Abril 2012

 

E U C A R I S T Í A

Sagrario del resucitado


POESÍA EUCARÍSTTICA

Libro: "DESAHOGOS EUCARÍSTICOS"

Resucité con Cristo, aleluya. El no se quedó "en el sepulcro profundo de una dura y fría roca"; El abandonó las tinieblas de la muerte, pero permanece por siempre con nosotros encerrado en el gozo de un sepulcro de amor: el Sagrario.

¡Sagrario del Resucitado!, exclamaré en esta Pascua florida. He de mirarlo todo desde la perspectiva de eternidad. Mi vida ha de cambiar. Ya no me buscarán en el lugar de los muertos, porque "he resucitado y siempre estaré contigo; aleluya. ¡Y es admirable tu ciencia; aleluya!"

Siempre reinará en mí la ilusión sin límites, la alegría de la fe en Cristo vencedor de la muerte. Ya no quiero, Señor, pensar sino en ti y en tus cosas, y olvidarme de mí y de las mías.

¡Sagrario del Resucitado! En esta Pascua de flores, derrama sobre tus hijos a raudales el ansia de salvación. Mira que "nuestro vientre está adherido a la tierra" y nos ha dominado el placer y nuestras alas están ligadas y ya no pueden volar.

A Micaela del Santísimo Sacramento concediste, Señor, en los días del fervor de una Pascua lejana, la gracia mística que ella explicaba con estas palabras: "Lo vi tan grande, tan poderoso, tan bueno, tan amante y misericordioso, que resolví no servir más que a un Señor que todo lo reúne para llenar mi corazón".

Y con el corazón lleno se lanzó Micaela a salvar a muchachas encenagadas en vicios mundanos. Y fue mártir de la caridad.

Suscita, Señor, en tu Pascua muchos corazones enamorados que incendien el mundo de tu amor.

 

JOSÉ MARÍA LORENZO. Mi correo electrónico: mistica@jet.es

El PRÓXIMO NÚMERO APARECERÁ D. M. LA PRIMERA SEMANA DEL SIGUIENTE MES

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

  Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorable corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.

Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mirad, que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia. Mirad que soy muy débil, oh poderoso amparo de los flacos, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer. Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad.

De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis, cuando con tan tiernos acentos dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: "Venid a mí, aprended de mí, pedid, llamad." A las puertas de vuestro Corazón vengo, pues, hoy; y llamo, y pido, y espero.

Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dame en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

 

(RESCATAMOS ESTA CONSAGRACION AL CORAZÓN DE JESUS. DURANTE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX SE LEIA TODOS LOS DIAS EN EL MES DE JUNIO, DELANTE DEL SANTISIMO EXPUESTO. HA SIDO MATERIA DE MEDITACION DE MILLONES DE PERSONAS, SOBRE TODO EN DIAS DE SEQUEDAD. REZALA, APRENDELA, ES UNA DE LAS ORACIONES EUCARISTICAS MAS SABROSAS.)

 

Esta oración la conservaremos aquí por largo tiempo, aunque cambiemos mensualmente el artículo que la precede.