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Del Libro: GABRIELLA BESANZONI
Autor: Roberto Di Nóbile Terré
¿QUIEN FUE GABRIELLA
BESANZONI ?
¿Quién fue realmente en el mundo
lírico Gabriella Besanzoni, que llegó a tener a sus pies
políticos, millonarios, periodistas y hasta un rey?
Durante todo el período en que fue
considerada como la más grande mezzosoprano, omitió rodearse de
aquello que hoy se llama "relaciones publicas". Faltó en Ella esa
promoción comercial, que hace conocer un artista al gran público,
en una palabra a la gran masa de amantes y aficionados de la lírica, que
después de todo, es la que compra discos y entradas. Evidentemente eran
otros tiempos, y tan distintos, ya que para la Besanzoni no existían los
representantes.
Llegué yo a Roma, su tierra natal, y
sólo oía decir "fue muy grande", "la mejor de su época".
Tengo la oportunidad de leer la primera edición del libro "Voci
Parallele" del tenor Giacomo Lauri Volpi y desde ese momento supe ante quien
estaba. Ya no se trataba de oír elogios con más o menos
fundamento, las palabras de Lauri Volpi no dejaban lugar a dudas:
"Los españoles la celebraron, los
argentinos y los brasileros se la disputaron, los italianos no la comprendieron
o no la siguieron lo suficiente para entenderla. Pero esa es la última
voz hecha de mezzosoprano-contralto, que haya tenido Italia. Las sucesivas en
comparación, parecerán pinzones, mirlos o pequeños
canarios, encerrados en una jaula de metal, más o menos precioso. Les
falta el espacio, el aroma, el escalofrío de la selva libre...".
Y no obstante, durante todo mi período de
vida romana, busqué sin encontrar, una biografía que me ampliara
detalles de Gabriella Besanzoni. Nada. Ni un solo escrito sobre su persona.
Solamente sus datos personales sacados de diccionarios y enciclopedias, y no
siempre fidedignos.
Debo reconocer que durante algún tiempo
estuve invadido por el "suspense", la duda, la intriga. ¿Cómo es
posible que quien fue tan grande, no haya dejado huella, ni signos del camino
que recorrió en la rutilante historia de la Opera Lírica? Y ese
preciso momento de pregunta sin respuesta, fue el que originó que con el
tiempo surgiera el libro, que sólo tiene la pretensión de dejar a
las generaciones futuras, la respuesta a la mayor parte de preguntas sobre
ésta gran artista.
Si bien veremos en lo sucesivo la grandeza
artística de Doña Gabriella, no podremos separarla de su forma
tan personal de ser y de vivir. Y con la intención de ser lo más
objetivo posible, aparte de mi opinión personal, reflejaré las
opiniones de periodistas, de colegas y amigos que la trataron.
Creo oportuno transcribir algo extraído del
libro de Robert Tuggle, "The Golden Age of Opera", el que en sus pags. 155-156,
nos dice:
"Ese Verano, escribiendo a Giuseppe Bamboschek
director del Metropolitan, Gatti estuvo al borde de la histeria,
preocupándose por Ella y decía: Con una mujer extravagante y
desordenada, es necesario tener mucho cuidado. En ningún caso es
conveniente dejar en sus manos, las partes que tengo preparadas de acuerdo con
Ella. Estas son, Sansón y Dalila, en francés, Marina y L'Italiana
in Algeri. Si Ud. pudiera enseñarle las partes sería estupendo.
Ella es una mujer que en Nueva York o fuera de la ciudad, necesita estar
constantemente vigilada y controlada... En caso de que la Besanzoni no
esté en México o Nueva York, pero en otra ciudad de Estado
Unidos, tenga la bondad de coger un tren, encontrarse con Ella y ver como
están las cosas".
Esto ocurría cuando ya era una "diva", pero
si volvemos hacia atrás, veremos que las críticas
periodísticas ya le eran favorables y se hacían eco de la belleza
de su voz y de su temperamento. Veamos por ejemplo lo que decía la
Stampa de Milán el 20/2/1914, es decir más o menos a los dos
años y poco más de haber debutado:
"Gabriella Besanzoni en la parte de la "esclava"
de Francesca da Rimini, cantó con gran pureza y tuvo momentos muy ricos
de expresión".
O también la Stampa del 26/3/1914, para la
primera representación de la ópera Finlandia:
"Gabriella Besanzoni confirmó las bellas
cualidades de artista que ya hemos alabado anteriormente, demostrándolo
aquí en una parte más importante y dramática, como lo es
la parte de Morka, en la que sobresalió notablemente".
El 28/12/1916 escribía Il Messaggero de Roma:
"Gabriella Besanzoni tiene una de las más
lindas y más robustas voces de mezzosoprano que hay sobre los
escenarios. Voz exuberante y de calor natural, dulce e insinuante que sube con
gran facilidad al registro agudo y baja con gran efecto en delicadas
"esfumaturas", llegando a las notas bajas que son sin exagerar, de incomparable
belleza".
Si estos comentarios eran hechos en los comienzos de
su carrera, tanto o más importantes fueron los que se sucedían
durante sus actuaciones americanas, por ejemplo: el Correio Paulistano de
Brasil del 11/10/1918 confirmaba:
"... como cantante la señorita Besanzoni
está de acuerdo perfectamente con su físico, dispone de bella
voz, maleable, elegante en la emisión y en el decir. No hemos observado
altibajos en su trabajo artístico, todo nos ha parecido "oro de ley"."
En el Comercio de Lima, Perú del 2/8/1920
comentan una Aida que es digna de ser mencionada, dice así:
"¿Que elogio habrá digno de
ésta estrella, cuya voz tiene misterios y profundidades
"maeterlinquianos"? ¡Que Amneris la suya!. Cuantos torrentes de
pasión, los que brotan de ese corazón que sangra de celos, de
ira, de deseos de perdón, de ansias de liberación del ser amado.
¡Me atrevo a asegurar que aun más perfecta Amneris ni puede ser
idealizada, ni jamás la vió público alguno!"
Estaba en pleno ascenso, gran esplendor la rodeaba,
se paseaba triunfalmente por Argentina, Brasil, Perú, Cuba,
México, Estados Unidos, etc., los comentarios periodísticos, los
de musicólogos, o de escritores especialistas del tema, iban "in
crescendo". Es interesante repetir el de Roberto Núñez y
Domínguez, autor mexicano del libro "Descorriendo el Telón",
quien al hablar de la Besanzoni nos dice sobre Sansón y Dalila:
"Quien verdaderamente fue el alma de la
representación, fue Gabriella Besanzoni la ovacionada contralto
italiana, que ésta temporada comparte con Caruso la admiración
del público. No se sabe que admirar más en Ella, si su magistral
aria de la "seducción" del primer acto, o la parte del dúo del
segundo acto, en que estuvo igualmente insuperable. Su voz cálida de
vehemencia pasional, no sólo lograba envolver en su amoroso reclamo, el
corazón del caudillo hebreo, sino que tenía tal potencialidad
anímica, que hacia estremecer los corazones de los espectadores, como si
a cada uno de ellos se dirigiera".
Podría seguir hasta el infinito con
comentarios y elogios de todo tipo, pero creo sea interesante el de aquellos
que la trataron directamente, como el caso de Arrigo Boito cuando dijo para Il
Teatro Illustrato, de Milán:
"Como me gustaría oír nuevamente a
aquella muchacha romana, con aquella voz y que cantaba tan bien".
O el juicio del Maestro Salvatore Roberti, que
confiaba al redactor de O Globo, de Brasil, el 10/7/62:
"Fue uno de los más grandes contraltos del
mundo. Del tiempo de Caruso, se puede decir que Ella fue el "Caruso" de los
contraltos".
Al mismo redactor de O Globo, apuntaba el Maestro
Silvio Piergili, el 10/7/62:
"Fue la más bonita voz de mezzosoprano de
mi época. Cuando debutó en la escena lírica, lo hizo como
una estrella, tal era la belleza de su voz y la seguridad de su
interpretación".
No menos interesante es la opinión del
Maestro Giorgio Polacco, quien manifestaba a Pitts Samborn del "Musical
América", el 6/12/19:
"Esta es la voz del siglo, amigo, no hay una
contralto que se le parezca, quizás la Scalchi-Lolli en sus mejores
tiempos, pero eso ocurrió antes de que tu y yo naciésemos,
quizás Delna hace 20 años, pero yo realmente no he oído
nada que se parezca, y que temperamento...!
Y para terminar con los juicios que puedan dar una
idea de quien era Gabriella Besanzoni, podría agregar el del periodista
brasilero Mario de Andrade, quien la definió casi poéticamente:
"A Gabriella Besanzoni debería
oírsela de "rodillas", fue la última contralto que tuvo Italia".
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