EDUCACIÓN EN LA ATENCIÓN.

Ejercicios de atención dentro de un marco de oración.

Por José María Lorenzo Amelibia

Correo electrónico mistica@jet.es

La atención es la gran cenicienta; la gran ignorada por los educadores en general; y sin embargo gran parte de las enfermedades mentales se deben a una mala educación de la atención. Al no dominarla, la "imaginación, la "loca de la casa", divaga y causa verdaderas neurosis y depresiones: el mal del siglo.

Y no resulta difícil educar en la atención.

Cuatro palabras clave para ello: respirar, relajarse, concentrarse y vigilar.

RESPIRACIÓN ¿Tiene que ver algo la respiración con la atención? Si. La distracción, sobre todo la obsesiva, proviene de un estado emotivo, y en muchas ocasiones se convierte en algo habitual. No se puede dominar de un modo directo la ansiedad; es preciso hacerlo de forma indirecta: pacificando el cuerpo. Para ello se comienza por lo que está en nuestra mano: la respiración controlada y la relajación. Cuatro tiempos hemos de distinguir en la respiración, a la hora de practicar ejercicios que ayuden a mantener la atención: Inspiración; retención; espiración; descanso.

La inspiración ha de ser profunda, pero sin forzar; lenta. Ventral, comienza desde el vientre su iniciación. Mientras se realiza, con plena consciencia, se puede contar hasta cuatro o cinco lentamente, para conseguir un ritmo igual en todos los tiempos. La retención durará lo mismo que la primera parte, también sin forzar y de una manera consciente. La espiración, lenta, seguida; SIN IMPULSOS. Durante unos segundos descansar; es el cuarto tiempo. Y comienza otro ciclo. La mente en todo el ejercicio (se repetirá de cinco a diez veces la respiración completa) ha de permanecer atenta en el aire que penetra en los pulmones, permanece o es expulsado.

Y comienza la segunda parte:

LA RELAJACIÓN

En cualquier estado emotivo permanecen nuestros músculos tensos. El ejercicio de respiración ya los ha ido soltando. Es preciso relajarlos aún más. Este es el fin de la segunda parte del ejercicio.

Sigue la postura del cuerpo en posición sentada. La respiración continúa en el mismo ritmo. Ahora la atención se centra en cada uno de los miembros del cuerpo de la siguiente manera:

- Mi cabeza se va soltando; pienso en mi cabeza; está tranquila; se va desinflando como si fuera un globo.

- El pensamiento va recorriendo detenida mente, de la misma forma que hemos dicho:

- La nuca. - La garganta. - Los antebrazos y los brazos. - Las manos y los dedos. - El pecho y la espalda. - El plexo solar (región de estómago, donde se concentran, junto con la nuca, todas las tensiones). - El vientre.

- Los muslos.

- Las piernas, los pies y sus dedos.

Una vez relajado el cuerpo, permanecer tranquilos así algún minuto más hasta pasar al ejercicio de concentración, si lo vamos hacer en ese momento.

Estos ejercicios conviene practicarlos tres veces al día:. mañana, mediodía y atardecer. Una vez obtenido el hábito, resultará normal vivir de forma más relajada y atenta durante la jornada. Basta con dedicar de tres a cinco minutos cada sesión.

Cada ejercicio comienza así: Sentarse cómodamente en una silla normal, ni alta ni baja. Pies en el suelo, piernas en ángulo recto. Espalda apoyada suavemente en el respaldo. Manos sobre las rodillas. Comenzar por el ejercicio de respiración; pasar después al de relajación.

CONCENTRACIÓN

Los actos de concentración deben ir precedidos por la respiración y relajación.

Así pues, con el cuerpo relajado fijar los ojos y la mente durante uno, dos o más minutos con la atención del todo concentrada en un objeto; sin pensar en cómo es o para qué sirve; sin analizar sus partes o su autor. Sólo mirar, contemplar, sin pensar en nada. Los objetos pueden ser múltiples: una postal, un cuadro, un paisaje, un árbol, una piedra, una fotografía, una persona... también una frase profunda, una sentencia del Evangelio. En este caso conviene repetirla, a ritmo acompasado, al aire de nuestra respiración.

VIGILANCIA

Es lo más sencillo y elemental, y no tiene de suyo nada que ver con los ejercicios anteriores.

El cerebro humano se encuentra siempre en actividad pensante. Pero muchas veces no somos conscientes de nuestros pensamientos. Podemos comparar nuestra mente a un castillo asediado por cientos de personajes, muchos de ellos enemigos, y con unos centinelas distraídos. Se trata simplemente de darse cuenta de los pensamientos que vienen y van. Sin forzar nada, sin intervenir, sin censurar; simplemente observar. No rechazar, no intervenir. Mirar como testigo imparcial.

Montaigne en uno de sus ensayos ya decía que una manera infalible de purificar la mente era observar sus pensamientos sin intervenir. Apreciamos que en pocos minutos nuestra imaginación se calma. El espíritu queda sereno con este sencillísimo ejercicio. Y somos capaces de atender a fondo.

Estas ideas he expuesto de forma muy concisa. Conviene leerlas muy despacio y repetir los ejercicios hasta formar hábito, un día y otra día. Cuando las hayas asimilado, cuando hayas experimentado su eficacia, aplícalas a tus hijos o educandos dirigiéndoles los ejercicios numerosas veces. Es una manera eficaz de formarse en la atención, la gran cenicienta, la reina de nuestra vida interior!

EJERCICIOS VARIADOS PARA FOMENTAR LA ATENCIÓN, DENTRO DE UN MARCO DE ORACIÓN.

Para completar este apartado de la atención, he dispuesto una serie de ejercicios que pueden servir de "Ofrecimiento de obras" durante el año, y primer ensayo mañanero de la atención. Si se practican con perseverancia y empeño, adelantará no sólo la atención, sino también la calidad del trato con o Dios y la salud mental.

Los niños gustan de la oración bien hecha. El mayor problema para realizarla bien es la falta de atención a causa de la rutina repetitiva y sin ningún estímulo. De aquí viene ese desprestigio en que ha caído muchas veces el "rezar". En las manos del educador está el mostrar los caminos de la oración bien hecha.

Descuidamos con frecuencia la educación en la ATENCIÓN o de la atención. Si se practica la oración matinal (ofrecimiento de obras) en el sentido que aquí mostramos, la atención ha de ir mejorando paulatinamente a todos los niveles.

POSTURA para la oración: Sentados. La espalda apoyada con suavidad en el respaldo; cuerpo y cabeza erguidos, pero sin tensión; piernas en ángulo recto; manos sobre las rodillas; ojos suavemente cerrados o bajos. (En otros casos la oración se hará de pie o de rodillas).

Ayudar un poquito al niño (o adulto) a RELAJARSE. Ejemplo: imagínate que eres un globo hinchado. Te vas desinflando poco a poco; los brazos... las piernas...

- Notas tu mano derecha que se hincha poco a poco... como un globo... no te pesa nada...parece que flota...

- Fíjate en tu RESPIRACIÓN. Que tranquilo respiras... Aspirar... respirar... suavemente... seguido... sin impulsos... estoy muy tranquilo...

- Estos tres ejercicios simplemente pueden ser objeto de nuestra oración matinal los primeros días, y luego añadir una jaculatoria.

- La duración total de la oración (entre mociones y silencios) no pasa normalmente de los tres minutos.

- No olvides, se trata de mantener la atención centrada durante un minuto cada día en el punto que ofrecemos. Con intensidad, pero sin crispación.

Los PUNTOS están redactados casi telegráficamente. El educador los podrá desarrollar brevemente. Todos ellos han sido experimentados varios años en 3º ,4º, 5º y 6º de EGB. Una vez iniciados los niños en este método lo siguen con gusto.

En 7º y 8º han sido experimentados en la clase de Religión con buen resultado. También a nivel familiar han sido practicadas. Y con adultos en grupos de amigos.

La brevísima oración que se añade en cada punto se puede hacer: a) repitiendo mentalmente varias veces la frase. b) Inventa el educador una oración basándose en el punto y los alumnos la repiten en voz alta por frases.

1.- LAS MANOS. Extenderlas sobre la mesa. Mirarlas... observarlas... Con ellas coges las cosas... con ellas escribes... con ellas trabajas, ayudas a hacer mil habilidades...Repitan mentalmente con gran atención varias veces: Gracias por las manos; te ofrezco, Señor, mis manos y mis acciones; cuanto puedo hacer con ellas. (NOTA: Cuando los niños son muy pequeños, en lugar de repetir mentalmente varias veces, repiten en voz alta una breve oración que el educador inventa; tendrá relación con el punto meditado).

2.- MIS OJOS. Cierro mis ojos... no veo nada... qué triste sería no ver... Ahora los abro... ¡qué ilusión' Veo... Maravilla de los ojos... Repetir cuatro o cinco veces interiormente: "Señor, gracias por los ojos; gracias porque puedo ver; te ofrezco hoy todas mis miradas". 3.- A TI LEVANTO MIS OJOS. Explicar esta frase. Repetir la frase mentalmente con paz y con pausa cinco o seis veces...

4.- MI CABEZA. La tocamos... Con ella pienso...Con ella estudio...Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, mis estudios y planes; gracias por poder pensar.

(Repetir varias veces interiormente) .

5.- Mis PIES. Me encuentro tranquilo... Respiro muy tranquilo...Tengo mis manos sobre las rodillas ...Ahora me fijo en mis pies...Los muevo... Los siento... Me sirven para andar, para correr, para trasladarme de un lugar a otro. Gracias, Señor, por los pies; gracias porque puedo andar. "Te ofrezco, Señor, mis juegos, mis trabajos, mis pasos..."

6.- "DIRIGE, SEÑOR, EN TU PRESENCIA MIS PASOS". Repetir dos veces esta frase. Explicar un poco su sentido. Nuestros pasos pueden ser malos, ir hacia el mal. Pero pueden ser también buenos... Vamos a pedirle hoy al Señor esto. Repetir interiormente cuatro o cinco veces esta frase, inspirando y espirando rítmicamente con lentitud.

7.- MIS OÍDOS. Los tapo con los dedos. Qué malo ser sordo... Qué pena oír mal... Pero oigo bien. .. Me relaciono con los demás... Ofrecer repitiendo varias veces Interior o exteriormente: "Señor, gracias por el oído, gracias por poder oír... te ofrezco todo lo que hoy escuche y aprenda".

8.- EL CORAZÓN. Vamos a sentir los latidos del corazón...Ponemos la mano sobre él... Lo noto... Todo el día está latiendo para mí. "Señor, gracias por el corazón; te ofrezco todos sus latidos del día de hoy".

9.- LA GARGANTA. Cerrar los ojos. Fijar la atención en la garganta. Trago saliva. Lo noto. Pasa el aire. Carraspeo un poco. Me doy cuenta de las cuerdas vocales. Permanecer durante treinta segundos fijándose en la garganta. "Te ofrezco, Señor, mi garganta, mi voz, todo cuanto hable hoy..."

10.- LA PALABRA . Explicar un poco como se produce la fonación...

11.- LOS PULMONES. Poner la mano sobre el pecho... Darse cuenta como sube y baja... Debajo están los pulmones... Con ellos respiro... No viviría más de tres minutos sin respirar. "Señor, gracias por los pulmones y por la respiración; te ofrezco todas las respiraciones de hoy".

12.- EL AIRE. No se ve. Se nota. Hacemos como que cogemos el aire en las manos. Existe el aire. Sin él moriría. Me llena hasta lo último del cuerpo. "Gracias, Señor, por el aire. Te ofrezco el aire y mi respiración".

 

13.- El TACTO. Cierro los ojos; toco el borde de la mesa. Mientras palpo la mesa hago oración: Señor, gracias porque puedo palpar: lo liso... lo áspero...Te ofrezco hoy todos mis actos, todo cuanto puedo palpar.

14.- MI CUERPO. Palparlo de pies a cabeza. Me sirve para que me conozcan... para expresarme... para identificarme. Con él percibo las sensaciones... Señor, gracias por mi cuerpo... Te ofrezco mi cuerpo y todo lo que hago con él.

15.- LA NIEBLA. Hoy hace niebla. Estamos en una nube; me doy cuenta....

16.- EL AIRE. No se ve. Se nota. Hacemos como que cogemos el aire en las manos. Existe el aire. Sin él moriría. Me llena hasta lo último del cuerpo. "Gracias, Señor, por el aire. Te ofrezco el aire y mi respiración".

18.- EL VIENTO. Es aire en movimiento. Notar la brisa que te da en la cara. Suave. Purifica el aire. Aceptarlo. Tomar conciencia. Gracias. Ofrecimiento.

19.- LOS PÁRPADOS. "Cierro los ojos Cierro y abro suavemente los Ojos..." (Explico la función de los párpados a los niños...) Soy consciente de los párpados..."Señor, gracias por los párpados; gracias por el descanso de los ojos... Te ofrezco hoy todas mis miradas.

20.- lMAGÍNATE QUE ERES PARALÍTICO. No puedes mover tus piernas...tus pies...tus brazos...tus manos...Sólo mueves el cuello y la cabeza...Ahora mueve un poco los pies, las manos, las piernas..." Gracias, Señor, por el movimiento. Te ofrezco todos mis movimientos".

21.- MI CUERPO, TEMPLO E DIOS. Repetir lentamente: " SI ALGUNO ME AMA, GUARDARÁ MI PALABRA Y MI PADRE LE AMARÁ Y VENDREMOS A ÉL Y HAREMOS MORADA EN ÉL " " Repetir interiormente esta frase varias veces. Te Ofrezco mi vida.

22.- LA MEMORIA. Vamos a pensar un momento: no tengo memoria. Voy a casa y no sé dónde está. No reconozco a mis amigos, ni a mis padres...Se me ha olvidado todo...Pero ¡no!, tengo memoria. ¡Gracias, Señor, por la memoria. Te ofrezco, Señor, ahora todos mis recuerdos.

23.- LA PAZ. Algunas veces por la noche en mi mesa de trabajo disfruto de paz entrañable. Todo está en orden. A penas se oye el ruido de la circulación. Respiro lentamente. Me relajo un poco. Me doy cuenta de la paz. - Hemos de fomentar estos momentos íntimos de paz. agradezco a Dios la paz. "Te ofrezco, Señor, este rato de paz. Danos siempre tu paz"

24.- SEÑOR AQUÍ ESTOY. Me doy cuenta de que estoy aquí. Relajado. Dios está aquí junto a mí. Estoy atento. Repetir varias veces y con mucha paz: "Señor, aquí estoy".

25.- EL SAGRARIO. "Sagrario bendito donde se esconde la plenitud de nuestro amor. A Ti volarán los encendidos afectos de nuestro corazón." Así nos decían los jueves eucarísticos cuando yo era niño. Darme cuenta. Visitarle. Imaginar y visitarle mentalmente, diciéndole varias veces las palabras anteriores.

26.- ¿DÓNDE ESTÁ MI CORAZÓN? ¿En qué pienso normalmente? Dar pistas...Si mi pensamiento no está centrado donde debe, pedir perdón.

27.- EL DOLOR. LO SIENTO. ¿Para qué es el dolor físico? Es un aviso. Conscientes. Fijarnos en él; se reduce si nos fijamos en él con calma. Ofrecerlo al Señor; Jesús también sufrió.

28.- SUMERGIDO EN DIOS. Explicar cómo estamos en Dios. Como el pez envuelto en el agua; como el ave por los aires. Cerrar los ojos. Repetir interiormente: "Estoy en Dios; Dios me envuelve; como al pez el agua. Gracias, Señor, por tu presencia".

29.- LA NATURALEZA. Imaginamos que estamos en el campo. Arboles, pájaros, brisa, sol, calor agradable...¡La naturaleza! Colocaos en postura relajada para contemplar este cuadro interior. Ofrecimiento.

30.- EL GRIFO. Ser consciente de que tengo agua en casa. Pensar en lo contrario, como antiguamente... Por las mañanas puedo asearme. Puedo apagar la sed en cualquier momento. "Gracias, Señor, por el agua... Mi alma tiene sed de Ti, Señor".

31.- LA LLUVIA. Este ejercicio se puede hacer un día de lluvia. Así: Silencio. Más silencio...Vamos a escuchar el gotear de la lluvia... (Escuchar unos segundos). La lluvia nos da...y el ir llover nos da paz...No la miramos con antipatía. "Señor, gracias por la lluvia. Te ofrecemos este día de lluvia".

32.- LIMPIO COMO LA FUENTE CLARA. Imagina un manantial... Brota el agua clara, mansa, limpia...Todo alrededor es paz ...Estáte tranquilo mirando el manantial en una mañana de sol..."Gracias, Señor, por el agua: limpia, pura, transparente... Hazme también a mí puro y transparente como el agua..."

33.- FIRME COMO EL ARBOL. Contempla un árbol en invierno...Está desnudo ...sin hojas... Aguanta los hielos y los fríos... Siempre quieto...Firme; constante..."Gracias, Señor, por cuanto me enseña la naturaleza. Gracias por la lección del árbol. Ayúdame a ser firme como el árbol, austero aguardando la primavera".

34.- LA CASA. Pensar en ella...Vivo en una casa ¿qué sería vivir en la calle?.. Me resguarda del frío, de la lluvia, del calor..."Señor, gracias por mi casa. Te ofrezco las acciones que en ella hago. Guarda mi casa, guarda a todos cuantos en ella vivimos".

35.- LA CRUZ. Para los cristianos. Mirarla...Observarla sin decir nada... En silencio. Tranquilo..."Señor, te ofrezco mis cruces y dolores. Me adhiero a tu pasión. Antes sufriste Tú por mí".

36.- MAÑANA DE SOL. Ojos cerrados... Pensad en el momento de levantaros de la cama... Ahora abrid los ojos... Mirad hacia la ventana... Mañana de sol. Se baña todo de luz. Colores;

no existirían sin la luz... Césped, árboles. "Gracias, Señor, por la luz. Gracias por estas mañanas frescas y soleadas. Con alegría te ofrezco esta jornada de trabajo.

37.- EL CRISTAL. Reflexión y observación. Imaginad que esta noche se hubiera inventado. ¿Cómo estaría hasta ayer la clase? Fría y oscura. Fijaos la maravilla. Entra luz; se ve; no penetra el frío. Observad. Si ignoráramos, tropezaríamos. "Gracias, Señor, por el cristal. A través de él veo el paisaje, la calle, el exterior. Te ofrezco el paisaje, las miradas de mis ojos, los sentimientos delicados que hoy broten en mí".

38.- LOS PADRES. Tengo padres. Alegría. Darme cuenta. A veces no nos damos cuenta de lo mejor ..."Señor, gracias por mis padres, gracias porque proteges mis años jóvenes con su ayuda. Te ofrezco con gozo la obediencia, amor y respeto que a ellos les debo.

39.- MIS AMIGOS. Con los ojos cerrados recordar a los cuatro o cinco más amigos míos. Darse cuenta de lo maravilloso que es tener amigos. Gracias por los amigos. Oración todos agarrados de la mano. para sentir la amistad.

40.- EL RELOJ. Mirarlo. Tomar conciencia. El tiempo huye. Vamos a sentir un minuto. (Dejar un minuto en total silencio). Te ofrecemos nuestro tiempo. NOTA: Después de la experiencia conviene preguntar a varios si se le ha hecho largo o corto el tiempo de un minuto. Explicación

breve del tiempo psicológico.

41.- EL ARCO IRIS. Conviene aprovechar para esto día que se vea el arco iris. Observarlo desde la ventana en silencio. Sin pensar en nada, sin analizar sus colores...Procurar no pestañear al contemplarlo. Ofrecimiento: "Señor, te ofrezco la belleza de estos momentos en que miro el arco iris. Te ofrezco la belleza de la naturaleza".

42.- EL INVIERNO. Disfrutar conscientemente del invierno. De las noches del invierno en casa. El amor de la familia. El calorcillo del hogar. Veladas invernales. Disfrutar del estudio en casa: todo en orden, todo en armonía y paz. "Señor, gracias por las noches del invierno en casa; por el trabajo sereno; por la paz del hogar. Te ofrezco las estaciones del año. Te agradezco el paso de una a otra, con la esperanza de vida y resurrección".

43.- EN DÍA DE EXAMEN. El día que tienen control los niños conviene dedicar dos o tres

minutos a relajarse con los sistemas anteriormente mencionados. Después: "Te ofrezco, Señor, mi examen y todos mis trabajos. Que mi esfuerzo no quede hoy fracasado. Ven en mi ayuda e ilumina mi entendimiento. Dame paz y sosiego interior para que rinda en el examen".

44.- LA NIEBLA. Estamos en una nube... envueltos del todo...andamos en la nube. Dios nos envuelve como la nube... Estamos en Él. Repetir: Señor, aquí estoy, en Ti, me envuelves... Notar la presencia del Señor. Te ofrecemos nuestro ser entero.

45.- EL PELO. Palparlo... Nos guarda del frío y protege de los rayos del sol... Es un adorno... Señor, gracias por el pelo... Gracias por los adornos... Enséñame a usarlos bien... Te agradaré a Ti, por encima de todo... Te ofrezco cuanto en este día haga bien con ellos.

46.- LOS DEDOS. Los pongo sobre la mesa... Los muevo conscientemente; son mis dedos, mis diez dedos... Los observo... Sirven los dedos para... ¿Qué sería de mí sin dedos? Señor, gracias por los dedos. Te ofrezco todo cuanto hoy haga con ellos.

47.- LOS DIENTES. Palparlos con la lengua... Tengo dientes, los noto... Sirven para comer, para hablar... Señor, gracias por los dientes; gracias por el alimento y la conversación... Te ofrezco la conversaciones y mis comidas. Que sean para tu gloria, que no sean para mal.

48.- YO VIVO. ¿Qué es vivir? No lo sé. Pero me doy cuenta de que vivo. Yo vivo, lo repito interiormente. Vivo porque pienso, porque me muevo... Señor, gracias por la vida. Señor, gracias porque existo... Te ofrezco mi vida... Te ofrezco mis pensamientos.

49.- PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO. Cierro suavemente los ojos o miro hacia el suelo. Repito cuatro veces por dentro esta invocación muy conscientemente. Decimos "nuestro"; no mío... Es Padre de todos, todos somos hermanos... También es Padre de los que no lo conocen: te pedimos por ellos. Vamos a repetir de manera muy consciente tres veces la frase.

50.- SANTIFICADO SEA TU NOMBRE. La petición quiere decir que el nombre de Dios sea conocido y honrado por todo el mundo. Repetir tres o cuatro veces esta petición. Hacerlo con el corazón y después con la palabra. Si no hemos conseguido entender y amar el sentido total, repetir más despacio de nuevo.

51.- VENGA A NOSOTROS TU REINO. Su significado: Que reine Dios en nuestras almas por la gracia y después en la gloria. Reina, Señor, en nuestras costumbres... Reina, Señor, en nuestras vidas. Reina en el mundo entero como en el Cielo. Repetir varias veces como antes esta petición.

52.- HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO. Significa: que hagamos la voluntad de Dios los que estamos en la Tierra, como la hacen los bienaventurados en el Cielo. Que todos hagamos la voluntad de Dios: los estudiantes... los políticos... los trabajadores... Los sacerdotes... Repetir varias veces con mucha atención por dentro y por fuera esta petición del Padre Nuestro.

53.- DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA. Danos, Señor, alimento del cuerpo... Y danos el alimento del alma... Tu cuerpo es verdadera comida, tu sangre verdadera bebida... "Quien come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna"... Pedimos con devoción esto para todos. Repetir varias veces la petición con mucha atención.

54.- EL OLFATO. Echar colonia en el ambiente y ser consciente de su aroma. Cerrar los ojos. Respirar suavemente. Huelo. Soy consciente del olor... Es una sensación distinta a las demás... Es muy útil el olfato para distinguir los alimentos, para avisarnos de peligros, para poder orientarnos... Soy consciente de que puedo percibir los distintos olores... Señor, gracias por el olfato. Te ofrezco el aroma de las flores, de los campos llenos de trigo, de los alimentos del cuerpo... Dame aquello que he oído y que tiene que ser muy bueno para el alma: el buen olor de Cristo.

55- LAS VENAS. Palpar las muñecas y las manos; distinguir las venas. Las veo con tono de otro color... ellas llevan la sangre por el cuerpo... Me ayudan a vivir... Gracias, Señor, por las venas... Te ofrezco todo mi ser, toda mi sangre y mi vida...

56.- LOS HUESOS. Palpo los huesos de la muñeca y de las rodillas. Sirven los hueso de armazón del cuerpo... Me ayudan a andar y a moverme... Gracias, Señor, por los huesos. Te ofrezco mis huesos y todos mis pasos... Haz que siempre camine por tus sendas...

57.- LA SANGRE. Notarla tomando el pulsos y percibiendo su paso al impulso de corazón. Ella riega y da vida a mi cuerpo...Notar la vida que fluye... Gracias, Señor, por la sangre, gracias por la vida. Te ofrezco toda mi sangre, toda mi vida. Tu sangre nos salvó...

58.- EL SUELO. Me encuentro apoyado en el suelo. Lo palpo con mis pies. Imagino que carezco de suelo donde apoyarme... Me da inseguridad, inestabilidad, desasosiego... Gracias, Señor, por el suelo... Gracias por la seguridad... Me apoyo en Ti... Te ofrezco todo mi ser. En Ti encuentra su seguridad, su apoyo, su refugio.

59.- EL AGUA. Escucho el agua que fluye. Miro un vaso de agua, apoyado sobre la mesa. Es incolora, pero bella... Es necesaria de todo punto. El agua es vida. Me lavo las manos. Calma mi sed. Refresca en el estío... Mi cuerpo contiene más de un setenta por ciento de agua. La fruta, un noventa. Gracias, Señor, por el agua. Te ofrezco mi limpieza y mi aseo...

60.- LOS ÁRBOLES. Cierra los ojos. Imagina un árbol visto anteriormente. Es un día caluroso. Tú estás bajo el árbol a la sombra. Contémplalo; es hermoso, frondoso, acogedor en el descanso... Los árboles purifican el ambiente... Gracias, Señor, por los árboles... Te ofrezco todos mis ratos de descanso y solaz. Dame ser firme como el árbol.

61.- LA NIEVE. Si nieva, contemplo desde la ventana en silencio la nieve. De lo contrario, la imagino en este momento. Nieve de una manera mansa y silenciosa... La nieve simboliza la inocencia y la pureza; es limpia y luminosa. La nieve purifica el ambiente y es una reserva de agua en las montañas para nuestros ríos... Gracias, Señor, por la nieve. Ayúdanos a ser sencillos, puros y silenciosos como la nieve. Te pedimos por cuantos sufren a causa de las nevadas. Te pedimos por cuantos viajan en días de nevada.

62.- LA CLASE Y EL LUGAR DE TRABAJO. Estoy aquí. Me encuentro bien. En el aula aprendo. En el trabajo produzco. Aquí también me relaciono con personas. Estoy en el lugar de mi rendimiento como persona. Gracias, Señor, por el colegio; gracias por mi puesto de trabajo. Te ofrezco todos los trabajos de este día. Ayúdanos a portarnos bien, a ser laboriosos, diligentes. Ayúdanos a estimular hacia la laboriosidad a nuestros compañeros con el trabajo bien hecho.

63.- YO PIENSO. Cierro los ojos. Me doy cuenta de que pienso. Me doy cuenta de cómo funciona mi cerebro cuando dedico mi mente a algún pensamiento o juicio. Me diferencio en esto de los animales y de las plantas. El hombre es el rey de la creación. Permanezco unos segundos en silencio pensando en esto... Gracias, Señor, por mi inteligencia, por mi pensamiento. Soy consciente de que pienso... Ofrezco al Señor todos los pensamientos de este día... Ayúdame a que sean buenos.

64.- YO AMO. Tengo capacidad de amar. Amamos con la mente, con el corazón. Yo amo a mis padres, amo a mi familia, amo a mis compañeros, amo a todo el mundo, de una manera especial a los más próximos. Amo sobre todo a Dios, a la Virgen María, a cuantos aman a Dios... Soy consciente de que amo. Amo, por mi tendencia da amar, a bastantes personas. Amo a todos por mi voluntad. Gracias, Señor, por haberme dado la posibilidad de amar. Repetir por dentro: Yo amo, te amo Señor, te ofrezco hoy todo mi amor. Ayúdame y enséñame a amar bien.

65.- YO ORO, YO REZO. Orar no es decir palabras sin sentido. Es ponerse en contacto con Dios. Vamos a darnos cuenta. Vamos a orar por dentro: "Te adoro, Dios, mío, te amo... Tú eres mi Dios... Te ofrezco mi amor". Y voy repitiendo tres veces estas frases por dentro.

66.- EL ESTÓMAGO. Coloca la mano sobre el estómago. Sentirlo. Pensar brevemente en su función. Te doy gracias, Señor, por el estómago... Te ofrezco mis funciones de nutrición...

67.- LA NARIZ. Palparla. Tomar conciencia de ella. Sirve para oler... Sirve para respirar... Te doy gracias, Señor, por poder respirar con facilidad. Te doy gracias, Señor, porque me has dado el sentido del olfato... Te ofrezco todas mis respiraciones. Te ofrezco el aroma de las flores. Enséñame a ofrecer "el buen olor de Cristo" con una vida ejemplar.

68.- YO ME MUEVO. Mover los brazos con suavidad tres veces diciendo por dentro: "Yo me muevo". Te doy gracias, Señor, porque puedo moverme. Repito tres veces más "Yo me muevo". "Dirige, Señor y Dios mío, en tu presencia mis pasos.

69.- UNA IMAGEN DE LA VIRGEN. Mirar una imagen de la Virgen María o una estampa. Mirarla en silencio durante varios segundos, con paz. Ser consciente de que la estamos mirando, sin pronunciar palabras ni siquiera interiores. Después recitar despacio, fijándonos en cada palabra: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte".

70.- RESPIRACIÓN. Conviene practicar durante dos o tres minutos el ejercicio de respiración relajada y ventral, sin impulsos. Retener unos segundos el aire y echarlo despacio. Después de unas cuantas respiraciones decir al inspirar "Acojo el bien"... Mientras se espira decir: "Arrojo el mal"...

71.- AÑO NUEVO, VIDA NUEVA. Pensar en la frase durante unos segundos. Pensar en las cosas buenas del año pasado. Pensar también en las cosas malas. Repetir por dentro: Te agradezco, Señor, el nuevo año... Te pido perdón por lo que hice mal el año que pasó... Después centrar el pensamiento y repetir cuatro o cinco veces interiormente: "El tiempo pasa..."

72.- LA OREJAS. Son muy útiles: ayudar al oído a percibir los sonidos; son un pequeño adorno. Vamos ahora a escuchar los ruidos más pequeños, los que apenas advertimos. Te doy gracias, Señor, por las orejas... Te ofrezco hoy todas las conversaciones; todo cuanto pueda oír y escuchar...

73.- A TI LEVANTO MIS OJOS. Reflexionar unos segundos sobre esta frase del salmo... Repetir la frase, con paz y con pausa entre una y otra vez, cinco o seis veces.

74.- DIRIGE, SEÑOR, EN TU PRESENCIA MIS PASOS. Reflexionar sobre esta frase. Pensar en los pasos que doy cada día... Pensar en el paseo... cuando me dirijo al trabajo... Repetir varias veces la frase. Hacerlo en dos partes: Dirige, Señor... En tu presencia mis pasos...

75.- FORMAS DE RESPIRACIÓN PACÍFICA. Practicar varias inspiraciones e inspiraciones. Colocarse sentado, con el cuerpo erguido, apoya suavemente en el respaldo, ojos bajos, manos sobre las rodillas. Decir con mucha calma al inspirar: "Te ofrezco, Señor..." Y al espirar: "Todas las obras de este día..."

76.- CALOR DE CUERPO. Sentir el calor de mi cuerpo... Noto cómo pasa el calor por el cuello, cómo va bajando... Te doy gracias, Señor, por el calor de mi cuerpo... El calor es vida... Te doy gracias, Señor, porque vivo.

77.- EL ALMA. La noto, me doy cuenta de que me da vida. Sin el alma el cuerpo sería un cadáver. No podría moverme... Te doy gracias, Señor, por el alma. Te ofrezco, Señor, mi alma... Te ofrezco mi alma... Guárdala, Señor, en tu gracia...

78.- ESTOY SENTADO. Me coloco en la silla como sabemos es la mejor postura. Siento mis piernas... mis pies... el tronco reposando con suavidad... Me doy cuenta de que estoy aquí, ahora... Te doy gracias, Señor, por conseguir reposar todos los días... Te doy gracias, Señor, por el trabajo sencillo... Te ofrezco mis descanso, mis trabajos, mi vida...

79.- YO JUEGO. Me imagino practicando mis juegos favoritos... Me doy cuenta lo feliz que soy cuando juego... Disfruto pensando en el solaz de mis juegos... Te doy gracias, Señor, por tener capacidad de divertirme... Dame fuerza para no excederme en el juego... Te ofrezco todos los recreos y juegos de este día.

80-. EL PAN. Cerrar los ojos. Representarse el pan tierno. Lo voy a comer... ¡Qué necesarios son el pan y el agua! Gracias te doy, Señor, por el pan... "Danos hoy nuestro pan de cada día".

81.- PADRE NUESTRO. Pensar qué es un padre, qué es una madre. Dios es infinitamente padre, infinitamente madre... Puedo llamarle padre... y lo repito cinco veces:

Padre nuestro... Padre mío...

82.- SEÑOR, YO TENGO SED DE TI. Pensar y sentir por dentro qué es la sed. Pensar en la sed de Dios... Repetir varias veces: "Mi alma tiene sed de Ti... " Te ofrezco hoy todas mis acciones, todos mis trabajos y alegrías...

83.- LA MADRE. Tengo madre, alegría... A veces no nos damos cuenta de lo mejor. Ahora me doy cuenta de que tengo madre. Gracias te doy, Señor, por mi madre. Ella me quiere... Ella me guía... Ella me enseña... Ella me corrige... He de ser obediente. Te ofrezco, Señor, todos los actos de obediencia de hoy. Mi madre es mi refugio... Me enseña a ser persona de corazón...

84.- EL PADRE. Tengo padre, alegría... A veces no nos damos cuenta de lo mejor. Ahora me doy cuenta de que tengo padre. Gracias te doy, Señor, por mi padre. Él me quiere... Él me guía... Él me enseña... Él me corrige... He de ser obediente. Te ofrezco, Señor, todos los actos de obediencia de hoy. Mi padre me protege... me da seguridad...

85.- EL TIEMPO. Pensar en el tiempo; es difícil tener un concepto de él. Darme cuenta del paso del tiempo... Notarlo... Estoy un minuto de silencio percibiendo el paso del tiempo. Mientras tanto repetir con atención: "El tiempo pasa..." Pensar después: ¿Me he distraído? ¿Se me ha hecho largo el tiempo? Señor, te ofrezco mi tiempo...

86.- LAS UÑAS. Mirarse las manos. Fijarse en las uñas... duras... algo brillantes... nacarosas... Las miro... Gracias a ellas puedo agarrar. Te ofrezco, Señor, todos cuanto pueda coger con mis manos, mis obras, mis manualidades...

87.- SI ALGUNO ME AMA, GUARDARÁ MI PALABRA Y MI PADRE LE AMARÁ Y VENDREMOS A ÉL Y HAREMOS MORADA EN ÉL. Repetir esta frase tres veces. Ser consciente de que dentro de mí habita el Señor: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Te ofrezco, Dios mío mi vida entera. Seas Tú mi refugio. Estás conmigo...

88.- DIOS. Dios existe... Gran realidad... Dios está aquí y ahora... Lo llena todo. Vamos a darnos cuenta de que Dios está aquí... Te doy gracias, Señor, pro tu presencia... Te ofrezco este día...

89.- LA MEMORIA. Con ella recordamos y retenemos lo aprendido. Vamos a darnos cuenta de lo que esta mañana o ayer hicimos. Estar pensando durante un minuto... Gracias, Señor, por la memoria... Te ofrezco todos mis recuerdos... Aparta de mi mente los malos recuerdos.

90.- EL VESTIDO. Palpar el vestido. Sirve para protegerme del frío y del calor... Sirve para proteger mi intimidad... Gozo de estar cubierto de la intemperie. Te ofrezco, Señor, mi vestido... Ayúdame a revestirme de Ti...

91.- EL ESPACIO. Piensa en la habitación en que te encuentras, o en el paisaje que contemplas. Piensa en tu ciudad. Piensa en toda España. Piensa en el mundo. El espacio es mucho más extenso. Cierra los ojos... Mírate flotando en el espacio intersideral... Dios te sostiene... Gracias. Señor... Confío en Ti... Te ofrezco todo mires en el espacio...

92.- LA CARA. Palparla... Los ojos... El mentón... La frente... Los carrillos... Con el rostro nos expresamos... En él radican nuestros sentidos... El rostro es el espejo del alma. Soy consciente. Señor, te ofrezco mi rostro... Gracias, Señor, por mi rostro, por su belleza, por que es el espejo del alma. Señor, te ofrezco mi rostro.

93.- SER TESTIGO DE MI PENSAMIENTO. Voy a ser consciente de mi pensamiento durante un par de minutos. Veré cómo se va encadenando un pensamiento con otro. Ejemplo: veo la fuente... el agua.. el agua del mar... los peces... el barco... la gente... la conversación que tienen... Durante estos dos minutos voy a penar libre y conscientemente... Te ofrezco, Señor, todos mis pensamientos, que sean buenos...

94.- LOS LIBROS. Difícil elaborarlos como antiguamente, a mano. Eran muy caros. Ahora tengo muchos libros... me acompañan... me sirven... me instruyen... Gracia, Señor, por mis libros, gracias por tanta facilidad para aprender. Te ofrezco, Señor, mis lecturas, mi cultura... mis libros.

95.- EL CIELO. EL FIRMAMENTO. Me coloco a la sombra debajo de un árbol, en la playa, en el césped o simplemente lo voy imaginando. Veo el cielo, el firmamento despejado... Siento gran paz en medio de la naturaleza... Siento la brisa o el calor... Contemplo todo con gozo... Señor, gracias por el Cielo, gracias por estos placeres sencillos de paz en medio de la naturaleza... Te ofrezco mi paz, mi sosiego, mi vida.

96.- LA TIERRA EN EL ESPACIO. Aquí estoy, en la Tierra, la Tierra en el espacio... No me mareo, ni siento el movimiento... Estoy seguro, a pesar del movimiento de la Tierra. Señor, Tú eres mi apoyo, mi sustento, nunca temeré...

97.- IMAGÍNATE QUE ERES PARALÍTICO. Cierra los ojos... no puedes mover tus pies... tus piernas... tus brazos... tus dedos... la cabeza también se cae a un lado... No puedo moverme... Ahora muevo un poco los dedos... luego un poco, las manos... los pies... Señor, gracias por poder moverme... Dirige hoy en tu presencia mis pasos...

98.- LAS AVES. Todo tiene sentido para quien observa en silencio. El ave que vuela... .el ladrido del perro... El chirriar de una puerta... Mira y observa estas cosas, escucha... con los sentidos de la imaginación... Te ofrezco, Señor, la belleza de todo, la vida, el movimiento...

99.- YO. IDENTIDAD. A veces me viene este pensamiento: ¿Seré yo éste del espejo? Yo soy distinto de otros... Soy el mismo que nació un día... el de ayer... tengo identidad distinta de todos los demás... Me siento, me veo, me escucho... soy yo... Gracias, Señor, por mi identidad, gracias por mi ser. Te ofrezco mi ser entero.

100.- LOS MUEBLES. Tomar conciencia de los muebles que uso. ¿Cómo viviría sin mesa, sin sillas, sin armario, sin cama...? Gracias, Señor, por los muebles... Te ofrezco mi comodidad...

101.- LA LUZ. Cerrar los ojos. ¡Qué mal se está a oscuras! La luz... ¿qué es? No me lo puedo explicar, pero la siento... Me doy cuenta. Agradezco a Dios la luz. Señor, Tú eres mi luz...

102.- SER CONSCIENTE. Muchas personas, sobre todo niños y adolescentes, suelen se poco conscientes e incluso atolondrados. Hacen cosas raras incluso sin darse cuenta. Vamos a ser conscientes de lo que hacemos. Ahora soy consciente de mis manos... ahora de los dedos... ahora de las uñas... Lo miro... observo... No pienso en otra cosa... voy cerrando mis dos manos... Señor, gracias por darme el dominio desde mi consciencia. Te ofrezco mis obras, mis acciones...

103.- MIÉRCOLES DE CENIZA. LA MUERTE. Pienso un poco en la muerte. Con paz. Quiere Dios la muerte para todos. Él es el dueño único de nuestra vida. Jesús también murió. Pero resucitó y ya nunca morirá. Oh Dios en quien vivimos, nos movemos, morimos, resucitamos. Te ofrezco mi vida, mi muerte, quiero vivir y morir siempre en tu presencia. En Ti confío. Tú eres la resurrección y la vida. Quien cree en Ti, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en Ti no morirá para siempre.

104.- EL PECHO. Poner la mano sobre el pecho. Tomar conciencia. Cubre mi corazón y mis pulmones... He de ser de buen corazón: generoso, compasivo, lleno de amor... "Señor, danos un corazón nuevo", un corazón puro y compasivo...

105.- LAS CEJAS. Palparlas despacio, varias veces. Darse cuenta de ellas. Sirven de adorno y para que no caiga el sudor sobre los ojos. Agradecer a Dios. Ofrecer al Señor nuestra vista, nuestra miradas...

106.- ¿QUIÉN SOY YO? Yo no soy mi inteligencia... yo no soy mi profesión... yo no soy mi poder o mi dinero... sería igual sin todo ello... Repetir varias veces estas frases y preguntar de nuevo como formando un vacío: ¿Quién soy yo? Ver si llega alguna respuesta. Ahora me apoyo en Dios que me sustenta.

107.- ¿QUIÉN SOY YO? Yo no soy mis amigos... yo no soy mis padres... yo no soy lo que tengo... yo soy mi fama... ni mi facilidad para el estudio, para el juego... No te respondas.... pregunta de nuevo: como formando un vacío: ¿Quién soy yo? Ver si llega alguna respuesta. Ahora me apoyo en Dios que me sustenta.

108.- ¿QUIÉN SOY YO? Imaginar: lanzo una piedra a un pozo y escucho su eco. Ha caído. Lanzo así mi pregunta: como formando un vacío: ¿Quién soy yo? Ver si llega alguna respuesta. Ahora me apoyo en Dios que me sustenta.

109.- LA TELEVISIÓN. La mayoría de las personas de hoy la han visto desde niños. Los mayores fuimos más conscientes porque la vimos nacer. Vemos las cosas que ocurren lejos de nosotros y en el momento en que suceden. Parece algo mágico. Prescindo ahora del modo como sucede. Me doy cuenta del fenómeno. Disfrutar como algo nuevo de lo bueno que tenemos. Ofrecimiento de los momentos de gozo. Petición para saber dominar y no abusar de estos placeres.

110.- LA RADIO. Pensando en la radio hago las mismas consideraciones que sobre la televisión. La mayoría de las personas de hoy la han escuchado desde niños. Los muy mayores son más conscientes porque la vieron nacer. Oímos las cosas que ocurren lejos de nosotros y en el momento en que suceden. Parece algo mágico. Prescindo ahora del modo como sucede. Me doy cuenta del fenómeno. Disfrutar como algo nuevo de lo bueno que tenemos. Ofrecimiento de los momentos de gozo. Petición para saber dominar y no abusar de estos placeres.

 

111.- HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA. María Aceptó ser madre. Su respuesta fue el fiat, hágase... ¿Nuestra respuesta a lo que Dios nos pide? Hágase en mí según tu palabra... Repetirlo varias veces en nuestro interior.

112.- LA CALCULADORA. Es una maravilla técnica que nos ayuda a en la vida diaria. Mirarla. Ser consciente de este adelanto de la segunda mitad del siglo XX. Supera al mismo inventor; no sería capaz de hacer con tal rapidez las operaciones. Gracias, Señor, por los adelantos modernos. Te ofrezco todos los inventos, todas las fuerzas creadas.

113.- EL ORDENADOR. Es una maravilla técnica que nos ayuda a en la vida diaria. Sorprende poderosamente su rapidez operativo. Mirarlo. Ser consciente de este adelanto del último cuarto del siglo XX. Supera con mucho a todos los inventores juntos; no serían capaces de hacer con tal rapidez las operaciones. Gracias, Señor, por los adelantos modernos. Te ofrezco todos los inventos, todas las fuerzas creadas.

114.- EL CINE. Es una maravilla técnica que nos ayuda a la cultura y recreo de la humanidad. Es la imagen en movimiento. Es un fenómeno óptico. Señor, te ofrezco nuestros entretenimientos. Que nos sirvan para ir con gozo hacia Ti, para cumplir mejor tu voluntad.

115.- EL HAMBRE. Recordar la comezón que produce en el cuerpo y nos impulsa a alimentarnos. Sería difícil vivir sin esta sensación. Apreciamos la sabiduría de Dios. Vemos la insensatez del hombre ante la gula, y sobre todo al permitir que otros, aun lejanos, pasen hambre. Gracias, Señor, por tu providencia. Conmueve el corazón de los hombres ante la necesidad de otros.

116.- YO COMULGO. Piensa un poco qué es comulgar: recibir como alimento a Jesús con su cuerpo, alma, sangre, divinidad. El mayor prodigio. Danos espíritu de fe fuerte para apreciar el mayor don. Soy portador de Cristo. Jesús está conmigo. Repetir interiormente cuatro veces: "Jesús está conmigo".

117.- DIOS ME AMA. Repetir esta frase interiormente cada cinco segundos varias veces.... Volver a repetir de nuevo con más atención. Otra vez con mayor atención y con pausa mayor, con mucha paz. Ahora con plena consciencia ofrecemos a Dios nuestras obras.

118.- LA VOZ. Tengo voz. Me doy cuenta cómo se forma la fonación. Puedo hablar. Puedo relacionarme con la palabra. Pronuncio con suavidad alguna palabra. Soy muy consciente de ello. Gracias, Señor, por la palabra, gracias por poder comunicarme. Que sepa comunicarme también contigo desde el fondo de mi corazón.

119.- ESTOY DE PIE. Me pongo de pie. Me doy cuenta de mis pies. Me sirven machismo para andar erguido. Sostienen mi cuerpo entero. Doy gracias a Dios por los pies. Gracias por poder andar. "Dirige, Señor, en tu presencia mis pasos".

120.- ME UNO A DIOS. Me concentro poco a poco aplicando las normas generales. Repetir con suavidad varias veces: Me uno a Dios. Otra vez con mayor atención y con pausa mayor, con mucha paz. Ahora con plena consciencia ofrecemos a Dios nuestras obras.

121.- EL ARCO IRIS. Puedo hacer cualquier día este ejercicio. Mejor aún cuando lo vea en el horizonte. Lo observo en silencio. Veo su maravilla, sus colores. Provoco la admiración por los fenómenos de la naturaleza, por la belleza. Te ofrezco, Señor, mi vida, mi amor, te ofrezco la naturaleza.

122.- CRISTO HA RESUCITADO. Darme cuenta de esta verdad fundamental para nuestra fe católica. Creo. Jesús ha resucitado. Repetir varias veces despacio esta frase. Que influya en mi vida con gozo. Señor resucitado, eres nuestra esperanza... Ofrezco a Jesús resucitado mi vida, mi tiempo, todo mi ser esperanzado.

123.- MARÍA, MADRE. Tenemos una madre en la Tierra. María es nuestra madre que nos ama y nos ayuda. Nos la dio Jesús. Gracias, Jesús, por nuestra madre. Me doy cuenta de lo que es una madre. Procuro aumenta mi amor a la Virgen María. Repetir: María es mi madre... María es mi madre....

124.- EXPLICAR LA "RESONANCIA". Consiste en repetir una oración sabida, pero con una breve pausa después de cada palabra o varios palabras con sentido. Se percibe como un eco de la palabra pero con mayor riqueza de significado. Repetir así, despacio, la segunda parte del Ave María: "Santa María.... madre de Dios... ruego por nosotros... pecadores... ahora... y en la hora de nuestra muerte...

125.- RESONANCIA EN EL AVE MARÍA. Hacer como en el 124, pero aplicado al Ave María entero.

126. RESONANCIA EN LA SALVE. Consiste en repetir una oración sabida, pero con una breve pausa después de cada palabra o varias palabras con sentido. Se percibe como un eco de la palabra pero con mayor riqueza de significado. Repetir así, despacio, la Salve. Dios te salve... Reina y madre de misericordia... vida... dulzura... esperanza nuestra... a ti llamamos... los desterrados... hijos de Eva... (seguir).

127.- OFRECIMIENTO A LA VIRGEN MARÍA CON RESONANCIA. Consiste en repetir una oración sabida, pero con una breve pausa después de cada palabra o varias palabras con sentido. Se percibe como un eco de la palabra pero con mayor riqueza de significado. Repetir así, despacio: Os Señora mía... oh madre mía... yo me ofrezco... del todo... a Vos... y en prueba de mi filial afecto... os consagro en este día... mis ojos... mis oídos... mi lengua... mi corazón... en una palabra todo mi ser... ya que soy todo vuestro... oh Madre de bondad... guardadme... y defendedme... como cosa y posesión vuestra...

128.- EXISTO EN DIOS. Darme cuenta de que yo existo... Dios existe; me ve; me cuida; me creó; está dentro de mí si vivo en gracia santificante... Darme cuenta de todo esto... Repetir despacio, con pausa entre una y otra vez, diez o doce veces: "Existo en Dios". Ofrezco con amor a Dios en el que existo todas mis obras, todas mis reacciones y pensamientos...

129.- MIS COSAS. Con los ojos cerrados ir recorriendo durante un minuto las cosas que tengo en casa para mi uso: ropa, habitación, libros, muebles, objetos de entretenimiento... Gracias te doy en este día por todas mis cosas... Te ofrezco todas mis cosas con corazón lleno de amor y desprendido.

130.- EL ORDEN EN MIS COSAS. Imagino mi armario, mis muebles, mis libros, todas mis cosas. Coloco mentalmente cada cosa en su sitio con orden. Piensa que es de noche, antes de acostarte y estás colocando con detalle las cosas que hoy has movido. Sientes por dentro alegría y paz. Saborea esta sensación durante algunos segundos. Gracias te doy en este día por el orden. Te ofrezco el orden de todas mis cosas.

131.- SIENTO PAZ. ¿Qué es la paz? Tranquilidad en el orden. Imagina un rato en que estás solo en casa con una afición tranquila: coleccionismo, manualidades... Me encuentro muy a gusto; con mucha paz. No siento desazón por nada. Gracias te doy en este día por la paz. Da tu paz a nuestras almas. Da la paz a nuestro mundo tan revuelto.

132.- MIRADA FIJA. Poner sobre la mesa un cuadro, un jarrón, un libro con una lámina abierta, el globo del mundo. Mirar fijamente. Con atención total. A poder ser sin pestañear, pero sin forzar. Durante un minuto o algo más de tiempo. Mientras miro, digo mentalmente muy despacio y varias veces: Miro con atención el globo del mundo (u otra cosa). Gracias te doy en este día por mi capacidad de atender. Te ofrezco toda mi atención.

133.- RESPIRAR DE UNA MANERA CONSCIENTE. Pienso en qué consiste la atención consciente y voluntaria: querer atender y hacerlo dándome cuenta. Durante un par de minutos ser consciente de que estoy aspirando e espirando. Observo cómo el aire penetra por la nariz hasta los pulmones. Gracias te doy en este día por mi respiración. Te ofrezco hoy todas mis respiraciones.

134.- PENSAR EN EL VERANO. Voy a ser consciente de mi pensamiento. Ahora pienso en el verano. Sólo en el verano. A la vez dejar que la imaginación corra por donde quiera dentro de este tema. Darme cuenta de todo lo que viene a mi mente. Gracias te doy en este día por mi capacidad de pensar. Te ofrezco hoy todos mis pensamientos.

135.- Mirar al techo con suavidad. Limpio. ¿Qué se me ocurre? Estar así durante varios segundos. Me fijo y soy conscientes de todas mis ocurrencias mientras miro. Te ofrezco, Señor, todos mis pensamientos de este día.

136.- EXISTO AQUÍ Y AHORA. Pocas veces nos fijamos de una manera reflexiva en nuestra existencia. Yo vivo. Darme cuenta. Y ahora vivo aquí. Repetir varias veces con ritmo en la respiración: Gracias te doy en este día por mi existencia. Existo aquí y ahora.

137.- DEJO APARTE. Nos damos cuenta de los tres tiempos: pasado, presente y futuro. Repito con calma: Yo dejo aparte mis recuerdos... los agradables... los desagradables... Dejo aparte mis preocupaciones de ahora... mis inquietudes... mis proyectos... Yo dejo aparte mis deseos... mis futuros planes... Dejo aparte mis distracciones...

139.- DIOS ESTÁ AQUÍ. Dios está en todas las partes. Dios aparece en muchas manifestaciones. Lo que hace falta es que esté para mí. Desde aquí y ahora junto a mí. Repetir varias veces esta frase: "Dios está ahora aquí junto a mí". Te ofrezco mis obras.

140.- INTENSIFICAR LA ATENCIÓN EN LA PALABRA "PADRE". Para ello, pronunciar diez veces la palabra "padre", imaginando a Dios Padre, cada vez con más atención. Dejar uno o dos segundos de intervalo entre una y otra vez.

141.- INTENSIFICAR LA ATENCIÓN EN LA PALABRA "DIOS". Esta palabra puede transformar nuestras vidas, dicha con amor y atención plena. La fuerza de esta palabra hace maravillas. Para ello, pronunciar diez veces la palabra "padre", imaginando a Dios Padre, cada vez con más atención. Dejar uno o dos segundos de intervalo entre una y otra vez.

142.- MIRAR UN OBJETO INTENSIFICANDO LA ATENCIÓN. Por ejemplo, la pared. Me doy cuenta antes de que si Dios no existiera dejaría todo de existir. Dios es Creador y Conservador. Esto supuesto, miro la pared, y de una manera consciente procuro ir intensificando mi atención.

143.- SEÑOR, AQUÍ ESTOY PARA HACER TU VOLUNTAD. Vamos a repetir esta frase durante dos o tres minutos, muy conscientes de hacer este ejercicio con atención y cada vez con mayor atención. La práctica se realiza así: dividimos en dos mitades: SEÑOR, AQUÍ ESTOY (mientras inspiramos) ---- PARA HACER TU VOLUNTAD (mientras espiramos).

144.- MIRAR AL CRUCIFIJO. Mirarlo con suma atención, concentrado en ello. Mirarlo sin pestañear todo el tiempo posible, hasta que piquen los ojos o salgan lágrimas. No forzar, pero sí resistir un poco. Cuando pestañeo, reposar unos segundos y repetir el ejercicio. Después, ofrecer al Señor las obras del día o de la tarde. (Este ejercicio tiene el nombre de "trataka").

145.- SUMERGIDO EN DIOS. Estamos en Dios. Como sumergidos en Él, como el pez en el agua, como el ave en el aire. Cerrar los ojos. Imaginar. Repetir varias veces con mucha calma, relajado, con respiración dirigida: "Yo estoy en Dios... Yo estos sumergido en Dios... Dios me envuelve... como al pez, el agua... como al ave, el aire..."

146.- PENSAMIENTO SILENCIOSO. Siempre estamos pensando en algo. Pero nuestro pensamiento no es lineal; tiene interferencias y derivaciones. Nosotros solemos llamar a este fenómeno "distracción", "imaginación", "alboroto interior". Son una especie de interferencias en una emisora de radio. Para curar esta "enfermedad", ya el mismo Montaigne solía ofrecer la solución: de una manera pasiva, ver por dónde va nuestro pensamiento. Ejercicio: durante un minuto o algo más observar nuestro pensamiento de una manera consciente a ver por dónde va. Una vez transcurrido el tiempo recordar la trayectoria del pensamiento. Este ejercicio puede ser a veces previo a la oración o a la concentración.

148-. RUIDO CORPORAL. A veces notamos como una tensión de nervios: agitación interior, preocupación. Un ejercicio: cuando nos encontramos así, observar las piernas, los brazos, los hombros, el cuello, sin decir palabra; sólo observar. Después hacer un ejercicio de respiración. Acto seguido, para relajarme: me fijo en la pierna derecha, está llena de aire, como hinchada de aire; poco a poco se va desinflando... Hacer el mismo ejercicio con la otra pierna, con cada uno de los brazos... Poco a poco me voy sintiendo mejor... Después, un rato de oración o tiempo para concentrarme en el estudio.

149.- RUIDO AFECTIVO. Afectivo: aquí nos referimos no al afecto = amor, sino a lo que nos afecta de alguna manera, para bien o para mal, para agrado o para desagrado: un mal genio, un reproche, una caricia, un encomio... Pensar: ¿qué me afecta en estos momentos? ¿hace unas horas? Expresa mentalmente todo. Ser consciente ahora de lo que me desagrada y de lo que me agrada. Esto me ayuda para serenarme. Después, ofrecer al Señor mis acciones... entregarme al estudio o a tareas que exigen más concentración.

150.- RUIDO AMBIENTAL. Durante un minuto observar en silencio todos los ruidos que me rodean. Los ruidos, a no ser los horrísonos, no tienen por qué alterarnos. Es uno mismo quien se altera ante ellos con su reacción. Escucha ahora otro rato los ruidos. Verás cómo no son molestos. Ofrece al Señor el ruido, el ambiente.

151.- RUIDO MENTAL. Siempre estamos pensando en algo. Unas veces de modo consciente, otras de manera inconsciente. A veces el pensamiento produce gran alboroto interior, cuando está descontrolado. Para logra el silencio interior: observar el pensamiento por dónde va, sin juzgar, sin meternos con él, sin intentar suprimirlo. El pensamiento pierde entonces virulencia. Después, practicar un acto de atención voluntaria y consciente.

152.- EL SILENCIO. Suprimir durante un minuto los ruidos interiores del pensamiento o imaginación. Para ello repetir por dentro con mucha calma y paz: "Yo estoy tranquilo, con paz", hasta conseguir el silencio interior. Después ofrecer a Dios nuestras obras de la mañana o de la tarde.

153.- EL SILENCIO. Ahora nos ponemos "a la escucha". Con mucha paz mirar a nuestro interior. ¿Qué pienso? ¿Qué oigo? Estoy tranquilo. Permanecer así medio minuto. Repetir si hace falta las misma preguntas y observar con paz. Después, unos minutos de oración consciente al Señor.

154.- EL SILENCIO. Buscar el propio centro interior. El centro íntimo de la persona es muy simple, y siempre está en paz. A este centro interior lo rodean capas: exterior, ambiental, sensaciones, afectos, pensamientos. En estas capas periféricas se produce el ruido interior. Cuando hallamos nuestro propio centro estamos del todo en paz. ---- Ahora busquemos en silencio nuestro ser íntimo. Con mucha calma repetimos varias veces: "Estoy penetrando en lo más íntimo de mi ser, en mi propio centro". Dicen que radica en el hipotálamo. Mientras digo con paz esta frase, mentalmente voy penetrando más adentro en mi propio cerebro. Allí estar en calma, tranquilo. Después aprovechar para un rato de oración o para un trabajo de máxima concentración.

155.- UNA FUENTE DE ENERGÍA. Quédate de pie. Firmes, pero sin rigidez. Imagina, a la altura de la nuca, una fuente de luz y calor suave. Ahora vas a respirar con calma, como sabes. Son tres momentos: a) Inspiración lenta. Mientras inspiras, imagina que penetra la luz con calma a lo largo de la columna vertebral. b) retener unos segundos el aire. Y piensa cómo esa luz te llena de fuerza y energía. c) Espirar con lentitud y seguido, sin golpes. Toma conciencia de ti mismo y afírmate. Ahora puedes meditar, practicar algún asunto de mucha concentración interior.

156.- REPETIR LA FUENTE DE ENERGÍA DE AYER. Recordar lo de fuente de energía. Practicar en silencio durante tres minutos los tres puntos de ayer.

157.- RELAJACIÓN POR LA RESPIRACIÓN. Imagínate que eres un globo hinchado. Estás tranquilo; después haz ejercicio de respiración ventral. Después te das cuenta cómo te vas desinflando poco a poco. Primero, la cabeza; después cada uno de los brazos, el vientre, las piernas... Ahora ofrezco al Señor mis obras del día de hoy.

158.- ME SIENTO EN PAZ. Practicar por la respiración el ejercicio de relajación, según lo visto en estos apuntes. Sentir después, durante un minuto, la paz que nos inunda por dentro. Ofrecer despacio a Dios las obras.

159.- SIENTO FUERZA EN MÍ. Practicar el ejercicio 155. Observar después la gran fuerza interior que hay en mí. Ofrecer después a Dios las obras.

160.- ORACIÓN EXPRESIVA Y CON MÚSICA. Ponernos ante todo en la presencia de Dios. Practicar el ejercicio 155. Imaginar después que uno es música. Escuchar, más tarde si es posible, algo de música melódica, pero sin letra. Mientras se escucha, moverse con ritmo delante de Dios.

161.- ORACIÓN EXPRESIVA CON MÚSICA. Practicar de nuevo el ejercicio anterior. Mantenernos en la presencia de Dios. Ofrecer a Dios las obras.

162.- ORACIÓN EXPRESIVA CON MÚSICA COMO PASO PREVIO PARA ORAR EN SILENCIO. Escuchar una melodía clásica. En la habitación conviene una semi oscuridad. Cada uno danza al son de la música, convirtiéndose él mismo en música, y sintiéndose en la presencia de Dios. Después de diez minutos, sentarse en postura normal; permanecer en silencio otros diez minutos. Cada uno se comunica con Dios a su modo.

163.- OBASERVAR SIN JUZGAR. Normalmente cuando observamos pensamos en algo. Se rata ahora de observar, ver, sin pensar en nada. Mirada directa; sin pestañear. Así durante un minuto o dos. Después examinar por dónde ha ido nuestro pensamiento. Ofrecernos al Señor.

164.- EN TI , SEÑOR, HE ESPERADO: JAMÁS QUEDARÉ CONFUNDIDO. Repetir esta frase con ritmo lento durante tres minutos o más. Ésta, lo mismo que las siguientes que irán apareciendo, se pronuncian en dos tiempos. Al inspirar, hasta el signo / ; al espirar , hasta el punto. Conviene antes enriquecer la frase con una breve meditación. Si la dirige un monitor, es necesario que dé una breve explicación de ella.

En todas las frases siguientes, seguir las instrucciones de la 164.

165.- DIOS ES / AMOR.

166.- SEÑOR, TÚ ERES NUESTRO REFUGIO / DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN.

167.- EL SEÑOR ES MI ROCA / Y MI SALVACIÓN.

168.- ¿SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS? / TÚ SOLO TIENES PALABRAS DE VIDA ETERNA.

169.- EL MAESTRO ESTÁ AQUÍ / Y TE LLAMA.

170.- EN TUS MANOS, SEÑOR, / ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.

171.- SI ALGUNO TIENE SED / VENGA A MÍ Y BEBA.

172.- SI ALGUNO QUIERES VENIR EN POS DE MÍ, / NIÉGUESE A SÍ MISO, TOME SU CRUZ, Y SÍGAME.

173.- SEÑOR, DAME DE ESA AGUA / PARA QUE NO VUELVA A TENER MÁS SED.

174.- MI SER ENTERO TE DESEA / COMO TIERRA ÁRIDA Y SEDIENTA SIN AGUA.

175.- VENIDA A MÍ TODOS LOS QUE TRABAJÁIS Y ESTÁIS CANSADOS / Y YO OS ALIVIARÉ.

176.- MI ALMA / TIENE SED DE TI.

177.- ¿QUÉ HE HECHO / PARA QUE TE FIJES EN MÍ?

178.- ¡QUÉ BUENO ES TERNER UN CORAZÓN SIN PUERTAS! / ¡QUÉ BUENO ES TENER LAS MANOS SIEMPRE ABIERTAS!

179.- CORAZÓN DE JESÚS / PACIENTE Y DE MUCHA MISERICORDIA.

180.- SEÑOR / ENSÉÑANOS A ORAR.

181.- SEÑOR, NO SOY DIGNO / DE QUE ENRES EN MI CASA.

 

182.- NO PERMITAS / QUE ME APARTE DE TI.

182.- TE SEGUIRÉ / SEÑOR.

183.- SEÑOR, ACUÉRDATE DE MÍ / CUANDO ESTÉS EN TU REINO.

183.- SEÑOR, / AQUEL A QUIEN AMAS ESTÁ ENFERMO.

184.- SIN TI, SEÑOR, / NADA SOY.

185.- NO PERMITAS / QUE ME APARTE DE TI.

186.- ME HUNDO / EN EL MAR DE TU SILENCIO.

187.- QUÉDATE CON NOSOTROS, / PORQUE CAE LA TARDE.

188.- VEN, ESPÍRITU SANTO, / LLENA LOS CORAZONES DE TUS FIELES.

189.- SEÑOR, YO CREO / PERO AYUDA MI POCA FE.

190.- OH BUEN JESÚS, / ÓYEME.

191.- ME ABANDONO A TI, / SEÑOR.

192.- SAGRARIO BENDITO, / DONDE SE ENCUENTRA LA PLENITUD DE NUESTRO AMOR.

193.- ES MI VIDA Y MI ALMIENTO / EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

194.- EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, / MI QUITAPESARES, MI "PASIÓN DOMINANTE".

195.- SEÑOR, TÚ LO SABES TODO; / TÚ SABES QUE TE AMO.

196.- SEÑOR, SÁLVANOS, / QUE PERECEMOS.

197.- JESÚS, HIJO DE DAVID, / TEN MISERICORDIA DE MÍ.

198.- TÚ ERES, SEÑOR, / EL PAN DE VIDA.

199.- EL SEÑOR ES MI LUZ Y MI SALVACIÓN; / ¿A QUIÉN TEMERÉ?

200.- DENTRO DE TUS LLAGAS, / ESCÓNDEME.

201.- NO PERMITAS, / QUE ME APARTE DE TI.

202.- EN LA HORA DE MI MUERTE / LLÁMAME.

203.- DESPEGA TU CORAZÓN DE TODAS LAS COSAS, / Y BUSCA, Y HALLARÁS A DIOS.

204.- SOLO DIOS / BASTA.

205.- GOLRIA A DIOS, / Y PAZ A LOS HOMBRES.

Son apuntes de mi experiencia de educador durante varios años. José María Lorenzo Amelibia