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RECUERDOS DE UNA VIDA

Autor : Roberto Di Nóbile Terré

El Himno de San Roque      

Una interpretación que levantó polvareda.

Todos los años, durante los cuales he oído interpretar este himno a los feligreses fortuneros en el día de San Roque, me ha resultado imposible de acompañarlos en el canto e interpretar las palabras tal cual creo que fueron escritas. Un ritmo lento en extremo, que no iba de acuerdo con lo que el himno representa y me refiero a la métrica fundamental de la música. Salta a las claras de que no se canta expresando los sentimientos que ha intentado el autor. Si el autor lo escribió como himno, su interpretación no puede ser otra.

Su definición literaria dice “Composición poética en alabanza de Dios, la Virgen o de los santos. Poesía cuyo objeto es honrar a un gran hombre, celebrar una victoria u otro suceso memorable, o expresar fogosamente con cualquier motivo, impetuoso júbilo o desapoderado entusiasmo. Composición musical dirigida a cualquiera de estos fines”.

Es evidente que para la interpretación del himno a San Roque no se han aplicado ninguna de estas premisas. Todo esto viene a cuento de que al finalizar las celebraciones del Santo, he recibido expresiones de todo tipo.

Desde aquellos que desde el principio de la interpretación del himno por el coro, se encontraron un poco desorientados por el ritmo impreso, hasta aquellos que fueron sorprendidos por el cambio de ritmo al que estaban acostumbrados, pero se adaptaron de inmediato, guiados por sus oídos que si bien no era la forma de cantar el himno como lo hicieron durante muchos años, la música que oían les hizo aceptarlo sin más. Esto ha demostrado bien a las claras que durante la interpretación guiada en esta ocasión por una mano enégica manteniendo el ritmo, todos unánimemente, feligreses y coro, interpretaron al unísono como nunca el himno con ritmo alegre, de gloria y de victoria, tal cual lo expresan las palabras del autor.

La primera fue una anciana que a la salida del acto religioso me dijo que lo que habíamos interpretado no era el himno de su Santo preferido, “durante cincuenta años lo hemos cantado como siempre y no veo porqué ahora tenemos que cambiar”.

Otros aducían de que el ritmo era demasiado rápido. Al preguntarles yo en que se basaban, la única respuesta era la de que siempre lo habian cantado así. Es evidente de que “pensamos según nuestra naturaleza, hablamos conforme a las reglas y obramos de acuerdo con la costumbre”, pero cuando esa costumbre se encuentra de frente con la realidad, y en este caso participa el desconocimiento musical y sin lugar a dudas, una mano directriz que desde el primer momento les hubiera marcado la pauta correcta, por lógica esa costumbre desaparece.

En ese momento recordé unas palabras de Plutarco, “Nos afecta siempre mucho más lo que se hace en contra de nuestra costumbre, que lo que va contra la naturaleza”. La explicación no me fue fácil, pero lo intenté. No se trata de cambiar las costumbres populares tradicionales –les dije- en absoluto ese es mi ánimo, pero es que como lo han cantado Uds. durante tanto tiempo, lo han hecho porque, no ha habido una mano que les hiciera ver que el ritmo de himno no se encontraba por ninguna parte. Lo han cantado Uds. con mucha voluntad y cariño, pero sin ese sentido de alegría que deben dar las palabras poéticas que conforman el himno. La interpretación de un himno en el que se mencionan las palabras, “Gloria, Victoria, y a tus plantas se postra Fortuna”, son expresiones de júbilo que al no ser interpretadas como tales, junto al ritmo obligatorio de la música, le hacen perder el efecto que los autores tanto de la música como de la poesía, intentaron darle.

Es cierto de que “nunca llueve a gusto de todos” porque por otra parte me llegaron plácemes sobre la interpretación. Es cierto que esto es la base de una personalidad, sabemos perfectamente que en una ópera, zarzuela o concierto, según la interpretación del maestro, puede durar más o menos el tiempo que marca el autor y de que en las distintas grabaciones de una misma obra, no emplean el mismo tiempo dos directores distintos.. Pero siempre ajustándonos a los cánones de la música, no podemos excedernos del tiempo que marca la partitura. Por desgracia para todos no existe una partitura original, lo que quiere decir que se trata de arreglos sobre arreglos. El himno a San Roque que hemos interpretado con el coro, el día del Santo, fue ajustado a lo que es en sí un himno y a lo que dice su poesía.

No debemos olvidar, la interpretación de que dispone el compositor, para determinar y hacer comprender mejor al ejecutante el carácter de una obra, distintas de los signos de la notación y que generalmente son de dos clases: indicaciones de intensidad sonora y de tiempo o movimiento. Y también la personal manera de ejecutar de un concertista, de un cantante, del director de una orquesta y el de un coro.