ESTUDIO SOBRE EL CELIBATO OBLIGATORIO DE LOS SACERDOTES

Por José María Lorenzo Amelibia (1)

INTRODUCCIÓN

El otro día hablaba yo con un médico. Tenía cuarenta años y había decidido como, consecuencia del amor que tenía a Dios y para una total entrega a sus hermanos, vivir en virginidad. Su director espiritual, un cura celoso y santo, le hizo ver la gran necesidad actual que tenemos de sacerdotes. Él meditó su determinación y se inclinó por el ejercicio de la medicina en castidad perfecta, porque vio que este era su carisma. Así tiene que ser el celibato en el sacerdote, como independiente de que sea o no sea ministro del altar. Lo mismo sería virgen si se hiciera médico o graduado social. No hay por qué unir sacerdocio y celibato. Ambos carismas los veía San Pablo separados, aunque se armonizaban, no cabe duda. En el celibato la actividad se puede acrecentar y llegar a la altura de los místicos.

En tiempo de San Pablo el celibato se vivía como estado de hecho. Él pensaba de este modo: como el fin está próximo, no merece la pena cambiar de estado (1 Cor. 7) "Quisiera veros libres de toda preocupación" de aquí no puede deducirse una especie de primera ley del celibato. El mantenerse virgen favorece el impulso del alma... es un medio para la vida contemplativa, para meditar las cosas de Dios. Agradar a Dios supone para San Pablo entrega total. La santidad de la mujer virgen consiste en estar engalanada para la entrega. "En renuncia total. Identificar sus intenciones con las del Señor. Ser libre para entregar su libertad al Señor. Sin división e ininterrumpidamente

Pero Pablo no imponía el celibato. Él mismo no lo abrazó por ser apóstol. Sabía que otros apóstoles se hacían acompañar de su mujer, y él no los juzgaba, le parecía normal y lógico. Veía en el celibato un don con valor intrínseco, en sí mismo. Como lo ven hoy y lo seguirán viendo cuantos eligen la virginidad para entregarse del todo a un ministerio. Ambos carismas, los consideraba separados, aunque se armonizaban. En el celibato la actividad orante y apostólica se puede acrecentar y llegar a la altura de los místicos. Se da como cierto que San Pablo a sus vírgenes no las retenía con votos y compromisos de por vida, sino como en una situación de suyo estable, pero que en cualquier momento podían abandonar, si así lo decidían.

Algunos quieren ver la ley del celibato como proveniente de San Pablo.

Nada más erróneo. Se vivía entonces como estando de hecho. Él pensaba de este modo: "Como el fin está próximo, no merece la pena cambiar de estado (1 Cor. 7) "Quisiera veros libres de toda preocupación". Pero esta forma de pensar y actuar, en nada implica la obligatoriedad ni la imposición. Que uno se mantenga virgen es decisión propia y en todo momento revocable. Ciertamente favorece el impulso de alma con relación a conseguir un ideal religioso. También, considerado en abstracto, es un medio para la vida contemplativa, y procura el bien del alma pues induce a meditar las cosas de Dios. Pero no a todos se les da el don de la virginidad, ni parece lógico unirlo al estado sacerdotal como algo obligatorio, como un tributo al don del sacerdocio.

Es cierto que agradar a Dios supone para San Pablo entrega total.

La santidad de las personas vírgenes (hombres o mujeres) consiste en estar engalanadas para la entrega. "En renuncia total. Identificar sus intenciones con las del Señor. Ser libre para entregar su libertad al Señor. Sin división e ininterrumpidamente. Agradar a Dios supone para San Pablo entrega total. La santidad de la virgen consiste en estar engalanada para la entrega. "En renuncia total. Identificar sus intenciones con las del Señor. Cualquier cosa que interese a Cristo. Ser libre para entregar su libertad a Dios. Sin división e ininterrumpidamente".

CAPÍTULO I

RECORRIENDO LA HISTORIA, CON VISTAS AL CELIBATO

Nos introducimos en la Historia

Ante todo hemos de tener en cuenta que hay varias clases de tradición: 1.- Divina. 2.- Apostólica. 3.- Eclesiástica universal. 4.- Eclesiástica particular. El privilegio paulino pudiera considerarse como de tradición apostólica. Tradición eclesiástica universal, el subdiaconado. Este último puede ser abolido, y así se ha hecho, al no involucrarse en el dogma. El celibato pertenece a una tradición eclesiástica particular y puede también ser abolido. Y por ciento, se suprimió el subdiaconado desde donde se incoaba la obligatoriedad del celibato, pero no se suprimió el celibato.

¿Por qué acudir a su antigüedad para seguir manteniéndolo? De hecho se ha abolido el subdiaconado. Además se trata de una normativa humana, eclesiástica, no de un mandato de Cristo.

En el siglo II

A comienzos del siglo II era frecuente negar las órdenes a los bígamos. Y a los clérigos viudos no se les solía permitir casarse de nuevo. Más tarde se prohibió (no con carácter general) casarse al clérigo soltero. Esta norma la introdujeron en el siglo IV en el concilio de Ancira y Neocesárea. Más tarde se obligó a la continencia conyugal a los casados. (Elvira). En Oriente se obligó a esta norma a los obispos. Hoy no podemos concebir estas decisiones. ¿Cómo se puede imponer a un casado vivir en virginidad?

Siglo III

- Los cánones de Hipólito que llevaban a privar de sus funciones al sacerdotes, cuya mujer haya dado a luz a. 292

Siglo IV

Hacia el año 350 Osio había propuesto en Nicea convertir en ley universal el canon 33 de Elvira. Pafnucio, confesor y mutilado por la persecución argumentó: "Tened todos en gran honor el matrimonio. Añadió la pesadez del yugo que se cargaría sobre los clérigos casados y sus esposas, muchos de los cuales no podrían mantener la castidad.

Para 325 había tres prescripciones: a) Continencia de los casados. b) Prohibición de varias mujeres bajo el mismo techo, "hermanas" espirituales. En realidad la práctica era de poligamia espiritual par convertirse en carnal. (Se llamaba "sineisactismo") Fue condenado por el Sínodo de Antioquía a. 268. p. 161

El concilio del Elvira

Durante muchos años se apelaba al Concilio de Elvira como si el celibato, que - muchos pensaban - se ordenó allí, fuera algo dogmático. Ante todo, el concilio de Elvira no fue ecuménico. Incluso no se debiera hablar aquí del celibato sino de restricciones al matrimonio. Obligó a la continencia matrimonial a los clérigos. Esto ya es algo chocante y extraño, prohibir a dos personas que conviven y son esposos, el uso del matrimonio. Tras la ley particular de Elvira no consta de otra prohibición hasta finales del siglo IV.

El Papa Siricio 384- 389

Afirma la ley de continencia como exigencia Bíblica. Consultado Siricio por el obispo de Tarragona sobre el sentido de la pureza ritual del A. T. dijo: "A la sobriedad y santidad de estas leyes estamos obligados con ley indisoluble a enajenar nuestros corazones y cuerpos, todos los sacerdotes y levitas desde el día de nuestra ordenación, con tal de agradar completamente a nuestro Dios en los sacrificios que a diario ofrecemos." Estas son las palabras. Hoy este proceder lo consideramos arbitrario. Arbitraria la restricción impuesta al clero de Roma, así como la interpretación de Ef. 5, 27 "Sin mancha y sin arruga." No se trata de ninguna definición ex cátedra, sino de una opinión o mandato de un Papa.

Siricio parece que fue el primer Papa que afirmó la plenitud de la perfección evangélica del clero. Esto fue la base de la continencia. Decía: "No conviene confiar el misterio de Dios a hombres de este modo corrompidos en infieles, en los cuales la santidad del cuerpo está profanada por la suciedad e incontinencia. A estos hombres incluso la justa razón excluye." Y responde el autor del "¿Cómo detrás de estos errores puede haber inspiración de Dios? ¿Dónde en la Sagrada Escritura se dice que la unión conyugal haga menos pura la vida del casado?" ¿O es que Dios creó impuro el uso del matrimonio? "Cierto que Siricio es fruto de su época".

 

 

La práctica de Siricio era:

Admitir el matrimonio de todo clérigo con tal de que no fuera con viuda o se tratara de segunda mujer. Hemos de entender en el primer caso con obligación de continencia.

A los que hayan procedido al matrimonio por ignorancia les permite continuar con tal de que se muestren en adelante continentes. Ordenó severidad para los que pretendían justificarse con el Antiguo Testamento y para los futuros violadores de la ley: habría que deponerlos de todo honor, y jamás podrán ocuparse de los venerables misterios, de los que ellos mismos se han privado al estar pendientes de las pasiones obscenas.

Y replica el autor del "Mito del Celibato Sacerdotal: "¿No habrá soberbia en estas decisiones y en este empeño?

Nicea

a. 350 ratificó la práctica de vida conyugal de los clérigos casados. parece ser que rechazó Nicea la protesta de continencia.

 

Querían imponer la continencia a los clérigos casados

El idealismo de limpieza ritual se quería imponer por la brava: en el siglo IV, Concilio de Nicea, hubo proyecto de imponer la continencia a los clérigos casados (tal vez el promotor fuera Osio de Córdoba). Pafnucio hizo fracasar el proyecto: ponía como objeción la santidad del matrimonio y el yugo demasiado pesado que se cargaba sobre los hombres y sus mujeres. (Menciona a lo largo del relato la costumbre de prohibir el matrimonio al que ya ha recibido las órdenes "conforme a la antigua tradición de la Iglesia"). Por la cordura de este señor al final fracasó aquel proyecto.

El Concilio de Gangres anatematizaba a los que establecen diferencias entre los sacerdotes casados y los además y rehusan participar en la Eucaristía celebrada por los primeros.

No pone este concilio obstáculo a la continencia y virginidad, pero hace respetar al matrimonio... Se opone a un entusiasmo tal por la virginidad que motivara en los fieles el rechazo de los que no viven en ella. Hoy, los sacerdotes casados utilizamos el mismo argumento con relación al ejercicio del ministerio por los presbíteros desposados: Hay que respetar el sacramento del Orden sacerdotal y no impedir de por vida el orden sagrado a quienes han recibido el matrimonio. Es evidente. Lo exige el mismo sacramento del Orden.

Está claro que todos los clérigos podían casarse en los primeros tiempos. Las prohibiciones se fueron imponiendo poco a poco. Bazianus se inclina por el origen apostólico del celibato; dice que los apóstoles lo habían inculcado con el ejemplo. Todas las consideraciones sobre la historia del celibato están ordenadas a inculcarlo e inspiradas en el deseo de justificarlo.

El Canon de Hipólito impone la prudencia. Nadie que es célibe puede ser ordenado como, sacerdote o diácono, si no ha llegado a una edad madura, y si no está seguro de su buena conducta. (¡Prudencia!)

 

Se oponía

Helvidio, laico romano a. 380 defendió la igualdad ante Dios del celibato y del matrimonio. Rechazó la continencia del clero. Lo agradable de la vida no tiene menos valor que las renuncias, con tal de vivirlo en acción de gracias.

En el siglo V

Sínodo Romano. Año 486

Estableciose en él la ordenación de solo célibes. El Papa comenta en la decretal de los obispos Galos, que nadie le hacía caso. Poco a poco la obligación de continencia fue aceptada hasta en Persia, si bien se liberó de ella en 486, en el Concilio reunido por Mar Acacio en Beta Edraï.

La imposibilidad de cumplir la ley de continencia permaneciendo en compañía de la esposa es lo que probablemente justifica la disposición del Sínodo Romano del 402, tendente a excluir de las órdenes sagradas a los casados. Esa fue la tendencia como ideal. Las circunstancias obligaron a postergar su realización y buscar otros medios de salvaguardar la continencia de los ordenados en matrimonio.

El resto de las iglesias orientales, incluidas por el Concilio de Beth Edsaï, acabaron por desechar la ley de la continencia.

Orange Gerona y Arles

A los casados que aspiraban a ordenarse, los Sínodos de Orange y Arles (a. 443 y 452) les impusieron el voto de continencia. Igualmente el de Toledo (459). Así en Arles (402) y en Gerona (517) la impusieron. En el primero con voto de continencia; y en el segundo, se permitió la convivencia con un testigo de vista, que supliera la pared de cal y canto. Nadie podía permitir la entrada en su aposento de una muchacha. En Anger (a. 453) se permitió la entrada a la madre o hermana. En Toledo, a. 531, Si el ama no era de la familia, debía tener otra residencia. Todo esto bajo pena de sanciones fuertes: exclusión e la comunidad, de hablar con los laicos, deposición.

El Concilio Persa fue clarividente

Nos asombra el Concilio Persa por su clarividencia. A. 486. Niega toda obligación de celibato o de continencia para los clérigos a causa de los daños que ha sufrido la Iglesia como consecuencia de esta norma: fornicaciones y adulterios. Por eso se prohibe a los obispos la imposición de cualquier obligación de este género al clero... El celibato sólo es posible a los que son capaces de ello y el matrimonio es remedio para la concupiscencia... Si hubieran hecho caso a este principio de sentido común, cuántos males se hubieran evitado en la Iglesia a causa de los escándalos de sacerdote que se han lanzado por la pederastia, homosexualidad, adulterio... Y es que el matrimonio del clérigo es admitido por San Pablo. Y el Concilio Persa abroga la costumbre antigua que prohibe el matrimonio cuando se ha recibido la ordenación diaconal. Esta es una costumbre nociva a la que deben poner fin los pastores. - El sacerdote célibe podrá casarse, y el viudo podrá volver a tomar esposa sin infringir el precepto paulino. Así el que escoja el camino más perfecto, celibato lo hará con toda libertad.

Hubo oposición

Ni en este siglo V, ni en ningún otro callaron todos. Así se echa de ver en los Cánones Apostólicos (s. V). El obispo o el presbítero de ninguna manera despide a su mujer so pretexto de religión, y si la llegase a despedir, sea excomulgado, y si persevera en su actitud, degrádesele. Crouzel también decía: El matrimonio legítimo y la procreación de los hijos, ya sea antes o después del sacerdocio, son buenos y agradables a los ojos de Dios."

Conforta comprobar que ha habido un grupo de obispos que han reconocido los hechos.

 

No se cumplía la ley...

Existía también la codicia y el robo de las posesiones de obispos muertos. Fornicaciones con esclavas, libertas y libres. ¡Perla refulgente de la Iglesia! Fue decayendo hasta el siglo X la práctica del celibato.

 

Siglo VI

- El Sínodo de Agde (506) prohibió ejercer el ministerio a los casados que vieran con sus mujeres. Estas prescripciones se fueron repitiendo a lo largo de los siglos en muchos sínodos de Alemania, Francia e Inglaterra, más tarde en Italia y Roma.

Quisieron someter a continencia a los clérigos superiores casados. La esposa del sacerdote deberá ser virgen. (Levítico 21,7)

Se llegó a prohibir segundas nupcias a la esposa viuda. ¡Casi nada!

Los textos se interpretan según la mentalidad de entonces. Doble interpretación de "bigamia", simultánea o sucesiva. ¿Cuál será la auténtica? Por supuesto que hoy lo vemos claro, la bigamia simultánea.

 

Aquellos hombres "valientes"

Es curioso: la jerarquía de la Iglesia negó a los clérigos lo que Pablo concede a todos. Juzgaba que Pablo hacía concesión a la debilidad, y los clérigos no debían ser débiles. Negaban que se casaran dos veces. (¿Se entiende así la bigamia?) Lo cierto es que aquellos hombres "valientes" quisieron imponer su carisma a todos cuantos abrazaban el sacerdocio. Porque al principio el celibato era un ideal. La doctrina evangélica y paulina sobre el celibato, puesta en práctica por los monjes y por las vírgenes, deben vivirla también los clérigos más como un ideal que como una ley. Así lo hicieron Tertuliano, Isidoro de Sevilla, Orígenes, Clemente de Alejandría. Los santos padres promocionaron esta campaña. Nunca llegaremos a entender cómo del ideal se pasó a la imposición. ¿No será en el fondo el afán de dominio que hay en los seres humanos? ¿Hasta qué punto es honesto imponer lo que es bueno para uno, a todos los demás?

El idealismo espiritual, bueno de por sí, siempre y cuando no se quiera imponerlo al vecino, fue guiando hacia el celibato obligatorio. Clemente de Alejandría nos cuenta una leyenda: Pedro anima a su mujer al martirio, pues "el matrimonio debe estar exento de pasión, y no debe apartar del amor de Dios." Él mismo dice que los apóstoles llevaban a sus mujeres no como esposas, sino como hermanas. En fin, que estos hombres santos, idealistas iban conquistando poco a poco cotas de poder.,

El Emperador Justiniano

Prohibe Justiniano al Obispo (a. 531) cohabitar con su mujer: porque ha de tener por esposa a la Santa Iglesia y por hijos al pueblo cristiano. En a. 528 prohibió ordenarse a otro de obispo porque tenía hijos y no podría dedicarse por entero al servicio de la Iglesia.

Y para que el obispo no caiga en la tentación

de dar a sus hijos bienes de la Iglesia venía muy bien la continencia total. Otra razón: para poder predicar la castidad completa (monjes y vírgenes), y suscitar vocaciones entre los viudos. Porque ¿cómo predicar, si ellos no lo practican la perfecta continencia? Se veía como muy práctico que el sacerdote fuera célibe. En el fondo, la cuestión económica tuvo gran importancia.

La continencia cultual

Hoy se ve más como de orden mágico que moral. Se propone como ataque de los malos espíritus. La virgen: ¡magia, adivinación y oráculos! Recordemos las pitonisas, las vestales. Pensemos en el Antiguo Testamento. Y en la continencia temporal exigida a sacerdotes griegos y romanos, según las divinidades.

La Historia pesa, por eso no nos extraña que Gregorio Magno ordenara: "abstenerse de la unión conyugal antes de tomar la Eucaristía". Hoy nadie sostiene esta norma. Se deja a la discreción y libertad de los cónyuges. Nadie hace problema de ello. Orígenes era aún más estricto: incluso antes de la oración exigía la continencia. La alcoba, según él, no es lugar decoroso para la oración. Pero Orígenes no pensó en la continencia absoluta y obligatoria para los clérigos.

¿Qué opinaba otro de los santos padre, Epifanio?: Continencia en todo momento, aun los sacerdotes casados, porque en todo momento les pueden pedir que bauticen, que celebren o que oren por los fieles. El idealismo de limpieza cultual poco a poco se iba imponiendo.

Influencia de la Filosofía Griega

Pero no solo influyeron los santos padres, la influencia de la Filosofía Griega ha tenido mucha importancia en la Historia del celibato canónico. Según muchos filósofos, el sabio no debe casarse, porque el matrimonio le separaría de la vida filosófica. No tendrá tiempo ni sosiego para la contemplación. Los Estoicos, hostiles a todo lo que pertenezca a la esfera de la pasión y del placer; en lo moral, el placer no tiene lugar. Es algo animalesco. Según Pitágoras, los niños, a causa de su castidad natural, tienen un mayor poder impetratorio ante Dios. El cuerpo contamina al alma, y los placeres venéreos la manchan.

 

Un caso curioso

Y así nos cuenta la historia casos curiosos, como el del diácono Nicolás que abandona a su mujer para domeñar el placer. Clemente de Alejandría lo explica así: "Nadie puede servir a dos señores". (Mt. 6,24) Y Siricio e Inocencio dicen que en el A.T. los sacerdotes guardaban castidad durante el servicio del templo. Luego, se unían a sus esposas con el único fin de procrear.

Cábalas de los santos idealistas

Les gustaba a nuestros santos idealistas hacer cábalas teológicas como aquella de Orígenes: afirmaba que el pecado original se transmite al niño por la concupiscencia que acompaña a la unión sexual. Pero Gregorio y Agustín no pueden negar que la Sagrada Escritura permite el acto sexual, aun cuando no esté inspirado por el deseo de tener hijos. Es preciso tener en cuenta que no todos nuestros santos padres defendían las mismas ideas. Es interesante y sorprendente considerar otras interpretaciones del mismo Orígenes. Reconoce que nada creado por Dios es impuro, y sin embargo, lo relacionado con la generación necesita ser purificado. No se trata de mancha de pecado, sino de otra clase de impureza más profunda, la de la condición corporal. Aunque en definitiva el mal está en el espíritu del hombre. ¡Qué lío, ¿verdad?! Y otra curiosa interpretación de Ambrosiaster: El matrimonio es algo bueno, pero esto no quiere decir que esté permitido siempre su uso, como otras muchas actividades prohibidas a los clérigos (p.e. el comercio) o incluso (a los laicos en tiempos de ayuno negociar o pleitear). En fin. Todo esto ha influido y otras mil cosas que iremos considerando en la imposición de la actual ley del celibato para los sacerdotes.

Siglo VII

El concilio de Seleucia abunda en lo anterior

Concilio Quini Sexto.

Este concilio celebrado al final del siglo VII no fue reconocido como ecuménico. Critica la disciplina de la Iglesia Romana. Rechaza que los ministros sagrados hayan de

separarse de sus esposas y se les quite el derecho a usar del matrimonio.

No se puede hacer prometer a nadie que vaya a guardar continencia. Este Concilio hace excepción del Obispo a quien obliga (lo mismo que obligó Justiniano) a vivir en continencia. Mt 19, 5 (¿Por razones económicas?) "Lo que Dios ha unido..." Heb. 13, 4 En honor del matrimonio y la unión nupcial. (1ª Cor. 7,27) "¿Estás unido a una mujer...?"- Los clérigos, sí, alguna continencia temporal, pero hay que deponer a cualquiera que quiera obligarlos a la continencia completa. Dentro del idealismo son realistas. Más tarde, por desgracia, depondrían a quienes se casaban.

El Trullano se oponía

Al Concilio Trullano. s. VII los orientales lo consideran ecuménico. Roma se negó a aprobarlo: "Nosotros, manteniéndonos en la antigua regla de la perfección apostólica y del orden, queremos que lo matrimonios legítimos de los clérigos sean desde ahora realmente firmes, sin anular de ninguna manera el vínculo con sus esposas, o privarles de la mutua relación en el tiempo oportuno. Por lo cual, si alguno fuese digno de ser ordenado subdiácono, o diácono, o presbítero, de ninguna manera sea impedido a tomar tal grado, supuesto que viva con su legítima esposa.

Siglo VIII

Hacia el año 700 se admite a los casados al sacerdocio, pero se les obliga a renunciar al uso del matrimonio. ¡Menuda involución! Resulta extraño hasta dónde se puede llegar. Y como consecuencia de esto, después de recibida la ordenación, no pueden contraer matrimonio. Pero hubo gran dificultad en el orden de las normas y fueron frecuentes las transgresiones. Tan frecuentes que hasta Trento no se impuso totalmente la ley del celibato. Y, testigo la historia, nunca se ha cumplido. Sí se acata en la mayor parte del catolicismo el no matrimonio de los sacerdotes, pero no se cumple. Y hoy, más que nunca, van apareciendo a la luz pública tantas inmoralidades ocasionadas por no estar casados los clérigos que lo deseen.

En el año 747 - ¿tal vez por influencia musulmana? - algunos reclamaban varias esposas.

Siglo IX

En el año 888 Metz prohibe cohabitar incluso con la madre y las hermanas. En 866 Nicolás I declara que no hay que expulsar a los sacerdotes casados. Hay que soportar al sacerdote infiel. Tuvo alguna vacilación en las normas celibatarias. Por un lado, niega haber autorizado el matrimonio a un diácono; por otro, afirma que no hay razón para deponer a un sacerdote casado. Fue, según algunos, gesto de tolerancia con los recién convertidos, los Búlgaros.

Pero en medio de altibajos, va imponiendo la involución

Y, si no se han de casar los sacerdotes, ¡hay que poner los medios!. En el siglo IX a 888 El Concilio de Metz prohibe tener en casa a una mujer, aunque se trate de la hermana o Madre... Y Por Supuesto no usar del matrimonio anteriormente contraído.

El Concilio De Worms a. 868 Manda a los clérigos mayores abstenerse de las mujeres bajo pena de salir del clero. a. 888 El Concilio De Maguncia recuerda que incluso vale con relación a la esposa del sacerdote. - Como se había dado el caso que habían pecado con su propia hermana, no se permitía a ninguna mujer cohabitar con el sacerdote. Exige continencia aun con la propia mujer. Confirma esta prohibición Nicea.

Siglo X

Comienzan las medidas contra los sacerdotes casados

El obispo Dumston de Canterbury toma medidas contra el clero casado (Primer Concilio Nacional Inglés). Fue firme porque el clero no estaba dispuesto a aceptar las nuevas costumbres. Depuso a los obstinados y los sustituyó por monjes. Tiempos aquellos en que algunos clérigos reclaman incluso el derecho a tener varias esposas.

Era frecuente hasta el siglo X que hombres casados se dedicaran al presbiterado o también que fueran elegidos obispos. No era desacostumbrado el presbítero u obispo con mujer e hijos. ¡Fracasó el empeño por hacer cumplir las normas! En el siglo X era general el matrimonio del clero bajo en el campo; parcialmente en las ciudades. En los obispos se juzgaba inconveniente y pecaminoso.

. En carta de León III consta que el año 938 tomaban públicamente esposa los sacerdotes. La vida común de los clérigos se consideró como medio más adecuado para la elevación del clero. Aubgsburgo a. 952. Se había decretado azotar con varas y cortar el cabello a las concubinas de los clérigos.

 

Siglo XI

Y ya en el siglo XI, año 1031. El Concilio de Bourges. "Ningún sacerdote, diácono o subdiácono podrá tomar concubina o esposa; el que la tenga, la debe dejar inmediatamente; el que se niegue a ello, deberá renunciar al ministerio en el acto; el subdiácono antes de la ordenación deberá declarar su voluntad de no tomar concubina o mujer en el futuro. Los hijos de sacerdotes no serán admitidos como clérigos. El que deja el estado clerical deberá ser separado de los miembros del clero.

Literatura de combate. Contestación a la normativa

La reforma gregoriana (Leyes del año 1082) tuvieron desde el principio su contestación. Apelan los contestatarios al Antiguo Testamento, según el cual no sólo es lícito el matrimonio , sino también necesario.

- El Nuevo Testamento no prohibe, sino que lo supone practicado por los clérigos. Obispos "unius uxoris viri". (1ª Tes. 3,12 Tito 1,6) Y recomienda tener su propia mujer para evitar la incontinencia (1ª Cor. 7,2) Mt. 19,11 y 1 Cor. 7,25 presentan la continencia como consejo.

- Algunos textos de Concilios y Papas que prohiben a los sacerdotes abandonar a su mujer o que condenan a los cristianos que rehusan los sacramentos a los sacerdotes casados.

- No ser puede impedir a los sacerdotes casados ni declarar inválidos los actos ministeriales. La eficacia del ministerio sacerdotal deriva de Cristo, no de sus ministros. Todo acto sacerdotal es santo. Hay que resistir a la reforma. Los partidarios de la reforma contradecían estos argumentos. Y al final ganaron ellos la partida de esta ley humana, pero nada humanitaria, y a nuestro juicio, nada evangélica.

Esto de ahora es ya gravísimo:

Se trató de apartar a los fieles de los sacerdotes nicolaitas. SE REDUJO A CONDICION SERVIL A LOS HIJOS DE SACERDOTES Y A LAS CONCUBINAS. Se vigiló los grados superiores del clero. El Concilio de Pavía a. 1022. Convocado por Benedicto VIII y Enrique II, redujo al estado de esclavitud a los hijos de los clérigos, decisión que luego se ampliaría a las esposas y concubinas, y extendió a los clérigos de órdenes menores la prohibición de tener esposa. Era adulterio la unión del ordenado con su esposa.

Se pensó que esto sería muy eficaz

Se dieron normas para la vida común de los clérigos. Y Gregorio VII a. 1074, se hace ayudar para la reforma por los príncipes.

Muchos se opusieron

La reforma Gregoriana encontró una tenaz oposición por parte de obispos y clérigos de regiones enteras, y en especial de Alemania. Año 1075. Gregorio VII mandó al pueblo que no asistiera a las misas de los sacerdotes casados, prohibición a la que debió ir unida una sanción. Pero hubo impugnadores: La tesis fundamental de ellas es que no se puede imponer al clero la renuncia al matrimonio, sino recomendarla, porque esto es lo que hace el N.T. ¿Tiene la Iglesia poder de imponer como precepto lo que Jesús no impuso? Solo el consejo. La reforma daba la ocasión a pecados del todo innecesarios. A veces se ofertaba entre el matrimonio célibe o quedarse sin ministerio. Esto, aún más que ahora, equivalía a dejarles sin sustento.

 

CONCILIO DE BORGES a. 1031. Prohibe dar sus hijas a clérigos y desposarse con hijos de clérigos. (No consideraba clérigos a quienes abandonaban el estado clerical.

Siglo XII

Y en el siglo XII Pascual III a. 1099 - 1118 y Calixto III 1190 renuevan las prescripciones, pero con más moderación.

Concilio Ecuménico I De Letrán Año 1123, en pleno siglo XII

Prohibe cohabitar con mujeres y tener relaciones sexuales a los clérigos de órdenes mayores. Y comienza ya tajante la prohibición del matrimonio de los clérigos. Más aún, y esto nos sorprende sobremanera, se ordena la separación de las esposas. Más tarde vendrá la norma de que el Orden Sagrado constituye impedimento dirimente del matrimonio .

Hasta Letrán ya obligaba esto pero no ser observaba. La reforma gregoriana combate el nicolaísmo. Se consideraba antes legítimo y tradicional el matrimonio de los clérigos. Estamos en el siglo XI. Gregorio se opuso a las costumbres reinantes. Decretó graves sanciones para los transgresores de la ley celibataria. Quiso de una vez que la cosa fuera en serio. El clero célibe así restaurado se transformó en apoyo de la dirección central de la Iglesia. Acción eficaz. Se logró dominio y centralización por medio de los célibes. Se logró formar un cuerpo eclesial de célibes. En el siglo XII cambió mucho la cosa. Y por si fuera poco el I de Letrán:

Ya en el año 1179 El Concilio III de Letrán repite prescripciones sobre clérigos incontinentes. Se les priva del ministerio. Algo parecido se decreta en el Concilio IV de Letrán: deposición de los clérigos incontinentes y de las autoridades que les apoyan. Aparecen las decretales de Gregorio IX "De clericis conjugatis". Poco después las de Alejandro III, aunque pueden casarse los clérigos de órdenes menores.

Los sacerdotes casados podrán ser admitidos, si hacen penitencia y vuelven a la vida de continencia. Exigen para que un hombre casado sea ordenado sacerdote que su mujer haga voto de continencia. Todas estas cosas ha llevado consigo el establecimiento de la ley humana del celibato. Y se llegó, claro, a cortar por lo sano, por lo económico, para que no se menguara el patrimonio eclesial: Decretales: Los hijos de sacerdotes quedan excluidos de la ordenación y de los beneficios eclesiásticos. (¡economía!) e inhábiles para suceder a su padre. Pero por dispensa podrían tener beneficios. Es un poco chocante eso de la "dispensa". Hoy, en nuestro lenguaje diríamos: "Todavía hay clases".

Coincidían en el siglo XII en otorgar al Papa el derecho para imponer el celibato en Oriente y abrogar la ley en su totalidad.

Así, pues, el Primer Concilio de Letrán a. 1123.

Además de reiterar la ley de la continencia, universalizó la prohibición de convivencia conyugal y la del matrimonio de los clérigos de órdenes mayores, imponiendo la separación a los que contrajeron.

Pretenden combatir los vicios contra natura. Y, decimos, ¿de dónde vienen estos vicios sino de la forzosa ley celibataria junto a toda aquella represión?

Sínodo de Pisa (a. 1135)

Bajo la presidencia de Inocencio II declaró inválido el matrimonio contraído por clérigos de órdenes mayores: el X Concilio Ecuménico De Letrán II a 1139, animó a esta decisión. Trento la renovó.

- La evolución de la disciplina celibataria estuvo en relación con el pensamiento del Papa Siricio.

- De todas las formas, no se aprecia una clara tendencia a la ordenación de sólo célibes hasta el siglo XII, aunque la separación de cónyuges comenzó a exigirse desde el siglo VI.

 

Lo más fácil, ordenar a sujetos célibes tan solo

Se tendió cada vez más a no ordenar más que a sujetos célibes. Clemente III exige que un canónigo casado sea privado del beneficio y vaya a vivir con su mujer. ¡Se acabó! Había que ir eliminando de la escena a los sacerdotes casados que todavía quedaban.

Inocencio III prohibe seguir admitiendo para dignidades eclesiásticas a clérigos públicamente casados.

Y no se cumplió enseguida con el mandato. Costó lo suyo imponerlo. Por eso, Honorio III dispuso: Los clérigos de órdenes mayores que contraen matrimonio deben dejar la esposa y no pueden continuar disfrutando de los beneficios económicos. ¡La economía, qué importante para imponer la norma, y qué importante ahora para no dar el paso y quitarla! Y continúan otras decisiones en este sentido. Gregorio IX: excluye de sus beneficios a los clérigos incontinentes sólo si su mala conducta es notoria.

El gran Bonifacio VIII: Declara que el sacramento del Orden anula el matrimonio del clérigo. Si el decreto fue tan crudo como lo leí, ¿cómo podremos decir al celebrar el matrimonio: "Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre?"

Un respiro

Alejandro III (1159- 1181) Tuvo una actitud más moderada. Con relación a los ingleses determina que los hijos de los clérigos que hubieran obtenido beneficios, podían seguir mediante dispensa en su posesión, siempre que no fueran los de sus padres. Alejandro III también admitió que el clérigo incontinente fuera reintegrado en su ministerio.

La famosa Decretal De Graciano

Pueden casarse los clérigos de órdenes menores. Los casados que se ordenen deben renunciar a todo trato sexual. El esposo está obligado a mantener a la esposa. Y los dos de acuerdo antes de la ordenación, a guardar continencia. El matrimonio recibido después de la ordenación será nulo. Esto para el clero latino. El griego puede usar del matrimonio.

Pero en todo momento había muchos que reconocían y recordaban las objeciones contra el celibato: 1ª Cor. 7,2 "Cada uno tenga su propia mujer. Esto significa una licencia para poder casarse. Sin embargo, la jerarquía fue imponiendo la costumbre de abstenerse los clérigos del matrimonio.

Pudiera esperarse que una doctrina tan neta y unas sanciones tan fuertes, habrían sido suficientes. Pero, no. Incluso hizo falta moderar las sanciones. De esta forma siguió candente el problema.

Siglo XIII

Honorio III (1216- 27) restringió esta concesión al reservar al Romano Pontífice la dispensa.

Honorio III quitó los privilegios a los que recibían el matrimonio después de las órdenes. a. 1225 e impuso la separación de la esposa junto con la privación de beneficios. La nulidad de estos matrimonios ya había sido declarada. La ley estaba lejos de haber obtenido los resultados esperados. En el fondo no se trataba de decadencia del clero, sino de imposibilidad de instaurar satisfactoriamente la práctica del celibato.

Abusos de poder

El matrimonio es indisoluble. Esto es dogmático. ¿Por qué prohiben su uso? Es verdad que no se anuló el matrimonio. En todo caso hemos de hablar de abuso de poder. Lo mismo hemos de decir respecto a la prohibición del ministerio. Se hizo parcialmente inválido lo decretado por Dios: "Lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe."

En estos siglos algunos llegaron a prohibir asistir a la misa de los sacerdotes casados.

 

SIGLO XV

CONCILIO DE CONSTANZA a. 1414 a 1418

Estamos en pleno siglo XV. Paso a paso se va apretando la normativa, se logra hacer ambiente. El poder civil ayuda a nuestros jerarcas en el empeño de imponer la ley. En le Concilio de Constanza, ecuménico , se ordena que los obispos visiten sus diócesis anualmente para ver cómo va el problema del celibato. Priven a los sacerdotes infieles de todo beneficio y de toda renta. ¡La eficacia de lo económico! ¿Qué remedio queda sino acatar la normativa? O celibato, o morir de hambre.

Concilio De Basilea A. 1431- 37

Se condenó el abuso de la tolerancia hacia los incontinentes a cambio de ventajas económicas. ¡Qué bien vino el apoyo del poder civil. Se invitó a las autoridades no eclesiásticas a que promulgaran las decisiones conciliares. Se privó de rentas de beneficios e incluso del mismo beneficio a los concubinarios.

Hubo un tiempo en que se humanizó algo la disciplina, porque se advertía antes de sancionar.

Más tarde, en Trento (1545- 63) se pensó que con la concesión del retorno no se lograría ganar a los sacerdotes que habían apostatado; y se pensó que el celibato era el medio indispensable para obtener un clero ejemplar. ¡Como si eso fuera la experiencia que arrojaban diez siglos y medio!

Y de nuevo la contestación

Algunos solicitaron la mitigación de la ley adaptándose a las tradiciones orientales, pero ni entonces ni ahora ha servido de nada este argumento.

Nuca ha habido consenso por parte de la autoridad gubernamental ni del pueblo culto, en la cuestión de la ley. Ambientes humanistas y autoridades civiles pedían la abolición del celibato clerical, ya que todos los medios utilizados hasta entonces (decretos, sínodos, Derecho Canónico, auge del espíritu) ningún resultado habían dado, sino que el concubinato se había extendido. No había otro remedio que aceptar los hechos.

Nicolás Tudeschis opina que el compromiso del celibato debería dejarse a la libre elección de los ordenados. Casarse antes de la ordenación.

Intervinieron a favor de la mitigación de la ley los siguientes monarcas: Carlos V, Fernando I, Maximiliano II, Alberto de Baviera. Felipe II se manifestó a favor de la ley.

Erasmo, al igual que otros humanistas, abogaron por la mitigación de ley, porque: existía verdadero drama con los sacerdotes casados; así se salvaría la unidad de los cristiano. Unen en aquella época la comunión del cáliz con el matrimonio de los sacerdotes. Con el tiempo se consiguió la comunión bajo las dos especies, pero no la libertad de elegir matrimonio o celibato.

Esto es muy importante: Se permitió a los sacerdotes alemanes el uso del matrimonio contraído antes de la ordenación. Y estamos en vísperas ya del Concilio de Trento.

Cayetano y Cochdalus ruegan se pasen por alto los matrimonios contraídos. Pero los obispos se negaban a admitir sacerdotes casados.

Clichtoveo y otros refutan los argumentos.

Pío IV fue el Papa más dispuesto a las concesiones, pero no se decidió a permitir el matrimonio de los clérigos, a pesar de las peticiones de Fernando I y Maximiliano II.

Carlos V en la Dieta de Aubgsburgo promulgó el "Interim". Concede a los protestantes el matrimonio de los sacerdotes, ya que intenta la vuelta a la Iglesia de los sacerdotes casados que se han hecho protestantes.

Paulo III abre consulta sobre el caso. Solución: los sacerdotes que quieran vivir con sus mujeres obtienen dispensa, pero bajo renuncia al matrimonio y beneficios. Los que rompen su unión, pueden ser readmitidos. Han de jurar antes no volver a tener relación con ella. Este detalle nos llega al alma. Creo que en la actualidad no se ha caigo en esta tentación; por lo menos oficialmente no consta.

Guillermo Vasco pone en duda el origen apostólico de la continencia y la suma duacensis niega que la disciplina vigente hubiese sido la misma desde el principio. Así se empezó a discutir la legitimidad y validez de la imposición eclesiástica del celibato

Nicolás Tudeschis, siglo XV, afirma que debe casarse el que quiera y así no se manchará con la fornicación. La Iglesia debiera proceder como buen médico; de modo que si el remedio daña más que aprovecha, lo quite.

No consigo entender cómo la Jerarquía se ha resistido a abolir en favor de la fe un decreto eclesiástico (el celibato), y por añadidura particular, cuando San Pablo llega a anular un vínculo natural: el matrimonio no cristiano.

 

Siglo XVI

En el ++ la crisis de celibato sacerdotal fue enorme, como nunca. La violación de la ley del celibato, constante. El alto clero era hijo de la nobleza: verdadera solución para los segundones era el celibato dentro de un obispado. ¿Cómo se puede así ser santo, célibe, y ni siquiera celoso sacerdote y predicar con amor el Evangelio? Dieciocho sedes regidas por hijos de príncipes. De cada cien clérigos bávaros en 1572, apenas tres o cuatro no eran concubinarios públicos. Este fenómeno más o menos se da ahora en América del Sur. (1)

Casi era considerada lícita la incontinencia, porque era pública. Casi todos los párrocos sajones vivían en concubinato. Cocleo lo lamenta, y prefieren renunciar a las prebendas antes que a la mujer. A menudo el concubinato iba acompañado de la apostasía. En 1540 se calculaba en diez mil el número de sacerdotes apóstatas. Desciende por entonces el número de ordenaciones. Se hizo tan grande la penuria de sacerdotes que hasta Cocleo pediría la supresión del celibato. Nunca como entonces ha sido profunda la crisis de celibato. Además hay que tener en cuenta que en aquellos años tomó auge el protestantismo. Muchos dieron el paso hacia la secta.

El cardenal Cayetano pide a Clemente VII que se deje a los sacerdotes alemanes el uso del matrimonio contraído antes de la ordenación. En Trento se planteó la cuestión si se podría ordenar en algunos lugares a casados. Pero Soto establece afinidad (que brota del Evangelio) entre sacerdocio y celibato. La supresión supondría una catástrofe para la Iglesia. Habla Soto de la mano en el arado y echar la vista atrás. (Con poca fortuna, a nuestro parecer, Paulo VI volvió a aplicar esta frase a quienes se concedía dispensa para casarse) El fundamento de todo, amar a Dios sobre todas las cosas.

Lutero afirma que el consejo del celibato no es objeto de voto. Atenta contra la libertad evangélica el voto celibatario. Llega Lutero a admitir los votos en los religiosos, con tal de que no sean irrevocables. Se puede renunciar al voto de castidad si es de verdad cristiano. Soto replica con lo de la mano en el arado. ¡Otra vez a vueltas la mano en el arado! Y no era éste el sentido de la frase de Jesús en el Evangelio, sino mucho más profundo, a nuestro parecer: llegar a renunciar a todo: comodidades, casa, hacienda, incluso familia, si fuera preciso. Lutero p.601 denuncia el sabor maniqueo del celibato. No se escoge libremente el celibato, sino que son forzados los candidatos al sacerdocio a él. Se considera como una especie de pasaporte para la ordenación. Sus adversarios responden a esto con la frase consabida: nadie es obligado al sacerdocio.

Y lo cierto es que los sacerdotes concubinarios se hacen aborrecibles al pueblo. Es preciso la abolición de una ley sumamente perniciosa para la gente. Se obliga a fornicar con esta ley perniciosa. Apartar del matrimonio a quienes no pueden con el celibato, es forzarlos al sacrilegio.

Los defensores del celibato lo comparaban con el sacramento del matrimonio indisoluble; y tampoco es eso. No es correcto dogmáticamente. No convence la afirmación del sociólogo Silvano Burgabassi de Pisa: el 95% de los sacerdotes secularizados descuidaron la oración y al 90% les decepciona la esposa. Es una falacia. Sin hacer estadísticas, la experiencia que tenemos después de haber tratado durante más de treinta años a sacerdotes casados, es muy distinta.

Muchos se pronuncian en contra del celibato opcional porque serían pocos los célibes. ¿Y es eso confiar en Dios? ¿Por qué comparan este sacramento con el matrimonio? Se compara al saciado con el hambriento. Más que tradición, debieran llamarse el celibato imposición. El don del sacerdocio es definitivo para la Iglesia. Esto no desaparece aunque el sacerdote no ejerza.

 

Erasmo y el Celibato

Era hijo de sacerdote; en su época muchos clérigos violaban la ley. En 1518 publica el "Elogio al matrimonio". Todas la leyes recomiendan el matrimonio. Celebra la felicidad que proporciona la vida conyugal y ofrece a los que viven en matrimonio poder también practicar la castidad. Abrazar una vida célibe es querer vivir de una manera inhumana; y no es raro que acaben víctimas de un gran egoísmo. Consideraba la virginidad apropiada en los casos de San José, la Virgen y Jesús. De hecho es para pocas personas. Pinta un cuadro negro de la situación moral del clero y de los religiosos. La disciplina del celibato no existía en los orígenes de la Iglesia. Y de hecho nunca fue mejor la vida de los sacerdotes que cuando estaban casados.

La elección del celibato ha de ser bastante excepcional por su propia naturaleza. No debieran tomarse decisiones bajo la presión de los monjes; aceptar dispensas cuando se viese la incapacidad para vivir el compromiso contraído. Eran muchos los obispos y sacerdotes que violaban la ley. Él mismo era hijo de un sacerdote.

Trento y el celibato

Los papas ante la presión de los príncipes convocaron el Concilio de Trento. A pesar de la insistencia de Fernando II, V de Baviera, el Concilio se afianzó en la disciplina tradicional; tal vez como una radicalización frente a la Reforma Protestante. El celibato fue muy amigo de la contrarreforma. ¿Sin protestantismo se hubiera llegado a suprimir la ley?

A los obstinados se les quitaría una parte de las rentas, administración de beneficios, incluso todas las rentas y todos los beneficios. También se les privaría del ministerio, e incluso llegaría hasta la excomunión. Los hijos de los sacerdotes quedaban excluidos de disfrutar ciertos beneficios.

Para luchar contra el concubinato, era preciso fundar seminarios. Como había muchos candidatos jóvenes, resultaba innecesario ordenar hombres casados y así disminuye el número de éstos entre los ordenados. Darse cuenta que hasta Trento todavía se ordenaba a hombres casados.

El canon 9 de Trento

El Canon 9 de Trento sobre matrimonios fue tajante: nulidad de las nupcias contraídas después de las órdenes mayores o profesión religiosa. Pensaban que tolerando el matrimonio del clero no tendría lugar la reforma verdadera.

Cochleus y Cayetano abogaron por la concesión del matrimonio a los sacerdotes alemanes para que no se afiliaran al protestantismo. Lo único que se consiguió es que los exprotestantes pudieran estar casados, pero no deberían ejercer el ministerio.

Las sanciones ligadas a lo económico fueron progresivas para los transgresores obstinados: hasta la total privación de los beneficios. Para los hijos de los clérigos se renovaron las penas antiguas. El fruto principal se consiguió gracias a la labor de los seminarios que hasta nuestros días llevan el nombre de "Seminario Conciliar" o "Seminario Tridentino".

 

CONCLUSIONES:

 

El celibato nunca fue respetado; y en ciertas regiones cayó en desuso.

Clichtoveo el gran defensor del celibato

Nunca apela para justificar el celibato a las exigencias de las funciones pastorales. El poder eucarístico exige la continencia: mirar el A. Testamento. Los levitas... y sólo ofrecían animales... Reverencia al sacramento. El sacerdote es un segregado para el culto divino... Todos los cristianos han de tener dominio de las pasiones, y más el sacerdote. Abstenerse de todo trato y familiaridad con los laicos... esto les llevaría a costumbres mundanas, y el orden eclesiástico llegaría al desprecio y la burla.

Es preciso no tratar con los feligreses más que lo estrictamente necesario para la administración de los sacramentos. Hasta romper con los parientes más próximos.

 

Segregación Radical consecuencia de Clichtoveo

La figura del sacerdote huidizo y lejano ha sido muy frecuente después de Trento. ¡Todo para garantizar la pureza! Rechazando el matrimonio de los sacerdotes o condenando los pecados contra la castidad de los sacerdotes célibes, denuncia la impureza, pecaminosa o no, la mancha inherente a la sexualidad, como incompatible con el sacerdocio. Por eso, se impone la continencia al sacerdote que tienen que consumir y ofrecer la Eucaristía. Más razones: Cristo virgen, nacido de virgen, fue colocado en un sepulcro nuevo, donde nadie había sido puesto hasta entonces: pruebas de la pureza corporal y espiritual que él exige para los sacerdotes. (!!!!!) Manos y cuerpo manchados por cualquier forma de voluptuosidad, no pueden tocar ni recibir el Cuerpo de Cristo.

Clichtoveo está dotado de un misticismo difícil hoy de entender. Vuelve a la pureza ritual. Y sigue razonando nuestro maestro: ¿Por qué la Iglesia primitiva había aceptado sacerdotes casados, durante siglos, precisamente en la época de mayor prestigio de su historia? La castidad de la que han hecho voto es la castidad perpetua que excluye toda posibilidad de matrimonio y que deberá observarse en toda circunstancia, sea cual fuere el cambio de la voluntad... Nadie está obligado a ser sacerdote, pero si se asume el sacramento, necesario la castidad. El pecado de concubinato está reservado al obispo.

Y sigue afirmando este defensor del celibato clerical: El uso del matrimonio, aunque está a menudo exento de pecado, degrada el cuerpo (?), envilece el espíritu e impide llegar a la perfección de la pureza, como debe hacerlo el que maneja los santos sacramentos. El sacerdote que se casara miraría hacia atrás y se haría inepto para el Reino de Dios y caería en una baja vida carnal. (Este último argumento también lo aplicó Paulo VI en la encíclica "Sacerdotalis celibatus").

Observar una pureza absoluta de cuerpo y de espíritu para llegar al sacerdocio. Así se podrá prohibir toda relación conyugal para poder tocar los santos misterios con las manos, boca y corazón puros, en una Iglesia de santos que lleva una vida angélica.

Por ser carnal el matrimonio no siempre está manchado de pecado, pero sí de impureza. Tan pronto como se cede a las relaciones conyugales, el cuerpo pierde la pureza y el espíritu ese vigor que posee el hombre totalmente extraño al comercio carnal, y le permite elevarse.

Para tocar la Hostia Santa hacen falta sacerdotes puros, manos exentas del contacto carnal. El matrimonio de los sacerdotes llevaría a la Iglesia a la confusión total, en un horrible desorden entre el estado laico y el estado eclesiástico.

Al principio la castidad era espontánea... A los recién conversos no había que asustarles con leyes demasiado austeras. la ley que obliga a los sacerdotes a la continencia no fue aprobada hasta Siricio; después Inocencio I la confirmó. La nueva ley constituyó un progreso en la legislación actual.

¿Qué podemos decir a esto? Mejor es dejarlo a la consideración de cada uno.

 

Clichtoveo ¿Derecho Divino o Ley De Derecho Natural?

Sigue "nuestro" Clichtoveo con sus ideas de "limpieza" cultual: Pasar ahora - afirma - del celibato al matrimonio, sería ir del espíritu a la carne. Bajaríamos. ¡Esto está prohibido! Lo contrario, sí. Es de Derecho natural y divino. Esta evolución estaba ya garantizada por el Espíritu Santo. Y sigue "nuestro maestro" "elevándose" a la altura de los ángeles asexuados: El voto de castidad es algo irreversible. Ni el Papa podría dispensarlo. Es algo así como casado con la Iglesia. El hombre no puede separar lo que Dios ha unido.

Y estas ideas han permanecido prácticamente hasta nuestros días. Admira que de ellas se hayan alimentado varios siglos a nuestros mayores y la Iglesia no las haya prohibido.

Y sigue platicando "nuestro" teólogo: Los sacerdotes infieles deshonraron a la Iglesia. Ellos son los culpables; no la Iglesia. ¿Serían castos en el matrimonio los viciosos?

Ordenar a menos candidatos, ahí está la solución, y no admitir sino a los mejores. Castigar sin indulgencia a los culpables. Clichtoveo contribuyó a promover uno de los caracteres más importantes de la reforma católica. Pero a nuestro juicio, se pasó.

Lefebvre De Etaples

Con más sentido común que el anterior, en 1512 Lefebvre de Etaples pretende restaurar desde Gregorio Magno hasta Gregorio VII el momento de la fijación definitiva de la ley del celibato. Insinuaba que sería preferible suprimir esta ley tan mal respetada y de derecho humano.

La lex continentiae

Repasando un poco la imposición del celibato desde el siglo IV hasta Trento: El año 385 Siricio condena a todos los sacerdotes y ministros de la Iglesia que no viven en continencia después de la ordenación. Recuerda a los obispos que los sacerdotes y levitas no pueden tener relación con su mujer. Inocencio I a. 401 hace suyo lo anterior. Pelagio I el a. 561 consagra obispo a un hombre casado que tenía hijos, pero estipula que éstos no podían heredar los bienes de la Iglesia.

Adriano II el año 867 estaba casado y tenía una hija.

La "Lex continentiae" logró ser aceptada, pero con gran dificultad. La Reforma del Renacimiento Carolingio y de Bonifacio no tuvo resultados positivos ni duraderos en Inglaterra.

- Pedro Damián recurre a los poderes religioso y civil para conseguir el cumplimiento de esta ley.

- Gregorio VII (a. 1079) condena todos los intentos de justificar histórica y jurídicamente el matrimonio de los sacerdotes.

- El Concilio de Letrán (1139) declara inválidos los matrimonios de los clérigos. En adelante se aceptarán en el clero tan sólo hombres solteros o viudos.

- En aquel siglo se formulan distintas especulaciones sobre la "Lex continientiae" y el voto de castidad. Afirman que quien acepta un estado ligado a un voto, acepta ese voto, incluso aunque no lo haya emitido él personalmente.

Puede obligar - dicen - el voto de otro. Así como el querer de un padre puede obligar a un hijo, así la Iglesia puede determinar las condiciones de vida de existencia de sus ministros, que son hijos espirituales.

Reacciones en tiempos modernos Siglos XVII a XIX

La primera reacción postridentina contra el celibato fue la ilustración (s. XVIII) en Francia. Los obispados estaban reservados a la nobleza y favoritos. Mazarino tenía treinta cargos eclesiásticos. En la segunda mitad del siglo XVI había sido tan extrema la inobservancia del celibato que se planteaba la cuestión si seguía obligando o no.

De los sacerdotes juramentados se apartaron del celibato entre 21 y 27 mil en Francia En Polonia s. XVIII, gran parte del clero vivía amancebado. En Alemania (s. XIX) fuerte movimiento contra el celibato. Muchos pasan al protestantismo. El modernismo también tuvo algunos abandonos.

El Sínodo de Pistoia, la Revolución Francesa y el modernismo pueden considerarse aunque tan distintos, como parientes entre sí. Son hitos importantes en la Historia de la Humanidad. Y damos un salto para analizar de una manera especial la segunda mitad del siglo XX, después de Concilio Vaticano II.

La Ilustración anticelibato.

En los siglos XVII y XVIII. Se considera el celibato como sostén de la acentuada jerarquía romana, y el matrimonio como la preparación de un total trastorno de la soberanía del Papa. El ataque al celibato se agravó con la revolución francesa. En el siglo XIX el modernismo y la Asociación General del Clero Checo estaban en pro del celibato opcional. Benedicto XV rechazó (a. 1920) la posibilidad.

 

 

CAPÍTULO II

EN NUESTROS TIEMPOS

En nuestros días vivimos el último movimiento anticelibatario, como floración de la oposición a la "Ad catholici sacerdotes" de 1935 y la "Sacra Virginitas". Se revaloriza el matrimonio; se desea compartir en todo la vida de los hombres y la libertad evangélica. ¡Cuánto ha perdido la Iglesia en estos años de celibato! Apostasías, escándalos... ¿Cómo evitar el descrédito del la jerarquía? Es mucho mejor conservarla. (?) ¡Cuántos pecados innecesarios! ¡Qué hipocresía en quienes hacen las leyes, pues ellos conocen la realidad! ¡Cuánto pobre cura tarado a causa del celibato! ¡Cuántos buenos ministros se han perdido a causa de esta ley!

Ha sido la primera vez en 800 años que de forma masiva se han concedido dispensas al celibato. Además existe una duda generalizada sobre la justificación teórica de la ley y sobre la conveniencia práctica. Esta crisis es una de las más graves de la tradición. Un indicio de la duda es lo que dijo el Sínodo 71: "Existe el peligro de hacer sospechar que el Sínodo ha perdido de vista el problema del sacerdocio en su visión general para fijarse de forma exclusiva sobre el celibato. Incluso la duda ha prendido en un sector amplio de la Jerarquía. La misma propuesta de las Conferencias Episcopales en bloque es otro de los indicios de una duda.

Año 1970. Molinaki. Comienza a disociarse el celibato con relación al sacerdocio. Existe hoy una nueva concepción de las sexualidad y una nueva concepción de los místico. Se aboga hoy día por una espiritualidad distinta de la de los monjes. Sería una gran ventaja para la Iglesia la existencia de dos tipos de clérigo: el célibe y el casado. Sería preferible el sacerdote que pueda casarse libremente antes que lanzarse a la ordenación de hombres ya casados. Sin embargo, la postura de Paulo VI fue contraria en este sentido. Parece lógico, ante todo readmitir a los secularizados que lo pidan. Más adelante, ordenar a hombres casados y permitir el matrimonio a quienes lo deseen.

Para los célibes que permanecen más por ley que por carisma es inútil y dañino este sistema. Es un peligro constante. Nuestros fieles no creen por esto en la castidad de los sacerdotes. Los escándalos son numerosos y frecuentes. En los comienzos del siglo XXI han sido tan frecuentes, e incluso casi masivos, los gravísimos pecados sexuales descubiertos, que cada vez se hace menos creíble el celibato sacerdotal. Han aparecido por centenares sacerdotes homosexuales y pederastas. Incluso han sido salpicadas con el cieno algunas figuras de la jerarquía. Es verdad que en toda persona radican los malos instintos, pero también es cierto que, dentro del matrimonio bien enfocado, se amortiguan las bajas pasiones. Por algo nos decían que uno de los bienes del matrimonio es tranquilizar la concupiscencia. Con un sacerdocio libre para contraer matrimonio se hubieran evitado en el clero la mayoría de los pecados de sodomía y pederastia.

En la década de los setenta se produjeron secularizaciones casi masivas. Como diremos más adelante, lo que se creía que iba a afectar al 3% del clero, incidió casi en la cuarta parte. Fueron muchos y buenos los sacerdotes que abandonaron el ministerio exclusivamente porque el celibato les resultaba una carga insoportable. Desde entonces se mantiene el derecho a renunciar u una obligación adquirida libremente, pero sin total madurez y conocimiento. En la educación impartida en los seminarios tridentinos, al permanecer alejados del mundo, se producía el fenómeno de inmadurez afectivo - sexual. Esta causa fue aducida por muchos para conseguir la dispensa del celibato.

Una figura señera, Milingo

El arzobispo Milingo es una figura señera dentro del episcopado católico. Persona muy interesante para una tesis doctoral dentro de cincuenta años. Fue llamado al Vaticano desde el Sur de África donde ejercía, porque no les agradaba su manera de proceder. Arrastraba a las gentes y poseía el don de curaciones. Algo hizo en el 2000-2001 que lo llevó a las primeras páginas de la prensa mundial. Se unió en matrimonio a sus setenta años con una señora coreana en una boda masiva de la secta Moon. Muchos lo juzgaron como demencia senil, pero fue un gesto (no lo podemos aprobar) con el que pretendió de alguna manera llamar la atención del resto de la jerarquía con relación al celibato. Tuvieron sus compañeros el buen acierto de ofrecerle la acogida al hijo pródigo, antes de lanzar contra él la excomunión. Milingo volvió y abandonó a su esposa. Siempre ha querido ser fiel a la Iglesia Católica y profundamente religioso.

Milingo nunca hubiese conseguido la secularización para casarse en matrimonio católico, porque se les niega a todos los obispos lo que se concede a los curas. Tal vez esa pudo ser la causa de su matrimonio por la secta Moon. Con su gesto ha dado un aldabonazo muy profundo al mundo. Pensamos que este gesto ha tenido que hacer mella en quienes rigen los destinos de la Iglesia para reconsiderar la cuestión del celibato clerical tanto de sacerdotes como de obispos.

También hoy muchas razones a favor del celibato

Pero también, por supuesto, se esgrimen hoy en día razones en pro del celibato y no solo en la jerarquía. Incluso lo hacen muchos teólogos, sobre todo de edad avanzada.

Vivir la vida virginal dentro del misterio de Cristo. Entrega a la causa del Señor por entero, sin dividir el corazón. Daría una mayor fecundidad apostólica. Estaría libre de muchos cuidados familiares. Sería testimonio de fe en la vida eterna. Ardor total en la difusión del Reino de Cristo. El Concilio no menciona la palabra "carisma" refiriéndose al celibato.

Estas razones a todo el mundo convencen, pero siempre y cuando los sacerdotes fueran vírgenes del todo voluntarios en cualquier momento, de manera que, si en una época de su vida desean contraer matrimonio, puedan hacerlo libremente y permaneciendo dentro del clero. Tal vez se podría mantener la ley para los obispos, pero no de una manera absoluta. Si un día decidían contraer matrimonio, habrían de dejar el pastoreo de la diócesis y convertirse en cura normal.

Recuerda el defensor del celibato a Nietzsche, hijo y nieto de pastores protestantes: "Las 3/4 partes del respeto de que es capaz el pueblo, y en particular las mujeres, reposan sobre la convicción de que un hombre excepcional en este campo lo será también en otros. El pueblo se vería un poco sin apoyo para creer en la presencia de algo sobrenatural en el hombre, sin el estado de virginidad de los sacerdotes. Después de haber concedido esposa, Lutero tuvo que quitar al sacerdote el derecho a la confesión auricular, lógico desde el punto de vista sicológico.

Y los defensores del celibato esgrimen otras muchas razones: El que debe invitar a otros a actos heroicos, justo es que él los practique. La castidad perfecta es un acto heroico.

Dice el sociólogo Burgalasi de 100 sacerdotes secularizados, sólo 17 no lamentan haber optado por la reducción. Un 90% están decepcionados por la esposa. Tal vez por haber optado por un matrimonio precipitado. A mí me parece muy ligero este testimonio Mi experiencia de más de treinta años de sacerdote casado, es muy contraria al parecer de Burgalasi. Conozco el caso de muchos compañeros, y son pocos los que se han separado. La mayoría vive contento con su matrimonio. Lo puedo afirmar desde mi posición de presidente de la Asociación de Sacerdotes Casados de España (ASCE).

Muchos jerarcas y sencillos sacerdotes tienen miedo de que la disociación sacerdocio - celibato conduciría prácticamente a la asociación matrimonio - sacerdocio, y no existiría el celibato. El celibato es decisión de carácter colectivo, dicen. Si el 80% tuviera novia, el 20% se acomodaría pronto. Aquí interviene la ley sicológica del mínimo esfuerzo. Estos argumentos son en el fondo favorables a liberar de esa ley.

Pensamos que siempre quedarían célibes que siguieran a Jesús. De hecho hoy existen muchas almas vírgenes que no son sacerdotes. A mi juicio habría que exhortar más que hoy a la virginidad como ideal de vida; no como pago al sacerdocio.

Perversiones

El canon 2359, 3 del antiguo Código contempla una serie de perversiones de los clérigos: pecados con menores de 16 años, adulterio, estupro, bestialidad, homosexualidad, proxenitismo, incesto, incesto en primer grado, aprovecharse de la confesión. ¡Bochorno que se pueda llegar a estas perversiones en un clérigo católico! ¡Y todavía se dieron aclaraciones en 1937! ¿Y no existe problema? En unas páginas anteriores hemos hecho mención a estas lacras que hoy abundan entre nosotros.

¡La única barrera que quedaba: contra natura, se ha saltado, y por culpa de una ley.

Se ha dado como solución sobre todo en USA: ni celibato ni matrimonio: vida sexual libre para todos los clérigos solteros, en mayor o menor clandestinidad. Y... ¡cuántas apostasías de fe! miedo da asomarnos a los periódicos del año 2002, donde casi todos los días aparecían casos de pederastia, homosexualidad por parte de clérigos.

Y ¿el concubinato sin abandono del ministerio? (Polonia y Latinoamérica). Perversiones extremas. A pesar de seminarios no se ha podido paliar el problema del celibato. (1)

Opción libre

La pregunta exacta de los candidatos debiera ser: ¿Elegirías ser célibe si no te fueras a ordenar de sacerdote? Ha habido errores en este terreno. Muchos han elegido el celibato, pero en realidad lo que querían era el sacerdocio. Falsa elección. Si la jerarquía quiere exigir a los sacerdotes el celibato, ordene a los hombres de 60 años; pero no llame "desgraciados" a quienes desean salir.

Se encierra a los seminaristas; se les aísla en casas o en pisos, huyen de los peligros... Si no, no quedaría ni uno. La exigencia del seminarista ha sido igual que la del joven normal: pureza antes del matrimonio. Luego se le exige más: celibato de por vida. ¿Fue auténtica la preparación? Se decía: "El que echa la mano en el arado y vuelve la vista atrás no es digno de mí." Y aquí, lavado del cerebro por el terror. Y encima, a los religiosos, desde el noviciado, se les aplicaba la ley de religiosos... ¡Infidelidad si se iban! ¡Y tenían 16 ó 18 años! ¡Incapacidad vergonzosa para ocupar cotas mínimas!

Más razones en contra del celibato

El sacerdote casado puede ser un buen ejemplo para el hombre casado.

La falta de vocaciones se debe en gran medida al celibato.

¿Con qué derecho se exige el celibato?

Toda persona tiene derecho al matrimonio.

El célibe apoya el celibato por necesidad sicológica.

Nietzsche afirmaba: "El pueblo sigue venerando a otra clase de personas... a saber esas figuras sacerdotales afables, humildes y puras..." Pero también hay personas de gran prestigio que están casadas y que reciben confidencias y saben guardarlas.

Leist sugiere que se ordene a los que comienzan los estudios de teología y abandonaron para casarse... podrían organizar comunidades familiares.

La existencia sacerdotal está fundada en el sacrificio, como había entrevisto admirablemente Nietzsche.

Nadie tiene derecho a ordenarse, pero: Muchos están llamados al ministerio sacerdotal, pero no a una vida célibe. En el mundo hacía 1970 había. 149000 sacerdotes religiosos. 285000 diocesanos.

Mirar la experiencia de los cristianos separados, ¿cuántos célibes hay?

Gusta a los autores celibatarios mezclar celibato con matrimonio indisoluble. Y deben saber que el tratamiento dogmático es totalmente distinto. Por otra parte da la impresión de falta de fe al no confiar en el celibato opcional.

La sensatez se da siempre a los cincuenta años. Los jóvenes al ordenarse y asumir el celibato se dejan llevar de su generosidad idealista.

Comparan la decisión juvenil de sacerdocio la decisión juvenil de casarse. Esto no parece lógico, por tratarse de asuntos diametralmente opuestos.

Dan normas psicológicas para el seminarista: ¿Enamorarse y dejarlo? Se le advierte que conoce el amor, pero que posiblemente llevará a un fracaso posterior.

¿Caricias más o menos indecentes? Luego vendrá la imaginación en el trato con Jesús. (A esto tendrá que decirse que el célibe tiene una imaginación exacerbada. El casado es mucho más limpio en pensamientos que el célibe no sublimando. Incluso puede acercarse el casado a Dios con más paz, humildad y sosiego.)

La castidad perfecta da gozo íntimo. Agua del pozo de Jacob. Pero non omnes capiunt. Muchos, sí. No todos.

Dureza de la iglesia

¿Dónde está la misericordia de la Iglesia?: al ver miles de sacerdotes que se abrasaban y, y les cerraban más y más el cerco? Y repetimos otra vez la frase del Evangelio, porque es necesario: Mt. 23,13 "Ay de vosotros que cerráis el cielo... no entráis vosotros ..." Todo porque se ha creído que el celibato es más santo. ..

Parece que el medio más eficaz de conseguir el celibato ha sido el empobrecimiento de los infractores hasta que, acuciados por el hambre, salten otra vez... así obraban en tiempos próximos a Trento. Más vale ser célibe que morirse de hambre.

Quebrantamientos de la ley

La ley y la obligación impuesta por ella han dado lugar a extremos de inmoralidad tan bochornosos que cabe preguntarse si no será uno de los mayores desprestigios de la Jerarquía y una de las mayores vergüenzas de la Iglesia... Entiendo que la Jerarquía se juegue su prestigio por cosas que son de derecho natural o positivo revelado, pero no que lo desgaste en una ley eclesiástica humana, cuya conveniencia e incluso acierto no es libremente justificable, como tampoco por tradición apostólica.

 

Algunas objeciones al matrimonio clerical y su contrarréplica

- ¿Celibato neurotizante? Debe existir el convencimiento de que el celibato puede desarrollar a la persona. Hay desequilibrados con mayor equilibrio que otros que parecen equilibrados.. No debemos buscar el equilibrio por medios exteriores. Equilibrar el celibato toda la vida. Verse no como "no casado", sino como plenamente disponible. No esperar que el matrimonio nos saque del desequilibrio. El matrimonio supone el misterio de elección del amor; difícil. Por eso habrá gente con vocación de casados que han de permanecer célibes. A prepararse para el matrimonio ayudan los célibes. (Respondemos que esto está escrito con mentalidad de célibe. El matrimonio equilibra síquicamente si se acierta con la persona elegida.)

- La misma tendencia mueve al divorcio que al celibato opcional. (Hemos de negarlo rotundamente por propia experiencia y la de compañeros)

- El homosexual puede ordenarse con tal de que tenga fuerza para ser casto. ¡Cuidado! Este argumento es muy resbaladizo.

- Comunidad de relaciones amistosas. Se requieren serios esfuerzos en el aspecto sicológico para lograr el equilibrio del célibe. Son dignas de alabar. Pero no siempre solucionan.

- Las familias hoy debieran abrirse generosamente a los célibes para acogerlos. Sin embargo puede suceder aquello de "En nido ajeno." No es solución. Mayores peligros para las hijas de la casa jóvenes.

- El célibe desequilibrado tendrá la misma dificultad para ser un buen esposo que el divorciado para ser célibe. (Negamos rotundamente, guiados por la experiencia, este aserto.)

- Los centrados en el celibato harían mejor matrimonio que los descentrados. (También negamos esta afirmación gratuita, mera hipótesis revanchista).

- Se da la paradoja de que los equilibrados ayudan a casarse a los no equilibrados. (Esto no es ninguna paradoja. Al contrario; es propio del equilibrado psicológicamente no envidiar a los que salen ni ponerles pegas, sino ayudarles sin ningún género de envidia; esto les honra.)

- Es necesaria la buena herencia. El equilibrio se logra en la formación del carácter antes de los cinco años. (Pero habría que contestar a muchas de estas sinrazones: ¿Es desequilibrado el que necesita amor? No hay derecho a enfocar los casos de abandono del celibato como algo enfermizo, desequilibrado o falto de fe.

- Para controlarse, aprender a tomar parte en los ejercicios de juego comparables a los del niño en sus primeros meses. El Exceso de protección del pasado no era beneficioso para la vocación auténtica. (Respondemos: pero así nos educaron; que no llamen luego defección al salir.)

- Es preciso aprender a controlar la imaginación: ejercicios de relajación, de yoga, expresión corporal, cuanto consciente, juguetear con los dedos de los pies y sentir conscientemente este movimiento. (Por supuesto. Puede ayudar en algunos casos, pero en otros llegará a exacerbarlos más).

Ayuda a célibes con problema

- Es preciso disponer de consejeros del celibato. Es necesario destacar los testimonios de vida de célibes vocacionados. Los que han logrado superar las dificultades del celibato habrían de ayudar a sus compañeros a superarlas. Por supuesto que todo esto es necesario. No estamos en contra del celibato, sino de la ley actual del celibato. Y a favor de que cualquier sacerdote siga ejerciendo, si en un momento concreto decide contraer matrimonio.

Motivaciones celibatarias

- Para muchos el celibato es posibilidad de promoción. Así se ha sucedido en la Historia a lo largo de lo siglos, de tal manera que se solía decir: "Vocación se escribe con b, porque se deriva de boca".

- Se defiende el celibato como estado cuando ya está superada la necesidad de población. También en un grupo que pierde la alegría de vivir. P. ej. en caso de guerras.

- También se defiende en grupos sociales con suficientes recursos, pero no con excesivos. Podían vivir de las limosnas.

- Familias de tipo autoritario obligaban por fines de interés económico a los segundones. Caso de las familias nobles que envían al clero a los segundones.

- Nunca ha sido aceptado el celibato por todo el clero. Y así en la Revolución Francesa muchos aprovecharon la oportunidad y se casaron.

- La novela "Un cura casado" de Aurevilly. No animaba a casarse, porque perdía todo. Había de empezar de cero. Además ni siquiera encontraba la aprobación de los no católicos. Vivía marginado. Como un paria.

- Hubo tiempos en que, dado el ambiente, los abandonos eran muy raros. El celibato tan sólo se ponía en duda en ciertos ambientes libertinos.

La crisis de las guerras mundiales

La mezcla de los sexos en las relaciones sociales y en el trabajo, han facilitado la crisis del celibato. De igual manera la disminución del control familiar. Algunos consideran perjudicial el celibato; taras e insuficiencias psicológicas. Por otra parte el ambiente erótico, la riqueza ambiental, el no acertar en nada a comprometerse de por vida, son constituyentes de la crisis celibataria.

J. Coppens, autor del libro "Sacerdocio y Celibato" en el cual nos apoyamos en gran parte en este estudio, saca la conclusión de la necesidad de celibato de estos textos del Evangelio: 1.- Mt. 4,18 Jn. 1, 35 Mt. 4,22.

(Pero podríamos replicar: ninguno de estos textos se refieren al celibato. Sí a las riquezas. Uno a dejar al padre y las ocupaciones anteriores.)

Fidelidad y celibato

Cuando uno se compromete, ya no pude apartase... Fe y fidelidad. (Pero a esto podemos responder que son afirmaciones dogmatizantes. Carecen de toda flexibilidad y tolerancia. Ignoran las circunstancias de la evolución personal, prescinden de la madurez y de la capacidad de libertad en determinados momentos. La fidelidad se revela aquí como algo imperativo y fanático en el mal sentido.)

Paulo VI afirma lo de deserciones dolorosas. Y nosotros decimos: ¿Puede hablarse de deserción cuando lo que pretende el sacerdote es seguir siéndolo dentro del estado santo del matrimonio? ¿No son ellos quienes expulsan a un sacerdote que busca la honestidad de su vida?

 

 

 

 

CAPÍTULO III

LA LEY DEL CELIBATO PARECE INJUSTIFICABLE E IRRECONCILIABLE CON EL NUEVO TESTAMENTO.

 

Debe ser rechazada tanto con relación al clero alto como al clero bajo.

Existe un no despreciable número de obispos que se muestran poco conformes con la ley del celibato. Suele silenciarse su voz, pero existe. Por otra parte desde que Paulo VI asumió para sí la cuestión del celibato, la postura oficial del la Iglesia no es de diálogo sobre el tema.

No nos es posible descender a todos los testimonios y razones contrarios a la ley celibataria, habríamos de llenar muchos libros, pero al menos toquemos algunos como botón de muestra.

 

Antillas: Se sienten movidos a la ordenación de casados; no sólo por la penuria de sacerdotes, sino también por el valor de señal que la ordenación de casados. Indica que no sólo el célibe es elegido para el Reino.

Alfrink cardenal. "Aunque hay que reconocer que el celibato conviene al sacerdote, el estado matrimonial no repugna al estado sacerdotal."

Patriarca Meouchi: "En ningún lugar de la Escritura ni en la Tradición se encuentra que la relación entre sacerdocio y celibato sea tan estrecha como para llegar a excluir en la Iglesia del servicio del Altar al hombre que quisiera casarse."

Conferencia De Alto Volta. Monseñor Yougbare Y Níger: "Que el Sínodo considere favorable la posibilidad de admitir al sacerdocio hombres casados. Esto será un complemento. No una negación.

 

Más razones contra el celibato

1.- Cristo no ha hecho condición para el sacerdocio.

2.- La Iglesia hasta el siglo X tuvo sacerdotes casados.

3.- Cuadro cultural pasado.

4.- Implica cierto desprecio al matrimonio.

5.- Atrofia la afectividad y seca el corazón.

6.- Mucho riesgo de llevar al egoísmo. A veces cierta soberbia celibataria.

7.- El celibato es cosa de muy pocos y no tiene por qué ir unido al sacerdocio.

  

 

Defensores del celibato. Refutación de argumentos.

Wojtyla Ya de cardenal defendía el celibato con la legislación actual. No es de extrañar que siendo Papa lo haya sostenido con tenacidad. "La llamada a un más perfecto seguimiento de Cristo toca también de cerca la conexión entre orden sagrado y celibato que, como en el pasado, debe permanecer intacto." A pesar de ser su tendencia hacia el celibato, ha llegado a reconocer, según se asegura, que un sucesor suyo será quien cambie la ley, dada la penuria de vocaciones.

En el sínodo del 71 Cuando hablaban de amor- consagración y entrega, los obispos hacían equilibrios sobre la punta de una aguja para salvar la existencia de la ley celibataria. Querían algo así como encontrar salida a un laberinto de cristal. En un palabra, no tenían una idea clara de la fuerza de estos argumentos en favor de la ley.

"A causa de la gran conveniencia entre ministerio sacerdotal y celibato, este Sínodo desea que en la Iglesia Latina se conserve la regla según la cual la ordenación sacerdotal debe ser conferida a aquellos que tienen el firme propósito de permanecer célibes."

Aquel Sínodo despertó grandes esperanzas, pero el brazo férreo de Paulo VI, supo mantenerlo a raya, según su criterio.

Trocta: "El apostolado sacerdotal exige el celibato." Así de sencillo.

Tarancón: "Cuando la Iglesia latina exige el celibato como condición indispensable para el sacerdocio, no lo hace porque piense que este modo de vida es el único camino para conseguir la santificación; lo hace teniendo en cuenta la forma concreta de ejercer el ministerio en la comunidad para la edificación de la Iglesia. Dada la íntima y múltiple coherencia entre la misión pastoral y la vida célibe, se mantiene la ley vigente."

También Tarancón afirma: "Quizás los fieles no aceptarían fácilmente la ordenación de casados... El ímpetu misionero perdería su fuerza de fiel resistencia, especialmente en los países donde es perseguida la fe, como atestiguan los padres venidos e esas regiones."

Dice de nuevo Tarancón: "llamando al ministerio solamente a aquellos que tienen el carisma de la virginidad, la jerarquía es consciente de cumplir con su deber de escoger no por su número, sino sobre todo por la calidad." ..."Los jóvenes son atraídos más por un ideal arduo que por la facilidad y mediocridad. Donde hay martirio, allí hay vocaciones."

El cardenal Tarancón era inefable. Parecía abierto, le gustaba aparecer como persona muy actual, en lo político actuó facultando el paso de la dictadura a la democracia. Ha sido un cardenal muy criticado por unos y apreciado por otros, por el elemento más progresista. Sin embargo ya vemos cómo aparece en sus textos sobre el celibato. Pero, ya digo, es inefable. Le visitamos en dos ocasiones, al final de los setenta, una nutrida representación de sacerdotes casados de España, con el fin de que influyera en el Vaticano a favor de nuestra demanda: ser readmitidos en el Ejercicio del Ministerio sacerdotal. Todo en él era comprensión y aceptación de nuestras demandas. Nos dijo que, dada la manera de pensar de Pablo VI, nada podría hacer en vida del mismo. Se encontraba ya en el ocaso de su existencia, pero con el siguiente sí que lo trataría. Murió Paulo VI. Recordábamos la promesa del inefable Tarancón y nos dirigimos, en los comienzos del pontificado de Juan Pablo II, para recordarle su promesa. Incluso le llevamos una carta para que la entregara al Papa, razonando nuestra petición, del todo acorde con el dogma, de ser readmitidos en el sacerdocio activo. Nos prometió entregarla. Hasta ahora. Nunca tuvimos respuesta de su gestión. Llegamos a sospechar que aquella carta nunca llegó a su destino. Creemos que no se trata de un juicio temerario.

 

Refutamos argumentos celibatarios:

Si el celibato es testimonio no de una persona, sino de un colectivo, mayor colectivo es la comunión de los santos, todos los casados pertenecen también a ella. Por otra parte, el sacerdocio católico latino es una parte, también están los orientales. ¿Es acaso desacierto lo de San Pablo, marido de una sola mujer?

Caso concreto de dos hermanos, uno casado y otro soltero: el casado, apoyado por su mujer y por sus hijos conservó la fe, mientras que el célibe falló. Son numerosos los célibes que claudicaron en la fe; baste recordar el galicanismo. No vamos a ser ingenuos con el celibato incondicional.

Ya decíamos que en el Sínodo 71, la sombra de Paulo VI fue muy grande para que los obispos elegidos pudieran ser del todo libres. Da la impresión - dice el cardenal Garrone - de que el Sínodo ha perdido la vista del problema del sacerdocio en su visión general para fijarse de forma exclusiva sobre el celibato. La duda sobre el celibato es generalizada. El hecho de proponer a casados para sacerdotes en el Sínodo del 72 lo demuestra. Tarancón afirma el despoblamiento de los seminarios hoy. ¿Estaría cambiando el inefable Tarancón con respecto a sus afirmaciones anteriores?

Por lo visto el cardenal Dell Aqua no se encontraba muy seguro de sí mismo, de su afición a la ley del celibato, porque aseguraba: "Que acabe la discusión sobre el celibato porque engendra dudas y alimenta ilusiones en tantos sacerdotes candidatos al sacerdocio."

Cardenal Ksal, tras el estudio de una encuesta de EEUU dice que el 87% reconoce la utilidad del celibato para el ministerio. El 5% del clero partidario de la elección libre. El 18% afirmó que se casaría si se aboliera la ley. De momento el 3% abandonó. De hecho después se aproximan al 25 ó 30 % los abandonos, según casos. En América del Sur hasta el 50%. 1995. Y deduce el cardenal:

- Luego el clero es célibe más por ley que por convicción propia.

- Existe abundancia de faltas de castidad. Así lo siente el pueblo cristiano. El mito del celibato es algo falso.

Estamos barajando datos de los años setenta. Más adelante la evolución el Pueblo y en los sacerdotes ha sido hacia la libertad. Posteriores escrutinios dirigidos a distintos sectores de población han dado un reconocimiento del matrimonio de sacerdotes de hasta un 80% en algunos sectores. Más tarde se ha comprobado en varias naciones la secularización de hasta el 25%

Pocos meses antes de pedir yo la secularización convocaron a los sacerdotes españoles a una encuesta sondeo de opinión. En aquel entonces un 3% mostraba su decisión de secularizarse en un futuro próximo. Pasados los años, se acercaba al 25% el número de secularizados. Teniendo en cuenta que solo se secularizaron quienes tenían el coraje de enfrentarse con un nuevo estilo de vida, teniendo en cuenta que, entre los fieles a su permanencia en el clero, muchos de ellos dieron posteriormente serios escándalos, teniendo en cuenta que no todos los pecados deshonestos se hacen públicos, ¿cuál puede ser la consecuencia a sacar? Nos parece claro: abolición de la actual ley celibataria.

¿Qué decir a la afirmación de Marton y Lamon: "Una atenuación de la ley no es necesaria, ni siquiera para proveer al derecho que tienen los fieles a recibir los sacramentos, ya que el Espíritu Santo puede santificar las almas por otros caminos." La respuesta es obvia: esto además de cinismo nos parece tentar a Dios.

El cardenal Suenens se mostraba un poco ambiguo en aquellos años. No es fácil discrepar, y menos individualmente, del Pontífice. Un cardenal tiene mucho que perder. Y dijo: "La Iglesia a nadie impone, pero ordena a quienes aceptan el celibato". Luego propone la ordenación de casados de casados de una manera nada contundente, pero lo propone.

En cambio, Car-Samore toma partido sin vacilar por la tesis conservadora: "La ordenación de casados engendraría confusión y los fieles se turbarían" Y . M. Dersi opina que disminuiría el prestigio sacerdotal.

A estos testimonios podíamos replicar: ¿Dónde está la misericordia de la Iglesia que deja que miles de sacerdotes se abrasen? Siempre sostenemos que la Iglesia es madre. Las teorías conservadoras, máxime teniendo en cuenta la realidad de tantos sacerdotes con peligro de perecer, han hecho al cerrarles el cerco de fuego, hasta invalidar el posible matrimonio de sacerdotes, incluso en el lecho de muerte. No llegamos a entenderlo. Y menos aún sabiendo que Jesús vino a salvarnos a todos. ¡Es preciso meditar aquella frase de Mt. 23, 13 "Ay de vosotros escribas... que cerráis a los hombres el Reino de los cielos... Ni entráis vosotros, ni permitís que otros entren." Y las otras frases del Evangelio referentes a la hipocresía e incluso crueldad: "Ay de vosotros doctores de la ley que dejáis pesadas cargas sobre los hombros, y vosotros ni con uno de vuestros dedos las tocáis. (Lc. 11,46).

Tristes espectáculo el de un clero incontinente. Todo porque se ha creído al principio de una forma burda, ahora de una forma sutil, que es más santo el celibato.

 

La virtud en el amor

Todos estamos llamados a la perfección de la caridad. No hay nadie más que nadie. Por eso decimos: es idéntica la conexión entre sacerdocio y celibato que entre matrimonio y sacerdocio = caridad. El Señor mandó enseñar lo que Él dijo: Amor fraterno, llevar la cruz de cada día... Y esto no puede ser vocación de unos pocos. No invirtamos los valores y demos tanta importancia a lo que Jesús no dio. La verdadera y total consagración a Dios no es por razón del celibato, sino por el Bautismo.

Una ascética de configuración con Cristo no puede solucionar el problema del celibato. El seglar, el casado, todo el mundo está llamado a configurarse con Cristo. Y menos aún se puede exigir el celibato a los sacerdotes porque Cristo fue virgen. Esta idea que hemos oído con mucha frecuencia es de lo más descabellado. Con ese mismo criterio se podía exigir el celibato a todos los cristianos, porque Cristo fue virgen. Jesús tenía que ser virgen, a la fuerza, porque es Hijo de Dios y no podía tener descendencia carnal. Eso es evidente. Pero en virtud de que Jesús fue virgen intentar imponer el celibato, es algo monstruoso.

Una vez le oí a una señora emplear el argumento de Cristo virgen como motivo importante para mantener el celibato clerical. ¡Caso curioso, ella era casada! Con delicadeza y mansedumbre le propuse la reflexión anterior. No supo qué contestar.

El celibato no tiene por qué unirse al sacerdocio. Son carismas distintos.

De ninguna manera nos oponemos al celibato libremente aceptado y libremente practicado, de tal manera que en cualquier momento pueda el sujeto cambiar de estado. Nadie se puede oponer, porque según el Evangelio es de derecho divino. Nos lo dice Jesús con claridad. "Porque hay eunucos... que a sí mismos se han hecho tales por amor al Reino de los Cielos. El que pueda entender que entienda" Mt. 19,11.

El problema del hombre solo no vale ni para defender ni para rechazar el celibato; pero sí en casos concretos la soledad que produce tristeza insuperable puede ser causa de dejar el mundo de la soltería. Y es que no existe problema de soledad si se da total comunión con alguien. Y cuando esa comunión se da con Dios, por el carisma celibatario, queda superada la tendencia natural. De lo contrario, el matrimonio. Ante la soledad afectiva, llegar al final del viaje celibatario, o echar marcha atrás. No sucedáneos estériles de ciertas amistades humanas.

Los casados pueden ser buenos orantes y sacerdotes

En teoría más indiviso es el célibe para poder relacionarse a fondo con Dios y ser líder religioso. En la práctica había que ver si está o no con verdadera vocación. El casado puede tener verdadera vocación para la oración, incluso al encontrarse más sosegado en el aspecto afectivo - sexual, puede permanecer en la oración con mucha mayor eficacia. Y por otra pare, las dificultades teóricas en el casado quedan compensadas por la gracia del sacramento.

Por eso podíamos decir: la intimidad sicológica con Cristo para proclamar con unción la palabra de Dios, también puede conseguirse en el matrimonio. Al menos tanta como en la mayoría de los célibes. Imposible que San Pablo niegue a los casados la plenitud de la caridad. Sus afirmaciones habrá que entenderlas de forma distinta. No puede verse en San Pablo intención de que abogue por la castidad perfecta de los sacerdotes, ya que aconseja que el obispo sea marido de una sola mujer. Hemos conocido hombres y mujeres casados verdaderos apóstoles. Basta recordar los cursillos de cristiandad y los misioneros seglares.

Ciertamente el célibe puede deliberar a sus anchas sobre cómo agradar a Dios en todas sus obras; y la oración con mayor facilidad podrá ser el objetivo primario de la continencia. La división del casado está en la preocupación de cómo agradar a su mujer; pero esto no es algo contrapuesto al servicio de Dios. Todo esto deriva de la limitación de nuestra sicología.

Ambigüedades

San Pablo parece admitir el matrimonio de los célibes, y en cierto grado la relación amistosa entre hombre y mujer: "Si alguno cree faltar a la decencia con relación a su virgen, cásese, pero el que ha resuelto conservar a su virgen, hará bien" (1ª Cor. 7, 36,37).- No podemos por el texto saber si vivían los apóstoles en continencia o no con su acompañante. Hay opiniones de una parte y de otra. Lo mejor, pues, no sacar conclusiones de este texto.

Enfermedades del celibato

Por otra parte el célibe estará libre en parte, pero le quedarán otras muchas ataduras dada la fragilidad humana y puede ser que una atadura enorme sea la obsesión por la privación sexual y el matrimonio. A veces puede llegar a tal grado la ansiedad del célibe que degenere en una patología de tipo obsesivo - depresivo. Lo que hoy se llama depresión reactiva, cuya curación completa se consigue por el matrimonio.

Existe otra enfermedad ocasionada por el celibato. Algunas veces llegamos a decir, aun con la mejor intención: Y... ¿célibes, para qué? Preocupados de honores, puestos, dinero, familia, y a veces con una enorme carga de erotismo. ¡Qué sarcasmo! No sería ésta la mentalidad de San Pablo por lo célibes. Es de todos conocido el cuadro del cura comilón o bebedor, con lo que compensa su soltería. Más frecuente, tal vez, el estímulo compensatorio del poder: puestos encumbrados, mitras, cargos de importancia que sirven de estímulo compensatorio a un celibato no desposado con su Dios. Al no conseguir la sublimación mística, buena compensación es el poder, el ser apreciado, dominar, mandar...

Por supuesto existen otras muchas compensaciones que distraen el alma de la soledad: labrar una buena fortuna, viajar, en un palabra, huir. ¿Para eso se hace uno célibe? A la hora de la reflexión, el mismo sujeto lo comprende.

Es preciso que cuantos siguen en el sacerdocio, conscientes con su fidelidad al celibato, se den cuenta de que su corazón ha de estar en Dios del todo, y de ahí sacarán fuerza para amar a sus hermanos y dedicarse a tope a la tarea santa de la evangelización. Y todos, célibes y no célibes, hemos de orar: "Señor, dadnos sacerdotes santos, obispos santos, almas consagradas santas".

Sería más justificado dictar una ley de la pobreza

El recurso a la pobreza de bienes, el afectivo- familiar fue más frecuente que la invocación de la pobreza de bienes materiales. Sería algo mucho más justificado una ley de pobreza. Escándalo de curas y obispos adinerados y peseteros... Cristo dejó la virginidad a libre elección, mientras que dictó duros reproches a la riqueza. Es preciso renunciar a todo tipo de ambición humana, incluso clerical.

Nuestro inefable cardenal Tarancón menciona cualidades del celibato: alegría, pobreza, hermanada, servicio, esperanza, sencillez, vigilancia y esfuerzo ascético. Esto sí que es verdad. ¡Y un estado de pobreza digna!

El sacerdote ejerce la autoridad conferida por el sacramento del Orden. Con autoridad convoca a la comunidad cristiana y preside la Eucaristía. Actualiza la autoridad de Cristo. De aquí se deriva directamente la obligación de ser santo. La tiene que tener por ser sacerdote, líder o dirigente. Lo mismo que unos son padres o profesores con relación al súbdito.

Celibato gozoso y no gozoso

Solamente el célibe que vive su soledad continente con indivisión sicológica de la caridad, vive en más gozosa experiencia de amor recíproco entre Dios y él. Connubio misterioso. Infeliz el célibe que mira su celibato de modo negativo, como mera arma apostólica. Tristeza, angustia aunque sea larvada. A veces frustración y decepción. ¿Cómo podrá dar testimonio de gozo tras esta faz triste y sombría?

Soberbia celibataria

Muchos se creen los más fieles retratos de Cristo y que el matrimonio es la terrible atadura que aprisiona la vida cristiana. Pero ¡qué cantidad de lecciones dan los casados! Además los célibes marcan el ideal de perfección. ¿Cuándo se van a dar cuenta muchos célibes de que la familia, vivida un tanto al estilo de la de Nazaret es verdadera escuela de virtudes?

Cuidado con un error

Error pensar que con mucha oración se puede conservar el carisma celibatario, si éste no existe. Hemos conocido casos de sacerdotes buenos, con espíritu de oración que han fracasado en su determinación celibataria. No se trata tan sólo de orar. Es preciso el don de la virginidad. Dada la constitución psico - fisiológica de algunas personas no se puede pretender que se solucione su problema de soltería con la oración, a no ser que con ella se consiga un verdadero milagro de la naturaleza.

Fidelidad al carisma, sí; pero si ha habido error... Puede ser un sacerdote que no esté llamado al celibato y siga sin embargo en él ¿Sería fiel si sigue? ¿Sería infiel si lo deja? ¡Hay que distinguir bien dónde se encuentra la verdadera fidelidad! El verdadero carisma celibatario exigirá ser célibe incluso si uno no fuera a ordenarse. Cuando la elección se hace así, es cuando puede haber garantía de acierto. Pero tal y como se ha hecho la elección por los clérigos, y todavía se sigue practicando, resulta difícil que tal garantía exista en la mayoría de los casos. Pero aun cuando existiera, no resultaría humano, ni evangélico, ni jurídico cerrar herméticamente la puerta a toda revisión. Porque siempre puede haber error.

Tanto el casado como el célibe...

Tanto el casado como el célibe pueden testimoniar valores evangélicos imprescindibles. No por el matrimonio y el celibato que son valores prescindibles, Pedir ordenación de hombres casados para que den testimonio del matrimonio es tan absurdo como pedir célibes como candidatos al sacerdocio, para que den testimonio del Reino de los Cielos. No entendemos la "Sacerdotalis celibatus" . Que los seglares den testimonio de vida conyugal; los sacerdotes de vida celibataria, del Reino de Dios. ¿Y los sacerdotes casados del rito oriental? En fin, se buscan razones, trayéndolas por los pelos, de algo que no tiene razón alguna de ser como es unir sacerdocio con celibato de manera indisoluble.

Una vez más: que el celibato sea libre en todo momento

Si el Señor lo dejó a la libre opción de cada uno de los capaces de entender, fueran o no clérigos, parece demasiada pretensión querer enmendarle la plana, aunque las estadísticas fueran favorables. Aplicar Mt. 15,3 "¿Por qué traspasáis el mandamiento de Dios para seguir vuestra tradición" (latina)?

Menos vocaciones a causa del celibato

Estamos ya cansados de escuchar de labios de los partidarios de la ley actual: "No se soluciona la el problema de vocaciones suprimiendo el celibato: los anglicanos no mantienen esta ley y se hallan con un problema vocacional semejante o mayor que el nuestro". Se quedan tan anchos haciendo esta afirmación. Es cierto que el problema de vocaciones es muy complejo, y es sobre todo cuestión de fe y de entrega al Señor por parte de las familias. Pero de hecho conocemos centenares de casos, de nuestra tierra, de seglares que se hubieran hecho sacerdotes si se les hubiera permitido el matrimonio, y, por supuesto, gran número de abandonos del ministerio que no se hubieran producido si se les hubiera dejado ser sacerdotes casados. Antes cada comunidad tenía su presbítero. Ahora muchas comunidades atendidas por un presbítero. Causa de todo, el celibato. Y Pablo decía al obispo: "marido de una sola mujer".

Hablan de "dedicación exclusiva" por el celibato.

La máxima dedicación se da en otras profesiones y no existe el celibato en ellas. Y, aunque tal vez retraiga algo para la confesión auricular el hecho de hacerlo con un casado, las visitas a domicilio mejor los casados con su esposa que los célibes. Menos comentarios desfavorables. Y por otra parte ¿a dónde ha llegado hoy la confesión administrada por célibes? Pensamos que no podría descender más si la conferían los casados.

La esperanza en Cristo

La Iglesia proclama esperanza en Cristo ante la escasez de sacerdotes. ¡También habrá castidad! ¿Por qué se mantiene la ley del celibato si tanta esperanza se tiene?

¿No es el celibato tentar a Dios exigiendo el carisma de la virginidad a los que han de ser sacerdotes? Impone cargas que no se pueden sobrellevar (Hechos 15,8- 10) Para la "Sacerdotalis celibatus" parece que no hay lugar para la tentación.

¿Disponibilidad del celibato?

A veces menos. ¿Puede un sacerdote visitar mejor a una señora solo o con su esposa? ¿Más movilidad que los diplomáticos? ¿Tiene menos dedicación un médico o un político por el hecho de estar casado? ¿Por qué a tantos sacerdotes se les permite hacerse cargo de sus padres y familiares enfermos? ¿Se podrá mover más fácilmente con los padres que con la esposa? ¿Y los que emigran por razones de trabajo? ¿Qué pensar de los viajes de muchos sacerdotes, viajes, claro, de placer? ¿No es desproporcionado obligar a todo el clero al celibato en razón de la cantidad ínfima de los miembros que se desplazan a misiones? ¿Qué pensar de nuestro clero enterrado durante siglos en aldeas diminutas sin ningún aliciente humano, y olvidados del ideal de santidad? ¿Y qué pensar de ese clero apartado de todo, pero junto a una señora - tridentina se las denominaba - que en muchas ocasiones, dada la soledad del ambiente, se necesitaba heroicidad de primer grado para mantenerse castos?

Sí, se dice que unas de las ventajas del celibato es verse libres de las exigencias familiares. Y sin embargo hemos conocido centenares de casos de sacerdote atados por padres y hermanas. Pero, eso sí, no se puede concebir que la familia ate al sacerdote casado para viajar cuando a los viajantes no les ata. Por otra parte en realidad el sacerdote célibe vuelve a su parroquia y con el corazón vacío. A esto hay que añadir que con frecuencia ni siquiera es apreciado por quienes le enviaron. ¿Cómo se puede mantener una ley del celibato ante todas estas realidades de ayer de hoy y de siempre?

Y algo más: el clero primitivo y el misionero exigen más movilidad. Sin embargo el clero ahora tiene una tendencia quietista. De ahí la sede.

 

 Los Secularizados

¡Cuántos salen sin trabajo! Habría que proporcionarles un ministerio remunerado mientras la jerarquía siga pensando que no puede ser matrimonio y sacerdocio unidos. Ayudarles a instalarse en la vida social, en lugar de poner trabas y dificultades a quien desea salir.

Si se hace la "vista gorda de curas liados", ¡cuánto mejor, una vez que ha contraído matrimonio, conceder un ministerio!

La necesidad de vivir, el pan, el mejor aliado del celibato: antes y ahora.

Muchos sacerdotes asumieron el celibato sin tener madurez psico - sexual dada la formación enclaustrada de los seminarios. Sería grave asumir la defensa del celibato frente a estas personas.

¿Por qué impiden ciertos cargos a los secularizados que tienen fe?

Los cristianos ordenados son consagrados para predicar el Evangelio, guiar a los fieles, celebrar el culto. La transmisión del ministerio no proviene de una delegación de la comunidad, sino de la misión de l consagración sacerdotal. (1897, b)

La "Sacerdotalis celibatus" habla de amargura en la Iglesia por las deserciones. - No se puede tener este lenguaje, y menos generalizar, y menos cuando se reconoce parte de culpa.

Debieran tener la actitud comprensiva de Cristo: "Hermano, yo no te condeno." (Y eso incluso a los culpables.)

- A veces resulta heroico salir ante el problema de obtener un trabajo remunerado.

Sin sentido teológico de la secularización

¿Cómo suplir un seglar o una mujer el ministerio del párroco?

Cuando uno ha sido secularizado, se dan por supuesto ciertas tesis protestantes. a) El Orden Sacerdotal es un puro servicio ministerial. b) No es sacramento instituido por Cristo. c) Simple rito electivo que pude dejar de serlo.

Efecto reductor de la ley del celibato

Es un hecho constatado que de todos que empiezan la formación sacerdotal, sólo llegan a la meta 1/3. La mayor parte de los abandonos se debe a la exigencia del celibato. ¿Qué decir de la desbandada actual de los sacerdotes que pidieron dispensa y de los que no la pidieron? Después de haber gastado lo mejor de su vida... El celibato es al menos la causa inmediata de la dispensa. De lo contrario, la mayoría no hubiese dejado el ministerio.

Para sacerdotes casados se encontraría ahora buen número... Y no hace falta tantos estudios en un ambiente rural.

Vocaciones

Al imponer el celibato se rechaza a muchos buenos. ¿Por qué no aprovechar todos los recursos disponibles? En toda entidad había se hace. ¿A quién no resultaría alarmante la desatención de enfermos por falta de personal? Y no vale la excusa de que ya hay seglares que trabajan. No tienen la preparación de los sacerdotes. Son para los fieles lo que los analfabetos para los maestros. El pueblo tiene hambre de Evangelio y no puede ser satisfecho a causa de la escasez de sacerdotes. ¿Más fecundidad apostólica con el celibato? ¿Y qué pensar de los Apóstoles, hombres casados y de los Santos Padres?

Por otra parte, ¿por qué hemos de quedarnos sólo con lo mejor, y despreciar lo bueno? ¿Es que sobran tantas vocaciones? ¿Cómo se entiende que el nuevo Código encomiende parroquias a seglares y mujeres, y desprecie el ministerio de los sacerdotes casados?

Da la Comunión cualquiera, y se le prohibe al sacerdote casado. - Liberar a sacerdotes de ciertas funciones burocráticas. A los seglares corresponde por propia vocación la restauración del orden temporal. L.G. 31,2 El recurso a los no presbíteros para ciertas funciones entraña el riesgo de desorbitar el sacerdocio ministerial. Tener en cuenta siempre que no proviene la transmisión de poderes de la comunidad.

Multiplicar sacerdotes

Dondequiera que haya un conjunto individualizado de cristianos, es necesaria la presencia estable de un presbítero, a fin de que él sea comunidad cristiana y no comunidad formada por cristianos. Lo contrario sería una mutilación eclesial, aunque se lograr atenderles por presbíteros itinerantes. Cada pueblo, un sacerdote. Si las comunidades se han multiplicado, también los presbíteros. ¿Pero por qué una carrera tan larga para el sacerdote de pueblos pequeños? Es más, (Sant. 5,14)) supone varios sacerdotes por comunidad. "Infirmatur quis in vobis..."

Comunidad sin sacerdote es impedir que las oraciones de los miembros sea eclesialmente unida al sacrificio de Cristo, junto con la Hostia Inmaculada. ¿Cómo afirma la jerarquía "sacerdote para toda la vida", si luego... Proponemos que en cada pueblo cristiano, sobre todo en los más pequeños, sea consagrado sacerdote una persona con ansia de santidad y de ayudar a sus hermanos, sea célibe o casado. Que se mayor y con garantía de perseverar, "presbítero". Lo grave es que cuando proponíamos esto, hace cuarenta y más años, era posible. En todos los pueblos o en la mayoría de España había hombres capaces y buenos. Hoy sería más difícil a causa de la pérdida galopante de fe en muchísimos ambientes de Europa..

Ordenación De Casados; Conferencias Episcopales.

Bolivia - - - En casos especiales.

Argentina - - - a título de excepción.

Mons. Brandaas: solicitarla como experiencia. Méjico: mayoría a favor.

Indonesia: favorables. Canadá: casi unánimes. Bélgica: mayoría. Cuba: sí.

Rodesia: sí.

Portugal: minoría.

Puerto Rico: sí. Chile: sí

Perú: 54, sí. Alto Volta: sí. Holanda: sí. Malasia: sí. Brasil: 34, sí. Antillas: sí.

Oslo: gran beneficio. Nicaragua: Necesario (Ovando)

El libro de Pepe Rodríguez

"La vida sexual del clero", de ediciones grupo Zeta, ha levantado ampollas; narra decenas de casos de curas liados, casos, al parecer probados. Ha sido recibido muy mal por el clero. Ciertamente exagera algunos aspectos, por ejemplo el de las masturbación y otros, pero tiene un fondo grande de verdad y debe hacer pensar a la jerarquía de la Iglesia para poner fin de una vez a este estado de cosas. Si a ello añadimos los numerosos casos de pederastia que han aparecido en el año 2002, la homosexualidad y las numerosas secularizaciones - pasan de cien mil en el mundo, alrededor del 25% - es hora de que se decidan a suprimir esta ley.

 

La actual penuria de sacerdotes célibes,

¿No será como una huelga de Dios? Para darnos a entender que la Iglesia no pierde nada con sacerdotes y obispos casados. Pero desde que se ha enmendado la plana a Dios... así nos van las cosas. ¿O es que es algo horrendo el sacramento del matrimonio? El matrimonio sería lícito después de la ordenación con el mandato de no ejercer el ministerio, ¿por qué no sin esa condición? Readmisión de los secularizados. Bastaría para ello abolir la ley. Muchos contraerían matrimonio, si legalmente fuera compatible con el ministerio. ¿No se admitiría al ministerio a los secularizados porque no cumplieron su palabra? Es un error creer que hay que cumplir indiscriminadamente todo compromiso hecho; máxime si en el momento de formularlo no existía la madurez requerida para aquel acto.

¿Quién puede negar el derecho que uno tiene a rectificar el camino equivocado? En este principio se puede fundar la libertad en seguir con el celibato.

Hay una disparidad total entre compromiso celibatario y matrimonio cristiano. El primero es en sí mismo rescindible; el segundo, todo lo contrario. Mt. 19, 6.

No se pueden equiparar las dos situaciones. No se puede suprimir la ley del celibato, ya que casarse no es malo. Sería malo prohibir el celibato, eso sí.

El matrimonio no obstaculiza la confianza de la gente; basta sólo pensar en sicólogos y siquiatras. En las comunidades pequeñas los presbíteros vivirían de su trabajo; no estarían liberados.

Ayuda de la esposa

En las iglesias ucranianas aumentan las vocaciones. caso: Dos hermanos sacerdotes; uno casado y el otro célibe. El casado, apoyado en la esposa e hijos conservó la fe; el otro falló; aunque enseguida volvió a la fe católica. Es un caso aislado, pero en la realidad la esposa bien elegida ayuda en cualquier ideal. El problema es elegir bien. También en Polonia los sacerdotes de rito oriental han demostrado un celo heroico y han prestado gran ayuda al rito latino.

¿Los padres ayudan? ¿Y los orientales, qué? El celibato no es testimonio del sacerdocio entre otras cosas porque los orientales son sacerdotes casados.

Ecumenismo

No al celibato, pero no como concesión a ellos, sino porque así debe ser.

Revolución sicológica, sí sería la abolición; y problemas económicos. Pero ¿no es mayor responsabilidad seguir como hasta ahora?

Ley de perdición

¿Cómo se justifica la exigencia del compromiso del celibato para ordenarse? Dice Wojtyla: "Al compromiso personal del sacerdote accede la ley de la Iglesia." Esto valdría si el candidato tuviera oportunidad de elegir entre sacerdocio célibe y matrimonial. Pero aun entonces habría que contemplar la posibilidad de errores.

¿Se puede imponer como pecado?

1ª Cor. 7, 27 ¿Estás ligado? No intentes desligarte. Si te casas, no pecas. Y sin embargo: prohiben matrimonio y lo dejan nulo a los clérigos. ¿Concuerda con el Concilio de Jerusalén de no imponer más cargas pesadas que las precisas? (He. 15, 28). Estos interrogantes son muy serios. Nos parece que deben ser tenidos muy en cuenta a la hora de volver a elaborar la normativa celibataria. Por otra parte la Iglesia es madre y lo ha de demostrar. No se trata de ser madre solo en teoría. ¿Resulta concordante esta actuación con la Iglesia madre? ¿No han sido medidas excesivas y arbitrarias? La santa madre Iglesia fue instituida por Cristo para ser la salvación de todos, no para poner leyes que pueden llegar a ser una trampa mortal para muchos. De aquí precisamente habría que partir. No olvidemos que en la actualidad estamos pidiendo perdón por errores anteriores: el caso de Galileo, incluso se levantan excomuniones a personas que un día fueron calificadas de vitandas. La inquisición en el momento de escribir estas líneas está en tela de juicio. Un grupo de investigadores trabaja en un estudio profundo sobre el tema. Y no es de extrañar que dentro de poco tiempo la iglesia pida perdón por el daño que hizo esta institución tan temida. Conviene dar marcha atrás cuanto antes en la ley celibataria. El tiempo ha de ser muy severo con ella en el futuro.

- La ley es lazo de perdición: dificultad teórica y práctica de conseguir la dispensa: trabajo posterior, ambiente... Lo normal sería la abolición de la ley.

¿Por qué hemos de considerar indignos del ministerio a los que quieren casarse? ¡Lazo de perdición!

- Jesús nunca puso la eunicidad como obligatoria a nadie, sino como consejo.

- Tiene la ley color de superstición. Carece de justificación. No la exige Jesús, ni la caridad, sino la modalidad presbiteral.

Prejuicios de la ley...

- Carencia de sacerdotes, por haber enmendado la plana de Dios. - El patriarca Cardenal Mesuchi dice: "En ningún lugar de la

Escritura ni de la Tradición se encuentra que la relación entre celibato y sacerdocio sea tan estrecha como para conseguir a la Iglesia el excluir del servicio del Altar al hombre que quiere casarse."

Un compromiso resulta nulo cuando al contraerlo hay incapacidad de cumplirlo, o cuando se ha procedido por coacción que anula la libertad, o al asumirlo con la convicción de que tenía el carisma del celibato, y no lo tiene.

Matrimonio civil en los sacerdotes

Si la secularización fuera denegada, es cuando se produciría un conflicto entre la fidelidad a la ley divina y la fidelidad a la eclesiástica. Contra la prohibición de la Iglesia estaría el mandamiento de Dios( 1ª Cor. 7,8- 9) "Si no pueden contenerse, que se casen..." En este caso sería lícito contraer matrimonio de forma natural... Ser5ía verdadero matrimonio con validez eclesial divina y sería verdadero sacramento, aunque careciera de validez jurídica.

Readmisión

Si hubiese necesidad de sacerdotes, el obispo puede admitir a secularizados. Son sacerdotes, y antes que el derecho eclesiástico está el derecho divino.. Bastaría evitar el escándalo.

Hay que protestar

Porque es imposible que se produzca un cambio si no hay oposición. Y se producirá cuando sean muchos los disconformes. Pero las protestas sean con educación, con respeto, sin alharacas. No como aquella concelebración pública de sacerdotes secularizados. No se trata de retar. A nada conduce y a muchos escandaliza.

Los argumentos ecuánimes para abolir la ley del celibato son de mayor peso, humanismo y más acordes con los derechos humanos y con el Evangelio. Así nos parece a muchos.

Para este estudio nos hemos servido de los catorce tomos de la Historia de la Iglesia de Daniel Rops. De los libros: "Mito del celibato sacerdotal": Y el libro de J. Coppens, "Sacerdocio y Celibato". Diversos artículos propios y ajenos y la experiencia propia del día a día como presidente de la Asociación de sacerdotes casados de España. ASCE. Vitoria, 15 de febrero del año 2003.

 

(1) Consultado sobre el tema el intelectual José María Buzunáriz, español residente en Chile, nos dice que él ve exageración en las afirmaciones relativas a la gran cantidad de sacerdotes concubinarios en América Central y del Sur. Que puede ser cierto en alguna nación, pero no en todas. No se puede generalizar.