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Partiendo de la nada, hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria - Groucho Marx
El IPSC español ha recorrido un largo camino cuesta abajo desde su fundación. Ahora, con un brillante futuro a nuestras espaldas, es hora de desvelar el papel desempeñado por nuestro club en el actual estado de cosas.
Retrocedamos varios años:
Era de noche y, sin embargo, llovía.
Corría el año 1995, y los clubs españoles de tiro se dedicaban exclusivamente a defender los intereses de los tiradores de precisión. Al mismo tiempo, miraban con desconfianza a una nueva raza de pistoleros que practicaban de forma semiclandestina una nueva modalidad de tiro práctico, el IPSC. Y un grupo de indocumentados decidimos que el momento de fundar un club de tiro dedicado exclusivamente al IPSC había llegado: Teníamos que demostrar que los tiradores de IPSC éramos seres despreciables, indignos de confianza, glotones, bebedores, mujeriegos (u hombreriegas), mal afeitados y, en líneas generales, lo que las mamás llaman un mal partido.
Y, además, nos reíamos hasta de nuestra sombra.
En ese sano espíritu, en 1995 se acordó la fundación, a caballo entre Barcelona y Vitoria, del IPSC Gasteiz, con la sana intención de demostrar que los tiradores de precisión tenían razón al desconfiar de nuestros turbios propósitos.
A finales de 1995, en un bar del Pantano de Ullibarri-Gamboa tuvo lugar (borrachos perdidos) el acuerdo fundacional del IPSC Gasteiz (1ª Asamblea), acuerdo que se concretó al día siguiente (con una resaca de espanto) con la firma del acta fundacional en una casa de putas del casco antiguo de Vitoria. Desafortunadamente, ciertas diferencias personales entre sus miembros llevaron a la disolución del Club en los primeros días de 1996 (para que luego hablen de los acuerdos a largo plazo).
Visto el percal, se tomó la decisión de refundar el Club en Barcelona. Para la constitución de la 2ª Asamblea, se bajó aún más el listón y se aceptó en el seno del Club a informáticos, abogados, policías, economistas y otras gentes de mal vivir. La reunión fundacional tuvo lugar en el restaurante Monchos de Barcelona donde, cianóticos perdidos después de una opípara cena, logramos que firmasen cualquier cosa (dos de ellos, el mantel). Una vez conseguidas las firmas, empezó el calvario burocrático que en España conlleva la legalización de cualquier asociación, trámites que se prolongaron hasta Octubre de 1999, fecha en la cual el IPSC Gasteiz (2ª Asamblea) quedó inscrito con el número 10.508 en el registro de Entidades Deportivas de la Generalitat de Catalunya.
En la actualidad, el IPSC Gasteiz está constituido como Entidad Deportiva sin ánimo de lucro (bueno, en realidad es sin posibilidad de lucro), cuyo patrimonio consta de dos mil vainas del 9 Largo, ochocientas del 9 Parabellum, un bolígrafo bicolor y un bote (mediado) de bicarbonato.
Días de gloria nos aguardan. Sentados.