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¡Algunos dicen que
han visto a Dios andando por las calles... ¡Sí..., ayer...,
a Jesús..., a Dios!
Yo, al principio, pensé que era una broma..., pero no...,
dicen que le han visto..., y tenía unos ojos grandes...,
inmensos como el cielo..., que parecían buscar..., que
buscaban inquietos "no se qué"...
Dicen que le han visto buscar entre la gente que entraba
y salía de los grandes almacenes o a las puertas de los
cines y en los kioscos de periódicos o en los puestos de
la Plaza Mayor...
Y no decía nada..., sólo miraba...
Algunos cuentan que a la puerta de la Iglesia miraba
fijamente a los ojos de todos los que entraban... Otros
dicen que, ya tarde, le vieron cansado, sentado en un
banco del parque... Y hacía frío... Había sol, pero
hacía frío...
Mucha gente pasaba..., pero algunos se paraban un momento
y, sin mirar mucho..., como con vergüenza..., le dejaban
unas monedas a sus pies... Y lo curioso es que El no las
quería... El no pedía nada... Y la gente se quedaba
perpleja e insistía y se iban murmurando entre ellos...
Dicen que "te miraba de una manera difícil de
olvidar"..., "como nadie"..., "una
mirada que se te colaba por los ojos y te llegaba hasta
el corazón"...
Y..., poco a poco..., fue llegando más gente..., y le
traían más cosas... Un abrigo en buen uso..., unos
guantes casi nuevos... "¿Quieres alguna cosa?"...,
decían..., "¿un poquito de turrón? ¿Te gusta el
turrón?"
Y El les miraba con sus ojos inmensos como el cielo...
"¡Niño..., vete a ver la tele! ¡Habría que hacer
lumbre! ¿A alguno de ustedes no les sobra algún colchón?
¡No va a dormir en el suelo el pobrecito, con el frío
que hace!... ¡Mujer, llévate a los niños de aquí!...
Pero..., ¿qué es lo que quieres? ¡Dínos algo!... ¿Necesitas
dinero? ¡¡Deberíamos llevarle a la Parroquia que es su
sitio!! ¿Quieres que te llevemos a la Iglesia?"
Algunos dicen que le vieron llorar..., o quizá le
lloraban los ojos por el frío...
Yo, al principio, pensé que era una broma..., pero no...,
dicen que han visto llorar a Dios por nuestras calles...
Y la gente se fue muy preocupada..., cada uno a su casa...
Y, poco a poco..., se fueron apagando las luces de
nuestra gran ciudad...
Dícen que, por la noche, Jesús seguía buscando...
Y que sigue buscando cada día...
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