EDERRENA SACERDOTES

Estamos celebrando (2008-2009) las Bodas de Oro sacerdotales del curso EDERRENA. Convivimos en él más de cien personas, dispersas hoy por todo el mundo (Desde el año 1946 hasta el 1958). Entre ellos llegamos al sacerdocio 40. Sobrevivimos alrededor de 25. Unos, siguen el ejercicio; doce nos secularizamos pero seguimos siendo sacerdotes. Somos mayores y hemos estado bien unidos. Por eso nos extraña cómo en estas bodas de oro, en la comida que se celebró el 13 de mayo del 2008 se excluyó de la misma a cuantos no estuvieran ejerciendo el ministerio. Algo doloroso e incomprensible, después de la unión de tantos años.

Tengo mucha literatura de este curso Ederrena, pero solamente pongo aquí alguna cosilla. José María Lorenzo Amelibia

ORACIÓN POR EDERRENA EN SUS BODAS DE PLATA

Señor Jesús, GRACIAS. Veinticinco años después de recibir el sacerdocio seguimos en el mundo sembrando tu palabra. Nuestro ímpetu juvenil ha desembocado en madurez serena. Estamos convencidos de que "Ni el que siembra es lago, ni el que riega, sino Dios que da el incremento". Por eso te decimos después de nuestra labor: "Siervos inútiles somos". "Señor, a Ti iremos: Tú tienes palabras de vida eterna". Tú nos elegiste para que "estuviéramos contigo y para enviarnos a predicar". Danos fuerza para saber estar contigo, largas horas contigo, cada vez más amigos. Y danos sabiduría para saber comunicar lo que hemos contemplado junto a Ti.

Ahora, Jesús, en la paz de la tarde voy a recordarte a los a amigos que ungiste con tu sacerdocio hace un cuarto de siglo:

JULIÁN REDÍN, el hermano mayor. Hombre serio, emotivo, de corazón cantarín. Sabe bien la jerarquía de valores y procura estar en consonancia con ella. Concédele, Señor, que viva siempre con salud espiritual, hambre de Ti. Que él transmita su fe a través de su predicación ilusionada.

EPIFANIO ECHEVERRÍA, hombre piadoso y de oración constante. Ha entregado lo mejor de su vida en tierras de misión con desprendimiento y generosidad total. Que al pensar en todo el bien que ha hecho, sienta la satisfacción del buen obrar. Que cada vez se adentre más en las moradas del castillo interior.

LUIS HUARTE, de mirada serena, de corazón limpio, sencillo y sin doblez. Es humilde, alma evangélica, que aun en esta vida vea Dios porque él es limpio de corazón.

PEDRO IBÁÑEZ, Pedrito para los amigos, hombre simpático si los hay, amable con todos. Sabe mucho de consolar al que sufre, de atender a enfermos, de estar al servicio de fieles sin medir el tiempo. Que sienta el gozo del cumplimiento del deber y la alegría de ver cuánto le aprecian los que han tropezado con él en la vida.

JUAN MATÍN ARRICIBITA, fue un joven lleno de sensatez y equilibrado en su obrar. Trabajó de adulto con sus manos y con su espíritu. Supo encarnarse en su parcela. Dale, Señor, una gran paz interior en todas sus pruebas, pues él siempre te ha amado.

MARTÍN JOSÉ AZPÍROZ, el hombre alegre; el que ponía en nuestras reuniones la nota de nuestro pueblo que sabe cantar y rezar con entusiasmo. Su presencia inspira cordialidad y acogida. Él siempre está lleno de vida. consérvale, Señor, este temple hasta el final de sus días. Que el desaliento jamás anide en él.

JOAQUÍN BARBARIN, constante trabajador. ¡Cuántas horas consume arreglando lo deshecho con paciencia de orfebre! Cuando muchos se divierten, él permanece en el tajo. Lo comenzado dejará bien terminado. Dale fuerza, Jesús, en su labor callada. Que Tú, Señor, seas la "parte de su herencia". Y que él note el gozo de tu presencia.

ALEJANDRO AGUIRRE, era chico listo, ordenado y trabajador. Supo gastarse y desgastarse haciendo el bien en tierras de la Ribera. Dale hoy, Señor, el don de la sabiduría, gustar en el consuelo de tu presencia lo mucho que predicó, lo mucho que asimiló en las cosas de Dios.

IGNACIO ASEGUINOLAZA, alma de poeta y de místico, oculto tantos años en parcelas humildes, trabajador, amante de la soledad y del estudio. Supo encontrar a Dios lo mismo en el silencio eucarístico que en el rumor de la naturaleza. Su vida se abre hacia nuevos horizontes. Que realice, Señor, en su madurez aquello con que siempre soñó.

JAVIER RESA, nos emocionó su trabajo sacrificado, de santo, en sus años de pastoreo espiritual por la Ribera. Nos admiró con el coro de Aras. Dios nuestro, prémiale en esta vida tantos desvelos que sufrió por amor a las almas.

JAVIER VESPERINAS, nuestro artista, nuestro poeta, nuestro responsable de vocaciones al sacerdocio, nuestro hombre alegre. Que su alegría, Señor, sea duradera hasta el último momento.

LUIS MARÍA ARRAZUBI, ¡Qué ejemplar entrega, qué testimonio en sus años de seminario! ¡Qué generosidad cuando cruzó el Océano con ansias de hacer el bien! ¡Cuánto tiempo sin verle! Dale, Señor, que persevere en el fervor de espíritu de aquellos años!

ÁNGEL MARÍA ERBURU, se purificó en los años de formación como oro en el crisol. Por eso su apostolado ha sido fecundo, entiende a los jóvenes y ha madurado en plenitud. Dale, Señor, fuerza para perseverar hasta el fin.

TOMÁS MIQUELE, prudente, sereno, de gran vida interior, reservado y a la vez comunicativo, hombre de fiar. Él mantiene encendida la antorcha de nuestra unión. Dale, Dios nuestro, la fortaleza y paciencia necesarias en su misión.

JULIO GORRICHO, hombre equilibrado y sereno, inteligente e intelectual. Orientó su vida hacia el saber y a comunicar la ciencia adquirida. Entiende mucho de constancia en el trabajo y de encierro con los libros. Que su intelecto, Padre, descanse en Ti, fuente de sabiduría y de ciencia.

JESÚS MARÍA FERNÁNDEZ, prudente, tenaz, inquieto en la búsqueda y en la formación constante. Largo su peregrinar por los caminos de Navarra para cubrir cualquier necesidad. Dale, Señor, lo que siempre busca: vivir en intensidad su vida interior.

EDUARDO GARCÍA ARMENDÁRIZ, perfecto caballero, respetuoso, educado, consecuente y de mucho corazón. Que siempre mantenga en su alma esa rectitud y elegancia espiritual.

JOSÉ RAMÓN LARRAURI, ¡cuánto nos hizo gozar su buen humor y simpatía! ¡Qué ejemplo nos dio en sus años mozos de fervor espiritual! Concédele, Señor, que se sienta hijo tuyo; ahora que él sabe bien qué es ser padre.

FRANCISMO MACAYA, pacífico, hombre de bien, sabe escuchar y sabe hablar. Y sigue con entusiasmo en su dura labor de siembra con los jóvenes reclutas. Que su ascenso, Señor, sea cada vez más hacia Ti. Que ame las alturas.

JOSÉ MARÍA LORENZO, hombre de profundidad interior; supo vivir con ilusión el ministerio de Ejercicios Espirituales y sigue viviendo con mayor ilusión el sacerdocio después de haber contraído matrimonio. Dale, Señor, fuerza en los senderos que le trazó la Providencia.

IGNACIO MARTINENA, fiel siempre a Dios, y fiel a sus compromisos. Trabaja en el silencio y con eficacia, procura ser el servidor de todos; delicado en gran medida con Dios y sus hermanos. Dale, Señor, que te encuentre en la paz profunda del corazón.

JOSÉ LUIS LECUMBERRI, marchó en sus años mozos la tierras lejanas de Japón. Allí vive en pura fe misionando y sin ver los frutos de su siembra, y lleno de madurez humana y cristiana. Que su fe nos sirva a todos de ejemplo de entrega, y a él de fuerza para perseverar.

FERNANDO DOMEÑO, admiré siempre en él la finura de su espíritu, su trabajo desinteresado lejos del hogar, su elegancia de alma. Dadle, Señor, ahora que ya está en su tierra, el gozo de la libertad de espíritu y que sienta tu caricia de Padre amoroso.

MIGUEL ELIZALDE, sabe de trabajos duros, vive con espíritu de hermandad universal; es confiado y acogedor. Que siga sin cansarse en la línea ferviente que emprendió; que disfrute, Señor, la alegría de servirte con sincero corazón.

ÁNGEL MARÍA SÁNCHEZ DE MUNIAIN, ama la unión de todos, es tolerante, es un señor; es de bondad seria y alegría sobria. Que no se canse en su labor lejana de su patria, y llena de fe, esperanza y amor. Que siempre encuentre la cordialidad que él da.

JESÚS MARTÍNEZ DE BUJANDA, ¡Cuántos años sin verlo! Lo recuerdo fervoroso, buen estudiante, amigo de aventuras inocentes, bueno y afectuoso, responsable. Que el Señor le conserve aquel don de ser varón de fe, alma mística.

JESÚS MARÍA OMEÑACA, El hombre del arte de la Diócesis, el que sabe qué es peregrinar en busca de lo bello, el que entiende de la constancia que supone la obra bien hecha. Dale, Padre Celestial, la alegría de la belleza en su vida interior.

MARTÍN GOLDARACENA, siempre joven, deportista, inquieto y de grandes ideales. Que sepa encontrarte, Señor, entre tantas personas con quienes comparte la dureza del trabajo.

PEDRO MARÍA ECEOLAZA, hombre de una gran finura espiritual hasta el detalle. Ahora busca su total entrega a Dios por medio del trabajo bien hecho, encarnado en el mundo laboral. Dale, Señor, fuerza para perseverar en medio de la aridez de un apostolado difícil.

JOSÉ IGNACIO DALLO, de grandes éxitos académicos; difícil su tarea profética; incomprendido por algunos. Alma mística que sabe orar con la profundidad de la palabra, con la música, con la Naturaleza. Que encuentre, Dios nuestro, en Ti paz por ser fiel, y en nosotros la acogida.

ANDRÉS DEL COSO, supo desde nuestra adolescencia ayudarnos a despertar de rutinas y pasividades. Nunca ha descansado; siempre ha querido llegar hasta lo último. Que su fe, Señor, descanse en tu mirada amorosa de Padre.

CARMELO BOROBIA, hombre distinguido, amable y servicial. Delicado y sensible a la belleza. Que viva siempre en paz y unión a Ti. Que, a pesar de la distancia se dé cuenta de que sus amigos le recordamos.

JAVIER GARDE, nos admiró y estimuló su ejemplo de sana piedad en los años de formación. Nos ha llamado la atención por su capacidad de evolución sana: ha conseguido asumir lo presente sin renunciar al pasado. Ha conseguido guardar el equilibrio en estos años de cambio. Que sepa, Señor, beber siempre de las aguas limpias de su piedad acrisolada.

SANTIAGO CHAVARRÍA, no he conseguido verlo desde los días de la ordenación. Lo recuerdo como chico jovial, sencillo y listo. Dale, Señor, la eterna juventud, la que se consigue al acercarse al Altar de Dios.

JOSÉ LUIS LAVEAGA, poco tiempo permaneció entre nosotros. Después marchó a tierras lejanas. Lo recuerdo como joven amable, trabajador, reservado, prudente y educado. Dale, Señor, la felicidad y la bondad.

JUAN MIGUEL VILLAR, también poco tiempo permaneció entre nosotros. Supo dejar huella de joven trabajador, amigo de la música y del bien obrar, interesado por el compañero, con capacidad de amistad, con profunda vida interior. Que el Señor le dé el triunfo de sus grandes cualidades de artista y místico.

JESÚS ZURBANO, de sentimientos finos, elevados, inquieto, sincero y confiado, amable y comunicativo, con gran capacidad de amistad. Dale, Señor, honda fe y esperanza en todo momento.

GONZALO MAEZTU Y JOSÉ LUIS MARTÍNEZ ARIZCUREN, dales, Señor, el descanso eterno y que nos bendigan desde el Cielo.

Acuérdate, Señor, de todos los compañeros que vivieron con nosotros y no llegaron al sacerdocio por diversas causas, - desde Julián Armendáriz hasta Miguel Idoate - o terminaron su carrera en otros cursos, lugares o congregaciones religiosas. Mantén en todos nosotros el fuego de tu amor y la llama de la amistad. Amén.

 

José María Lorenzo Amelibia. Julio del año 1983, el de las Bodas de Plata.

REUNIÓN DE CURSO EDERRENA 19 JUNIO 2001

 

El lugar de encuentro fue Ochagavía. A las 11,30 llegaban todos los coches en un día radiante de finales de primavera. Dieciocho compañeros acudimos al encuentro, uno de los años con representación más nutrida: en total dieciocho:

Cecilio Azqueta, Miguel Eilizalde, Ignacio Martinena, Pedro Ibáñez, Javier Vesperinas, Jesusmari Fernández, José Antonio Huici, Josemari Lorenzo, Martín Azpíroz, Pedro Elso, Javier Usoz, Javier Garde, Miguel Idoate, Alejandro Aguirre, Fernando Domeño, Jesús Echavarren, Luis Huarte y Tomás Miquele.

Pudimos contemplar la parroquia de San Juan Evangelista, con retablo que es verdadera joya y fue explicado magistralmente por Tomás. La misa se celebró en la basílica de la Virgen de Muzquilda, y fue presidida por Tomás Miquele, Pedro Ibáñez e Ignacio Martinena. El coro fue dirigido y animado por Martín Azpíroz que conserva la misma voz de sus tiempos de seminario, sin que por ella se note el paso de los años. Cantamos la Misa de Ángelis y tradicionales motetes en el momento de la comunión. La homilía fue participada y se expusieron las siguientes ideas, dignas de ser meditadas:

1.- La Misa de hoy nos sugiere muchas cosas sobre la Virgen María en este santuario entrañable. No se trata de exponer cosas grandes, sino muy sencillas, como sencilla fue María. Ella nos va a ayudar a no dejarnos dominar por el cansancio ni por el pesimismo.

2.- Nuestro curso es ante todo mariano; entramos el año 46, el del Congreso y el de la coronación de Santa María la Real. Nos ordenamos el 58, año mariano, centenario de la Virgen de Lourdes, adonde fuimos en la luna de miel de nuestro sacerdocio. En la última etapa de nuestra vida, ella nos va a guiar. Cada uno seguiremos la advocación de María que más nos vaya, pero todos muy unidos en fervor.

3.- Vivimos con alegría; precisamente hoy el Evangelio nos habla del encuentro de María con su prima santa Isabel. Gozo grande tuvieron las dos en esta visita. Gozo grande también el nuestro al juntarnos este años en este santuario de la Virgen. Día hoy lleno de alegría, como un arranque para que llevemos con gozo por todas partes nuestra vivencia de Dios.

4.- Dar simpatía a los demás; eso es amor. Incluso yo diría que con nuestro ejemplo hemos de invitar a la simpatía.

5.- La mejor procesión del Corpus fue el camino de María a Ain Karin al llevar a Jesús dentro de su seno; sin boatos, en la total sencillez. Imitamos la alegría de la Virgen en este itinerario; ella plena en gracia, en fe y en amor. Yo soy partidario también de vivir con humor nuestra alegría, sabiendo relativizar todo lo humano, ya que son pocas las cosas de verdad absolutas.

6.- Insistamos más y más en esta alegría. Una leyenda sudamericana nos cuenta de un buen indio que siempre iba cantando de un lugar a otro con su burra y su arpa. Nadie podía quitarle la alegría: le quitaron la burra, le quitaron el arpa, pero él seguía sonriendo, porque "nadie podrá quitarme el darme todo con una sonrisa".

7.- Los que tenemos fe hemos de examinarnos de nuestra fidelidad a ella, pero no compararnos con quienes apenas creen, sino con los santos. Sugiero que nos formulemos estas preguntas para luego robustecer nuestra vida interior: ¿Cómo es mi amor a la Eucaristía tanto en la Misa y Comunión como en la vida de Sagrario? ¿Cada cuánto tiempo me confieso? ¿Mi oración personal, es diaria? ¿ El examen de la noche? ¿Cómo practico en concreto el amor al prójimo? ¿Es mayor mi amor al dinero o mi amor a los pobres?

8.- En mi arciprestazgo nos reunimos muy a menudo todos los componentes. Y con alegría he de confesaros que tratamos todos estos temas de espiritualidad. Para mí son muy importantes estas reuniones que nos animan a seguir adelante en nuestra vida interior.

9.- con el correr de los años cada vez procuro volverme más hacia Dios. En Él encontramos la paz. Recuerdo haber leído en algún lugar de un obispo... Él se encontraba muy preocupado por la situación de la Iglesia y no sabía por donde tirar. Escuchó como una voz interior que le infundió una gran paz.: "Todo lo que te preocupa es mío; tú ocúpate de verdad de hacer bien lo tuyo". Dios es el más interesado en la salvación. Me parece que esta postura nos vendría bien a nosotros.

10.- Hoy recuerdo de una manera especial algunas frases del Evangelio que nos pueden ayudar: "Amad a vuestros enemigos; orad por quienes os persiguen y calumnian". A nadie excluir de nuestro amor; porque Dios a nadie excluye. Y que nuestra alegría nazca de nuestra unión con Dios.

Se recordó en la Misa a nuestros compañeros los difuntos y se mencionó a quienes avisaron su deseo de acudir a la reunión, pero no pudieron hacerlo.

Inmediatamente después de la Misa la encargada de recepción de visitantes nos explicó con detalle algo de la historia del santuario de Muskilda y de Ochagavía.

La comida de hermandad, en el restaurante de Ochagavía, que dispone de muy buena cocina. La sobremesa, muy agradable. Se sugirió como posible encuentro del año 2002 Huarte, sobre todo si han terminado las obras del monasterio de Zamarce.

Se observó que, con el paso del tiempo, aumenta el deseo de juntarnos una vez al año; los recuerdos se hacen más entrañables; por otra parte, al estar jubilados la mayoría, resulta más fácil acudir.

 

Que esta reunión, la de nuestros setenta años - edad ya venerable -, sea como un descender a Betania con Jesús, como aquel retiro sosegado antes de nuestra ordenación de diáconos que lo hicimos con gran emoción. Concentramos nuestra atención en el Señor en esta Eucaristía. Él está con nosotros: - Hoy necesitamos sacerdotes santos; del estilo de algunos que nos han precedido y están en la memoria de todos. ¡Dadnos, Señor, obispos santos, sacerdotes santos, almas consagradas santas! Que el prestigio del sacerdote, a la hora de la verdad, no proviene de su función, por muy importante que sea, sino de su vida interior. Sacerdote muy vinculado a su prestigio personal, probable ruina. Estamos ya de vuelta de la tentación de "hacer carrera y de intentar sacar provecho propio". Aquello ya pasó.

Analizamos muy bien el problema de fe de nuestro pueblo. El porvenir es duro y difícil. Apuntamos con mucho realismo las vías de solución. Pero tal vez, a la hora de lanzarnos, no acertamos. Por otra parte da la impresión de que los temas de nuestra reuniones, son sí, muy interesantes. Pero lo importante de verdad es poner en primer lugar la santidad propia, la de los líderes en la fe: religiosos, obispos, almas consagradas, seglares comprometidos. Y esto lo damos por supuesto, pero luego se nos olvidan los medios: la oración, la mortificación, el pasar horas a solas con Dios junto al Sagrario. Sin olvidar lo actual, es preciso ir a lo esencial. Ahí radica todo.

El gran peligro que tenemos es hablar de memoria. Para que la palabra del sacerdote sea eficaz es preciso madurarla en la oración y hablar desde la propia experiencia de fe. De lo contrario será un sonsonete sin sentido. He tenido la oportunidad de escuchar, fuera de estas provincias, una homilía de un obispo en la tarde del Jueves Santo. Teológicamente era de diez. Logré seguirla con esfuerzo, a pesar de lo enormemente teórica y abstracta que era. Estoy seguro de que ni el cinco por ciento de los muchos asistentes pudo apreciarla. Le faltaba vida, el calor de la oración, hablar desde la propia experiencia de fe. Eso se nota enseguida y no se aprende en los libros, sino junto a Jesús en el Sagrario o en el propio corazón.

Adolecemos de una falta de fe profunda, vivida. No llego a entender, por ejemplo, cómo se cierran casi todas las iglesias a la adoración eucarística; cómo en las reuniones de sacerdotes, el motivo principal no es la santidad y el amor a Dios; cómo no salimos de estas reuniones encendidos. ¡Hemos de ser los enamorados de Dios! Predicar del amor de Dios en el Eucaristía, convencidos de verdad de que el Señor está con nosotros realmente. Sí; hay muchos asuntos de mayor o menor interés y urgencia en la pastoral. Pero ¿qué es lo principal sino el amor a Dios y como prolongación el amor a nuestros semejantes?

A lo mejor hemos tenido en nuestra vida ciertos cargos importantes. Nuestra jubilación o ha llegado o está muy próxima. Los amigos "profesionales" poco a poco se van esfumando, y te quedas con aquellos pocos que de verdad te eran fieles, o sin ninguno. ¡Lástima no habernos dado cuenta antes! Pero aunque nos dejaran solos siempre nos quedará el gran amigo, el del Sagrario. "Mi soledad es profunda - me decía un amigo sacerdote - pero Dios la llena del todo". Este compañero había descubierto su misión desde la profundidad de su vida interior. Que el Sagrario de nuestra iglesia no sea un Sagrario abandonado. ¿Cuántas veces le visitas cada día? ¿Qué intimidad tienes con Él? Hemos conocido sacerdotes enamorados de Jesús. ¡De estos necesita la Iglesia! El día en que tengamos sacerdotes santos se irá solucionando poco a poco el problema tremendo de fe que existe en nuestro pueblo.

Pedimos ahora al Señor el dolor profundo, hasta las lágrimas, por el pecado de tantas personas, por el alejamiento de la fe te tantos bautizados. Que nos impulse este dolor - con paz, pero sin pausa - a trabajar con celo y gran amor como a nuestros grandes santos. ¡Perdona, Señor, a tu Pueblo y dadnos santidad para que seamos instrumento bueno de salvación!

REUNIÓN EDERRENA AÑO 2004,

DÍA 22 DE JUNIO en Izu

En la comida que tuvieron los clérigos el día de su patrono, San Juan de Ávila, los compañeros de curso allí asistentes decidieron convocar reunión de condiscípulos de Ederrena, en el pueblo de Izu. Miguel Elizalde con gozo nos invitaba a todos a participar en la Eucaristía en su parroquia natal. Convoca el encuentro para las 12 horas del 22Jn Tomás Miquele.

Amaneció un día lleno de sol y calor. Después de varios cambios de carretera, como si fuera un laberinto, llegamos a Izu. Nos recibe Miguel en su casa y nos agasaja con un almuerzo sabrosísimo. Allí nos encontramos los quince compañeros y amigos siguientes:

José Antonio Huici. Martín José Azpíroz, Josemari Lorenzo, José Javier Garde, Alejandro Aguirre, Javier Vesperinas, Cecilio Azqueta, Tomás Miquele, Pedro Elso, Luis Huarte, Fernando Domeño, Jesús Mari Fernández, Miguel Ángel Idoate, Joaquín Barbarin y Miguel Elizalde.

Excusaron su ausencia Ignacio Martinena, Jesús Mari López Danso, Julio Gorricho y Pedro Ibáñez.

A las 13 horas dio comienzo la Eucaristía en el templo de Izu, recién restaurado. El retablo brillaba como si hubiera sido inaugurado aquel mismo día. Celebró Miguel Elizalde en el mismo lugar de su Bautismo, de su Primera Comunión y de su Primera Misa. Algunos concelebraron; los demás participamos desde los bancos.

Las ideas de la homilía - larga y participada - fueron las siguientes. Las transcribimos como materia de meditación:

La comida se celebró en el Asador de Asiáin, "Las Eras". Reinó la alegría, y la conversación con los compañeros fue muy agradable. Terminó la sobremesa a las 5,30 aproximadamente, pero un grupo siguió allí.

Agradecemos la solicitud y obsequio de la hermana y sobrina de Miguel Elizalde.

Mi correo electrónico: mistica@jet.es Mi página web: http:// personales.jet.es/mistica

 

FIDEL BARIAIN Y JESÚS MARÍA OMEÑACA, DOS SACERDOTES QUE NOS DEJARON

Sus compañeros de curso celebraron un funeral en memoria y sufragio de ellos el pasado día 12 de septiembre en la Casa de Ejercicios de Burlada. Acudieron o comunicaron su unión espiritual, en la imposibilidad de asistir, casi todos. Fueron invitados de honor al acto los familiares más allegados de ambos. Presidió la Eucaristía el hermano de Jesús Mari, José Ignacio Omeñaca.

Fidel Bariain nació en Sangüesa en 1935, estudió en el Seminario de Pamplona hasta los 18 años. Siguió después la llamada del Señor como misionero. Fue padre Blanco y realizó el noviciado en Argel. La ilusión de su vida era Mozambique. Cuando los padres Blancos fueron expulsados de esta región siguió su apostolado en Burundi. Allí contrajo la enfermedad de la malaria, pero se sintió con fuerzas para ir más tarde a Australia y abrir nuevas casas misioneras. Hubo de regresar a España a causa de su delicada salud. La amistad con el obispo Conget le animó a prestar sus servicios sacerdotales en la diócesis de Jaca. Desde el año 2003 era párroco en Yesa y Liédena. El día 13 de junio último, asistía con sus compañeros a la reunión de curso, lleno de ilusión. Allí nos hablaba de sus proyectos de escribir sobre África y sus años de misionero. Pocos días más tarde, de forma inesperada el Señor lo llamó, el 7 de Julio del presente año 2006.

Jesús María Omeñaca nació en Corella en 1935. La mayor parte de los estudios sacerdotales los realizó en Tarazona, en 1956 vino al Seminario de Pamplona. Después de su primera Misa marchó a Roma a completar su formación. En sus años de sacerdote joven ejerció su ministerio en distintas parroquias de la diócesis. Más tarde fue nombrado canónigo. Ha sido durante muchos años director del Museo Diocesano. Los servicios que ha prestado a la Iglesia de Pamplona y Tudela son grandes sobre todo en lo concerniente al Arte Sagrado. En Navarra todos lo consideraban como una autoridad en esta materia. Y su autoridad fue confirmada con el nombramiento de Académico de Bellas Artes de San Fernando. Falleció el 5 de Julio del 2006 tras larga y penosa enfermedad. Se ha distinguido como sacerdote muy amable, silencioso y trabajador. Los distintos medios de comunicación de la provincia han reconocido en distintas ocasiones su buen hacer.

La memoria de ellos está siempre con nosotros y el Señor les acogerá. "Ven siervo bueno y fiel: entra en el gozo de tu Señor".

JM. Lorenzo Amelibia 2006