Domingos Mayo2012

Domingos del mes anterior

 

DOMINGO V DE PASCUA. CICLO B 6 MAYO DEL 2012. Jn. 15, 1-8

1.- A Jesucristo le gustaba poner imágenes de la naturaleza para explicarnos cosas importantes de fe. Hoy nos pone la imagen de la vid y de los sarmientos y ahonda mucho en la vida interior de los cristianos. Vamos a fijarnos.

2.- "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto, lo poda para que dé más fruto. ¿Qué quiere decir esto? Que a veces Dios nos prueba con el dolor, la enfermedad, que nos salgan las cosas de manera menos agradable; no para fastidiarnos, sino como ocurre con la poda, para que saquemos más frutos. Vamos a mirar el sufrimiento como algo providencial. No desesperarnos.

3.- Y sigue el Señor: "Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí". ¿Cómo interpretarlo? Que hemos de estar unidos a Jesús durante nuestra vida. Tenerlo siempre en cuenta. Acordarnos de Él. Para nada sirve un sarmiento si no está unido a la cepa; no da fruto. Sirve para tirarlo y quemarlo. Nosotros tampoco damos frutos de santidad, si no estamos unidos a Jesús. Acordarnos siempre del ofrecimiento de obras, de algún rato de oración diario, de visitar a Jesús.

4.- "Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseéis y se realizará". Por consiguiente; si queremos que Dios escuche nuestra oración, permanecer unidos a Jesús y confiando en su palabra. Solo me queda decirle a Jesús ahora desde el fondo de mi corazón: Señor, que se graben hasta el fondo en mi alma estas enseñanzas tuyas para que estés siempre en mí y yo en Ti; que yo sea contigo como el sarmiento con la cepa; siempre unidos, Señor.

DOMINGO VI DE PASCUA. CICLO B 13 MAYO DEL 2012. Jn. 15, 9-17

1.- Dice Jesús: "Como el Padre me ha amado así, así os he amado yo; permaneced en mi amor". Decirle por respuesta ahora al Señor: Dices que permanezcamos en tu amor. Que para ello hemos de guardar los mandamientos. Pues ayúdame a guardarlos bien y siempre, porque a veces no es cosa fácil. Yo quiero permanecer en tu amor; hacer lo que Tú quieres de mí; porque me has traído a este mundo para que cumpla tu voluntad y así permanecer siempre en tu amor.

2.- Nos has hablado todo esto para que nuestra alegría llegue a su plenitud. Así nos lo afirmas hoy en tu Evangelio. Pues eso es lo que quiere todo el mundo; estar alegre, Pero resulta que muchos buscan la alegría donde no está. Tú quieres que la busquemos en tu amor. En sentirnos amados de Ti y, como consecuencia buscar a la vez nosotros el amor a nuestros hermanos. Y nos recuerdas: "Este es mi mandamiento, que os améis unos a toros como yo os he amado". Hoy todo el Evangelio, Señor, nos habla del amor y de la alegría. Yo muchas veces me propongo amar al prójimo; luego se me hace muy difícil. Pero fijándome en tu ejemplo y sintiéndome amado de Ti, me va a resultar más fácil. Ayúdame, Señor.

3.- Y me emociona de una manera especial lo del final del Evangelio de hoy: "No os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace el Señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os he dado a conocer". Pues vamos a responderle al Señor: Gracias, muchas gracias. Y desde ahora cada vez más voy a hacer más caso a tus mensajes del Evangelio, a nuestra doctrina cristiana.

DOMINGO de LA ASCENSIÓN CICLO B 20 MAYO DEL 2012. MC. 16, 15-20

1.- El domingo de la Ascensión nos recuerda que hemos de tener nuestro corazón siempre en el Cielo. Junto a Dios, junto a Jesucristo. Arriba los corazones. Tú, Señor, nos has colocado en este mundo y no acabamos de entender tu lenguaje. Hace unos momentos quería adentrarme en la oración y de pronto he sentido, Señor, como cuando me doy un golpecito en la frente. Me ha parecido entender algo el misterio del dolor. Nos envías el dolor para que nos acordemos del Cielo. Me parece que los antiguos lo entendieron mejor que nosotros. Jesús, nos arrastras con cierta violencia hacia Ti. ¡Cuántas veces me encuentro descuidado de mi fin; me entretengo y me ilusiono con asuntos buenos, regulares e incluso malos! Me domina el deseo del dinero, el deseo de ser apreciado, el deseo de placer.

2.- Pero me doy cuenta de que a veces me salen las cosas bien y siento hastío. Otras veces me encuentro enfermo, sin ganas de nada y con malestar. En otras ocasiones si me salen bien mis trabajos y proyectos, pero alguien me amarga el día con sus impertinencias. Me tropiezo con pinchazos de espinas cada dos por tres. Señor, durante muchos años no he llegado a comprender el porqué de tanta contrariedad, el misterio de tanto dolor en nuestra existencia. Pero hace unos momentos me he dado un golpe en la frente; me ha parecido entenderlo; he sentido como una iluminación interior.

3.- ¡Arriba los corazones! Es que me acuerdo poco de mi fin que eres Tu, Dios mío. Me acuerdo poco del Cielo y suelo vivir en la tierra como si siempre hubiera de estar aquí. Si no tuviera dolores y contratiempos, nunca me acordaría de mi fin; me encontraría tan a gusto aquí que me olvidaría de Ti, y de mi morada eterna en el Cielo. Gracias, Señor, por el sufrimiento. Pero ayúdame a asumirlo bien. Y que se me grabe en el alma el momento de tu ascensión a los Cielos. Que cuando me vengan las malas rachas de malestar y sufrimiento te vea subir a las alturas, donde me estás sentado a la derecha de Dios Padre y me sienta con fuerza y alegría para continuar viviendo con ilusión. Y que cuando me salgan las cosas bien, también me acuerde del Cielo, de que Tú estás allí aguardándonos. Eso sí, mantenme en tu amor y en tu gracia, para que nunca pierda de vista la Patria celestial.

DOMINGO DE PENTECOSTÉS . CICLO B 27 MAYO 2012. Jn. 14, 15-16

1.- Hoy es la fiesta del Espíritu Santo. En rango es la segunda fiesta del año, después de la Pascua y antes que Navidad. El espíritu Santo es la tercer persona de la Santísima Trinidad, procede del Padre y del Hijo, es un solo Dios verdadero. El Espíritu Santo obra en nuestra alma la santificación. Escuchamos lo que nos dice hoy el Evangelio: "Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le diré al Padre que os dé otro Defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de verdad." Así que para amar al Señor es preciso guardar los mandamientos. Cuanto mejor los guardemos, más le amaremos. Esto te pedimos hoy, Espíritu Santo, puesto que obras en nosotros la santidad, ayúdanos a guardar bien los mandamientos.

2.- Insiste el Evangelio: " El que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él". Hemos de insistir. Lo primero al amar, es cumplir con la persona amada. No ama a sus padres o a sus hijos quien les dice palabras de cariño, pero luego no hace ningún caso ni a sus consejos ni a su persona. Si amamos a Dios, cumpliremos sus mandatos. Y el premio es grande; seremos morada de Dios. Dios habita en nuestro corazón. Nunca estamos solos. El Espíritu Santo está con nosotros. Te pedimos, oh Dios, que siempre habites en nosotros, que seamos conscientes de tu presencia, que nunca nos desanimemos cuando nos salgan las cosas mal, porque Tú estás con nosotros. Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles e infunde en ellos el fuego de tu amor.

 

EL PRÓXIMO MES SALDRÁ, D.m. OTRO APARTADO PARA DOMINGOS Y FIESTAS.

JOSÉ MARÍA LORENZO AMELIBIA. CORREO ELECTRÓNICO mistica@jet.es