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RECUERDOS DE UNA VIDA

Autor : Roberto Di Nóbile Terré

Un libro anómalo

Salia yo del archivo del diario La Capital después de cuatro largas horas investigando y el único pensamiento que me ocupaba era el de llegar al hotel y descansar media hora. Cuando me disponía a atravesar la calle Córdoba, observo que me señalan con el dedo índice al tiempo que oigo, “Sí, es él...ahí viene- y luego mi nombre...-Roberto....

Me acerco a un matrimonio que me era conocido y con el que se encontraba una señora mayor, elegantemente vestida, aún de buen ver, con un par de ojos negros que al mirarte realizaban un interrogatorio de tercer grado. Por un momento me sentí radiografiado. El hombre hizo las presentaciones de rigor. –Esta es María, la que me decía en este momento, que quería conocerte. En la última feria del libro en Rosario compró los dos volúmenes de tu historia “La lírica en Rosario” y quería conocer al autor-.

Naturalmente hice yo un gesto de halago, que imagino haría cualquier escritor o investigador, sin mediar palabra, con otro gesto, ayudé a la señora para que dijera algo. Más tarde me arrepentí de ello.

Con el antipático dedo índice acompañó sus primeras palabras. –Su libro es muy interesante, pero....anómalo-. Yo debo haber puesto cara de marciano. La única palabra que me salió, fue la repetición. – ¿Anómalo?. –“Sí,sí, anómalo...”- agregó la señora María- Yo sabía el significado de la palabrita, pero me interesaba conocer que aplicación le daba la señora. Continuó, -“Ud. lo titula “La lírica en Rosario”, pero me encuentro desde el comienzo con un ir y venir de indios por todas partes, eso parece más bien una película yanki. Asustan a la población con sus correrías. Luego que si son perseguidos por la policía y viceversa.....” o sea que indios para arriba, indios para abajo- Vea señora...- intenté explicarle y no me dió lugar, mientras me decía, - “No...espere que hay más....”- Y yo sonambulamente repito, -¿Hay más...? – “Sí, sí, hay más...Se explaya Ud. sobre el tan cacareado proyecto sin realizar, el canal Córdoba-Rosario. Habla de la primera fábrica de cerveza, del Hospital de Caridad, del primer mercado...”– Aprovechando que tuvo que respirar, intenté nuevamente meter baza para explicarle mi idea, pero otra vez sacó a relucir su dedo acusador para decirme, - “Espere que aún hay más....”- pero en esta ocasión agregó una novedad, dió un taconazo en el suelo, que me llamó mucho la atención. La Sra. María continúa.........

-“Hace un detalle pormenorizado de todos los periódicos aparecidos en Rosario, y que no son pocos, habla de todos los bancos que se establecieron en la ciudad, de las pulperías, de la guerra del Paraguay....” Intento dar un corte al monólogo diciéndole, - Permítame señora, que le explique.....Tampoco en esta ocasión me dió tiempo, porque siguió por los mismos derroteros, yo creí que se trataría de un diálogo, pero se había convertido en un aburrido y cansador monólogo. A todo esto y con no mucho disimulo, aproveché para hacer al matrimonio presentador con la mano el gesto de cortar, pero no se dieron por aludidos. Al rato y mientras la señora María seguía con su exposición, insistí justo en el momento en que sus ojos giraban de babor a estribor, con el gesto de cortar, pero el matrimonio parecía estar embelesado con el castigo que me estaban dando.

-“Hay mucho más...” – agregó, mientras daba otro intrigante taconazo en el suelo.

-“Habla de los gauchos, de los ferrocarriles, de un rey que aparece por la Patagonia , de los cuatreros, maltrata a Urquiza y además lo llama a Sarmiento “enemigo de Rosario”. “¿Le parece a Ud. un libro sobre la Lírica ?

-Con todos mis respetos, le voy a decir que no ha leído Ud. el prólogo del libro porque en él tiene todas las respuestas a sus preguntas. –“Si, lo he leído” – agregó. – “Pero aún hay más....” En éste momento me estaba poniendo a 10.000 revoluciones por minuto. -No señora, esto se acabó porque me está diciendo Ud. todo lo que sé sobre mi libro, pero le voy a agradecer me escuche solo un momento....- “Diga Ud.....- y en ese preciso momento, dió otro taconazo en el suelo. – Mirándole los piés, pregunto -Es que le ocurre algo ? – “No, es mi tic nervioso...”- contestó “mi”, como si todos tuviéramos que tener uno y levantando el dedo índice acusador, exclamó – “Ah...y aún hay más..... Esas loas a las mujeres y la dedicación que les hace con poesías....”

•  No podía creer lo que me estaba pasando...- En la primera ocasión que reboleó los ojos de izquierda a derecha, pensé, este es el momento. - Si Ud. hubiera leído el prólogo, -le dije- habría visto con toda claridad que a mi libro le he dado pinceladas costumbristas, intentando dibujar a personajes y su época y por tal razón no he querido separar la Lírica de la forma de vivir de aquellos pioneros en Rosario. La Lírica formaba parte de su vida porque era su distracción y en cuanto a todo lo que Ud. me dice sobre mi libro, le aclaro que me lo sé de memoria-. Me estaba demostrando que lo había leído, la crítica era lo que estaba fuera de lugar.

- Mi intención fue hacer un libro para todos los rosarinos y no uno sobre Lírica exclusivamente, porque en tal caso lo hubieran leído cuatro chiflados por el canto como yo. Está concebido, para que todos los de la generación actual, puedan tener conocimiento de como se vivía en aquella época, que es lo que hacían, como se divertían, que penurias pasaron teniendo a los indios acampados en Melincué, tan sólo a setenta kilómetros. Que se conozcan cuales fueron nuestras raíces, que idiosincracia tenían, como se levantó nuestra ciudad.

Y en cuanto a Sarmiento, que también fue un producto de la época como todos los demás, aún reconociendo lo que haya hecho de bueno, no puedo llamarlo “amigo de Rosario” porque haciendo abuso y no uso del veto presidencial, impidió que nuestra ciudad fuera Capital de la República , no obstante haber sido aprobada por las Cámaras en tres ocasiones. Siguió presiones políticas y de intereses porteños impidiendo tal nombramiento. Con la mayoría de nuestros políticos y próceres tenemos la costumbre de obsecarnos, olvidándonos todos que han hecho cosas buenas, pero también hicieron cosas malas, y en favor de la Historia tenemos la obligación de decir la verdad.

En ese momento la señora María amagó como para saludar e irse, pero me estaba rondando por la cabeza aquel dicho de que “la venganza es el placer de los dioses”. Si yo la había aguantado ahora le tocaba a ella.

Un momento señora, -le dije- que todavía hay más......Dió a la cabeza un reboleo nervioso y con sus negrísimos ojos realizó un movimiento de babor a estribor, con lo que demostraba su fastidio. No podía dejarla que se fuera así. –Con respecto a las mujeres, le digo que soy un enamorado del sexo femenino..... -me interrumpe, -“Bah....como todos....” -agregó. –Sería un ingrato y un mal nacido si no supiera reconocer todo lo que han hecho por mí. Mi vida estuvo siempre rodeada de mujeres. Vea Ud. –y comencé a explayarme, -por ejemplo, la primera que recuerdo fue una santa viejecita catalana que me enseñó a caminar. Otra mujer fue la que me dió la vida y los más grandes ejemplos hasta convertirme en hombre. Me he casado dos veces, naturalmente con mujeres, la primera fue la madre de mis cuatro hijos, rebosando bondad hasta por los poros, la segunda aquí presente es mi sostén, mi ayuda, mi bastón donde me apoyo. Tengo dos hijas que son dos bombas, cultas, dominando varios idiomas y que dirigen ambas dos empresas. Tengo una nieta, rubita, 18 años, con genio como su madre, que cuando me dice abuelito, me arrugo por el cariño con que lo dice. Hace doce años cuando comencé con mi investigación tuve la suerte de encontrar otras dos en la biblioteca del Consejo de Mujeres, la señora Asunción y la señora Aguirre Sotomayor, Olga Dreyer y Ester Davidov en el Museo Provincial del Parque Independencia, Cristina Malasani y Cristina Gárate en el Archivo del Concejo Deliberante, la señora Moreno y otras dos que lamento no recordar sus nombres en la Biblioteca Argentina , la periodista India Tuero, mi muy querida amiga Marta Susana Puiggari de Gaspar y Nora Seculi, las señoras Andrea Calderón y Graciela Hinny del diario La Capital , la señora Inés Machain de Berrini, Inés de Borgonovo, Laura Cosato del Teatro Fundación Astengo y tantas y tantas otras a las que pido perdón por no recordar sus nombres en este momento.

Llegados a este punto vuelve la señora María a intentar el saludo que le permitiera irse, salgo al cruce de su saludo con una sonrisa tirando a irónica, le digo –no tenga tanta prisa.... que aún hay más.

En el libro tiene Ud. que haber encontrado la inauguración del primer teatro en Rosario, el Nacional, aquel que fuera construído totalmente de madera, luego los datos del segundo el de La Esperanza , el Olimpo y todos los demás. Tiene que haber encontrado la cronología de todos los espectáculos desde el primero ya fuera concierto como ópera completa, todas las compañías con su nombre, el teatro donde actuó, el elenco, el director, día por día, comentarios periodísticos de la época, apuntes biográficos de personajes que visitaron Rosario, más de doscientas fotografías en cada volúmen, muchas de ellas inéditas, un resumen año por año con la fecha de todas las obras y la primera representación, en nuestra ciudad, como también la cantidad de veces que se representó. Un cuadernillo sobre la antigüedad de la Zarzuela , otro sobre los orígenes del Melodrama y otro sobre los comienzos de la Opereta. También debe haber leído Ud. que Rosario es la ciudad del interior que más teatros ha construído, que aquí fue donde se dio por primera vez en el mundo, fuera de Italia, la ópera “La cena delle beffe” del maestro Giordano, por expreso deseo de él, que tenemos el record como única ciudad en el mundo de haber inaugurado dos teatros de ópera con diferencia de 20 días, que por aquí pasaron todos los “monstruos sagrados” de la ópera sin excluir a ninguno, y que Rosario en esa época no ha tenido que envidiar absolutamente nada a ninguna otra ciudad.

Llegados a este punto y sin decir una sola palabra, dió un beso a la señora, luego a su marido y a mí....solo la mano. Y cuando ya casi estaba de espaldas, saca nuevamente su dedo acusador y como un niño pequeño me dice, -“Pero sigue siendo.... anómalo...”. Y se fue. Supongo que la última frase era su derecho a un berrinche infantil.

En España solemos decir “que nunca llueve a gusto de todos”, pero lo que no podrá decir jamás nadie, es de que no haya puesto el más grande empeño, la mayor seriedad y objetividad en realizar esa obra.