ES POSIBLE QUE NO NOS MATEN...
Ir detrás de Jesús..., no es lo mismo que seguirle...
El seguimiento sólo se entiende desde la profunda
experiencia personal de amar y ser amado...
Cuando Jesús nos dice: "Sígueme"..., su
invitación está tan cargada de su amor..., de un amor
tan radical..., que no cabe reducirla a determinados
momentos..., o a tales aspectos de nuestra vida...
Seguir a Jesús..., no es una aventura intelectual..., la
adhesión a una ideología interesante..., o a un estilo
de vida pintoresco..., mucho menos un seguro de vida...,
o una bendición a nuestros planes..., o alimento de
nuestras vanidades...
Tal vez convenga recordar..., una vez más..., que amar
no es cuestión de sentimiento..., que nadie ha dicho
nunca que el camino sea fácil..., que ser cristiano
supone un riesgo..., que en el camino cristiano siempre
está la cruz..., esa cruz que cada uno hemos de cargar...,
y que..., siempre..., nos resulta tan desconcertante...,
escandalosa..., aparentemente esteril..., e insoportable...
Seguir a Jesús..., exige caminar ligeros de equipaje...,
liberarse de toda atadura y dependencia..., porque...,
seguir a Jesús..., exige de nosotros la entrega de todo
nuestro ser..., una entrega total..., sincera..., sin
reservas..., sin componendas..., sin condiciones...
Mateo nos habla de cosas concretas y reales..., nos habla
del amor a una persona..., papá..., mamá..., hijos...
Seguir a Jesús..., es ser capaz de ir más allá de este
amor... Sólo Dios puede exigir tanto...
Seguir a Jesús..., pues..., es apostar la vida por El...,
salir hacia otra tierra..., impredecible..., una vez más...,
y quemar nuestras naves..., sin volver la vista atrás...,
dar la vida por la causa del evangelio...
Porque..., es posible que no nos maten nunca..., en el
sentido literal de la palabra..., ¿verdad?..., pero...,
es seguro que tendremos que vivir pequeñas-grandes
muertes..., cada día..., sin alharacas..., y sin brillo...,
si somos cristianos..., si somos seguidores de Jesús...
Tal vez..., entonces..., convenga recordar también la
voz de Jesús que nos dice: "lo que para vosotros no
es posible..., para Dios..., si"...
Y también..., una vez más..., reafirmar con alegría...,
incluso ante esas páginas duras del Evangelio..., si tu
quieres..., Señor..., seguiré siendo tu "aguador"...