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RECUERDOS DE UNA VIDA
Autor : Roberto Di Nóbile Terré
Los consejos del tenor GIACOMO
LAURI VOLPI
Mi vida en Roma transcurría entre el estudio
y las posibles visitas a celebridades de la ópera. Tenía clavado
entre ceja y ceja la idea de cantar, mucho tiempo había perdido y mucho
dinero, pero siempre atento y con frialdad había fijado un plazo
máximo. Coincidentemente casi siempre me tocaban tardes calurosas en
Roma, cuando tenía que hacer una visita. Había que aprovechar los
viajes que hacían los grandes mitos de la lírica. Corría
el año 1961 y en el momento en que conocí la presencia en Roma
del tenor Giacomo Lauri Volpi me apresté a seguir el camino que me
llevara hasta él. Mi tío Lino había estudiado canto en su
juventud siendo compañero de Don Giacomo. Esa amistad la mantuvieron
durante años, por lo que se me ocurrió enviarle junto a Lino una
postal de salutación manifestando el deseo de conocerlo personalmente.
¡Bingo! La respuesta no se hizo esperar, y a la semana siguiente puntual
según mi costumbre, estaba haciendo sonar el timbre de la puerta, en su
casa de Vía A. Bosio 19. No digo curiosamente, porque me estaba
esperando, pero me llamó la atención acudiera en persona. El
saludo fue serio, según su carácter, pero duró poco ya que
se mostró afectuoso, atento y educado según me lo había
"pintado" Lino.
La conversación comenzó sobre su
conocimiento de Argentina, como me ocurría siempre, recordó
cuando estuvo en Rosario en el año 1922, para luego entrar en el tema de
sus libros de los que me manifesté entusiasta. Esto sirvió para
que se alzara y dirigiéndose a la biblioteca viniera con un ejemplar de
"Voci Parallele", 2ª. edición que depositó en mis manos.
Comencé a hojearlo pero siempre atento al momento oportuno para pedirle
su dedicatoria, cosa que cumplió escribiendo la fecha del 13 de Marzo de
1961. Es imposible describir lo que sentí en ese momento, era una
especie de sueño del que no quería despertar.
Lauri Volpi comenzó a estudiar canto desde
muy joven en el Conservatorio de Santa Cecilia, con el maestro Antonio Cotogni,
mientras en la universidad estudiaba jurisprudencia. Sus estudios se vieron
interrumpidos por la primera guerra mundial donde participó. Fue
movilizado el 1 de Julio de 1915. El 17 de Septiembre del mismo año fue
nombrado subteniente. Un año después fue elevado a Teniente, para
en el 1917 ser ascendido a Capitán. Fue licenciado el 19 de Septiembre
de 1919. Cuando debutó cambiando su nombre por el de Giacomo Rubini lo
hizo en el teatro Unione de Viterbo, Lauri Volpi tenía ya veintiseis
años. Posteriormente lo hizo en el teatro öpera de Roma. Pocas
representaciones le demostraron que sus deseos y ambiciones podrían
verse cumplidos. En 1920 actuó en el teatro Coliseo de Buenos Aires para
volver a Italia. El resto de la historia podemos verlo en cualquiera de sus
libros comprendida la cronología y discografía abundantes.
La conversación continuó por otros
derroteros, buscando yo más directamente tocar el canto. Le conté
de mis decepciones, la falta de un maestro que supiera indicarme el camino y en
ese momento fue cuando me pidió cantara alguna cosa, él
acompañaba al piano. Sobre el piano un grán número de
fotografías de todo tipo, pero alcancé a ver la del escritor
Giovanni Papini, y otra del músico Umberto Giordano Imaginé luego
de la interpretación que no sabía como decirme, lo que con muy
buenas y piadosas palabras me dijo luego, que el maestro con el que estaba y
con la que había estado, me habían hecho perder el tiempo. Hoy a
la distancia de tantos años, me pregunto de donde saqué fuerzas
para pedirle que me diera él lecciones. Con muy pocas palabras me
indicó que el no daba lecciones, que lo más que podía
hacer era volverme a escuchar dentro de seis meses, de igual manera como lo
había hecho y aún lo hacía con Franco Corelli.
No podía irme de esta forma, por lo que le
solicité me brindara el honor de oirlo en privado. No se hizo rogar
brindándome la romanza de Turandot. En ese momento Lauri Volpi
tenía 68 años y cuando terminó de cantar me quedé
planchado, como el tonto más tonto, sin poder articular palabra. No
podía creer lo que me estaba pasando, yo delante de Lauri Volpi y
oyéndolo en vivo. No insistí más en que cantara, no
sabía como forzar la conversación llevándola hacia la
técnica. Me dió una respuesta contundente -"lea Ud. mis libros y
podrá ver que lo explico muy bien" - pero tenía que
oírselo decir a él, que me hablara sobre la forma de cantar, y en
un momento de lucidez, recordé una frase de Séneca, leída
muy poco tiempo atrás, "Nadie es tan tímido que no prefiera caer
una vez, a estar siempre en suspenso". No me venía a la mente ninguna
pregunta por la que pudiera obligarlo, me sentía atado, tanto me
impresionaba su persona, hasta que solté - ¿que opinión
tiene de la voz de Franco Corelli? lo escuché días
atrás.....y me gustó...¡Bingo! otra vez, porque
después de entrar en detalles sobre la voz de Franco, las preguntas que
continuaba haciéndole nos llevaron hacia lo que yo quería. Su
opinión fue amplia, entró en detalles insospechados por
mí.
Continuó luego Don Giacomo, "La base
fundamental de la pedagogía vocal es la búsqueda de las
resonancias, búsqueda facilitada por la inserción
simultánea, al acto de la espiración, del tubo neumático
sobre el tubo resonador. Quienes frecuentan las innumerables escuelas que
florecen más o menos clandestinas, en cualquier ciudad de Italia, siente
hablar a los desgraciados discípulos, de técnicas a cual
más disparatada: la técnica del sollozo, del soplo, la
técnica del paragüas y hasta la técnica del vómito, y
quien tenga más ideas que las ponga....
El modo de respirar tiene una importancia no solo
fundamental técnicamente hablando, sino que es vital. Aquellos que
cantan hinchando las venas del cuello y se convierten en un pimiento rojo,
haciendo contínuos esfuerzos en la emisión de cada nota,
demuestran que no saben respirar, que no saben dosar el aire, ni armonizar las
diversas partes del organismo, colaboradores en el fenómeno de la
fonación cantada. No saben unir en el momento de la emisión, el
tubo neumático al tubo de las resonancias; éstos permaneciendo
separados impiden al flujo de aire y a los rayos sonoros, productos del cuerpo
vibrador, de propagarse y enriquecerse de armónicos. Dominando el
paladar, cuyo descenso despierta las resonancias de la máscara facial en
la región del famoso"passaggio" y aguda de los sonidos, permite al aire
introducirse en las fosas nasales y espandirse hacia los senos de la
mandíbula y frontales, éstos evitarían el esfuerzo y la
consiguiente hiperemia del cuello y de la cara.
Esto dicho en muy pocas palabras, porque quien
debe saber explicar al alumno y corregir cuando no repite lo enseñado,
es el maestro. ¿Qué puede esperar de "maestros" que solo piensan
en el sonido metálico del dinero, en lugar de corregir como corresponde?
Pero para corregir, antes hay que saber. Solo piensan en que la hora de estudio
pase lo más rápido posible. Y así no se puede conseguir
nada.
Vea Ud., después del advenimiento de la
voz "trágica", no dramática, ni eroica, ni lírica, ni
ligera de Enrico Caruso, voz inclasificable, inimitable, inolvidable, se
interrumpe la serie de tenores auténticos, adiestrados sobre el
pentagrama sobre el cual fueron tejidas las óperas del 800, que
exigían "virtuosismi, filature, misti, suoni acuti e sopracuti",
tuvieron por norma aligerar el centro para no invadir el campo del
barítono y desarrollar la zona de las notas agudas. Antiguamente
decían los maestros, "se canta en el centro y se desahoga y resuelve en
los agudos", los cuales exortaban a sus alumnos a no abrir las notas del
"passaggio" y abstenerse del "falsetto" considerado la lepra de la voz, a
mantener la presión constante de la columna de aire e intentar con mucha
atención la omogeneidad de todos los sonidos. Con el tiempo yo
entendí que a la astucia tenía que oponerle la astucia; suplir el
volúmen inexistente de las regiones centrales, con el acento y la
dicción que ahorra aire y mantiene y desarrolla las articulaciones
orales y proyecta el sonido en el espacio".
Señor, lamento en el alma no haber tenido la
precaución de grabar sus palabras - no me dejó terminar,
diciéndome - "en el libro que le acabo de dedicar, lo tiene todo
escrito, estúdieselo".
Al levantarse de su sitio tuve que darme por
aludido. Desgraciadamente se había terminado la visita. Me
acompañó hasta la puerta y con un efusivo apretón de
manos, dijo "Mis saludos al amigo Nicola". Fue todo tan ideal, explicado
con tanta facilidad y seriedad, que ya en la calle fui caminando hasta la plaza
próxima, sin reparar en la gente, ni en el cruce de las calles y
sentándome en un banco intentaba concentrarme y recordar todo lo
oído. De pronto reacciono, -¡ pero que hago yo aquí ! - me
dije a los pocos minutos,- en realidad debía haber caminado en sentido
contrario.
Sus estudios le han permitido ser un escritor
polifacético. Su primer libro fue "La prode terra", novela basada
en la guerra civil española, edit. Corbaccio, 1938; "L'equivoco"
, autobiografía, edit. Corbaccio, 1939; "Cristalli viventi",
exponente de experiencias personales entre místicas y estéticas,
edit. Atlántica, 1948; "A viso aperto" -Este soy yo; esto fui;
esto quise ser-. Primera y segunda parte; el más famoso es sin dudas
"Voci parallele", edit. Garzanti, 1955 y 1960,la segunda edición
ampliada y corregida, donde hace un estudio comparativo de las voces,
basándose en el famoso libro de Plutarco "Vidas paralelas"; "Misteri
della voce umana", fonética biológica y psicológica.
Sonido, colores, palabras. Edit. Dall'Oglio, 1957; "La voce di Cristo",
-El hombre vive de cada palabra que sale de la boca de Dios. Edit. Della Pace,
1971; "Parlando a María", dedicado a su esposa la soprano
valenciana María Ros, edit. Trevi, 1972.
Durante varios años escribió una serie
de artículos en el diario de Roma "Momento Sera", "L'Osservatore Romano"
y "Musica e dischi"."Encuentros y choques de Giacomo Lauri Volpi",
también se empleó en otra serie titulada "Voces en los siglos"
donde se explaya sobre Augusto, Tiberio, Nerón, César, Tito,
Domisiano, Vespasiano, Caio, Calígula, Claudio, etc.
En uno de sus artículos y hablando de si
mismo comenta -"el autor escribe no por capricho o ambición, sino por
cumplir con un deber como dijo un gran escritor, citado por mí en otra
ocasión" - "El hombre culto, desarrollado, tiene el deber de corregir
las deformaciones que observa, diciendo o escribiendo, si puede, aquello en lo
que piensa y cree; denunciar a aquellos cuya conducta le parezca
hipócrita y malintencionada".
En otro de sus artículos menciona a Carlyle
para decir -"Todas las cosas profundas son canto". Y luego Unamuno acaso
no dijo -"el que verdaderamente nació en espíritu y no
solamente de carne, solo por eso canta".
El noto crítico italiano Rodolfo Celleti,
considerado durante años el más importante crítico vocal,
en su libro "Voce di tenore" nos habla sobre el desarrollo de la historia vocal
de Giacomo Lauri Volpi, con las siguientes palabras, que creo en la
obligación de transcribir por su juicio de estudioso, serio, y
profesional. "Al inicio de su carrera, confiándose Lauri Volpi
más que en el conocimiento de una técnica, en sus dotes
naturales, (timbre brillante, gran extensión, facilidad para dominar y
modular los sonidos), manifestó él tener también alguna
tendencia hacia la imitación de Caruso, obscurenciendo y entubando un
poco los centros y la zona del "passaggio". Más tarde aferrado a una
fonación más meditada (su verdadera maestra fue su señora,
la soprano María Ros) y a un repertorio como Rigoletto, Trovatore y
Aida, que constituían la punta del diamante, rechazó aquel
oscurecimiento del centro, que en Caruso y sus epígonos era un
trámite para dar al sonido sensualidad o cordialidad en la "opera
lyrique", en el repertorio verista y en Puccini. Esto, como el intenso
aprovechamiento de las fosas de resonancia faciales, determinó en
él un timbre cuya pureza argentina, podía aparecer como
excesivamente estilizada o quizás fría, a quienes estaban
acostumbrados a las espansiones y al calor vocal de su antagonista Beniamino
Gigli. Lauri Volpi en su mejor momento (1925-1935), era en el sector central,
simplemente un tenor de género lírico, pero que tenía en
los agudos y en los sobreagudos un sonido brillante, electrizante y una
respiración de prodigiosa duración.
Definitivamente Lauri Volpi, procediendo en
sentido contrario a la moda de los tiempos, reintrodujo en el melodrama
romántico, fórmulas pre-veristas y pre-carusianas. Esto inclusive
en el fraseo que sabía emplear dulce y modulado, como el "A te o cara"
de I Puritani, como también en el nostálgico abandono del inicio
del dúo de Rodolfo y Marcello, del 3er. acto de la Boheme o como en "Di
che m'ami" el gran dúo de Gli Ugonotti, con Valentina, en el cual el do
bemol 4 era conseguido con excepcional suavidad. Todavía más
típicas eran las escansiones limpias, cortantes, agresivas con acento
altivo, áulico, de verdadero tenor antigüo, al estilo de Tamberlick
o Stagno, que llegaba a ser casi arrogante, y hacía del "Duca di
Mantova" un personaje perverso y de Radamés un conductor, más que
un enamorado".
Su actividad maratoniana lo llevó a actuar en
muchas ciudades, de ITALIA, como Roma, Viterbo, Firenze, Trieste,
Génova, Milano, Bologna, Ferrara, Brescia, Venezia, Torino, Treviso,
Napoli, Verona, Rimini, Busseto, Mantova, Vicenza, San Remo, Cremona, Forli,
Fermo, Perugia, Lecce, Terni, Palermo, bari, y Aliccia; BRASIL, Rio de Janeiro,
Sao Paulo; ARGENTINA, Buenos Aires, Rosario; ESPAÑA, Madrid, Las Palmas,
Valencia, Zaragoza, Gijón, Oviedo, Avilés, Valladolid, San
Sebastián, Santander, Bilbao, Pamplona, Logroño, Palma de
Mallorca, Barcelona, Sevilla, Cádiz y Novelda; MONACO, Montecarlo;
URUGUAY, Montevideo; U.S.A., Nueva York, Brooklyn, Filadelfia, Chicago,
Atlanta, Cleveland, Rochester, Washington, Baltimore, San Francisco, Los
Angeles, White Plains, Milwaukee; FRANCIA, Paris, Cannes, Vichy, Marsella,
Tolón, Bordeaux, Niza; GRAN BRETAÑA, Londres; CHILE, Santiago;
ALEMANIA, Berlín, Dortmund, Hannover, Dresde, Munich, Wiesbaden,
Stutgard; AUSTRIA, Viena; HUNGRÍA, Budapest; BELGICA, Ostende, Bruselas,
Verviers, Anvers, Gand; PORTUGAL, Lisboa, Oporto; YUGOSLAVIA, Belgrado; SUIZA,
Berna, Zurig, Ginebra, Montreux; DINAMARCA, Copenhage; SUECIA, Estocolmo;
HOLANDA, Hilversum, Amsterdam.
Su repertorio estuvo compuesto por 46 óperas:
I Puritani (Bellini), Rigoletto (Verdi), Manon
(Massenet), Gianni Schicchi (Puccini), Il Barbiere di Siviglia (Rossini),
Isabella Orsini (Brogi), La Boheme (Puccini), Tosca (Puccini), Fausto (Gounod),
La Favorita (Donizetti), Madame Butterfly (Puccini), La Traviata (Verdi),
Cavalleria Rusticana (Mascagni), Don Casmurro (Gomes), Anima Allegra
(Vittadini), Lucia di Lammermour (Donizetti), Andrea Chenier (Giordano), Il Re
di Lahore (Massenet), Carmen (Bizet), Marta (Flotow), L'elisir d'amore
(Donizetti), Fra Diavolo (Auber), Aida (Verdi), Giovanni Gallurese
(Montemezzi), La Gioconda (Ponchielli), Mefistofele (Boito), L'Africana
(Meyerbeer), Manon Lescaut (Puccini), Turandot (Puccini), La Vestale
(Spontini), Norma (Bellini), Trovatore (Verdi), La Wally (Catalani), Nerone
(Boito), I Pagliacci (Leocavallo), Luisa Miller (Verdi), Guglielmo Tell
(Rossini), La Sonnambula (Bellini), Gli Ugonotti (Meyerbeer), La cena delle
Beffe (Giordano), Un ballo in maschera (Verdi), Werther (Massenet) La fanciulla
del West (Puccini), Otello (Verdi), La forza del destino (Verdi), Poliuto
(Donizetti)
Lauri Volpi, define al crítico Barilli, "el
temido, arrogante crítico", y éste en su libro "Paris" a
propósito del cantante, escribe: " A Lauri Volpi no le hace
ningún agravio el tener la más linda voz de nuestros tiempos. "La
voz del hombre feliz es la suya". Italia le ha dado la gloria, Francia la rosa
de La Legión de Honor, y España el amor de una esposa. La fortuna
es para nosotros que Lauri Volpi, fuera del escenario no sea nunca el
tenor.....Sus do diesis son mensages humanos que llegan hasta la Luna.....El
suyo es siempre un vuelo grato y armoniosamente estupendo".
Hemos visto hasta ahora la opinión de
críticos autorizados en lo que respecta a la voz de un cantante. A
continuación la propia opinión de Lauri Volpi sobre su voz.
"Después de 40 años de ininterrumpida actividad cantando I
Puritani y Trovatore, Cavalleria y Favorita, Otello y Rigoletto, Boheme,
Turandot, Gli Ugonotti y Poliuto, qual es el secreto de la perenne frescura e
incorruptabilidad de la voz, que aún hoy puede ser considerada la
más firme voz del teatro lírico? El secreto está en la
"alegría"; en cantar por la "propia alegría". Alegría que
la voz logra en la visión de un más allá presentido en el
ejercicio de su canto; alegría que nace a la vez del sufrimiento, del
tormento de la búsqueda; alegría en la que vive el secreto del
alma, que hace a la voz joven, la cara sonriente, la mente abierta, la memoria
tenaz, la imaginación ardiente, el sentimiento tierno, el intelecto
lúcido, el espíritu operante y atento". |