Mayo - junio 2012
POR: CLAUDIO DE CASTRO de Panamá (1)
Por: Claudio de Castro
www.edicionesanab.trimilenio.net
Hace un año tomé una decisión que cambiaría mi vida.
"Confiaré en Dios", me dije, "a pesar de todo". "Creeré en sus Promesas".
Dios sabe cómo mostrarnos sus caminos, casi siempre inesperados. Te va llamando poco a poco, llenándote de regalos, mostrándote su Misericordia.
Vives de la gracia, para después vivir de la fe.
Tantas veces me pasó que no supe reconocer su presencia Amorosa. Y ahora que lo medito, lo descubro hasta en las cosas más pequeñas, lo cotidiano, lo que pasa desapercibido.
Dios nos llama para que volvamos la mirada al cielo. Para que anhelemos la eternidad.
Vivo nuevas experiencias, que antes ni imaginé. Y me lleno de emoción cuando pienso en el buen Dios, nuestro Padre.
Llevo un año escribiendo mis vivencias con el buen Dios y las de muchos que las comparten conmigo ilusionados por este gran descubrimiento: "Dios es nuestro Padre y nos ama inmensamente".
Publico mis libros en los que comparto estas vivencias maravillosas.
Y el buen Dios me ha permitido dedicarme a Él y a mi familia de lleno. Es sorprendente. Nada me ha faltado.
Descubro la Providencia de formas sorprendentes. Esto es un tesoro. Y me digo: "¿Cómo no lo descubrí antes?" Entre el mundo y Dios, elijo a Dios. Entre lo temporal y lo eterno, elijo la eternidad.
Hace poco necesitaba una suma elevada para publicar varios de nuestros libros. No contaba con el dinero y se me ocurrió contarle este problema a Jesús Sacramentado. Le hablé con la naturalidad que se la habla a un amigo, porque es mi mejor amigo.
"Mira Jesús que ya terminé los libros, y necesito hacer un abono a la imprenta. No tengo el dinero. Si deseas que los publique, por favor, ayúdame a conseguir esta suma".
Dos días después recibí un mail de la editorial Paulinas en Brasil. Deseaban publicar uno de mis libros, "Setenta veces siete, el Camino del Perdón", traducido al portugués . "Tenemos un problema para enviarle los derechos de autor poco a poco", me explicaron, "por los impuestos locales. Si usted acepta, mañana le enviamos la suma completa de sus derechos de autor".
¡Era
la cantidad exacta que le pedí a Jesús!
Por supuesto, acepté. Al día siguiente recibí el dinero y aboné los libros.
Dios consiente a sus hijos y en ocasiones no hay que pedirle. Él sabe de antemano lo que necesitamos.
Recuerdo siempre con emoción la vez que salí del trabajo y me encontré con que los estudiantes habían cerrado las calles, protestando por el alto costo de la vida. No podría llegar a mi casa para el almuerzo. "Cuánto me gustaría una comida casera", pensé. Y conduje hasta un lugar donde venden emparedados. En el camino vi a una monjita franciscana esperando un taxi. Como tenía su convento detrás del lugar donde trabajaba me ofrecí a llevarla y aceptó gustosa. Me preguntó cómo iba todo y le conté las peripecias de ese medio día.
"¿Y por qué no viene al convento y almuerza con nosotras?" me propuso amablemente.
"¿Es en serio?", pregunté sorprendido.
"¡Por supuesto!", exclamó ella sonriendo.
Y allí estaba yo, disfrutando una deliciosa comida casera, rodeado por esas dulces monjitas. ¡Justo lo que deseé!
5 AÑOS LLEVANDO ESPERANZA
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El 16 de julio del 2003, día de la Virgen del Carmen, fundamos nuestra pequeña editorial Católica, Ediciones Anab. La noche anterior escribí un pequeño manifiesto, que mi esposa y yo leeríamos juntos, en la Iglesia del Carmen, frente a la imagen de nuestra Madre Celestial. Recuerdo que empezaba así: "Dulce Virgen María, nos encomendamos a vos en este proyecto " Un proyecto que me parecía imposible. ¿Cómo podría fundar una editorial? La verdad, era una empresa que estaba por encima de mis fuerzas. Por eso buscamos a la Virgen y le pedimos que nos diera su bendición.
Sin recursos, sólo con un sueño, la llevamos adelante.
Han pasado 5 años desde aquél día en que aún dudaba. Siempre pensé que lo mejor sería que otro lo hiciera. Pero Dios tiene sus planes que nunca comprenderemos.
Recién editamos 33 libros. Muchos han sobrepasado las 5 ediciones. "Para Encontrar la Paz", "El Camino del Perdón", "El Gran Secreto para obtener lo que le pedimos a Dios", "Cómo ser Feliz", "El Valor del Sufrimiento", "Mi amigo Jesús", "El Auxilio de María" .
Ahora enfrento experiencias y pruebas que nunca antes había vivido. Curiosamente nunca deja de llegar una voz de aliento en el momento justo que me motiva a continuar.
Hace unos días me encontraba en misa pensando: "Señor, mejor dejo esto y me dedico a otra actividad. Los mismos católicos me cierran las puertas. Uno se cansa "
En ese preciso momento alguien me tocó el hombro.
Era un conocido.
Claudio, tengo un amigo que te quiere conocer me dijo en voz baja.
Por supuesto le respondí . Tan pronto termine la misa, con mucho gusto hablamos.
Al terminar la misa me presentó una persona diciéndole:
Éste es el que escribe los libros.
El señor y yo nos sentamos aparte. Me sonrió y me dijo:
Quiero darle las gracias, por escribir, por sus libros que tanto bien hacen. Hace unos días estaba desesperado. Estaba tentado a hacer cosas malas. Fui a la librería San Pablo preguntando si tenían algún libro que me ayudara. La encargada me respondió: "Lea éste, de Claudio de Castro, que lo ayudará". Y ya ve, aquí estoy, más sereno. Pasé la tribulación Gracias a usted.
No le respondí , es gracias a Dios. A Él le debemos todo... Sólo a él.
Seguiré adelante. Siento que Dios me pide hacerlo. Compartir las vivencias que todos tenemos con el buen Dios, en la vida cotidiana. La Providencia, que nunca falta, el amor que nos envuelve...
Pero no puedo solo. Necesito tu apoyo y tus oraciones para seguir adelante.
Por favor, pide a Dios que bendiga este apostolado familiar, de la palabra escrita, Ediciones Anab.
Encomiéndanos a Dios.
Yo por mi parte, haré lo único que me queda por hacer, desplegar las velas del alma y dejar que Dios sople y nos lleve donde quiera.
(1) Claudio de Castro es uno de los escritores de temas católicos más prestigiosos de Panamá
CADA DOS MESES APARECERÁ LA COLUMNA DE CLAUDIO, D.M.