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RECUERDOS DE UNA
VIDA
Autor: Roberto Di
Nóbile Terré
El más
grande empresario teatral en Rosario, LUIGI CARPENTIERO
Estos
pocos apuntes biográficos y anécdotas sobre Luigi Carpentiero,
los voy a comenzar reflejando el inicio del libro de Strakosch y Schurmann
"L'impresario in angustie", editado por Bompiani, el año 1940. Dicen en
su primera página: "Al empresario florentino Alessandro Lanari -
famoso no solo en Toscana, entre el 1800 y 1860 - le fue atribuída esta
frase, "Soy, después de Dios, el primer empresario". Lo recuerda un
periodista de buen humor, Jarro, y será mejor dejarle la total
responsabilidad del acercamiento irreverente y además, de la innegable
argucia. Nos queda por ver si otro empresario, el Barbaja por ejemplo, se
hubiera acontentado con el segundo puesto".
Esta
anécdota puede aparentar lo que eran los empresarios del siglo pasado,
quizás si o quizás no, pero estos señores citados
anteriormente continúan diciendo, "porque es un hecho que a un cierto
punto, en la edad mítica del melodramma, entre tronos de cartón y
diademas de vidrio y de estaño, además de los tronos estrellados
de las divinidades cantantes, aparece el empresario y se establece solidamente
entre bastidores y la platea, patrón, déspota y rey de
reyes".
No voy
a hacer un estudio comparativo sobre los empresarios del siglo pasado y los de
éste, solamente recordaré en el artículo lo concerniente a
Luigi Carpentiero radicado en Rosario, Argentina, en su juventud. Sus luchas,
aventuras, fracasos, triunfos, adversidades, libradas en los conjuntos de las
más antagónicas personas, y extractadas de la
autobiografía (inédita) basada en sus memorias. Tuve la fortuna
de que mi pedido de ayuda a decenas de personas a las que me dirigí en
la ciudad de Rosario, fuera contestado por uno de ellos, el señor
Martín Munuce, sobrino nieto del empresario y de que entre todo el
material enviado, este señor incluyera las memorias inéditas de
su pariente. Que bonito es encontrar gente así, dispuesta a preservar la
memoria de alguien que detrás de su paso por esta vida llena de
aventuras, recuerdos, experiencias y trabajo, dejó algo muy importante,
ejemplos de valor y de inteligencia creando empresas que le permitieron vivir y
dar de vivir a mucha gente en Rosario y sobre todo, que eso haya quedado
plasmado por escrito.
Aparte
de que estamos en plena efervescencia de memorias, considero que Carpentiero
también tiene derecho a escribir las suyas, a dejarnos en un libro su
pasado. Estas no se distinguen precisamente por ser literarias, sino más
bien psicológicas. Carpentiero nos ofrece un verdadero acopio de amenos
episodios, yo diría documentos históricos, trayéndolos a
su presente con suma habilidad. Decía Oscar Wilde que "Sólo
por el pasado era posible juzgar a las personas", y Molière
dejó escrito que "Todos los hombres se parecen por sus palabras,
sólo sus obras evidencian que no son iguales". No viene aquí
al caso hablar de su estilo, toda vez que su autor no tiene pretensiones
profesionales. Yo respetaré su forma de ser, de escribir, sus
anécdotas y dejaremos para otra ocasión sus intimidades,
relaciones y gustos, algunos relatados con tanta sinceridad y crudeza, que como
pertenecen a la vida privada de cada persona, lo dejaremos con todo su misterio
y realismo dentro del tintero
Nació en Santangelo d'alife, Nápoles, el 12 de Junio de 1867. Su
padre Antonio, napolitano igual que su madre, pertenecía a la noble
familia de los Marqueses de Targiani. Falleció nonagenario, habiendo
sido durante 50 años administrador general de los Príncipes de
Gerace. Su madre doña Vicenta Pisacane nació en el mismo pueblo,
de familia acaudalada. Incluso su familia tuvo varios héroes y en la
ciudad de Salerno existe un monumento a los patriotas que dice , "Alla
memoria dei fratelli Pisacane, eroi dell'independenza italiana, martiri del
furore borbónico".
Sus
primeros años demostraban ya su ímpetu conquistador, su
carácter, su decisión, su audacia y su intrepidez. Su primera
maestra - nos dice Carpentiero - fue doña María Magdalena, una
santa señora, que cuidaba en su casa a unas cuantas criaturas. A los
pocos meses de estar allí, la maestra pidió a su madre que lo
retirara de la escuela porque molestaba a las nenitas..... Sólo
tenía 6 años.
Pasados
un par de años y después de muchas diabluras, su padre decide
ingresar a él y a su hermano Nicolás, compañero de
travesuras, pupilos en el Seminario Diocesano. "Tres largos años
estuvimos vestidos de curitas - nos dice Carpentiero - al final de los cuales
mi hermano entró en el Colegio Militar siendo compañero de clase
del que fuera luego Rey de Italia, Victorio Emanuel III, mientras que yo
después de cuatro años conseguí el bachillerato.. No
obstante los estudios, su carácter cambió poco, pués con
sus 16 años, vuelve su padre a ponerlo pupilo en el Colegio
Martinelli.
Año 1887, 20 años cumplidos. Toma una de las mayores decisiones
de su vida. Se embarca rumbo a la Argentina a la que llega el día 4 de
Enero del siguiente año. Los problemas de los inmigrantes no lo eximen a
Luigi, comienzan ahora con el idioma, y el trabajo. Su preparación, sus
ganas de trabajar y su viveza le abren las puertas de su primer empleo, una
constructora en la que permanece seis meses por quiebra de la misma. Su
imaginación le hace emprender una serie de negocios que le reportan
buenos beneficios, una agencia de lotería, alquiler de pianos, como
así también de bicicletas, compra y venta de terrenos e
iniciación del mercado filatélico. Momentos oportunos sabidos
aprovechar para una subsistencia en tierra extraña y con un idioma
aprendido a fuerza de palos, hasta que en el año 1898 se le presenta la
primera oportunidad de convertirse en empresario teatral.
Considero oportuno incluir una parte de sus memorias, confesiones sinceras y
recuerdos que dedica exclusivamente a los empresarios. "En 40 años de
vida teatral no he visto morir a ningún empresario rico. Todos hemos
manejado mucho dinero, todos hemos hecho grandes negocios y todos hemos tenido
grandes ganancias , pero también todos hemos visto esfumarse esas
ganacias con la misma facilidad con que han venido. Nombres como Ciacchi, Da
Rosa, Mocchi, Bernabei, Crodara, Rey, Lozada, Antonio Rivas (suicidado),
Higinio Sierra (suicidado), Cairo, Quiroga, Antonio González y uno de
los más legendarios en Centroamérica Rafael Bracale, el gran
empresario Paradossi que en Italia tenía 54 teatros, a su muerte
dejó gran cantidad de pagarés, el doctor Muscio que decían
era poseedor de una fortuna de más de dos millones y que en estos
últimos años ha querido monopolizar el movimiento teatral de
Buenos Aires, acaban de decirme que ha sido inhibido y que de los muchos
teatros que tenía, solamente le ha quedado la empresa del teatro La
Comedia de Buenos Aires. El doctor Susini que tuvo la empresa del teatro
Odeón, Don Fernando Díaz de Mendoza que tuvo que ceder su
soberbio teatro Cervantes al banco en pago de deudas, Salvati, que
plantó varias veces a las compañías, todos han quedado en
la indigencia. Yo mismo que durante 30 años nunca he cerrado con
déficit mis balances teatrales, me retiré sin fortuna, aunque
afortunadamente sin deudas. Es que en los negocios teatrales cuando se gana, se
gana diez y cuando se pierde, se pierde cien. A más las rumbosidades de
la vida teatral, necesitan mucho dinero y las ocasiones de gastarlo son
infinitas......."
También Gino Monaldi, en su libro "Impresari Celebri del Secolo XIX",
editado en 1918, nos hace saber que, "En mi larga vida de teatro y en el
contínuo contacto con lo que forma su familia, hay un solo ser que
siempre me ha resultado inexplicable, el Empresario. Entiendo al jugador, al
domasdor de bestias feroces, al aviador, al corsario, al hombre volante del
circo y otras profesiones más o menos audaces y peligrosas, pero lo
repito no he comprendido jamás al Empresario. No me siento en grado de
asegurarlo, pero así más o menos puedo recordar un centenar de
empresarios conocidos por mi en mis cincuenta años de vida teatral. Pues
bien, recuerdo solo dos o tres que hayan conseguido salir a flote con una
cantidad suficiente para una existencia tranquila y cómoda. Todos los
otros o se arruinaron totalmente o terminaron siendo porteros, empleados, o
quizás en los mismos teatros donde antes eran personajes, o murieron en
la brecha dejando a sus herederos un patrimonio de pagarás para pagar, o
se encuentran en medio de tribulaciones infinitas de su maldito
trabajo".
De las
centenares de anécdotas detalladas en sus memorias (inéditas),
solo puedo transcribir unas pocas para este artículo, ya que la
totalidad de las mismas podrían ocupar sobradamente un libro.
"Jules Massenet. Autor de óperas como "Manón", "Werther",
"Herodiade","Don Quichotte", "La Navarraise". Viene a Rosario el gran
músico francés. Dará un concierto en el teatro
Colón. No le gusta el piano del teatro. Solicito el lindo piano de
concierto de l colegio de la calle Entre ríos frente a la plaza Santa
Rosa. La directora Srta. Ereñú me lo concede, por tanto honor.
Massenet quiere probarlo, aviso a la directora. Grandes y apresurados
preparativos en el colegio para recibir dignamente al gran maestro. Llegamos al
colegio y Massenet contrariado al ver a todos los alunmos alineados a la
entrada para recibirlo, va derecho al salón, toca apenas unas notas, da
su conformidad por el piano y se retira enseguida sin saludar a nadie. Estupor
e indignación de la directora, de las maestras y de los
alunmos.
¡Gentilesse Francaise!"
"Hariclea D'Arclee. Soprano nacida en Bucarest, Rumania, debutando en
París en 1890 con la ópera Fausto de Gounod. Año 1906 en
el teatro Colón de Rosario. Temporada lírica oficial.
Función de gala. La D'Arclee soprano que cantó en Rosario en 1906
y 1909, en el primero de los años representó, "Manón",
"Fausto", "Iris", "Tosca", "Traviata" y "Romeo e Giulietta". Cuando está
por comenzar el 4º acto de esta última ópera, se encuentra
en el centro del escenario y envuelta en un cándido sudario la D'Arclee
extendida sobre el túmulo. Me hace seña (estoy entre bastidores)
para que vaya a arreglarle los pliegues de la túnica. En el momento que
llego al catafalco, el director de orquesta ignorando mi presencia en el
escenario, da la señal de empezar el acto. Simultaneamente suena el
timbre y comienza a levantarse el telón. Imposible volver entre
bastidores. Solo me queda agacharme detrás del catafalco y quedarme
allí escondido en esa ridícula posición durante todo el
acto. La D'Arclee, el tenor Carlo Dani y los demás artistas casi no
pueden cantar de la risa. Hasta el bombero entre bastidores se ve que goza a lo
grande. ¡Son los apuros de un empresario! La D'Arclee fue una de las
sopranos más cotizadas de su época. Maravillosa voz, una escuela
de canto perfecta y una virtuosidad escénica maravillosa. Una verdadera
señora de la escena. Cuando vino a Rosario ganaba 3.000 dólares
por función. En el año 1925 la encontré en Milán ya
vieja y en la máxima miseria. Daba lástima verla."
"Pietro Mascagni. Autor de óperas como "Cavalleria
Rusticana", "L'amico Fritz", "Iris", "Isabeau", "Le maschere", "Lodoletta". La
primera vez que vino a Rosario era tanta la espectativa, que más de 5000
personas acudieron a la estación de ferrocarril a su llegada. El maestro
Mascagni venía impresionado, porque pocos meses antes a su llegada a
Viena, se había derrumbado una tribuna llena de gente con muertos y
heridos, así que cuando se dió cuenta de la aglomeración
que lo esperaba, no quiso bajar del tren y tuvimos que hacerlo salir por una
portezuela de la confitería, cuando el público lo
reconoció y quiso arrimársele, comenzó a gritar y a
insolentarse con los más próximos. Desde el coche se metió
en un tranvía que estaba al lado y solo así pudo alejarse. El
público que ignoraba la causa de tal desconsideración, lo
tomó como un acto ofensivo. Luego corrió el rumor de que en la
representación de la noche habría manifestaciones hostiles.
El
teatro a rebosar como nunca, en cuanto el maestro apareció al frente de
la orquesta, empezaron los silbidos impresionantes que impidieron la
iniciación del espectáculo. El empresario Walter Mocchi y yo que
estábamos de pié al fondo de la platea trepidábamos por
miedo a que el maestro abandonara la orquesta, pero no fue así. Inmovil
con los brazos cruzados, Mascagni esperó 5 minutos y al disminuir los
silbidos, dió a la orquesta la señal de empezar. Diez minutos
después cuando terminó el Himno al Sol de la ópera "Iris"
que se representaba esa noche, fue tal el estruendoso y formidable aplauso en
que prorrumpió el público de pié y delirante de
entusiasmo, que el mismo maestro declaró luego que había sido uno
de los homenajes más conmovedor que él había recibido en
su larga carrera."
Luisa Tetrazzini. Fue una de las más grandes "divas de
la lírica mundial. Relato aquí una de las tantas, mejor dicho,
muchas anécdotas sobre esta soprano, extractada de las memorias del
empresario Luigi Carpentiero. En el segundo volúmen de LA LIRICA EN
ROSARIO (1885-1910), también aparece otra de las muchas y jugosas
peripecias acaecidas a esta artista en Argentina.
"Se
presentó en Rosario en las temporadas de 1892/93/94/95/98 y 1907. En
todos estos años representó las siguientes óperas y
operetas: "le donne curiose", "La figlia del Regimento", "Fra Diavolo",
"Crispino e la comare", "Gioconda","Sonnambula", Lucia di Lammermour",
"Barbiere di Siviglia", "Linda de Chamounix", "Dinorah", "Rigoletto",
"Traviata". La primera vez que vino a Rosario lo hizo con la
Compañía de Operetas, de Rafaele Tomba. Tenía apenas 20
años y ya era la amante del barítono Pietro Cesari, al cual
debió mucho de su gloriosa carrera artística, porque Cesari le
hizo estudiar canto y la guió con su gran experiencia artística.
Era una mujercita deliciosa, bonitilla, simpática, una verdadera
figurita de biscuit. Tenía una voz divina, un timbre tan dulce que
llegaba al corazón, emocionaba. Nunca olvidaré su romanza
¡Convien partir! de "La figlia del Regimiento", y su
interpretación del papel de Micaela en la ópera"Carmen",
hacía venir las lágrimas.
Una vez
la Tetrazzini me manifestó el deseo de tener un traje de hombre hecho a
medida. El sastre don Manuel Cansino le hizo un trajecito azul. Una monada tan
linda, tan menudita como ella, parecía un verdadero varoncito.
Agradecida por el regalo, celebramos su estreno con una
champañada.¡Le gustaba el champagne!. Con ella tuve el placer por
primera vez de probar la emoción de recibir los aplausos del
público desde el escenario del teatro Colón. Fue la última
noche de una de las más exitosas temporadas. Se cantó Rigoletto,
un exitazo. En el papel de Gilda hacía maravillas de virtuosidades. Al
final del 3er. Acto, después del bis de la "Vendetta", el público
delirante de entusiasmo y después de haber llamado infinidad de veces a
los artistas y al Mº Gino Colasciani, empezó a gritar
¡Carpentiero! ¡Carpentiero!.
La
Tetrazzini vino corriendo a buscarme y cuando salí a saludar cogido de
las manos entre Ella y el Maestro y rodeado por toda la compañía,
parecía que el teatro se iba a venir abajo. Tan estruendosos fueron los
aplausos y la gritería.
Esa
misma noche, después de la función la compañía
salía para Buenos Aires. A la salida del teatro y al subir Ella al coche
que la llevaría a la estación, desengancharon los caballos y
llevaron su coche a mano entre un clamoroso entusiasmo. Cuando toda la
compañía se encontraba instalada en los vagones y el andén
de la estación lleno de gente, empezaron a gritar, "Que cante, que
cante". Y en el silencio de la noche empezaron a oirse las patéticas
notas de la romanza "Convien partir", el "addio" de "La figlia del Regimento".
La Tetrazzini se despedía así del público de Rosario que
tantos aplausos le había tributado. No es posible describir el
entusiasmo de la gente, la emoción del momento.
A las
2,30 de la mañana el tren arranca entre el griterío del
público mientras que todos los artistas entonan a coro el "Va
pensiero...." de la ópera "Nabucco" de Verdi.
Esto
fue solo una muestra de lo que consiguió Luisa Tetrazzini en su carrera
apoteósica. Después de tanta gloria y tantos éxitos,
falleció en Milán en una casa de salud, en situación
bastannte precaria."
"Steffi Csilag. Una Pascua en la 9a. Pocas artistas de su
género han sido tan populares y tan agasajadas por el público de
Rosario, como Steffi Csillag, la inolvidable Frou-Frou de la opereta "La
Duquesa del bal Tabarín". No ha de olvidárseme la ovación
que le hicieron las principales familias de la ciudad, reunidas en un
salón de la calle Córdoba, donde se celebraba una kermesse de
beneficencia al éxito de cuyo acto cooperó con su
actuación.
Agil y
elegante en el baile, ocurrente y graciosa en el desempeño de sus
papeles, expresiva en el canto, era la soubrette perfecta e insuperada que
desde que aparecía en escena, se ganaba la simpatía del
público.
Actuó por primera vez en Rosario en el teatro La Opera, como primera
figura de una gran compañía de opereta italiana y volvió a
presentarse ante el público rosarino durante varias temporadas, en el
teatro Colón. Ahí estrenó la brillante opereta "La Duquesa
del Bal Tabarín" con el tenor Walter Grant y el cómico Enrique
Valle y tuvo la obra un éxito tan excepcional que hubo que repetirla
muchas veces.
Una de
las presentaciones de la compañía Valle-Csillag, tuvo por fecha
la Cuaresma, después de los bailes de Carnaval que se realizaban en el
teatro Colón y duró cuatro semanas. La última
función cayó en Domingo de Pascua y para celebrar la fecha y
despedir a las principales figuras de la Compañía,
encargué una cena en la democrática parrilla La Carmelita situada
en la esquina de Ovidio Lagos, entonces calle La Plata, y calle Jujuy en pleno
"faubourg" rosarino. ¡Quien me iba a decir al sentarnos a la mesa, que
horas más tarde me vería entre polizontes pagando culpas
ajenas!
Parece
que mientras nosotros cenábamos, una patota de hombres y mujeres en tren
de farra corrida alborotaron el barrio y cometieron tales excesos callejeros,
que la Comisaría 9ª. Creyó del caso destacar un sargento con
varios agentes para detener a los patoteros, no sé como se enteraron de
la medida policial, pero es lo cierto que se hicieron humo, a tiempo que
nosotros alegres y confiados salíamos a la calle en grupo hablando
animadamente y cantando. Bueno, habíendo llegado a la esquina topamos
con la patrulla policial, y el Sargento seguro de haber dado finalmente con la
patota bochinchera en cuya busca habia salido fue terminante en su
decisión : "Marchen todos presos". Nosotros que ignorábamos lo
del bochinche no acertábamos con el porqué de tal procedimiento
que con lógica creíamos un atropello policial; pero el sargento
no quiso atender razones y de allí por Jujuy y Pichincha tomamos el
camino de la Comisaría y bajo la curiosa y burlona mirada de los
trasnochadores del barrio; yo iba delante con el Sargento y nos seguían
la Csillag, Walter Grant, el cómico Valle, el director de la orquesta y
los demás artistas en fila india, flanqueados por los
vigilantes.
He de
confesar que al principio me dió rabia; pero como tenía la
conciencia tranquila y me daba cuenta que éramos víctimas de una
equivocación, acabé por reirme del pintoresco e inesperado
episodio. Cuando llegamos a la comisaría, no estaba el comisario y el
oficial de guardia a pesar de mis explicaciones y protestas no quería
soltarnos convencido tal vez de que estaba frente a los verdaderos autores del
desmán callejero, no tan insignificante, pués había
vidrios rotos, mesas volcadas, gritos destemplados, y hasta puñetazos y
puntapiés.
Quiso
la suerte que hablara con el Comisario de Ördenes por teléfono, el
señor Brignardello, quien ordenó inmediatamente nos pusieran en
libertad. Pero el momento pasado, ya nos había aguado la fiesta. No
obstante que luego comentándolo lo tomamos a chacota. En los 54
años que llevo en Rosario, es la única vez que he pisado una
comisaría".
Respeto textualmente todo lo referente a sus actividades comerciales, tal cual
las describió en sus memorias:
"Buenos
Aires, 1888,89,90, empleado en el registro de Secrestat y Cia. Empleado y
después habilitado en la empresa constructora Sassi y Etcheverry.
Constructor por mi cuenta. Vendedor a domicilio de libros por
mensualidades.
Rosario, 1891, Gerente del bufet del Club Social. 1892, gerente fundador del
Almacén de música "La Lira" de P. Romano y Cia. 1893, socio del
almacén de música "La Lira" con el Mº Pascual Romano.
1894/95, negocio de filatelia para coleccionistas. 1896/97, artículos de
adornos de papel y artículos de bazar. 1897/98, almacén de
música en la calle San Martín en sociedad con el Profesor Cobelli
y conservatorio particular de música. 1893/94 hasta 1914, único
agente directo de la Lotería de Caridad de Montevideo y agencia geberal
de Loterías. 1895/1900, Emporio ciclístico, alquiler y venta.
1900, acopiador de huesos en sociedad con A.Sacerdote. 1900/14, compra-venta de
campos y terrenos. 1902/03, especulaciones en bolsa, cereales y oro en sociedad
con Alfredo J. Rouillion. Representante de la Sociedad de Seguros "La
Previsora". 1903/04, compra-venta de carruajes y caballos en sociedad con
H.J.Schaw. 1898, empresa teatral en sociedad con Andrés González,
el Circo de Frank Brown al Teatro Politeama. 1905/07, empresa Teatro
Colón de Rosario. 1907/08/09, empresa Sociedad Teatral con
Seguín-Mocchi-Da Rosa (STIA), Teatro Coliseo de Buenos Aires, Teatro
Solís de Montevideo, Teatros Colón, Opera y Olimpo, de Rosario.
1911, emp`resa arenera en Santa Fé, en sociedad con Humberto Mazza,
vendida luego a Bartolito Aldao. 1915/27, empresa Teatro Colón y Olimpo,
de Rosario. 1927/31, empresa Teatros Colón y Odeón, de Rosario.
1933/36 empresa Teatro Odeón, de Rosario."
"A
Cuarteles de Invierno. Para curarme de un estado de salud bastante
precario, al retirarme definitivamente de todas mis actividades, estuve mucho
tiempo en tratamiento. Ahora a los 75 años de edad, en bastante buen
estado de salud, con la ayuda de mis hijos y yernos que hacen frente a todas
mis necesidades, vivo tranquilamente y holgadamente en casa de mi hija
Sofía, casada con el señor Roberto Petit, rodeado del
cariño y de las atenciones de mi familia, incluyendo nietos y biznietos,
en un completo bienestar moral y material, gozando de la simpatía y
aprecio de todos los que me conocen.
Es
para mí un orgullo y un consuelo ver cuantas personas con placer y
alegría me saludan y me paran para estrecharme la mano. Nunca hubiera
esperado pasar mis últimos años, tan tranquilos y tan felices, y
al implorar la Santa Bendición, hago votos para que los hijos de mis
hijos, sean con sus padres tan cariñosos, tan buenos, como mis hijos lo
han sido conmigo.
Y
aquí al poner término al fiel relato de varias épocas de
mi existencia, vuelvo a dedicar un afectuoso pensamiento a la memoria de mi
señora Berta y de mi hija Margarita. Que descansen en la paz del
Señor eternamente. Luigi Carpentiero"
Yo
creo que interpretar la vida, no solo del empresario, sino la del hombre
inclusive, sin necesidad de hacer elucubraciones, o intentos de
adivinación, basándonos en lo poco de este artículo,
podemos definirla a través de algunas frases célebres que puedan
darnos la pauta de quién fue, como fue y como lo realizó.
"Hacer
con soltura lo que es dificil a los demás, he ahí la señal
del talento; hacer lo que es imposible al talento, he ahí el signo del
genio". (H. F. Amiel) "La improvisación es la verdadera piedra de toque
del ingenio". (Molière)
"Dos
almas ¡Ay! Habitan en mí: la una quiere separarse de la otra;
ésta en el impetuoso goce del amor, se abraza con fuertes abrazos a este
mundo; aquella se levanta del polvo hacia una esfera de altos sentimientos"
(J.W.Goethe) |