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RECUERDOS DE UNA VIDA
Autor : Roberto Di Nóbile Terré
TEATRO OPERA DE ROMA (1960)
Cartas del amigo Paolo Roberttaccio
(3).
Querido amigo:
Anoche he oído una verdadera ovación,
no digo intensidad o prolongados aplausos, digo y repito ovación. Y para
quien iba esa interminable, estruendosa, prolongada y exagerada ovación,
para el tenor Giuseppe Di Stefano.
Mi vida sigue igual, atención de problemas
familiares de día y de noche la ya acostumbrada asistencia al teatro de
la Opera. No creas que me quejo, porque lo hago porque me gusta ya sabes que
soy un apasionado de la lírica y me gusta el estudio de las voces, y me
gustan esas dos horas de sociabilidad, de comentarios con el vecino o
simplemente asistente a situaciones cómicas entre los espectadores. A
unos le gusta y a otros no. Esto es la historia de nuestra vida en general. Que
aburrido sería que todos opináramos exactamente igual. Pero yo
creo que para opinar sobre una cosa, la que sea, hay que tener un mínimo
de conocimiento. Son sorprendentes las situaciones cómicas que se
presentan, es para no creerlo. No me explico que es lo que a nosotros los
humanos nos hace ser tan cabezones, creer que solo nosotros sabemos lo que
decimos, y lo defendemos a capa y espada, y cuanto más grita nuestro
vecino, nosotros tenemos que subir medio tono para que se nos oiga bien.
Anoche ha sido un día excepcional, ya sabes
que cuando canta Di Stefano su claque particular, que a veces supera a la
"oficial", monta un espectáculo completamente aparte del que estamos
presenciando. Hay días en que uno sale satisfecho, por lo que ha visto y
por lo que ha oído, pero son tan pocos, llevamos unas cuantas fechas de
mediocridades, aunque las claques particulares intenten disminuir ese efecto.
Mira por donde anoche tuvimos un efecto sorprendente. Las ovaciones
acompañadas de zapateo en el suelo. Yo siempre había visto esa
demostración como desaprobación, pero como vimos de donde
provenía tuvimos que aceptar que no bastaba con los gritos y los
aplausos, había que aprovechar la acústica del teatro para que
los demás nos volviéramos locos.
Se trató de la "prima" de Cavalleria
Rusticana. Nunca había oído una "Siciliana" peor cantada. Di
Stefano estuvo mal, la "tessitura" de la ópera le pesa enormemente, el
esfuerzo que hace es visible aun para un profano, la terminó carente
totalmente de timbre. El esfuerzo lo hizo ir en varias ocasiones fuera de
tiempo. En el "Addio alla mamma" sacó a relucir su temperamento, pero
vocalmente.......los que hemos oído anteriormente la ópera nos
agarrábamos la cabeza pensando en el agudo y....así fue,
cualquier cosa menos un agudo.
La soprano Antonietta Stella estuvo francamente
bien, vocalmente nada que objetar y escénicamente lo mismo. La
dirección del Mº Previtale normal, aunque debe haber tenido
más trabajo que de costumbre por la actuación de Giuseppe.
Un abrazo
Paolo |