Cátaros, Mesa de Salomón y Trobadores

 

Texto entresacado textualmente del artículo "Soria-Francia. De Numancia a Montségur", Revista de Soria, nº 6. 1994. ( ©Ángel Almazán)

 

 

 

Domingo de Ramos de 1994.

 

Me encuentro en la fortaleza de Montségur, la Numancia cátara. Dormí impaciente en el hotel Costes; me levanté temprano y he subido durante media hora por el mismo sendero a través del cual miles de turistas acceden a este bastión cátaro cada año y una vez dentro ascendí hasta el alto de su muralla este, por donde comenzó la rendición. Miro hacia las nevadas cumbres del Tabor y no puedo por menos que recordar que hoy, según los campesinos del lugar, se abre el Pic de Saint Barthélémy mágicamente en una zona determinada y se puede buscar el Gral o Grial. Por la empinada ladera escarpada he encontrado boj. "En Soria se estarán entregando a los feligreses ramas de boj en multitud de iglesias en este mismo instante. Esto si que es sincronicidad", he pensado.

Un grupo de jóvenes catalanes hablan entre sí mientras uno de ellos desgrana algunos acordes de guitarra. Les saludo feliz porque son españoles y podemos entendernos en castellano. Hablamos. Les digo que soy un periodista soriano, que voy a escribir varios reportajes y artículos sobre este viaje y que estoy investigando sobre las vinculaciones existentes entre la antigua Occitania y la provincia de Soria a través de leyendas, personajes históricos y arquetipos, de cara a impulsar la creación de una ruta turística entre ambas tierras.

Una muchacha me pregunta si sé algo de los cátaros y de Montségur. Contesto que sí, que forman parte de mi propia mitología desde hace años. "¡Cuéntanos!", me ruega. Y hete aquí que me encuentro hablando sobre la tragedia del holocausto cátaro y de los trovadores. "Dicen que éste es el castillo más sagrado de toda Francia y que hace 750 años, en un Domingo de Ramos, como lo es hoy, perecieron en la hoguera 205 cátaros al pie de este "pog" o espolón rocoso, donde se inicia la subida, y cuentan que el Grial hay que buscarlo en el Domingo de Ramos antes de que el cura termine su misa", resumo.

Les muestro el libro "La Corte de Lucifer", de Otto Rahn, de quien dicen algunos que fue asesinado por los nazis, y otros que murió practicando el "endura" de sus admirados cátaros. Lo compré hace unos días y al llegar a la página cuarenta y cinco decidí que debía estar hoy en Montségur, un viaje pospuesto durante años. Quedan intrigados...

Al poco rato deciden bajar y me quedo solo en la torre. Leo algunas páginas de este libro maldito. "Mis antepasados más remotos fueron paganos, los más recientes, herejes. Para exculparlos voy recogiendo los trozos que Roma desdeñó como sobras", confiesa en este libro-diario poco antes de emprender su marcha hacia Montségur, en 1931, en pos de su propio destino. Siento con certeza que a mi me sucederá lo mismo.

Rememoro entonces otro texto que resume mi propia búsqueda y sobre la cual va a girar este relato histórico y mítico a un tiempo. Son palabras de Miguel Serrano en "Nos. El Libro de la Resurrección" que pone en boca de Carl Gustav Jung, promotor de la Escuela de Eranos y fundador de la Psicología Analítica en las tierras altas de Suiza, muy apreciada en Francia.

 

"Hubo una vez en Occidente un camino de Iniciación Individual de Amor: el misterio del Gral, de su Caballería Esotérica y el hermetismo de los trovadores germanos, de los provenzales y de los Fedele D´Amore del norte de Italia (...) Esta maravillosa iniciación hiperbórea viene de muy lejos, del Continente Polar de los orígenes, donde aparecieron las mujeres magas, las Sacerdotisas del Amor Mágico. También las mujeres que en la leyenda del Gral daban la salud al guerrero herido y al Rey Enfermo. Desde insondables lejanías nos llega este Misterio. En el Occidente es destruido al caer los cátaros y los templarios, Minnesänger y los Fedele D´Amore, con los trovadores del Languedoc, en la eterna Guerra con los enemigos del Divino Mito".

Es un texto críptico, como muchos otros que he tenido que leer al querer comprender las razones ocultas de la cruzada anticátara, en la que participaron en sus prolegómenos varios sorianos, y que Otto Rahn calificara como "Cruzada contra el Grial" en un libro con este título que publicara en 1933, a los veintiocho años de edad, y que fascinaría a Peter Berling, un judío alemán que en este año de 1994 ha logrado que su última novela, "Los hijos del Grial", sea todo un best-seller mundial. De hecho ha aceptado diversas tesis de Otto Rahn, especialmente la que identifica Montségur con el castillo del Grial, el Muntsalvatsche cantado por el minnesänger templario alemán Wolfram von Eschenbach en "Parzifal". Igualmente ha incorporado a su novela la equiparación que hace entre Ramon Roger Trencavel de Carcassonne y Parzival-Parsifal. Lo demás -me parece a mi- es confundir al lector sobre la auténtica naturaleza del Grial.

"Con todo esto - me dijo un amigo-, nos adentramos en el terreno del inconsciente colectivo junguiano, en el que campean libres de ataduras arquetipos milenarios que conforman "pautas de conducta" en la psique de aquellos pueblos que los viven a través de multitud de símbolos materializados en personajes reales o legendarios, objetos materiales diversos, dogmas religiosos, fábulas e ideologías de todos los tipos. Arquetipos que nos zarandean sin que lo sepamos y que marcan el destino de las civilizaciones y de cada ser humano".

Ahora que estoy aquí arriba, en este "nido de águilas" y "cabeza del dragón cátaro" sobre el que reina el sol y el viento que viene de los Pirineos, y quizás también desde el Moncayo de mi patria, comprendo que él llevaba razón. La gira que acabo de hacer por la cueva de Lombrives, Pamiers, Toulouse, Fanjeaux y Montségur, así me lo ratifica. Entre Soria y Occitania hay un "cordón dorado" que une ambas tierras desde la época ligur hasta hoy día: Cernunnos, Lug, Hércules, la Tabla de Salomón, San Saturio y San Saturnino, Santo Domingo de Guzmán y el obispo de Osma Diego de Acebes, los Plantagenet y el mito artúrico de la Tabla Redonda, Templarios, Bertrand du Guesclin y Bernal de Béarn-Foix, los trovadores y Ezra Pound .... Entre todos ellos se ha entretejido esta "Aurea Cátena" cuyos eslabones pretendo mostrar, siendo consciente, eso sí, de aquella máxima taoísta que decía lo siguiente: "Quienes hablan, no saben; quienes saben, no hablan".

Montségur, sin yo esperarlo, me está dando un gran mensaje: la intransigencia no conduce más que al desastre, la tolerancia es el camino del medio que hay que compartir sin olvidar la lealtad a los más altos ideales y el respeto a las ideas de los demás, por muy heterodoxas que parezcan. Abajo, junto al "Campo de los Quemados", una estela me lo volverá a recordar con su inscripción: "Als catars. Als martirs del pur amor crestian".

 

 

La Mesa de Salomón: desde Toulouse a Medinaceli

 

 

En esta cueva de Lombrives -cueva de Hércules, por otra parte-dice la leyenda que estuvo guardada una "Mesa de esmeraldas" que tuvieron los visigodos y que sería llevada posteriormente a España y finalmente a Siria ( ¿o Soria?, planteo yo, puesto que la toponimia hermética de Soria-Siria es idéntica, si seguimos a René Guènon).

Esta "Mesa de Esmeraldas" se ha dicho que era la "Tabla-Mesa de Salomón". Su nombre recuerda la "Tabla Esmeraldina" del hermetismo alquimista, que da título a uno de los textos herméticos atribuido a Hermes y grabado en una tabla de esmeralda de una sola pieza

Es éste:

 

"En verdad, sin falsedad, cierto y muy verdadero. Lo que está arriba es como lo que está abajo y lo que está abajo es como lo que está arriba, para cumplir los milagros de la Cosa Una.

Y así como todas las cosas han sido y vinieron del Uno, así todas las cosas han nacido de esa cosa única, por adaptación.

El Sol es su padre, la Luna es su madre, el Viento la llevó en su vientre, la Tierra es su nodriza; la perfección de todo el mundo está aquí.

Su poder no tiene límites sobre la tierra.

Separarás la Tierra del Fuego, lo sutil de lo espeso, lentamente, con gran habilidad.

El sube de la Tierra al Cielo, y en seguida vuelve a descender a la Tierra, y recoge la fuerza de las cosas superiores e inferiores. Tendrás así toda la gloria del mundo, y por eso toda oscuridad se alejará de ti.

Es la fuerza poderosa de toda la fuerza, porque vencerá a toda cosa sutil y penetrará en toda cosa sólida.

Así fue creado el mundo.

Tal es la fuente de las admirables adaptaciones aquí indicadas.

Por eso me han llamado Hermes Trimegisto, y poseo las tres partes de la Filosofía Universal. Lo que he dicho de la operación del Sol está completo".

 

Los visigodos, en efecto, guardaron en Toulouse un tesoro expoliado por Tito en el Templo de Salomón al arrasar Jerusalem. Se lo llevó a Roma y allí fue arrebatado por los visigodos, como siglos antes habían hecho lo mismo los bitúrigos y volcos tectosagos con el "Oro de Delfos", comandados por Brennos, un descendiente del mítico Ambigat, sucesor de Ogmios y rey de Bourges. Parte del "Oro de Delfos", dice la leyenda, se encuenta bajo Saint Sernin o la Daurade, la virgen negra musa de los trovadores del "Gay Saber", en Toulouse. Leyendas hay, por otra parte, que afirman que donde hoy se encuentra la Daurade estuvo antes un templo de Belenos.

En el "Tesoro de los Godos" se encontraba la legendaria Mesa de Salomón que se guardaría en Toulouse y Carcassonne. Parte de este tesoro tal vez se escondió en Rennes-le-Château, situado en un montículo que domina el Valle del Aude. Es la capital del Alto Razés, la antigua Rhedae, última plaza fuerte de los visigodos en Francia, en un territorio donde hubo dinosaurios, como también los hubo en las tierras del norte soriano. Dícese que el Arca de la Alianza se encuentra en una cripta del entorno. Otros consideran que es el "Oro de Toulouse", que se había ocultado en un lago y posteriormente fue ocultado en estos parajes del Valle Alto del Aude, y otros creen que es el Tesoro de los Templarios el que está escondido. También hay leyendas que afirman que por esta comarca se refugió el último superviviente de los merovingios, Segisberto IV.

La mayor parte del "Tesoro de los Godos" acompañaría a los visigodos en su huída de las Galias y pasaría por Barcelona, siendo guardado durante siglos en la "Cueva de Hércules" de Toledo desde donde llegaría a Medinaceli la Mesa de Salomón, para salvarla del saqueo de Tárik, de ahí que fuese llamada Medina Talmeida ("Ciudad de la Mesa") y Medina al Shelim ("Ciudad de Salomón"), según la leyenda, una de cuyas versiones cuenta que todavía sigue escondida en Medinaceli, de la que fue su primer conde, pasados los siglos, Bertrand de Béarn, hijo natural de Gastón "Febo" de Foix-Béarn, protector de neocátaros, trovadores y alquimistas.

¿Buscaría Bertrand de Béarn, amigo del maestre neotemplario Bertrand Du Guesclin, la Tabla de Salomón en Medinaceli? ¿Pidió a Enrique II de Trastámara tal señorío y no otro por esta causa?. He ahí dos preguntas cuyas respuestas no se sabrán nunca.

Permítanme añadir dos datos más.

Hércules tiene un simbolismo múltiple en la alquimia, el "Arte Real" de la transmutación de los metales en sincronicidad con el proceso iniciático o de individuación del adepto. Pierre Jean Favre, galeno de Montpellier, publicó en Toulouse, en el s.XVII, su "Hércules Piochymicus", en donde relaciona los "Trabajos de Hércules" con las operaciones alquimistas, "con tal verosimilitud que se puede asegurar, con él, que casi toda la fábula no es más que un tejido de símbolos enigmáticos de la Gran Obra", testifica Dom Antoine Joseph Pernety, fallecido en Avignon en 1796.

Sescientos años atrás el minnesanger más esotérico de todos, Wolfran von Eschenbach, autor de "Parzifal", en el que describe simbólicamente todo el proceso espiritual de la alquimia, había calificado a Hércules como heraldo y conocedor del Grial.

 

 

Fanjeaux y Prouille

 

El monasterio de Nuestra Señora de Prouille (Prulla) que fundara Diego de Acebes se encuentra a dos kilómetros escasos de Fanjeaux, en la llanura, camino de Carcassonne. Debía ser una pequeña aldea cuando Diego decidio repetir la experiencia soriana del Sancti Spiritus, fundando el de Prouille en terrenos donados por Berenguer, arzobispo de Narbona, a finales de 1206 o comienzos de 1207. Al regresar a Osma deja a Domingo como director espiritual de este monasterio, que una década después sería el primer centro dominico del mundo. La "capital" dominica sería luego Toulouse, Bolonia y Roma, consecutivamente.

"La fundación de Prouille -escribiría el Padre Getino- tuvo muchísima importancia. Prouille no era un convento más, era un rescoldo de religiosidad acendrada en medio de una región dominada por los patarenos (cátaros). Era un grito de triunfo, una afirmación de la reconquista, tan sólidamente comenzada, un centro de formación espiritual y no solo de descanso y de operaciones misionales".

La talla primitiva de la Virgen de Prouille dícese que era una réplica de Nuestra Señora de Silos (Burgos), en cuyo monasterio es tradición que estuviese una temporada Domingo, como luego lo estuvo su hermano Antonio. Una reconstrucción moderna se encuentra en la "Maison de Saint Dominique" ("Casa de Santo Domingo") en Fanjeaux, que se encuentra sobre un altozano del Lauragais. En esta Casa se dice que pasó temporadas Domingo entre 1206 y 1215, y es el enclave turístico más importante de Fanjeaux, población visitada por miles de turistas de toda Europa cada año llegados allí tras los pasos de Domingo o la huella -inmortal también- del catarismo.

También en El Burgo de Osma hubo una "Casa de Santo Domingo", foco de veneración popular en siglos pasados, según informa Eduardo Martínez en su "Colección Diplomática de Caleruega", donde dice: "También subsiste en Osma la casa donde vivió Santo Domingo. Está detrás de la catedral y entre ésta y el Palacio Episcopal. En la fachada tiene el escudo de la Orden en piedra, fechado en 1729. En el interior se enseña el cuarto que habitó el santo y, contiguo a él, una alcobita con bóveda, que se deduce le servía de oratorio para recogerse". En la década de los veinte de este siglo fue derruída esta casa.

La toponimia de Fanjeaux deriva de su pasado romano (Fanum: templo; Jovis: Júpiter). En la Edad Media llegó a tener 3.000 habitantes (hoy tiene 950). Tuvo en la época medieval 14 torres y tres murallas, hoy inexistentes. En Fanjeaux residieron -incluso al mismo tiempo- los dos grandes apóstoles del catarismo y catolicismo, Gilhabert de Castres y Domingo de Guzmán, respectivamente. En Fanjeaux recibió el consolamentun la gran musa del catarismo, Esclarmonde de Foix, guardiana mítica del Grial cátaro. Y en Fanjeaux vivió durante un tiempo el jefe de la cruzada contra los cátaros, Simon de Monfort, gran amigo de Domingo, al que haría donaciones para el monasterio de Prouille, monasterio que ha sido objeto de diversos incendios y reconstrucciones con el paso de los siglos.

Fanjeaux fue, asimismo, una de las poblaciones más queridas por los trovadores, con una de las "Cortes de Amor" más famosas. Hasta el señor de Fanjeaux, Guilhem de Durfort, era trovador y cátaro. En 1246 todavía quedaban 29 "perfectos" cátaros en Fanjeaux, lo que hace dudar del éxito del predicamento de Domingo décadas antes.

Peire Vidal, uno de los trovadores más afamados, cantó a Fanjeaux así:

Mi corazón se alegra

del gentil tiempo nuevo

y del castillo de Fanjeaux (...),

pues amor y júbilo allí se encuentran..."

 

En la "Maison de Saint Dominique" hay reproducciones de las miniaturias dominicanas de Bolonia sobre las diversas formas de orar de Domingo; está la "chambre de St.Dominique", convertida hoy en una capilla en la que subsiste una chimenea medieval, un retablo con Domingo y S. Agustín (como lo hay en el museo catedralicio del Burgo), una réplica de "Notre Dame de Prouille", un relicario que contiene tres pequeños fragmentos de huesos de los brazos del santo, vitrales sobre la vida de Domingo realizados por Jean Hugo (el hijo menor del gran Victor Hugo), y semblanzas del famoso "milagro del fuego" realizado en Fanjeaux por Domingo ante la mirada estupefacta de los cátaros y de Diego de Acebes.

Este milagro es idéntico, por otra parte, al registrado en Burgos ante Bernardo de Salvitad cuando quiso introducir el rito francés en las diócesis españolas desechando, por tanto, el oficio toledano, en contra de la oposición del pueblo. Milagro que le fue adverso al arzobispo de Toledo, lo cual no le importó para imponer a la fuerza su objetivo, coincidente con el de la reina Constanza de Borgoña, esposa de Alfonso VII "el Emperador". Un milagro que sin duda fue conocido por Pedro de Bourges-Osma y que pasó a formar parte de los conocimientos habituales de todos los canónigos de Osma, y por tanto no era extraño para Diego de Acebes y Domingo de Guzmán. Algunas conclusiones pueden sacarse de esta coincidencia. ¿Adivinan cuál es la mía?.

Fanjeaux tiene también una iglesia parroquial medieval, un antiguo convento dominico, una cruz discoidal del siglo XIII, un monumento dedicado a Domingo desde el que se divisa Prouille, etc.

Caleruega también ha sabido explotar turísticamente la figura de Santo Domingo de Guzmán, sin menoscabar por ello el culto religioso.

Al Burgo de Osma le falta hacerlo y propicio sería, para ello, un hermanamiento con Fanjeaux y Caleruega, promoviendo así un flujo de turistas pludireccional. El obispado -pienso yo- tendría que pronunciarse sobre esta sugerencia que incrementaría tanto la religiosidad como el turismo.

 

Trovadores

 

Llegamos al final de este viaje interior y exterior, de esta extraña peregrinación por los arquetipos y su plasmación en mitos, leyendas, acontecimientos históricos y geografía soriano-francesa, que quiero culminar rememorando la desaparición de una forma de concebir el mundo que fue aniquilada a sangre y fuego.

Por supuesto que las relaciones entre Soria y Francia continuaron y persisten hoy día, como evidencian las cronologías insertadas en este amplio reportaje, pero lo esencial, lo que marcó definitivamente estas vinculaciones son las que nos han ocupado y lo que ahora quiero contar porque esta es la melodía de mi Cantar,. de mi Minne, como dirían los trovadores germanos, los minnesanger. "Minne no significa Amor sin más ni más, sino Memoria de Amor, remembranza, recuerdo", apunta Otto Rahn. "La Minne no es hermosa ni buena. La verdadera Minne es fidelidad auténtica", confesó siglos antes Wolfran von Eschenbach.

Se ha escrito mucho acerca de los trovadores y sus "Cortes de Amor". Se ha dicho que su trovar amoroso es influencia árabe proveniente de España, y algunos, por contra, afirman que fueron primero los minnesanger y luego los trovadores franceses y provenzales. Después vendrían los "Fedele d´Amore" italianos, entre los que sobresalieron Dante D´Alighieri y Petrarca.

El trovador compone la música y la letra poética, pero no siempre la canta, pues para ello está el juglar. "Trobar" se dice en catalán y provenzal; "trovare" en italiano, "trouver" en francés y "trovar" en castellano, y significa encontrar, hallar, al mismo tiempo que imaginar e inventar, según Martín de Riquer."¿Habré sido yo buen trovador en éste, mi Cantar?", me pregunto.

La lírica provenzal de los siglos XII y XIII, en sentido estricto, está formada por unos 350 trovadores, y 500 si la ampliamos como "lírica del amor cortés" a la lengua de "oil", catalán y castellano. Reyes como Ricardo "Corazón de León", Alfonso II de Aragón, Pedro "el Grande" de Aragón, Federico III de Sicilia fueron trovadores. Como también lo fueron obispos, canónigos, mercaderes, señores feudales..., etc. La lírica trovadoresca, por tanto, fue muy heterogénea, de ahí que abunde una temática exotérica, pero también hay elementos esotéricos en algunos trovadores que cantaban, "trobando clus", a la llamada Iniciación de A-Mor, de la No-Muerte, como desvelara el trovador Jacques de Baiseux, contraria a la predicada por Roma y en consonancia con el hermetismo occidental y oriental, lo que se evidencia de forma más clara entre los Fedele d´Amore.

En este "trobar clus" la "Dama" sería, pues, lo que Jung ha llamado "Ánima", el "Eterno Femenino" de Goethe, la "mujer interior" que transmuta la energía sexual, la sacraliza y la trasciende.

"En el ideal caballeresco, la Dama es la "mujer del espíritu". Era en la imaginación donde vivía y residía esencialmente esta mujer; en consecuencia, era sobre un plano sutil donde el caballero hacía actuar su amor, su deseo y su exaltación", aclara Julius Evola.

"Las diferentes mujeres cantadas por los `Fieles de Amor´, cualquiera que fuese su nombre, no eran más que una mujer única, imagen del `Santo Conocimiento´ o de la Gnosis, es decir, de un principio de iluminación, de salvación y de conocimiento trascendente", recalca.

Exotéricamente también fue muy importante la exaltación de la pasión amorosa implícita en los trovadores pues, como ha señalado Joseph Campbell, con ellos nace la concepción moderna del amor y del erotismo.

María Dolores Espinosa, profesora soriana, considera que "se produce un brillante ambiente cultural, una Edad de Oro provenzal, propiciada por una mentalidad pagano-liberal fruto de una importante influencia anterior de la cultura clásica latina, que prepara en muchos aspectos el camino al Renacimiento, el cual, sin este precedente, tal vez no habría llegado a alcanzar cotas tan altas".

Además, a través de los serventesios y otras modalidades, algunos trovadores, como Bertrand de Born -tan admirado por Ezra Pound que tanto hizo por revalorizar la poesía trovadoresca y al que se le levantó el primer monumento mundial en Medinaceli- se comprometieron socialmente y criticaron a diversos reyes y nobles por sus actuaciones.

El ámbito geográfico trovadoresco coincidió con el del catarismo. Hubo trovadores cátaros y muchos otros estaban impregnados del mismo espíritu que creó la herejía.

Peire Cardinal, uno de los grandes trovadores medievales, de gran religiosidad "rayana en el misticismo e incluso en algunos momentos manchada por rasgos heréticos de origen albigense", según Martín de Riquer, escribiría lo siguiente:

"Un nuevo serventesio quiero empezar; lo recitaré, el día del juicio, a aquel que me ha creado y formado a partir de la nada. Si me acusa de algo y me nombra al diablo, le diré: "Gracias, Señor, pero, ¡eso no!. He sido tan atormentado en este mundo malo en el que me habéis puesto, que, si os place, podríais guardarme de los verdugos del infierno".

Toda su corte se maravillará cuando oiga mi defensa.

Debería hacer desertar al diablo; de esta forma ganaría muchas almas (...). "Buen Señor, ¡Dios!, haced desertar a vuestro cruel e inoportuno enemigo.

No debeis cerrar vuestra puerta; es un gran deshonor para San Pedro ser el portero" (...) Pues no es perfecta una corte en la que unos lloran y otros ríen.

No quiero desesperaros, pues es en vos en quién pongo mi confianza (...) Os haré una proposición leal: devolvedme a lo que era el primer día; perdonadme mis faltas, porque yo no las habría cometido si no hubiese nacido".

 

Y Guilhem Figueira:

"No me asombro.

Roma, si el mundo se equivoca,

pues habéis puesto al siglo

en tormento y en guerra,

y proeza y merced

por vos mueren y son sepultadas,

Roma falaz,

guía, cima y raíz,

de todos los males..."

 

Otto Rahn amplía bastante la relación entre trovadores y cátaros: "Minnesang y Herejía habían sido congéneres antes de la época de la Cruzada contra los albigenses. A favor hablaría el que la cataridad pidió ser una `Gleyisa d´amours´ (Iglesia de Amor) y que el ritual de escuchar atentamente a un trovador por parte de su dama, se llamaba `Consolament´. Consuelo, como es bien sabido, se denominaba el acto de la consagración que permite a un creyente herético convertirse en un `perfecto´..." La leyenda de la misteriosa "Dama" del escudo de la portada del Palacio de los Condes de Gómara, que escuchaba atentamente a un trovador cuando la sorprendió el conde, habría que reinterpretarla basándose en lo dicho en este apartado.

La poesía lírica de "oc" nacerá en el Poitou y Limousin. El primer trovador fue Guillermo IX de Aquitania y VII de Poitiers, abuelo de una de las grandes musas trovadorescas, Leonor de Aquitania, madre de Leonor de Plantagenet que se casaría con Alfonso VIII de Castilla, cuya hija, Blanca de Castilla (madre de San Luis), sería reina de Francia y desempeñaría un papel trascendental en la represión francesa contra el catarismo.

"Se puede decir que, sin Leonor de Aquitania, no habría literatura cortés, por lo menos en lengua francesa ("oil"), y que la mayoría de las leyendas celtas relativas al amor serían completamente ignoradas en la Europa cultivada del siglo XII", opina Jean Markale.

También llegó a Castilla el mundo trovadoresco, como indica el historiador Julio González rememorando a Menéndez Pidal: "La poesía occitánica alcanzaba en la época gran difusión entre los reyes y los aristócratas de Castilla, que atraía a los juglares de ultramontes tanto o más que Aragón, según Menéndez Pidal. A la tradición real de Castilla hay que agregar la circunstancia de que la reina Leonor de Plantagenet atraería por su procedencia trovadores como Arnault Guilhem de Marsan. Lo cierto es que Castilla fue la preferida de los poetas, del mismo modo que lo había sido también en tiempos de Alfonso VII, según Menéndez Pidal".

También estuvo en la corte de Alfonso VIII el trovador Peire Vidal, cuyos años de producción lírica fueron entre 1180 y 1205. Era hijo de un peletero de Toulouse. Guiraut Riquier vivió en la corte de Alfonso X "el Sabio" entre 1260 y 1280.

Y termino:¿Porqué será que la Dama de Bécquer me recuerda tanto a la de los trovadores?", me pregunto... Creo saber la respuesta.

 

Cátaros

 

Francisco de Moxó ha logrado resumir el sincretismo cátaro o albigense en pocas palabras: "El catarismo medieval hunde sus raíces en el dualismo oriental (mazdeísmo de Zoroastro en el s. VII a.C) que, con repercusiones en el mundo esenio, y a través de los gnósticos, neoplatónicos y maniqueos de los primeros siglos cristianos, llegan a los paulicianos de Armenia a fines del s.VII que dieron origen al bogomilismo en el s.IX, cuya relación con el catarismo occidental es hoy algo comprobado e indiscutible".

Desde el mismo Montségur, último bastión cátaro, escucho las palabras del historiador Michel Rocquebert: "La idea de que hay dos creaciones y, por tanto, dos creadores, una creación buena y otras mala; la idea de que el alma que pertenece a la buena es una exiliada y prisionera del mundo, es decir, de la creación mala; la idea de que la salvación sólo se puede conseguir mediante el conocimiento iluminador: todo eso es gnóstico. Pero no hay que olvidar que el catarismo es una forma de cristianismo, y que siempre se ha presentado como tal, incluso como el auténtico cristianismo. Por tanto, tenemos una forma innegablemente gnóstica del cristianismo, y esa es además la razón por la que estoy convencido de que el catarismo no apareció como un milagro precisamente en mitad de la Edad Media, en los siglos XI y XII, sino que, en realidad, sus orígenes se deben buscar en el cristianismo primitivo".

Para los cátaros Satanás es el demiurgo, el Rey del Mundo, y la Iglesia de Roma es de su misma naturaleza. Creían en la abstinencia sexual y el vegetarianismo. Rechazaban la mentira y matar a hombres y animales. Cristo era un ser espiritual únicamente y, por tanto, no debería ser recordado por la eucaristía ni en crucifijos. El único sacramento que tenían era el "consolamentum", que transformaba a un creyente en un "perfecto", liberando al alma de la unión material con el demonio y uniéndolo al Espíritu Santo, posibilitando así el quedar libres de la rueda de las reencarnaciones (investigadores hay que han calificado a los cátaros como los "budistas de occidente".). Los cátaros no imponían sus creencias.

El catarismo se extendió por toda Europa y dejó su estela en ella durante mucho tiempo, incluída España. Un neocátaro fue Lord John Oldcastle, fuente de inspiración de Shakeaspeare para el personaje del gordinflón, tramposo y mujeriego de Lord Falstaff, en el drama "Enrique IV". Oldcasttle fue hereje lolardo y murió condenado a la hoguera y colgado a una cadena de hierro en 1435. Orson Welles le interpretó en su mejor película, "Campanadas a Medianoche", rodada en 1966 en Calatañazor, Santa María de Huerta y Santo Tomé (Soria), que por entonces era más conocida como iglesia de Santo Domingo, el perseguidor de los cátaros.

He encontrado en los archivos de la Diputación dos obras en varios tomos sobre la historia de Francia cuya primera edición en castellano es de mitad del siglo pasado.

El tomo II de la "Historia de los Franceses", de M. Teófilo Lavalée, comienza resumiendo la crónica de la tragedia cátara, en la que los sorianos participaron de forma directa a través de Diego de Acebes, Domingo de Guzmán y otros canónigos de Osma, e indirectamente y de forma más cruel a través de las dos ordenes fundadas por Domingo de Guzmán, la Orden militar de los "Hermanos de la Milicia de Jesucristo" ("Militia Sanctae Mariae" o "Frates Gaudenti") y la Orden de Predicadores o Dominicos que fue la cabeza rectora de la Inquisición.

He aquí sintetizada la tragedia que aún hoy sigue conmoviendo el alma del sur de Francia, de lo que se ha venido a llamar "País Cátaro":

"Aunque existían bajo dominaciones diferentes la Provenza, el Delfinado, la Septimania, la Gascuña, la Aquitania y hasta Cataluña y Aragón, se consideraban entre sí como un mismo país, y todos los habitantes del Mediodía tenían el nombre de provenzales. Dos casas ejercían la supremacía sobre las demás familias soberanas de estas comarcas. La primera era la de los reyes de Aragón, soberana del condado de Provenza, del Rosellón y la Cerdaña, señora feudal de Bearne, de Bigorra, del Armañac, Montpellier y Carcassona;casa que parecía destinada a tener en el Mediodía de Francia igual fortuna que los Capetos en el norte. La otra era la casa de San Gilles que, vasalla de los reyes de Francia y de los emperadores, poseía el condado de Tolosa, el ducado de Septimania y el marquesado de Provenza, y era señora feudal de Bezieres, de Foix y de Comminges. Había adquirido el Agenois de los reyes de Inglaterra en 1196, y el Gevaudan de los reyes de Aragón en 1204, y reinaba directa o indirectamente en todo el país comprendido entre el Lot, las fuentes del Loira, el Ródano, el Isera, los Alpes, el Durance, el Mediterráneo, el Aude, el Ariège y el Garona.

El Mediodía de la Francia parecía destinado a formar un reino aparte. Sus ciudades eran grandes, libres e industriosas; sus habitantes hacían alarde de sus riquezas y su ilustración; sus costumbres caballerescas, sus espléndidas fiestas, sus relaciones comerciales con los árabes, sus Cortes de Amor y los atrevidos cantos de sus trovadores, hacían de este país un mundo distinto, querido de España, envidiado de Italia, aborrecido de Francia, y que inspiraba tanto entusiasmo a sus habitantes que lo llamaban comunmente el paraíso terrenal. Por otra parte el feudalismo no había echado muy profundas raíces en todas las comarcas de derecho romano: el régimen municipal estaba allí en todo su vigor y la aristocracia del pueblo se hallaba a igual altura que la señorial. Su lengua, la más rica y armoniosa que hayan jamás hablado los hombres, y admirado por todos los ingenios, casi llegó a ser el idioma nacional de la Italia".

(...) Un pueblo tan extraño a la constitución temporal de la Europa debía naturalmente tender a alejarse de su constitución espiritual. Efectivamente, se esparció por todo el Mediodía "desde Beziers hasta Burdeos" una nueva herejía. Era hija de la secta de los paulicienses, especie de maniqueos arrojados del Asia en el siglo sexto por los emperadores griegos, y que se había esparcido por el Occidente. Sus doctrinas se propagaron sorda y lentamente, principalmente en el Mediodía de la Galia donde había reinado mucho tiempo el arrianismo con los visigodos. Estos herejes se llamaban patarinos o albigenses (...) "Sus costumbres son irrepensibles", dice S. Bernardo. "No hacen mal a nadie, sus rostros están flacos y abatidos por los ayunos; no comen el pan de los perezosos y trabajan para sustentarse"... Los trovadores, "que tan influyentes eran en la opinión pública, ayudaban con sus cantos a que se propagase la herejía" (9).

 

Inocencio III mandó una carta al conde de Tolosa Raimundo V cuando le excomulgó en 1207 que decía:

 

"Hombre pestilente, ¿hasta donde llega vuestra locura al desafiar las leyes divinas y uniros con los enemigos de la fe? ¿quién sois, pues que así os negais a firmar la paz y osais separaros de la unidad de la Iglesia? Impío, cruel y bárbaro tirano, ¡no os avergonzais de favorecer a los herejes y de responder a los que os lo reprenden, que hallareis entre ellos un obispo que probará que su creencia es mejor que la de los católicos? Si dudais de las llamas eternas, ¿no temeis los castigos temporales que habeis merecido con vuestros crímenes?. Sabed, si no os arrepentís, que os quitaremos los dominios que teneis en la Iglesia universal, y que mandaremos a todos los príncipes que se alcen contra vos como enemigo de Cristo y perseguidor de la Iglesia. La mano del Señor se extenderá sobre vos para aniquilaros"

El legado Castelnau le recordaría esta carta al seguir Raimundo en sus trece, y al alejarse de Saint Gilles un servidor del conde le mataría en una posada. Esto provocaría la Cruzada, convocada por Inocencio III el 6 de marzo de 1208 y que dió a conocer al rey, obispos y barones de Francia en estos términos:

"Sabed que cargamos de anatemas al conde de Tolosa, desatamos a todos los que estén con él ligados, permitimos a todos los católicos que acometan su persona y se apoderen de sus bienes y los conserven. Si quieren enmendarse, no ceseis por eso de hacer pesar sobre él el castigo que ha merecido, y arrojadle a él y sus secuaces, arrebatándoles sus tierras. Concedemos el perdón de todos los pecados a los que se armen contra estos apestados provenzales, raza perversa y maldita. ¡Sus, pues, soldados de Cristo! ¡Alzaos,pues, novicios de la milicia cristiana! Muévaos el gemido universal de la Iglesia! Desaparezcan los herejes, y establézcanse en su lugar colonias de católicos. ¡Esforzaos por pacificar esas poblaciones en nombre del Dios de paz y amor! ¡Aplicaos a destruir la herejía por todos los medios que DIos os inspire".

 

Y finalmente esto es lo que aconteció:

 

"Los hijos del norte reemplazaron a los del Mediodía en las sillas episcopales... Se ordenó en un parlamento, habido en Pamiers para arreglar la administración del país conquistado, que no pudieran casarse con los franceses las viudas e hijas de los señores de Languedoc; fueron desterradas las mujeres de los que peleaban contra los cruzados y se confiscaron sus bienes... Estas medidas, la guerra y los suplicios hicieron desaparecer la mitad de la población libre que se gloriaba de descender de los romanos y los godos, reemplazándola con gentes del norte que trajeron leyes y la lengua de su país. Desde entonces el Mediodía se sometió enteramente al régimen del feudalismo, quedaron para siempre destruidas sus tentativas democráticas, y su aristocracia de ciudadanos quedó ahogada bajo la aristocracia feudal".

(...) "Todas las fuerzas, todas las pasiones, todo el poder de la nación estaban amontonados contra el desgraciado país de los albigenses, y la Europa, a quien se le ordenaba la inmovilidad y el silencio, era espectadora de este terrible drama, en que todo un pueblo puesto fuera de la ley común era condenado al exterminio por haber intentado sustraerse a la confederación cristiana"

(...) "La religión, la civilización, la lengua y la independencia de la Galia meridional fueron extinguidas con sangre, y solo a este precio salvaron los prelados los principios de la unidad cristiana y de la nacionalidad francesa "

(...) "De este modo fueron destruidos, en beneficio del trono y del reino de Francia, los más poderosos señoríos del Mediodía y el núcleo de la nación provenzal. El Languedoc no pudo ya rehacerse de su derrota; sorda y lentamente fueron atacadas sus libertades, se entorpeció su civilización, declinó su lengua hasta perderse en informes jergas, degeneraron su comercio y su industria; y aunque empezaban a prevalecer en el país las leyes y usos del norte, tardó tres siglos a recibir el nombre de Francia. El espíritu de independencia del mediodía se conservó y manifestó en todas las épocas, algunas veces por rebeliones, muchas por quejas, y siempre por su repugnancia a admitir las ideas del norte".