EUCARISTÍA

ALGO DE LO MUCHO QUE HE ESCRITO SOBRE ELLA.

1.- POEMARIO EUCARÍSTICO

2.- PROCESIÓN DEL CORPUS… Y EN VITORIA

3.- TEMPLOS SIEMPRE CERRADOS… ¿MIEDO A PROFANACIONES?

4.- CAMPAÑA EUCARÍSTICA

 

1.- POEMARIO EUCARÍSTICO

REFUGIO DE MI FE

Dulce manjar, tesoro inmaculado.

Rico en sabor; inmenso en el misterio.

Torrente silencioso; mar oculto.

Paciente por la espera en el sagrario,

En tu sombra de amor yo me cobijo.

No veo, ni oigo.

Escucho tu rumor.

¡Silencio eterno!

¡Me entrego; te recibo!

¡Yo te adoro!

Ciego del horizonte soy,

Sin ver lo eterno.

Sin ti, mi alma muerta se eclipsara.

¡Tú eres mi fuerza.

Tú eres mi alimento!

José María Lorenzo Amelibia

JULIO 2005

ASPIRACIONES

-¿Por qué te alejaste,

Dulce y fiel compañero de mi vida?

¿Por qué lejos te fuiste?

¿Por qué me abandonaste

En negra, triste y gélida partida?

- Tú sabes que volví:

En Hostia Pura siempre me aguardabas.

A Ti siempre acudí.

En Ti permanecí,

Gozoso y fiel bajo tu mirada.

Así yo me consuelo.

- ¿Quién con excusa el alma no se vea? -

Y torno arriba el vuelo.

Subir, subir al Cielo:

Es el único afán que me rodea.

José María Lorenzo

DICIEMBRE 2001

 

 

 

 

ENVUELTO EN TI

 

Brota el sol en alegre firmamento;

Cubre la vida en vigilante sueño;

Disipa negras nubes en su empeño

De bañar de oro y luz todo elemento.

Mi espíritu ha dejado su tormento:

Escorias de este mundo yo desdeño.

Absorto en cuerpo y alma en el pequeño

Rincón de intimidad; este es mi cielo.

Cual nube inmaculada, Tú me envuelves.

En místicos fervores yo me elevo.

¡Divino rostro con pan ácimo cubres!

Haz de dos corazones uno entero.

Quiero elevar mi vida hacia las cumbres,

Fundido siempre en Ti mi amor sincero.

 

José Mª Lorenzo

Enero 1999

 

MANSO CORDERO

Mi vida languidece.

Tristezas infinitas me dominan.

Muy densos nubarrones

Envuelven mi alma ya sin horizonte,

Mustia y cansina.

Acudo a Ti.

Y Tú ya en el Sagrario me esperabas.

Hondo respiro.

Tu paz bañada en bálsamo me alcanzas.

¡Rocía mi alma!

Servirte quiero.

Feliz me encuentro aun roto en mil molestias.

Jamás podrá la angustia destrozar mi navecilla.

¡Manso cordero!

José Mª Lorenzo

JULIO 2006

MI SOSIEGO

Mi nave solitaria surca el mundo.

Olas de crispación lo envuelven todo.

Sumergen la alegría bajo el lodo;

Ni un pensamiento tórnase fecundo.

El cielo y el abismo son profundos;

Distan por un igual de nuestro entorno.

Cuando mi angustia ya no tiene fondo,

Al sol alegre del Sagrario acudo.

Delicia de mi alma, inquieta y loca,

Paz de nuestra conciencia atormentada.

Solaz en nuestro tedio; fuerte roca.

Ímpetu y valentía acorazada.

Sagrario, la esperanza de mis horas:

Junto a ti queda el alma sosegada.

José María Lorenzo

MARZO 1999

 

JUNIO 2002

ERES MI TODO

Vivo sin vivir en mí;

Busco un rincón en mis horas

Y me entrego sin demora,

Con pasión y frenesí,

A Jesús que me enamora.

Tú eres mi quitapesares,

Mi refugio y mi tormento,

Tú mi vida y mi alimento,

El mejor de los manjares.

Eres Cristo, el don supremo;

Reposo en mar agitada,

Volcán de amor, noche clara,

Cuerpo y sangre, don entero.

Eres el amigo fiel,

Caminante y compañero,

Gran montaña sin sendero,

Desierto y cielo sin hiel.

¡El amigo verdadero!

 

José Mª Lorenzo Amelibia

JUNIO 2002

ME CAMBIAS, SEÑOR

(anhelos)

 

El sino me entristece;

La muerte zaina siempre me vigila;

Todo mi ser perece.

¡Bajo la gran Sibila,

De pena y rabia rómpese mi vida!

Los seres me divierten;

Espíritu y materia me dominan.

Y todo me pervierte;

Y todo me encamina

Al disfrute de amarga golosina.

Luego Tú me mirabas.

Tus ojos mansos siempre convencían.

En bruma sosegada

Tu imagen imprimía:

Amor, anhelo y paz.

Mas yo, lejos de Ti, a otros servía.

Momentos de Sagrario

Dan fuerza y gozo a mi alma pecadora.

Camino en solitario.

El hambre me devora

De la Hostia Pura a quien mi alma adora.

Vivir eternamente.

Gozar por siempre de tu compañía.

Vivir sin ver la muerte.

Pasar a la otra vida

En sueño de Sagrario.

¡Eucaristía!

 

José María Lorenzo

OCTUBRE 2006

 

 

MI ANSIA Y DESCANSO

Vaso de oro limpio,

Dulce amor de sangre;

Espejo infinito

Entregado al hombre.

Ardor retenido;

Suspiro muy vivo.

Con manos muy juntas

Quiero yo estrecharte.

Castos corporales,

Canción de mi anhelo:

En Ti ya reposa espíritu y carne.

 

José Mª Lorenzo

DICIEMBRE 2006

FLUYE LA VIDA

Los años pasan:

Me afectan las aguas que cabalgan.

Los días fluyen.

Rómpese el hielo junto al mar que abrasa.

¡Tiempo, cielo, eternidad, sublime el alma!

Niño era.

Mis pies jugaban en la arena.

Mi alma no pensaba;

Feliz, risueña, tierna la mirada.

Llegó el verano:

Cuajaron frutos maduros en mis manos.

"En la interior bodega"

Con mi amado crucé frondosa selva.

Y en años enteros dentro del Sagrario,

Mi alma se serena.

 

José María Lorenzo

ENERO 2007

 

 

TU ME CAMBIAS, SEÑOR

Déjame en paz, fatídico deseo,

Reposar mi espíritu en el Sagrario.

¡Guardaré con la paz del solitario

Para Cristo mi corazón entero!

Con afán yo recorro mi sendero,

Del dolor ya mi cuerpo es relicario:

Que penas y esperanzas son rosario

De mi existir algo huraño y efímero.

Has trocado en fervor toda mi mente.

Te acercas a mi alma cada día.

Tú vigilas con mimo la pendiente

De mi rutina estéril y baldía.

A quien te quiere con amor ardiente,

Alégrale con pan de Eucaristía.

 

José Mª Lorenzo

AGOSTO 1999

ENTREGA

Alégrate alma, ¡niño en golosina!

Sumerge tu espíritu en mar feliz.

Jesús paciente queda para Ti

En Hostia blanca, amor de Eucaristía.

El es aurora en noche oscura y fría,

Perfume acariciante de alelí,

Sonrisa de ángel y alma de rubí,

Caricia de aire fresco y alegría.

Festín de bodas, sol de primavera,

Música de ermitaño ruiseñor,

Esperanza ardorosa, gracia plena,

Paciencia sin fronteras de amador.

A este Dios que en Sagrario siempre espera,

Entrego mi alma entera con fervor.

 

José María Lorenzo

SEPTIEMBRE 1999

NUESTRO ALIMENTO

Caricia de aire tibio en primavera,

Paz endiosada del atardecer,

Cuando las sombras ya se dejan ver:

Es el sagrario en mi vida entera.

Jesús, manjar y césped de Pradera.

¡Corderos del rebaño, id a comer!

Que es maná blanco del amanecer

Y verdura de oveja en la ribera.

Acércate conmigo, caminante,

Que es refugio del pobre peregrino.

Mira que tu alma es inconstante;

Lento tu caminar, triste y cansino.

Oasis del desierto, el Gran Amante,

Que nos dio Cuerpo y Sangre en pan y vino.

José María Lorenzo Amelibia

ENERO 2003

 

ADORAR

Adorando a Jesús en el Sagrario

Inflamada mi alma en el Señor,

De rodillas le digo con ardor:

Toma mi ser; mi pobre relicario.

Mi alma recogida es fiel santuario

De la Hostia sumida en el albor

De la mañana; primavera en flor;

Caricia a Dios; refugio Trinitario.

¡Quemad las horas, lámparas de cera,

Consumidas en aras del amor!

Yo ofreceré en amistad sincera

Alma y fuerzas al pobre viador

Porque él y Cristo son la vida entera:

Eucaristía llena de fervor.

José Mª Lorenzo

MARZO 2003

JUVENTUD - EUCARISTÍA

 

Juventud, gran anhelo de ilusiones;

Juventud sin tristezas ni añoranza;

Vigor de fuerza y signo de esperanza;

Alegría y salud, paz y canciones.

Es juventud el Dios de mis amores

A mi alma madura triste y mansa.

Tú la colmas de gozo y de bonanza

En los tiempos de penas y dolores.

Sagrado Sacramento, eterna flor.

Juventud inmutable de mi esposo.

Fragancia de azucenas, buen olor;

Fuerza que al débil torna poderoso.

Trasformas los dolores en Tabor,

Las tinieblas en rayo luminoso.

José Mari Lorenzo y Amelibia

FEBRERO 2003

MADRUGAR

Deslízase un penacho de la aurora

Amanece otro día en solitario...

Mi alma se cobija en el Sagrario:

El hambre de Jesús ya me devora.

Mi ser entero con unción te añora.

Aunque en vida de cruces y calvario,

Tú eres mi refugio y mi santuario;

Tú quien angustias y tristezas dora.

De brumas y tinieblas surge el alma,

Como el día se alza de los oscuro.

La tristeza y angustia se hacen calma:

Olas son en espuma contra el muro.

Que todas las tormentas se desarman

En la caricia de tus brazos puros.

José Mª Lorenzo

ENERO 2000

 

CONVERSIÓN

Albor en el verano; sentimiento

De sangre hirviente y juventud de entrega.

Mi cuerpo entre tinieblas palpa y brega.

¡En tarde del estío tomo aliento!

Lejos por siempre los años de sediento

Caminante, con alma oscura y ciega:

Cristo en la Eucaristía se me entrega;

Refugio, compañía y alimento.

Solo en el templo, y trino de aves puras;

Luz encendida de sol y de sagrario,

Contemplo en paz eterna tu hermosura.

Mi alma ya es feliz en el santuario:

Contigo en compañía mi andadura,

De ti siempre seré fiel voluntario.

José Mª Lorenzo

JUNIO 2003

MONTE Y EUCARISTÍA

Siempre serás la vida de mi mida,

Siempre serás amor de mis amores.

Cantaré alabanzas y loores

En honor de Jesús Eucaristía.

Desde el monte te envío el alma mía,

La espesura me envuelve en tus fervores.

Grande eres en la tierra de pastores,

Inmenso en tu blancura,

Hostia escondida.

Montaña y Eucaristía me ilusionan:

En silencio adorarte siempre ansío.

Mi espíritu y sentidos se abandonan,

Donde Tú depositas el rocío.

Serenidad y gracia siempre donan

El mar de tu grandeza y poderío.

José María Lorenzo

MARZO 2000

PASCUA Y EUCARISTÍA

Hoy mi Pascua rezuma Eucaristía:

Jesús, triunfante y dueño de lo eterno,

Ha roto las cadenas del infierno

Y goza ya por siempre de la vida.

Quédase con nosotros noche y día.

Se entrega en comunión al hombre enfermo.

¡Medicina de amor! ¡Pan blanco y tierno!

¡Cristo resucitado, hecho comida!

Prorrumpa ya mi pecho en alabanzas

Y suene nuestra voz, pregón sonoro.

Pascua de Jesucristo.¡ Honor y danza!

Jesús Eucaristía, el Gran Tesoro,

En Sagrario de amor feliz descansa.

Que su gozo es vivir en almas de oro.

José María Lorenzo

JULIO 2000

TODA MI VIDA

En infancia, feliz, te conocí,

Cuando el alma es y virgen e inocente.

Y mi amor sigue en auge hasta el presente

Con pasión y locura y frenesí.

Sin merecerlo, Señor, te percibí

Bajo el vino y el pan dulce y clemente:

Tus ojos mansos intuyó mi mente,

¡Tras sombra amiga yo tus ojos vi!

Desde muy niño Tú me impresionabas,

Cuando la fe se muestra en evidencia.

En juventud después me enamorabas,

Cuando el tiempo es revuelto e inclemencia.

En madurez, por fin, me cautivabas.

¡Gracias doy por la paz de tu clemencia!

José María Lorenzo

SEPTIEMBRE 2003

POR EL CAMPO

Corría por los valles, peregrino,

Remansaba en los campos mi conciencia,

El trigo me infundía reverencia

Del sacramento del Amor Divino.

La iglesia está cerrada en mi camino,

La montaña, control de resistencia,

Y mis libros, reflejo de la ciencia,

Atraen mi alma entera y mi destino.

Dolor por la clausura de los templos,

Tristeza por sagrario abandonado:

¡Señor, que permaneces como ejemplo,

Danos un corazón enamorado!

Mira, que noche y día te contemplo:

¡Yo te adoro, Jesús, sacramentado!

José María Lorenzo

OCTUBRE 2003

 

¡AGUA DE VIDA!

Bajó Jesús a mi alma pecadora;

¡Mis ojos no te ven: te adoro y amo!

¡Tú eres para mí, luz y aire sano!

¡Tus manos siempre son perdonadoras!

Calma, Señor, mi sed devoradora;

Que sacie sólo en ti su amor humano.

De ahora y para siempre, los dos vamos

A repartir el agua salvadora.

El templo y tus altares, mi ilusión.

Allí, junto al sagrario está la fuente:

Su líquido deleita el corazón.

Brota pura la celestial corriente

De entrega, dinamismo y bendición.

¡Solaz, aliento, y vida permanente!

José Mª Lorenzo

NOVIEMBRE 2003

TEMPLOS

Te llaman el amor de los amores

Y aclaman tu grandeza y hermosura.

Los templos dignos son de tu figura,

Ascuas de resplandor, luz y fulgores.

Mas buscas corazones amadores;

No ansías sus riquezas: son basura.

¡Dadnos, oh buen Jesús, tu fe y cordura!

¡Concédenos vivir adoradores!

Templos vivos deseas y no encuentras,

Amor comprometido y extasiado.

Marta y María en uno tú concentras.

Tu siervo debe ser enamorado,

Pues dándote en manjar Tú me demuestras

Todo el amor de un Dios sacramentado.

José María Lorenzo

AGOSTO 2000

 

MIRANDO MI VIDA

¿Hasta cuándo mi vida perezosa?

Yo prometí, y ofrezco ante el sagrario

Ser, Señor, siempre fiel a tu ideario

Con decisión espléndida y gozosa.

Yo marchaba envuelto en nebulosa:

Feliz acompañado o solitario.

Y al barruntar caminos de calvario,

Me llené de temor, alma medrosa.

En madurez levanto ya mis ojos

Hacia el Altar y miro mi andadura.

Siempre en ti confié, no di despojos.

Mas no siempre ofrecí miel o agua pura.

Ante la hostia santa estoy de hinojos:

En mucho te fallé, infiel criatura.

José Mª Lorenzo Amelibia

ABRIL 2004

OTOÑO DE MI VIDA

Cuando el otoño de la vida llega

Y se tiñen las sienes de oro y plata.

La angustia temerosa asoma al alma:

Se acerca ya la hora de la siega.

Vivir siempre, Señor, en tu bodega:

Embriagado en amores y confianza;

Mi ser entero a tu sagrario se ata,

Y con el vino de tu paz lo riegas.

Antes gusté el acíbar de las hieles,

Mas ahora oigo tu voz y tu consuelo.

No deseo el regalo de las mieles,

Dame tu fuerza y del alma el celo:

Trabajo y sufrimientos son mis bienes,

Y después junto a ti siempre en el cielo.

José María Lorenzo

FEBRERO 2004

ASPIRO EUCARISTÍA

Serena siempre el alma hasta la muerte:

Es mansa arena, cuando el mar la besa.

La vida es de mi amado dulce presa;

Y en paz continua por mi grata suerte.

Mis ojos, desde niño, sí, lograron verte.

En pura Hostia de amor, tu gran promesa.

De joven entreguéme, ¡y no me pesa!

Y en madurez ansío poseerte.

A la orilla del mar sueño en amores

De añoranza eucarística y humana.

¡En el monte y sagrario mis fervores!

Ofrezco a Ti, Jesús, cada mañana

Mi vida en el afán de los albores:

Oblación generosa y paz cristiana.

José María Lorenzo Amelibia

MARZO 2004

LÁMPARA DEL SAGRARIO

Lámpara del Sagrario, inquieta y viva,

Corazón palpitante de amor puro;

Señal del Sacramento, hogar seguro,

Signo de sencillez a mi alma altiva.

Símbolo de amistad a quien, esquiva,

Esconde su pasión detrás del muro

En solitaria angustia y sin futuro.

Lámpara del Sagrario, ¡emotiva

Caricia de Jesús Sacramentado!

Anuncio de un amor eterno y fuerte:

Tú eres para el hombre enamorado

Estrella matutina, paz y suerte.

¡Quién pudiera, encendido y acallado,

Contemplar a Jesús hasta la muerte!

José María Lorenzo

DICIEMBRE 2000

 

EL PÁJARO SOLITARIO

Piaba un pajarillo solitario,

Exhausto junto a la cruz de la montaña;

Llegó en revoloteo fatigado,

Como queriendo abrazar el alba.

Mas ante una acción tan imposible,

Regresó a la espesura a refugiarse.

Mi alma es cual tierno pajarillo:

Con timidez escala trascendencia.

El calor de Eucaristía, gran refugio,

Donde ansía reposo el alma entera.

Subir, y más subir hacia la altura,

Y regresar a la escondida sombra

Del altar, refugio de almas santas,

Y al bregar cotidiano de la vida.

Que el alma, fiel pájaro solitario,

En el altar su nido edificara.

JOSÉ MARÍA LORENZO AMELIBIA

MAYO 2004

OFRECIMIENTO

Oh Jesús Sacramentado,

plenitud de nuestras almas:

en tiempo de lucha o calma

me entrego a ti con fervor.

Días de seca negrura,

momentos de luz y cielo,

soledad con amargura,

o esperanza con anhelo,

me ofrezco a tu paz y amor:

Tú acogerás mis desvelos.

José María Lorenzo

MARZO 2009

JUEVES SANTO

Amor y entrega fue tu Jueves Santo;

Misa primera aquella última cena;

Tu alma en la congoja y en gran pena

Y tu discurso del amor un canto.

Recuerdo y gratitud, ternura y llanto

Al gustar Eucaristía en hora buena.

Loco, insensato y corazón de hiena,

Si de la ingratitud no me levanto.

Contigo arrodillado en monumento

Las horas pasaré en adoración.

Contigo, Dios de amor, rey y portento,

Envuelto en paz serena y compasión.

Hostia inmolada, a ti yo me presento,

Clávame en tu cruz mi corazón.

José María Lorenzo

MARZO 2001

Agua y fuego

Tengo mi corazón fundido en ti;

Uniste en comunión al agua y fuego:

Apaga mi pasión con suave riego,

Extirpa mi locura y frenesí.

Gran tesoro de amor, te conocí;

Con decisión entera yo me entrego;

Ablanda mi dureza en limpio juego,

Para ello, oh agua dulce, me ofrecí.

Comunión: agua y fuego en elemento,

Blandura de durezas y rencores,

Eucaristía, oh singular portento,

Que apagas de pasiones los ardores.

Enciende nuestras almas de contento

Y riega nuestra vida en tus fervores.

José María Lorenzo

ABRIL 2001

 

BLANDO Y TIERNO PAN

¿Por qué nuestro alimento - Eucaristía

Con blanda y pura harina lo formaste?

¿Por qué Tú en pan y vino regalaste,

El Cuerpo y Sangre que nos dan la vida?

Haz, Señor, blanda y tierna el alma mía,

Que para serte fiel Tú la creaste.

Si Cuerpo en blando pan nos entregaste,

Tierna y suave será nuestra acogida.

Difícil la ternura a ras de suelo,

Mas tu amor nos empuja y nos levanta.

Blanda en sinceridad mi entrega y celo,

Como la fuerza suave de Hostia Santa.

Guiaremos las almas hacia el Cielo

En tu amistad que es tierna y nos encanta.

José Mª Lorenzo

MAYO 2001

GRAN BANQUETE

Adorad al Augusto Sacramento,

No de pan ni de vino su estructura;

Es Jesús, mismo Dios, genio y figura:

Quien se nos da en manjar como sustento.

Mas no surja la duda ni un momento:

Que es Cristo quien transforma el alma en pura,

Caricia de Dios mismo; que es albura

De nuestro Creador, hecho alimento.

Como el sol, padre bueno de las plantas,

Como aire que refresca y da la vida,

Tú nos nutres, Señor, y nos levantas

A ser como Tú mismo. Gran comida:

Nos transformas en Ti, en almas santas;

Con gran amor a todos nos convidas.

José María Lorenzo

SEPTIEMBRE 2004

 

BODAS DE ORO SACERDOTALES

MIS BODAS EUCARÍSTICAS

Manos ungidas las mías:

con ellas toqué yo a Dios.

Medio siglo: ¡Largo tiempo

sembrando a una los dos!

Camino arduo y oscuro;

senderos de piedra y sol.

Primavera en nubarrones,

madurez tersa y en flor.

Oasis de Eucaristía,

abrazo con el Señor.

Nunca eché atrás la mirada,

sacerdote eterno soy;

con juventud renovada

me acerco al altar de Dios.

Él probó mis años mozos,

Él me acoge con amor.

Cuando se acerca el otoño,

los frutos van en sazón:

Tú darás el incremento,

muy indigente soy yo.

Manos ungidas las mías:

con ellas toqué yo a Dios.

Medio siglo:

¡Poco tiempo para querernos los Dos!

José Mª Lorenzo

20 Julio 1958 - 2008

 

2.- PROCESIÓN DEL CORPUS

Corpus Christi: es uno de los tres jueves que relumbran más el sol. Día de incienso. Como de estreno universal. Pueblos y ciudades de nuestra geografía se preparan ya de víspera: mujeres y niños salen al campo y regresan con manojos de hierbabuena y con rosas, muchas rosas, para deshojar mañana en honor del Rey de los Cielos.

Cuando el sol penetra por el ventanal oeste del templo, el sacristán está desdoblando el palio bordado en oro. Unas señoras abrillantan los ciriales y la cruz procesional. Las hijas de María lustran el presbiterio. Un grupo de niños y ancianos aguardan en silencio su turno de confesión.

Los bronces la de iglesia madrugan en esta jornada y anuncian la fiesta en alegre repicar. Amanece más temprano. Hoy paseará Jesús con honor por las calles de pueblo. Por eso todos nos sentimos importantes.

En dos filas marchan los hombres cantando con voz recia al Amor de los Amores. En los balcones lucen adornos y colgaduras, homenaje de toda la familia a la Hostia Santa. Los que presencian el paso del Salvador doblan las rodillas en acto externo de adoración. Los niños de primera comunión dan escolta en guardia de honor a Jesús. En cada barrio se ha elevado un altar. Desde allí Cristo bendice al pueblo, envuelto en la policromía de pétalos de rosa, lanzados por manos inocentes.

Sigue la procesión con ritmo lento. Plantas aromáticas, símbolo místico del perfume de amor de nuestros corazones, son la alfombra natural en el paso del Señor. Hierre el sol con sus rayos la Sagrada Custodia. Llega luminosa y salvadora, corazón abierto a nuestra necesidad de cobijo. El incienso purifica el aire, tal vez enrarecido por palabras de odio y envidia. Interpretan los músicos bellas melodías eucarísticas. Hasta las aves pugnan por depositar sus trinos junto al Pan Sagrado, en lid de amor con el sonido de las campanas. Naturaleza y humanidad se suman al homenaje de Dios.

En algunas ciudades han pretendido arrinconar, dejándolo reducido a la mínima expresión, este signo externo de amor público a la Eucaristía, auténtica paradoja: mientras las gentes, hoy más que nunca, se lanzan a las calles a reivindicar sus derechos materiales, queríamos guardar para la intimidad de las sacristías las exigencias del espíritu, el amor de Dios.

Nosotros los que deseamos avanzar, saldremos a la plaza, dejaremos la excursión primaveral para momentos más oportunos. Nos sentimos responsable. Manifestaremos públicamente nuestra fe. Tomaremos parte activa en la procesión del Dios hecho hombre y alimento para bien de la humanidad.

José María Lorenzo Amelibia. Año 1982

 

CARTA ABIERTA AL OBISPO DE VITORIA SOBRE EL CORPUS

En diversas ocasiones hemos acudido de forma particular al obispo de Vitoria y al Presidente de la Adoración nocturna alavesa con el tema que hoy nos ocupa: el poco celo con que se promociona la principal manifestación religiosa del año, verdadera profesión de fe eucarística: la procesión del Corpus. Nada hemos conseguido.

Sólo de una manera tímida se avisó en alguna de las iglesias de Vitoria en 1996, el domingo anterior al Corpus, sobre la procesión del Santísimo Sacramento. Pero en los tablones de anuncios de las iglesias no aparecía la invitación para participar en la procesión, ni tampoco en los escaparates de las tiendas ni en la prensa.

Y este año 1996 tocamos fondo. Nunca ha asistido menos gente.

Los participantes lo han hecho porque conocían de años anteriores la hora y detalles de la celebración. La gente joven se podía contar con los dedos de la mano.

¿Por qué ocurre todo esto, Señor Obispo? No podía usted encargar de la organización a algún sacerdote que ame de verdad la Eucaristía? Porque creemos que organizar una procesión no consiste solamente en la instalación de una excelente megafonía por las calles del recorrido, ni en que haya unas personas colocando a los fieles por grupos. Monseñor Asurmendi, en este su segundo año de pastoreo por tierras alavesas esperamos que con tiempo organice esta primera manifestación religiosa de la Ciudad.

¡Triste cosa! se ha reducido la procesión a un recorrido de trescientos metros aproximadamente. Cuando todo el mundo "invade" la ciudad con sus reivindicaciones, dejamos al Santísimo Sacramento que lo acompañen un puñado de hombres y mujeres, llenos de fe y de años. Pensamos que el Señor obispo es quien debe animar y potenciar en esta labor.

Si creemos en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, lo debiéramos demostrar con las obras, no sólo con textos de concilios. Y el momento que se nos brinda es éste del Corpus.

Por amor a Jesucristo, por la fe que profesamos, Señor obispo: usted que es el líder religioso número uno de nuestra diócesis, haga algo eficaz para fomentar este amor a la Eucaristía. Algunos fieles de a pie ya acudimos y animamos a otros. Pero no tenemos ni la autoridad de usted ni su capacidad de convocatoria.

EL CORPUS Y VITORIA

El año pasado escribía estos párrafos con ocasión de la procesión del corpus de Vitoria:

Leí el otro día en una revista un artículo titulado "Preparando el Corpus". Se trataba de una carta abierta al Obispo de Vitoria. En ella sugería el articulista que se potenciara la procesión del Corpus; el Pueblo fiel lo estaba deseando. Y hablaba de pasquines en las iglesias, cartas a las escuelas y comunidades parroquiales, anuncios en la prensa, cuñas en la radio, etc.

Yo voy a misa todos los días y, la verdad, no he visto en la parroquia ningún anuncio de la procesión."

Este año ha sucedido lo mismo en Vitoria. Nada de nada de propaganda para la principal manifestación religiosa del año.

Pero gracias a Dios no ha ocurrido lo mismo en otros sitios. El Cardenal Suquía en Madrid ha celebrado la procesión con todo el esplendor de los antiguos años. Con el recorrido largo. Cristo se merece eso y mucho más. Abramos nuestras ciudades al amor de Jesús Eucaristía.

Yo pido a todos los obispos y sacerdotes que potencien el culto y entrega total no sólo a la Misa y Comunión, sino también a Cristo en el Sagrario: presencia permanente de El entre nosotros. Que abran las iglesias, donde Jesús nos aguarda. Y es que está sucediendo que, fuera de las horas estrictas, muchas iglesias se van cerrando en pueblos y ciudades.

Por favor ,sacerdotes y obispos: abridnos las iglesias,

potenciad la procesión del Corpus."VENID ADORADORES ADOREMOS A CRISTO REDENTOR!

AL SEÑOR OBISPO DE VITORIA: EL CORPUS

Hemos constatado que este año ha participado en la procesión del Corpus mucha menos gente que el pasado.

En ninguna de las parroquias observadas se avisó nada el domingo sobre la supresión de la fiesta del jueves y su traslado. En los tablones de anuncios de las iglesias no aparecía la invitación para participar en la procesión. Tampoco en el periódico local se ha insertado la nota de la magna manifestación eucarística.

Los asistentes lo han hecho porque conocían de años anteriores la hora y detalles de la celebración.

La gente joven se podía contar con los dedos de la mano.

¿Por qué ocurre todo esto, Señor Obispo? No podía usted encargar de la organización a algún sacerdote? Porque creemos que organizar una procesión no consiste solamente en la instalación de una excelente megafonía por las calles del recorrido, ni en que haya unas personas colocando a los fieles por grupos.

Ahora, que las manifestaciones por cualquier causa invaden nuestras calles, la manifestación de fe más importante del año está cayendo por culpa de la poca propaganda que de ella hace el clero de las diócesis. Pensamos que el Señor obispo es quien debe animar en esta labor.

Si creemos en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, lo

debiéramos demostrar con las obras, no sólo con textos de concilios. Y el momento que se nos brinda es éste del Corpus.

Por amor a Jesucristo, por la fe que profesamos, Señor obispo: usted que es el líder religioso número uno de nuestra diócesis, haga algo eficaz para fomentar este amor a la Eucaristía. Algunos fieles de a pie ya acudimos y animamos a otros. Pero no tenemos ni la autoridad de usted ni su capacidad de convocatoria.

3.- TEMPLOS SIEMPRE CERRADOS

Yo no vivo en pueblo y siempre veo las iglesias de mi barrio cerradas fuera de las horas de culto. No lo llego a entender. Dicen que en el centro de la ciudad hay algunas abiertas. Será verdad. Nací en un lugar pequeño y allí de continuo, durante todas las horas diurnas, nuestra parroquia estaba abierta. Los niños de las escuela visitábamos a Jesús, unas veces con nuestra maestra, otras veces, solos. Hacíamos vistas cortas pero con mucho fervor.

Desde que me casé resido en la ciudad. Y no resulta fácil visitar el Sagrario todos los días. Tienes que coincidir con las escasas horas que los templos están abiertos o marcharte al centro de la capital. Parece que existe excesivo miedo a los ladrones, y se recorta mucho la oportunidad de quienes quieren practicar la adoración al Señor.

El día de Viernes Santo pasado quise recorrer varios monumentos para hacer las estaciones y agradecer a j que se haya quedado con nosotros. Me llamó desagradablemente la atención encontrar cerradas las dos iglesias a las que pretendía entrar a las diez de la mañana. El día anterior habían tenido oficios de Jueves Santo. A la tercer, acerté. Numerosos fieles visitaban a Jesús.

Creo que si todos los cristianos practicantes tomáramos conciencia de la realidad de que Cristo está en la Eucaristía, avisaríamos a los sacerdotes que clausuran las puertas de los templos para que las abrieran. El amor a Jesús sacramentado no es una moda que ya pasó. Mi experiencia tanto de mi juventud, como de mi edad madura es clara: sin el amor vivo a Cristo, tanto en el aspecto de Misa y Comunión, como el de presencia real en el Sagrario, la vida me resultaría en muchas ocasiones desesperante. Creo que a otras muchas personas les sucederá lo mismo.

José María Lorenzo Amelibia 11 abril 1982

¿MIEDO A PROFANACIONES?

Hace varias semanas entraba yo en una parroquia céntrica de ciudad a las doce y cuarto a visitar a Jesús. Cinco minutos más tarde, el sacristán, provisto de enormes llaves, me invitaba a salir, porque procedía a cerrar la puerta. "Aquí nadie viene después de la Misa – me dijo –. Y yo pensaba: ¿dónde comenzará el círculo vicioso? ¿no vienen porque cierran o cierran porque no vienen".

Un día caluroso del pasado verano marchamos de excursión varios amigos. Intentamos entrar en dos parroquias de pueblo para visitar a Jesús. No pudimos. Templos que varios meses antes los vimos abiertos durante todo el día, ¡cerrados también los dos! ¿Qué está pasando? Porque al menos en este caso conocemos al párroco y sabemos que es de ley.

Existe miedo a profanaciones, robos, actos vandálicos. Y sin embargo, se quedó Jesús, aun conociendo tanto peligro de abandono e injurias.

El mal de cerrar la parroquias es grave. El peligro, claro: que poco a poco se vaya la presencia real de Jesús en la Eucaristía a un segundo o tercer plano. Cuando las iglesias de los pueblos permanecen cerradas varios años fuera de los momentos de culto, la inmediata solución es: ¿para qué guardar la Eucaristía en el templo? ¿Para los enfermos? Se puede transportar desde el lugar de residencia del sacerdote. Porque es inútil dejar un Sagrario sin uso. Lo quitarán. He aquí el peligro.

Durante cientos de años de Historia de los pueblos ha sido Jesús el centro vital de la feligresía. Ahora, por no molestarnos en buscar soluciones, las iglesias están cerradas en una gran mayoría, los Sagrarios abandonados... ¿Y no se les ocurre a los pastores de almas la frase de Jesús: "Señor, ¿a quién iremos? Tú solo tienes palabras de vida eterna".

Si tememos profanaciones, repartamos llaves de la iglesia a todos o a varios vecinos del pueblo, y que todos sepan dónde pedirlas. Organicemos en pueblos grandes y en ciudades turnos de vela con personas jubiladas, pues mientras hay alguien en la iglesia, nadie osa cometer atropellos. Contratemos una persona con sueldo durante ocho horas diarias, donde sea posible; creamos un puesto de trabajo y garantizamos la vigilancia de la Eucaristía. En Toledo he visto una iglesia casi siempre abierta y con un sacerdote dentro de ella de continuo. Allí está: con sus libros, con su fe, con su confesonario. Allí recibe. Tiene una pequeña estufa eléctrica para evitar el rigor del frío. Allí permanece y atiende a sus feligreses. Cuando tiene que salir a algo necesario, si encuentra a algún feligrés voluntario permanece la iglesia abierta. Emociona el detalle de fe y amor. "Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida". Hoy más que nunca necesitamos de su compañía.

José María Lorenzo Amelibia. Año 1984

VITORIA, 10 DE AGOSTO 1990

RVDA. M. SUPERIORA DE CONVENTO...

RVDA. MADRE AFFMA. EN CRISTO:

Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar. En la tarde del día 9 de agosto acudí a las puertas del convento por vd. regentado para visitar a Jesús, nuestro Dios y Hombre verdadero, presente en la Iglesia de ustedes y probablemente solemnemente expuesto.

Llamé al torno y la religiosa, con educación, me indicó que tenía orden de no permitir a nadie la entrada en el templo fuera de las horas de culto. Bajo ningún concepto me dejó visitar al Santísimo, a pesar de las razones que le aduje y que a vd. se las puede transmitir.

Y no culpo en modo alguno en la religiosa, ya que ella cumplía con su obediencia.

Grave es cerrar una iglesia a cal y canto fuera de las horas de culto, máxime un templo que por vocación de sus moradoras está destinado a la adoración de la eucaristía en forma solemne. Más grave aún no permitir la entrada a quien devotamente expresa su deseo de visitar a Jesús-Hostia de amor. Gravísimo ya, después de razonarlo insistir en la negativa. Y repito que no culpo en la buena religiosa que me atendió a través del torno.

Vds.,adoradoras, almas eucarísticas, comprenderán que no se pueden cerrar las puertas al amor de quien se entregó por nosotros por Amor. El se quedó por todos. No sólo por unos pocos. ¿No cree que aun sin pretenderlo conscientemente están practicando el egoísmo espiritual? ¿No será éste el peor de los egoísmos?

Sí. Habrá riesgos en tener los templos abiertos. Pero tengan en cuenta que el peligro no es tan grande estando ustedes presentes, como lo están.

Sé que ha habido abusos en algunas iglesias: gamberradas y robos. Pero pienso que se puede eso solucionar con sencillos sistemas de alarma, u organizando turnos de vela entre personas amantes de la Eucaristía. ( En este caso concreto ustedes mismas hacen los turnos de vela) Cualquier cosa antes de cerrar una Iglesia, un lugar de recogimiento y oración para adorar a Jesús, verdadero Dios y hombre.

Hace unos años no teníamos problema quienes deseábamos como Santa Micaela del Santísimo Sacramento ir al Sagrario a hablar con Cristo. La visita a Jesús era un imperativo de nuestra fe. Hemos de volver a aquello. "Es mi vida y mi alimento el Santísimo Sacramento", decía la Santa. Creo que el mundo cambiaría a mejor, si nos dedicáramos más a la contemplación. Ir del amor a Jesús al amor a nuestros hermanos.

Quisiera que hubiera muchas almas enamoradas de la eucaristía como Santa María Micaela, como el P. Nieto, como Mons. González, el obispo de los sagrarios abandonados.

Con dolor veo miles y miles de sagrarios solitarios que sólo se abren una vez a la semana, en la misa del domingo. Así va nuestra nación como va. Cada vez menos almas orantes, cada vez menos amor a Jesús Eucaristía. Ya no vemos a casi ningún sacerdote orar en su presbiterio. ¿Cómo se va a solucionar la falta de fe en que va cayendo gran parte de nuestro pueblo?

En el caso concreto de ustedes no teman. Como están presentes en el templo el peligro es menor. Y si tuvieran que sufrir algún susto, siempre pueden acudir a la autoridad. Pero a fin de cuentas, ¿qué importa sufrir por amor de El que se entregó por nosotros? El Padre Foucauld murió asesinado mientras hacía su oración delante de Jesús expuesto en la custodia. Rodó por el suelo con él el Santísimo Sacramento. ¿Puede haber muerte más hermosa?

Muchos argumentos para tener las iglesias abiertas. Muchos modos

de protegerlas de ladrones. Pero me basta uno sólo: El está ahí. El es el Amor. No podemos cerrar las puertas al Amor.

Escribí a todos los obispos de España en este sentido hace dos o tres años. Recibí quince cartas de ellos preocupados por el problema. Seguimos igual o peor...

Espero que en lo que esté de su parte procurará atender esta carta. Vamos a trabajar las almas enamoradas de Jesús para ir dando solución a este problema. Vamos a hacerlo.

Un saludo cordial delante de Jesucristo nuestro amor.

  COMO LA PARROQUIA DE L'ESCALA DEBIERAN SER TODAS

Es la parroquia de L'Escala una Iglesia abierta durante todo el día. Me llamó la atención la Capilla del Sagrario. El Altar, en forma de barco. Inspiraba devoción y recogimiento aquel lugar. Hice durante mi estancia en el pueblo varias visitas al Santísimo. Siempre había gente. Buena cosa es tener las Iglesias abiertas. Hace unos años esto era normal, pero, por desgracia, cada vez está resultando más raro.

Me parece que es cuestión de que los sacerdotes de las parroquias se organicen. Y sobre todo que vivan la fe que nos enseña la Iglesia y nos recuerda el nuevo Catecismo. Siempre me he preguntado la causa por la que se cierran los templos. Ciertamente

existe hoy más salvajismo e increencia que antaño. Pero mucho me temo que la causa principal de la clausura de las Iglesias radique en la falta de oración de muchos rectores de Iglesia, o lo que es peor en la tibieza y fe apagada de ellos.

4.- CAMPAÑA EUCARÍSTICA

Santa Micaela del Santísimo Sacramento es un alma enamorada de la Eucaristía. A su ejemplo debo mi primera conversión. Ella buscaba su luz y su consejo a los pies del Sagrario; no le satisfacían las horas diurnas que pasaba junto a Jesús y quitaba para ello horas al sueño. A El exponía todos sus problemas para la fundación de su obra de reeducación de la juventud. Le llamaba a Jesús su "quitapesares" su "pasión dominante".

Así vivió esta santa mujer entregada a la oración y a la caridad. Para todo sacaba tiempo. Mártir del amor al prójimo murió, contagiada por la epidemia de cólera.

Cuando veo santos de esta talla y cómo ahora se cierran las

Iglesias a la adoración eucarística...

Yo quisiera sembrar por todos los medios el amor y la devoción a Jesucristo Eucaristía.

A veces echamos la culpa a los curas que CAMPAÑA EUCARÍSTICA

Santa Micaela del Santísimo Sacramento es un alma enamorada de la Eucaristía. A su ejemplo debo mi primera conversión. Ella buscaba su luz y su consejo a los pies del Sagrario; no le satisfacían las horas diurnas que pasaba junto a Jesús y quitaba para ello horas al sueño. A El exponía todos sus problemas para la fundación de su obra de reeducación de la juventud. Le llamaba a Jesús su "quitapesares" su "pasión dominante".

Así vivió esta santa mujer entregada a la oración y a la caridad. Para todo sacaba tiempo. Mártir del amor al prójimo murió, contagiada por la epidemia de cólera.

Cuando veo santos de esta talla y cómo ahora se cierran las

Iglesias a la adoración eucarística...

Yo quisiera sembrar por todos los medios el amor y la devoción a Jesucristo Eucaristía.

A veces echamos la culpa a los curas que cierran las iglesias; pero ¿no tenemos todos los demás también nuestra culpa por no pedir y exigir que abran los templos?

Yo quisiera desde estas líneas pedir a todos los sacerdotes que abran durante el día en pueblos y ciudades los templos y parroquias; que fomenten la entrega a Jesucristo del Sagrario; que ellos la practiquen. Poco a poco el mundo será mejor.

Me he enterado de que en Cataluña hay un movimiento en este sentido. Ya me gustaría que ellos mismos mandaran a esta revista una nota para explicarnos y hacer una campaña común...

J.M.L.

cierran las iglesias; pero ¿no tenemos todos los demás también nuestra culpa por no pedir y exigir que abran los templos?

Yo quisiera desde estas líneas pedir a todos los sacerdotes que abran durante el día en pueblos y ciudades los templos y parroquias; que fomenten la entrega a Jesucristo del Sagrario; que ellos la practiquen. Poco a poco el mundo será mejor.

Me he enterado de que en Cataluña hay un movimiento en este sentido. Ya me gustaría que ellos mismos mandaran a esta revista una nota para explicarnos y hacer una campaña común...

J.M.L.