ASPIRO EUCARISTIA

Serena siempre el alma hasta la muerte:

Es mansa arena, cuando el mar la besa.

La vida es de mi amado dulce presa;

Y en paz continua por mi grata suerte.

Mis ojos, desde niño, sí, lograron verte.

En pura Hostia de amor, tu gran promesa.

De joven entreguéme, ¡y no me pesa!

Y en madurez ansío poseerte.

A la orilla del mar sueño en amores

De añoranza eucarística y humana.

¡En el monte y sagrario mis fervores!

Ofrezco a Ti, Jesús, cada mañana

Mi vida en el afán de los albores:

Oblación generosa y paz cristiana.

José María Lorenzo Amelibia

Mayo 2012