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La Santísima
Trinidad (1999, Ciclo A) |
¡EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA!...
| La Iglesia
española celebra hoy la jornada "pro
Orantibus"... ¡Vaya palabreja! ¿Verdad?
¡Estos latines!... Bueno..., pues..., de lo que se trata es de que, hoy..., especialmente..., y siempre..., tengamos presentes a tantos hombres y mujeres..., que desde el silencio..., la oración..., el trabajo..., en comunión fraterna..., a la escucha de la Palabra de Dios..., dedican toda su vida y actividad a la búsqueda y contemplación de Dios... Quienes son llamados a esta forma de vida..., son reconocidos en la Iglesia como uno de sus tesoros más valiosos... Eligieron "la mejor parte" (Lucas 10, 41)... En efecto..., ellas y ellos ofrecen a Dios un admirable sacrificio de alabanza..., y produciendo frutos abundantísimos de santidad..., son un honor y un ejemplo para el Pueblo de Dios que acrecientan con misteriosa fecundidad... Por eso a pesar de la urgente necesidad de apostolado activo..., conservan siempre un lugar preeminente en el Cuerpo Místico de Cristo... ¡Cuánto debe la historia de la espiritualidad a santas como Teresa de Jesús..., o Catalina de Siena..., las dos primeras mujeres honradas con el título de Doctoras de la Iglesia..., y a tantas otras místicas y místicos..., que han sabido sondear el misterio de Dios y descubrir su presencia en la vida! Por eso los contemplativos están en el corazón mismo de la Iglesia... Aún más..., los monjes y monjas de clausura recuerdan a nuestro mundo..., muchas veces centrado en lo material..., la prioridad de Dios sobre todas las cosas..., y anuncian..., de una manera gráfica y llamativa..., que el Reino de Dios ya comienza a despuntar... Ellos y ellas mantienen una misteriosa comunión con todos los que trabajan para que la Humanidad llegue a ser lo que Dios quiere... Por lo mismo..., su apostolado primordial y fundamental consiste en su misma vida contemplativa..., porque ese es..., según los designios de Dios..., su modo típico de ser Iglesia..., de vivir en la Iglesia..., de realizar la comunión con la Iglesia..., de cumplir su misión dentro de la Iglesia... Bueno..., pues..., hoy..., y cada día..., nos toca a nosotros dar gracias a Dios por nuestros hermanos y hermanas contemplativas..., aprender de su testimonio..., y orar también para que sean fieles a su vocación... En el corazón de la Iglesia... |
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