Febrero 2012
Ansia de soledad
PÁGINA "AMENO HUERTO" DEL MES ANTERIOR
Libro: "DESAHOGOS ESPIRITUALES"
Muchas veces escuché que la soledad abruma. He visto ancianos tristes y aislados consumirse en su pena. ¿Tan dura será la ausencia de compañía?
Me gusta el retiro conmigo mismo, es como suave obsesión en mí. Después de jornadas enteras de trabajo en reunión profesional, ansío la noche: retirarme a la paz de mi habitación: dejar las tareas cotidianas; enfrascarme en la lectura de Dios y de sus cosas.
Deseo el templo silencioso en los últimos minutos, antes de que el sacristán clausure sus puertas.
Añoro la soledad.
Y temo la soledad.
Marché al monte en mi juventud. Quería dedicar el día de asueto a la tarea de eremita. Exiguo resultó mi bagaje interior. Hube de acortar mi estancia junto a los árboles, insectos y aves. La tristeza embargaba mi alma.
¡Y aumenta mi deseo de soledad! Lo miro como un don Dios. Ahora persigo momentos de intimidad con el Señor junto a la cercana ermita; horas de paz conmigo mismo en las riberas del lago remansado o la fuentecilla cantarina.
Y mi alma suspira por la soledad profunda de los trapenses, aunque no sea mi vocación. ¡Por algo Él me habrá creado así! Soledad con gente amiga próxima; poder huir de ella en un momento determinado. Soledad para relacionarme con el Absoluto, el Eterno, el Amor. Todos los días la busco. Todos los días la encuentro.
Dadnos, Señor, anhelo de soledad para llenarla de Dios.
Como tus Apóstoles queremos permanecer contigo largas horas: intimidad de amigos, ternura de enamorados. ¡Contemplar, Señor, tu hermosura y tu bondad!
Después, llenos de tu gran amor, confortados por tu presencia, envíanos a tu misión.
JOSÉ MARÍA LORENZO AMELIBIA. Mi correo electrónico: mistica@jet.es
El PRÓXIMO NÚMERO APARECERÁ D. M. LA PRIMERA SEMANA DEL MES SIGUIENTE
ACTO DETENIDO DE AMOR A DIOS UNO Y TRINO. HACERLO VARIAS VECES AL DIA.
(Duración 2 ó 3 minutos)
Dice Jesús: "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él". (Jn. 14, 23 - 24)
La Santísima Trinidad habita en mi alma si está en gracia. Digo ahora con plena conciencia:
- Creo en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo.
- El Padre engendra al Hijo por vía de conocimiento. Del Padre y del Hijo procede el Espíritu Santo, por vía de amor.
- Todo esto sucede ahora dentro de mí, pues soy templo vivo de Dios. Y digo con gran amor: - Me entrego a ti Dios Padre, me entrego a ti Dios Hijo, me entrego a ti Dios Espíritu Santo.
- Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo."
Soy consciente de que si por el pecado mortal hubiese perdido la gracia santificante, la he recobrado ahora por este acto de amor a Dios. Hago propósito de confesarme en el momento más oportuno.
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ESTE ACTO DETENIDO PERMANECERA EN PANTALLA POR POR TIEMPO INDEFINIDO.
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