antes del peligro, en el momento de ofrecerse al sacrificio. Profundizar: Él obtuvo la salvación porque dio gracias a Dios antes de ser salvado. Hizo de su muerte un sacrifico de acción de gracias. --- En las circunstancias penosas es difícil mantener la actitud de agradecimiento hacia Dios. Jesús lo hizo. Fue necesario un esfuerzo en su humanidad. Y se entregó confiado a la voluntad del Padre.

3.- Nosotros estamos unidos a Jesús, a si vida, a su sacrificio, a su resurrección. Somos suyos y queremos seguir su línea. Es necesario un esfuerzo que lo conseguiremos con su gracia. No vamos a mirar con angustia ni el esfuerzo, ni la dificultad, ni la muerte. Estamos unidos a Él, a su sacrificio. Le pedimos con amor y confianza participar en su pasión y en su victoria. Esto nos tiene que llevar a reconocer a reconocer su gracia y a ser agradecidos. Actuar como Jesús en la Última Cena. Abrirnos con gratitud a la corriente de amor que viene del Padre. Toda nuestra existencia se transformará en una continua ofrenda sacrificial de acción de gracias a Dios. Meditar en esto detenidamente y después pasamos a otro punto.

4.- El sacrificio de Jesús es de purificación. Conocemos la palabra "Expiación". Expiar significa: borrar las culpas, purificarse de ellas, sufrir la pena por las culpas.

En la Última Cena Jesús se abrió con gratitud a la corriente de amor que le venía del Padre. Entonces recibió el impulso paterno para hacer de su pasión un sacrificio de purificación, y la alianza nueva. Es víctima de expiación por nuestros pecados, pero sería más exacto decir que es instrumento de perdón. Es decir, nos asegura el perdón de Dios. Cumplió lo del profeta Ezequiel: "Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados de todas vuestras impureza, y de todas vuestras basuras os purificaré" (36,25). Sí; la nueva alianza implica un aspecto de purificación de los pecados. La santidad no puede cohabitar con el pecado. Por ese motivo el sacrificio de Cristo fue un sacrificio de purificación.

5.- Cristo, sumo sacerdote. "Está puesto a favor de los hombres en lo que se refiere a Dios". (Heb. 5,1). Y "El Sumo Sacerdote es constituido "para ofrecer dones y sacrificios por los pecados". Esto es necesario. Si no se elimina el obstáculo del pecado, el Sumo Sacerdote no puede presentar a las personas delante de Dios. Jesús "habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó a la diestra de Dios". (Heb. 10,12)

---- Darme cuenta de Jesús, Sumo Sacerdote. Nuestro salvador que intercedió ante el Padre para librarnos del pecado. ¡Me uno al sacrificio del Señor!

6.- Las palabras de Jesús en la Última Cena hablan de sangre. "Sangre de la alianza nueva y eterna que por vosotros y por los muchos es derramada para el perdón de los pecados" (Mt. 26,28). ¡Sangre de la alianza nueva! Lleva en sí la idea de sacrificio de purificación. En la mentalidad del Antiguo Testamento la vida de la carne está en la sangre. En el Nuevo Testamento el sacrificio antes de ser un don de los hombres a Dios, es un don Dios a los hombres. Él nos amó primero. --- He de ir asimilando en mi mente y en mi corazón el concepto de sacrificio en el Nuevo Testamento.

7.- Los sacrificios del Antiguo Testamento no podían purificar de los pecados porque eran ritos externos. Sólo el fuego del Espíritu Santo es capaz de llevar a cabo esta gran purificación. "Por el Espíritu Santo se ofreció a sí mismo" (Heb. 9,14). Fue la ofrenda de su propia vida y de su propia sangre la que purificó nuestros pecados. Fue un acto de obediencia. Y fue acompañado de una expresión corporal: el ofrecimiento del cuerpo de Jesucristo, a través de sus actividades, sus sufrimientos y de su muerte.

8.- La situación de Jesucristo después de su único sacrificio es del todo gloriosa, porque su sacrificio fue el todo eficaz para eliminar el desastre de las consecuencias del pecado. "Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios en orden a expiar los pecados del pueblo". (Heb 2,17)

Jesús se ha asemejado del todo a sus hermanos.

Ha asumido nuestra condición de pecadores, siendo inocente.

Es el medio de purificación de unión con Dios y salvación eterna.

9.- El sacrificio de Cristo no consistió en la muerte, sino en la transformación de la muerte en fuente de vida nueva. Hago hincapié en este pensamiento. Por eso el final feliz del sacrificio de Cristo es vencer la muerte. Nuestro resurrección.

La caridad de Cristo fue perfecta: adhesión plena a la voluntad de Dios y solidaridad completa con dramática situación de los hombres pecadores. Por todo ello me uno a Jesucristo, me uno a su sacrificio.

Consecuencia: Vivir con amor, entereza, esperanza y entrega cualquier situación por dura que sea. Él sufrió primero, Él nos amó primero. Nuestra esperanza es cierta. Me uno al Señor del todo y viviré para su gloria.

 

XVIII.- SACRIFICIO EL

1.- Siempre me ha producido cierta confusión y dificultad para meditar la realidad religiosa de Sacrificio. Me resultaba difícil aplicarla al concepto cristiano. Me ha venido bien para ello el libro "Tanto amó Dios al mundo" Lección sobre el sacrificio de Cristo. De Albert Vanhoye. ---- Viene bien partir de nuestro concepto de los sacrificios del Antiguo Testamento: ofrecían a Dios animales, los mataban, después los quemaban para indicar que Dios era el supremo Señor de todas las cosas, para aplacar a Dios y para darle gracias. Este concepto lo vamos a saber, sí, es necesario, pero ahí va a quedar, casi lo vamos a olvidar. --- Asimismo va evolucionar nuestro concepto de sacrifico nuestro al Padre, la mortificación, el sufrimiento, la enfermedad, la vida propia.

2.- Los cristianos cuando hablamos de sacrificio, miramos enseguida a la muerte en la cruz de Jesucristo. También vamos a dejar de momento este aspecto. Comenzamos contemplando la Última Cena. Allí vemos enseguida la OPBLACIÓN de Jesucristo. Jesús se ofrece al Padre. Y se ofrece ante todo agradecido. Jesús miraba en la Cena el sacrificio como un don que recibía del Padre, mucho más que como un regalo que Él le hacía al Padre. "El cáliz que me ha dado el Padre ¿no he de beberlo? (Jn. 18, 11). Un don de santificación y de glorificación. --- Meditar en esto. Afinar nuestro criterio.

3.- Si miramos Mt. 26,26-27, Mc. 14, 22-23, Lc. 22,19, 1 Cor. 11,24, nos damos cuenta de que Jesús al tomar el pan y el cáliz en la Última Cena, dio gracias al Padre. Esto ante todo. La oblación comienza por la acción de gracias. Lo mismo hacemos en la Misa y lo recordamos: "darte gracias siempre y en todo lugar". Todo el rito de la Última Cena, de la Eucaristía de la Misa, están envueltos en la acción de gracias. La vida de Jesús, también. Recordar la multiplicación de los panes y la resurrección de Lázaro, Jesús antes de realizarlas daba gracias al Padre. La misma palabra Eucaristía significa acción de gracias. En nuestra noción y en la misma ofrenda del sacrificio, por supuesto comenzamos siempre con la acción de gracias. Hacer criterio de ello y pedirle al Señor disfrutar en esta acción de gracias del sacrificio, como lo hacía Jesús.

4.- En los Evangelios para expresar la acción de gracias también se usa el verbo "bendecir". Es lo mismo. Tenerlo en cuenta siempre. "Jesús levantando los ojos, pronunció la bendición". "Bendito seas, Señor Dios de Israel porque has visitado y redimido a tu pueblo", decía Simeón. "Bendito seas, Señor Dios del Universo", decimos en la Misa. Siempre el mismo significado: te damos gracias, Señor. Gracias. --- Procurar ser consciente de este concepto y utilizarlo siempre en este sentido.

5.- En la relación de Jesús con su Padre siempre vemos el aspecto filial y agradecido. Es consciente de que todo lo recibe del Padre. Reconoce que el Padre es fuente de su propio ser. Él debe aceptar todo el Padre y lo hace siempre muy agradecido. "¡Abba, Padre!". Darnos cuenta de que este grito filial de Jesús es amor agradecido. Si leemos en el Evangelio la relación de Jesús con el Padre, la vemos siempre envuelta en el agradecimiento. Al ofrecerse al Padre en oblación y sacrificio lo hace con total y sumo agradecimiento. Tenerlo muy en cuenta.

6.- Una conclusión primera para nuestra vida interior con relación al sacrificio: en lugar de lamentarnos de lo que no tenemos, sería maravilloso darle gracias a Dios de todo cuanto Él actúa en nosotros. Las almas agradecidas hacen maravillas. Nos damos cuenta de que la plegaria de Jesús es muy diferente a la nuestra interesada. Ver por ejemplo el episodio de la muerte de Lázaro. "Padre te doy gracias por haberme escuchado. Yo sabía que Tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que Tú me has enviado". (Jn. 11,41-42)

7.- Volviendo a la Última Cena: Mientras da gracia Jesús sabe lo que está por hacer en el instante siguiente: ve que el Padre le da la posibilidad de un don más generoso, ofrecer el Pan Celestial para la comunicación de la vida. Y Jesús presenta la Eucaristía como don del Padre. "Es mi Padre el que os da el verdadero pan del Cielo" (Jn. 6, 32). "El pan que yo os daré es mi carne por la vida del mundo". (Jn. 6, 51). ¡El don del Padre hace posible el don del Hijo! "Lo que hace Él eso también hace el Hijo". El don de Jesús es el segundo aspecto del evento. "Te doy gracias, Padre, porque por medio de este pan, que tengo en mis manos, yo mismo llegaré a ser pan para la vida del mundo; te doy gracias por haberme dado mi cuerpo que puedo dar como alimento espiritual a mis discípulos; gracias por haberme dado mi sangre que puedo transformar en sangre de alianza. Te doy gracias sobre todo por haberme dado un corazón para establecer una alianza de amor eterno entre Tú, Padre, y todos mis hermanos". Este es el significado de la acción de gracias de Jesús.

8.- En la Última Cena Jesús afronta ya su propia muerte. Al dar gracias la transforma en sacrificio de acción de gracias. Y es que la acción de gracias se realizó anticipadamente, antes de la victoria sobre la muerte. La acción de gracias determina la orientación de todo el sacrificio: institución de la Eucaristía, pasión y resurrección.

Todo se vuelve sacrificio de agradecimiento: Eucaristía, pasión y resurrección. Podemos decir que Jesús resucitó porque transformó su muerte en ofrenda de acción de gracias.

9.- Profundizar en este último párrafo. Aplicar al sacrificio de nuestra vida, nuestra pascua, unidos al sacrificio de Cristo. Mirar nuestra existencia, todo nuestro camino con esta perspectiva de acción de gracias filial. Mirar así los eventos normales del trabajo, existencia dichosa, la enfermedad, la propia muerte. Afrontarla con esta actitud muy unidos al sacrificio de Cristo, nuestra Pascual y así podemos cantar: "Nuestra Pascua inmolada, aleluya, es Cristo el Señor, aleluya, aleluya, aleluya". Estas ideas tomadas del libro citado las vivía el sacerdote Don José María Imízcoz, con quien tuve una conversación gozosa sobre el tema, pocos meses antes de que el Padre lo llamara a su casa.

 

XIX.- SALVACIÓN DEL ALMA LA

 

1.- El problema de la salvación del alma siempre tiene actualidad. A fin de cuentas, aquí no vamos a quedarnos. La misma razón insinúa la existencia de un más allá. Los pueblos primitivos tenían convicción del "gran viaje" que se emprendía una vez llegada la muerte. Incluso los no creyentes y agnósticos mantienen su preocupación por si habrá otra vida después de ésta. Hoy voy a enfrascar mi alma en este tema. Voy a dedicar unas horas a pensar en él.

2.- La manera de enfocar el problema de la salvación ha evolucionado mucho en los últimos años. Pienso que nunca hemos de despreciar el antiguo enfoque, pero siempre hemos de mantener una gran confianza en Dios y en Jesucristo que vino a salvarnos. Voy a considerar ahora las razones tradicionales en torno a la salvación. Después haré hincapié en la manera actual de enfocar el tema.

3.- El problema de la salvación del alma es el mismo que conservar el alma en gracia. Vamos a apreciar este tesoro ; no lo vendamos por cualquier cosa. Recuerda el caso de Esaú. Tenía hambre. Por un plato de lentejas vendió su primogenitura. ¿Y nosotros? No dudamos vender el alma por una majadería. Por una sonrisa de burla. ¡Que lo hiciese un niño...!

Ejemplo. Tengo un cristal raro. Voy de viaje. Lo pierdo. No le doy la menor importancia. Luego un joyero me dice cuánto valía. ¡Qué disgusto! Vamos a aplicarlo a nuestro caso.

- Pecado, ¡con confesarse! ¡Inconcebible! Pierdo la vida de la gracia, la filiación divina. Nuestra postura debiera ser la misma si existiera el cielo o no. Pedir al Señor espíritu de fe para enfocar bien el tema de mi salvación. Pedirle fuerza.

4. - TRES MERCADERES. a) Imaginad un tratante que nos ofrece por cinco mil ovejas, cinco millones. - ¡Más valdrán! Suponed que le dierais el rebaño por una comida. ¡Idiota serías! Aplica a nuestro caso.

b) El demonio ofrecía a Cristo poco: que las piedras se conviertan en pan; que todo el mundo te mire; todo lo visible desde una montaña, si postrado en tierra le adoraba. ¡Bien se puede comprar todo el mundo por un duro. Y bien le hubiera dado las riquezas todas. ¡Buen negocio hubiera hecho! Ofrece algo finito por algo infinito. Ofrece algo terreno y pide algo divino. Ofrece algo material y pide a cambio algo espiritual. Bien sabe él lo que hace.

A un cadáver ¿qué le puede interesar todo el oro del mundo? Y a un alma cadáver ¿qué le puede importar todo? ¿Y nosotros vamos a ser tan imbéciles que le vamos a dar al demonio ese gustazo?

5. - EJEMPLO DE SAN FRANCISCO JAVIER E IGNACIO DE LOYOLA. Recuerda cómo era Ignacio. El militar chulo. Estuvo a punto de atravesar a un aldeano que no le cedió el paso. Herido en Pamplona, cambió de actitud. Y no se contentó él solo con dar un giro a su vida.

En la Sorbona conoció a su paisano Javier. - ¿"De qué te aprovecha ganar todo el mundo si es con detrimento de tu alma?" Esta frase repetida una y mil veces hizo reflexionar a Javier. Practicó los Ejercicios Espirituales. Todo fue distinto. ¿Y tú, qué vas a hace ahora para entregarte? Tu respuesta ha de ser: He de enriquecer almas, he de salvar muchas almas. ¿Qué le importaba a Javier fatigarse, dejar a la familia, con tal de ganar almas para Cristo?

Nos parece mucho el caso de Francisco Javier. ¡Y cuántos Javieres ha aun ahora en el mundo! Carlos que marcha misionero al Congo en momentos de gran peligro... Chica millonaria que lo deja todo y se hace religiosa y va a una leprosería...

¡Sentido cristiano de la vida! No se contenta Javier con salvar su alma. "El que quiera salvar su alma la perderá..."

6. - MIRA AL TERCER GRAN MERCADER: CRISTO. Aunque no hubiera existido el infierno, habría hecho lo mismo. Cristo en la cruz lo da todo. Pregúntale a Cristo: ¿Por qué te has dejado matar con tanta ignominia? - Para que tú vivieras con dignidad divina.

7.- Muchas personas hoy en día dan por supuesto que se van a salvar. Han inventado una religión a su manera. Ignoran el infierno y están convencidos de que irán al Cielo, porque Dios es Padre y un padre no puede condenar a ningún hijo ni apartarlo de él para siempre. Por eso de momento viven una vida en connivencia con el pecado y no abandonan la fe, aunque su práctica religiosa esté a mínimos. --- Pedirle al Señor que nos dé de "sentido de fe" eclesial.

8.- Pensar que Jesucristo quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. En los dos sentidos: su deseo de que lleguen a ello (al estilo del que puedo desear yo que haga buen tiempo) y también en el sentido de que ha hecho y hará todo lo posible para que todos se salven.

9.- Jesucristo en el Evangelio nos expone los caminos de salvación: caridad: "Venid benditos de mi Padre porque tuve hambre y me disteis de comer...." "Id malditos al fuego eterno, porque tuve hambre y no me disteis de comer..." Jesucristo nos habla de la confianza en Dios y de la misericordia del Señor para con los pecadores. El mismo Jesús nos dice "Quien come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna y yo le resucitaré en el último día". "Sed misericordiosos y alcanzaréis misericordia". "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a lo que nos ofenden". Son pistas evangélicas que nos llevan por el camino de la salvación.

10.- La fe lleva a la salvación. La falta de fe es una de las rutas que lleva a la perdición. "El que creyere y fuere bautizado, se salvará, mas el que no creyere se condenará". (Mc. 16, 15-16).

11.- Jesucristo ha venido al mundo a salvarnos. Esa es la realidad. Su voluntad es plena. La salvación que nos traía Jesús había sido anunciada por los profetas en el Antiguo Testamento. Esta es una verdad incontrovertible y a la que hoy día se le da una importancia total.

12.- Conclusión: es preciso en el problema de la salvación conjugar toda la doctrina. Es claro que quien se condena lo elige él así, porque la voluntad de Cristo es nuestra salvación. Tener en cuenta todo lo expuesto aquí. Jesús también dijo que la senda de la salvación es estrecha. Y también puso la parábola de la cizaña, del rico Epulón...

Es necesario tomar en serio nuestra propia salvación; intentar ser fieles al Señor, vigilar y orar. Pedirle al Señor aumento de fe y más profundo amor nuestro prójimo.

 

XX.- SALVACIÓN: JESÚS NOS REDIMIÓ

Señor, ven en mi ayuda: deseo profundizar en tu misterio, en tu redención. Viniste a nosotros y te entregaste por nosotros. Afianza en mí este gran misterio contemplado a través de la Encarnación y de la redención.

 

1. - a) La caída del hombre fue por querer ser como Dios. Dios se acomoda: Me voy a hacer de tal manera que al querer el hombre ser como Dios, se salve.

b) El Hijo se ofrece al Padre para venir a restaurar al hombre. Cristo se fastidia por hacer felices a los demás. La segunda Persona baja del cielo y toma la naturaleza humana para divinizar al hombre. ¿Y vosotros? - ¡Cada uno para sí! ¿Quién sale de sí?... El espíritu de Cristo ha de manifestarse a través de mí. Siempre un egoísta es un ser repugnante, y si ese egoísta es un cristiano, representa la negación del cristianismo. Si has de vivir en cristiano, te has de preocupar por los demás. El mundo así irá resurgiendo. Tienes que ser otra persona distinta. Así todos conocerán a Cristo a través de ti.

2. - Ahora piensa en un reajuste. Luchando con el yo. Que "no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí." Si supieras sentir todas las necesidades de todos... Pero esto no se consigue en un día.

3. - LA VIRGEN TENIA SU PLAN DE VIDA. No tenía necesidad de complicarse. Joven, encantadora, inteligente. El ángel le propone el plan: ser la madre de Dios. ¡Pero del crucificado! Mira al mundo y se abraza a esto. "He aquí la esclava del Señor..."

4. - Como un día a María, hoy se te presenta a ti el Señor y te dice: "Quiero encarnarme en tu vida". Dile como María: Lo que Tú quieras. Hágase en mí... ¡Qué sentido tan extraordinario tiene en ángelus! No es sólo el recuerdo de una fecha. Debe ser para nosotros una renovación de este misterio en nuestra vida.

A la mañana céntrate en esta idea y di: Hoy no viviré yo. Cristo vivirá en mí. A medio día, ponte en esa misma idea. Saldrás de ese egoísmo. Y a la noche, lo mismo: la misma renovación de la encarnación.

5. – Contemplar a Jesús que viene a salvarnos. Es un misterio insondable. Gracias a Él vivimos con esperanza. Voy ahora con su ayuda a decidirme a entregarme a Él y a colaborar con Él en su obra redentora.

 

CRISTO REDENTOR. SU FIGURA

6.- Nuestra norma de vida ha de ser Cristo. Imitarle en su vida. Lo primero que salta a la vista en la vida de Jesús es cómo se interesa por los hombres. Toma el Evangelio. Míralo con detenimiento y comprobarás cómo en todas las páginas Cristo se interesa por sus semejantes. Aparece en cualquier página del Evangelio.

- Yo también he de interesarme por los hombres. Sin egoísmo. Porque muchos van a comulgar. Pero ¿dónde está Cristo? El no puede estar con el egoísmo. - Nos estamos empeñando en hacer una casa sin ladrillos, sin cemento, sin nada. Queremos hacer un cristianismo sin Cristo. Un contrasentido.

7.- La interpretación de la gente, cuando uno quiere vivir la vida cristiana con todas sus consecuencias: "¡Qué idiota!" Entonces también Cristo sería un imbécil....!!!! Pedir fuerza al Señor para ser como Él, para colaborar en su obra redentora.

8. - Cristo vino a salvar a unos hombres que eran enemigos suyos. Y está en la causa con toda la ilusión de Dios. Y a Cristo le duele su miseria.

- ¿Y nosotros podemos llamar a alguno enemigo? ¿Es que nos han hecho más faenas que a Cristo? Nadie puede ser enemigo nuestro. Más bien es una persona digna de lástima. ¿Cómo te ha ganado a ti Cristo? Con amor. (Aplica esto a todas las circunstancias de tu vida.)

- Hay que eliminar al enemigo. Pero no con el odio, haciéndolo amigo. ¿Cuándo de una vez cesarán todas las venganzas rastreras?

9. - Cristo organiza toda su vida de la mejor manera para nosotros, aunque esto suponga el mayor sacrificio para El. Nace oculto es perseguido, aborrecido. Se queda oculto en la Eucaristía. Lo mejor para nosotros, aunque sea de mayor sacrificio para El.

Si tú aprendes a actuar así... Si sabéis renunciar a mil tonterías...(Cita el caso de un joven que, con una entrada en el bolsillo, renuncia a una película de cine por charlar con un amigo. Le gana el corazón.

10.- Hace todo con sinceridad. Interna y externamente. Y esto en la palabra más insignificante. Sin hipocresía, que no convence a nadie. Que nadie dude de que lo que hacemos, lo realizamos con todo el corazón. Cristo a los hipócritas no los podía tragar. Si actuamos con esta sinceridad, triunfaremos. Pero no nos levantarán un monumento.

11.- NO OS COMPRENDERAN. "Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron". Pero Cristo continuó a pesar del fracaso. Si Cristo se hubiera desanimado, ¿qué hubiese sido de nosotros? Aplica a nuestro caso. A pesar de la persecución, continuad. El menor de los enemigos es la espada. Los enemigos tuyos serán quizás los de la misma casa.

12.- Piensa en situaciones concretas. Pudiera traicionarte tu propio bando. Cristo, a pesar de la traición, continúa. Aunque te crucifiquen en vida, di con Cristo: excúsalos. "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen"

Ideas tomadas de apuntes hechos en los Ejercicios Espirituales de Francisco Morentin.

 

XXI.- VIDA ACTUAL LA Y LA VIDA ETERNA, REFLEXIÓN AMOROSA

1.- Dedico, Señor, la mañana de hoy a retiro. Me encuentro en tu presencia y me pongo en tu presencia. Sólo deseo profundizar en tu amor, profundizar en el camino que he de llevar hasta el fin de mis días en este mundo. Mi deseo es vivir para el Cielo. Resuena ahora en mis oídos aquella melodía de mis años juveniles: "No he nacido para el suelo que es morada de dolor; yo he nacido para el Cielo; yo he nacido para Dios; yo he nacido para Dios". La melodía, Padre, tenía un tinte de tristeza; tal vez nosotros no lo advertíamos como los mayores de entonces en aquellos años de la postguerra. Todo era pobreza, todo duro, mucha miseria y la única solución de la gente era mirar hacia arriba; pensar que después de las miserias de este mundo nos aguarda el Cielo. Ahora te pido de una manera especial por tantos y tantos que en el mundo están hoy alejados de ti. Nadan en la abundancia y en el trabajo y ponen su Dios en el dinero y su tesoro en viajar y en gastar. ¡Yo he nacido para el Cielo; yo he nacido para Dios. Que se me grabe de una manera especial. Que se meta en el fondo de mi alma para que nunca ponga mi ilusión en las cosas de este mundo. Te lo pido, Padre, por medio de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

2.- Nos has dado, Señor, como dos vidas; mejor aún diría, una vida con dos partes totalmente diferenciadas. Una, la que me toca vivir ahora, de lucha, de trabajar, de sembrar, de negociar. Otra, la que por tu misericordia he de tener en la eternidad, de triunfo, de gozo, de recoger frutos. La de ahora no se repetirá; la de después, nunca tendrá fin. El mérito en esperar la otra vida está en la fe. Hoy muchos, Señor, no creen; o lo que es lo mismo, dudan de tal manera que dicen "¿Quién lo sabe? Nadie viene de allí a decir nada". Esta duda muerde hoy a muchos y viven en silencio, sufriendo, en una duda culpable en principio, porque Tú, Señor, ya nos lo habías dicho; nos habías hablado de la vida eterna; del Cielo, del Infierno, y todo con gran abundancia. Y "en Ti, Señor, he esperado, jamás quedaré confundido". No he nacido para el suelo que es morada de dolor. Yo he nacido para el Cielo, yo he nacido para Dios. Mi vida entera ha de ser para ti. Mi vida ha de ser del todo tuya. Ayúdame a dar testimonio de la verdad, la gran verdad de la vida eterna, sin dudas, sin fisuras, con esa certeza que desde niño me infundieron mis mayores; con esa certeza que en toda mi edad adulta he infundido a los demás. Existe Dios justo; en este mundo no se hace justicia; luego a la fuerza tiene que haber otro sitio donde se haga justicia; luego a la fuerza existe el Cielo; luego a la fuerza existe el infierno. Virgen María, afianza en mí esta verdad. Ya me falta poco para llegar a esta realidad. Mantén mi fe y esperanza hasta el final.

3.- Comparan la vida de este mundo con la flor efímera, de un solo día. Llena de belleza, pero enseguida se esfuma. Es claro que quien se afana en poner su corazón entero en las cosas que le ocurren, en lo de este mundo, no puede ser feliz. Ayúdame, Padre, a poner mi corazón en el Cielo, pero ayúdame a tener los pies bien fijos en el suelo. Te pido ahora de una manera especial por aquellos que durante toda su vida han puesto en Ti su corazón, han consagrado su vida a Ti, para que no decaigan. Y a quienes decaímos un día, que nos vuelvas a Ti, para ser testimonio del Cielo a todos. Dadnos personas santas, de esas que arrastran, porque hoy necesitamos personas de una total convicción, de las que no se asustan ante las dudas del prójimo, que alientan a poner en Dios toda la esperanza. No atesorar en esta vida donde el orín y la polilla todo lo corrompen; atesorar en el Cielo, hacer buenas obras de amor para con el prójimo. Dame tu fuerza y tu gracia, señor, para ello. ¡Obras buenas! Con desinterés material; con el solo interés de dar gloria a Dios y favorecer al prójimo material y espiritualmente, pero no para el egoísmo, ni propio ni ajeno. Imitarte, Jesús, que tenías puesto tu corazón en el Padre, pero tus pies estaban bien fijos en la tierra.

4.- Todas las obras buenas se pueden ofrecer a Dios y hacer de ellas verdadero tesoro en sus divinas manos. Señor, por mi edad he dejado lo que se llama vida activa, he dejado mi labor de docencia y de educador en lo humano y en lo religioso, pero deseo que todas mis obras futuras sean en tus manos verdadero apostolado. Tú verás cómo lo aplicas. Aparte de todo, con tu ayuda, y mientras me des fuerza, he de seguir con mi pluma haciendo todo el bien que pueda; mi vida quiero que sea para Ti, para tu Reino. Quiero ser mensajero de tu Resurrección, de tu paz, de tu amor. Y en mis obras sencillas de cada día también quiero ser algo útil para tu Reino. Creo en la Comunión de los santos. Y por esa comunión deseo influir en tu Reino siempre. Venga a nosotros tu Reino, Señor, venga tu Reino. Que la gente se aparta mucho de Ti. Te ofrezco este día de retiro para provecho no solo propio, sino también de tantos que lo necesitan. De una manera especial por los sacerdotes y obispos.

5. - Los santos de nada fueron despojados al morir, fuera del propio cuerpo. Tenían su tesoro en solo Dios, y por eso marcharon felices a su presencia. Así deseo que sea mi vida, Señor. ¿Por qué temer a la muerte, si es la entrada en tu Reino eterno, en tu regazo, en la casa del Padre. "Donde está tu tesoro, allí ha de estar tu corazón". He de procurar, Señor, con tu gracia, vivir y morir en tu santa fe; servirte con corazón de hijo, amarte con corazón de enamorado. Siempre contigo, Señor.

6.- Miro a la Virgen María y a San José en su casa de Belén. Allí no hacían grandes cosas, aunque todo su obrar era grande. María sin hacer ruido se elevó a grandes alturas. Yo también he de elevarme a esas alturas con tu gracia, Dios mío. Te lo pido por medio de Cristo, te lo pido por medio de la Virgen María. En medio de las ocupaciones ordinarias estar siempre haciendo palanca en tu Reino. Mi ofrecimiento de obras va a ser lleno de calor. Poner en tus manos toda mi vida y mi esperanza. Y a seguir trabajando. Ahora tengo el trabajo que más me gusta: escribir y sin horario fijo. Deseo llegar a todo el mundo. Te pido que a través de esta revista, de estas mis cartas, puede llegar a muchos. Que al menos saquen mis líneas un acto de amor a Dios. Decía san Juan de la Cruz que un acto de amor de Dios vale más que todas las riquezas materiales del mundo. Te amo, Señor, que cuantos me leen hagan un acto de amor puro a Ti.

7.- Por amor a Cristo seré generoso, Señor, te lo pido con fe y confianza. Dame esa gran generosidad con mi prójimo, magnánimo, saber perder, saber estar en el último lugar. Hacer en todo la voluntad de Dios; ese ha de ser mi camino, porque ese es el camino verdadero. Enséñame, Padre, a cumplir tu voluntad. Quiero imitar a Jesús, quien, con ser Dios, vino del Cielo y se llamó Jesús. He de mirar con generosidad todo lo que sea voluntad de Dios, aun cuando no esté por medio el pecado. La mayor gloria de Dios en todo. Perdona, Señor, mis ingratitudes pasadas, mi indiferencia, mis descuidos. La indiferencia tiene que ser lo más difícil de perdonar. Pero no quiero ser ya más indiferente. Deseo darme cuenta de todo cuanto hago, que sea para tu mayor gloria. Hágase, Señor, tu voluntad en la tierra como en el Cielo. Seguiré, Jesús, tus pasos. Se lo pido al Padre por medio de ti mismo. Virgen María, echa una mano.

8.- Caminar hacia el cielo; hacia las alturas. Vivir de Dios, vivir para Dios, vivir siempre con Dios, mi Señor. Sin buscar el aplauso ni el reconocimiento de nadie; aceptando cada vez mejor la humillación, como me proponía en Ejercicios Espirituales. No buscar el aplauso de nadie, me basta, Señor, tu acogida, tu regazo, porque "Tú eres nuestro refugio de generación en generación". Parecerme a Cristo, pues "el que hiciere la voluntad de mi Padre, ese es mi padre, mi madre y mi hermano". Te pido, Señor, que en este día mi alma dé un paso importante en el camino de tu amor. Perdona mis pecados. Esta tarde tengo intención de confesarme con espíritu de fe, y formular el propósito de avanzar más en la mortificación y en la oración. Ayúdame a ello por encima de todo, Señor. Alma de Cristo santifícame. Amén.