| 25 - 12 - 2008 |
| 28 - 12 - 2008 |
NATIVIDAD DEL SEÑOR
PRIMERA LECTURA
Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.
Lectura del libro de Isaías 52, 7-10.
iQué hermosos son sobre los montes
los
pies del mensajero que anuncia la paz,
que
trae la Buena Nueva,
que pregona la victoria,
que
dice a Sión: «Tu Dios es rey»!
Escucha:
tus vigías gritan,
cantan a coro,
porque
ven cara a cara al Señor,
que vuelve a Sión.
Romped a cantar a coro,
ruinas de Jerusalén,
que
el Señor consuela a su pueblo,
rescata a Jerusalén;
el Señor desnuda su santo brazo
a
la vista de todas las naciones,
y
verán los confines de la tierra
la victoria de nuestro Dios.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal. 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6. (R/.: 3c)
R/. Los
confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Cantad
al Señor un cántico nuevo,
porque
ha hecho maravillas:
su
diestra le ha dado la victoria,
su
santo brazo. R/.
El
Señor da a conocer su victoria,
revela
a las naciones su justicia:
se
acordó de su misericordia y su fidelidad
en
favor de la casa de Israel. R/.
Los
confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama
al Señor, tierra entera;
gritad,
vitoread, tocad. R/.
Tañed
la cítara para el Señor,
suenen
los instrumentos:
con
clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.
SEGUNDA LECTURA
Dios nos ha hablado por el Hijo.
Lectura de la carta a los Hebreos. 1, 1-6.
En distintas ocasiones y de muchas maneras
habló Dios
antiguamente a nuestros padres por los profetas.
Ahora, en esta etapa final,
nos ha hablado por el Hijo,
al que ha nombrado heredero de todo,
y
por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo.
El es reflejo de
su gloria, impronta de su ser.
El sostiene el universo con su palabra poderosa.
Y, habiendo realizado la purificación de los pecados,
está sentado
a la derecha de su majestad en las alturas;
tanto más encumbrado sobre
los ángeles,
cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás:
«Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado»,
o: «Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo»?
Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios.»
Palabra de Dios.
LA
SAGRADA FAMILIA:
JESÚS, MARÍA Y JOSÉ.
PRIMERA LECTURA
El
que teme al Señor honra a sus padres.
Lectura del libro del
Eclesiástico. (3, 2-6. 12-14.)
Dios hace
al padre más respetable que a los hijos
y afirma la autoridad de la madre sobre su prole.
El que honra a su padre expía sus pecados,
el que respeta a su madre acumula tesoros;
el que honra a su padre se alegrará de sus hijos
y, cuando rece, será escuchado;
el que respeta a su padre tendrá larga vida,
al que honra a su madre el Señor lo escucha.
Hijo mío,
sé constante en honrar a tu padre,
no lo abandones mientras vivas;
aunque chochee, ten indulgencia,
no lo abochornes mientras vivas.
La limosna del padre no se olvidará,
será tenida en cuenta para pagar tus pecados.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial:     Sal. 127, 1-2. 3. 4-5.
(R.: cf. 1) Dichosos los que temen al
Señor
y
siguen sus caminos.
Dichoso
el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. (R.)
Tu
mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus
hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. (R.)
Ésta
es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor
te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. (R.)
SEGUNDA LECTURA
La vida de familia vivida en el Señor.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses. (3, 12-21)
Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia
entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.
Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas
contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor
de la unidad consumada.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro
corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros
en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría;
corregíos mutuamente.
Cantad
a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos
inspirados.
Y,
todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre
del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres,
vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor.
Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con
ellas.
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso
le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros
hijos, no sea que pierdan los ánimos.
Palabra de Dios.