Febrero 2012

 

E U C A R I S T Í A

¡Qué alimento tan singular!


PÁGINA EUCARÍSTICA DEL MES ANTERIOR

POESÍA EUCARÍSTTICA

Libro: "DESAHOGOS EUCARÍSTICOS"

He regresado a casa hoy perplejo, triste, de una primera Comunión. El sacerdote para nada ha hablado de la presencia real, y por si esto fuera poco, he visto acceder al Sacramento a varias personas habitualmente alejadas de la Santa Eucaristía. Sólo acuden a misa en funerales y acontecimientos. Y no se trata de una conversión; me consta que no han pasado por el tribunal de la Penitencia.

¡Señor, Señor! ¿Hasta dónde va a llegar la ignorancia o la indiferencia religiosa?

Quedó Jesús para siempre entre nosotros. Vayamos a El con el corazón limpio, arrepentidos de nuestros pecados, con deseo de fortaleza, con ansia de perfección.

A veces uno echa la vista atrás y ve cómo, gracias a la fuerza de la Eucaristía, va superando dificultades, en otro tiempo difíciles de vencer.

En los comienzos de mi conversión noté de forma singular el poder absoluto del Santísimo Sacramento. Hubiera sido entonces capaz de pasar sobre ascuas encendidas, con tal de acercarme a El con verdadero deseo de perfección. Y Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. Nosotros, sí, cambiamos por dejarnos llevar del ansia de placer o del miedo al dolor. Ahí está el verdadero problema.

Cuando mañana te acerques a comulgar, pídele a Jesús con fe plena aquella fortaleza que movió a los mártires a entregar sus vidas en aras del amor. Juntos vamos a suplicar fervor para nosotros, para los sacerdotes, para todos los dirigentes eclesiales, porque este divino manjar, como nos dice el Doctor Angélico: "Es vida para los buenos, y muerte para los malos".

Señor Sacramentado, Tú eres nuestra salvación. Compadécete de cuantos, como Judas, te comen para condenación. Ábreles los ojos de la fe.

 

JOSÉ MARÍA LORENZO. Mi correo electrónico: mistica@jet.es

El PRÓXIMO NÚMERO APARECERÁ D. M. LA PRIMERA SEMANA DEL SIGUIENTE MES

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

  Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorable corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.

Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad, que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia. Mirad que soy muy débil, oh poderoso amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer. Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad.

De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis, cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: "Venid a mí, aprended de mí, pedid, llamad." A las puertas de vuestro Corazón vengo, pues, hoy; y llamo, y pido, y espero.

Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dame en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

 

(RESCATAMOS ESTA CONSAGRACION AL CORAZÓN DE JESUS. DURANTE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX SE LEIA TODOS LOS DIAS EN EL MES DE JUNIO, DELANTE DEL SANTISIMO EXPUESTO. HA SIDO MATERIA DE MEDITACION DE MILLONES DE PERSONAS, SOBRE TODO EN DIAS DE SEQUEDAD. REZALA, APRENDELA, ES UNA DE LAS ORACIONES EUCARISTICAS MAS SABROSAS.)

 

Esta oración la conservaremos aquí por largo tiempo, aunque cambiemos mensualmente el artículo que la precede.