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NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

Autor: Roberto Di Nóbile Terré

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA

Llevo en Europa 42 años, entre Italia y España, y si hay algo que me ha llamado siempre la atención, es la dedicación que ponen no solamente las grandes capitales, sino las de provincias y aún pueblos, en descubrir a través de la investigación, sus raíces, ya sean fundacionales, políticas, como artísticas. Y con verdadero orgullo sacan a la luz todo aquello que puede ilustrar a la generación actual o a las futuras, sus vivencias y sus personajes. Con referencia al arte, y la lírica es uno de ellos, se encargan de hacer conocer tanto aquellos artistas con carácter internacional, como los que no pasaron del ámbito nacional, pero sin embargo, ahí están impresos sobre papel, a veces en estatuas y otras en placas recordatorias, para que sus conciudadanos vean que alguien, alguna vez, hizo algo por ese pueblo.

En mi primer libro, la biografía de la más grande mezzo-contralto italiana de este siglo GABRIELLA BESANZONI, apuntes y notas tomadas en mi juventud, relato no solo parte de su vida, mis experiencias y su cronología y discografía casi completa, nunca me gustó decir completa, sino que también la forma casual en que me metí en la investigación. Se lo debo a un muy buen amigo cronólogo-musicólogo de fama internacional, Tom Kaufman quien casi sin quererlo, me abrió los ojos de lo que yo podría hacer por mi ciudad, que tanto quiero y de la que siento la mayor nostalgia de mi vida. Entré en contacto con El pidiéndole datos de la cronología de actuaciones de mi biografiada, y como suele ocurrir en estos casos, sabiendo que yo era rosarino, me pidió a su vez información de las actuaciones en nuestra ciudad de dos monstruos sagrados de la lírica mundial. Este trabajo en las bibliotecas y en el archivo de un periódico, me abrieron los ojos de que lo que hacía para otro, bien podía hacerlo para mí.

Ese fue el origen de la historia LA LIRICA EN ROSARIO (1854-1884), su segundo volúmen (1885-1910) y el tercero en el que me encuentro trabajando (1911-1970). Estos libros no solo tratan cronologicamente los espectáculos en sus diversos teatros, sino que según su contenido podemos considerarlos "costumbristas", las costumbres de sus pobladores, sus deseos culturales, sus personajes más famosos dentro de la época, ya sean nacidos en Rosario, como ilustres visitantes radicados posteriormente en nuestra ciudad, profesionales, artistas, concertistas, cantantes, músicos, políticos, etc. Incluyen la vida de los teatros desde su fundación, su relación a veces amistosa con los poderes públicos, y otras no tan amistosas. Se complementa la información con pequeños "apuntes biográficos", de todos aquellos personajes que visitaron y vivieron en nuestra ciudad. Naturalmente con la problemática de conseguir datos, fechas, y actuaciones a distancia de más de un siglo. Trabajo ímprobo, no siempre recompensado ya que las fuentes de información son los periódicos de la época, colecciones incompletas y muchas veces ejemplares en mal estado.

En el último volúmen ya son tratadas todas las instituciones culturales locales dentro de la lírica, como son "La Cultural" Lírica, "Asociación Teatro Lírico", ambas fundadas por el Mº César A. Metelli, para terminar con la "Asociación Rosarina de Artistas Líricos", ARDAL, fundada en 1953 por un grupo de apasionados, entre los que se encuentra el autor, institución con una trayectoria importantisima. En este último volúmen desarrollaremos la parte biográfíca correspondiente a todos sus colaboradores, como ser cantantes, directores y algunos miembros de la Comisión Directiva. Ocupa una parte importante la vida de los teatros y no me refiero solamente a la cronología, rescatada de la memoria de los que aún quedan y de los programas, que he podido reunir, y de los archivos de periódicos y revistas. Me refiero a la vida en sí de los teatros, partiendo de la fase constructiva, pasando por la administrativa con todas las vicisitudes inherentes que significan la vida en un teatro y los distintos problemas con la administración municipal, que no fueron pocos.

Comencé estas líneas con la frase típica y por desgracia comprobada, de que "Nadie es profeta en su tierra" y voy a terminar con ella. Hablo de mí como autor de una historia local, que con el tiempo y junto a otras historias podrían darnos una idea de nuestras raíces, porque no obstante los esfuerzos realizados durante los últimos años, no he conseguido despertar la curiosidad de alguien por conocer esas raíces artísticas.