DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO.
PRIMERA LECTURA
Venid y comed.
Lectura del libro de Isaías. (55, 1 - 3.)
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:     Sal. 144, 8-9. 15-16. 17-18.
(R.: cf. 16.) Abres tú la mano, Señor,
y nos sacias de favores.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. (R).
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. (R).
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. (R).
SEGUNDA LECTURA
Ninguna criatura podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. (8, 35. 37-39.)
Hermanos:
Palabra de Dios.
07 - 08 - 2.005.
DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO.
PRIMERA LECTURA
Ponte de pie en el monte ante el Señor.
Lectura del primer libro de los Reyes. (19, 9a. 11-13a.)
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:     Sal. 84, 9ab-10. 11-12. 13-14.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. (R).
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. (R).
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. (R).
SEGUNDA LECTURA
Quisiera ser un proscrito por el bien de mis hermanos.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. (9, 1 - 5.)
Hermanos:
Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo.14 - 08 - 2.005.
DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO.
PRIMERA LECTURA
A los extranjeros los traeré a mi monte santo.
Lectura del libro de Isaías. (56, 1. 6-7.)
Así dice el Señor:
«Guardad el derecho, practicad la justicia,
que mi salvación está para llegar,
y se va a revelar mi victoria.
A los extranjeros que se han dado al Señor,
para servirlo,
para amar el nombre del Señor
y ser sus servidores,
que guardan el sábado sin profanarlo
y perseveran en mi alianza,
los traeré a mi monte santo,
los alegraré en mi casa de oración,
aceptaré sobre mi altar
sus holocaustos y sacrificios;
porque mi casa es casa de oración,
y así la llamarán todos los pueblos.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:     Sal. 66, 2-3. 5. 6. y 8.
(R.: 4.) Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. (R).
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. (R).
SEGUNDA LECTURA
Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. (11, 13-15. 29-32.)
Hermanos:
Os digo a vosotros, los gentiles:Palabra de Dios.
21 - 08 - 2.005.
DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO.
PRIMERA LECTURA
Colgaré de su hombro la llave del palacio de David.
Lectura del libro de Isaías. (22, 19-23.)
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:     Sal. 137, 1-2a. 2bc-3. 6. y 8bc.
(R.: 8bc.) Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre. (R).
Por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. (R).
El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. (R)
SEGUNDA LECTURA
Él es el origen, guía y meta del universo.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. (11, 33-36.)
¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos!
¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva?Palabra de Dios.
DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO.
PRIMERA LECTURA
La palabra del Señor se volvió oprobio para mí.
Lectura del libro de Jeremías. (20, 7 - 9.)
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:     Sal. 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9.
(R.: 2b.) Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. (R).
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. (R).
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. (R).
Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. (R).
SEGUNDA LECTURA
Presentad vuestros cuerpos como hostia viva.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. (12, 1-2.)
Palabra de Dios.
DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO.
PRIMERA LECTURA
Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre.
Lectura del libro de Ezequiel. (33, 7 - 9.)
Así dice el Señor:
«A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya
en la casa de Israel;
cuando escuches palabra de mi boca,
les darás la alarma de mi parte.
Si yo digo al malvado:
"¡Malvado, eres reo de muerte!",
y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado
para que cambie de conducta,
el malvado morirá por su culpa,
pero a ti te pediré cuenta de su sangre;
pero si tú pones en guardia al malvado
para que cambie de conducta,
si no cambia de conducta,
él morirá por su culpa,
pero tú has salvado la vida.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:     Sal. 94, 1-2. 6-7. 8-9.
(R.: 8.) Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón.»
SEGUNDA LECTURA
Amar es cumplir la ley entera.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. (13, 8-10)
Hermanos:
Palabra de Dios.